Pareja: Kai&Takao
Advertencia: Shounen –ai
"Pensamientos"
–Diálogos.
Este capi está dedicado a Arkukiba y Megan Hiwatari, gracias chicas por apoyarme siempre. Espero que al igual que el resto, disfrutéis de la lectura.
EL ZORRO
–Kaily Hiwatari–
Continuación...
&&&Kai&Takao&&&
–Sí, imagínatelo… un soldado raso a mi derecha, tres a mi izquierda, el olor a pólvora inundaba casi todos mis sentidos. No tuve más remedio que avanzar contra el enemigo– explicaba su relato emocionado como si estuviera viviéndolo de nuevo–. Con mi pistola apunte bien –simuló tener un arma en la mano y estar apuntando hacia el frente, incluso cerró un ojo para afinar bien su tiro imaginario–. Sí, los dos sabíamos quien saldría vivo de esa guerra –afirmó–. Sólo apreté el gatillo y ¡Bang…! –Levantó la mano simulando el disparo–. En toda la cabeza –suspiró– Que tiempos aquellos –borró su sonrisa de satisfacción–. Y así querido Takao, es como finalizó la guerra de… –lo contempló ahora. Tan metido estaba en su papel, que no se había dado cuenta de que el de piel morena dormía desde hacía ya un buen rato–. Vaya, te has quedado dormido en lo más interesante –se hurgó en sus ropas hasta que sacó un reloj de bolsillo–. Las cinco y media de la madrugada –suspiró, y se rascó la cabeza–. Mm… me preguntó si debería meterme en la cama contigo –sonrió por su propia insinuación, levantándose de la cama.
Empezó a pasear por la habitación para intentar mantenerse despierto–. Veamos –analizó la situación poniendo su mano sobre el mentón–. Considero que eres muy tímido conmigo… Mm…–se detuvo y contempló al joven durmiente–. Tienes suerte de que tenga que levantarme pronto, porque de lo contrario, dormiría abrazado a ti. Claro que la cama es pequeña y tú estás en el centro de ella –se dio cuenta de ese pequeño detalle. Se acercó al menor y le besó la frente.
–Será mejor que me vaya a dormir a mi habitación, en una hora y media estaré de nuevo en pie para continuar con mi trabajo –le susurraba, mientras toda su atención se concentraba en los labios del menor–. Si te beso ahora no te enterarás, ¿verdad? –Cerró los ojos y se aproximó a los labios de Takao, dispuesto a besarlos, pero se detuvo y se alejó sin dejar de mirar a su futuro esposo–. Me reservaré para el día de nuestra boda, sino es que en todo ese tiempo me harto de esperar y te hago mío –sonrió–. Buenas noches –haciéndole una señal con la cabeza como si Takao lo estuviera viendo, se dio media vuelta y abrió la puerta con sigilo para salir de ahí sin hacer ruido.
&&&Kai&Takao&&&
Al día siguiente…
La puerta del despacho del Teniente, era abierta con suavidad. El joven de cabellos azules una vez más, entró para seguir con su cometido. El despacho estaba totalmente vacío, como esperaba. Cerró la puerta con el mismo cuidado de siempre. Tenía que aprovechar que los soldados estaban haciendo sus quehaceres, y que los que le debían de custodiar lo esperaban tras una puerta por la que él no estaba. Ahora debía de ser rápido. Caminó directamente hasta la estantería de libros. Levantó uno de ellos, viendo como la llave quedaba al descubierto. La cogió y como siempre, la encajó en la cerradura del cajón del escritorio de Yuriy. De ahí sacó la otra llave, que era la que podía abrir el cofre. Cerró el cajón sin echar la llave y se metió las llaves en un bolsillo interior de su chaleco.
Salió del despacho de Yuriy para entrar en el de Brooklyn. Por suerte para él, éste no se encontraba, estaba de viaje según le había informado un soldado en la mañana. Abrió la puerta y tras ver que no había nadie, la cerró y se puso manos a la obra.
Fue directo hacia el cofre, sacó los saquitos que habían estado guardados en el interior de su chaleco y los dejó sobre la mesa. Sacó la llave del cofre de su otro bolsillo y abrió la cerradura del cofre. El esplendor del oro no le impedía seguir con su cometido. Fue cogiendo un puñado del dinero y los fue metiendo en los saquitos, hasta completarlos.
