Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.

Basado hasta el capitulo 350 del manga.

Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.

Importante: hay cuestiones de tiempo que se manejan, los cambios de escena entre estos periodos suceden en el mismo instante.

Introspección: al término de la guerra, todo parece indicar que las cosas transcurrirán de una forma apacible y segura. Sin embargo, Rukia pierde cada una de las memorias de su mente, dando como resultado un doloroso destino a su persona. A la par, los vizards son reintegrados en al Sociedad de Almas; como una nueva élite de guerra. La recién formada Catorceava División, también llamada Sekushon Kuroi (división negra).

Sumary: Aún en la oscuridad..., una luz puede brillar... Aún en la soledad..., un corazón puede latir... Aún así..., este no será el final.


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Tan cerca del paraíso

(To close to paradise)

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Por Ireth I. Nainieum

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Capítulo IV

El renacer del fénix

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"Seguir un sueño tiene un precio.

Cuando queremos algo, escogemos el precio que vamos a pagar"

-Marktub-

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―¿Oye, Shinji? –lo miro con recelo- ¿estás seguro que no tienes cerilla en tus oídos? –le espeto- ¿te dijo que al medio día, nos quería ver a todos? –lo enfrento- ya son casi las cinco de la tarde y no hay rastro alguno de su presencia

Exclamo bastante irritada la blonda y al igual que el resto de la división se encontraba sumamente fastidiada ante la falta de decoro de parte del Capitán. Quien al parecer y casi podría asegurarlo no se presentaría ese día, mucho al descontento de varios.

―Claro, Hiyori –la miro aburrido- me dijo que quería a toda la división reunida el día de hoy

―¿¡PERO!?

―Lo se –la interrumpió- yo también me estoy desesperando –le susurro el blondo- no te olvides de la carta que recibimos el día de ayer

Ella abrió sus ojos con sorpresa y lo miro consternada.

―¿No, me dirás que realmente va a hacerlo?

Hirako permaneció en silencio, y ante la falta de respuesta fue observado austeramente por sus camaradas en habilidad; quienes rápidamente sus miradas de estupor ser transformaron en mustias. Por lo visto Ichigo, realmente iba a ejecutar a dos capitanes de la Corte de los Espíritus Puros. Aunque no hubiese una justificación verdadera para dichas muertes. Ya, que el pergamino recibido el día de ayer no se mencionaba nada al respecto.

De pronto la puerta principal del recinto se abrió de golpe, para dejar entrar al Capitán en cuestión. Él cual, camino directamente hacia el centro de la misma y de inmediato hizo acallar los rumores que se generaban.

―Mañana, se llevará a cabo la reunión de Capitanes –se giro sobre sí mismo- y, hay algo que necesito que hagan todos; para que la encomienda sea todo un éxito. Tal y como la Cámara lo espera

―¿Qué quiere de nosotros, amo?

Se hinco un miembro de su división al indagar, y de inmediato el resto de sus camaradas lo imitaron. Tan solo permanecieron en pie, los antiguos sujetos conocidos como los vizards. A lo largo del tiempo, técnicamente Ichigo ya se había acostumbrado a tal muestra de idolatría por parte de sus subordinados. Habían llegado al punto, en que estaban dispuestos a sacrificarse por él, sin preguntar por absolutamente nada.

―Deberán todos ustedes, de rodear a la sala de reunión de Capitanes, y generar un escudo que impida la intromisión y salida de cualquier persona –miro a Hachigen- esa parte te la dejo en tus manos, junto con los kuroi –los contemplo en general- Hiyori, Mashiro, Love, Kensei, Rose –silencio- ustedes serán los encargados de cubrir el piso y proteger al resto de cualquier posible ofensiva por parte de los tenientes y demás miembros –decreto- Lisa, Hirako –volteó hacia ellos- le entregaran al comandante Yamamoto el pergamino con la orden que recibimos ayer, por parte de la Cámara

―¿Estás seguro de querer hacer esto?

―Anoche tuve una epifanía, Love –silencio- por lo que ya no tengo dudas de lo que debo hacer. Solo les pido que pase lo que pase no pierdan jamás la fe en mí

―¡SE HARÁ COMO USTED AMO!

Gritaron al unisonó los kuroi. No necesitaban saber el contenido del la orden, les bastaba con recibir el consentimiento de su Capitán para divertirse un rato en la Corte de los Espíritus Puros.

―Esta estrictamente prohibido el eliminar almas de forma innecesaria –recordó Ichigo- no deben olvidar eso

Siseo duramente, acto seguido camino hacia la puerta. Necesitaba un momento para él mismo. Más se detuvo, al haber olvidado algo de suma importancia.

―La operación comenzará a las once de la mañana

Salió finalmente, y las palabras previas causaron una gran expectación en su tropa.

―Me cuesta creer que fresita kun, realmente se los vaya a cargar

Exclamo más que nada para ella misma, a la vez que suspiraba con pesadez la mujer de cabellera verde. La frialdad con la que manejo la situación previa, podría helarle la sangre a cualquiera.

―Tendremos que organizar mejor su estrategia o nos tomaran pillados

Se irrito el único tatuado del grupo.

―Tu tienes la parte fácil, Kensei –se resigno- yo debo crear un escudo para un área ten grande y con varias personas de gran poder espiritual –se lamento- Ichigo kun, no piensa en lo pesado que me resulta hacer esto

―¿Hirako?

