¡Rayos! ¡No pude tomarme TODO el añito como les había prometido! Pero mi querida lectora Nohely pudo por fin contactar al FBI para que me rastrearan y me obligaran a subir este capitulo.

No sé que me pasó para serles sincera. Yo juraba que este capitulo lo subiría rápido, pues ya tenía la gran mayoría de este escrito desde hace mucho tiempo y sólo me faltaba unir las ideas y los párrafos. Lo tenía listo una semana (beteado y todo) atrás y no lo podía subir. ¡Tal parece ser que este capítulo no quiere ser subido!

Dedico este SÚPER capítulo a todas las chicas y chicos increibles que se toman un poco de su tiempo en mandarme un review. ¡Los AMO!

Sin más bla bla, al capítulo:

Capítulo 10:

CONFESIÓN

-"Si tal es tu deseo, entonces…"- fueron las palabras susurradas en su oído. -"…Muere, Yuki."

"Muere."

La palabra era como un disco rayado dentro de su cabeza. Esa fue la orden que recibió antes de que la silueta se encaminara hacia la puerta ese día.

¿Eso significaba que le daba permiso? ¡¿Por qué ahora y no tres días antes?!

"Porque antes no hubieras tenido el valor." Fue la respuesta que su mente le regresó.

Era cierto, antes… Sólo tres días antes se había convencido por fin de que su vida podía valer algo. Por un momento en su vida, pensó que esforzarse por vivir era lo mejor que podía hacer. Había creído que con el soporte que le brindaban sus amigos podía "salir adelante".

"Salir adelante es algo muy difícil, Yuki-kun. Es enfrentar ese pasado que te atormenta. Sino, cada vez te hará más daño."

La voz que nunca escucharía de nuevo de la misma manera resonó fuertemente dentro de su cabeza… o dentro de la habitación, ya no sabía muy bien cual era la diferencia.

"Yuu-san…" Realmente quería salir adelante como ella le había dado ánimos para hacerlo. Quería verdaderamente salir de ahí y reunirse con sus seres queridos… ¡con el estúpido gato, incluso!

Tres días en ese lugar no eran algo fácil. No era algo a lo que simplemente te pudieras acostumbrar. Cada milímetro de su cuerpo dolía… no, ardía, quemaba. Probablemente preferiría arrancarse la piel y acabar con el dolor.

Pero lo peor no era ese dolor, sino sus recuerdos; Akito entrando por esa puerta, Akito saliendo por esa misma puerta unas cuantas horas después… ¿Eran horas?

Como si el tiempo importara. Pudiera ser un simple par de segundos para lo que le importaba. El punto es lo que hacía, lo que decía en esos momentos.

"…Muere, Yuki."

Miró detenidamente el fino cuchillo que se posaba en sus manos.


-¡Ahg! Kyo, sé que quieres ayudar, pero por el amor de todo lo que es bueno, ¡Aléjate sólo por un momento! ¡Estas espantando a las ratas!- exigió Haru frustrado cuando la rata que estaba apunto de atrapar huyó despavorida al ver a Kyo acercarse. ¡No que fuera la primera vez!

-¡No es mi culpa que no puedas atrapar una estúpida rata antes de que me quede dormido! ¡O peor aún! ¡Envejezca! –replicó Kyo con ironía. A pesar de sus palabras, retrocedió considerablemente para darle a su primo un poco de espacio. Cada minuto que perdían era un minuto más sin saber de Yuki.

-¡Listo!- exclamó Haru triunfante sosteniendo a dos ratas extrañamente tranquilas en sus manos. Las juntó en una mano y las acarició un poco.

-¡Por fin! ¡Ya era hora!- murmuró Kyo algo molesto. ¡Las ratas prácticamente se le subieron a la vaca por si mismas!…

Definitivamente no le gustaba como sonaba eso.

-Baja la voz, Kyo.- ordenó Haru siguiendo su propio consejo.- Cuando hablas las ratas se inquietan.

