Ahora si un nuevo capítulo. Me tomó un poco más de lo esperado, lo se, pero lo publiqué una semana después y para mi es prácticamente un milagro.

Agradezco a Len por ser la beta perfecta (me defiende contra otras escritoras... T.T Thumbs up!) y a Ami-san. Mi mejor lectora, ¡gracias!

Al capitulo:

Capitulo 9:

INFILTRACIÓN

-…¡Haru! – se oyó el susurro después de haber tirado una piedra contra el cristal del cuarto del buey.

-…-

-¡Hatsuharu! – susurró Kyo esta vez arrojando una roca más fuerte. Su tono de voz aumentando considerablemente. - ¡Despierta, vaca estúpida!

-¡¿Vaca estúpida?!- se oyó un muy molesto Hatsuharu asomándose de su ventana. La cara somnolienta y su linda pijama de estrellas no hizo nada para restar la furia en su rostro. -¡Eres un b…!

-¡SHHH!- le reclamó Kyo entre los arbustos. -¡¿Quieres despertar a toda la casa, idiota?!

-Entonces sube para que pueda hacerte polvo, gato ESTÚPIDO!-le regresó Haru bajando su tono de voz considerablemente.

Hatsuharu, al contrario del animal zodiacal que representaba, no era nada estúpido. Sabía que para que Kyo hubiera podido llegar hasta su cuarto, debió de haber pasado por muchos problemas, pues su habitación se encontraba casi en el centro de la casa principal.

Claro que el buey también entendía otras cosas, como la razón por la que probablemente Kyo estaba ahí, lo que hizo que apurara al gato en su escalada hasta su ventana.

Y en pocos segundos, esa gracia felina que distinguía a Kyo se vio tan clara como el agua cuando con un último salto, cayó perfectamente de pie dentro de la habitación de Haru.

-¿Y bien?- preguntó el buey después de un pequeño silencio en el que ambos se acomodaban en su cuarto. Haru en su cama y Kyo en el pequeño sillón negro a pocos metros de ella.

"Maldita vaca…" pensó Kyo frunciendo el ceño "de seguro sabe perfectamente por qué estoy aquí."

-¿No vas a decir nada?- insistió Hatsuharu. No pensaba facilitarle esto a Kyo, era algo que Haru simplemente necesitaba escuchar directamente.

-¡Si bien sabes lo que quiero decir!- le recalcó Kyo. Un encogimiento de hombros en señal de ignorancia por parte de su primo fue la única respuesta.

Kyo hizo otro sonido de inconformidad mientras cruzaba sus brazos resignado. Hatsuharu le dedicó una pequeña sonrisa para animarlo a hablar.

-No podemos esperar más, Haru.- declaró finalmente Kyo.- Ya pasaron tres días y no he podido dejar de pensar en él.

-Ohhh.- se burló Haru con tono de picardíaE…¿Existe esta palabra?

. Sabía que no era el momento para jueguitos, pero lo mejor sería que Kyo se diera cuenta de sus sentimientos y los aceptara. Probablemente eso haría que Yuki aceptara los suyos también.

-Sí, sí, búrlate lo que quieras.- respondió el gato sin mucha pena.- Me gusta la estúpida rata, ¿algún problema? ¡A ti también te gusta!

O tal vez ya se había dado cuenta… Parece que Haru lo había subestimado. No que fuera la primera vez de todos modos.

Si Kyo quería declararle a alguien sus sentimientos fuera de Yuki, probablemente Haru sería su primera opción. Es decir, por alguna extraña razón, sabía que Hatsuharu Sohma era alguien de confianza. Podía llegar a considerarlo su mejor amigo. Tal vez hasta Yuki sentía lo mismo por la vaca.

-Siempre a la defensiva, ¿eh, Kyo?.- resopló Haru con un poco de fastidio.

-¡E… eso no es importante ahora!.- reclamó el gato intentando volver al tema principal.- ¡El problema es que dejamos a un idiota enfermo y suicida sólo, con un demente torturador por tres malditos días y yo (y probablemente tú) no he dejado de tener pesadillas!

