CAPITULO 5:
ENFRENTAMIENTO
-¡¡DESPIERTEN!!- gritó la enfermera entrando rápidamente a la habitación haciendo que todos se sobresaltaran y despertaran en el acto.
-¡¿Qué demonios pasa?!- preguntó Kyo furioso. Le había costado dormirse, y ahora una enfermera loca lo despertaba de esa manera tan poco sutil a las… ¡¿5:06 de la mañana?! Dejando de lado esto, estaba teniendo un sueño muy bonito y le hubiera gustado terminar con él… o que simplemente no terminara. (N/A: ¡SOÑABA CON YUUUUKI! ¡Que lindo!)
-¡¡Akito Sohma ha venido al hospital!!- anunció con pesar la enfermera aún sobresaltada- ¡Vine en cuanto pude para advertirles! Hace mucho que no corría así, Yuk… ¿¡YUKI-KUN?!- La reacción fue inmediata y todos los presentes se voltearon rápidamente hacia la cama de Yuki ahora vacía.
-¿A dónde se ha ido?- preguntó alarmada Tohru- ¿Y si Akito-san…?- no pudo seguir. Se tapó la boca con sus manos y salió corriendo siguiendo rápidamente a Kyo que había salido en cuanto vio la cama vacía.
"Maldita rata…"
- ¿Por qué esa cara, Yuki?- preguntó Akito divertido- ¿No estás feliz de verme?- Al parecer, el dios se aburrió de no escuchar respuestas y lo dejó pasar por el momento. Tenía respuestas más importantes que escuchar.
-Tengo preguntas más importantes que hacerte como: ¿Por qué intentaste matarte si sabes que tu vida me pertenece? Sabes muy bien que te voy a castigar por eso, mí querido Yuki.
La mano de Akito tomó a su juguete favorito bruscamente de la barbilla para obligarlo a mirar fijamente a los ojos de su dios.
Yuki no podía estar más asustado. Los ojos de Akito eran demasiado oscuros. ¿Quién sabe qué se oculte detrás de ellos?
La mano libre de Akito subió lentamente por la mejilla de Yuki y al ver que el puro horror en sus ojos se incremento, sonrió aún más cruelmente.
-Creo que deberías volver al cuarto oscuro, más cerca de mí.- Los labios de Akito casi tocando la oreja de la rata. Susurrándole sedosamente.- Así te podrás dar cuenta de que no te puedes perder tu vida sin mi permiso. Te darás cuenta de que no mueres hasta que yo lo diga.- Akito soltó una risita diabólica con el mismo meloso tono.
Yuki quería correr de ahí, sabía lo que pasaría a continuación: Akito se lo llevaría derechito al cuarto oscuro y sufriría aun más sin poder hacer nada en su contra.
"Muévanse…" Nada. La risa de Akito empezó a resonar en su cabeza.
"¡Muévanse…! ¡Por favor, muévanse!" le gritaba desesperadamente a sus piernas que se negaban a moverse aun en estas circunstancias.
"¡¡MUEVANSE!!"
Como si respondieran a alguna clase de rezo, las piernas visiblemente blancas bajo la corta bata de hospital le respondieron y Yuki salió corriendo de ahí lo más rápido que sus energías se lo permitían. Podría decirse que iba cayendo al piso tras cada zancada que daba. No se detuvo.
Si alguien lo hubiera visto, podría describir la carrera del pálido joven como "alma que se lleva el diablo". No se equivocaban del todo.
Yuki miraba hacia atrás constantemente. Akito. ¡Akito lo iba a llevar a la casa principal! ¡No quería perder la vida que había forjado de esta manera! Una cosa es el suicidio ¡¡Esto es diferente!! Ese cuarto… Ese cuarto era peor que la muerte. ¡Estaba perdido!
La mirada triste de Kyo volvió a aparecer en su mente espontáneamente.
"¡Kyo!"
