SEGUNDO MES.

Domingo 31 de Marzo, más partido, más embarazo, más un marido demasiado protector, más lluvia, igual a sola en casa, más aburrimiento.

La verdad, este mes ha sido muy movido: tres cumpleaños, tres regalos, una boda, náuseas, vómitos, mareos, Tsunade…

Espero no tener que aguantar todo esto durante todo el embarazo.

Me encuentro en el sofá del salón, con el pijama, la bata y una manta en cima, estoy cenando una sopa calentita y un chocolate caliente, tengo mucho frio.

Estoy iluminada a la luz del fuego de la chimenea, viendo el partido en el que el marcador esta a favor de los contrarios por un gol, Sasuke estará de los nervios, solo de imaginármele…

Quedan dos minutos para que termine el partido, más el descuento, que seguramente serán tres, cinco, si no meten un gol perderán, ¡vamos chicos!

Kiba se acerca a puerta, se la pasa a Gaara, chuta y…

¡GOL! De Sabaku No Gaara– incluso el narrador grita ilusionado.

El partido termino y quedaron en pate.

Ahora lo que Sasuke odia: la prórroga, siempre se pone muy nervioso en esta fase del partido.

El primer tiempo pasó sin ningún gol y yo estaba empezando a echar mucho de menos a Sasuke viendo como, por culpa de la lluvia, su camisa se pegaba a su bien formado torso como una fan en celo.

Ya van por el segundo tiempo de la prórroga y el marcador no ha cambiado, ¡vamos chicos, vosotros podéis!

El bando contrario se dirige a la portería chuta y…

Naruto la para, en efecto Naruto es el portero del equipo y gracias al cielo es muy bueno en ello, se la lanza a Shikamaru, este a Chouji, se acercan a puerta, Chouji se la pasa a Lee, este a Sai chuta y…

¡Da al palo!

El portero la lanza y la para Kiba, este se la pasa a Sora se dirige a puerta, al regatear se la pasa a Sasuke chuta y…

¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL! De Sasuke Uchiha, veo como da vueltas corriendo alrededor del campo festejando el cambio en el marcador.

Termina la prórroga, le han dado la vuelta al partido como si de una tortilla se tratase, todos estarán muy cansados.

Después de recoger mi cena voy a preparar el baño a Sasuke, necesitará relajarse.

Mientras la bañera se llena vuelvo a recordar todo este mes, de veras a sido muy movido.


Sasuke y yo nos dirigíamos a la revisión mensual con Tsunade… ya incluso su nombre me hace temblar, solo una vez pasé tanta vergüenza y espero no pasarlo tan mal la próxima vez.

Esperábamos a Tsunade en la sala, no esperaba lo que vendría a continuación, la doctora entró por la puerta con unos cuantos papeles que a continuación tendríamos que rellenar.

- Bien, hoy tendréis que rellenar estos papeles – dijo la anciana mujer sin sentarse - cuando terminéis, esperadme aquí, tengo que hacerte unas pruebas Hinata – un escalofrío me recorrió de pies a cabeza, no se porque pero ya sospechaba algo.

Cuando la mujer se fue, Sasuke y yo empezamos a leer el formulario.

Nombre:

Hyuga Hinata.

Edad:

24 años.

Fecha de la última menstruación:

29-1-09.

Si usted toma algún medicamento anótelo a continuación:

No consumo ninguno.

Si consume tabaco, alcohol u otras sustancias nocivas a nótelo a continuación:

Nada.

Profesión:

Ama de casa - Sasuke nunca quiso que yo tuviese trabajo, siempre fue muy protector.

Fecha de la última revisión ginecológica, sin contar las realizadas en este establecimiento:

11-1-09.

Marque si es madre primeriza o si ha tenido otros embarazos:

Madre primeriza.

Así dimos por terminado el documento y esperamos a que Tsunade volviese.

Me di cuenta en ese momento de que algo le pasaba a Sasuke, puede que fuese callado pero no tanto, además no me miraba, parecía pensativo.

