CAPITULO 2:
MIEDO
Tohru, Kyo, Hatsuharu, Hatori, Shigure, Ayame y Momiji (N/A: Kagura no fue se tuvo que quedar con Akito…no pregunten…) se encontraban entrando a la casa de Shigure con las manos llenas de comida y premios.
-¡¿Yuuuuki?!- Apenas se abrió la puerta y Ayame entró avorazadamente buscando ruidosamente a su hermano- ¡Te traje algo, querido hermanooo!-pero no hubo respuesta de parte de la rata - ¿Yuki?
Todos caminaron lentamente hacia el comedor detrás de Kyo, que no podía esperar a estar por lo menos a 10 metros del fastidioso de Ayame, mientras que este seguía gritando molestamente por su hermano cerca de la sala.
Un líquido rojo-carmesí que corría lentamente por debajo de la puerta del comedor hizo que Kyo se detuviera y bajara a cuclillas para inspeccionarlo. Todos detuvieron su marcha y sus conversaciones, para ver con curiosidad como el gato examinaba la sustancia.
En cuanto Kyo comprendió que no era ningún tipo de bebida entró rápidamente, exaltando a los presentes.
Kyo ha visto muchas cosas que personas de 80 años ni en sus sueños más locos se imaginaría: Golpizas crueles, maltratos inhumanos, torturas inimaginables, discriminaciones destructivas, tristezas profundas, traiciones inesperadas, muertes. Y la lista seguía y seguía a pesar de sus simples 17 años. Pero nunca NADA lo había aterrado tanto como lo que estaba viendo…
Al encontrarse con Yuki desangrándose por las muñecas a punto de darse el golpe final al cuello con un cuchillo que sostenía en su mano derecha, la izquierda inmóvil y teñida de sangre, fue definitivamente una razón para que su corazón se detuviera… No que tenía tiempo para eso.
- ¡YUKI, NO!- gritó Kyo desesperadamente mientras corría hacia su rival.
Yuki apenas escuchó el ruido de pasos (aunque ya para este entonces no estaba seguro en qué dirección provenían) y su corazón casi dejó de latir por el susto.
Él sólo quería terminar con esto rápido. El simple hecho de que su familia se enterara lo aterraba, pues sabía que intentarían impedirlo.
"¿Quién querría ver a un patético idiota intentando suicidarse delante de sus narices?" .
¡No necesitaba que su familia le empezara a tener lástima!
¡Tenía que acabar con todo esto antes de que llegaran! Sin otro pensamiento en mente, apretó fuertemente el cuchillo que seguía reposando en su mano derecha y con fuerza sacada de pura voluntad, lo levantó intentando mantener una empuñadura firme mientras lo acercaba lentamente a su cuello. Sus manos le pesaban lo que su figura nunca delataría.
En ese momento sintió que la puerta del comedor se abría rápidamente y alcanzó a distinguir la voz de Kyo que corría junto con otras voces a su encuentro, sin embargo él no se detuvo.
Una mano agarró a la de Yuki milímetros antes de que el cuchillo tocara su pálida y ahora débil piel, sin embargo Yuki no estaba conforme, así que utilizó todas sus fuerzas para intentar alcanzar el cuchillo con la mano izquierda que a penas y le respondía. Pero antes de que pudiera hacerla reaccionar, alguien lo golpeó por atrás en un punto especifico haciendo que el mundo negro al que tanto quería ir se llevara su conciencia.
Todos en la casa de Shigure estaban boca abiertos. Ayame se encontraba en el marco de la puerta inmóvil ante el asombro, atraído por el grito de Kyo; Shigure corrió a llamar a una ambulancia; Momiji y Tohru estaban llorando de lo asustados que estaban; Kyo se había quitado la pulsera para llegar a tiempo y sostener la mano de Yuki, que seguía sin soltar debido al asombro y puro terror, y ahora se la estaba poniendo nuevamente; Hatsuharu había corrido como nunca justo detrás de Kyo para golpear a Yuki y ahora sostenía su cabeza inconsciente en su regazo, mientras que Hatori ya se encontraba vendando las heridas para detener el constante flujo de sangre, dando uno que otro suspiro de "maldición" de vez en cuando.