¿Por qué estaba pensando en el gato tonto en una situación como esta? Yuki no estaba seguro. Pero sintió unas extrañas y anormales ganas de ver al estúpido peli naranja una última vez antes de ser encerrado.
El impacto llegó fuertemente y lo obligó a cerrar los ojos. Sabía que estaba cayendo extrañamente hacia delante y no hacia atrás como debería de ser. Además, el impacto de la caída nunca llegó, sin embargo, estaba seguro que en lo que había caído era una persona, a juzgar por su agitado respirar.
Tenía que disculparse y él lo sabía. Pero la voz simplemente no le alcanzaba. Era disculparse o respirar.
¡¿En qué estaba pensando en este momento?! ¡Esa persona podría ser Akito!
Con el pensamiento fresco en su mente. El terror volvió a él e intentó levantarse rápidamente para seguir corriendo desesperadamente, pero la persona que había atropellado lo detuvo con un fuerte agarre de su muñeca y lo jaló bruscamente hacia él nuevamente.
Algo parecido a un grito ahogado salió de los labios de la rata y comenzó a forcejear en los ahora cerrados brazos de su captor.
-¡Yuki! ¡Cálmate, maldita rata! ¡Me estás lastimando!
Yuki abrió los ojos de par en par al reconocer la voz y así encontrarse con los ojos preocupados de Kyo.
-Kyo…- susurró Yuki con asombro. Estupefacto.
Kyo no sabía cómo reaccionar ante la mirada que su rival le estaba dando. Al darse cuenta de la distancia que había entre ellos y de lo que podría ser capaz si se inclinaba unos cuantos centímetros, decidió que lo mejor sería quitarlo gentilmente de encima de sí mismo, y sentarse frente a él. Todo con tal de no hacer una estupidez.
-¡Kyo!- Yuki saltó a Kyo y se aferró fuertemente a su espalda mientras ocultaba su rostro en el pecho del pelirrojo.
No hacer una estupidez se mostraba más difícil con cada segundo que pasaba…
-Eh… ¿Yuki?- dudosamente Kyo decidió aprovechar la, tal vez, única oportunidad que tendría de abrazar a la rata.
En momentos como estos, el gato le agradecía a todos los cielos el hecho de que su rival no hubiera levantado su vista para poder ver el color rojo de sus mejillas.
Sin embargo, el hecho de que su primo lo estuviera abrazando tan aferradamente, puso los pies de Kyo nuevamente en la tierra. Notó el ligero temblor que se presentaba en el parecer frágil cuerpo entre sus brazos con cada exhalación de la rata.
La preocupación volvió a pesarle en el corazón. Agarró a Yuki de los hombros y lo separó lentamente para poder observar los ojos más bellos que había presenciado jamás.
-Lo viste ¿no es así?- preguntó serio. Yuki asintió como respuesta, sus manos sin soltar los hombros de Kyo.- Idiota ¿Por qué te saliste del maldito cuarto?
-Akito… - respondió Yuki ya más tranquilo. -No quería ver a Akito. Pero salió mucho peor.
Cuando sus ojos miraron los de Kyo directamente. Al darse cuenta la posición en la que se encontraban, sintió como si un cubetazo de agua fría hubiera sido aventada en su cara. Peor aun, el hecho de que no hubiera sentido nada más que comodidad y seguridad entre los brazos de su rival fue algo indignante.
Los ojos de Yuki se abrieron de par en par. Se zafó de inmediato con un sobresalto acompañado de un saltito hacia atrás e intentó incorporarse, completamente rojo. Desafortunadamente, sus energías no le eran suficientes y cayó de nuevo, sólo para tener a Kyo cachándolo.
Esta vez, ambos se vieron avergonzados el uno al otro, pero gracias a lo que describían como intervención divina, no tuvieron tiempo para intercambiar palabras.
-¡Sohma-kun!- se oyó el grito de Tohru acompañado de los pasos apresurados al final del pasillo.- ¿Estás bien, Sohma-kun?- Yuki asintió algo confundido ¿Cómo se habían enterado tan rápido?