-¿Y a mí que me importa si las estúpidas ratas se inquietan o no?- preguntó el gato cruzado de brazos.- Sólo sigamos con esto, ¿quieres?

-Está bien, - acordó Haru.- Ahora escucha; usaremos dos ratas, probablemente se separen. Si ese es el caso, las probabilidades de que una escape y la otra corra hacia el bosque son altas, por lo que debemos separarnos nosotros también. Si es así, la persona que haya perseguido a la rata equivocada debe correr a buscar a la otra persona. Si ambas escapan, nos veremos aquí para volver a intentarlo. ¿Dudas?

Aunque Kyo tuviera dudas, no era el momento para preguntarlas, golpeó una de las manos de Haru para liberar a la rata que había escogido seguir. El pobre animalito soltó un chillido al caer al suelo y sin perder tiempo se disparó en dirección en la casa.

-¡No te vayas a perder!- llamó Kyo a su primo sin voltear atrás. No permitiría que esa estúpida rata saliera de su campo de visión.

-¡Suerte!- fue la respuesta de su primo, y antes de que Kyo pudiera concentrarse totalmente su roedor, escuchó los pasos de la vaca del zodiaco perderse en dirección contraria.

A pesar de la situación, Kyo no pudo evitar desear que la rata de Haru se extraviara para que él pudiera llegar primero con Yuki. Era un pensamiento estúpido y egoísta, considerando que Yuki estaba en problemas y necesitaría la mayor ayuda posible. Pero la estúpida imagen del beso de Yuki y Haru en el hospital estaba comenzando a distraerlo.

"No. ¡Pon tus prioridades en orden, estúpido gato!" no pudo evitar sonreír internamente ante su elección de auto-regaño. Probablemente era algo que Yuki diría.

No tuvo tiempo para analizar mucho su elección de palabras, pues su rata dio un giro brusco en una pequeña esquina y entró por lo que podría ser la única ventana abierta en toda la casa. Claro, sin contar las puertas corredizas, pero entrar por una de esas era un suicidio de idiotas…

"Hablando de idiotas…" pensó Kyo mientras se abalanzaba ágilmente por la ventana y volvía a tener a su rata a la vista. "¿Cómo le estará yendo al idiota?"


-Perfecto…- gruñó Haru entre dientes. No sólo estaba perdido, oh no; estaba perdido con dos enormes ratas en su cabeza.

¡Haru no podía creer que no pensó en las posibilidades de que las ratas le agradaran!

No alcanzó a correr ni tres metros doblando la esquina y la rata que seguía estaba fuera de vista. Antes de que pudiera preocuparse por eso, dos enormes ratas se le subieron con confianza y no tardaron en asentarse en su cabeza.

Habían ciertas veces en las que odiaba ser el buey del zodiaco…

Después de soltar un par de comentarios sarcásticos, comenzó a correr en la dirección que creía había ido su primo.

-¡Estúpida rata!- maldijo Kyo entre dientes. La rata sólo estaba dando vueltas como tonta alrededor de la casa, posiblemente esperando perderlo en algún momento, y Kyo comenzaba a perder la paciencia.

A Kyo no le quedaban muchas opciones, nada alrededor de la casa le daba indicios de una puerta que llevara a un sótano o algo similar. ¡Ni siquiera podía abrir puertas sin que la tonta rata se perdiera de vista!

-¡Ahg!- gruñó el gato. Se paró desesperadamente en seco y conscientemente dejó que la rata se ocultara en la pequeña sala en la que se encontraban.

Kyo pasó saliva con esfuerzo y colocó una mano en su cabeza en exasperación. " ¡maldición! Lo admito, es hora del plan "B"…"

-¡Escucha, roedor estúpido!- exigió Kyo dirigiéndose a la sala en general. -¡Puede que esto sea un juego para ti, pero necesito que me lleves con Yuki!

Por supuesto, no hubo respuesta alguna. Ni siquiera de esos sonidos chillantes y asquerosos que hacen las ratas. Su voz aumentó el tono desesperado.