Los ató con una cuerda muy pequeña y se los metió en la faja, por la espalda. Acto seguido, extendió bien el dinero en el baúl con el fin de que no se notara ausencia del que faltaba y lo cerró con llave, guardándola al fin de nuevo en su bolsillo. Se dio media vuelta apresurado para salir de ahí cuando le sorprendió lo que vio.
Yuriy estaba parado, dentro de la habitación mirándole con ojos penetrantes.
–Hola. ¿Qué haces aquí? –le preguntó como si nada.
Poco a poco fue escondiendo sus manos tras la espalda. Quizás no se hubiese dado cuenta de nada– Pues…– ¿Cuándo había abierto la puerta? Esa puerta hacía un ruido espantoso al abrirse, ¿cómo no se había enterado de nada?
–Deberías de estar en la cama, recuperándote.
–Sí, pero es que me encuentro mucho mejor hoy, y ya no es necesario permanecer en cama.
–Ya veo. ¿Otra vez querías hablar con el Comandante? –le sonrió.
Le devolvió la sonrisa–. Así es –contestó por falta de ideas.
–¡Oh! ¿Y sobre qué asunto ésta vez? –le preguntó interesado echando a andar hacia él.
–¡Oh! eso… –miró hacia los lados intentando buscar una respuesta.
–¿Qué te ocurre? ¿Estás nervioso? –le preguntó enarcando una ceja.
–¿Yo? ¿Por qué habría de estarlo? –le preguntó poniendo su mejor cara de inocencia.
–No lo sé. Dímelo tú –le sonrió. Al ver cómo el menor escondía sus manos tras la espalda, preguntó– ¿Qué escondes ahí?
–Nada.
–¿Me enseñas tus manos? –le pidió.
–Claro –se las extendió para que las viera. Ahora el joven de cabellos azules sintió cómo las manos del pelirrojo le tocaron la espalda, deslizándolas hacia arriba y hacia abajo suavemente.
–No te imaginas lo difícil que me lo estás poniendo –le insinuó con una farsa sonrisa.
–¿A qué se refiere? –preguntó confuso, pero no por ello nervioso.
–Me refiero a esto –sacó uno de los sacos de dinero de su faja y se lo mostró– ¿Cómo ha ido a parar esto aquí?
–¿Qué hace eso ahí? –preguntó Takao haciéndose de nuevas.
–Jejeje –miró hacia el suelo, asintiendo con la cabeza varias veces para luego levantarla de una vez– ¿¡Es que me ves la cara de imbécil!? –Le preguntó desatando su enfado– ¡Tienes la desfachatez de mentirme en mi propia cara! ¡Yo que confiaba en ti! ¡Incluso te he defendido ante el Comandante cuando sospechaba de ti, porque pensaba que tú serías incapaz de algo así! –guardó silencio unos minutos para luego continuar–. Escúchame, si lo que te mueve es la codicia, tranquilo, no te faltará dinero cuando seas mi esposo –le anunció, intentando serenarse.
–Yo… –fue a hablar, pero fue silenciado con un dedo por parte del mayor.
–¡Cállate! –le ordenó haciéndose un masaje en la sien con la mano libre–. Necesito pensar. No tienes ni idea de lo que estabas haciendo. –Le retiró el dedo índice de los labios.
–¡Si que lo sé, sólo intento ayudar a mi pueblo! –le reprochó.
–¡Ja! ¡Tu pueblo! ¡Tu pueblo está acabado! ¡No van a quedar ni los cimientos de las casas cuando acabemos con ellos y con toda esa maldita gente!
–¿Qué? –atinó a decir.
–Así es, sólo un toque de gracia a tu maldito pueblo y Santa Clara no existirá nunca más –le siseó.
–No puede hablar en serio –respondió atónito por la noticia.
–¡Es así, yo he hecho que sea así! –le respondió.
Infló sus mejillas lleno de rabia– ¡Eres un miserable! –se atrevió a golpearle el pecho varias veces, pero Yuriy lo detuvo agarrándolo de las muñecas.
–¡Por tu intrépida acción, mañana se celebrara nuestro enlace!
–¡No, me niego! –forcejeó con él.
–De aquí, el que manda soy yo y harás lo que te ordene. Claro que también tienes otra opción, y es que el Comandante te pegue un tiro en la cabeza por robar nuestros impuestos –sonrió burlón– ¿Qué prefieres?
