CAPITULO 6:

VENGANZA

-¡Maldición!- La mesa de té salió disparada contra la pared para partirse por la mitad.

Akito se encontraba en la casa principal notablemente enojado. El cuarto en el que se hallaba estaba hecho un caos. Al parecer el jefe de la familia había tirado con furia todo lo que se encontraba a su alcance.

-¡Esto no se va a quedar así!- gruñó fuera de sí. -¡Me vengaré de todos! ¡Kyo, Tohru y sobre todo de ti, mi querido Yuki!- una sonrisa sádica se posó en la boca de la persona que estaba dispuesta a arruinar la vida de todos los miembros de la familia Sohma.


-¡Tengo buenas noticias para ustedes, Sohmas!- anunció Yuusou entrando al cuarto de su paciente favorito. Una sonrisa radiante en su rostro.- Mañana se le va a dar de alta a Yuki-kun.

-¿En serio?- preguntó Tohru emocionada.

-Pero… ¿Nos seguiremos viendo?- preguntó Yuki mirando un poco triste a la enfermera.

-¿Qué dices? ¡Claro que sí!- aseguró la enfermera -Te iré a visitar algún día. Además, cada vez que quieras puedes venir aquí estaré más que encantada de recibirte, no importa lo que esté haciendo.-

-Me alegra.- Yuki le sonrió como respuesta.

-Vaya tipa…- exclamó Kyo con un pequeño suspiro. Los celos no eran algo común en la mente de Kyo Sohma. Pero últimamente, ese interés que la rata tenía en la enfermera le estaba empezando a molestar un poco.- ¿Qué no tiene vida social?- preguntó.

La enfermera no creyó conveniente decir nada en su defensa. El golpe bien planteado en la cabeza naranja del adolescente malcriado había hablado muy bien por ella.

-¿!Qué haces, enfermera loca!?

Pero no lo suficiente.

-¿!Quién es la loca!?- preguntó Yuu exaltada.- ¡¡Por lo menos no ando por ahí rompiendo puertas!!

-¡¡Eso fue necesario!!- se defendió Kyo.

-¡Sí, claro!- respondió la enfermera irónicamente- ¡Sólo querías lucirte enfrente de Yuki-kun!

-¡¿QUÉ?! ¡No es cierto!- "¡¿De dónde salió eso?!". La cara de Kyo no hacía nada para sostenerlo en su defensa. "Rojo" era un color suave para describir el color actual de su rostro.

-¡Tiene razón kyonkichi, Yuu-chan!- intervino en su defensa Ayame apareciendo de la nada justo detrás del apenado gato sosteniéndolo por sus hombros y mirando a la enfermera con una expresión traviesa.- Kyo no puede lucirse frente a mi queridísimo hermano. ¡Mucho menos en fuerza ya que Yuki es mucho más fuerte que él!

-¡Jaja!- rió Yuusou junto con la serpiente. - No sé por qué extraña razón… ¡Pero me lo esperaba!… jaja

"Por alguna razón, creo que esta conversación debería indignarme…" pensó Yuki viéndolos interactuar.

-¡Sólo es mas fuerte que yo por un poco!- aseguró explosivamente el gato. - ¡Ya verán cuando le gane!

"¿Ganarme?" La diversión que había sentido al verlos pelear reduciéndose con la simple palabra. Sin poder evitarlo, se sintió un poco dolido.

Pero, siempre había sido así, ¿no es verdad? La suya siempre había sido una relación del "Destinado a ganar" contra "El destinado a perder", y por alguna extraña e incomprensible razón, no se sentía satisfecho con eso.

Estaba consiente de la posibilidad de que Kyo no tenía la intención de que sus palabras significaran mucho, pues todos sabían que cuando el gato se enoja, empezar a gritar disparates era algo natural.

Pero también estaba consiente de lo que podría implicar en la vida de su primo el poder al fin ganarle.

"¿Eso es lo que quieres para estar tranquilo?"

Las palabras de Kyo, el silencio de Yuki y el mal momento hicieron que el gato volteara a ver a su primo y enseguida se sintió mal.

