Disclaimer: Fairy Tail y sus personajes NO ME PERTENECEN; son totalmente de la autoría de la obra original del mangaka Hiro Mashima. Esta historia esta escrita como entretenimiento sin fines de lucro.

AU - Universo Alterno: la historia que leerás a continuación no sigue el hilo de la historia original.

No es un songfic, sin embargo se encuentra basado en la canción El Reino Olvidado de la banda Rata Blanca, la cual tampoco me pertenece en absoluto.

La historia aquí presentada es escrita totalmente por mí.


El Reino Olvidado.

II.

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El trotar de los caballos por toda la pradera levantaba polvo y ocasionaba ruido en aquel normalmente silencioso lugar. Unas jóvenes risas acompañaban el sonido, junto con el rio fluyente que había vuelto a estar lleno gracias a la lluvia que había tenido tan abandonado el lugar.

Era buena señal. La sequía acababa y con ello la falta de alimento y la muerte de cientos de árboles.

Había vida de nuevo, y era motivo de celebración.

—¡Lo tengo!

Aquel joven de cabellos oscuros levantó el arco con gran firmeza, apuntando a su presa y disparando velozmente.

Los otros dos festejaron al ver a aquel ciervo caer lentamente al suelo.

—¡Bien hecho, Gray!

—Fue un golpe de suerte, ¿ha?

—Eso quisieras, Natsu.

—Basta los dos. Vayamos a ver que nuestro amiguito se encuentre bien.

Cabalgaron hasta el animal, que jadeaba pacíficamente y con notorios rastros de sangre.

—No está muerto, ¿verdad? —Preguntó el mencionado como Natsu.

—No lo está. Di justo donde Porlyusica nos ha dicho.

—Me alegro. Ahora llevémoslo a la carreta para irnos al pueblo. —La joven verificó que el animal no tuviera otra herida, además de la notoria en su pata, que se había lastimado más por el rápido trotar con el que se alejó de aquellos cazadores que lo separaron de su madre. —Tranquilo, pequeño. Regresarás a tu hogar.

—Ojalá a nosotros nos tratases tan bien como al ciervo, Erza.

—Claro, Natsu. —Erza levantó su arco y apunto al joven. —¿Dónde quieres el golpe?

—¡Espera! ¡No me refiero a eso!

—Eres un verdadero idiota, Natsu.

—Solo vayamos a casa. Muero de hambre.

Entre los tres tomaron al pequeño animal. No es que pesara demasiado, si no que querían evitar lastimarlo.

O los dos chicos acabarían castrados, según la pelirroja.

El camino a casa fue más apacible, el animal duraría un buen rato dormido, gracias a aquella flecha que Wendy había preparado, la cual no era más que un calmante hecho a base de ciertas hierbas medicinales que Porlyusica le había enseñado a crear para poder tratar heridas de personas con mucho dolor, y esto para que pudieran llevar el ciervo al pueblo.

Aquella niña tenía un amor por los animales como nadie más, el cual mezcló con su amor por la medicina, por lo que la anciana de cabellos rosado había tomado a la niña como su pupilo.

—¡Hemos llegado! —Gritó, como siempre, el pelirosa para anunciarse.

—¡Bienvenidos! —Saludó la niña. —Vi desde lejos que se aproximaban. ¿El ciervo está bien?

—En perfectas condiciones, Wendy. En lo que respecta a su rescate; pero necesitamos hacer algo respecto a su pata, está bastante lastimada.

Gray y Natsu ya habían bajado con cuidado al pequeño animal.

—Pobrecillo. —Menciono Wendy, angustiada. —¿Podrían llevarlo al granero? Me será más fácil tratarlo ahí.

—Como usted diga, señorita.

Erza vio cómo se alejaban los dos chicos con la menor y sonrió.

—Bienvenida de vuelta, Erza.

—Oh, Lucy. ¿Cómo está todo?

—Perfecto. Los vi acercarse y vine a traerles algo de comer y beber. Seguro vienen hambrientos y cansados.

—Por supuesto. Fue más difícil de lo que imaginé. El pobre animal huía muy asustado, incluso de nosotros.

—Eso me trajo recuerdos. —Ambas rieron. —Pero no es tiempo de eso, anda, ten.

La joven le acerco una charola que tenía pan caliente y un tarro grande agua con algunos cuencos para beber.

—El pan huele delicioso, ¿recién horneado?

—Y de trigo recién cortado. Mira y yo lo preparamos hace unos momentos. Pasa a la taberna, Mira hizo una sopa de verduras deliciosa.

—Solo de escuchar me has alborotado el estómago.

—Anda, entonces. Está tan feliz que se ha puesto a cocinar para toda la aldea. Nos está yendo tan bien con las cosechas y la pesca gracias a los días lluviosos.

—Pensamos que eso destruiría nuestra aldea, pero fue todo lo contrario.