–Prefiero eso a casarme con vos –siseó con rabia.
Sonrió de forma cínica–. Pues qué lástima, porque por tu bien, mañana serás mi esposo. Poseeré tu cuerpo cuantas veces me venga en gana, y nada ni nadie podrá impedirlo hasta que yo me harte de ti. En cuyo caso, te tiraré a los perros. –Utilizó un tono irónico– Así que prepárate, mi amor. Porque mañana al medio día dirás el "sí quiero" y nos marcharemos muy lejos de aquí, dónde haré desaparecer otro pueblo más –le soltó las muñecas.
–Eres despreciable –siseó para acto seguido tocarse las muñecas condolidas.
–Gracias, es el mejor halago que he oído jamás –le sacó los otros dos sacos de la faja y se los quedó en la mano–. Y ahora fuera de aquí y por cierto. Devuélveme las llaves –le exigió.
Takao sacó con enfado las llaves del interior de sus ropas y las lanzó al aire sin importarle donde fueran a caer–. Encuéntrelas si puede –le dijo a la cara, antes de empezar a caminar para perderlo de vista.
–Te recomiendo que por tu bien no intentes escapar. Porque le daré la orden a mi soldados de que si lo intentas disparen a matar. ¿Me explico? –le preguntó, recibiendo como respuesta un portazo.
&&&Kai&Takao&&&
Cerró la puerta de su habitación con cerrojo. Ahora no tenía escapatoria, lo había empeorado todo y Yuriy le había mostrado una faceta perversa que no le gustaba en absoluto. Viviría en el infierno por el resto de sus días. Sólo en su mente se le ocurrió algo. No serviría para escapar de las garras de Yuriy, pero si para que Kai de una vez por todas supiese cuáles eran sus sentimientos verdaderos. Así que tomó asiento en su escritorio. Y sacó del cajón, un papel, una pluma y la tinta.
Se sentía nervioso. ¿Cómo debía de empezar? Reflexionó unos segundos para ver cómo podía hacerlo.
"Querido Kai.
Escribo esta correspondencia por un motivo especial. Como bien sabes, las circunstancias de la vida han cambiado para nosotros. En un año contraeríamos matrimonio como era el deseo de nuestras madres y nuestros padres. Siento un profundo dolor al saber que no podré cumplir nunca mi promesa. No sólo por ir en contra de sus voluntades. Probablemente te rías o sientas vergüenza de mi cuando leas esto tan importante que he de decirte.
Pensaba que lo mío era una enfermedad. Pensaba que me estaba volviendo loco, pero… poco a poco, a medida que iba creciendo, me di cuenta de que estaba empezando a enamorarme. No sé si tuvo algo que ver nuestro compromiso, o el que no nos hayamos separado uno del otro demasiado, como los buenos amigos que somos.
Pero… mi corazón se iba exaltando cada vez que me acercaba a ti con mayor frecuencia. Mis pies parecían flotar en el aire cada vez te tenía cerca. Incluso cuando me haces enfadar, incluso entonces, me siento feliz de que siempre estés cerca para protegerme.
Es cierto. No sabes pelear, ni con los puños ni con la espada. En apariencia eres cobarde, de pocas palabras… pero yo siento que no es verdad. Aún con todos esos defectos ante los ojos de los demás, para mi eres un gran hombre y tienes las virtudes que le faltan al resto. Para mis ojos no hay más hombre que tú. Es por eso que de no existir ésta distancia entre nosotros, huiría muy lejos de aquí contigo para ser feliz.
No me importa si parezco una damisela enamorada a tus ojos. Es lo que siento. Sé que soy cursi con toda esta palabrería, pero sólo quiero hacerte llegar por esta carta mis sentimientos, sentimientos que seguirán sin desmoronarse aunque lo intenten los demás, porque te amo con toda mi alma.
Conociéndote, ahora has de estar muy atento a este escrito. Sólo quería decirte todo esto ahora, ya que mañana será tarde. Sí Kai. Mañana al mediodía será el día más triste de mi vida, porque mi vida se unirá a la del Teniente en la ermita, y no por gusto precisamente. Poco o nada se puede hacer ante los deseos de alguien con su cargo.