-Mira, sé que no eres tan estúpida, he cachado a Yuki hablando con muchas de ustedes.- comentó rápidamente.- Y se que si me entiendes es porque soy parte de la leyenda, así que por favor, como uno de los miembros del zodiaco, te pido que me lleves donde está Yuki.

Resignado ante el silencio de la habitación, Kyo bajó la mano de su cabeza y comenzó a hablar con un tono de voz que mostraba desesperación.

-¡Tienes que ayudarme! –Continuó- ¡Sé que estás protegiendo a Yuki de mí, pero ambos sabemos que yo no soy el mayor problema!

No había si quiera prueba alguna de que la rata estuviera aun en la habitación.

-¡Prometo sacarlo de aquí! –Volvió a intentar. Apretó los dientes antes de agregar lo que nunca creyó posible. Al menos, no a una rata.

- ¡Por favor!

Y así es como la dignidad de Kyo se desmoronó con un simple par de palabras.

Al no recibir respuesta alguna de la rata, Kyo hizo un ademán de salir de la habitación y comenzar a buscar por sí mismo. No iba a dejar que una tonta rata arruinara su rescate.

A penas cruzó la puerta cuando una mancha gris pasó velozmente a su lado deteniéndose un par de metros adelante. Sus tenebrosos ojos negros lo miraron un segundo y continuó la marcha esperando obviamente a que el gato lo siguiera.

"¡Ja! ¡Lo sabía!" se premió Kyo mientras seguía a la rata por un nuevo pasillo. "¡Esas cosas entienden!"

Kyo siempre supo que esas estúpidas ratas no eran tan estúpidas como les decía. De hecho, ahora no podía estar más seguro de que muchas de las palizas en las que Yuki venía inesperada y sorpresivamente enojado para sentarle un buen gancho izquierdo, fueron por culpa de las ratas a las que molestaba.

¡Malditas chismosas!

No que fuera el momento de quejarse, pues la rata parecía saber a dónde se dirigía. Y si en algún momento tuvo dudas al respecto, con mirar a sus lados, quedó completamente convencido que iba por el buen camino.

Tres ratas más…No, cuatro ratas aparecieron de la nada y comenzaron a adelantarse por el camino que recorrían. Sin embargo, al llegar a una intersección de pasillos, las ratas se acobardaron y cambiaron de dirección repentinamente. Casi como si estuvieran asustadas.

Algo no estaba bien.

Kyo frenó rápidamente antes de llegar al cruce y agudizó sus sentidos para poder escuchar los suaves pasos que venían del pasillo perpendicular al suyo.

Se pegó a la pared rápidamente, y buscó señales de su rata guía.

No tardó mucho y la encontró cruzando el pasillo del cual las demás huyeron y se siguió de frente hasta llegar al fondo y pararse en la última puerta a la derecha.

El roedor lo esperaba del otro lado del pasillo mirando a Kyo de la misma manera que la primera vez, solo que en esta ocasión, Kyo podía jurar que había advertencia reflejada en sus ojos.

Al instante siguiente, la rata había desaparecido deliberadamente atravesando un pequeño hoyo en una de las puertas corredizas del pasillo frente al suyo, indicando así el camino que conduciría a Yuki.

El gato no tuvo mucho tiempo de festejarlo, pues los pasos comenzaron a escucharse cada vez más fuerte y alcanzó a distinguir la inconfundible sombra de Akito moverse lenta y elegantemente en su dirección.

Kyo miró a sus alrededores desesperadamente. Si intentaba regresar, había altas posibilidades de que Akito lo viera correr antes de que pudiera llegar al otro lado del pasillo. Abrir una puerta estaba completamente fuera discusión.

Por un estúpido momento, Kyo pensó en las escenas de las películas de acción en la que los protagonistas siempre se libran de este tipo de situaciones con solo pegarse en el techo esperando a que el villano pasara sin voltear arriba.

