Hola, sigue el vicio. El anterior ya ha sido actualizado, ya que los vicios se conectan entre sí. Es momento de uno un poco "diferente" pero que igual, puede que sea bueno. Unos besos y saludos

En este capítulo; es mi turno. Como deben imaginarse, mi vicio es "Escribir"

Saludos y besos.

Disclaimer: Nada me pertenece sino mis ideas. Personajes y demases son de JK Rowling


Vicio 2: Escritura.

"No la tocaré" "No la tocaré"

Hermione había regresado sana y salva, y era conocimiento de todos que había sido capturada. Sin embargo, su actitud preocupaba enormemente a sus compañeros. No sonreía, y parecía estar bastante tensa. Sí, estaba atravesando una crisis nerviosa; su profesor de pociones pudo violarla. Su profesor de pociones era un mortífago. Él pudo matarla luego.

- ¿Sabes que le pasa a Hermione?, Mira esto Harry.

Había escrito eso, sobre todos sus cuadernos; sus notas e informes. La palabras, "No la tocaré" sobresalían en cada página; en cada tópico había una lágrima más. No había vuelto a hablar de ello, no había vuelto a hablar de nada en realidad. Preocupante, pero que el tiempo sabría como curar. Al menos, eso había dicho Dumbledore.

Sobre su cama reposaba, abrazada a su almohada; ahora le temía a las camas. Suspiró, luego de haber pasado la tarde llorando. Si supieran todos, quien vivía bajo el rostro de "Severus Snape".

Ese día, tendrían pociones. Mcgonagall había sugerido, darle un absuelto; pero ella se había rehusado. Los libros, ellos eran los únicos que la mantenían a salvo. Como diría un psicólogo muggle "Ve a tu lugar seguro". La escritura, ella amaba escribir; la escritura la le liberaba de todo mal habido y por haber.

Tomó sus cuadernos, y alzó la vista al cielo. Algún día iban a verse, algún día se cruzarían y tendrían que mirarse a los ojos. Continuó, con el paso más firme del que fue capaz; y salió de la habitación.

Sus amigos le esperaban, así que solo debía fingir una sonrisa; fingirse feliz. No tenía idea, de que ya sus amigos lo sabían, sabían que estaba escribiendo. Escribiendo la última frase, lo que más daño le hizo.

Sus pasos resuenan en el frío ambiente de la mazmorra. Conforme más da, recuerda más sobre el suceso. La mano de "su" profesor recorriéndola enteramente; dentro de su camisa y sosteniendo uno de sus senos. Sus labios, golpeándose fuertemente contra los suyos; luchando por abrirlos y colarse dentro. Seguramente, luego iba a suceder lo mismo en su entrepierna.

Estaba allí, parado frente a su escritorio. No le miró, pero supo que luego de sentarse; trató de hacerlo. Por su aspecto, estaba nervioso; increíble para lo que él representaba. Quiso sacar ella, su libro de pociones; pero simplemente no podía tocarlo. Él había dicho, que no la tocaría.

La clase se suscitó con "normalidad" pero ella estaba concentrada en su lugar feliz; un lugar que se estaba manchando fácilmente. Siquiera, pudo notar que la clase transcurría; su mano iba de renglón en renglón. Escribía lo que sentía, ideas sin sentido; eran plasmadas sin un orden en específico. La historia de Hermione Granger.

Se terminó, tan pronto había comenzado y; eso había sido mucho mejor de lo que creyó. Se mantuvo allí, mirando cuanto había sido capaz de sentir y cuanto; pudo haber olvidado. Sintió sobre su hombro, el peso de una mano y enseguida; se echó hacia atrás. Con violencia.

Era su profesor, le mantenía la vista casi sin parpadear. Bajó la vista hacia lo que ella había escrito. Ella quería ocultarlo, pero de la impresión no había podido moverse. Aún temblaba de terror al verlo.

- Lo he leído- musitó, sin despegarle la vista- ¿Eso es lo que siente Granger?

Ira, "No la tocaré más", Miedo; "No la tocaré más".

No le respondió, y se mantuvo en silencio. Se apartó de ella, y buscó su silla dándole la vuelta para apoyar sus brazos en el respaldar. Tomó su pluma y escribió la misma pregunta sobre el papel. "¿Eso es lo que siente Granger?"

"Sí"

Y sin notarlo, había entablado una conversación con la chica; tan sólo escribiéndole. "No la tocaré" Decía, y había otra respuesta " Jamás en mi vida, volveré a hacerlo. Se lo prometo"

Palabras, millones de palabras que flotaban en aquel pergamino. Centenares de sentimientos compartidos, ¡Con el sólo hecho de mojar la pluma en un tintero, podrías salvar el mundo de alguien! Respuesta que convence, llanto que cesa y una mirada que se alza. Una sola palabra que cura maldades " No quise hacerle daño, no quise herirla" Una sola expresión basta, esperando que le crea. La escritura cesa, algo ha detenido a su alumna. No le observa, no la cohíbe de plasmar lo que desee; de plasmar insultos hacia él. Así sucedió, en las primeras tres líneas.

"Bastardo" "Un bastardo Mortífago"

Se leen nuevas líneas, nuevos sentires y pesares. Se toma el tiempo de verlo, de comprenderlo. Palabras manchadas con las mismas lágrimas de esa noche. "Tengo miedo". Suspira, dedos que tiemblan ante lo que debe y necesita que ella lea. Al fin y al cabo; es su culpa todo lo que ella está sufriendo. Ella está así por su culpa.

"No tenga miedo, yo estaré para ayudarle"

Otro suspiro, y la pluma se posa sobre el mesón. Granger ha dejado de escribirle y se ha ido. Supone que no le ha creído, y por un momento le transmite sus lágrimas; le transmite su dolor. Pero, él no sabe llorar; ya ha perdido ese precioso don. Toma los pergaminos entre sus manos y los dobla cuidadosamente. No se deben perder, deben mostrar el progreso que ella ha tenido. Al final, sólo serán unos pocos recuerdos de un verano terrible. Un recuerdo terrible para ambos, pero al fin y al cabo; recuerdos.

Y si, la única forma de comunicarse con ella, era escribiendo; pues entonces escribiría miles de veces sobre cualquier cosa. Sin importar, cuanta tinta tuviese que gastar para decir lo mismo una y otra vez. "Yo estaré para ayudarle"

TBC.

Bueno, espero les gustase; saludos y besos