Y sobre él, tenías razón. Es un animal despiadado, un ser sin corazón que no le importa nada ni nadie, ahora lo sé con certeza. Pero no importa… porque por muchas veces que intente besarme, por muchas veces que intente acariciarme o intente hacerme suyo… por muy lejos que intente llevarme… yo jamás borraré los sentimientos tan puros de amor que siento hacia ti. Porque tú para mi eres mi mayor tesoro. No quiero que por esto te sientas mal. Sé que no soy correspondido, lo siento en mi interior, algo me lo dice.
Aún sigo con curiosidad por saber que pretendías decirme el último día que nos vimos. De todas formas, supongo que no debía de ser tan importante. Me despido ya aunque no es mi deseo. Te deseo lo mejor en la vida y ojalá pronto encuentres a una bella señorita con la que poder casarte y tener hijos.
Y si no es así, puede que con Kane te vaya mejor. Después de todo no puedo reprocharte el que te hayas enamorado de él, porque después de todo posee cierto encanto. Sólo espero que cuides de mi familia cuando yo me haya marchado y que me despidas de ellos al igual que de tu padre.
Por siempre tuyo.
Takao Kinomiya"
Tras limpiarse sus propias lágrimas antes de que mojaran el papel, lo dobló en tres partes. Sacó un sobre del cajón con una mano y cogió una vela que estaba situado a su izquierda, sobre el mismo escritorio. Tras dejar el sobre encima de la mesa, cogió el papel y lo metió dentro del sobre. Se puso de pie con la vela en la mano y caminó hasta el candil encendido que estaba en el suelo junto a su cama. Volcó un poco la vela para encenderla con la pequeña llama del candil.
Cuando tuvo la vela encendida, caminó de nuevo hacia el escritorio, dónde tomó asiento en la silla y esperó a que se fuera derritiendo la vela. Cuando vio que había bastante derretida, volcó la vela sobre la unión del sobre, únicamente para que quedase pegado. No tenía sello para poner, ni tampoco lo necesitaba. Esa correspondencia no la haría llegar con un simple mensajero. No. No se arriesgaría a ello. Se la daría a alguien en el cual confiaba más y con el cual tenía que hablar sobre algo importante también.
&&&Kai&Takao&&&
Yuriy por su parte se encontraba en su despacho. Sus codos estaban apoyados sobre su mesa, sus manos entrecruzadas y sus dedos pulgares apuntaban a sus labios. Sus facciones eran de una total seriedad. Al final Takao le había decepcionado. No esperaba algo así por parte de él, y eso que el Comandante lo había visto tan claro. ¿Cómo había podido estar tan ciego? ¿Cómo no lo vio venir? Estaba claro que el joven de cabellos azules no sentía nada hacia él y que seguía todavía enamorado de ese pelele de Hiwatari. Pero eso se acabaría pronto. Takao por las buenas o por las malas olvidaría a ese bicolor de pacotilla.
Esa era una de sus menores preocupaciones. La que inundaba ahora su cabeza se llamaba Zorro. Al fin de cuentas, mientras siguiera vivo en alguna parte, no podría destruir tan rápidamente el pueblo de Santa Clara como era su propósito. ¿Dónde podría estar? Sus soldados y él mismo rastrearon todas las zonas cercanas y no tan cercanas de ese pueblo. Pensó que cuando los dejó solos en el momento que trajo a Takao de vuelta a la fortaleza por su malestar, sus soldados habrían encontrado algún tipo de huella, algo que les indicara que el Zorro estaba ahí. Pero no había sido así. Cuando regresaron, su cabecilla le dio informe de que no habían encontrado nada.
Únicamente eso podía significar una cosa. El Zorro era de ese pueblo y estaba escondido entre algunos de esos pueblerinos. No había duda. Cuanto más lo pensaba, más lógica tenía.
"¡Maldición, ¿por qué no te mató el veneno cuando te herí en el brazo?!", pensaba con coraje. Ni eso le había salido bien. "Un momento. Te herí en el brazo", se volvió a repetir.
Flash Back
Yuriy andaba por el pueblo, buscaba a un soldado en específico, pero no daba con él. Una mujer rubia, de ojos azules y buen ver, le adelantó en su caminata. Parecía tener prisa.
–Judy –la llamó un hombre anciano.
–¿Qué? –volteó apresurada.
–¿Cómo se encuentra el joven Kai? –preguntó preocupado.
