CAPITULO 4:

ENCUENTRO

La conmovedora escena que se presentaba ante sus ojos, disfrazaba el hecho de que algunos de los presentes se preocuparan por lo menos un poco con el simple hecho de pensar en que Akito podría ir de "visita".

"¡Esa maldita rata resultó más problemática de lo que yo pensé! Ahora voy a tener que proteger al presumido de Yuki, quiera él o no. Es decir, no tengo problema con eso, ¡No importa lo que me cueste no dejaré que el tonto vaya y tire su vida!… Si no, a quien voy a bes… ¡PELEAR! ¡Sí! ¿!Con quién voy a pelear!?" Una risita nerviosa se escuchó en el cuarto de hospital. El dueño de esa voz resultó ser un pelinaranja que se sobaba extrañamente la nuca. "Yo nunca pensé de esa manera de la rata. Yo nunca pensé de esa manera de la rata. Yo nunca…"

Positivamente, Kyo estaba determinado en proteger a la idiota rata del idiota mayor. ¡Sólo él estaba calificado para molestar a Yuki! Aunque claro, como uno de los miembros de la familia Sohma, le tenía un poco de miedo a la idea de contradecir cualquier cosa que al dios de la familia se le ocurriera exigirle… Bueno, tenía un poco más que sólo "un poco de miedo", ¿Felices?

Gracias a cualquier deidad a la que le tuviera que agradecer, sabía que no se pararía él solo entre Yuki y Akito. Estaba consiente de que Tohru, Ayame, Hatsuharu (por mas difícil de admitir) y Momiji lo ayudarían. No que dudara mucho de Hatori y Shigure… Bueno, si, dudaba de Hatori y Shigure, ¿Algún problema? Estaba seguro que hasta ellos dudaban de ellos mismos de todos modos.

"Intervenir en los deseos de Akito no es nuevo para mi. La vez en la que estaba asustando a Yuki no pude evitar el detenerlo… eso lo sé. Pero el enojo se mostró claramente en su pasiva cara. Quien sabe el porque sigo viva en estos momentos… si interfiero en esto se enojara más y puede que esta vez las cosas no salgan bien…" Tohru, al darse cuenta del camino que tomaban sus propios pensamientos, sacudió su cabeza como para librarse de ellos "¡NO!, no importa, esta vez no seré la cobarde, ¡Le debo mucho a Sohma-kun y es hora de que empiece a pagarle por lo menos un poco!" pensó Tohru con mucha determinación.

Por otro lado, vemos a Hatsuharu en su extraño momento de remordimiento interno mientras mostraba su usual mutismo.

"!NO PUEDO CREER QUE HAYA BESADO A YUKI!" se reprimió la vaca por décima vez hasta ahora "¿Qué pensará Yuki? Lo más seguro es que crea que soy un lunático… que decepción… ¿Por qué será que la habitación es toda blanca…?" al parecer, Hatsuharu decidió que lo mejor sería simplemente cambiar de tema drásticamente…

Si le dedicabas un momento a observar a los integrantes del cuarto, te asombrarías al pensar que el mundo puede ser cada vez más loco. Un joven de cabello naranja riéndose sólo mientras se rascaba la nuca; una chica castaña sacudiendo su cabeza y deteniéndose de vez en cuando con un puño en alto en señal de determinación; un joven con el cabello mitad negro, mitad blanco viendo detalladamente el piso…

Y no me hagas empezar con los demás miembros…

Después de lo que parecieron horas, Ayame se separó de Yuki y lo vio intensamente mostrando su preocupación. Los presentes dejaron en ese momento de pensar en sus asuntos y volvieron su atención a los hermanos Sohma.

-Ya verás Yuki, que todo saldrá bien. No es necesario que te preocupes. Tu hermano mayor no te dejaría sólo.