"Hace frío… ¿En dónde estoy? ¿Lo logré ?…" Hizo un intento fallido por levantar su mano izquierda buscando evidencia de lo sucedido, después algunos intentos fallidos, se volvió a relajar con un suspiro que más que reconfortante resultó doloroso. "Parece que no… ¿Pero por qué?" Yuki hizo un intento de recordar frunciendo el ceño en señal de concentración, pero no tuvo mucho éxito así que la curiosidad lo lleno y abrió sus ojos con algo de dificultad, sólo para tener que cerrarlos rápidamente por la luz que lo encandilaba; volvió a abrir los ojos esta vez lentamente sólo para comprobar que estaba en un hospital.
"Así que es cierto…" cerró los ojos nuevamente. Aun se sentía entumido. ¿Cuánto tiempo habrá pasado?
"Intenté escapar de mi vida, pero pareciera que las palabras de esa persona fueran ciertas" Una sonrisa de ironía triste se posó en sus labios. "No importa cuantas veces intente cambiar mi vida, la vida que merezco siempre me alcanzará y me hará ahogarme en mi propio mar de remordimientos…Es injusto… hoy me he dado cuenta de que soy un esclavo de la vida. SU esclavo. Pero, no me rendiré… nada de esto se acaba hasta haber podido acabar con mi vida."(N/A: enserio, como que me estoy dando cuenta de que soy demasiado cursi! Y estoy haciendo a mi amado Yuki quedar como mártir… no lo juzguen mal a él! Castíguenme a mi! T.T YUKIIII! )
Con esto en mente, Yuki comenzó a incorporarse lenta y dolorosamente (bueno, al menos lo intentaba) llamando la atención de la enfermera.
-¡Ya despertaste!- dijo ella con una sonrisa mientras se acercaba a él ayudándolo a sentarse correctamente en la ahora ya inclinada cama -Comenzábamos a pensar que no regresarías.- agregó con un tono más serio.- Tus amigos están en la sala de espera. Están realmente preocupados, llevan dos días enteros sin dejar de preguntar por ti y no se han movido de ahí.- Continuó al no escuchar respuesta ni ver gran cambio en los gestos del adolescente. Ignorando esto y no dispuesta a dejar que la incomodidad que producía su silencio le afectara, su expresión se volvió una sonrisa cálida, casi triste. -Les metiste un buen susto…
-¿Quieres que los deje pasar?- después de otra buena dosis de incomodo silencio, Yuki negó con la cabeza lentamente. La enfermera suspiró pesadamente ya temiendo esa respuesta -Entiendo… iré a avisarle al doctor y a tus amigos sobre tu estado- informó la enfermera. Se alejó de la cama dirigiéndose a la salida. Con un último vistazo a su nuevo paciente de ojos muertos, salió del gran cuarto de hospital dejándolo completamente sólo.
"¡Tengo que salir de aquí lo más rápido posible!." miró hacia todos lados. Ojos violetas buscando en el cuarto de hospital en el que estaba. Era un cuarto pequeño, blanco, sospechaba que privado, pues el equipo dentro de la habitación y los dos sillones del lado derecho de la cama lo delataban. Había algunas maquinas pegadas a la pared contraria, con excepción del suero conectado a su brazo. Pero no había ni una posible salida más que la puerta por la que acababa de salir la enfermera.
Poniendo los pies en el muy frío piso, se desconectó los cables que tenía incrustados e intentó levantarse de su no tan querida cama y dirigirse hacia la puerta. Pero debido a su debilidad, no pudo sostenerse más de medio paso y calló al suelo. A pesar de las circunstancias, comenzó a arrastrarse hacia la puerta desesperadamente, el miedo lo consumía. Cuando llegó a la puerta comprobó que estaba cerrada y estaba seguro que no cabría por ninguna de las pequeñas ventanas. "¿Qué voy a hacer? ¡No los puedo ver a la cara! ¿Qué pasará si "él" se entera?"