-Me alegro- suspiro aliviada y se puso en cuclillas al nivel de sus dos amigos. Posó una mano delicadamente en el hombro de cada uno y les sonrió una de sus usuales sonrisas.
-Tohru…
-¡Kyo! Y también está Tohru, ¡Que sorpresa!
La sonrisa de Tohru murió en ese momento. Los tres se congelaron en su lugar. La voz de Akito Sohma no era algo fácil de olvidar.
-Hace ya tiempo que no nos vemos.- declaró el líder de la familia. Kyo y Tohru se volvieron rápidamente para encontrarse cara a cara con Akito.
Pantalones y camisa larga igualmente negros, su cabello peinado delicadamente. No desordenado, tampoco demasiado ordenado. Su piel pálida que le da su aspecto frágil junto con su constitución delgada. Sus ojos negros y siempre fríos. Finalmente, su sonrisa cruel que tanto lo caracteriza especialmente dentro de sus pesadillas.
La expresión en los ojos violetas de Yuki hizo que Kyo perdiera el peso que había sentido al escuchar su nombre dicho por esos labios. En ese momento, enojo, cólera, indignación, fueron los sentimientos que él estaba experimentando.
Terror. Simple y puro terror. ¿!Qué demonios le había hecho el maldito de Akito para que su siempre frío y lleno de seguridad rival actuara de esa forma!?
-¿Qué haces aquí? - preguntó fríamente el gato sin trastabillar.
La pregunta. No. El tono que había usado Kyo para realizar la pregunta llamó la atención de Yuki lo suficiente como para sacarlo de su estado de shock y notar que Kyo se había parado bruscamente. Parándose justamente frente a Tohru y él mismo. Como protegiéndolos.
Tohru ayudó a Yuki a levantarse y a retroceder un poco. En ningún momento quitando la vista de Akito.
-La respuesta a tu pregunta es algo que no te incumbe en lo absoluto, escoria- respondió Akito suavemente. Sus ojos traicionaban su tono. Sin embargo, Kyo ni se inmutó.
-Aun así, considero que la respuesta es bastante obvia- Los ojos grises de Akito se posaron en la razón de su visita, haciéndolo retroceder un pequeño paso junto con la mujer que amenazaba con destruir el balance Sohma. -Ahora muévete, gato.
-No- negó Kyo rápida, decidida y explosivamente. Ante el ligero fruncimiento de ceño de Akito, Kyo completó. -No me pienso mover. Mucho menos pienso quedarme como estúpido viendo como te llevas a la rata en mis narices sin yo haga algo para evitarlo. ¡Lárgate!
El terror de Yuki se convirtió en estupefacción. "Kyo… el molesto, ruidoso, antisocial, idiota, buscapleitos, grosero, patán, malagradecido Kyo… El mismo Kyo que me dice que me odia cada vez que puede. ¿ESE Kyo me está defendiendo a pesar de las terribles consecuencias de decir o hacer algo en contra de Akito?…"
"Algo como esto… sobre todo viniendo de Kyo… me provoca un estremecimiento similar al que sentí cuando me abrasó en la habitación…"
-¡¿Cómo te atreves, monstro estúpido?!- gritó Akito en un tono ya enojado- Ahora quítate o te irá realmente mal.
-¿No me expresé con claridad? ¡Creí habértelo dicho que no me pienso mover!
El golpe era esperado, pero por una extraña razón, antes de que se pudiera defender Akito ya había golpeado fuertemente a Kyo con un puñetazo en la cara, haciendo que este azotara contra la pared.
-¡KYO!- gritaron Yuki y Tohru al mismo tiempo. Dispuestos a correr al lado del gato.
-Ese ni siquiera es el principio de su castigo- aseguró Akito volviendo a su actitud de "soy-una-mosca-muerta-que-no-le-hace-daño-a-nadie". -Ahora ven, Yuki. No me hagas aumentar tu castigo y el del gato.