La expresión de la rata había cambiado a una más sombría y repasó sus palabras cuidadosamente. Pensó en la posibilidad de que Yuki las hubiera malinterpretado.

- Está bien, Kyo, te debo una.- Dijo al fin Yuki.- Así que, sólo por esta vez…- hubo una pequeña pausa en la que parecía que la rata forcejeaba con sus sentimientos. -Puedes golpearme donde se te plazca si con eso te sientes mejor. –Completó decididamente. Ni un rastro de broma en su cara, sólo cerró los ojos esperando el golpe que de seguro llegaría.

El golpe no fue lo que le sorprendió, la manera en la que fue golpeado, por otro lado, hizo que abriera rápidamente los ojos sólo para verse a punto de ser envuelto un ligero abrazo. El apenas punzante dolor del ligero "golpe" en el ceño completamente olvidado.

Confundido por la posible culpa de Kyo, no pudo evitar contagiarse del mismo sentimiento. Al darse cuenta de la cercanía de ambos no pudo evitar sonrojarse ligeramente.- ¿Ky…Kyo…?

-Eres un idiota al que le gusta escuchar sólo lo que quiere escuchar de lo que los demás dicen…- Aseguró el gato en un susurro para que sólo los dos pudieran escuchar.

- Sé que hay veces en las que te hago pensar que realmente quiero pelear contigo. Y tal vez hay una parte de mí que sí quiere.- Continuó.- Te he dado razones para creer que yo quiero que nuestra relación no vaya más allá de "pelea entre rata y gato".

-Yo sólo pensaba que eras una rata de alcantarilla sin sentimientos; que eras como una marioneta. Tal vez parte de ti aún lo sea y por eso sigues sufriendo, idiota. Yo creía que tú estabas causando mi dolor, a tal punto que llegó el momento en el que me quede tan ciego que no noté cuando fue que te empecé a apreciar como persona.

-Mi orgullo no me dejaba ver todo lo que te había hecho pasar. No quería darme cuenta de lo equivocado que estaba… Que estábamos.

-…- Decir que las palabras se atoraron en la garganta de Yuki sería mentir, pues no había palabras que pudiera expresar que no revelaran algo vergonzoso enfrente de todos. La mejor opción, decidió, sería corresponder el abrazo.

- Gracias- Susurró Yuki suavemente en el oído del gato. Esto provocó que un escalofrío recorriera al gato de pies a cabeza.

Ambos sabían que esta conversación tendría que continuar cuando estuvieran listos. Esperaban con ansias ese momento. Pero aquí, en un hospital, en esas circunstancias, con todos… mirando… los…

-¡¡Miren a estos dos!!-exclamó Ayame felizmente señalando a los aterrados jóvenes mientras aparecía entre los dos de la nada posando sus brazos alrededor de sus hombros. (N/A: me encanta que Ayame haga eso, ¿se nota?) - ¡¡Me di la vuelta un momento, y Kyonkichi aquí presente se le hecha encima a mi Yuki!! - El leve agarre que tenía la serpiente fue bruscamente rechazado por dos sonrojados adolescentes.

-¡¡NO ES CIERTO!!- negaron los primos escandalosamente.

-¡Hasta están sincronizados!- exclamó Ayame emocionado mientras todos fijaban una mirada burlona hacia los dos apenados chicos. –¡No me rendiré, Kyo! ¡Yuki es mío por derecho!

-¡¡YA CALLATE!!- exigieron nuevamente los muchachos. ¡¿Qué?! ¡¿Tan divertido era molestarlos?!

Sin poder aguantarlo más, los presentes estallaron a carcajadas.


Lo que todos ignoraban era que Akito subía a su lujosa limosina para encaminarse nuevamente al hospital. El corazón de la cabeza de la familia ardía con deseos de venganza. Su enfermedad no se comparaba a la necesidad que tenía de imponer, a los rebeldes dentro de su familia, orden. Y ahora, la rata no sólo le había faltado al respeto de una manera que nadie había sido capaz, ¡Sino que había unido fuerzas con esa escoria felina sólo para llevar a cabo su plan!

