Summary: Protocolo de Kioto, todos quieren que Alfred firme el tratado. Recuerdos y Arthur ayudan a dominar a este rebelde y simpático país. Advertencia Yaoi
Advertencia: Este Fanfic no tiene relación con ningún país existente, armada u otra cosa. No está hecho con fines de lucro, sólo sacar a relucir mi retorcida mente. Este manga y anime no me pertenece, ni si quiera la luz con que funciona mi computador, que lo pagan mis papás en las mensualidades de la Universidad.
Dedicado a Xan, Griffmoon y a Soubi-kun!
PROTOCOLO DE KIOTO
Segundo Capítulo:
"Tsundere X Héroe"
By Meems Asakura
- Lovino, ¿Vamos a dar una vuelta? Arthur me dijo que en la Plaza Trafalgar hay un local de pasta. – Dijo Antonio mientras ordenaba sus cosas junto a Lovino.
- Ni Loco Antonio, preferiría ir con Francis que contigo – Dijo esquivando la mirada del español.
Antonio hasta las "gilipollas" de la Actitud de su Italiano. Tomo la mano del pequeño Italiano y lo acorralo en la pared.
- Entonces te gustaría que Francis te hiciera esto – Dijo Antonio mientras besaba apasionadamente a su Koi1.
Romano no quedaba atrás, amaba como esos gruesos y seductores labios españoles acariciaban sus labios en esa danza llamada amor apasionado. El fuego del español pronto comenzó a expandirse en todo su cuerpo. Al llegar a las manos, quiso aferrar a su italiano por la cabeza acariciando accidentalmente el pequeño riso.
- Ahh – Dijo Lovino al sentir como el español acariciaba su zona erógena llamado rizo.
El español se asustó al ver la inmensa reacción del italiano y decidió parar. Aparte no estaban en su casa y no quería molestar a los otros países. Antonio aprovecho lo expuesto que se encontraba su Koi y lo tomo de la mano y lo condujo hacia el pasillo para ir a la famosa "Plaza de Trafalgar".
- Ese estúpido llamarme niño mimado…y otras cosas – Decía Alfred mientras caminaba hacia la habitación del británico.
Al llegar a la habitación abrió la puerta y se encontró a Arthur mientras se cambiaba de ropa. El inglés estaba con camisa y se estaba sacando el pantalón, al ver como se abría la puerta se asustó, pero era solamente Estados Unidos, eso no importaba.
- Ahh eres tú Alfred. ¿Qué quieres? –
- ¿Soy un niño mimado? – Pregunto el rubio mientras cerraba la puerta de la habitación.
- Si, ¿Por qué? – Dijo Arthur mientras buscaba el pantalón de color negro, sin tomarle ni una importancia.
- Porque tú sabes que no es así – Decía Alfred mientras en su cara aparecía un leve sonrojo.
- Yo no soy el que no puede comer nada que contenga "Kétchup" o "Mayonesa". Aparte tomo otras cosas aparte del té, no cómo tú que no hace nada más que tomar coca cola –
Alfred no sabía qué hacer…hablar con Arthur siempre hacía que se sintiera más vulnerable que con otras personas o países. No sabía porque, lo único que conocía era su corazón latiendo a mil por hora mientras veía al ojiverde mientras se acercaba. Alfred no se daba cuenta de la peligrosa cercanía con él.
- Hay algo que tengo ganas de preguntarte – Dijo Arthur mientras se arreglaba la camisa.
- ¿Qué cosa? – Dijo Alfred, no podía estar nervioso…él era el número uno del mundo, pero que pensaba él es el número uno de mundo.
- ¿Por qué no quieres firmar el protocolo? –
- Porque no me interesa eso, aparte gano muchísimo dinero cada día y si pusiera una restricción para esas empresas que trabajan para mí. Perdería dinero – Dijo Alfred, mientras se arreglaba los lentes para evitar mirar directamente a Arthur.
- Pero… ¿Qué deberíamos hacer para qué firmes? – Pregunto algo resignado con ese mocoso.