La impotencia llenó a Yuki en todos los sentidos al ver a Kyo tirado en el suelo (probablemente inconsciente). Kyo lo había protegido y ahora iba a sufrir las consecuencias de su rebeldía, por su culpa… Tenía que defender a Kyo. Tohru estaría bien, ya que no pertenecía a la casa.
Resignado, comenzó a zafarse suavemente de las manos de Tohru que parecían temblar de miedo. No sin antes darle un ligero apretón de consuelo. Intentando asegurarle con el simple gesto que todo saldría bien.
-De acuerdo- replicó Yuki armándose de valor para caminar tranquilamente hacia a Akito. Si la enfermera estuviera ahí, probablemente le daría un sermón sobre lo que es el valor. –Sólo… Aunque sea esta única vez… Por favor prométeme que no los castigaras a ellos… Por favor.
Akito ensanchó su pequeña sonrisa. La situación probaba ser cada vez más interesante. Decidió aumentar un poco la miseria del joven pretendiendo que pensaba en su petición.
-Está bien. Pero sólo porque nunca me has pedido algo, mi querido Yuki. - aceptó finalmente con tono resignado. Al ver alivio en los ojos que adoraba atormentar, agregó - Pero su castigo se sumará al tuyo y durará hasta que yo lo crea conveniente. ¿Tenemos un trato?
-…Sí- afirmó la rata. La idea de que Kyo no fuera castigado por su culpa lo hizo sentir extrañamente bien. Tanto que por un breve momento olvidó el significado de la palabra que acababa de salir de su boca. Claro que se sentía bien sólo porque no tendría que cargar con el peso de conciencia de lo que conllevaría el castigo del estúpido gato. Sí. Sólo eso. Nada más.
Lo único que lo detenía de salvar a su primo y a su mejor amiga tenía que ser el hecho de que una mano temblorosa se enganchó fijamente en la parte trasera de su camisa. Se volvió en ligera confusión a dicha mano y sin sorprenderse, encontró a Tohru con una expresión agitada. Preocupada.
-¿Tohru…?- no sabía si su pregunta real era "¿Qué haces?" o "¿Estas bien?". Tal vez, simplemente intentaba tranquilizarla con la pregunta.
Sin embargo, Tohru no movió su mano y negó claramente con la cabeza. Sus ojos puestos en Yuki. No era que no entendiera la situación. No quería entender.
-Suéltalo, niña- ordenó Akito en tono de advertencia; empezaba a perder la paciencia. Mala señal.
- N-no…- negó simplemente la castaña para sorpresa de Yuki. Los ojos de Tohru habían dejado ya los de Yuki en un segundo. En lugar de mirar a Akito como había supuesto, se encontraba observando hacía una de las paredes del hospital.
Un rápido asentimiento de la castaña y antes de que Akito o Yuki reaccionaran, esta se lanzó a Yuki y lo abrazó fuertemente para enseguida llevárselo en su forma de ratón corriendo como alma que la sigue el diablo. Kyo pisándoles los talones.
Parecía como si todo esto hubiera sido planeado.
"!Tohru!"
"¡¿Eh?!"
"Si las cosas se ponen feas… Abraza a Yuki y sal corriendo a un lugar seguro lo más rápido que puedas."
"!Pero Kyo-kun! ¡¿Qué hay de ti?!"
"!Me iré adelantando! ¡Nos vemos con la rata, lenta!"
"!Kyo-kun! ¡Espera!"
Akito veía con furia las ropas y vendas que habían rodeado el cuerpo de Yuki ahora tiradas en el suelo mientras veía cómo ellos corrían saliéndose con la suya.
Estaba dispuesto a seguirlos para hacerles pagar por su insolencia, pero su cuerpo lo resintió de alguna forma. Un dolor en el pecho, agudo y punzante, se manifestó al verlos doblar la esquina. El coraje lo inundó y venganza era la única palabra que se repetía en su cabeza.