-Esta vez no te escaparas… mi querido Yuki- aseguró Akito suavemente, el tono de voz mostraba claramente el rencor escondido.- Sino… ¿con qué me voy a divertir en esta época tan aburrida?


Yuki miraba pasivamente por la ventana cuando un escalofrío recorrió su cuerpo. En ese instante, su calma se vino abajo y sintió como si algo estuviera a punto de atravesar la ventana irrumpiendo su momento de felicidad.

-¿Pasa algo, Sohma-kun?- preguntó Tohru al notar el leve escalofrío- ¿Todo está bien?

-…Si, Honda-san. -asintió Yuki sin apartar la vista de la ventana-Sólo tuve una especie de presentimiento, pero no me hagan caso.

Hubo un momento de silencio entre ellos en lo que se quedaron observando la ventana esperando que algo pasaba, nada pasó.

Momiji se acercó a ellos y sintió la extraña atmosfera de silencio, así que decidió romperla antes de que se volviera incomodo.

-¿Oigan? ¡¿No tienen hambre?! – exclamó feliz.

-Ahora que lo mencionas… Un poco de comida no me caería mal. -intervino Haru mientras se sentaba al lado de Yuki.

-Está bien.- accedió la enfermera con tono resignado. Se estaba divirtiendo junto con los adultos, (Ayame y Shigure le contaban sobre el animal en el que se transformaba Hatori) no quería volver a trabajar tan pronto.- Iré por algo de comer, no tardo. - diciendo esto salió de la habitación.

-¡¡No sé por qué, pero me agrada!!- comentó Momiji cuando la puerta se cerró detrás de la enfermera.

-¿Lo dices porque fue por la comida?- preguntó Shigure para tomarle el pelo.- ¡A mí también me agrada!

-¡No es por eso!- negó el conejo rápidamente en respuesta- Es sólo que… de una extraña forma se parece en algo a Tohru.

-Sí, creo que tienes razón. - concordó Shigure para después mostrar una sonrisa enigmática.- Pero hay una gran diferencia.

La mirada confusa de los presentes hizo que Shigure volviera a su sonrisa habitual.- ¡Tengo que bajar a pagar, bye bye!

-Te acompaño- intervino Hatori. No era una petición, era una aclaración.

-¡Awwh! ¡Hari me ama! –exclamó el perro felizmente.

-No es eso, idiota. – aclaró Hatori muy acostumbrado a su amigo.- Tengo que ver que los papeles estén en orden y no sé si seas capaz.

-¡¡YO VOOOY!!- comentó Ayame feliz y ruidosamente mientras los seguía cerrando la puerta al salir.

-¿Por qué no van por un dulce, Momiji?- preguntó Yuki pretendiendo casualidad mientras les sonreía.

Tohru comprendió la indirecta y la necesidad de estar sólo, por lo que se las ingenió para llevarse a todos de ahí. (Aunque Kyo no quería irse, pero con un comentario comprometedor de Haru no tuvo de otra más que proteger su orgullo).

-Por fin sólo- murmuró Yuki para si mismo. La verdad es que no le gustaba la soledad, pero a veces cae bien para organizar un poco tu mente.

Para ser sincero, se encontraba mucho mejor que antes. Había visto y aprendido cosas que antes le fueron imposibles. Se sentía satisfecho consigo mismo desde hace ya mucho tiempo. Había llegado al punto en el que se dio cuenta que sólo con pensar en suicidio era ridículo. Algo que simplemente carecía de sentido.

Aun así, algo lo inquietaba. Sentía como si algo malo estuviera apunto de pasar. Y a juzgar por los eventos que habían ocurrido recientemente, sólo podía esperar que no pasara algo tan malo.

Fijó su mirada en la ventana hasta que el mismo escalofrío volvió a recorrerlo, esta vez más fuerte. Sin poder evitarlo, se volvió rápidamente a la puerta con los ojos abiertos de par en par.

"¡No es cierto!"