-¿Y qué planeas hacer?- preguntó Haru interesado.- no es como si no tuviéramos un plan.

-¡Pero es un plan idiota!- aseguró Kyo molesto. –¡Con lo que sabemos sobre el estúpido cuarto obscuro, podemos decir con facilidad que no está pasando unas lindas vacaciones en esta casa!

-No necesito que me lo digas, Kyo.- recalcó Haru con una mirada llena de tristeza.- Sólo quiero saber en qué es lo que piensas para empezar hacerlo en este instante. Mientras más rápido cortes el royo y vayas directo al grano, más rápido rescatamos a Yuki.

-Hay que infiltrarnos en la casa principal.- declaró Kyo sencillamente, como si fuera lo más obvio en el mundo.

Haru, por otro lado, miró a Kyo como si le hubiera crecido otra cabeza de repente.

-¿Qué no hiciste eso ya?- preguntó recorriendo su cuarto con una mirada insegura. La última vez que checó, su cuarto estaba dentro de la casa principal…

-¡No me refiero a eso, idiota!.- aclaró el gato exasperado. Haru le mandó una mirada de advertencia ante el apodo y Kyo continuó rápidamente. No necesitaba a Haru obscuro en estos momentos.- Digo que nos infiltremos en los cuartos de la casa de Akito y busquemos nosotros mismos a la rata.

-Kyo…- resopló Hatsuharu en respuesta.- Eso es…

-¡Sé perfectamente que es una tontería!- interrumpió el gato.- Pero tu debes comprender, Haru. Simplemente no me puedo quedar sin hacer nada ni un segundo más. Estoy al límite…

-…No sé… esto se puede poner feo.- advirtió Haru.- ¿Estás dispuesto a enfrentar consecuencias?

-Si no lo estuviera, no estaría aquí en estos momentos, ¿o si?.- respondió Kyo obviamente.- La pregunta es ¿Estas TÚ dispuesto a enfrentar las consecuencias?

-Kyo, tienes que entender una cosa antes de que empecemos con esta locura.– esto llamó la atención de Kyo.- Cuando digo "consecuencias" no me refiero solo a lo que podamos atraer hacia nosotros mismos, sino a Yuki también. Cada movimiento en falso que hagamos puede ser fatal para él. Por eso, te pregunto otra vez: ¿Estas dispuesto a enfrentar las consecuencias?

Se creó un silencio tenso en el que ambos pensaron en todos los pros y contras de entrar sin un verdadero plan para rescatar a la rata. Kyo fue el primero en romperlo. Voz firme y mirada decidida.

-Te diré lo que no estoy dispuesto a enfrentar. Regresar sin la estúpida rata y dejar que las cosas sigan como están.

-… - el silencio de Haru declaraba lo sorprendido que se sentía ante el comentario. No duró mucho, pues una sonrisa tomó su lugar.

-Si ese es el caso… Entonces ¿Qué esperamos?


-Tres días…- se escuchó el susurro en medio de la oscuridad.- Tres días y nadie se ha preocupado por ti, Yuki.

Impotencia. Si algo sentía, tenía que ser impotencia.

-Nadie vino por ti.- continuó la voz.- Nadie preguntó por ti. Ni siquiera he recibido una llamada por ti.

¡No quería saberlo! ¡¿Por qué no dejaba de hablar?!

-Eres increíble, Yuki.- eligió la voz con un tono divertido.- ¿Cómo le haces para que la gente te odie tanto?

Apretar sus puños en señal de enojo no hizo desaparecer el horrible sentimiento de su corazón rompiéndose dolorosamente…

O ¿Quién sabe? También podía ser su cuerpo lo que le dolía terriblemente. No podía estar seguro, realmente no sentía su cuerpo a estas alturas.

-¿Por qué tan callado, Yuki?- preguntó casualmente. Un tono de inocencia irritante se asomaba claramente.

Una mano se deslizó lenta pero firmemente a través de la abusada espalda de la rata. Yuki no pudo evitar que un gemido de dolor se escapara de sus labios.