No tuvo mucho tiempo para pensar en las consecuencias de sus actos fallidos, pues en ese momento se escuchó la voz de Kyo del otro lado de la puerta. Y a juzgar por los sonidos de las pisadas, venia acompañado.
-¿¡CÓMO QUE NO QUIERE VERNOS?!- gritó el gato exaltado- ¡Esa maldita rata!… No me importa lo que diga ¡¡Iremos a verlo!!
-Pero, debemos respetar las decisiones de Sohma-san -replicó la enfermera de forma amable -No saben cuanto lo siento, pero no los puedo dejar pasar, son las reglas del hospital.
-¡¡Trágate tus reglas!!- respondió groseramente Kyo.
-¡Kyo!- intervino Hatori mirando a su primo con una cara de simple reproche -Todos perfectamente comprendemos por qué no nos quiere ver.
-¡Pero…!- intentó objetar Kyo, pero otra mirada de advertencia del doctor de la familia lo hizo reflexionar un poco y pensó la situación más detenidamente intentando entender lo que él haría en la misma situación.- ¡Está bien!, pero no me moveré de aquí hasta que esa maldita rata nos pida una disculpa.- Cruzó sus brazos testarudamente para mostrar su punto.
-¿No estarás preocupado, Kyo?- preguntó Shigure al gato burlescamente mientras que éste presentaba un ligero rubor en sus mejillas- Admítelo…
-¡Claro que no!- negó Kyo desviando rápidamente la mirada.
-Yo sí estoy muy preocupada- exclamó Tohru honestamente. -Pero sobre todo estoy triste…
-¿Sohma-san?- Preguntó la enfermera mientras pasaba antes de que los familiares de su paciente lo notaran "si se dan cuenta entran sin pensarlo", pero cuando cerró la puerta se dio cuenta de que Yuki no estaba en su cama y por un momento se asustó pero al bajar la vista se encontró a su paciente en el suelo viéndola fijamente con una expresión de miedo, algo de sudor rodeando su cara y con una agitada respiración "aun esta muy débil"- ¡Sohma- san! ¿Qué hace ahí?! Debería de estar descansando!
-Sáqueme…sáqueme de aquí…- rogó Yuki notablemente cansado con voz casi inaudible- si "él" se entera vendrá aquí…
-¿Quién Sohma-san?- pregunto confusa la enfermera mientras ayudaba a Yuki a levantarse y a recostarse nuevamente en su cama
Sin embargo, ninguna repuesta vino de la boca de su paciente.
Esta escena que acababa de presenciar la enfermera la hizo sentir algo preocupada. Una pregunta insistente no dejaba de rondar por su cabeza.
"¿Quién será 'él'?"
-Nosotros nunca imaginamos que esto iba a pasar. Pero entonces…- Tohru no se resistió más y comenzó a llorar- Eso significa que no conocemos bien a Sohma-kun.
-Yo me dejé engañar y siempre pensé que estaba bien, porque siempre estaba ahí, sonriéndome. – Continuó la huésped de los Osma mientras sonreía amargamente- Pero hasta el día de hoy me doy cuenta que sus sonrisas nunca expresaban un sentimiento… No, no me quise dar cuenta…
-Él siempre sonreía de la misma manera y yo lo sabía… pero no me quise meter en los asuntos de Sohma-kun y terminé acostumbrándome…- un sollozo se escuchó de los labios de la castaña- Pero nunca me imaginé que él se sintiera tan mal. Tanto que ahora esta en un hospital enojado con nosotros y con justa razón…-no pudo seguir, las lagrimas no dejaban de caer amargamente de sus ojos. Así que cubriendo su rostro con sus manos, se acurrucó en sus manos para continuar - "Que alguien sonríe no significa que esté feliz"… Esa frase mi mamá me la enseñó mientras me regañaba cuando sonreía sólo porque no quería que ella se preocupara… Es lo mismo con Sohma-kun… Sólo que nadie le demostró que él importaba…
-¡Ya basta!- gritó Kyo cuando se paró de su asiento con una mirada de decisión- Iremos ahora a verlo, antes de que lleguen Shigure, Hatori y Ayame para impedirlo (se habían ido a traer comida, estaban en la cafetería) ¿O es que no quieres?