En efecto, Akito se recargaba perezosamente en el marco de la puerta con su sonrisa sádica de siempre. Tal vez no igual, ahora tenía un peculiar brillo.

-Hola nuevamente, Yuki.- saludó amablemente. La rata sólo retrocedió aun incrédula. ¡Tenía que ser una pesadilla!

-He venido porque no iba a dejar las cosas como estaban.- aclaró Akito con un tono de voz en el que se notaba amenaza.

- ¿No crees que debí de haber ganado desde un principio, Yuki?- preguntó Akito con voz casual mientras se miraba las manos como si fueran las cosas más fascinantes del mundo.-Si hubiera sido así, tu no estarías en graves problemas, ¿o sí?- la expresión dirigida a Yuki esta vez mostraba odio.

¿Odio de qué?, Yuki no estaba seguro, pero sabía que no era nada bueno. Retrocedió otro paso más.

-Pero esta vez te aseguro que no te podrás escapar. He tomado medidas. -diciendo esto, el chofer y guardaespaldas personal de Akito entró por la puerta algo agitado.

A Yuki se le estaba complicando cada vez más.

-Mis más sinceras disculpas, señor Sohma. - intentó el chofer cuidadosamente, no quería recibir uno de sus regaños diarios.- No encontraba estacionamiento.- se excusó rápidamente. Al no recibir regaño o aclaración alguna de lo incompetente que era, su interés cayó en el joven asustado por la mirada fija de su jefe en él.

"Seguramente alguien parte del zodiaco." Pensó él con algo de compasión. "Pobre, Akito parecía enojado antes…"

-¿Nos vamos?-preguntó Akito melosamente. Yuki no se movió en respuesta.- No me digas que tu también te vas a resistir.- ordenó Akito con enfado.

Yuki no quería irse con Akito. Él era el único que podía penetrar en la mente de Yuki con una gran facilidad y desordenarlo todo. ¡No iba a dejar que todo lo que habían logrado sus amigos se derrumbara así de fácil! Y esto sólo lo dejaba con una opción. Una muy difícil y tonta opción, eso lo sabía, pero ¡¿Qué más podía hacer?!

Yuki se bajó de la cama sin dejar de mirar los ojos de Akito con precaución. Lenta, muy lentamente, la rata logró colocarse en posición de defensa.

-Esta vez… Aunque sea sólo por esta vez, no me iré tan fácilmente… -aclaró Yuki intentando reunir el coraje que no había sido capaz de juntar en todos estos años. Tal vez si lo distraía lo suficiente, los demás llegarían para ayudarlo.

"Kyo…"

La risa descarada y suave de Akito retumbaba en el corazón de la rata.

-¡No puedo creer lo que estoy viendo! – se burló Akito cruelmente.- El miedo apenas deja que te muevas, y aún así, ¡¡Me estás retando!! –rió un poco más, antes de colocarse en posición de ataque.-Como quieras, esto sólo puede ser divertido.

-Usted debe ser Akito Sohma – resonó una voz fría en la espalda del mencionado. Akito, fastidiado, volteó a ver quien lo molestaba en su momento de diversión. Para su sorpresa y la de Yuki, se encontró con una enfermera molesta.

-Gusto en conocerlo, Señor Sohma. Soy la enfermera encargada de Sohma Yuki-san, mi nombre es Yuusou.- Se presentó cordialmente.

-¡¡Yuu-san!!- Si antes sabía que estaba en graves problemas, ahora ¡¿En qué demonios se encontraba?! ¡Esto se estaba volviendo absurdo! Quería que alguien lo encontrara, sí ¡Pero no ella! ¡Alguien allá arriba ha de odiarlo con unas ganas!

-Me temo que tendré que pedirles que se marchen inmediatamente, caballeros. Ya es la hora de la comida y mi paciente ha tenido suficientes visitas por un día.- aclaró ella sin inmutarse por la mirada que le dirigía Akito.

-No, está será la última visita de Yuki de todos modos.–le aseguró Akito volviendo a su tranquilidad – ya nos íbamos, ¿no es así, Yuki?

