Breakaway

Summary: U.A. Porque a veces, revelarnos, hacer lo que realmente queremos, escaparnos de nuestras obligaciones y olvidarnos de todo lo que nos rodea es lo que se necesita para ser feliz. ExB JxA ExR Todos humanos.

Disclaimer: Ninguno de los personajes que reconozcan son míos, todos son de Stephanie Mayer, lamentablemente. Lo bueno, es que esta loca historia, si es mía :) así que si les gusta, dejen muchos Riviews.

Aclaraciones:

Por si algunos no saben a que lugares me refiero, (yo ni siquiera conocía la mitad antes de ponerme a buscar en Internet) los marqué con números y ahora dejo Links en mi perfil con la información sobre los respectivos lugares. De todas formas no es absolutamente necesario que lo sepan, porque en la mayoría solo aparecen los nombres.

Capitulo 2: Nuevos amigos

Bella P.O.V

-Isabella– proteste, tapándome la cabeza con la suave almohada – volvió a insistir aquella grave voz masculina, esta vez, moviéndome levemente el hombro, intentando despertarme.

-¿Qué? – mi voz sonó pastosa y adormilada, con un deje de irritación.

-Oh, nada, es solo que la casa se esta incendiando y pensé que tal vez te gustaría evitar rostizarse. – al escuchar aquello me destape de inmediato, olvidándome de mi sueño y en un desesperado intento por salir de mi cama, mis pies se enredaron con las sabanas y caí de bruces al piso.

Lo siguiente que pude oír fue una estruendosa risa que pareció sacudir toda la habitación. Me incorpore como pude y al hacerlo, vi a un gran hombre, parecido a un luchador de lucha libre, de esos por demás de musculosos que aparecen en la tele. Tenía el cabello negro corto y rizado, ojos grises y hoyuelos en sus mejillas al sonreír tan radiantemente como lo estaba haciendo.

-Lo siento, no fue mi intención asustarte, solo quería que despertaras – se disculpo, manteniendo su sonrisa-. Soy Emmett, tu nuevo guía o lo que sea que necesites – alce una ceja, ¿aún estaba bromeando? - Y no, esta vez no es broma – rio por lo bajo, seguramente al notar mi expresión, mamá siempre había dicho que era como un libro abierto – Por cierto, lindo pijama.

Enrojecí notablemente al darme cuenta de que aun estaba en pijama.

-Humm, gracias – murmure - , pero, ¿que haces aquí? – cuestione, recogiendo las sabanas que se habían caído en mi intento de escape.

-En realidad, el señor Swan - ¿me pareció notar sarcasmo cuando dijo señor Swan? - me pidió que te llevara a recorrer Londres, y me pareció que si querías conocerlo todo era mejor empezar temprano, claro que si quieres seguir durmiendo, no hay ningún problema. – respondió, educado, pero al parecer divertido con todo aquello.

-No, no, yo si quiero ir – me apresure a decir -. Y por cierto, dime Bella, todo eso de Isabella y los modales... Ugh – fingí estremecerme y el se rio despreocupadamente.

-Esta bien, Bella, te esperare abajo y le diré a Alfred que te preparen algo para desayunar, los demás ya no están. – fruncí el ceño, ¿tanto había tardado en despertar? Al mirar el reloj, me di cuenta de que ya casi eran las diez de la mañana, pero aun así, no era tan tarde. Supuse que tendría que acostumbrarme a esto.

-Bien, no tardo, solo me cambio y bajo – dije, dirigiéndome al baño de mi habitación.

- Abrígate, esta lloviznando y hace un poco de frio. – Suspire enfurruñada. Me iba de Forks para ir a otro lugar en el que también llovía.

Después de lavarme la cara, cepillarme los dientes y deshacer todos los nudos que tenia en el pelo, me dispuse a buscar algo que usar.

Supuse que ya que estaría todo el día recorriendo Londres, debería usar algo cómodo, así que me decidí por unos jeans, acompañados de mis queridas Converse negras, una remera mangas cortas azul petróleo y un buzo gris de algodón, enrosque mi cabello, en un apresurado moño y le agregue un broche con forma de flor celeste que encontré en mi bolsito de maquillaje. Una vez que me termine de preparar, me mire en el espejo. No era nada del otro mundo, pero con eso bastaría, al fin y al cabo, solo saldría a pasear. (NA: El conjunto en mi perfil)

Hacia ya exactamente cuatro días que había llegado a Londres y ni siquiera había tenido tiempo de salir de mi nuevo hogar, ya que la abuela, con quien por cierto me había encariñado a pesar de la impresión que me causo conocerla de esa forma tan inesperada, se la había pasado todo el tiempo enseñándome la casa y contándome historias sobre la familia Swan.

Rosalie y las otras tres me habían ignorado olímpicamente. Clarice se aparecía de vez en cuando con sus palabras y sonrisas falsas, las cuales ya comenzaba a aborrecer. Y Charlie había estado muy ocupado con su trabajando.

Alfred había resultado ser una muy buena persona, había veces en las que parecía un niño pequeño en el cuerpo de un adulto y solía contarme historias al igual que la abuela, ya que como me había mencionado antes, trabajaba desde hace muchos años para mí familia.