Tsunade no tardó mucho en llegar, esta vez si se sentó, cogió los papeles, les hecho una ojeada y me miro, intenté que no notase mi miedo.

- Muy bien, ahora quítate la ropa menos la interior – no pude contenerme, mis ojos reflejaban temor, vergüenza y, porque no decirlo, miedo. Me sorprendió con la tranquilidad que lo dijo, era lo que en ese momento necesitaba.

- ¿Qué?, pe… pero, ¿Por… porqué? – mi vergüenza me costó el habla y volví a tartamudear, oí una risita procedente de Sasuke, seguramente se reía de mi tartamudeo.

- Por que necesito hacerte una pruebas para saber si el embarazo va según el orden – Tsunade tenía una sonrisa en su rostro, parecía que todos en esa sala se estaban riendo de mi – vamos Hinata…

- Tsunade-sama la necesitamos urgentemente – la puerta de la sala de abrió y dejó ver a una enfermera algo sofocada, seguramente era algo importante de verdad, pero lo que más me temía en ese momento era si esa puerta se podía abrir tan fácilmente estando yo medio desnuda.

- Hinata - mire a Tsunade mientras esta se levantaba y se dirigía a la puerta, siendo esperada por la enfermera – ve desvistiéndote, probablemente tardare un poco así que, por favor tened paciencia.

Salió por la puerta dejándonos solos.

Miré a Sasuke, estaba tan pensativo como antes, miraba a la mesa que estaba delante de nosotros, ¿qué demonios le pasaba?, su mujer embarazada esta al borde de un infarto y él pensando en quién sabe qué, me daban ganas de levantarme e irme de aquí dejándole 'pensar' a solas, nunca había sentido tanta, tanta… ¡no sé que demonios estoy sintiendo! Y nadie me está ayudando a descifrarlo.

Mis ojos se estaban humedeciendo cuando Sasuke se levantó, ni siquiera le miré seguro estaba pensando en algo, o tal vez en alguien, ¿Y si Sasuke se está acostando con otra?, ahora que lo pienso desde que me quede embarazada lo hemos hecho muy poco, ¿y si solo me está utilizando, o se a cansado de mi?, más lagrimas caían silenciosamente de mis ojos, había bajado la cabeza y mi pelo me estaba tapando la cara, Sasuke seguía levantado no había hecho ningún movimiento, tal vez esta arto de una persona como yo que no sirve para nada, ni siquiera para trabajar, por eso Sasuke nunca me dejó hacerlo.

- Hinata…- su voz, siempre me pareció tan perfecta, al igual que él, no le mire, seguí llorando, es la única cosa que sé hacer – Hinata… - ahora su voz y sus labios son compartidos por otra, tal vez sea mejor que me aparte, tal vez es mejor que me quede callada y…, sentí como era levantada de mi asiento, Sasuke me rodeo la cintura - ¿qué te pasa? – su tono parecía preocupado, tal vez no quería que mi estado emocional repercutiera en el bebé, si, eso debía ser – Hina… - ese mote me parecía tan cariñoso, sus dedos apartaban todas las lagrimas que caían por mis mejillas, me abrazó y rodeo con sus brazos – Hina no te preocupes solo son unas pruebas y no vas a estar desnuda del todo, además yo estaré aquí contigo – lo último lo dijo en un susurro y muy cerca de mi oreja, me dio un beso en la nuca, sobre el pelo y me abrazó un poco más fuerte, no se por que pero me sentí mejor con esas palabras y dejé de llorar, le abracé yo también y cerré los ojos apoyándome en su pecho y hundiéndome en su aroma, me encantaba esa sensación.

Al separarnos Sasuke me besó y le correspondí, me 'ayudó' a desvestirme con caricias incluidas – me hizo pensar que tal vez estaba equivocada en mis pensamientos de infidelidad.

Tsunade llegó un poco más tranquila que cuando se fue.