Siguiendo su pensamiento, el pelinaranja volteó estúpidamente al techo. "Sí, claro, como si eso fuera una solución posible." Se pateó internamente y se resignó a escuchar los pasos lentos de su peor pesadilla acercarse.

Kyo ya estaba preparado para sufrir las consecuencias de su acto estúpidamente heroico, cuando se escucharon un par de pasos apresurados del lado contrario de donde venía Akito.

Seguramente, nunca había estado tan contento en su vida de ver a Hatsuharu Sohma parado justo en medio de la intersección de los pasillos.

-¿Hatsuharu?- preguntó la débil pero sorprendida voz de Akito. Haru sólo necesitó una rápida mirada a Kyo para entender la situación y ponerse inmediatamente en acción.

-¡Akito!- exclamó ruidosamente acercándose al mencionado y abrazándolo fuertemente asegurándose de taparle los ojos con su hombro. -¡Que bueno que te encuentro! ¡Estaba completamente perdido!

La vaca del zodiaco le tiró otra mirada significativa a Kyo, y el gato no necesitó otra señal para salir corriendo hacia otro lado del pasillo en menos de un segundo. Ni si quiera se dio tiempo para detenerse cuando escuchó a Akito hablarle extrañamente a Haru.

-¿No hueles algo raro, Haru?


Pareciera ser que mientras más prisa, todo se mueve lo más lento posible. Era eso, o el maldito pasillo se hacía cada vez más y más largo por cada paso apresurado que daba.

A penas podía ver por donde iba. No, no le interesaba ver por donde iba, la única luz que veía provenía de una vela que aún estaba absurdamente lejana.

Dicha luz estaba colocada en el lugar perfecto para reflejar la silueta de Yuki a través de una puerta corrediza tradicional.

Perfecta para ver como la rata del zodiaco levantaba trabajosamente un pequeño cuchillo aumentado de tamaño por la ilusión de la luz.

Perfecta para apreciar como el cuchillo se posaba alto y amenazante sobre la figura que lo sostenía, como si estuviera tomando vuelo para…

-¡YUKI, DETENTE!

El grito fue lo suficientemente alto como para que la silueta bajara el cuchillo que apuntaba a su cuello en un sobresalto y se volviera rápidamente a la única figura que apenas contrastaba en la oscuridad.

Al principio Yuki solo escuchaba la respiración entrecortada cuando sus ojos enfocaron rápidamente la tenue silueta de Kyo apoyada pesadamente en el marco de la puerta haciéndolo darse cuenta de que esta vez, tal vez solo esta vez, la voz no había sido una simple ilusión.

-Kyo…- susurró completamente anonado. A penas siendo capaz de pronunciar el nombre. - ¿Qué…? ¿Qué estas haciendo aquí?

-¡¿Que qué estoy haciendo aquí, dices?!– replicó furioso mientras se acercaba rápidamente a la rota figura de su primo y se tumbaba a su lado. –¡Vine a salvar tu trasero suicida, idiota! ¡Así que será mejor que alejes ese infernal cuchillo de tu cuello y cooperes con el caballero en brillante armadura!

Al terminar su discurso, Kyo tomó el cuchillo del mango juntando sus manos con las de Yuki. Con el claro objetivo de arrancarle el cuchillo a su primo.

Realmente pensó que sería una tarea sencilla, en serio lo creyó. Pero a la hora de intentar jalar el cuchillo hacia sí mismo, las manos bajo las suyas pusieron resistencia inmediatamente y el objeto no se movió de las manos de su portador.

"Maldición. Había olvidado lo fuerte que puede llegar a ser ese hombre a pesar de sus heridas."

Ignorando esto por sólo unos segundos, Kyo aprovechó el momento en que sus ojos rojos miraron con desafío y reproche a los ojos muertos de su primo, para escanear a la rata y calmar al fin sus miedos. Ya no estaba seguro de quienes eran las manos que temblaban.

No ayudó mucho.