Según me entere, Jasper, el hermano mellizo de Rosalie, estaba en Italia, visitando a su padre. Me entro la duda por saber si seria así de odioso como su madre y su hermana...

En cuanto entre a la cocina mi estomago rugió hambriento y Emmett, que me esperaba sentado en una silla, se burlo de mi. Rodé los ojos componiendo una sonrisa y me senté al frente de el.

-Buenos días, Bella- saludo alegremente Alfred, sirviéndome jugo de naranja en un vaso.

-Buenos días, Alfred – tome el vaso que me extendía y luego me dispuse a untarle mermelada a una de las tostadas que había sobre la mesa.

-Así que Emmett ¿ya te presentaste oficialmente? ¿O la pobre Bella sigue sin saber que haces aquí?– oí la voz de Alfred y alce la vista, con curiosidad, para ver a Emmett negar con la cabeza.

-¿De que hablan? – pregunte, sin poder contenerme. -¿No dijiste que eras mi guía o algo así? – fruncí el ceño, un tanto desconcertada.

Río estruendosamente y, la verdad, temí que los elementos de vidrio en aquella cocina se hicieran añicos.

-Bueno, es una forma de decirlo- respondió Emmett con su ya tan característica sonrisa radiante, a pesar de que lo conocía desde hacia media hora - .Pero también soy el ahijado de Charlie. Así que ya puedes acostumbrarte a verme por aquí seguido.

-De pura casualidad, ¿no hay alguien en Londres que no sea familiar mío? – lo dije enserio, pero pareció que a ellos les causo demasiada gracia mi pregunta porque se estaban destornillando de risa.

Después de aquel peculiar desayuno en el que me explicaron que había un par de personas más relacionadas conmigo y que yo no tenía ni idea, Emmett, me arrastro hacia un gran garaje en el que había unos cuatro autos, parecidos al que utilizo Alfred cuando me fue a buscar al aeropuerto.

-¿En cual iremos nosotros? – pregunte, viendo como agarraba una de las llaves que había colgadas en un gancho en la pared.

-En el mío – respondió y acto seguido, me saco del garaje y me hizo atravesar el largo camino rodeado de arboles y plantas minuciosamente cuidados. Una vez llegamos al portón de entrada lo abrió y allí afuera había un monstruoso Jeep rojo.

-Wow, ¿de verdad nos vamos a ir en eso?- pregunte atónita.

-Claro que si –me sonrió abiertamente y abrió la puerta del copiloto - ¿Te ayudo a subir? – se ofreció.

-¿Son todos tan caballerosos en Londres?

-La mayoría intentan serlo, pero en realidad somos solo unos pocos – Tuve que reírme de eso.

-Bien, creo que si necesitare ayuda, no creo que me pueda subir sin montar una penosa escena – me sonroje levemente de solo imaginarlo.

-Totalmente de acuerdo – rió, y yo le pegue en el hombro.

***

-Primera parada, London Eye (1). Y es una verdadera suerte que haya hecho reservaciones por internet anoche, mira toda la gente que hay – comento Emmett ayudándome a bajar del gigantesco Jeep.

-Ay no, yo creo que mejor te espero aquí abajo – le dije seriamente cuando vi aquella monstruosidad de metal y la altura a la que llegaba.

-No sabia que le tuvieras miedo a las alturas – meneo las cejas, burlándose de mí.

-Me conoces desde hace unas dos horas, hay muchas cosas que no sabes.

-Buen punto – sonreí triunfante -. Pero de todas formas te vas a subir igual, tenemos reservaciones, no podemos no ir- Y sin dejarme replicar me cargo cual costal de papas sobre su hombro derecho y comenzó a caminar, conmigo a cuestas. Pataleé, grite e incluso llegue a pegarle en la espalda, pero nada deshizo el firme agarre de Emmett.

Enrojecí notablemente, y no solo porque estaba de cabeza, sino porque me di cuenta de que todas las personas que estaban a nuestro alrededor se volteaban a vernos a medida que avanzábamos al mirador.

-Respira Bella – me zarandeo levemente de los hombros una vez que las puertas de la góndola cencerrearon herméticamente y esta comenzó a ascender lentamente. Algunas personas allí dentro me miraban un tanto preocupadas. Hice lo que me dijo y poco a poco me fui calmando. – Eso esta mucho mejor.

-No me gustan las alturas, fue cruel de tu parte haberme hecho subir aquí – le reproche infantilmente.

-Lo sé – acepto descaradamente, y se sentó a mi lado -. ¿Así que tú tampoco le caes bien a la reina del drama? – fruncí el ceño, girándome hacia él – Rosalie – me aclaro.

-Oh, no. Y al parecer a las trillizas oxigenadas tampoco. – comente con una mueca. El pareció divertido ante el apodo que les había dado a mis nuevas "primas".

-Bueno, bienvenida al club de los despreciados, ya somos oficialmente dos miembros. – No pude evitar rodar los ojos.

-¿Y como es Jasper? Es decir, ¿es igual de odioso que su hermana? – Pregunte, llena de ganas de adquirir información útil.