-Eso está mejor, Yuki.

Yuki…Yuki, Yuki, ¡YUKI! ¡¿Qué no sabe decir otra cosa?! ¡¿Por qué seguía repitiendo su nombre incontables veces?!

-No seas llorón.- le reclamó como si le estuviera llamando la atención a un pequeño niño que no entendía que había hecho mal.- Siempre supe que eras un bueno para nada, ¿pero llorar por estos pequeños rasguños?

La presión en su espalda de repente aumentó su intensidad y esta vez un pequeño grito ahogado fue el premió que recibió la voz. Una pequeña risa resonó en las paredes. Yuki podía ver la sonrisa gigante de satisfacción por toda la habitación.


-…¿En qué estaba pensando?- se preguntó Kyo en un murmullo. "Pedirle ayuda a la persona con peor ubicación en toda la historia de la humanidad no fue uno de mis planes más brillantes"

No pudo evitar suspirar pesadamente al ver a Hatsuharu mirando de derecha a izquierda, de arriba abajo buscando el camino. ¡¿Qué no se supone que vive aquí?! "!Estúpida vaca!"

-Mmm… -murmuró Haru pensativo.- Juraría que era por aquí… Tal vez las cosas cambiaron. Que misterio…

-¡Misterio mi trasero!- explotó el gato.- Creo que lo mejor es que cambiemos de guía. Puede que no haya estado aquí muchas veces en mi vida, pero al parecer me puedo ubicar mucho mejor que tú.

-Te digo que es porque las cosas cambiaron.- insistió el buey.

-Si, si, como sea.– resopló Kyo.- sólo sígueme.

Con puro instinto, Kyo intentó salir del bosque para volver a ver alguna parte de la casa principal. No tardaron más de 15 minutos en volver.

Volver a dónde, Kyo no sabía, tenía que ser la casa principal, pues estaba seguro que no habían cruzado ninguna cerca, y la casa entera estaba rodeada de una gran cerca de madera. Lo sabía bien, estuvo una buena media hora intentando encontrar un punto escalable. Gracias a dios que representaba al gato del zodiaco.

El sonido de una puerta deslizándose hizo que Kyo agarrara rápidamente a Haru y lo aventara silenciosamente detrás de unos árboles. El buey entendió rápido la indirecta y se creó inmediatamente un silencio sepulcral entre los dos.

-¡¿En serio?!- se escuchó una voz exaltada saliendo de la puerta.

-¡Te lo juro! ¡Lo escuché con mis propios oídos!- respondió otra voz igualmente exaltada. -¡Fue aterrador!

-¡Que miedo!- aceptó la otra escandalosamente.- ¡Sabía que Akito-sama era cruel, pero no sabía que era capaz de algo así! ¡Mucho menos con Yuki-san! ¡Siempre fue uno de sus favoritos!

-¡¿Qué?!- preguntó la voz con tono incrédulo.- ¡¿No lo sabías?!

-¿Eh? ¿Saber qué?

-¡Yuki-kun fue vendido a Akito desde muy pequeño!- comentó la segunda como si nada.

-¡No puede ser!.- negó la otra escandalizada.- ¡Es un niño tan bueno!

-¡Eso no tiene nada que ver!-aclaró la otra rápidamente. -¡El punto es que Akito-sama puede hacer lo que quiera con Yuki-kun y nadie puede hacer o decir nada al respecto!

-Bueno, no es como si alguien pudiera hacerlo de todos modos…

-En eso tienes razón…- afirmó pensativamente.- ¡Pero torturar a un joven de esa manera! ¡Sus gritos todavía resuenan en mi cabeza!

-¡No quiero ni imaginar qué es lo que le están haciendo!- exclamó la primera horrorizada.

-Pues no estoy segura, pero hoy que pasé por las habitaciones de Akito-sama, volví a escuchar debajo de mí un tipo de sollozo…

-Me da lástima por Yuki-san…- afirmó la otra.- Siempre ha sido maltratado por Akito-sama, pero en estos días…

La quijada y los puños apretados de Kyo, el autocontrol que estaba desapareciendo de Hatsuharu y el interminable enojo que estaban experimentando ambos, eran señales de las imágenes terribles que se proyectaban en las mentes de los oyentes furtivos.

