Capítulo 14

Harry corrió a la sala común al ver la hora en el reloj que le habían regalado los Weasley para cuando cumplió 17 años hace un poco de tiempo. Eran las 11 menos 5 minutos y si no se apuraba en sacar sus cosas de la sala común y llevarla a la estación de Hogsmeade antes de que el tren se fuera y los dejara y tendrían que pasar las vacaciones de Navidad que habían planeado en el colegio sin poder hacer muchas cosas.

Cuando iba llegando al retrato de la dama gorda vio a sus amigos bajar con rapidez las escaleras, y al parecer ya habían dejado las cosas en el tren y lo estaban esperando en la sala común, pero decidieron que era muy tarde para seguir esperándolo ahí en ese lugar.

Chicos - gritó Harry - Espérenme – dijo mientras corría por las escaleras hasta llegar donde su novia y sus dos amigos se habían detenido para esperarlo.

Harry- empezó Hermione- ¿Porqué te demoraste tanto?

Es un asunto complicado Herms, que debo conversar con ustedes- les dijo el pelinegro seriamente pero unos segundos después la sonrisa regresó a su cara- pero eso lo podemos hablar en el tren, porque si nos quedamos conversando el tren se irá y nos dejará aquí.

O.K, Harry – concedió la castaña avanzando a paso veloz por el vestíbulo y alcanzando el último coche para llegar a la estación de Hogsmeade.

Cuando llegaron al tren este ya estaba partiendo pero alcanzaron a subir rápidamente antes de que se fuera definitivamente.

Aunque les costó un poco encontrar un compartimento vacío, porque muchos estudiantes habían preferido pasar las navidades con sus familias; pero encontraron completamente vacío el último así que entraron y se acomodaron en él junto con sus pertenencias para que después el muchacho ojiverde cerrara la puerta y lanazara un hechizo muffliato, para poder hablar sin que nadie los oyera. Harry les explicó calmadamente la misión que le había pedido la directora, la verdad de los sucesos ocurridos y además les preguntó si querían llevar a cabo esa misión con él.

Claro que si amigo, cuentas conmigo – dijo Ron sin dudarlo ni un segundo, pero luego miró a Hermione para ver cual era la reacción de su novia con lo que le había contado Harry.

Yo también te apoyo, Harry un 100%, pero me pregunto porqué la profesora nos habrá ocultado algo así- dijo la castaña.

Creo que como te había visto tan alterada por lo que había pasado, no quiso asustarte más de lo que ella creía que estabas.-Le respondió Harry con una tierna sonrisa en los labios- Pero ella no tiene idea de lo fuerte y valiente que es mi amiga- le dijo mientras la tomaba dulcemente de la mano – Ni tampoco sabe que debajo de esa dulce expresión hay una personalidad fuerte y decidida, además debajo de ese hermoso cabello pelirrojo que tanto quiero, está la mente más brillante y ocurrente que he conocido. – continuó Harry, ahora no dirigiéndose a su amiga, sino que a su novia es que estaba a su lado.

Las dos chicas se ruborizaron notablemente después de las palabras del ojiverde y Ginny lo besó largamente.

Ejem, Ejem, Harry. – empezó Ron con una intervención digna del sapo Umbridge, pero con un semblante angustiado- Quieres frenar tus instintos de poeta y galán en frente de mi novia, es que amigo, me dejas mal.- dijo Ron sin poder aguantar la risa entre las palabras.

El resto del viaje transcurrió en normalidad y tranquilidad pero cuando ya faltaban unos 15 minutos para llegar a la estación a Hermione se le ocurrió algo.

Chicos, ¿Cómo lo haremos para llegar a Grimmauld Place, sin que los muggles nos miren raros al pasar con los baúles y las jaulas?

Yo estaba pensando en tomar un taxi muggle, podemos cubrir la jaula de Pig y tu puedes llevar a tu gato en el regazo Hermione- dijo Harry

O simplemente, podemos aparecernos- dijo Ron- ya todos tenemos licencia y Ginny puede aparecerse con Harry…

Buena idea hermanito, al parecer tenías algo bajo ese cabello- bromeó Ginny

Jaja- se burló Ron – muy graciosa Ginny

Creo que es genial tu idea, nos podemos desaparecer en algún callejón cercano a la estación y luego no aparecemos en la puerta de la casa – dijo Hermione besando suavemente a Ron como recompensa por su ingenio.