Yuki no tenia palabras para eso, la mirada intensa de su hermano. La sonrisa de aprobación de sus primos, y el fuego en los ojos de Kyo, le afirmaban que lo que decía su hermano era posible. Era poco probable, él lo sabía, pero aún así, un rayo de esperanza lo atravesó y decidió retrasar su muerte un poco más, hasta que ese haz de luz se esfumara por completo una vez más.


-¿Señor Sohma? Está despierto, ¿no es verdad?- preguntó en un susurro la enfermera, entrando silenciosamente al cuarto de su nuevo paciente y dirigiéndose con mucho cuidado a la cama de hospital en la que yacía recostado con los ojos abiertos.

-¿Le molesta si me siento?- preguntó la enfermera al no percibir reacción alguna por parte del joven. Su paciente negó con la cabeza como respuesta y eso le bastó para sentarse en el borde de la cama mientras el débil muchacho se incorporaba.

- ¿Sabe? Cuando duermen parece como si nunca en su vida hubieran causado problemas, ¿no lo cree?- Preguntó la alta enfermera con la mirada fija en los familiares dormidos de su paciente.

Yuki no pudo evitar sonreír un poco cuando miró alrededor de la habitación viéndolos a todos acostados en diferentes direcciones y posiciones. Cada postura delatando un poco de su personalidad.

-¿Por qué, Sohma-sama? ¿Por qué sonríe si en verdad a usted le gustaría estar ahogándose en lágrimas?- preguntó de pronto seria la castaña.

La sorpresa de Yuki se mostró en sus ojos al abrirse de par en par. Una pregunta le vino a la mente.

"¿Cómo una persona que apenas me conoce se dio cuenta de esto? Es como si supiera por lo que estoy pasando." La mirada de Yuki se concentró en sus manos posadas en su regazo. "¡Je! ¿Qué puede saber ella?"

- ¿Por qué lo cree, señorita?- preguntó.

-Llámalo intuición femenina.- Incluso con el tono divertido que utilizó la enfermera en su oración, no volteó a ver a Yuki, si no al techo. Se mantuvo en silencio. Esperaba una respuesta.

-Llorar no sirve de nada… no importa cuanto llores las cosas no cambiarán.- Fue la práctica respuesta que recibió ella después de un largo silencio. No había hesitación en su voz.

-Eso es lo que usted cree- aseguró la enfermera de la misma manera.- ¿En qué se fundamenta para decir esto?

-Supongo que en mis experiencias cuando era pequeño- respondió Yuki esta vez sin pensarlo mucho. -Por más que lloraba y le pedía que me dejara en paz, él sólo se divertía más…

Un leve silencio se produjo y la enfermera no pudo evitar mirar en los ojos de su paciente. Ser enfermera por más de 5 años le había ayudado a leer gente mucho más fácil de lo que muchas personas podrían. Gracias a esto pudo notar que este joven salido de un cuento de hadas estaba recordando algo desagradable de su pasado. No tenia que ser un genio para notar eso, claro está.

-Un día paré de llorar y poco después, él se empezó a aburrir y dejó de visitarme diario…

Algo dentro de la castaña se dio un respiro. No sabía por qué, pero eso de alguna forma la aliviaba. Otro silencio se provocó y esta vez se llenó un poco de miedo al pensar en que el joven no continuaría con el relato. No quería preguntar algo que lo hiciera sentir incomodo al contestar.

- Esto me enseñó que la gente se divierte viéndote llorar.- Aseguró Yuki. Ningún remordimiento en sus ojos ante sus palabras.- ¿Por qué debo de darles el gusto de que me vean llorar? Lloré como no se imagina y eso sólo empeoraba las cosas cada vez. Dejar de llorar me ayudó a salir adelante.

-Usted dice con mucha facilidad esa frase, señor Sohma.- Aseguró la enfermera sonriéndole extrañamente a Yuki. Para la rata, esa sonrisa no expresaba algo que el hubiera visto antes. Esa sonrisa lo hizo callar y escuchar.

-¿Está seguro de que usted ha salido adelante?- preguntó mirando los ojos violetas más únicos que había visto antes, ojos que delataban a un joven confundido. No sabía si con su pregunta, o simplemente con su vida.