¡Tenían tantas ganas de encontrarse con Akito y hacerlo pagar!

-¡SEÑORITAS!

Los cuatro presentes se sobresaltaron ante el súbito grito. Ambas mujeres dieron un pequeño grito y los jóvenes tuvieron que tapar la boca del otro para ahogarlo.

-¡Se…señora!- exclamó una de las mujeres. A juzgar por los sonidos, ambas se pararon de golpe. -¡Perdónenos, volveremos a trabajar!

-¡Eso es lo que debieron de haber hecho en un principio!- les reclamó la "Señora" molesta.- ¡Ahora muévanse! Akito-sama está enfermo y fue a visitar a Hatori-san, mientras está ahí, limpien su sala antes de que regrese.

-¡Sí, señora!- respondieron ambas moviéndose rápidamente.

Después de una mirada cómplice y un asentimiento entre los primos, esperaron a que la puerta se cerrara con un ligero deslice para seguir a las mujeres cuidadosamente.

"Por lo menos sigue vivo…" intentó consolarse Kyo. "¿A quién engaño? Estoy preocupado."

Por lo menos habían encontrado la forma más rápida de llegar a las habitaciones de Akito. Claro que también recibieron una pista muy importante.

Kyo sabía, por numerosos comentarios, que la gente en la casa principal tenía un especial gusto por chismear de todo y por todo. Había oído que "dentro" no había secretos. Vaya ironía. Esto siempre le pareció de lo más fastidioso. Pero sólo por esta extraña ocasión, se sentía agradecido.

"Volví a escuchar debajo de mí un tipo de sollozo…" Escuchó el gato dentro de su cabeza. Esa frase lo hacia retorcerse de preocupación y de alivio a la vez. Por lo menos ahora sabían que se encontraba en un tipo de sótano… Eso explicaba la oscuridad en el cuarto que Shigure había descrito.

¡¿Era sólo Kyo o se estaban tardando más de lo necesario en llegar?!

Antes de que alguno de los dos perdiera la paciencia, Kyo notó que ambas chismosas se detuvieron delante de una elegante puerta corrediza, probablemente la más fina del lugar. Y eso ya era decir mucho.

Tomó a Haru del brazo y lo guió silenciosamente detrás de una pared donde podían apreciar aun los movimientos de las mujeres, desgraciadamente, por más silencioso que fuera el gato, Haru no fue lo suficientemente cuidadoso y pisó una rama seca, creando un sonido que, tal vez, habiendo más gente alrededor, se hubiera perdido.

Ambos se congelaron ante el crujido. Kyo con una expresión molesta y Haru con una de disculpa.

-¿E… escuchaste eso, Tae?.- preguntó una con voz aterrada.

-Eres una miedosa, Len.- le recriminó Tae.- Últimamente, muchas ratas se han estado reuniendo alrededor de aquí. Seguro es porque Yuki-kun está aquí.

-Ewww. Odio a las ratas.

-No te van a hacer nada.- aseguró Tae tranquila.- Vienen únicamente a visitar a Yuki-kun. Parece que son las únicas a quien les importa el joven.

-No digas cosas tan crueles, Tae.- reclamó Len.- En fin, continuemos o no podremos alcanzar a limpiar. He oído que Akito-sama odia que las personas "no deseadas" entren en su vivienda…

Sin decir más, las (al parecer) comadres entraron para hacer su trabajo.

-¡Fiuf!- exclamó Kyo soltando un sonoro suspiro.- ¡Estuvo cerca, vaca estúpida!

-Admitiré que fue mi culpa y por esta vez la dejaré pasar.- aclaró Hatsuharu apenado. No quería que los descubrieran por su culpa, si se iba a arruinar algo, iba ser por algo que Kyo hubiera hecho.-¿Ahora qué? Por lo menos ahora sabemos dónde está el cuarto de Akito y prácticamente el de Yuki.