La expresión triste de Tohru cambió a una de sorpresa para luego pasar a una de decisión.
–Si, quiero verlo- replicó imitando a Kyo poniéndose de pie. Momiji la tomó de la mano y le sonrió de manera tierna mientras ella secaba sus lágrimas y se pusieron en marcha buscando la habitación de Yuki. Cuando la encontraron, Kyo fue el que habló.
-¿Rata idiota, estás ahí?- el silencio se escuchaba tanto dentro de la habitación como entre los que esperaban una respuesta, pero la respuesta no llegó- ¡ABRE ESTA MALDITA PUERTA!
-¿Sohma-kun?- preguntó Tohru ahora algo dudoso, pero con necesidad de intervenir antes de que Kyo se pusiera violento- ¿Puedes abrirnos? ¿Por favor?
-¡Yukiiiii!- gritó Momiji con tono de emoción al no escuchar respuesta aun- ¡Te traje una paleta! Te la daré si me abres.
-Váyanse- la voz de Yuki se escuchó lejana dentro de la habitación; todos dieron un pequeño brinco en señal de sorpresa -váyanse y no aparenten preocuparse….sólo……dejen de torturarme y váyanse…
Yuki no quería verlos, realmente no quería verlos. No quería ver los ojos llenos de lástima que de seguro vería. Era algo que simplemente no sería capas de soportar. Pero para el alivio de la rata, silencio fue lo que le respondió, y un pequeño suspiro de alivio salió de sus labios mientras veía sus puños apretados por el estrés, y, tal vez, un poco de miedo.
De repente Yuki escuchó un golpe que casi lo hace brincar de la cama de hospital en la que se encontraba. Su atención volviéndose rápidamente a la puerta sólo para verla venir abajo.
Kyo se encontraba con el pie estirado dejando claro para Yuki y todos los presentes que había sido él el responsable de haber tirado la puerta con una patada. Más eso no es lo que le preocupaba a Yuki, si no la mirada de enojo que se posaba en los ojos carmesí tan distintivos de su rival. La expresión de Yuki era de total sorpresa y un poco de incredulidad, sin embargo no estaba tan asombrado como Haru, Tohru y Momij que veían a Kyo con una expresión de total incredulidad.
-¡¿Váyanse?!- preguntó o más bien gritó indignado el gato mientras se acercaba lentamente y con la mirada fija en su rival- ¡¿Eso es todo lo que puedes decir, maldita rata?! – el nivel de voz bajó a tal punto de considerarse susurro, pero sin evitar que los presentes escucharan de manera clara y pudieran ubicar el tono de advertencia. -¡No tienes ni la menor idea de lo que hemos pasado estos días en los que no nos podían decir si ibas a sobrevivir o no… lo único que podíamos hacer era esperar… ni siquiera sabíamos si estábamos esperando a que murieras… y tú, vienes con esas mierdas de palabras de mártir ¡y lo único que te dignas a decirnos es "váyanse"!
Cuando finalmente Kyo llegó frente a Yuki, este pudo ver con más claridad esos ojos rojos que tanto envidiaba llenándose de lágrimas que simplemente se negaban a caer.
Yuki se sorprendió aún más y abrió la boca para decir algo, pero Kyo no lo dejó y lo golpeó justo en la cara obligándolo a voltear al otro lado, pero cuando se volteó nuevamente para comenzar una pelea, no vio a Kyo enojado, al contrario, estaba abrazándolo con fuerza mientras sus palabras lloraban- maldita rata…!
Los demás no tardaron de contagiarse de Kyo y fueron a abrazar a Yuki (Tohru no lo abrazo, solo tomó su mano) que seguía en estado de completo shock al experimentar a su enemigo en una muestra de aprecio y preocupación "en momentos como estos…olvido lo que es sufrir" pensó aceptando el abrazo de todos con una sonrisa discreta… "pero…"
CONTINUARA….
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