La mentira

Estaban el la cálida oficina de Mcgonagall, el ex despacho de Dumbledore, el cuál descansaba plácidamente en su retrato que ocupaba la gran pared central de la habitación y estaba rodeado por muchos otros directores pero todos al igual que Dumbledore descansaban en sus retratos, ya que era bastante temprano para un sábado en la mañana.

Harry se preguntó si aquellos retratos se darían cuenta de la hora y el día en el que vivían o si solo eran una simple imagen sin sentimientos ni razón.

Eso era lo que estaba meditando cuando la puerta del despacho se abrió rápidamente y de esta salió la nueva directora de Hogwarts, que a pesar de los años que tenía y los problemas recientes se seguía viendo joven y enérgica.

La profesora se sentó en su escritorio e hizo aparecer 4 sillas para que se acomodaran antes de comenzar a hablar sobre el tema que los tenía tan temprano en la oficina de la directora.

- No me extraña para nada tenerlos por acá tan temprano, aunque creía que querrían saber en ese mismo momento, pero creo que la mejor decisión que pueden haber tomado ya que no tuve tiempo en la noche como para haberles explicado con calma lo que había ocurrido.

- Profesora…¿Cómo están Neville y Luna?- preguntó Harry

- Están en perfectas condiciones, un poco asustados pero eso es todo- explico la profesora para luego seguir- Luna ya volvió con su padre y se vendrá nuevamente después de vacaciones al igual que Neville que se fue con ellos como habían acordado antes de que sucediera lo de ayer.

- Profesora…¿Quién era el Neville falso, el que estaba con Luna o el que pasó detrás de nosotros?

- El que pasó por detrás de ustedes- dijo la profesora Mcgonagall- estaba buscando a Luna para contarle una noticia que le había dado yo hace algunos segundos, el otro Neville era un mortifago que había escapado de los controles del ministerio y no había sido enviado a Azkaban. Resulta que esta ingenioso mortífago después de la muerte de Voldemort, decidió refugiarse en uno de los pasadizos secretos que tiene este castillo, por lo que estuvo aquí todo este tiempo tratando de adoptar una figura de algún alumno. Lo que en realidad quería era llegar a Harry, y acabarlo.

Ginny instintivamente busco la mano de Harry para apretarla con fuerza y así sentir que estaba a su lado. Ginny no quería que Harry se alejara de ella otra ve por el peligro a la que la exponía, ya que era una razón bastante absurda. Pero Ginny no permitiría que otro loco asesino con complejo de Dios los separara nuevamente.

- Pero ahora esa en Azkaban, ¿Cierto?- las palabras que salían de la boca de Hermione interrumpieron el hilo de sus pensamientos. Era la primera vez que hablaba la morena y esta frase rompió el silencio en el que había estado durante toda la conversación con la directora.

- Si, se lo llevaron anoche cuando ya había retomado su forma natural- dijo la profesora con voz calmada y con un tono amable, haciendo que Hermione se sintiera un poco mejor

- Gracias profesora por todas sus respuestas, fue usted muy amable- dijo Ron abrazado a Hermione mientras la castaña sonreía un poco más calmada.

- Si muchas gracias profesora- dijo Ginny abriendo la puerta del despacho y saliendo por esta seguida de Ron y Hermione.

Harry se quedó quieto en el umbral de la puerta, pero antes de que la pelirroja se fuera le pidió que arreglara las últimas cosas para el viaje, que él la alcanzaba en un instante.

Se volvió hacia la profesora que se encontraba detrás de su escritorio y la miró a los ojos

- A mi me puede decir la verdad, lo que en realidad pasó anoche- le dijo el ojiverde mientras la miraba seriamente

Mcgonnagall lo miró seriamente, se paró de la silla y se paseó por el despacho, parándose cerca de la ventana en la cual se asomó mirando hacia los terrenos. Harry se sentó en uno de los sillones que había cerca de la chimenea.

- A ti no se te escapa nada, ¿cierto, Potter?- le preguntó McGonnagall todavía sin mirarlo, su mirada seguía perdida entre la vegetación que rodeaba el castillo- Tienes razón Harry, no les dije la verdad absoluta, pero si parte de ella. Luna y Neville están bien, en su casa con el Sr. Lovegood, pero el otro Neville, el que estaba con Luna esa noche, era el hijo de Bellatrix, Tom Lestrange, que quería vengar a su madre, además quería llegar a Ginny a través de Luna. Neville nunca estuvo conmigo sino que el chico estuvo encerrado bajo muchos maleficios, que por cierto, rompió con mucha habilidad y destreza. El hijo de Bella trix está en Azkaban, pero creo quede fondo hay un asunto peor, y necesito tu ayuda. Creemos, yo y Dumbledore, que este mortífago no estaba trabajando sólo y que hay alguien dentro de Hogwarts ayudándolo, si nuestras sospechas son cierta los alumnos de Hogwarts corren mucho peligro.

- Profesora, entiendo su preocupación, pero no entiendo dónde entro yo- le dijo educadamente Harry, aunque un poco urgido, ya que se estaba acercando la hora de salida del tren y no sabía que era lo que quería McGonnagall.

- Bueno, yo te quiero pedir un favor… Necesito que me ayudes a proteger a los alumnos, raería aurores, pero no quiero que los estudiantes se espanten, además la persona infiltrada se dará cuenta de que no confiamos en la fidelidad de todos en el castillo, por eso dejará de actuar y lo que queremos es atraparlo. Se que es pedirte mucho, que lo que querías este año era paz y tranquilidad pero no se a quien más recurrir, y se que tu eres el indicado para esto. Además podrías compartir esta labor con tus amigos y todos tendrían una habitación especial para ustedes fuera de la sala común, disfrutarían de privilegios dentro del colegio…

- No lo se profesora- dijo Harry - es algo bastante arriesgado, además si quieres hacer participes a las chicas, porque les ocultó la verdad, porque no les dijo la verdad en el momento.

- Verás Harry, aunque no lo creas, estaba preparada para decirles a todos la verdad pero no pude decir nada al ver la cara de preocupación y nerviosismo de la Srta. Granger - dijo la profesora mirándolo.

- No creo que halla sido lo mejor ocultarles la verdad, porque ambas chicas son muy fuerte y pueden enfrentar esto, porque ya han enfrentado cosas peores. Sobre lo de la vigilancia sólo puedo responder por mí, pero hablaré con los chicos y le enviaré mi respuesta. Pero por mi parte siempre contará con mi apoyo. - dijo el pelinegro sonriéndole a la profesora y después de una rápida despedida el pelinegro salió por la puerta en búsqueda de sus amigos.