-Sí…- afirmó el gato pensativo. Necesitaban algo que pudiera llevarlos a la rata sin ningún obstáculo. No podían entrar ahorita en la casa aunque supieran que Akito no estaba. ¡Como si las dos chismosas fueran a encubrirlos! Por su forma de hablar, no se necesita un genio para darse cuenta que les viene valiendo lo que le pase a la rata…!

-¿…Rata…?- se preguntó Kyo lentamente. Cuando vio un par de ellas moverse sigilosamente en la oscuridad.

-¿Eh?- preguntó Haru extrañado viendo a su compañero.- ¿Kyo?

-¡Eso es Haru!- exclamó Kyo emocionado. El buey prácticamente podía ver un foco flotando al lado de la cabeza naranja.- ¡Ratas!

-…¿Ratas?.- preguntó de regreso algo inseguro.

-¡Recuerda lo que dijeron, Tamita y la otra!- motivó el gato esperando que su primo uniera las piezas por sí mismo.

-No creo que su nombre hubiera sido "Tamita"…-comentó Haru sin darle mucha importancia. Retrocedió su cassette unos minutos y recordó la conversación cuidadosamente. Ratas…

"Muchas ratas se han estado reuniendo porque Yuki-kun está aquí."(1) ¡Eso era lo importante! ¡Claro! ¡Hasta un idiota como Kyo se dio cuenta!

-Entiendo…- aseguró Haru en un murmullo pensativo.- ¿Pero qué te hace pensar que nos guiarán hacia él? ¿No sería normal que corrieran al venos?

-Haru, Haru, Haru.- resopló Kyo como si Haru fuera un pequeño niño al que se le tenía que explicar todo. Haru frunció el ceño pero esperó paciente a que su creído primo terminara su explicación.

-Las ratas le temen a los gatos, ¿cierto?- un asentimiento fue su respuesta.- ¿Qué harías tu si fueras una rata y de repente te toparas con un gato gigante?

-… - Haru lo consideró un momento.-… ¿Correr?

-¡Exacto!- afirmó el gato. -¿Qué mejor lugar al cual correr que con la rata gigante? Créeme esas malditas ratas son más inteligentes de lo que la gente las toma…

-…Probablemente dices eso porque recibiste palizas por haber molestado inofensivas ratas.- adivinó Haru riendo un poco.- ¿Quién dice que las ratas no hablan?

-¡Cállate!- ordenó Kyo apenado. Para ser sincero, su primo había dado justo en el clavo, Yuki lo había golpeado numerosas veces porque sus "amiguitas" habían corrido asustadas a acusarlo de haber querido cazarlas. ¡No podía evitarlo! Llámenlo instinto de gato o lo que quieran, ¡¿Qué culpa tenía él?!.- Sigamos el plan y vamos a buscar una rata para asustarla, ¡¿quieres?!

-Vamos entonces.- accedió Hatsuharu aun con su sonrisa burlona.

Sin esperar otra opinión Kyo comenzó a buscar lo que sería la clave para encontrar a Yuki…

"Yuki… Eres más fuerte de lo que Akito piensa, ¿no es cierto?" pensó Kyo con algo de duda. "Sólo que… ¿Qué demonios te está haciendo ese psicópata?"

Kyo haría lo posible por encontrar a Yuki lo más pronto posible, y estaba seguro de que Haru lo apoyaría sin importar las consecuencias… Pero ¿Por qué tenía este horrible presentimiento?

Esperaba que viera lo que viera dentro de esa habitación reservada sólo para Yuki, estuviera preparado…

"Mantente a salvo… maldita rata"

Continuará…

Mi beta me dice que esta vez dejé el final menos cardiaco y que ya puedo tardarme otro añito más si quiero en actualizar (por eso es la beta perfecta )

...

Ok, mentira, sí dijo lo del final más aceptable, pero me presiona para que escriba (o debería hacerlo...) y deje de ignorar a mi yo interno que me dice "¡ESCRIBE FLOJA!" Así que esperen el próximo capitulo pronto.

Gracias por seguir leyendo.