Disclaimer: No he creado a Sammy, ni a Dean, ni a John. No soy un hombre ni me llamo Kirpke. Obviamente, todo esto lo hago sin ánimo de lucro. Es que es más divertido cuando no tienes a medio EEUU pendiente de lo que pasará en el siguiente capítulo.
.Perros.
Le perseguían. Ladraban, gruñían, casi parecía que iban diciéndole algo que le era incomprensible, pero que parecía importante. Y el corría todo lo rápido que sus piernas podían. Entonces aparecían más perros ante él y le acorralaban, le sitiaban y no le dejaban lugar para escapar.
Retrocedía poco a poco, asustado, pero un gruñido a su espalda le hacía girarse de golpe, para volver a retroceder en dirección contraria, y de nuevo ocurría lo mismo. Se sentía atrapado, asustado. Los perros le miraban como si de un momento a otro se fueran a tirar sobre él, y él sabía que si eso pasaba terminaría como Dean.
Entonces ocurría.
Los perros se lanzaban a por él, todos al mismo tiempo. Pero antes de llegar a él se esfumaban y todo se volvía negro. Entonces aparecía Dean. Ensangrentado, desgarrado, intentando alcanzarle. Pero no lo conseguía, y Sam corría hacia él, intentaba cogerle, pero una fuerza lo arrastraba lejos de su mano.
Y cuando parecía a punto de alcanzar a Dean, despertó de golpe. Sudando y respirando entrecortadamente, luchando por no llorar. Todas las noches igual.
Intentando calmarse se levantó de la cama. Necesitaba despejarse. Necesitaba olvidar esos gruñidos.