En momentos como estos, Yuki estaba dispuesto a seguir a Akito hasta el fin del mundo con tal de que dejara a la enfermera en paz, pero no tuvo la oportunidad de decir nada, pues Yuusou intervino.

-¡No se puede ir hasta que lo den de alta!- gritó molesta. ¡Este hombre hacía que perdiera la paciencia!

- Vaya, Vaya. ¿Así que la que sabe nuestro secreto me esta retando? –preguntó Akito, interrumpido sólo por su risita tan característica de él.- Hoy parece el día de "¡todos estamos lo suficientemente tontos como para retarte, Akito!" no me hagan reír.- La sonrisa del dios de la familia sólo se ensanchó.

"¡¡Lo sabe!!" pensó horrorizado Yuki "Esto no está pasando… Esto, esto no está pasando. Esto no…"

- Que lastima me dará cuando olvides todo…

"No…" Los ojos de Yuki se abrieron de par en par con puro terror reflejado. ¡No quería esto! ¡No quería que ella lo olvidara! "No, por favor… ¡Por favor!"

¡¿Por qué Yuusou no se movía cuando Akito se acerba a ella amenazadoramente?! ¡¿Por qué no buscaba ayuda?! ¡¿Por qué no lo dejaba ahí y salvaba su memoria?!

-¡¡Yuu-san!! ¡¡CORRE!! –gritó Yuki mientras corría en dirección a Akito. ¡Tenía que intentar detenerlo!

Sus intentos se cortaron pronto, pues el guardaespaldas de Akito (después de una señal dada por Akito) lo detuvo fácilmente. Forcejeó con toda su fuerza, intentó aplicar sus conocimientos en artes marciales, pero nada era efectivo para librarse del enorme tipo que lo limitaba. Sólo le quedaba ver como el dios de la familia arrinconaba a su amiga. Aun así, ella se mostró desafiante en todo momento.

-¿Qué hace?- preguntó la enfermera indignada por la proximidad de Akito.

-No se preocupe, no le dolerá nada.- respondió sencillamente.

-¡Akito! ¡Por favor, no lo hagas!- suplicó Yuki forcejeando de nuevo, sólo para detenerse para ver como efectivamente Akito colocaba su mano derecha en la cara de una confundida enfermera.

Sin que la rata pudiera evitarlo, sin que nadie llegara a salvarla como ella lo había hecho con Yuki, Akito borraba la memoria de una de las personas que había llegado a considerar una de las más importantes amigas que había tenido en tan poco tiempo.

Vio dolorosamente como nuevamente una persona se olvidaba completamente de él. Y nuevamente por su culpa.

-Esto es por el bien de la familia, Sohma, mi querida enfermera.- recitó Akito mientras soltaba a la enfermera que cayó como muñeca de trapo al suelo.

-…¡NO!- gritó Yuki esta vez desesperado por liberarse del guardaespaldas de Akito e ir corriendo hacia Yuu.

-Mi querido Yuki, -dijo Akito volviéndose hacia el abatido joven.- me enteré que ésa de ahí sabía nuestro secreto y que le habías agarrado cariño.- Akito se acercó a donde Yuki seguía con la vista fija en el cuerpo desmayado de la enfermera.

Akito no toma bien el ser ignorado, por lo que jaló a la rata por su cabello plateado para obligarlo a mirarlo, encontrando en el rostro del joven una mirada de repugnancia. Cosa que Akito no tomó bien.

El dolor de la cachetada no había sido nada a comparación de la simple idea de que su amiga no volvería a verlo de la misma manera. Creía que era imposible odiar más a su dios, pero el sentimiento de ira que e impotencia que sentía le probaban lo contrario.

- Considera esto como el principio de mi venganza, rata, porque esto se va a poner mucho peor,- bajó su voz para poder murmurar suavemente en el oído de Yuki.- Te lo prometo.

Lo último que vio Yuki fue la risa siniestra de Akito antes de sentir el sofocante golpe en el estomago. Su vista se empezó a oscurecer.

"Ky…Kyo."


