Disclaimer: No he creado a Sammy, ni a Dean, ni a John. No soy un hombre ni me llamo Kirpke. Obviamente, todo esto lo hago sin ánimo de lucro. Es que es más divertido cuando no tienes a medio EEUU pendiente de lo que pasará en el siguiente capítulo.


.Colt.

Las palabras en latín salían de su boca tan automáticamente que ya ni siquiera necesitaba leerlas. Pero cuando terminó de recitarlas tuvo que esperar, pues aquella parte era la que siempre cambiaba.

-¿Me echabas de menos, Sammy?-escuchó, detrás suya.

Se giró para mirar de cara a la persona que le hablaba. Ruby. Tal vez no fuera la persona —por llamarla de alguna forma más suave que demonio y sentirse algo mejor— en quien confiar, pero en aquel momento no se iba a andar con muchos remilgos al respecto.

-Necesito tu ayuda en algo.-dijo, serio, haciendo caso omiso al comentario de Ruby.

En la cara de ella apareció una sonrisa de superioridad que le molestó bastante, pero se contuvo. Entonces Ruby comenzó a andar en círculos en los que él era el centro.

-Así que ahora necesitas mi ayuda. Yo ya te la había ofrecido antes, pero si no quisiste escuchar…-no terminó la frase, consciente de que Sam estaba mirándola atentamente.

-La Colt ha desaparecido. En realidad, más que desaparecer, sabemos su paradero. Pero es arriesgado ir a por ella.

-Pensaba que uno de los adjetivos que mejor definían a los Winchester era arriesgado. Pero parece que habéis aprendido a pararos a pensar…

Se estaba cabreando. No tenía tiempo de jueguecitos, y Ruby solo parecía querer jugar con él. Su sonrisa de superioridad se iba a ensanchando por momentos y, con ella, el cabreo de Sam. Por eso mismo en una de las ocasiones en las que Ruby pasaba delante de él la empujó y la aprisionó entre su cuerpo y la pared

-¿Vas a ayudar o no?-casi gruñó a escasos centímetros de la boca de Ruby, que seguía manteniendo esa sonrisa.

-Está bien, Sammy. No nos pongamos violentos.-dijo ella, y en su tono se notaba que se estaba divirtiendo en aquella situación en la que, si se movía aunque fuera solo un centímetro, sus labios rozarían fácilmente los de Sam.

-Dean no se puede enterar de esto.-dijo él.-Y es Sam.-añadió, molesto.

Sam le miró a los ojos. Y no supo como, si fue cosa suya, por la cercanía, o por qué, pero supo que Ruby no le mentía. Les iba a ayudar.