–Está mejor –le contestó–. La herida por fin parece querer sanar –le explicaba, empezando a andar más tranquila a su lado–. La verdad es que no sé qué comen los gatos de hoy en día para hacer una herida de ese tamaño.
–Los gatos aquí están mal cuidados, así que no me sorprende que se le haya infectado con facilidad esa herida –contestó el viejo–. Ya podrá mover el brazo entonces, ¿no?
–Bueno, todavía le duele un poco.
–¿Pero qué fue lo que sucedió?
–Nada, que un niño lloraba porque su gato estaba encima de un árbol y al intentar cogerlo, el gato le arañó en el brazo –le explicó– Imagínese. Por tan poca cosa, casi no despierta. Nos temimos lo peor.
Yuriy escuchaba el relato sin darle tanta importancia, cambiando ahora de dirección, mientras los otros dos seguían con su charla.
Fin Flash Back
"¿Un Gato?", se preguntaba.
Flash Back
En el pasillo, Yuriy paseaba tranquilamente, vigilando que ningún soldado se hubiese quedado haciendo el vago por ahí. Sus manos permanecían detrás de su espalda, entrelazadas entre sí y su cara no podía expresar más aburrimiento. Le pareció escuchar unos murmullos, así que se adelantó en silencio para ver que sucedía.
Esa voz le parecía tan familiar… parecía la de… Takao. ¿Pero qué hacía el dentro de una habitación, la cual estaba sin cerrar del todo? Se acercó a la puerta, y tocó el pomo de ella con la mano, pero se detuvo sin hacer ruido. No pretendía hacer nada, sin antes escuchar un poco para saber qué era lo que sucedía.
–Si vas a quedarte aquí, es lo más normal –escuchaba la voz del señor gobernador perfectamente.
–No me refiero a eso, me refiero al porqué habéis firmado un documento para aceptar mi compromiso con un Teniente. ¿Qué es lo que ha pasado con la alianza entre los Hiwatari y los Kinomiya? –Tras un momento de silencio– ¿Acaso ya la familia Hiwatari…? Ya no…
"Parece ser que está indagando, ¿pero qué demonios hace aquí el señor gobernador?", su mirada se volvió fría cuando pensaba en ello, después de todo, su propósito era que Takao no volviese a ver a sus padres nunca más. No al menos hasta el día del enlace si era necesario. Estuvo por abrir la puerta, pero escuchó la contestación del señor Kinomiya.
–Eso ya no será de nuestra incumbencia. –contestó el padre.
–Pero nuestra amistad entre ambas familias estará intacta –decidió intervenir la madre al ver en el rostro de su hijo, decepción.
¿La madre de Takao también estaba ahí? Tenía que entrar en acción, así lo sentía, tenía que despachar a esos dos de ahí.
–No romperemos el contacto con ellos y mucho menos ahora que nos necesitan. Me gustaría que cuando Kai se recupere sepa que puede contar con nosotros todavía.
–¿Kai? –Takao sintió que algo malo le había pasado al bicolor y se preocupó– ¿Qué le sucede? ¿Le ha pasado algo?
La mujer de inmediato miró a su esposo y éste le reprendió con la mirada porque a su esposa se le escapó tal cosa–. Bueno –decidió hablar ya que había empezado, apartando la mirada de su marido para ponerla en su hijo–. Está en la cama con bastante fiebre y no despierta.
Mientras Takao procesaba en su cabeza la información que le había dado su madre se quedó petrificado–. Pero, eso no es posible. Ni de pequeño ha cogido un simple resfriado, él tiene una salud increíble. ¿Se sabe cuál es la causa?
–No, al parecer tiene algún tipo de infección pero no se sabe de dónde proviene –aclaró la madre.
El Teniente escuchaba esas palabras, pero serían las últimas, y la última vez que escucharía hablar de ese Hiwatari. Ese fantoche y ese tema, tenía que ser enterrado, hacer que Takao se olvidase de él como fuese. Así que con decisión, empujó el pomo de la puerta hacia delante, abriendo la puerta de una vez.
Fin Flash Back
Flash Back
Yuriy no tardó en cogerle el brazo con fuerza y llevarlo hacia atrás para poder encararlo–. No agotes mi paciencia contigo, Hiwatari –dejó las formalidades a un lado.
Al ver tal escena, Takao temió lo peor– ¡Kai! –le llamó casi para advertirle. Estaba asustado, el bicolor no sabría manejar una situación violenta.