-¡AH! ¡Bájate, maldito conejo fastidioso!- gritó Kyo mientras intentaba quitarse de encima a Momiji que de repente se le ocurrió que al gato le gustaban dar paseos en su espalda.

-¡Yuki! ¡Regresamos!- exclamó Momiji ignorando completamente los reclamos del gato. Detrás de ellos estaban Haru y Tohru con una paleta en la boca y expresiones divertidas.- ¿Yuki?

El ambiente juguetón cambió en el acto, Momiji se bajó de Kyo para mirar debajo de la cama si Yuki se escondía, pero cuando Tohru vio a la enfermera en el suelo, corrió rápidamente hacia ella.

-¡¡Señorita!!, ¿está bien?- Preguntó Tohru alarmada. La zarandeó con cuidado hasta que vio, para su alivio, que se empezaba a levantar.- ¿Está bien?- repitió más suavemente.

-Todo bien, todo bien, sólo me duele un poco la cabeza.- aclaró ella para el alivio de todos. Tohru ayudó a que se incorporara y cuando dejó de necesitar ayuda para sostenerse, Tohru la soltó.

Que nadie la estuviera regañando por quedarse dormida en el trabajo como de costumbre, hizo que la enfermera echara un vistazo rápido a la habitación en la que se encontraba.

-¿Quiénes son ustedes y que están haciendo aquí? –preguntó extrañada por sólo ver jóvenes en una habitación de hospital. ¡Probablemente vinieron a jugar! -No es lugar para jóvenes como ustedes.

La pregunta hizo que los adolescentes se asustaran y asombraran.

"No es cierto…" pensó más de uno.

-¡¿Qué no nos recuerdas, enfermera loca?!- preguntó Kyo algo preocupado (no que fuera a admitirlo)- ¡¿Qué diablos paso aquí?! ¡¿Dónde está Yuki?!

-¿Yuki?- preguntó la enfermera tratando de recordar -No, no me suena. Si quieren buscar a un paciente, por favor diríjanse a recepción, ahí pueden ayudarlos fácilmente. Si me disculpan.

En el camino de salida de Yuusou captó a tres personas que estaban entrando, estos… hombres al parecer, ya eran adultos. Probablemente esta era la habitación de un paciente que tuvo que ir a una operación de emergencia y por eso sus amigos no saben donde se encuentra. Bueno, no era su paciente de todos modos, aunque debía de admitir que si le causaba cierta curiosidad.

También le causaba curiosidad cómo había llegado a parar a dormir en una habitación de un paciente que ni siquiera era suyo, pero no era algo raro, había despertado en lugares peo…

- ¡¿Qué le pasó a la puerta?! –preguntó escandalizada mientras se bajaba a comprobar que las piezas importantes estuvieran intactas.

-¡¡Hatori!!- llamó Hatsuharu enfurecido a su tutor que veía la escena con la boca abierta. Haru comprendiendo todo.-¡Akito estuvo aquí! ¡¡ESE MALDITO SE LLEVÓ A YUKI!!

-¡Hágame el favor de no gritar dentro del hospital! –regañó de repente la enfermera mientras se ponía de pie.- Además ya les dije que no hay ningún Yuki aquí, nadie pudo habérselo llevado. Y en caso de que hubiera estado aquí, entonces se les informará de su ubicación en recepción como ya les había aclarado.- exclamó aún molesta por lo de la puerta.– ¡Llamaré a alguien para que arregle la puerta!- declaró mientras salía sin notar las miradas de tristeza que le dedicaron algunos.

Kyo cayó en la cuenta y entendió lo que estaba pasando. Probablemente Hatsuharu estaba en lo correcto y Akito había estado en el cuarto buscando venganza. Todo tenía sentido.

"Lo más seguro es que la enfermera loca intentara impedir que Akito se llevara a Yuki y por eso le borró la memoria…" sus ojos se volvieron a la enfermera que venía con un hombre de intendencia como si nada hubiera pasado. Su expresión preocupada se entristeció. "…Yuki"

Hatori examinó un poco a la enfermera con la excusa del dolor de cabeza que le había describido Momiji y no tardó en darse cuenta de que efectivamente, le habían borrado la memoria. No que lo dudara de todos modos, sólo quería estar seguro.