- Hinata sígueme – me levante seguida de Sasuke que no se separaba de mi y eso me gustaba – bien Hinata tenemos que medirte, pesarte y tomarte la tensión, a lo largo de estos meses te haremos más pruebas, bien ponte en la pared, toca la pared con la cabeza y los talones, no te curves, mantente recta, bien – Tsunade sacaba artilugios de un cajón, pero estaba demasiado ocupada observando a mi marido, que cada vez que podía me hacia reír o sonrojar.

Después me subí a una báscula metalizada, Tsunade hizo unas cosas que no llegué a entender en la báscula y yo hice lo mismo que al medirme, mirar a Sasuke, me puse a pensar si de verdad Sasuke era capaz de ponerme los cuernos y llegué a la conclusión de que no, basándome en todas las relaciones sentimentales que tubo, pero nunca su pareja se había quedado embarazada de él.

Me subí en una camilla y Tsunade me puso algo en el brazo rodeándolo, cada vez apretaba más y se hacia más grande, al quitármelo Tsunade escribió notas en un cuaderno al igual que en las demás 'pruebas'.

- Muy bien Hinata, ya puedes vestirte, yo ahora vuelvo - dijo Tsunade saliendo por la puerta, cuando quise darme cuenta, Sasuke estaba delante de mí besándome, una de sus manos se acomodo en mi nunca atrayéndome más hacia él, mientras su otra mano subió mi muslo hasta su cadera, yo me apoye con las dos manos en la camilla, ¿era yo o a Sasuke le daban ataques de pasión misteriosamente?

- Sasuke, Sasuke, Tsunade volverá pronto, aah… para, Sas…Sasuke – intentaba decirle que no al hombre más sexy del mundo, mientras le comía el cuello a su mujer medio desnuda embarazada en la consulta del ginecólogo – Sasuke, ¿qué te pasa? – le aparte de mi y le mire a los ojos con una sonrisa en el rostro.

- Es que antes estaba pensando en que me dijo Naruto que él y Sakura lo habían hecho sobre la mesa de Tsunade y bueno… - me miro – quería probarlo – así que eso es lo que estaba pensando antes, me mordí el labio pensando en lo que podíamos hacer y la verdad, la idea no me disgustaba para nada, le cogí de la camiseta negra y le besé, él rodeo mi cintura, pero nos separamos al oír la puerta abrirse, por suerte Tsunade no llegó a abrirla y se quedó hablando fuera, me vestí rápidamente con la ayuda de Sasuke, que esta vez si me ayudo.

Ese día al llegar a casa mi marido me demostró lo equivocada que estaba sobre mis pensamientos en la mesa de la cocina, que tonta fui al pensar eso de Sasuke.


Mientras el baño se iba llenando, puse a calentar la manta eléctrica para que la cama estuviese caliente para la llegada de Sasuke, y me acordé de los cumpleaños y sus regalos, la verdad me lo pase muy bien, a Sakura le regalamos un vestido y una cuna para el bebé que será niña, Sakura está muy contenta.

A Ten-Ten el libro 'Medianoche' que le encantó y a mi hermana alocada Hanabi simplemente le dimos dinero, la verdad no se que regalarle a una loca adolecente de 17 años que tiene las hormonas más revueltas que una embarazada, así que le regalamos dinero.

El teléfono sonó y sonreí al reconocer el número que aparecía en la pantalla de este.

- Hola.

- Hola Hina, escucha estoy en el coche llegaré en una media hora – oía su respiración cada vez más acelerada.

- Sasuke ¿Qué te pasa, dónde estás? – estaba preocupada.

- Estoy en el coche ahora mismo y tranquila estoy bien, solamente es que estoy muy cansado, eso es todo – me quedé más tranquila cuándo suspiro y su respiración se calmó.

- ¿tienes apetito?

- No sabes cuánto – sonreí ante la declaración.

- Esta bien, no tardes mucho y tranquilízate, ¿vale?, la cena no se va a enfriar.

- Gracias Hina, te quiero.

- Yo también, adiós.