Yuriy chasqueó sus dedos con la mano libre, sin dejar de mirar a su presa. Y de inmediato un soldado le tapó la boca al menor y otro le sujetó las manos.
Por su parte, Kai miró la escena algo sorprendido.
Yuriy apretó su agarre–.Tu atención está aquí –le recordó. De inmediato Kai le miró, aunque con odio y algo de dolor reflejado en sus ojos–. Acércate un solo paso a él, uno solo. –le advirtió–.Y te juro que clavaré el filo de mi espada en tu corazón. ¿Me has entendido? –Vio que Kai únicamente le miraba, pero no le contestaba– ¿¡Lo has entendido!? –preguntó más firmemente a la vez que apretaba su agarre en la herida de su brazo.
Fin Flash Back
"Esa expresión en su cara, esa mirada de dolor…", pensaba intentando atar cabos en su cabeza.
–Está en la cama con bastante fiebre y no despierta. –eran las palabras de la señora Kinomiya.
–Imagínese. Por tan poca cosa, casi no despierta. Nos temimos lo peor – las palabras de Judy también resonaban en su cabeza una y otra vez.
Finalmente el puzzle encajó para él y lo finalizó con una sonrisa–. Ya te tengo, Zorro –se dijo a sí mismo. Con razón… la ausencia del Zorro en el pueblo cuando Kai estaba en la cárcel o había estado enfermo, o incluso en la fiesta de el señor banquero. Todo le coincidía.
¿Y ahora cómo celebraría el hallazgo? ¿Le pondría una trampa? ¿Iría a por él? ¿Se casaría con Takao primero y antes de marcharse lo mataría? Vaya, después de todo no lo tenía tan claro.
Sí, le gustaba más la idea de tenderle una trampa, pero sin contar con sus incompetentes soldados, ni con veneno. Ésta vez sería un cara a cara del que solo él saldría vencedor y lo más impactante. Takao vería morir a quien más quería.
–Jajaja, quería –repitió esa palabra en pasado, como si ya lo hubiese matado. Bien, lo primero que haría mañana al amanecer sería ir al pueblo a dar la repentina noticia de su repentino enlace. Seguro que se correría la voz en cuestión de minutos y el Zorro iría en su busca–. Magnífico –se susurró a sí mismo, con una sonrisa retorcida.
Segundo. Afilaría su espada todo lo que pudiera, hasta cortar una hoja con ella incluso. Y tercero, se andaría con ojo. Después de todo, el Zorro era un lobo con piel de cordero, así que no se permitiría bajar ni un segundo la guardia.
&&&Kai&Takao&&&
Takao esperó ansioso a que la noche llegara. Le pidió a un soldado que trajese la comida a su habitación. No tenía ganas de verle la cara al Teniente. Seguramente, éste no tendría tiempo para reprocharle su comportamiento, ya que estaría muy ocupado ultimando los detalles para el enlace de mañana. Aunque ese fuese su final, no se arrepentía de nada hasta el momento. Bueno sí, solamente de haber conocido al Teniente y de no haberle cortado las alas cuando lo cortejaba.
Miró por quinta vez esa noche, si estaba el cerrojo de la puerta echado. Efectivamente lo estaba. Cuando regresó su vista al frente, el enmascarado ya estaba dentro de la habitación, frente a él, como siempre, mostrándole una rosa.
–Buenas noches –le hizo una reverencia el recién llegado.
Pronto el joven de cabellos azules lo llevó hasta su cama y lo sentó en ella. El enmascarado por su mirada, parecía no entender nada–. Escúchame atentamente. El Teniente sabe que estás vivo. Ha descubierto que les robaba y ahora está peinando las zonas para poder encontrar tu guarida. Dimos con ella ayer, pero yo los alejé de ahí…
–¿Cómo que disteis con ella? Si no sabes dónde está. No podías ver. –le recordó.
–La reconocí por algunas cosas. El olor, el inmenso ruido… –negó con la cabeza– Eso da igual ahora. La cuestión es que tengo que hablar contigo acerca de dos cosas– silenció unos momentos– ¿Por qué me besaste en la cueva? –le preguntó un poco avergonzado, pero aún así, debía de saber que sentía el Zorro hacia él.
–Yo… bueno…–¿Qué debía de responder ahora?