La enfermera se levantó y salió molesta de la habitación después de la revisión. "¿Qué todos están locos ahí? ¡Aunque el doctor es tan guapo!" Ese fue su último pensamiento relacionado con la familia Sohma.

-Yo voy por él.- anunció Ayame completamente serio- ¡Esta vez no se va a quedar así!

-¡Ayame!- llamó Shigure en tono de regaño -¡No actúes como niño! ¡Esa no es la solución y lo sabes!

-¡¿Entonces cuál es?!-preguntó Ayame. La serpiente perdía la paciencia extrañamente rápido. – ¡¿En serio crees que si vamos y le pedimos a Akito que nos regrese a Yuki va a aceptar así como así?!

-Estoy de acuerdo con Ayame- aseguró Kyo decidido. De nada le serviría ponerse triste cuando había a alguien a quien salvar.- ¡¡Vamos a patearle el trasero a ese maldito!!

-¡Por mí está bien!- accedió Haru oscuro. Una sonrisa que rogaba por ver dolor ajeno mostrándose en su rostro.- ¡¡Le tengo algo reservado a ese infeliz!!

-¡Clámense los tres!- Hatori intervino intentando detenerlos, bajar el espíritu de lucha para que pudieran pensar. - Ayame tiene razón, pero Shigure también. No podemos ni vamos a golpear a Akito…

-¡Dilo por ti mismo!.- intervino Kyo. Hatsuharu asintiendo justo detrás del gato- ¡Hablas como si no se lo mereciera!

-¡Kyo!– reclamó el dragón nuevamente- Eso sería una estupidez y no va a servir nada. Además, no están pensando en las consecuencias que esto…-

¡RING! ¡RING!

El sonido del celular de Hatori calló los reclamos del cuarto de hospital. El dragón abrió su celular para ver quien le hablaba. Al ver que era Akito, consideró correcto de alguna manera poner el altavoz para que todos oyeran.

-¿Akito?- preguntó y la habitación se llenó de un silencio tenso.

-Hatori, me alegra que contestes así de rápido- contestó la voz de Akito.

-¿Pasa algo?- preguntó Hatori calmado.

-Sí, Yuki está aquí conmigo y le cuesta respirar.- El tono de voz afirmaba que a Akito no le importaba, al contrario, le divertía. Parecía que estaba intentando controlar su risa.

-¡¿Un ataque?!- preguntó Hatori más alarmado.- ¡¿Dónde están?!

Al ver la expresión furiosa o seria de los presentes, Hatori empezó a arrepentirse de su decisión de dejarlos escuchar. No que pudiera hacer algo ahora.

-Estamos en camino a la casa principal.- respondió sencillamente.- ¿quieres oírlo?.- Akito no esperó una respuesta y puso el teléfono cerca de la boca de Yuki.

Definitivamente, Yuki tenía un ataque. Hatori temía que fuera uno grave, pero a juzgar por la forma en que las respiraciones entrecortadas de la rata se oían, podía llegar a serlo si no se trataba rápido.

-A…Aki…Akito – se oyó la voz de Yuki débilmente. Sin embargo, el enojo en ella era claro. -¡¿…Como…pudi…ste?!…Ella……Saca…me…de aquí!-

-¡Yuki, no hables!- ordenó Hatori agitadamente.

-¿Hato…ri?

-Un segundo, Hatori, parece que Yuki ha despertado.- se oyó nuevamente la voz de Akito.- Despertó ruidoso al parecer.

El claro sonido del golpe que le dio Akito a Yuki para callarlo y el casi insonoro quejido de dolor hicieron que los corazones de los que escuchaban se encogieran. Kyo estuvo a punto de gritarle al bastardo algo que se merecía de seguro, pero la mano de Tohru ligeramente en sus labios lo hizo detenerse.

-Listo. Ahora sí, Hatori ¿Puedes venir y echarle un vistazo?