- Hasta ahora – colgó y colgué, tendría que darme prisa para prepárale su cena favorita.

Bajé a la cocina y empecé a cocinar, recordé la boda de itachi, ese día fue especial no solo para itachi y para Konan sino para Sasuke y para mí también. Aunque también paso aquello…


- No se porque me he vestido así – estábamos en el coche, nos dirigíamos a la boda de Itachi y Konan, por suerte para mi solo nos habían invitado al banquete, aunque me hubiese gustado ver el 'si, quiero' de la celebración, pero Sasuke se pondría muy pesado, siempre es así con temas de su hermano.

- Es la boda de tu hermano, Sasuke. Tienes que estar presentable – dije de la mejor forma posible, él llevaba puesto un pantalón negro, camisa blanca, una chaqueta y unos zapatos del mismo color que el pantalón. Su camisa se abría unos dos botones por arriba, dejando a la vista solamente su cuello, sin necesidad de usar corbata ni pajarita. Odio las pajaritas.

- Esto es una perdida tiempo - ¿Cuánto quedará para llegar?, ese fue el pensamiento que tuve hace diez minutos, desde la última vez que se quejó, hasta que al pasar un puente divisé una pequeña isla con todas esas luces encendidas que ayudaban a la luna en su trabajo por alumbrar la noche, mi rostro se iluminó, no solo por haber llegado, si no por lo hermoso que era, oí a Sasuke refunfuñar de nuevo, y por primera vez en todo el viaje, me hizo gracia, parecía tan desesperado…

Aparcamos el coche en uno de los espacios que quedaba entre auto y auto, me estaba poniendo la chaqueta cuando vi como Sasuke cerraba los ojos y apoyaba su frente en el volante del coche, me pareció, no se porque, muy tierno, pase mi mano por su cabeza, acariciando sus cabellos oscuros, comprobando así la ducha que se dio esta mañana.

- Sasuke, son solo unas horas, además solamente estarás unos minutos con él y… - me sonrojé ante lo que iba a decir – si te p…portas bien, pue…puede que cuando lleguemos a ca… casa tengas una reco… recompensa – vi como aún en su posición y con los ojos cerrados, sus labios se curvaron de forma positiva, esbozó una sonrisa.

- Gracias – susurro aún en su posición.

- Vamos. Si no, no habrá recompensa – respondí con una sonrisa aún sonrojada, se separo del volante para apoyarse en el asiento y echar su cabeza para atrás, aún no habría sus ojos.

- ¿Sabes que es lo que mas me molesta? – el tono que utilizó fue serio.

- ¿El qué? – respondí.

- En que te has puesto demasiado guapa para esta boda – en ese momento me miró y yo me sonrojé bajando la cabeza.

- Gracias – susurre, se inclinó hacia mi, puso su mano en mi mejilla haciendo que lo mirase y me besó, era un beso dulce lleno de sentimiento, le correspondí enseguida.

Salimos del coche rumbo al restaurante reservado exclusivamente para esa boda, Sasuke me agarró de la cintura pegándome a él, ese gesto hizo que me sintiese segura.

- Estoy deseando quitarte ese vestido rojo – mi vestuario se complementaba con, como dijo Sasuke un vestido rojo, que no quería ponerme debido a su escote, pero a causa del embarazo mis pechos habían aumentado, poco pero habían aumentado, y ningún otro vestido me quedaba bien; tacones de punta fina también rojos, pero estos casi no se veían ya que el vestido les tapaba; una 'chaqueta', si se podía llamar así, transparente, roja también; mis labios estaban pintados de rojo, estos de mi maquillaje eran los que mas sobresaltaban debido a su fuerte color, mi pelo estaba recogido por una goma, también roja y las puntas de mi coleta estaban ligeramente rizadas.

- Pórtate bien y podrás quitármelo – le susurre al oído.

- No me provoques – dijo cuando entramos al restaurante.

