Disclaimer: No he creado a Sammy, ni a Dean, ni a John. No soy un hombre ni me llamo Kirpke. Obviamente, todo esto lo hago sin ánimo de lucro. Es que es más divertido cuando no tienes a medio EEUU pendiente de lo que pasará en el siguiente capítulo.

Ya sabeis, capítulos que no están conectados. En este, en concreto, Sam ya es mayor. Gracias a Cerdo Volador (cuyo nombre me recuerda cierta canción de cierto anuncio (?)) por el review del capítulo anterior.


.Desaparición.

Abrió los ojos lentamente, casi con pereza. Cuando consiguió situarse, y se acordó de que estaban en un Motel, en un pueblo cerca de Houston, no se le ocurrió mirar la hora. Las ocho de la mañana.

Bostezando se levantó y se fue al baño, pasando por al lado de la cama donde dormía su hermano. Que estaba hecha. Que no tenía un bulto que roncaba y se movía. Que estaba vacía, en conclusión.

-¡Dean!-exclamó.

El miedo se estaba apoderando de él, y lo notaba. Empezó a gritar el nombre de Dean, como esperando que de un momento a otro apareciera de algún sitio, riéndose de su cara y diciendo que había sido una broma y que había picado. Pero nadie contestaba.

Se cambio todo lo rápido que pudo, cogiendo lo primero que vio y tras ponerse la chaqueta salió de allí, dispuesto a encontrar a Dean a como diera de lugar. Pero nada más salir lo encontró dirigiéndose hacia él.

-¿Se puede saber dónde estabas?-preguntó, cabreado.-Tu cama estaba hecha, y ni rastro de ti. ¿Tu nuevo hobbie es desaparecer o qué?

-Hey, tranquilo, fierecilla.-bromeó Dean.-Que solo había ido a buscar algo que me dejé en mi nena.

Dean rió y entró, dejándole solo en la puerta de la habitación. Y se sintió bastante idiota, a decir verdad. Pero lo dejó pasar.

Estaba demasiado nervioso últimamente.


Lo dicho, cualquier cosa le dais al go.

Isilme.L