Su enfermedad estaba haciendo acto de presencia, así que sin más tuvo que resignarse.
Por ahora…
Tohru entró rápidamente al cuarto donde los esperaban impacientemente, detrás de ella llegó Kyo visiblemente cansado y alterado. Sin pensarlo mucho, tapó rápidamente el hoyo de la puerta, ahora deseando jamás haberla roto. Se deslizó por la puerta y respiró agitadamente sosteniendo lo que de seguro sería un chichón para mañana.
-¡¿Y Yuki?! -preguntó exaltadamente Ayame al ver que el mencionado no atravesó la puerta con ellos. - No lo dejaron con Akito ¿verdad?
-¡CLARO QUE NO!- apenas y gritó Kyo; estaba recuperando sus fuerzas.- ¿!Te parecemos de ALGUNA manera que dejamos a la rata con el infeliz de Akito?! –enfatizó señalando a su golpe en la cabeza y su camisa sudada. Si tuviera energía, les daría otra tanda de gritos. Ahora, estaba cansado y merecía que lo dejaran en paz. -Está con Tohru.
-¡Ah!… ¡Sí!- Tohru también estaba recuperándose de la corrida y se encontraba un poco distraída (N.A: Como si fuera extraño ¬¬). Miró rápidamente hacia sus manos y el premio que cargaban. -Aquí está.
Los presentes se acercaron con miradas curiosas. Tohru extendió sus manos y las miradas de todos los presentes se volvieron hacia el ratón gris que estaba inconsciente. Si alguno fuera veterinario, hubiera notado el color pálido y complexión mareada que presentaba. ¡Yno estaba para menos! El rescate incluía correr. Ellos corriendo significaría a Yuki rebotando. Además de si le agregamos el susto y las energías ya perdidas…
-¿Está ahí? ¿A qué se refiere con que está ahí?- preguntó la enfermera confusa. Tohru (después de un escalofrió que le recordó que había personas fuera de los Sohmas en la habitación) ocultó a Yuki detrás de su espalda.
-Ah…Eh…bueno yo- balbuceó Tohru sin saber qué decir. Esto de las mentiras no era su fuerte. "¡¡Tohru tonta!! ¡¿Cómo pudiste haberlo olvidado?!"
-Su mascota se llama Yuki.- intervino Hatori con seriedad. Mejor dicho, con ninguna muestra de emoción. -Ese ratón se llama Yuki porque ella está enamorada de Yuki.
- ¿!EEH!? -Tohru estaba más roja que un tomate, pero no podía decir lo contrario o se arruinaría la mentira.-…Ah… ¡S-si!…
-¿Yuki-kun?- preguntó Yuusou en dirección al ratón. Escuchó un "Así es." vagamente. Su atención completa en la rata.
La enfermera tenía la ligera y loca sospecha de que el pequeño ratón era el paciente con el que había hablado justamente anoche. El cabello que cubría a la creatura en las manos de la ojiazul era casi, si no que idéntico al de su paciente. -Tohru-sama, me gustaría sostener un segundo a su mascota, ¿sería posible?
-Eh…bueno…no sé- respondió Tohru. A la castaña no se le ocurrió mirar a los Sohmas que le decían con diversas señas que ni se le ocurriera. En cambio, "Si no le dejo sostenerlo, sería sospechoso…" pensó ella "Pero es mujer, si lo mantiene cerca de ella, Yuki-kun no se transformará" - No hay problema.
-¡Tohru!- le recriminó Kyo. El gato volteó bruscamente a ver a su amiga con una expresión de desconfianza a sus acciones, pero Tohru evitó su mirada por pura vergüenza al darse cuenta de que no había escogido lo correcto.
Cualquier sentimiento de arrepentimiento era inútil, pues la enfermera tomó a Yuki con delicadeza y lo observó por unos minutos. La tensión en la habitación sólo hacia que sus sospechas fueran menos locas.
