La mentira
Todavía estaba oscuro pero en el horizonte se veían las primeras luces del alba, los primeros rayos de sol. Ginny despertó, estaba un poco apretada y si se movía ella se caía de la cama, que compartía con Harry. Su pelinegro se encontraba durmiendo como un pequeño bebé, era como ver de nuevo a ese Harry de 11 años que ella había conocido una vez en King Cross. Observando y recordando momentos felices, se había olvidado de todo lo que había pasado la noche anterior, pero en ese momento todo vino a su cabeza como un mal sueño.
Miró a Harry unos segundos más y se levanto de la cama con mucho cuidado de no despertarlo se dio cuenta que estaba sola en una desordenada habitación. Creyó que lo mejor era poner las cosas tanto de su novio como de su hermano en orden para salir rápidamente por si la conversación con Mcgonagall se alargaba mucho, y no tenían tiempo de hacer el equipaje antes de que el tren saliera.
Bauleo- susurró y todas las cosas de Harry fueron a parar a su baúl, para después hacer lo mismo con el de su hermano. Era bastante útil ese hechizo que le había enseñado su madre cuando se había quedado en casa, cuando Voldemort estaba en el poder.
Se dirigió rápidamente al baño que había en la habitación, donde se dio una rápida ducha antes de ir de vuelta a la habitación, donde Harry seguía durmiendo como si ella no hubiese hecho nada de ruido mientras se duchaba. Se acercó silenciosamente a la cama de su novio donde se acostó a su lado y suavemente se acercó a su oído y le susurro:
Levántate, Harry
Agghh!- se quejó el chico –dame 5 minutos mas Ginn- suplicó el chico, al mismo tiempo que abría los ojos para mirar a su novia.
No. Tienes que ducharte, tenemos que hablar con Mcgonagall, para saber cómo está Luna, me lo prometiste.- le dijo la pelirroja poniendo cara de corderito triste.
Claro que iremos amor, te lo prometí, además no puedo decirte que no con esa cara de corderito que me pones- dijo Harry al mismo tiempo que se levantaba de la cama y quedó sorprendido con lo que vio. La habitación estaba en completo orden, su ropa estaba doblada en su baúl junto con todos sus útiles y deberes para vuelta de vacaciones.
Que paso aquí, Ginny? –pregunto el ojiverde cuando vio el orden de la habitación
Creí que no podríamos llegar a tiempo para tomar el tren si tú y mi hermano tenían todas sus pertenencias esparcidas por el suelo de la habitación y no en sus baúles.
Siempre piensas en todo- y la beso tiernamente.- A propósito, donde está Ron?- pregunto Harry
Creo que sigue durmiendo abajo con Hermione- le dijo Ginny. Iba a ir a despertarlos pero creí que me iba a demorar un poco más contigo- le explico Ginny
Hay que despertarlos, ¿podrías hacerlo tu?- preguntó Harry con una carita demasiado tierna como para que Ginny se negara.
Claro, si a eso iba a ir después que despertaras- le dijo Ginny desapareciendo por la puerta que daba a las escaleras de caracol.
Ginny bajó sumida en sus pensamientos, que feliz era en ese momento, y aunque extrañaba muchos a su hermano Fred, no podía negar que ahora que estaba con Harry estaba mucho mejor que antes y ahora podía confiar todos sus sentimientos en ese pelinegro que siempre estaba con ella cuando lo necesitaba. Más que un novio, para Ginny, Harry era un amigo que siempre estaba con ella, aunque obviamente con la ventaja que ambos se querían mucho y se gustaban.
Ginny llegó a la sala común y ahí estaban su hermano y su mejor amiga en el sillón abrazado y un tanto apretados e incómodos, pero también muy acurrucaditos. Ginny sabiendo que era imposible que despertara a Ron ella sola, se acerco a Hermione, para despertarla a ella primero.
Psst, mione, despierta- le dijo susurrándole dulcemente para que no despertara muy asustada.