Estaba imposiblemente pálido. Probablemente no había comido nada en esos casi tres días. Su cabello alborotado, pero su cara no tenía ni un rasguño. Lo que le preocupaba era las manchas rojas en su kimono de manga larga. Algunas en el pecho, hombros, brazos y piernas. Gracias a dios que no podía ver su espalda, o peor aún, debajo de su ropa.

Pero como siempre, lo que más le llamó la atención fueron los increíbles ojos violetas que no dejaban de mostrar sentimientos más allá que desesperación y confusión. Sin duda era por verlo ahí, preocupado por él.

Realmente… cualquiera creería que la rata sería más inteligente que eso.

En su descuido, Yuki tiró fuertemente del cuchillo arrancándoselo al gato. No duró mucho cuando Kyo tenía nuevamente sus manos alrededor de las de su primo. Después de todo, la rata estaba débil y Kyo tenía reflejos rápidos.

-¡¿Estás demente?! –gritó Kyo con otro tirón y sin darle importancia alguna el volumen de su voz. ¡Que lo escuchara quien lo escuchara, el idiota de su primo iba a escucharlo ahora! -¡¿Qué no escuchaste lo que acabo de decir?!

-¡Suéltalo!- forcejeó Yuki con la poca fuerza que le quedaba.

-¡Detente maldición!- exigió el gato jalando con un poco de más fuerza. No quería lastimar a Yuki, no así. No ahora.

"¡¿De dónde demonios sacó tanta fuerza con esas heridas?!"

-¡Es una orden! ¡Es algo que tengo que hacer!

-¡Yuki! –de repente, la resistencia cesó, sin embargo, la rata no soltó el cuchillo. Ahora tenía la cabeza baja apoyada en las manos enredadas de ambos alrededor del mango. La sorpresa le llegó al gato cuando vio los hombros de Yuki temblando ligeramente.

"No estará…"

-…-

¡¿Por qué será que en los peores momentos del mundo, el gato tenía que aparecer?! ¡¿Qué?! ¡¿Alguien se estaba divirtiendo viendo desde lejos esta situación?! !¿Por qué en este momento?!

El enojo dentro de Yuki empezó a crecer. "¡¿Por qué tan empeñados en darme esperanza?!" se preguntó desesperado.

-Sólo… sólo déjame…- suplicó sinceramente con voz rota.- Sólo vete y déjame…

Esta era la primera vez que Kyo veía caer lágrimas de los ojos de su rival. Era la imagen más triste que había visto en toda su vida. Los ojos de Yuki que tanto quería que brillaran con alegría, con felicidad, ¡Hasta con enojo! Con cualquier sentimiento que lo hiciera parecer vivo

Y helo aquí mirándolos brillar por culpa de las lágrimas que no dejaban de salir de sus ojos. Sus hermosos ojos violetas brillando sólo con dolor amargo. Este tipo de brillo no era el que buscaba, este solamente lo hacía ver más muerto.

Acercó su mano lentamente para posarla en el rostro de Yuki en señal de consuelo, pero fue interrumpido por Yuki bruscamente.

-¿¡Por qué me salvaste esa vez!?

-Yuki… ¡No digas eso! Yo sólo…

-¡Debiste de haberte quedado quieto! –Interrumpió desesperadamente. Las lágrimas empezaban a rodar con mayor velocidad.- ¡Nada de esto hubiera pasado!

-Cállate, yo sólo...

-¡Debiste haberme dejado en paz!

-¡Cállate!

-¡¡Debiste dejarme morir!!

-¡CÁLLATE!

Yuki se silenció al instante. Sus lágrimas que hace un momento no podía detener se detuvieron con sus palabras.

Algo en el tono que Kyo usó lo hizo obedecer. No era como las otras veces en las que se molestaban entre ellos hasta llegar el punto en que el gato le gritaba sonrojado por el coraje "¡Cállate, mugre rata!". Esas veces habían sido divertidas, pero esta vez no era lo mismo.