-Algunas personas creen que salir adelante es no voltear atrás y cambiar de vida.- Comenzó la enfermera con una voz tranquila que reflejaba sabiduría. -Otras, como tú, creen que salir adelante es correr de lo que los atormenta; aunque, no creo, sinceramente, que esa dé mucho resultado.- Le sonrió tristemente a su paciente antes de continuar.

-Pero yo creo que salir adelante es algo muy difícil. Para mí es enfrentar ese pasado que te atormenta. No importa cuantas veces quieras ignorarlo, o incluso huir de él, te alcanzará y cada vez te hará más daño.

-No hay futuro sin pasado. Además también tu presente depende del pasado. Esto es algo normal y lógico. El tiempo nosotros lo inventamos. ¿Quién diría que llegaría a ser la mayor cadena del hombre?

-Recuerda a las personas que dicen que siguieron adelante tan sólo olvidando sus problemas. Esto, al final, es lo que las lleva a su propia desesperación.

-El intentar olvidar desesperadamente y "seguir adelante" sin voltear atrás, es sólo perjudicarse a sí mismo, tanto que lo puede aprisionar a tal punto de locura o incluso suicidio.- La enfermera se dio un descanso para agarrar aire. Los ojos de la rata del zodiaco mostraban una mezcla de confusión, asombro y algo que simplemente no podía ubicar.

-¿Le suena algo de esto, señor Sohma? ¿Puedo preguntar el por qué de su intento suicidio? ¿Por qué? Si a su alrededor hay gente que se preocupa por usted. Al grado de dormir en el suelo de este cuarto de hospital.

Silencio… Por un breve momento, Yuki pensó en esa pregunta repetidamente. Los ojos tristes de Kyo vinieron como respuesta.

-…Porque hay tres tipos de compañía- empezó Yuki mirando a sus familiares (y a Tohru). No pudo evitar que sus ojos se posaran en su primo de cabello naranja. Se podía apreciar solamente su espalda y su cabello naranja.

-El primero es la gente que esta contigo porque te aprecia, siente algo fuerte por ti y siempre se preocupa por tu bienestar. Además de que esta allí para ti "en las buenas y en las malas".- un leve asentimiento fue la respuesta que el joven recibió.

-El segundo, es el tipo de compañía que sólo te rodea, apenas les hablas y apenas te hablan, sólo saben que existes. Personas que podrían crear fácilmente un rumor sobre usted ni pensar nada de ello.-otro asentimiento lo hizo continuar.

- El tercer tipo de compañía es el que está contigo por pura obligación. En mi caso, y muchos más, son mis familiares.- La enfermera empezaba a comprender a dónde iba todo esto.

-Todas estas personas son del tercer tipo de compañía.- aseguró mientras veía tristemente a las personas más importantes en su vida. -Ellos están aquí por ellos mismos, no por mí. Se sintieron mal al ver que yo estaba lo suficiente loco como para intentar suicidarme. Sinceramente, pienso que la única tontería que cometí fue no darme cuenta antes, de que la mejor salida a todo esto es la muerte.

-¿Es la mejor salida o la más fácil, señor Sohma?- preguntó la enfermera seriamente. Con sólo mirar sus ojos se podía sentir que no estaba para nada de acuerdo con lo que acababa de escuchar. Pero ella tuvo su turno, y el joven lo respetó. Ella debía respetar el suyo de igualmanera.

- Con lo poco que me has contado, deduzco que tu vida no ha sido nada fácil, señor Sohma. Y no estoy segura, pero la persona a quienes todos ustedes se refieren como "él" o "Akito" te ha complicado la vida bastante. Pero… ¿no tienes padres?

Tal vez cambiar de táctica serviría con el joven paciente. Sólo esperaba que los padres de Yuki no estuvieran muertos. Estaba tomando un gran riesgo preguntando.