-¡Akito!-reclamó Hatori asustado por la salud de su primo. -¡No lo golpees! ¡Puedes empeorarlo! ¡Voy en camino! Pero, por favor, ¡no le hagas nada!

-Te estaré esperando. Mis saludos a todos- colgó.

Hatori levanto la vista tentativamente y observó los ojos perturbados de sus familiares con tristeza. Pudo apreciar lágrimas en los ojos de Tohru.

-¡¡ESE MALDITO NO VIVE PARA CONTARLO!!- gritaron al mismo tiempo Hatsuharu y Kyo.

-Creo que eso debe esperar.- opinó Hatori impidiéndoles el paso en su carrera por salir en busca de su primo.

-¡MUEVETE!- gritaron nuevamente los dos en respuesta. Ayame decidió ignorarlos y salir por su cuenta. ¡Como si fueran a detenerlo!

-Ayame…-Hatori no se molestó en encararlo su vista aún fija en los jóvenes que ahora miraban a la serpiente. En respuesta, Ayame paró en el marco de la puerta.- Piensa en lo que estas haciendo.

-No me voy a quedar de brazos cruzados, Hatori.- aseguró Ayame. –No otra vez…- lo último lo dijo con un murmullo apenas audible para algunos.

-¿No crees que por el momento es lo mejor, Aya?- intervino Shigure esta vez. Su expresión seria llamó la atención de la serpiente.- Aya… Akito, no te dejará acercarte ni un milímetro a él…

-No pienso preguntarle.-declaró con simpleza.

-Pero a mí tampoco me va a permitir acercarme, Ayame.- aclaró Hatori subiendo su tono un poco.- Y puede ser que no haya un Yuki al que rescatar si no se atiende su ataque rápido…

-Oi… ¿Qué tan grave está? - Kyo fue el valiente que voceó la pregunta que tenían todos en la mente.

-Muy grave- respondió Hatori con simpleza. Tal vez estaba exagerando un poco, pero era necesario para que lo dejaran avanzar rápido sin que sus familiares hicieran una estupidez. Si seguía tardándose tanto, su exageración no lo sería más.

Se creó el silencio que Hatori predecía y se volvió a Ayame. Era seguro que eso lo había hecho reaccionar, pues la serpiente se movió de la puerta para dejar al doctor pasar.

-Date prisa,- ordenó Ayame resignado.- pero dile que pronto lo sacaremos de ahí.-

Hatori asintió y sin perder más tiempo se fue corriendo rumbo a la casa principal. Quería decirles palabras de consuelo, pero simplemente no podía. Con Akito nunca se sabía.

-Yuki estará bien- aseguró Shigure intentando romper el silencio- es un chico fuerte aunque no lo parezca.

-¡Sí!-asintió Tohru sonriendo un poco- ¡Tienes razón! Hay que confiar en Sohma-kun…

-¡Eso lo sabemos!- "Que si no es fuerte… ¡Díganmelo a mi!" pensó Kyo intentando sonar optimista para el mismo. Viajó un poco en el mundo de los recuerdos para ver un par de palizas cortesía de su rata favorita. "Estará bien… Sólo…"-Sólo falta pensar en como lo sacaremos de ahí.

-No será nada fácil- comentó Ayame. Sus ojos sin dejar de ver la 'puerta' por la que se había salido Hatori. –Además de que no sabemos dónde queda el cuarto oscuro…

-¿Cuarto oscuro?- preguntó Tohru a todos en general, pero las expresiones perdidas de todos la confundieron más. Ayame despegó los ojos de la puerta y los plantó en Shigure en señal de respuesta.

Todos se volvieron al perro del zodiaco. Shigure intentó no tener que ver las expresiones de los demás y volteó a otro lado.

-Creo que es hora de que sepan por qué Yuki le tiene tanto miedo a Akito.- Afirmó Ayame.- ¿No es así, Shigure?

La sala se envolvió en un silencio sepulcral esperando el relato, aun sabiendo, que no sería nada agradable.

CONTINUARA...

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