La castaña se dio vuelta lentamente hacia donde venía la voz de su amiga y lentamente abrió los ojos y se dio cuenta de que todavía estaba en la sala común. Sobresaltada se levantó del sillón en donde estaba acostada de un salto, despertando a Ron que estaba abrazado a ella y con expresión asustada.
Ron, nos quedamos dormidos- exclamó Hermione preocupada – no debí pedirte que te quedaras conmigo, debes haber estado incómodo y haber pasado mala noche.
No te preocupes- le dijo el pelirrojo mientras tomaba la mano de la castaña con suavidad- no puedo pasar mala noche cuando estoy contigo cerca de mí.
Que tierno eres Ron- le dijo Hermione acercándose a él y dándole un besito de buenos días.
Ahhh! me carga interrumpir esta linda escena- dijo Ginny irónicamente – pero los venía a despertar para ir a ver a Mcgonagall y preguntarle por lo que sucedió ayer.
Oh! Verdad- exclamó Hermione tomando su varita y sacudiéndola con elegancia haciendo desaparecer las mantas y ordenando los sillones.
Ron, el equipaje de Harry y el tuyo están listos, asi que vete a las duchas y nos vemos aquí en 15 minutos- le dijo Ginny a su hermano y este por primera vez obedeció al instante.
Ginny nuestro equipaje también está hecho- le dijo Hermione con cara de maldad- llevamos las maletas vacías para comprar ropa nueva en Londres- dijo Hermione visiblemente emocionada
Al parecer no he sido una buena influencia para ti, amiga- le respondió la pelirroja con una sonrisa, pero unos pocos segundos después se puso seria y le dijo- Hermione acompáñame a la lechuzería que debo dejar un recado para que me envíen cuanto antes el regalo de Harry.
Vamos- dijo la castaña aunque se le notaba un poco nerviosa por todo lo que había pasado la noche anterior
OoOoOoOoOooOo
Harry había recién terminado su ducha, y ya eran las 8:00 AM y el tren partía a las 11:00 AM. Si querían conversar con tranquilidad debían apurarse. Ron también estaba en la habitación y miraba atentamente algo entre sus manos.
¿Qué pasa amigo? Estas como triste – dijo Harry acercándose y poniéndole la mano sobre su hombro.
Es que no se si a Hermione le va gustar mi regalo – le dijo el pelirrojo mientras le pasaba una pequeña cajita color caoba, de madera tallada finamente y con muchos detalles admirables con un frase que decía lo siguiente:
Estaré ahí siempre
Harry abrió la cajita que emanaba un exquisito olor y dentro vio una fina cadenita de oro trenzado con mucho cuidado, con tanto trabajo que al verlo Harry se cansó. Al medio de la cadena había un corazón pequeño de oro, que parecía una reliquia al parecer trabajada por…
Duendes- susurró Harry
Sí, mi tía Muriel me lo dio y me dijo que se la diera a esa chica de los tobillos delgados, tan hermosa que había en el matrimonio de Bill y Fleur- le contó su amigo- ¿tú crees que le gustará?
Le va a encantar, es perfecto- dijo Harry sin palabras
La cajita la tallé yo- le dijo Ron
Es perfecta hermano- dijo el pelinegro y cambiando de tema dijo- Debemos apurarnos o las chicas van a matarnos, ¿ya te duchaste?
Si Harry te demoras como una chica en la ducha, ¿Qué haces?
Es que no podía encontrar ropa limpia, Ginny la había puesto toda en mi baúl cuando me ayudó con el equipaje.
Ahhh!- exclamó Ron- bajemos porque si no vamos a atrasarnos.
Si tienes razón.
Los chicos bajaron las escaleras de caracol y ahí estaban frente a la chimenea las 2 chicas esperándolos y aunque lo que había sucedido las noche anterior no era algo para alegrarse Harry sintió una felicidad inigualable, por fin era la persona normal que siempre había querido ser, sin otra preocupación que su novia, sus amigo… por fino había encontrado una familia en sus amigos y en la gente que lo quería.