El calor era sofocante, había gente sentada y gente de pie, intentamos buscar a Mikoto y Fugaku, ya que nuestros asientos estaban junto a ellos, hasta que ellos nos encontraron a nosotros.

- ¡Hina, Sasuke! – Mikoto alzó la voz un poco debido al bullicio, Sasuke y yo dirigimos nuestras miradas a Fugaku y a Mikoto, quienes no estaban solos.

- Hola – dije abrazando a Mikoto mientras Sasuke saludaba a su padre.

- Sasuke, probablemente no te acuerdes pero estos son Yuki y Mitsuko, tus primos segundos – Fugaku presentó a Sasuke más familiares suyos, no seguí su conversación ya que Mikoto y, ahora Mitsuko, hablaban con migo sobra mi embarazo, la boda… cosas triviales.

Nuestra mesa era redonda y estaba al lado de la de los novios y los padrinos, aunque Itachi y Konan aún no habían llegado, estarían haciéndose fotos los recién casados.

Cuando llegaron los novios, mi vista se fijo especialmente en el vestido de Konan, blanco, largo, con bordados color mantequilla… era precioso, por un momento recordé mi boda, aunque creo que la mía fue mejor, con ese pensamiento miré a Sasuke, cuando todos estaban mirando a la pareja, él se fijaba más en su plato, sus cubiertos y su servilleta, le di una leve patada por debajo de la mesa, gracias a ella me miró y le mandé un reproche con mis ojos, me ganó con una sonrisa maliciosa, quise cambiar de tema e intentar ganarle.

- ¿Verdad que está guapo tu hermano, Sasuke? – todos en la mesa le prestamos atención y yo especialmente para saber su respuesta.

- Hmp, me da igual como valla vestido – noté un cambio de humor repentino ante esa pregunta, se notaba más serio.

- ¡Sasuke, es tu hermano! – dijo Mikoto en modo de reproche, Fugaku estaba mirando a los novios.

- Me da igual – pasota, esa fue la palabra que paso por mi mente en ese momento, Mikoto ya rendida volvió a prestar atención a los novios.

Después de la entrada nupcial, el banquete empezó.

En el segundo plato tuve que disculparme para ir al baño ya que sentía náuseas, al salir del este encontré a Sasuke esperando en la puerta, estábamos solos en todo el baño.

- ¿Estás bien? – me preguntó.

- Si, gracias, he tenido unas náuseas pero no ha sido nada - dije mirándole - ¿Y tú?, ¿Estás bien? – dije posando mi mano en su mejilla.

De pronto Sasuke sin decir nada, se abalanzó sobre mi, agarrándome de la cintura y por su propio peso, mi espalda chocó contra la pared, pero sin hacerme daño, me besó con desesperación, al final voy a tener razón en que Sasuke tiene ataques de pasión, puse mis manos en su pecho y le correspondí.

Separamos nuestros labios pero no nuestras frentes, Sasuke no abrió los ojos, yo si.

- Prométeme que nunca jamás volverás a fijarte en mi hermano y menos dirás que es guapo – me reí y le volví a besar esta vez duramos menos.

- Sasuke – abrió los ojos mientras yo guiaba su mano a mi vientre plano – esta es la mayor prueba de nuestro amor a parte de las alianzas, eres el padre de mi hijo y el dueño de mi corazón – me sonroje con la última frase – y nunca serás reemplazado, ni si quiera por tu hermano – le sonreí y me volvió a besar y si se podía me atrajo más hacia él.

Volvimos al banquete, y la verdad no comí mucho más, Sasuke estuvo pendiente de mi durante toda la cena, demasiado protector.

Terminamos de comer y de ver la puesta en escena de los novios partiendo la tarta, de nuevo recordé nuestra boda, y de nuevo me pareció mejor, puede que este equivocada pero a mi parecer fue así.

Empezó a sonar una suave melodía y los novios empezaron a mover sus cuerpos al compás de la canción, Mikoto y Fugaku se sumaron al baile junto a unas cuantas parejas más, mi atención se concentraba en la pareja principal de esta celebración, especialmente en el vestido de Konan y en los movimientos que ella hacia haciendo que el vestido se moviese con ella.