- ¿Qué es un padre?- preguntó Yuki viendo sus manos que apretaban cada vez más fuerte las sabanas sobre su regazo -Si te refieres a padres de los que nací, sí, los tengo. "No están muertos…" -Pero si te refieres al tipo de padres que tienen la mayoría. De esos que quieren a sus hijos y los apoyan a hacer lo que los haga felices… No, nunca he tenido de esos. Nunca he experimentado el amor de un padre, si eso es a lo que quería llegar, señorita. Mis "padres" me vendieron a Akito. Ellos son la principal causa de todo lo que he vivido con él.- esto último lo dijo con una voz en la que se notaba dolor. No. Era enojo. Frustración.

"Es peor."

-¿Quiénes a parte de usted saben de esto, señor Sohma?- preguntó la castaña. Al ver la incomodidad que estaba presentando su paciente, dedujo que la respuesta no vendría. Por lo menos no en los próximos 3 minutos. Decidió continuar.- Nadie… ¿no es verdad?

-Ayame- respondió Yuki al darse cuenta de que no perdía nada respondiendo, ya había soltado demasiada información como para retractarse de todos modos.- Probablemente Shigure y Hatori.

Quitando la mirada de sus ahora puños, y posándola lentamente en la durmiente cara de su prácticamente espejo de hermano, comenzó a justificar su respuesta.- Sólo Ayame sabe que me vendieron, parece ser. Pero mi hermano, la única familia que tenía, no hizo absolutamente nada para detener a mis padres. Es como si él también me hubiera vendido.

La enfermera sintió veneno en la palabra "vendido" esta vez en el tono de voz del joven. Pudo ver un dejo de tristeza en los ojos de Yuki al mirar a su hermano. ¿Qué pudo haber pasado para que un hermano como ése ahora estuviera tan al pendiente de su antes olvidado hermano menor? Seguramente su paciente también se lo estaría preguntando.

-"Es el tipo de personas que usarían hasta a su propio hermano como boleto para su libertad", eso es lo que creía. No. Eso es lo que él era. Al menos en ese entonces, claro está.- Una sonrisa un poco más feliz dirigida a la enfermera enfatizó el comentario. Sonrisa que ella no pudo evitar responder.

No que durara mucho, pues la expresión de la rata cambió nuevamente a una de seriedad. Y su mirada declaraba que había vuelto al rincón de los recuerdos.

-Un día… Hace muchos años, me armé de valor y llegué a pedirle ayuda.- continuó. Volvió la mirada a la enfermera quien lo miraba con total atención. Hasta que, por un breve momento, sólo unos segundos, la castaña pudo ver un pedazo del alma rota del joven como nunca la había visto antes.

-Sin pensarlo dos veces. Sin voltearme a ver siquiera, Ayame se zafó rudamente y se fue dándome la espalda.

-Un día, después de muchos años. Llegó a casa de Shigure como si nada hubiera pasado.- continuó Yuki. La enfermera no sabía si en este momento a su paciente le importaba el hecho de que ella estuviera o no en la habitación. Parecía que hablaba para sí mismo. -Vino a ser lo que normalmente era un buen hermano mayor.

-Al principio, con mi mentalidad normal, pensaba que era una molestia. Sin embargo, no podía ocultar el hecho de que sentía una especie de emoción. "!Es la primera ves que mi familia está dispuesta a acercarse a mí por primera vez! Como la familia de Kyo." Pensé. Estaba aterrado, claro. Un poco molesto, pues Ayame es mi hermano, pero es desesperante de principio a fin. Pero feliz al cabo.

-¿Qué es lo que cambió, señor Sohma?- preguntó la enfermera.

-Poco después, las dudas me llegaron a la mente. Recordé que Ayame me usó como mucha gente antes para poder conseguir su libertad. "¿Qué pasaría si sólo quiere acercarse a mí sólo para hacerme mas daño? ¿Qué es lo que quiere de mí?" Pensaba desesperadamente cada vez que lo veía esforzándose tanto para ganar mi atención.

