Si señores... lo sé, merezco una pena de muerte )=
Quisiera aclararles algo.. que noté en los capítulos anteriores; el bebé tiene solo 9 meses, ya que no puede tener año. ¿Por qué? Porque desde que Kagome se fué de la mansión, ese es el tiempo que ha pasado, y allí debemos incluir los nueve meses de embarazo. Disculpen ese descuido.
De resto, los personajes de Inuyasha no me pertenecen.
Aviso que este quizás sea mi último fics.
Gracias por su tiempo.
Ferpechi.
Breathe.
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"Kagome Higurashi"
La rabia se había acumulado en su ser y de golpe una gran tristeza se había desencadenado en ella. Había otro hijo y ella no era su madre, era otra. Desde que estaba en Francia, Kikyou no había podido dormir ni una sola noche, los pensamientos la ahogaban y terminaban por sofocarla. Apenas había salido a recorrer la ciudad y su hermana estaba extrañada. Ella no tenía permitido volver a soñar, ya que el mismo Inuyasha cerró las puertas con su traición; solo podía ver a Kagome en sus brazos, porque sus ilusiones ya no le pertenecían a ella.
Errores…
Sin embargo, aquel pequeñito la embriaga de alegría. El no tenia culpa de los errores de aquel hombre que ahora era un desconocido.
Volvió a toser con violencia y tapo su boca, la sangre había vuelto. Aquello ya no era un asma, pero no se atrevía a flaquear ahora. En ocasiones su esposo la llamaba a preguntarle como estaba, notando que su estado de salud había cambiado; a ella ya no le importaba ser honesta y simplemente reía para responder ligeramente: Bien.
Porque ella sabia como estaba el… De Maravilla.
"Kagome Higurashi Taishou"…
La mujer de cabello negro respiro hondo y lanzo un florero directo al espejo luego de verse en el, le frustraba el reflejo de aquella escena patética.
Inuyasha alzaba con travesura al pequeño en sus brazos, era hermoso. Algunos mechones plateados y sus grandes ojos ambarinos lo caracterizaban. Kagome lo miraba desde la puerta con un dejo de nostalgia y a la vez, alegría; el pequeño tendría a su padre… serian una familia. Una sonrisa débil se formo en sus labios y al instante, ella la borro.
A comer – llamó, colocando el último plato. Noto como el hombre se levantaba con su pequeño y caminaban a la mesa, ella le indico que lo colocara en su sillita pero este se negó y lo abrazo un poco más fuerte. Un dolor se sembró en su pecho al notar que este no estaba dispuesto a soltarlo y enseguida atajo lo que sucedía, el por supuesto, no estaría siempre con el.
Entonces
Su instinto maternal parecía una metralleta.
No me quitaras a mi hijo Inuyasha. – Le impuso, mirándolo a los ojos. Este se incomodo un poco tanto por ella haberlo llamado por su nombre, y por la manera en que lo reto.
Jamás seria capaz de alejarlo… - murmuro- no soy como tu.
Disculpe? –
Olvídalo Kagome. -
Que quieres decir? – pidió.
Hace cuanto que Kikyou sabe de esto? – pregunto, molesto.
Oh.. bueno, desde que la fui a visitar y le dije: Señora Taishou, yo fui la perra que se metió en su cama y se acostó con su marido. Tome, aquí esta el resultado – grito.
No seas insolente Kagome. –
Desgraciado! – la furia tomo sus venas y no podía pensar en nada mas que matarlo. El bebe comenzó a llorar y Kagome lo zafo de los brazos de Inuyasha mirándolo con rencor. – Mire señor Taishou, yo no le pedí que viniera y mucho menos le dije a la señora Kikyou que le comentara.
Es mi hijo Kagome y no podrás detenerme a reclamarlo como tal. -
Pues avísele a su esposa que así será – corto, viéndolo con ímpetu. Inuyasha guardo silencio y recobro la compostura, Kikyou.
Y dime, estas muy seguro de que es tu hijo? –
No creo que me mentirías. –
Quizás solo quiera tu dinero – mintió, con un terrible sentimiento azotándola. – Por que no le pregunta a su señora cuantos meses tiene mi bebe antes de ir reclamándolo como suyo.
Cuantos meses tiene? -
Pregúntele a ella. – Kagome abrazo mas a su hijo que miraba la escena con miedo y lo meció sonriéndole, Inuyasha observo aquello y un río de emociones lo ahogo, aquel era su hijo, el sabia que era así. Y ella no lo apartaría de el.