–¿Fue sólo un capricho? ¿Un impulso? –le preguntó esperando la respuesta.
–No, no, no… –movió ambas manos hacia la izquierda y hacia la derecha de forma rápida.
–¿Entonces? ¿Por qué lo hiciste?
Suspiró–. Es difícil de explicar –le contestó al ver cómo el joven de cabellos azules parecía impaciente por recibir la respuesta, y eso, no era de extrañar.
–No vas a decírmelo, ¿verdad? –asintió con la cabeza varias veces, seguro de su propia respuesta.
–Como ya te he dicho, es difícil de explicar.
Silenció unos segundos–. Zorro, parecerá una locura, pero… si sientes algún tipo de afecto especial hacia mí. Es decir, si te resulto atractivo… –no sabía cómo explicárselo– Si estás enamorado de mi… yo… lo siento. No puedo corresponderte. –finalizó.
–Si así fuese. ¿Por qué me rechazas? –le preguntó curioso.
–Hay otra persona. Pensaba guardar ese primer beso para él, pero, bueno, me lo robaste –le contaba con timidez.
–¿Él? –preguntó, después de todo, tenía que atar cabos en su cabeza. "¿No me digas que finalmente se ha enamorado del Teniente?", pensaba.
–Sí, sé que es extraño. Un joven enamorado de otro, pero… así es. Él no es muy fuerte, es de pocas palabras, odia las fiestas –sonrió al recordar eso–. No sabe ni coger una espada. Se escaquea de todo lo que puede. Pero… –se sintió apenado.
–Vaya, sea quien sea, te ha cautivado con sus rarezas –admitió un poco decepcionado.
–Creo que es lo que más me gusta –confesó– Es distinto a los demás en todos los aspectos.
Se puso en pie– Comprendo –le acercó la rosa a la nariz.
Él aceptó la rosa, cogiéndola con la mano–. Siento si mis palabras han sido dolorosas, pero es lo que siento, y quería dejarlo claro.
Sonrió– No te preocupes.
–¿Podrías hacerme un favor?
–Claro, ¿de qué se trata?
Sacó la correspondencia del bolsillo interior de su chaleco, mostrándosela–. Me gustaría que entregases esta correspondencia a un amigo.
Tomó en mano la correspondencia– ¿A un amigo?
–Sí, vive a las afueras del pueblo. Su nombre es Kai Hiwatari. No confío en nadie más que en ti para que se la haga entregar. Por favor, no arreglará nada, pero espero que llegue sana y salva a su destino.
Sus ojos parecían suplicantes, así que aceptó sin problemas– Tranquilo, la recibirá esta misma noche.
Sonrió– Bien –contestó aliviado. Por iniciativa se dejó llevar y lo abrazó– Eres un buen amigo –el Zorro correspondió el abrazo, apretando los ojos con fuerza, como si con ello pudiera detener el tiempo y quedarse así para siempre con él– Gracias por haber intentado salvar lo que quedaba de mi pueblo.
–¿Por qué hablas en pasado? –Le preguntó– La esperanza es lo último que se pierde.
Sonrió con tristeza– Claro –respondió, aunque sabía de antemano que todo estaba perdido–. Debes irte –le recordó rompiendo el abrazo– Cuanto más tiempo estés aquí, más peligro corre tu vida.
El Zorro lo miró con ternura. No sabía porqué, pero sentía que sería la última vez que lo vería, y eso le partía el alma. Actuó según su corazón, pero esta vez para no confundir más al menor, depositó un sonoro beso en la frente como señal de despedida–. Adiós –susurró.
Takao no pudo más que estar quieto y sin decir una sola palabra, vio cómo el Zorro salió por el balcón–. Adiós –susurró sin que nadie lo escuchase. O eso es lo que él pensó, ya que el Zorro estaba apoyado en el tronco del árbol, y sus pies estaban sobre una rama rígida. Estudiando detenidamente el sobre que estaba en sus manos.
Decidido a averiguar qué había dentro, abrió la carta con nerviosismo. Podría verla claramente, por la iluminación del cuarto de Takao y no sería visto por ningún soldado, ya que estaba en la cara del árbol que pegaba a la pared.
"Querido Kai…", a medida que la lectura iba avanzando, no podía dejar de sentir el continuo golpeteo de su corazón. Miles de emociones lo rodeaban y una satisfacción increíble le inundó sus sentidos. "Por siempre tuyo… Takao Kinomiya".