- Hina, ¿Quieres salir? – miré a Sasuke comprobando su deseo por participar, la verdad me sorprendió que Sasuke quisiese bailar.

- Vaya, así que al señor Uchiha le apetece bailar – dije burlándome de él.

- Yo no quiero bailar, quiero salir, pero no lo haré sin la señora de Uchiha – su sonrisa burlona y su respuesta me ganaron y una pregunta vino a mi mente ¿A dónde querría ir?, como siempre digo, solo hay una forma de saberlo.

- Esta bien, le concedo esa salida – dije riendo haciendo que Sasuke hiciese lo mismo, nos levantamos y salimos del restaurante, antes de salir observé que la novia se dirigía hacia el exterior del restaurante.

El frio se hizo presente haciendo que me pusiera la chaqueta y que Sasuke me abrazase.

- ¿A dónde vamos? – le pregunté

- Por lo visto alguien tiene buen gusto en esta boda, por que ha elegido un buen lugar para celebrarla – miré hacia donde Sasuke miraba.

Mi asombró fue increíble, era precioso aquel paisaje, la playa.

Las olas del mar se oían a pocos metros de allí, su sonido se mezclaba con la melodía que aun se oía del restaurante haciendo que el sonido que ahora se escuchaba fuese mágico y sumándolo con el paisaje y la compañía parecía un sueño.

- Oh Sasuke, es… es precioso – dije aún mirando el paisaje que se presentaba ante mi.

- Quítate los tacones– dijo mirándome, observe como ya hacía rato que habíamos dejado el suelo para pisar la arena, pero mis odiosos zapatos, que cada vez me molestaban más, no me dejaron notar esa suave sensación, así obedeciendo a Sasuke me quite esa tortura y note como cada uno de esos pequeños granitos acariciaban mi piel, una sensación de comodidad me invadió.

Un muelle con antorchas a los lados hacía esta velada aún más perfecta, pero tan pronto como me subí a ella, Sasuke me quitó los tacones de las manos, los colocó junto a los suyos, que en ese momento me di cuenta de que se los había quitado y se había remangado los pantalones de forma que le quedasen sobre las rodillas, me cargó de forma nupcial y se dirigió poco a poco a las aguas del mar.

- Sasuke, para, Sasuke, Sasuke, ¡Sasuke! – con migo encima Sasuke se adentro en las aguas hasta que estas le cubriesen por debajo de sus rodillas.

- Agárrate el vestido que te voy a soltar – respondió con una sonrisa en su rostro.

- No, no, no, no, Sasuke, Sasuke – pero ya era demasiado tarde, por suerte agarre mi vestido a tiempo, para que no se mojase, el agua helada encendió todos mis sentidos, me llegaba hasta poco más de la rodilla, Sasuke me acercó a él cogiéndome de la cintura, hice como pude un nudo en el vestido para que no se mojase y puse mis manos sobre el pecho del Uchiha. – eres un idiota – le dije riéndome.

- Y tú la esposa de un idiota – respondió acompañando mi risa.

Y bajo la luz de la luna y la melodía del mar, este sueño se completo sellándolo con un beso de amor.

Aún se escuchaba la música del restaurante así que, aún en el mar apoyé mi cabeza en el hombro de Sasuke y empezamos a movernos suavemente según la melodía que llegaba a nuestros oídos, cerré los ojos en un intento de guardar esta sensación en mi mente.

- Te quiero – susurré aún con los ojos cerrados.

- Te amo – sonreí, esto es perfecto.

Pasamos un buen rato en el agua, no se cuanto tiempo pero fue maravilloso, hasta que un escalofrío recorrió mi cuerpo y temblé, Sasuke se dio cuenta de ello, y por eso me volvió a cargar de la misma forma que antes, solo que esta vez no rechisté, coloque mi cabeza en el hueco que había entre el cuello y el hombro de mi marido en busca de su calor y cerré los ojos.

