Fase 3; Aceptación
Disponía a pararse cuando sintió que algo lo tiraba hacia atrás. La mano de Albert agarraba su chaqueta, impidiéndole que volviera a buscar otra botella.
-No te vallas. Quédate aquí, quieres- la voz del muchacho era apenas audible y su mirada aún seguía apuntando hacia el suelo
-Está bien- pensaba Franz- después de todo, pronto caerá…
De pronto, pudo procesarlo todo. Pudo darse cuenta de que esta era la última vez junto a él. No pudo decir nada, las palabras no le salían… ¿qué debía hacer? Tenía tanto guardado pero el tiempo restante no era suficiente y además… además sería inútil. Dentro de poco todo acabaría.
De pronto, aquellos desalentadores pensamientos fueron interrumpidos por las carcajadas del moreno.
-¿Qué sucede?- Franz lo miraba con sorpresa
-Esque… esque pienso que mañana en la mañana estaré arriesgando mi vida y mírame. Ahora no soy más que un patético sujeto que apenas puede ponerse de pie, jajajaja- Albert trató de pararse pero el alcohol en su cuerpo, le impedía tener un buen equilibrio.
-No te esfuerces- decía esto mientras se apresuraba en sostenerlo- tienes que descansar ahora.
-Nah, qué más da. Lo mas seguro es que el Conde acabe conmigo. Ya sabes, lo mismo de siempre… jugará conmigo y finalmente… el gran golpe- hablaba como si se tratara de algo común de todos los días. Pareciera ser que pensar en todo eso le divirtiera bastante.
Sin embargo, en la mente de Franz, los pensamientos divertidos no existían en ese momento. Era más bien la angustia y la tristeza los que reinaban en él. Tenía miedo, claro que si pero sobre eso, un profundo dolor por saber que no volvería a escuchar su risa, a ver su rostro y sus miradas que tan bien conocía.
-No hables de la muerte tan a la ligera- dijo al fin.
-Eh? Por qué tan serio amigo mío. Es mejor reír que llorar (y que por lo demás ya lo hice bastante). Vamos, trae ese vino y brindemos por nosotros! Por ti y por tu patético amigo que mañana será aniquilado.
Pero lo que le llegó no fue vino sino un golpe en la cara.