No seguiré discutiendo contigo. Es mi bebe y punto. – termino.
Como quiera – siguió. Inuyasha recobro un poco la calma y respiro hondo, le regalo una sonrisa y continuo comiendo, Kagome se sintió un poco decepcionada por que creyó que el se iría pero notó que era peor que una piedra en el zapato. Al rato, la azabache inició otra conversación.
Como esta todo por su empresa? –
No me quejo… creo que bien, mas tarde tendré una junta y luego vendré a buscarlos para irnos de viaje.
No saldré con usted. –
Kagome… iremos al otro lado de la ciudad, a la playa… tengo un apartamento allí, es un lugar privado que pertenece a mi familia.
Lo siento.
Le tienes que pedir permiso a tu noviecito? –
No… -
Entonces no veo el problema. Has tu maleta y nos vamos.
No lo se - dijo, mientras torcía un poco la boca
Inuyasha llegaba a la oficina algo cansado, entro a la oficina y marco al número de la casa de Kaede, esperaba con ansias que fuera Kikyou la que contestará, y así fue. Conversaron solo un poco y con rareza, cada día su esposa se tornaba mas distante y eso le preocupaba, quizás estaría enferma, pero no podía ser eso ya que ella nunca le ocultaba esas cosas.
Kikyou colgó el teléfono sin muchas ganas, se apoyo en el rincón y miro a sus hijos con tristeza.
Recordó el día en que todo comenzó
Aquel pequeño encuentro que cambio tanto.
Hasta las empresas Taishou, por favor – pidió al señor del taxi. Le parecía que el uso de carros era innecesario con tanto transporte público.
Como usted diga señora – Kikyou asintió y se acomodo mas en su puesto, con cuidado saco algunos documentos y se coloco sus lentes. Noto como el carro se detenía lentamente y alzo la vista. Trafico.
Maravilloso – murmuro. – Señor, mire, mejor tome el canal que va hacia el centro y acorta el camino por la trasversal. – le pidió, mientras miraba por la ventana. Algo la desconcertó un poco. Al otro lado de la calle había una mujer que ella conocía y llevaba algo en sus brazos, algo que ella debía ver. De repente un presentimiento la obligo a bajarse de aquel carro. - Tome, quédese con el cambio – le dijo, mientras tiraba los billetes sin darse cuenta de la cantidad. Cruzo la calle sin cuidado y acelero el paso al notar que Kagome caminaba más rápido que el resto de las personas. – Kagome! – llamo, pero nadie volteo – Kagome, espera, Kagome detente. – grito un poco mas duro, atrayendo algunas miradas. Kikyou noto como alguien le decía algo y esta volteaba vencida. – Kagome… - gimió, cansada.
La había logrado alcanzar…
Señora Kikyou – se exalto esta al verla.
Kagome, es que acaso no me escuchabas? – reclamo –
Disculpe pe.. – Y Kikyou se perdió entre todas las personas al ver los ojos de aquel bultito que se despertaba. Ya no escuchaba nada y todo era negro.
Es… es tuyo? – pregunto con un sentimiento extraño.
B- bueno… yo… -
Si o no? – corto.
Si. – admitió.
El padre? - Algo no le gustaba aquí.
Se fue cuando se entero de el. –
Cuantos meses tiene? – Noto como Kagome se ponía nerviosa.
Cinco meses. – mintió.
Estabas embarazada antes de entrar a la mansión? -
Si. – volvió a mentir. Y Kikyou lo sabía. – tenia dos meses.
Por que nunca dijiste nada? –
Estaba apenada de ello. –
No me parece correcto, debías cuidarte y trabajaste demasiado en la mansión, quizás por eso no se te notaba la barriga… - le siguió la corriente. – En fin, estoy apurada. Toma – le pidió, mientras sacaba una tarjeta de su bolso. –
Que es? -
Tu liquidación y todas las consultas del bebe van por mi cuenta – ordeno. –
Pero… -
No lo intentes. Ya esta discutido. – termino, para luego darle un beso con ternura al pequeño y acariciar su cabecita. – Adiós.