-No, Jazz es genial. La verdad no entiendo como demonios comparte información genética con esa maniaca. Aunque debo decir, es una muy linda maniaca –Finalizo con un guiño, haciendo que le golpeara el brazo.

De repente aquel lugar ya no me parecía tan aterrador como antes, y Emmett era muy bueno distrayéndome con sus bromas y comentarios tontos. Desde ese instante supe que había encontrado en Emmett un buen amigo, y eso sentía genial. Es decir, no es muy agradable que digamos que con las únicas dos personas con las que puedes hablar sin que te lancen miradas envenenadas, hablen falsamente, o no te pongan la suficiente atención – como lo es el caso de Charlie - , tengan más de cincuenta años.

Después de bajar del London Eye, al que prometí no volver a subir en mi vida, estuvimos recorriendo el centro de Londres. Almorzamos en un McDonals, y me sorprendió cuanto había extrañado la increíble sensación de tener una deliciosa hamburguesa en mi boca. En los últimos días solo había comido cosas demasiado elaborada, o sea, nada de lo que yo estuviera acostumbrada. En casa Reneé era un desastre cocinando, por lo que la mayoría del tiempo comíamos comida rápida o cosas fáciles de hacer.

-¿Nunca en tu vida comiste una hamburguesa? – Se burlo mi grandulón amigo.

-Mira quién habla, te pediste tres hamburguesas y de las más grandes que tienen en el lugar y puedo jurar que la primera no duro ni siquiera un minuto desde que nos sentamos aquí.

Su cuerpo tembló con la risa contenida y se inclino un poco sobre la mesa y luego me enseño su lengua tontamente.

-Ugh, aún tienes comida ahí, traga y después hasta el payaso.

-Tú solo estas celosa porque sabes que soy mucho más chistoso que tú.

-Puedo ser chistosa si quiero. – entrecerré los ojos, intentando darle un poco de credibilidad a lo que acababa de decir. Pero al parecer, nada podía intimidara Emmett.

-¿Quieres apostar a que no eres más chistosa que yo? – Me desafío.

-Por supuesto que sí. – Medio segundo después de decir eso, me arrepentí completamente, sabia que él era, por mucho, más chistoso que yo.

-Muy bien, tenemos una apuesta. – Su sonrisa me dio miedo.

Para el final del día, habíamos visto el Palacio de Westminster y el Big Ben (2), la Torre de Londres (3), el Palacio de Buckingham (4), Tower Bridge (5), el Museo Británico (6) y el Museo de Historia Natural (7). Emmett decidió volver a casa después de que cenamos en un restaurant italiano, alegando que había sido mucho por un solo día y prometiéndome que me volvería a traer de excursión por la ciudad otra vez después de que yo le insistiera por unos diez minutos en el Jeep de regreso a casa.

Emmett había aceptado que yo era más chistosa que el cuando me caí en la húmeda acera y por poco no me rompí la cabeza. Estuvo destornillándose de la risa por eso durante el resto de la tarde, y cada poco tiempo hacia comentarios molestos al respecto.

Durante el trayecto fuimos cantando algunas canciones que sonaban en la radio y que ambos conocíamos, realmente éramos un gran dúo. Supongo que en algún momento del camino me habré quedado dormida, porque no recuerdo haber llegado a casa. Realmente estaba exhausta.

***

Me estire plácidamente sobre mi suave y tremendamente cómoda cama, sintiendo los cálidos rayos del sol golpeando mi rostro. Proteste un poco, enterrando mi cara en las esponjosas almohadas, aún cansada por todo lo que había caminado el día anterior. Sentía mis piernas algo entumecidas.

-Al fin despiertas, ¿sabias que hablas en sueños? – Me congele con los ojos abiertos como platos y, en un rápido movimiento, me gire encarando a quien quiera que hubiera osado de entrar a mi cuarto, pero solté un grito ahogado al ver a mi intruso a escasos centímetros de mi rostro.

-¿Qui-quien eres tú? – Pregunte, casi pasmada, pero solo me sonrió radiante, mostrándome su perfecta dentadura y haciendo brillaran por alguna razón que no supe entender.

***

Chachanchachan xD alguien se dio cuenta de quien es? Yo en creo que esta muy fácil, o a lo mejor no xD En fin, lo dejo a criterio de ustedes xD

Por otro lado, SÉ que me súper híper atrase con la actualización, y los que leen El esclavo también me deben querer clavar dagas, pero con todo esto del receso escolar por la gripe A, la montaña de tareas que tenia para hacer, y la falta de inspiración, tiempo y ganas de escribir la verdad se me hiso imposible adelantar prácticamente nada.

Otra cosa, me regalarían un Riview? {Juli hace ojitos tiernos *-*} La verdad es que fueron considerablemente escasos en el cap anterior, pero les agradesco muchísimo a las que se tomaron la molestia de dejarme un RR ^^ Si dejan RR tal vez en el próximo capitulo a parezca cierta persona de cabello cobrizo...tal vez xD

Les dejo un beso enorme

Xoxo

ImposibleGirl03