Miró con atención los movimientos lentos del gato: cómo bajaba la mirada como si le disgustara y no soportara verlo en su estado; cómo soltaba el cuchillo para apretar sus puños en sus pesqueros favoritos; cómo mordía su labio inferior como tratando de calmarse.

Un leve silencio se creó entre ellos. Silencio que Yuki no se atrevía a romper.

No duró mucho cuando Kyo comenzó a hablar en voz baja pero clara. Un tono completamente serio.

-Cuando abrí la puerta de la cocina para encontrarte en el suelo… roto… -Hizo una pausa como intentando expresar un sentimiento horrible con sólo palabras.

Apretó sus puños con más fuerza sólo para voltear a ver a Yuki repentinamente. Ojos tristes. Desesperados. Casi igualando a los de la rata.

-¡Estabas tan roto en ese momento! ¡Y el muy idiota de tu persona quería romperse aún más! ¡¿Qué querías que hiciera?! ¡Se supone que yo soy el único que puede romperte! ¡Mi objetivo en la vida era romperte! ¡¿Por qué me aterró tanto pensar que estabas roto sin posibilidad de componerte?!

Yuki estaba sin habla. Las palabras simplemente no podían formarse en su boca. No que supiera qué decir en un momento así.

-Claro que en ese momento no lo pensé.- Continuó Kyo un poco más calmado. –Corrí, y corrí. No lo pensé dos veces y me quité la pulsera… Sólo para llegar hasta ti… Sólo para detenerte.- una leve pausa- ¡¿Sabes lo que eso significa?! ¡Dejé que lo que más temo en este mundo se apoderara de mi cuerpo con tal de no perderte!

-Entonces tuve tiempo para pensar en lo que había hecho. ¡Dos malditos días en una sala de un estúpido hospital! ¡Ni siquiera sabía si te iba a perder para siempre! ¡Estuve dos infelices días soñando cosas horribles! ¡Estuve dos malditos días esperando a que me dijeran que ibas a morir!

-Kyo…- Yuki encontró su voz para susurrar el nombre suavemente.

-Entonces entendí…

"Esto es…"

-Que me daba más miedo perderte que cualquier otra cosa en este mundo.

Si Yuki se comenzaba a recuperar del shock, sus esfuerzos fueron en vano, pues ahora sólo podía mirar a Kyo con sorpresa y confusión.

A penas tuvo tiempo para responder algo, cuando Kyo continuó hablando.

-Y entonces… llega la estúpida enfermera con esa estúpida cara de funeral. ¿¡Qué crees que pensé en ese momento!?- silencio atónito fue su única respuesta.

- Luego… me dice que todo iba a estar bien… Que estabas despierto y que todo iba a estar bien… -una sonrisa triste apareció en sus labios –Me di cuenta en ese momento que mi corazón se había sentido pesado, y que todo el peso de repente desapareció… Ibas a estar bien…. Pedí ir a verte en ese instante, pero la estúpida enfermera me dijo que no querías vernos…

-Le grité, pero luego intenté comprenderte y ponerme en tus zapatos… ¡No podía! ¡Quería que TÚ estuvieras en mi lugar!

Lágrimas comenzaron a llenar los ojos del gato sin ser liberadas.

"… ¿Una confesión…"

Yuki sólo escuchaba atónito palabra por palabra. Un peso más juntándose en su corazón. Pero este no era de dolor… sólo de culpa.

-Kyo…

Al escuchar su nombre susurrado por esos labios, Kyo no pudo más y lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Se abalanzó sobre el cuerpo de Yuki y lo sostuvo fuertemente contra su pecho olvidando por un momento el daño que le podía causar por sus heridas. El gato necesitaba evidencia física de que Yuki no iba a desaparecer en cualquier momento.

El cuchillo olvidado en el suelo.

-Sólo quería ver que estabas bien con mis propios ojos… Que estabas respirando. Sentir que tu corazón seguía latiendo… ¡¿Es tan malo querer que las pesadillas que involucran tu muerte terminaran?!