- ¿Tienes sueño? – me preguntó

- Un poco - susurre en su oído

Escuché como subió al muelle ya que las maderas hacían ruido, me bajó y yo me senté a su lado en el borde, el agua aún tocaba mis pies pero ahora no tenía tanto frio.

Sasuke pasó su brazo por mi espalda y me acercó más a él, su calor y olor me invadieron y volví a cerrar los ojos.

El calor de Sasuke, el agua acariciando mis pies, el sonido que se escuchaba, mi sueño a causa del embarazo…, el resultado de toda esa suma fue mi escapada con Morfeo durante un tiempo.

Desperté en el restaurante no había casi nadie, divise a un par de parejas aún.

- ¿Cómo estás? – me di cuenta de que Sasuke estaba a mi lado

- Un… un poco cansada – dije mirándole

- Vámonos ya – dijo levantándose

- E…espera voy al baño – notaba que mi coleta se había deshecho

- Si, tranquila, ve – me dirigí al baño femenino y miré en el espejo mi reflejo, tampoco estaba muy des…

- Oh Dios no pares – me quedé paralizada y noté mi corazón latir fuertemente, de uno de los baños salió esa femenina voz, que me era terriblemente familiar

- Más rápido, más, Ah…a – tenía que salir de ahí sin que se diesen cuenta de mi presencia.

- Te quiero, Hideki – esa femenina voz me sonaba mucho, me hubiese gustado saber quien era, pero no era el mejor momento.

- Yo más Konan – en ese momento mi respiración se corto, mi mente se quedo en blanco y paré mis movimientos durante un corto espacio de tiempo. Por eso me sonaba su voz, no tengo palabras, como pude salí de allí.

Encontré a Sasuke esperándome su cabeza estaba apoyada en la pared y tenía los ojos cerrados, conseguí reaccionar a tiempo para que no se diese cuenta de que algo había pasado.

- Sas…Sasuke – le mire y me miró – ya podemos ir…irnos – no dijo nada, se separo de la pared e hizo un gesto para que lo siguiese.

Salimos del restaurante camino al coche, mi mente divagaba sobre lo que acababa de oír, tal vez estaba equivocada, puede que fuese otra Konan, pero su voz, coincide exactamente con la de ella, ¡Por Dios se acaba de casar!, ¿Cómo puede haber personas así?, mire a Sasuke, pensando en que nuestro matrimonio es normal, casi no peleamos, menos algunas riñas sin importancia, es el matrimonio que siempre quise tener, Sasuke me quiere y yo le quiero a él, todo matrimonio tiene que tener eso, amor, no…no lo entiendo, ¿Por qué Konan ha tenido que hacer eso? Me parece irracional, y además tan pronto que…

- Hinata, ¿Estás bien? Te encuentro muy callada – sin darme cuenta habíamos entrado en el coche y ya estábamos a medio camino, las calles estaban vacías, solo uno o dos coches a la redonda, las luces iluminaban la carretera y las casas ya oscuras delataban que la noche estaba muy entrada y el rocío caía sobre el coche - ¿Hinata? – ya le había oído antes pero… no quería responderle, ¿Qué le diría?, ¿que he visto a la recién esposa de su hermano beneficiándose a otro?, no puedo, aunque le alegre, no puedo decírselo y no se por que, la desesperación se mostró en mi en una forma cristalina y acuosa que poco a poco salía de mis ojos.

Al darse cuenta de esto, Sasuke aparcó el coche a un lado de la carretera de forma que los pocos coches que aun estaban funcionando pasasen sin ningún problema.

- Hey, hey, tranquila, ven – me abrazó - ¿Qué pasa? – le correspondí al abrazo - ¿Estás bien? - ¿ y si se lo digo, que pasaría?

- Si, estoy bi…bien, no te preocupes – no, definitivamente no podía decírselo.

- ¿Seguro que estas bien? – dijo mirándome.