Un movimiento en sus manos hizo que su completa atención se volviera al pequeño ratón. Parecía estar despertando.
Los Sohmas y Tohru vieron con impotencia que en efecto, Yuki estaba despertando como cualquier humano despertaría. !Mientras que no hablara, podrían salirse de esa!
-¿Qué pasó?- preguntó débilmente la rata poniendo una de sus patas lentamente en su cabeza.- Estoy mareado…
Quiso abrir los ojos a pesar del mareo. Luego de unos intentos, y extrañado del poco común silencio, abrió los ojos para encontrarse con la mirada asustada de todos. Los ojos de Kyo mostraban un sentimiento difícil de poner en palabras…
La memoria de Yuki impactó contra su ya mareado cerebro y en un segundo volteó rápida y temerosamente a ver las manos en las que estaba aparentemente descansando… Definitivamente no eran las de Tohru. Comprendiendo lo grave que podría ser la situación, se volvió al perteneciente de las manos sólo para soltar un suspiro de alivio. Tampoco eran las de Akito.
Los ojos cafés de la enfermera enfocados totalmente en su forma animal. Fue entonces que entendió las expresiones de espanto de sus familiares.
-¡Yuu-san!
-¡Yuki-kun! – le regresó la enfermera no muy sorprendida- ¡Sabía que era usted! Por un momento aquí, pensé que me estaba volviendo loca.- sonrió tiernamente.- ¿Se encuentra bien? Parece medio mareado.
Las palabras de Yuusou entraron lentamente en los Sohmas que por el momento decidieron relajarse. Por lo menos sabían que no saldría corriendo gritando "¡Monstruo!" o algo por el estilo.
Tohru por su lado, sonreía luminosamente ante la escena. Ella sabía que no era la única capaz de amar a los Sohma a pesar del peso de la maldición que cargaban.
El único que se quedo serio fue Hatori, "Algo anda mal."
-¡Es tan gracioso verte así!
Yuki se sonrojó un poco al oír un comentario tan original respecto a su apariencia. (Kyo no vio esto con buenos ojos). -¿No te sientes por lo menos un poco exaltada? ¿…asustada?
-¿Asustada? ¿Por qué he de estar asustada?- preguntó la enfermera confundida. -¡Te ves tan tierno así, Yuki-kun! ¡Me dan ganas de comerte!
-¡…No respiro!- se quejó la rata al ser abrazado con fuerza contra la enfermera.
-Sí, es cierto- intervino Tohru mientras una sonrisa parecida a la de Yuusou se le marcaba en el rostro. Yuki dejó de enfocarse en salvar su trasero de una muerte que involucraba el pecho sofocante de una mujer y se volvió para ver a su amiga. Su sonrojo volviendo a sus mejillas.
- Sé que este es un momento conmovedor y todo eso, pero realmente necesitamos detalles de lo que pasó.- Shigure fue el que intervino esta vez.
-Aguafiestas.- resopló Ayame por lo bajo. Le había bastado ser espectador por primera vez en su vida. Esto es lo más feliz que había estado Yuki en mucho tiempo.
-Estamos muertos- sentenció Kyo y desvió la mirada junto con Tohru y Yuki. Ambos asintiendo silenciosamente. El ambiente agradable quedó completamente roto.
Yuki saltó de las manos de Yuusou para permitirse volver a su forma original. No esperó mucho cuando una nube de humo salió de su alrededor devolviéndolo a su figura humana; se puso una bata de hospital y habló.
-Fue mi culpa- aseguró simplemente. Ninguna duda en su voz.-Otra vez no pude hacer nada cuando lo vi. Mi cobardía los metió en problemas probablemente incalculables. Por eso y por muchas cosas, me disculpo. Pero, lo que no entiendo…
Yuki se volteó y golpeó a Kyo en la cabeza sin ninguna alarma. El gato estaba tan confundido como los demás sorprendidos. No obstante, antes de que pudiera contraatacar o gritarle en respuesta, Yuki siguió. Parecía enojado.