Ya era el día de Navidad y los cuatro chicos llevaban algunos días en Londres. Ginny y Hermione a veces pasaban se pasaban las mañanas completas en tiendas de ropa y centros comerciales y después llegaban cargadas de bolsas.

La casa estaba irreconocible, todas las habitaciones estaban limpias y habían sido pintadas con colores más vivos y atractivos para hacerlas un poco más alegre, además de abrir las cortinas y ventanas para que entrara un poco de aire fresco y algunos tímidos rayos de sol de entre las nubes.

Las únicas dos habitaciones que no habían sufrido cambios eran la de Sirius y la de Regulus, pero el resto había sido modificadas y arregladas por Ginny que con su buen gusto y sentido de la decoración, había cambiado muele, colores y adornos para así darle a la antigua casa un toque más moderno y chic.

Harry y Ginny habían elegido para ellos una espaciosa habitación que se encontraba en el último piso de la gran casa y como el resto habían cambiado la decoración y habían hecho todo tipo de arreglo haciendo que la habitación pasara de unas paredes grises a vivas paredes color dorado con un fino piso de madera oscura que hacía juego con los muebles y la cama.

Ron y Hermione habían elegido una de las habitaciones que estaba en el mismo piso, que aunque era más pequeña tenían espacio de sobra para todas sus cosas.

A petición de Hermione la sala en donde se encontraba el feo árbol genealógico de los Black, se convirtió en una biblioteca con grandes estantes que cubrían el tapiz de las paredes y en los cuales había una gran cantidad de libros tanto mágicos como muggles.

En todas las habitaciones había una chimenea para calentarlas en los meses de invierno, y la cocina había sido provista con una larga mesa con un montón de sillas para los almuerzos y días familiares.

Era el día de Nochebuena y un gran pino se erguía en la mitad del salón cerca de la chimenea y estaba adornado por todo tipo de velas y adornos de colores, además la sala completa tenía una decoración navideña y los regalos inundaban el piso del salón.

El sonido del antiguo reloj de pie alertó a los chicos que ya era medianoche y era hora de irse a la cama para que al despertar abrir los regalos.

Harry abrió perezosamente los ojos y se dio vuelta en la cama para saludar a su pelirroja pero ella no se encontraba a su lado, asi que supuso que ella estaría en la cocina tomando desayuno, así que el pelinegro se incorporó rápidamente y se dirigió al baño para darse una ducha y luego buscar el regalo de Ginny, que lo había escondido para que no sospechara ni supiera la sorpresa que le tenía preparada.

Mientras tanto Ginny se encontraba en el callejón Diagon recibiendo el regalo de Harry que los había comprado hace ya bastante de tiempo pero tuvo que encargarlo por que era un objeto muy raro. Después de unos segundos le dieron una cajita llena de hoyos que ella recibió con sumo cuidado y se apresuro para poder devolverse a Grimmauld Place antes de que Harry la extrañara demasiado.

Ginny llego sin problemas a la casa de Harry y vio que Hermiones y Ron estaban en la sala en total tranquilidad pero ambas cara se reflejaba una gran emoción y estaban surcadas por lágrimas, ya le preguntaría a Hermione que había pasado, por ahora lo que le preocupaba era el regalo de Harry así que subió rápidamente las escaleras hasta llegar al último piso donde Harry estaba de espaldas a la puerta, vestido y con algo entre las manos.

Se acerco a él y le tapo los ojos

Feliz Navidad, mi cielo – le susurró en el oído. – Te tengo un regalo que te va a encantar.

Déjame darte primero el tuyo- le respondió el pelinegro.

Ginny le destapó los ojos y se sento en el borde de la cama y Harry se sentó a su lado.

Ginny, sería una mentira que te dijera que desde el primer momento que te vi te amé enseguida porque no sería verdad, primero fuiste la hermana de mi primer amigo, mi mejor amigo, pero después de convertiste en una amiga. Todos los días que pasamos juntos antes de la muerte de Dumbledore fueron mágicos, la mayor magia que jamás había probado ni hecho. Tu fuiste mi principal alivio mi consuelo después de su muerte, y fuiste en la única persona en la cual pensaba mientras caminaba hacia mi muerte. Si eso no es amar, no se que es eso y nunca lo sabré porque lo que siento por ti es algo que nunca volveré a sentir por nadie, de eso estoy seguro. Por eso Ginevra Weasley, ¿quieres cambiar ese bello nombre por el de Ginevra Potter?