- Si, solo estoy un poco cansada – le sonreí, dando por zanjada la conversación.

Sasuke encendió los motores y así termino esta terrorífica boda.


Acababa de terminar la comida, cuando oí la puerta abrir y cerrarse, sonreí, había llegado.

Seguramente estaba en el salón, me gusta que cuando llegue no diga nada, no se me parece… especial.

Salí de la cocina rumbo al oscuro salón, ni siquiera había encendido las luces, las encendí yo y me dirigí al sofá.

Le encontré tumbado y noté que su ropa, aún la del partido, estaba tan mojada que parecía que se había duchado con ella.

Me arrodille en el suelo de frente al rostro de mi marido, tenía los ojos cerrados, su pelo se le pegaba a la cara debido a la humedad y su respiración eran calma.

Le aparté el pelo suavemente del rostro aprovechando para acariciar su tersa piel, acerque mi rostro a él y le besé suavemente, al principio no daba señales de vida, pero después sentí su mano, que debido a la lluvia estaba fría, tocar mi mejilla y meterse por mi cuello atravesándome el pelo, y me correspondió.

Me separe de él y miré sus ojos negros, su mano se aflojo y calló al sofá.

- ¿Cómo esta mi jugador favorito? – le sonreí, él cerró los ojos y sonrió también

- Demasiado cansado – respondió

- Anda vamos arriba – le dije levantándome y ayudándole a hacerlo él.

- ¿No tienes frio? – le pregunté mientras subíamos las escaleras.

- Si, pero pensando en el baño se me pasa un poco – dijo alegre

Entramos a la habitación y Sasuke entro en el baño directamente, de verdad tenía frio.

- Sasuke, deja la ropa en el cesto ¿vale? – dije asomándome al baño

- Vale – le dejé saliendo de la habitación dirigiéndome a la cocina.

Antes de entrar a esta agarré la mochila de Sasuke, apagué la luz del salón y entré a la cocina.

Dejé la mochila encima de la mesa y la abrí, saqué la ropa sucia y los zapatos, dentro de la mochila solo quedaba la bebida, que también la saqué.

Metí la ropa junto con la demás que ya estaba dentro de la lavadora, la bebida la llené y la metí en el frigorífico.

Puse la cena de Sasuke en el plato, le eché un poco de sal y le llevé un baso de agua.

Apagué la luz de la cocina y empecé a subir las escaleras con la cena en las manos.

Al entrar en la habitación vi a Sasuke con una toalla en las manos secándose el pelo, ya se había puesto el 'pijama', que consistía en una muda nueva, que le dejé encima de la cama, estaba sentado al borde de esta, cuando entro me miró y sonrió, en ese momento me pareció como un niño.

Me senté a su lado dejando el baso y la cena en la mesilla, me puse detrás de él y ante su mirada llena de sorpresa, empecé a secarle el pelo con la toalla, se dejó hacer y apoyó su espalda en mi.

Al terminar mi acción le quité la toalla y vi el resultado de mi creación, Sasuke me miró y no pude aguantar mi risa, se veía tan divertido e infantil.

Cuando dejé de reírme le di la cena y yo me metí en la cama, junto a él, durante su cena le dí un pequeño masaje en la espalda siempre me había gustado hacerle eso.

Cuando terminó de cenar dejó el plato en la mesilla y se tumbó en la cama, junto a mi, apoyé mi cabeza en su hombro mientras el rodeaba con su brazo mi espalda llegando su mano a mi cintura, durante un tiempo estuvimos hablando hasta que se durmió, si que tenía que estar cansado, después me dormí también, junto a él.

Así terminó este largo y terrorífico mes, esperando a mañana, uno de abril, el tercer paso, y los primeros cambios en mi cuerpo, Sasuke me lo dijo y como siempre, tengo miedo.


Siento muchísimo la tardanza, pero creo que este capitulo compensa un poco, es bien largo, empiezo el próximo capitulo de esta historia.

Tengan paciencia por favor, gracias por los reviews

Nos leemos.