-Ya no quiero que me hagan sufrir más.-aseguró de repente Yuki - yo sólo quería acabar con todo esto. No me importa como lo llames, si cobardía, o desesperanza, estupidez o lo que quiera. Eso no me importa. Los muertos no escuchan. Yo sólo quiero dejar de existir.

-Señor Sohma, eso es… - el ambiente pronto comenzó a cambiar y ella lo sabía. La tristeza reflejada en los ojos de su paciente había cambiado. La indignación y desengaño habían tomando su lugar.

-Usted no tiene idea de lo que es saber que no hay nadie que este contigo…-la interrumpió Yuki bruscamente ahora cerrando los ojos como si la cabeza le doliera. -No tiene idea de lo que es saber que no importa cuanto tiempo te vayas, no habría nadie esperando que regreses. ¡Usted no sabe cómo es darse cuenta que desde que naciste, todos a tu alrededor te odian! Usted no se imagina cuantas ganas tenia de morir…

Yuki abrió lentamente los ojos y los fijó en el cielo. El brillo en sus ojos era algo imposible de nombrar. –Sólo quería arreglar el pecado que seguro cometí y por el cual todos me odiaban desde un principio.

-Le aseguro que no se imagina lo que es entender de que pase lo que pase a mí alrededor, es imposible para mi llorar. Darse cuenta de que sólo soy una maquina. Una maquina que de seguro dice "úsame, soy desechable"…una simple y sucia maquina.

-Señor Sohma, –intervino la enfermera con una voz en la que se denotaba paciencia, no lástima para el asombro de Yuki. -le aseguro con toda certeza que no es ningún tipo de maquina. Una maquina no siente dolor ni decepción, una máquina no tiene dudas.

-Sé que es imposible para una persona como yo entenderle al cien porciento, pero créame que lo estoy intentando y me alegro de sobremanera por que fuiste capaz de librarte de esa pena que se nota querías desahogar- la enfermera veía con algo de alegría a Yuki, como si fuera un hermano menor que acababa de hacer algo bueno.

Tenía que convencer a Yuki de que la muerte no era el mejor remedio para sanar su dolor, o para cualquier cosa, en realidad. Lo único que le vino a la mente fue dejarlo solo con sus familiares dormidos para que pudiera reflexionar sobre lo que ya llevaban rato hablando. -Ya es tarde, y mi deber como tu enfermera es mandarte a dormir temprano, señor Sohma.

-Entiendo… -validó Yuki bajando la vista. Un poco de decepción pudo ser percibida en sus acciones. Pero antes de que se diera cuenta de esto, la enfermera le dio un beso rápido en la frente. La reacción inmediata fue que Yuki se sonrojara.

La enfermera se paró para dirigirse hacia la puerta-hoyo. Poco antes de salir, se detuvo. -Sólo quiero que pienses en esto último, Sohma-kun: - habló sin aun mostrándole su espalda a su paciente.- "la muerte está tan segura de atraparte que te da una vida de ventaja", ¿Para qué desperdiciar esa ventaja?

Los ojos de Yuki mostraron sorpresa hacia el peso que aquellas palabras acababan de brindarle.

"¿Para qué desperdiciar esa ventaja?" Ahora tenía otra pregunta más que resolver. La frase entera se repitió varias veces dentro de él, como si de un disco rayado se tratara. Sin embargo, reaccionó al entender que la enfermera estaba apunto de salir de la habitación.- ¡¡Espera!! – como respuesta, se detuvo. -¿Cómo te llamas?

-¡¡…Es cierto!!- exclamó la enfermera volteando nuevamente con una brillante sonrisa en su rostro -¡¡Que tonta!! No me he presentado y yo ya sé mucho sobre ti. ¡Lo lamento, señor Sohma! ¡Hasta arruiné mi salida dramática! jejeje.