Entraron a la taberna, un lugar hecho casi por completo de madera, pues tenía en su edificación algunas rocas. No desprendía olor a alcohol, pues Mirajane, su hermana Lisanna y Lucy se encargaban de mantener bien limpio todo, pues los aldeanos siempre se reunían a comer en aquel lugar.

Era una aldea pequeña en estructura, pero no en personas. Eran una gran familia.

Aunque, durante las noches de festejo, era otra cosa.

Pero seguían siendo una gran familia.

—¡Erza! ¡Han regresado!

—¡Romeo! Que gusto verte de nuevo.

El chico recibió a la joven con un fuerte abrazo. Junto a Wendy, era uno de los más jóvenes en la aldea, querido por todos.

—¿Les ha ido bien? ¿Dónde están Natsu y Gray?

—Fueron a ayudar a Wendy con el ciervo, pero no tardan en estar aquí.

—¿Si pudieron ayudarlo? Temía mucho que escapara y esos tontos cazadores le hicieran daño.

—Pues no lo lograron. Y él está aquí para ser atendido y poder volver con su familia una vez recuperado.

—Vaya, que grato escuchar eso. —Una melodiosa voz se acercó a la mesa. —Pero ahora Erza tiene mucha hambre.

—Desde la lejanía huele delicioso, Mira. Y cuando Lucy me dijo que estaban cocinando no pude evitar apresurarme.

—Muchas gracias. —Dijo amablemente. Después vio de nuevo al joven y tocó suavemente su nariz. —Como Romeo ya tomó su comida y es todo un caballero, dejará a esta dama comer un poco e irá a verificar que Wendy tenga todo en orden, ¿verdad?

—Vamos, Mira. Deja de tratarme con un niño. —Dijo Romeo, riendo. —¡Iré a ver en que puedo ayudar a Wendy!

Se despidió de ambas mujeres y salió velozmente.

—Tan entusiasta como siempre.

—No puedo evitar recordar a Natsu a esa edad, ¿cierto Erza?

—Igual a él.

—¿Así era Natsu? —Preguntó la rubia, curiosa.

—Creo que era todavía más enérgico. Ese cabeza hueca se metía en un montón de problemas.

—Siempre he imaginado que ustedes tuvieron una maravillosa infancia aquí. —Dijo nostálgica.

Mira y Erza no mencionaron nada, pues sabían a qué se refería.

—¡¿Dónde está la comida?!

Los dos jóvenes llegaron acompañados de Romeo, que los había encontrado en el camino.

—Estaría aquí si hubieran llegado más temprano, Natsu. —Dijo Lucy.

—¡Erza! ¡Nos has traicionado! ¿Cómo pudiste empezar a comer sin nosotros?

—Estaba hambrienta. Tardaron demasiado.

—El ciervo despertó de repente. —Habló Gray, tomando un trozo de pan de la charola que había tenido Lucy momentos atrás. —Tuvimos que ayudar a Wendy a poner otra dosis de su calmante. Al parecer no es tan fuerte como ella pensó.

—Bueno, al menos ocurrió aquí y no cuando lo traían.

—Pero ya está controlado, ahora… ¿por qué no comemos? Moriré de hambre ahora mismo.

—No se puede contigo, Natsu. Tomen asiento que iré a traerles su comida.

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Habían pasado ya 10 minutos. El Gran Salón no estaba tan lejos del Salón de Tácticas, no entendía porque Byro tardaba tanto.

Como si lo llamase mentalmente, el hombre entró.

—Lamento la tardanza, su Majestad.

—No hay problema, solo dime que hacer.

—Tomé asiento, por favor. —El joven obedeció. —La misión es bastante sencilla, a decir verdad. Tiene que estar el tiempo necesario en aquel lugar, bajo una falsa identidad. No deben saber que es usted el Príncipe Jellal S. Fernandes de Edolas y mucho menos saber que va en búsqueda de su hermana.

—Un momento, Byro. ¿Cómo sabré quien es mi hermana?

—El Rey ha dejado claro que usted lo sabrá. Por su nombre, su aspecto.

—Confiaré en eso. ¿Qué más tendré que hacer?

—Dejar de ocultar su marca de nacimiento. Si bien aquí lo hemos hecho para evitar señalamientos por parte de los pobladores, y para evitar diferenciar a su hermano y a usted aún y cuando son gemelos, y pues, motivos más "estéticos". Además, eso le dará una vista menos… ya sabe.

—Menos de la realeza. Mi padre ya me lo ha dicho tantas veces, siendo es el motivo por el cual está oculta.

—No lo culpe, Su Majestad.

—No lo hago.

—Prosigamos. Tendrá usted que reunir toda la información necesaria. Quien es el líder en aquel lugar, cuantas personas hay, su área, todo. Toda la información necesaria. El joven Cubell irá a recoger sus informes.

—¿Erik está al tanto?