Sus ojos se abrieron en sorpresa al saber que era correspondido. Dejó su cabeza caer hacia atrás, dándose un golpe seco contra el tronco del árbol. Apretó la carta contra su pecho y después miró hacia esa habitación sonriente.
Estaba realmente feliz. Sin saberlo, desde un principio era correspondido. Ahora mismo su corazón le pedía entrar ahí y besarlo, huir juntos de ahí… pero su cabeza era más sensata. No podría hacerlo vestido de Zorro, sólo confundiría más a Kinomiya.
Únicamente le quedaba la opción de contarle la verdad, quitarse la máscara frente a sus ojos. Pero sabía que si hacía algo así, Takao estaría en peligro. Estaba en una encrucijada, no podía revelarle su secreto, pero quería hacerlo.
Solamente le quedaba una opción. Presentarse mañana al mediodía en la ermita y solucionar esto de una vez por todas con el Teniente. Correría el riesgo de morir o de ser descubierto, como en cada combate. Pero ésta vez, no le importaban las consecuencias.
"Takao, interrumpiré esa boda, aunque en ello me vaya la vida", juró en ese instante, mirando hacia ese balcón iluminado por la luz interior de la habitación.
Continuará…
&&&Kai&Takao&&&
Gracias por sus reviews a:
Maritessa Perez Cortes: Pues sí, Yuriy se quedó con ganas de manosear a Takao y tienes razón. La madre de Kai tenía muy buen corazón. Yo lo pase mal escribiendo ese trocito en el que Ai sale, porque soy muy sensible y me imagino las cosas. Así que imagínate, me faltó poco para llorar y eso que yo lo escribí. En este capi Takaito por su parte ha dejado las cosas claras, tanto con Kai como con el Zorro. ¿No es maravilloso?
Miru: Pues sí, creo que pocos se imaginaron que los dos fueron comprometidos en esas circunstancias. Y Yuriy, bueno, creo que fue lindo mientras le duró, ¿no? Como ves en este capi, ya Takao sabe de qué pata cojea el pelirrojo y le deja claro que no quiere casarse con él. Pero creo que al pelirrojo le entró por un oído y le salió por el otro.
Takaita Hiwatari: Bueno hermana, creo que este capi está más lleno de ¿acción? Por decirlo de alguna manera. Las cosas ya están empezando a cambiar. Takao es descubierto, Yuriy con su astucia logró descubrir la identidad del Zorro, Takaito escribe una carta de amor a Kai y le deja claro al Zorro que le gusta otra persona. No sé si sea acción o no, pero ¿estuvo bien, no? , jajaja.
Valery Hiwatakinomiya: Dime, ¿conseguiste pegarle al Teniente al final? ¿O no? Porque si no lo conseguiste, creo que por lo que hace en este capi, tú vas a querer golpearlo más todavía. Si es que ninguno de los tres se puede estar parado, ¿verdad? Cada uno por su sitio, pero con un destino relacionado. Lo que podemos hacer es una cosa. Si Kai planea impedir la boda, ¿qué tal si le ayudamos, nee?
Megan Hiwatari: ¿Te has autoproclamando mi fan número dos? Espera un segundo, ¿es que tengo un club de fans? Jajaja, pues no tenía ni idea de eso. Bueno, ¿qué te cuento de aquí que no hayas leído? El ambiente supongo que está algo caldeado por así decirlo en todos los aspectos. Sólo faltará saber qué ocurrirá en el próximo capi. Espero que te haya gustado la dedicatoria.
Dark–ekin: Pues no sé si Ai notó lo que ya sentía Kai por aquel entonces hacia Takaito, pero a lo mejor lo vio venir. Pues no, no le preguntó al final al doctor porque estaba Takaito en cama, pero no sé, supongo que lo hará tarde o temprano, ¿no? Ahora habrá que ver qué pasa con todo esto, porque cada uno está decidido a hacer una cosa. Muajaja, creo que de nuevo habrá Zorro vs Teniente. ¿Quién ganará?
Sheena–yukiko–25: Bueno Sheena, he aquí la continuación, espero que te haya gustado, porque aquí ya se revelan bastantes cosas. ¿Será que el final está cerca? ¿Qué pasará ahora?
Eso es todo por ahora, cuidaos mucho, xao.