Bueno, ahora que lo pensaba, si estaba medio dramática la salida…

-Soy Yuusou, pero mi nombre es algo feo, así que prefiero que me digan Yuu-san o Yuu-chan.- Se presentó. – Pero ya es tarde, ¡Duerme, duerme! ¡O será mi cabeza la que salga rodando! Buenas noches señor Sohma.

-Sólo Yuki está bien, Yuu-san.- Aseguró Yuki amablemente. Claro que dejaría que la enfermera le dijera por su nombre, si ella es la persona que más sabía de él en esta tierra.

-Vendré a verlo en la mañana.- Le dijo con una gran sonrisa a su paciente.- Buenas noches, Yuki-kun. -Y salió finalmente por el hoyo.

Mientras tanto, los que fingían dormir. Estaban pensativos ante toda la información que habían podido obtener de la rata.

Kyo y Ayame estaban completamente asombrados. Nunca habían imaginado que Yuki se fuera a abrir con alguien extraño con esa facilidad. Seguramente estaba conectado al hecho de que el estrés en la rata que se había formado en los últimos días había sido demasiado para incluso Yuki.

¿Qué mejor psicólogo que un desconocido? Es lo que dicen. Supusieron que era cierto.

Pero estaban más asombrados aún al escuchar palabra por palabra lo que el príncipe de la escuela había declarado. Por fin habían comenzado a entender un poco más a Yuki. Empezaron a comprender que su dolor había nacido desde hace ya mucho tiempo.

Ciertamente, ambos fueron causa de muchos de los sufrimientos de Yuki. En el caso de Kyo, de la mayoría. Y eso sólo los hizo sentir peor de lo que se sentían.

Ayame, por otro lado, se sentía completamente responsable de lo que había sido en su pasado. "Todo lo que dijo de mí…ha sido verdad. Y no puedo culparlo en lo absoluto… En lo único que se equivocó sin duda fue en pensar que le quería hacer daño nuevamente."


Yuki estaba pensando seriamente en lo que debía hacer respecto al caso de Akito y con todo lo que había hablado con Yuusou esa noche.

Por más cobarde que fuera el acto, quería irse de ahí a pesar de todo.

La platica con la enfermera le dio un poco de esperanza, y el hecho de encontrarse con Akito no le beneficiaba en lo absoluto. Era suicida, no estúpido.

Ya estaba amaneciendo. Todos en la habitación, con excepción de él mismo, estaban profundamente dormidos, y la puerta no sería un problema gracias a Kyo. Todo sería fácil, tal vez demasiado.

Dejando sus temores de lado, se paró de su cama sólo para tambalearse un poco. Ya estaba mejor, es decir, podía mantenerse de pie. Es sólo que le costaba un poco caminar. No que eso fuera a detenerlo.

"El miedo puede hacer grandes cosas". Se suspiró a sí mismo.

Se dirigió rápidamente a la 'puerta' y movió el pedazo de madera con delicadeza para no despertar a nadie. Para su suerte, funcionó.

Al salir, se encontró con un pasillo vacío, pero no se confió. Si alguien lo veía estaba perdido.

Aun así siguió caminando apoyado por la pared facilitándole el caminar. El problema era que no estaba seguro de cómo salir de allí. Vio un mapa al lado del elevador y se acercó a él.

En ese momento, lo sintió.

La expresión de su rostro mostraba puro terror. No podía moverse. La sombra de la persona a la que más temía se agrandaba con cada ruidoso paso que se escuchaba en su mente.

Poco a poco, la sobra dejó de serlo y se transformó en unos pies delgados y pequeños. Subió lentamente la vista, sólo para confirmar la presencia real de la persona frente a él.

-Hola, Yuki- saludo la cabeza de la familia acercándose un poco más. Los gestos en la cara de la rata debieron ser alarmantes para lograr poner una sonrisa más sádica de lo normal en los labios de Akito.- ¿Me extrañaste?

-A…Akito…-apenas pudo suspirar Yuki, mientras Akito se acercaba más de lo necesario a él.

CONTINUARA……

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