Sumisión



-¿Qué haces, Bambi?

James da un respingo y se da la vuelta para encarar a su mejor amigo. Está a punto de gritarle por darle tremendo susto por la espalda, pero recuerda que se encuentran en la Gran Biblioteca y se convence a sí mismo de lo conveniente que sería no hacer ruido.

-Estoy ayudando a Lily a ordenar los libros.

-Tsch, ¿ahora eres su mayordomo? –lo mira acusadoramente bajo el flequillo rebelde.

-¡Claro que no! –se hace el ofendido- Es que necesitaba ayuda, y yo… Bueno, sabes que Lily… Y entonces yo… Ya sabes.

Descaradamente, Sirius esboza una sonrisa burlona. Su mirada lo dice todo, pero prefiere dejar constancia con palabras, sólo por si acaso su opinión sobre el tema no queda clara.

-Así que comes de su mano, ¿eh? Vaya un merodeador calzonazos. Qué pena.

-¿Te has levantado hoy con el pie izquierdo? ¿Con una slytherin en tu cama? –bufa el de gafas, comenzando a sentirse molesto.

-Ya les gustaría a ellas. Pero no, sólo me da pena mi muy querido mejor amigo que se ha convertido en el esclavo de una tía.

-Sólo la estoy ayudando –intenta con todas sus fuerzas no alzar la voz.

-Claro, y si te dijera que necesita que te tires sobre un charco para pasar por encima, también lo harías, ¿no?

Silencio.

Los dos saben perfectamente que así sería.

Un terrible estruendo hace que ambos animagos centren su atención en otro asunto. Se dan la vuelta para conocer qué ha ocasionado semejante escándalo y se encuentran con Remus sentado sobre el suelo, cargado de libros hasta las orejas, observando con resignación los que se le han caído.

James está a punto de hacerle un comentario burlesco sobre la escena a su mejor amigo, pero éste prácticamente vuela en dirección al recién llegado. Le susurra algo que a distancia parece una especie de regañina, tal vez por ir tan cargado en lugar de pedir ayuda, tal vez por no estar reposando dos días después de la luna llena. Le ayuda a ponerse en pie y lo lleva a rastras junto a la ventana. Después es Sirius quien se encarga de colocar los libros en su sitio.

-Vaya, qué servicial –unos ojos castaños brillan con suspicacia tras los cristales de las gafas-, qué amable, qué… calzonazos.

-Cállate y sigue a lo tuyo, Potter –gruñe el perro, sin siquiera mirarle a la cara.

Cerca de la ventana, una pelirroja toma asiento junto a Remus, que, de pie, observa la escena con algo de curiosidad.

Ella esboza una sonrisa divertida.

-Quizás sea por falta de costumbre –comienza a decir-, pero ninguno de los dos ha caído en que los libros se ordenan fácilmente con magia.

-Eso estaba yo pensando.


Y otra vez largo tiempo sin subir nada ^^·U . Mi musa es caprichosa, no sabéis cuánto. De hecho, he escrito esto sin ella XD así que no tengo esperanza en que haya quedado demasiado bien, pero no me parecía correcto seguir dejando pasar el tiempo para actualizar cuando tengo tantísimas viñetas de esta serie escritas a medias en el Word. Eso, y que tras ver la sexta película me ha vuelto a entrar el gusanillo por los Merodeadores (si es que alguna vez se había ido... Supongo que es más adecuado decir que lo ha reanimado :Þ).

Si leéis, recordad alimentar el maltratado ego de la autora mediante el botoncito de review~~ Que no muerdo~ Acepto críticas constructivas con mucho gusto :3 .

¡Gracias por leer!