Disclaimer: No he creado a Sammy, ni a Dean, ni a John. No soy un hombre ni me llamo Kirpke. Obviamente, todo esto lo hago sin ánimo de lucro. Es que es más divertido cuando no tienes a medio EEUU pendiente de lo que pasará en el siguiente capítulo.


.Impala.

Ahora empezaba a entender a Dean. Aquella sensación de libertad, aquellas ganas de gritar y de subir la música hasta quedarse sin oído, eran geniales.

En medio de una carretera vacía, con uno de las cintas de AC/DC de su hermano sonando de fondo, la mano derecha apoyada en el volante y el brazo izquierdo sobre el hueco que dejaba la ventanilla del coche bajada, Sam Winchester sonrió.

Se giró para mirar a su hermano, que dormía en el asiento de al lado. Dean se había pasado toda la noche conduciendo y una vez llegado a su límite —y Sam era consciente de que la palabra límite hablando de conducir para Dean significaba al borde de dormirse sobre el volante— había dejado que él cogiera un poco el coche. Eran raras las veces que ocurría aquello, pero eran geniales.

Olvidando todas sus preocupaciones, olvidando que a su hermano le quedaban semanas de vida, olvidándolo todo, se dejó llevar y echando su cabeza hacia atrás gritó.

Dean se había despertado de golpe, pero le daba igual. Estaba en el Impala, aquel coche que, de alguna forma extraña, era una cura. Y, después de todo, tenía que disfrutar el momento. Dean ya estaba empezando a mirarle mal para que parara el coche. Era su nena, y a él no le importaba devolvérsela.

Pero cuando terminara la canción.