—Lo estará. Es un miembro importante de la Guardia Real. Al ser su amigo y además bastante joven, no veremos problemas. Sobre todo porque su rostro no es conocido como el de su padre. Una vez que nosotros tengamos la información necesaria, iremos en su búsqueda. Usted, en caso de que la Princesa se encuentre ahí, deberá convencerla de volver. Después de esto su padre tomará acciones.

—Entonces, ¿es todo?

—En efecto. Cualquier decisión que se tomé durante su estadía con los exiliados, le será informada por el joven Cubell.

—¿Qué llevaré?

—Su persona. Por desgracia no podremos darle gran armamento, así como ropajes. Eso levantaría sospechas. Va a una misión, Señor. No a un paseo.

—¿Y entonces?

—Tendrá que orar a los dioses porque esas personas le provean lo necesario. Eso es algo que no tenemos en nuestras manos.

—Demonios.

—Sería todo. Solo le menciono que esto comenzará en una semana.

—Bien, me retiro entonces.

—Adelante, su Majestad.

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La música era alegre y digna de un festejo.

¿Qué había que festejar? Nada. Pero esa era la esencia de Magnolia.

Estaba la excusa de las nupcias contraídas por Gajeel y Levy, pero eso había sido un par de meses atrás.

Y también habían festejado hasta quedar dormidos en la taberna.

O quizá festejaban la vida que ese pequeño ciervo disfrutaría una vez curado, pues había pasado casi una semana de su tratamiento.

Pero no.

Era una simple noche que merecía ser festejada porque sí.

Esa era una de esas noches alegres en las que Erza disfrutaba de usar un vestido sencillo, y dejar que las chicas la arreglaran un poco. Era bueno dejar su vestimenta usual por un rato, además, aquel vestuario le daba una gran ligereza para bailar, dando giros y giros con Elfman, que se arrepentía de haber invitado a la pista a la chica, olvidando su intensidad para la danza.

Probablemente acabaría vomitando.

—Erza, e-eres un hombre. —Dijo Elfman, mientras caía de lado poco a poco.

—Vaya, has desmayado incluso a mi hermano. —Dijo Mira, sonriendo.

—Estos tipos no soportan nada. Creo que la única beneficiada aquí es Juvia.

La joven de cabellos azulinos no dejaba de ponerse más y más roja por tener a Gray desmayado sobre ella. Y no era solo el hecho de que estuviese así, si no que el chico apenas y llevaba puesta ropa interior.

Fue más de lo que la pobre chica podía soportar.

—Bueno, al menos logré algo de provecho.

—Sabes Er, deberías invitar a Laxus a bailar. —La albina le guiñó un ojo.

—Creo que la única que quiere bailar con Laxus es otra.

—Negaría eso, pero sería una vil mentira. Pero es tan testarudo en su intento de "macho rudo" que a veces deseo cortar su virilidad.

—Esa es una buena amenaza para que baile contigo.

—¡Tienes razón! Vuelvo en un instante.

—¡Espera, Mira! Era broma… —La chica avanzaba hacía aquel rubio, pero regreso, haciendo que la pelirroja suspirara aliviada. —Por un momento pensé que si lo harías.

—Lo haré, pero no sin antes decirte que iré con algún brujo y le pediré que mandé a alguien capaz de soportar la danza de la gran Titania.

—Que divertida. —Mencionó sarcástica.

—Bueno, me voy a intentar algo.

"Pobre Laxus". Pensó la joven. "No sabe lo que le espera".

No entendía las palabras de Mirajane, a pesar de que no era la primera vez que las mencionaba. No necesitaba nada, la estaba pasando bastante bien. Había bailado con Gray, Natsu, Elfman, incluso con Bickslow. Había tomado un poco con Cana, y charló con Wendy sobre que ese día se cumplía un año de que habían encontrado muerta a esa gatita que acababa de tener a sus crías en el bosque. De siete, solo tres habían sobrevivido. Natsu y ella adoptaron de inmediato, lo raro fue cuando vieron llegar a Gajeel, dispuesto a quedarse con el otro pequeño.

Ese día Levy quedó aún más encantada con su ahora esposo.

Dejó sus pensamientos de lado cuando vio que Mira había logrado lo que se propuso. Todos miraban divertidos a Laxus, que a duras penas avanzaba hacía la pista de baile.

Pero algo captó su atención.

Toda la aldea se encontraba festejando ahí, pero el trotar de caballos se escuchaba bastante cerca.

Después un grito de dolor.


¡Aquí está el segundo capítulo!

Lamento la tardanza, pero fue un mes un tanto estresante por exámenes finales y, justo después de eso, tuve que estar separada de mi computadora por un par de semanas más, por lo que no pude publicar nada.

De igual forma, espero que disfruten este capítulo y anímense a dejar su comentario sobre que les pareció~.

Un agradecimiento a MacJardin y Erza PS por sus bonitos reviews uwu

¡Felices fiestas! Nos leemos pronto.

-JK.