-!¿Por que no se fueron cuando los saque de ese problema?! Si se hubieran ido ¡Akito no estaría tan enojado! ¡Si se hubieran ido…!
-¡Si nos hubiéramos ido…!- lo interrumpió Kyo poniéndose de pie. Su altura superior, intimidando un poco a Yuki. – ¡Si te hubiéramos dejado nos abrías odiado! Y nosotros también nos hubiéramos odiado. ¿Realmente querías odiarnos?
"Si te hubiéramos dejado… Te habrías odiado a ti mismo mucho más de lo que lo haces ahora. ¿No es así, Yuki?"
-¡Eso no…! Yo…- Yuki no sabía que decir. Estaba confundido y no sabía que pensar. Él no sería capaz de odiarlos, ¿o si?.
-Es hora de que empieces a entender algunas cosas, rata- continuó Kyo. Tenía que hacerlo entender. –Hay en el mundo, aunque no lo creas, cosas de las que no eres culpable. Te guste o no, sacrificarte por otra persona es lo peor que le puedes hacer esa misma. ¡Es momento de que pongas tus prioridades en orden y te des cuenta de que las cosas negras no son lo único que te rodean! ¡Crece ya!
"¡Crece ya!" podría ser la oración que sorprendió más a Yuki. Nadie en su vida le había dicho inmaduro o infantil o cualquiera de sus derivados. Y he aquí, respirando entrecortadamente, su rival le decía que todo lo que había pasado hasta ahorita era una niñada. Que se había comportado como un niño mimado. Por más triste que era admitirlo, era cierto. Había llegado al punto en que su intelecto no le podía dar respuestas, y como cualquier infante, decidió que "aventar el juguete lejos" era la respuesta correcta.
El momento más feliz de su vida fue cuando los vio a ellos entre él y Akito. Estaban a su lado y por ese momento, en medio de tal situación, se sintió seguro. Pero cuando Akito golpeó a Kyo su tranquilidad se esfumó tan rápido como llegó y la preocupación llegó en su lugar.
Y ahora, gracias a ellos, estaba ahí, con las personas que más quería y todo gracias a ellos. Lo menos que merecían era una respuesta honesta.
-Si me hubieran abandonado, una parte de mi nunca los hubiera perdonado, es cierto…Pero aun así, su bienestar me habría hecho sentir mucho mejor. En el momento en el que Akito te golpeó, debieron de haber corrido, eso hubiera sido suficiente para mí.
-Pero no suficiente para nosotros.- la que intervino esta vez fue Tohru con una de sus sonrisas bien marcada. -Para nosotros sólo sería suficiente cuando veamos una sonrisa real en tu rostro. Me hubiera hecho muy feliz que yo tuviera algo que ver para que esa sonrisa nazca en ti. Pero, Sohma-kun, aunque llegue ese día, yo jamás te dejaría.
- Honda-san… Kyo…- Yuki aun no sabía que hacer o decir con coherencia. Con una pequeña sonrisa, una palabra simple, pero que expresa más de mil sentimientos en siete letras, le vino a la mente-…Gracias.
-¿Lo ves, Yuki-kun?– la voz sólo podía pertenecer a Yuusou. La enfermera lo miraba con una gran sonrisa -Tu compañía es del primer tipo y más.- señaló con gestos de manos. Como si lo comprara en niveles.- No te limites en expresarte.
-…Yo me siento cómodo- respondió Yuki mirando a su familia alrededor suyo. Por un momento, al observar a la enfermera justo al lado de su sonriente hermano, no pudo evitar considerarla como una hermana mayor.
Se sentía capaz de enfrentar cualquier cosa mientras mantuviera la compañía que tenía ahora. Se sentía dispuesto a afrontar sus problemas con la cara en alto y de frente.
CONTINUARA…
Los cambios se empiezan a ser más notorios en este capítulo. Espero que lo hayan disfrutado.
¡Gracias por seguir leyendo!