-Kyo, yo…

-Cuando ella te sostuvo en sus manos en forma de ratón sólo para descubrir el secreto de nuestra familia…- interrumpió el gato. Era decirlo ahora o nunca.- Sabía que todo eso te iba a lastimar. Desde ese momento supe que las cosas no marcharían tan bien como tenía esperanza de que lo hicieran… Ninguna persona involucrada fuera de la familia sale ilesa. –Hubo una pausa en la que Kyo intentó tomar aire sobre sus sollozos.- Sabía que le iban a borrar la memoria tarde o temprano. ¡Pero no me importaba! Era peor aún, sabía que iban a lastimarte…

-Esto sonará de lo más extraño viniendo de la persona que te juzgó desde el principio sin siquiera conocerte…-

La risa ahogada de Kyo gracias a las lágrimas que corrían fluidamente de los ojos de Kyo, hizo que la culpa de Yuki se volviera dolor por cada palabra envuelta en sollozos. Dolor por él mismo. Por la culpa y desesperación que sentía Kyo. Por la historia de ambos.

-Eres la persona más importante para mi- Kyo afirmó su conclusión en un sollozo mientras apretaba su abrazo. –Así que por favor no pienses en suicidarte nuevamente… Por favor… no esperes que te deje morir.

-Kyo…- Y con ese último susurro, Yuki regresó el abrazo de su rival, acercándolo aún más a su cuerpo. El dolor físico no era nada. Sólo quería sentir ese momento con todo lo que tenía.

Se sostuvieron mientras Kyo lloraba; Yuki intentando consolar a Kyo con sólo su propia presencia, y Kyo siendo consolado con el cuerpo aún latiente de Yuki.

"…de amor?"

Continuará…

¿A poco no les encantó? No estaría tan segura de mí misma si no fuera por mi beta que me dijo que este capitulo era justo lo que mis lectoras necesitaban.

Ahora, a sus reviews:

SamarKanda: Amiga mía, tu SIEMPRE serás la beta perfecta. ¡Oye, me quedaste mal con lo de la presionada para seguir escribiendo y aun así seguirás siendo la beta perfecta! ¡Hey!, nunca dejarás que se te resbale la vez en la que me perdí de mi casa a la escuela, ¡¿cierto?! ¡Gracias por tu granito de arena!

Neon-san: lo sé, es difícil actualizar rápido ¡Pero no te preocupes! ¡No abandonaré este fic! ¡Menos con un solo capítulo faltante! ¡Gracias por seguir leyendo!

Yuki Senri (x2): ¡Sí! ¡Me imagino a Akito muriendo de coraje y yo me muero de felicidad! Lástima que no podrá suceder… No te preocupes, haré lo posible por que Akito obtenga su merecido. Quiero agradecerte especialmente por el entusiasmo y las ganas de seguir leyendo mi fic, de ahí es donde saco mi inspiración. ¡Espero que te guste!

Nohely: Vaya chica, tu review fue increíble, me morí de risa cuando lo leí… Supongo que el que ríe al último ríe mejor, ¿eh? Jaja, tenía que abrir este capítulo con la mención de tu review, TENÍA que. Seguí tu consejo: ¡Sí, le hice caso a mi otro yo y mira que desastre! ¡Ahora tengo 7 historias sin terminar! Mi yo interno me obliga a escribir más y más historias, ¡Pero no me dice que las termine! ¡Gracias por tu apoyo!

YumE MusuMe: Sí, definitivamente no iba a actualizar pronto… ¡¿Por qué no puedo?! ¡Gracias por el review!

¡ATENCIÓN! El próximo capítulo es probablemente el último. ¡Que nostalgia me da ver atrás! Creo que me pondré a leer todos los capítulos otra vez.

¡Comentarios y críticas constructivas son más que bienvenidas! ¡Me recuerdan que debo escribir, lo juro!

¡Gracias por seguir leyendo!