Alfred sintió la misma mirada de desapruebo que tenía Alfred cuando él rompía algo cuando pequeño. Se sentía vulnerable nuevamente, no se quería sentir así. Decidió que tenía que hacer algo para poder invertir esa situación.
Al menor tomo del brazo a Arthur y lo encerró con su cuerpo con la pared siendo su amiga.
- ¡Alfred!- Dijo Arthur, mientras un sonrojo se hacía presente ante las mejillas del tsundere.
- ¡Deja de mirarme así! – Dijo el de lentes mientras tomaba sus lentes para poder mirar de cerca al inglés.
- ¿De qué manera? – Dijo el inglés, mientras se volvía a fastidiar. ¡Ese mocoso si quedaba problemas!
- i't like i don't finish U expectives" - Dijo Alfred mientras unas traviesas lágrimas corrían por sus mejillas. Se notaba en la hermosa carita del jovencito su rabia por ser más que el gran Reino Unido.
- You finish my expectives – Dijo Arthur mientras tomaba la carita de él.
La mirada llena de ternura de los dos, estaba presente. Alfred sentía la necesidad de hacer algo, no dejar que ese momento tan hermoso que se había formado se terminara. Vio los labios entreabiertos de Arthur y sintió que debía humedecerlos con algo.
Estaban resecos.
Arthur sentía que la cercanía con Alfred estaba deliciosamente tortuosa…quería que algo pasará. ¿Pero qué?
Arthur sentía el aliento de Alfred de su boca, sumamente exquisito.
Alfred sintió como su aliento con el de él se fundían en uno, para encerrarse en un par de pareces llamadas bocas. Uniendo sus labios en una sola caricia de amor.
La profundidad y necesidad de más los llevo a adentrar sus lenguas a las bocas de cada uno de ellos. El calor aumento en sus cuerpos al sentir esa electrizante caricia.
Alfred necesitaba hacer algo… era su deber.
Por algo era el mejor del mundo.
Sus traviesas manos y los instintos de todo país humano lo hicieron tocar a su Koi de manera sensual los brazos y espalda, aprovechando los movimientos que realizaba el cejudo para hacerle más fácil el más placentero de los trabajos.
- Ahh- Se escucho de manera ronca desde la boca del inglés para sorpresa de Arthur, era el primer orgasmo que le causaba excitación en toda su vida y quería seguir escuchándolo.
El más joven no tardo en deshacerse de la ropa que el inglés había cuidadosamente puesto en su lugar de manera cuidada y ordenada.
Arthur no pensaba, no sabía que pasaba, lo único que sabía era que quería seguir sintiendo a Alfred en todas las partes más recónditas de su cuerpo.
Alfred no demoró mucho en sacar la estorbosa camisa que tenía el ojiverde y para impresión del menor, vió que el sonrojo de su educador era cada vez mejor.
Tenía ganas de pedirle que se tranquilizará que él nunca lo lastimaría, porque el mismo lo había ayudado desde que tenía memoria y a pesar de que en un pasado lo había olvidado y había sido como un hermano mayor para él, ahora era algo mucho más pleno y profundo.
Era amor
Amor
¡Amor!
Nunca había pensado que él como sociedad independizada, necesitaría tanto a un país, que había sido el dueño del mundo, para simplemente expresar un sentimiento tan extraño para él. Ahora lo experimentaba
Se sentía genial.
No quería dejar de sentirse así.
- Arthur…no me dejes - Dijo Alfred en un susurro al inglés cerca de su oreja.
- No te dejaré…pero – En ese momento una luz se prendió en la cabeza de Arthur…extrañamente pensó Arthur.
- ¿Pero qué? – Dijo Alfred mientras volvía a juntar sus labios de manera deseosa.
En el momento en que se separaron Arthur acercó al ojiazul por el cuello y le dijo…
- Firma el tratado…sólo eso te pido – Le dijo justo antes de recibir otro beso por parte de Alfred.
- Por ti todo – Dijo Alfred mientras volvía a besar al ojiverde.
Por lo menos pasará lo que pasara en el resto de la tarde, no le importaba al imponente reino, ni menos a la potencia central. Ya que el protocolo estaría firmado por todos los países del mundo.