En el mismo momento en que Kikyou decidió darle la espalda a Kagome, también le dio la espalda a su destino y uno nuevo comenzaba a asomarse. Ya no era la mujer que confiaba, ahora era una felina, y trataría esto como un negocio, y saldría victoriosa, al igual que aquel pequeño. Ese hermoso niño que tenía tres hermano que compartirían con él y no sufriria el engaño inconsciente de una hombre irresponsable. Ya no extrañaba su pasado y no lloraria traición alguna.
Midoriko... soy yo Kikyou - saludo.
Hola amiga, como estas? - devolvió.
Necesito un favor - declaro sin cortesia. - a cualquier consulta que vaya una joven llamada Kagome Higurashi, atiendela. Pagare todos los gastos necesarios así que no seas tímida.
Que pasa? - pregunto confundida.
Consigueme una prueba de sangre, yo pasare mas tarde a llevarte algo que haya utilizado el padre y te explicaré. -se detuvo y entro en el carro - para cuando tendras la prueba?
Depende, si la chica viene esta semana, para quince días despúes. - respondió.
Bueno Mido... cuando ella vaya por favor avisame y al día siguiente te llevare lo necesario. - contesto, para luego despedirse.
Inuyasha firmaba algunos documentos que se le habian atrasado. Miroku le habia avisado tarde que los debia entregar mañana y ahora se encontraban en la oficina. Eran las 12 de la noche. Cuando le confirmo a Kagome que no viajarian noto en ella alivio y desgano.
Miroku... tengo algo que contarte. - aviso, sorbiendo un poco de su trago. -
Que pasa amigo?. -
Es sobre Kagome. -
Que pasa con ella?. - miro confundido a su amigo, desde hace algunos meses no hablaron mas de aquella infidelidad.
Tiene un hijo. -
Y es tuyo, eh?. - pregunto con tranquilidad.
Eso creo. -
Ya veo... -
Kagome terminaba de acostar al pequeño en su cunita mientras tarareaba un Lullaby. Al terminar, salió de la habitación y se acosto en el sofá, no tendría que esperar a Inuyasha ya que este se iría a su casa, algo que la aliviaba. Quedo rendida en cuestión de segundos.
Inuyasha caminaba a su auto mientras pensaba las cosas, Morku no había reaccionado de golpe ya que comprendía a su amigo, y si era verdad que aquel era su hijo, no valia la pena discutir la posicion que el tomaria ya que era obvia.
Al llegar a la mansión un sentimiento de soledad lo embargo, la casa estaba a oscuras y solo un rayo de luna se colaba por las ventanas. Aquel agujero de paredes lo volvía loco, tan grande y tan vacía. Las risas de sus pequeños no estaban y el abrazo de su mujer dandole la bienvenidad no llegaba. Mujer que estaba en Francia ahora siendo engañada por un canalla como el, mientras que otra lo lloraba en silencio con un bebe en brazos. El, no se arrepentía de nada, era raro pero asi se sentia, no habia culpa en el, solo felicidad y dolor.
Una tormenta se avecinaba y no dejaria a nadie vivo.
Entro al estudio y se sirvio su acostumbrado Whisky. Divago un rato entre pensamiento y pensamiento y fue encandenando hechos mientras firmaba los documentos restantes.
Disonante.
Algo unio con ironia las cadenas de aquel momento. Todas los espacios vacios se llenaron de repente.
Que quieres decir? – pidió.
Hace cuento que Kikyou sabe de esto? – pregunto, molesto.
Kagome jamás le respondio aquella pregunta ni tampoco habia intentado saber como el se había enterado. A lo mejor pensaba que el ya lo sabia y se atrevía a buscarlo ahora, lo cual lo llevaba a la conclusión de que su esposa hace un tiempo ya que lo sabía. Aquel pequeño solo tenía seis meses, pero, ¿Por qué Kikyou le oculto aquello?
¿Por qué? meditó el peliblanco desconcertado.
Y luego, las dudas lo embargaron de nuevo llevandolo a un tipo de conclusión.
Una reacción que no vio venir y una acción que no creyó posible.
Kagome tiene un bebe...
Y comprendío al fin, la actitud de su esposa y la manera en que le había avisado de la existencia de este.
Listo (=
Espero les haya gustado y comprenderé si no leen los mismos de siempre. Abandone la historia sin excusa alguna.
Dudas, por favor comentar.
Gracias a todos por seguir la historia.
Y por si las dudas, no les respondere cuanto falta para el final hahaha xD
Cuidense mucho.
Ah si
¡FELIZ AÑO!
Ferpechi.
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