―Dime, Lisa

―¿Te diste cuenta, cierto?

―¿De que hablas? –indago la blonda del grupo- ¿de la estupidez que acaba de decir ese capullo?

―Las reuniones siempre son a medio día –la miro la mujer con anteojos- a menos que haya manipulado la reunión –arrugo su frente- y no creo que la haya pedido al Comandante Yamamoto -medito- pero, para hacerlo de otra forma necesitaría eso… -cavilo y se auto respondió- tendría que haber estado en contacto con las mariposas infernales –expreso seria- y...

―¿Y, eso qué?

Espeto la rubia.

―Nuestra división, es la única que no tiene acceso a los insecto –la miro Rose- la Cámara nos ha negado su uso desde el principio –la miro con extrañeza- no encuentro otra forma de que haya manipulado la reunión. Sin embargo, debió de haber recibido la ayuda de alguien más

Shinji no dijo nada en lo absoluto, ni mucho menos en el resto de la reunión; cuando ultimaban los últimos detalles del ataque que se llevaría a cabo mañana. En su mente se repetía, parte de las palabras que Ichigo le dijo la noche anterior. Se levanto de su asiento, dejando impresionado a más de uno por su actitud y salió sin decir nada. El resto de la comitiva, se concentro de nueva cuenta en los detalles finales. Camino hacia el despacho de Ichigo, y se detuvo tras la puerta.

―Pasa, se que quieres hablar –lo miro ingresar- quieres saber quien me ha facilitado las mariposas infernales –entrelazo sus dedos bajo su mentón- ¿cierto?

―Ya lo has dicho

Camino hasta ocupar uno de los asientos de la oficina.

―Y puedo asegurar que no me lo dirás

―Por supuesto –se recargo contra la silla- ¿algo más con lo que no estés de acuerdo? –regreso su atención a sus documentos pendientes- esto que hago ¿ya no te parece divertido?

―Por supuesto, que no –se lamento- pero, me temo que no tengo más opción que obedecer tus mandatos –se levanto- ayer, mencionaste que todo esto formaba parte de tu plan –lo miro- ¿lo que harás mañana también? –silencio- ¿o solo estás jugando con todos, Ichigo?. ¿Eres consiente de las consecuencias?

―El día de ayer, tal como le dije a Love tuve una epifanía

―Justo después de que casi ultrajas a Rukia –curioseo- ¿o tu revelación fue de otra índole mucho más espiritual?

Ichigo dejo sus documentos, alzo su rostro y después avergonzado llevo una de sus manos a su rostro.

―¿Me seguiste?

―No –se defendió- alguien te vio salir de su habitación

―¿Y, ese alguien tiene nombre? –exclamo peligroso- ¿Hirako?

Ahora, Shinji tomaría una actitud petulante, y disfrutaría gratamente el darle el nombre de su pequeño soplón. Uno que por cierto, él jamás se atrevería a tocar.

―Kurosaki Yuzu

―¿Realmente? –comento sarcásticamente- ¿y que hacía ella ahí?

Hirako suspiro.

―¿Ya te olvidaste –fingió sorpresa- que la Cuarta División le hace chequeos mensuales?

Ichigo, chasco su lengua con fastidio.

―¿En la madrugada?

―¿Sabes? –ironizo- eras más divertido cuando eras un estúpido capullo –se quejo- así, por lo menos el mentirte era más divertido

―Habla

Breve silencio.

―Realmente, Yuzu te vio salir de su habitación –se sentó una vez más- lo del ultraje me lo acabo de inventar –rasco su cabeza- y por lo visto no he herrado –se molestó- ¿eres idiota o te haces? –lo reprendió- por poco, tú…, tú… -lo miro con pesar- solo agradezco de que no continuases, o Dios sabe que cosas hubiese visto tu hermana –coloco sus codos sobre el escritorio- la única información que pude obtener de ella, cuando me la encontré en un corredor, fue que llevaba un mensaje de suma importancia al mayordomo de la familia Kuchiki

Ichigo se giro y le dio la espalda al blondo.

―¿Entonces Byakuya esta con Unohana?

Inquirió.

―Eso no fue lo que me dijo –suspiro- aunque creo que estás en lo correcto –afonía- ¿hablarás con tu hermana?

―No

―Como quieras –se levanto una vez más- pero estas a punto de asesinar a su Capitana –exhalo- tarde o temprano, necesitas afrontar todo aquello que has dejado sin terminar

―Shinji

Esa palabra lo paralizo. Hacia ya tanto, que no se refería a él de esa manera, Ichigo solía llamarlo por su apellido; al contraste de Hirako que disfruta el citarlo por su nombre de pila, antes lo solía enfadar con eso, pero ahora era simplemente por inercia.

―¿Estás seguro de lo que me acabas de decir?

El blondo se indigno.

―Eso me ofende –llevo una de sus manos a su pecho- ayer cuando regresaba, me la encontré vagando por la Doceava División –lo miro fijamente- y parecía algo nerviosa de verme ahí, creo que la asuste

―No la pude percibir en lo absoluto

Hirako parpadeo perplejo, y claramente no creyendo lo dicho por él. Eso era sencillamente imposible, las únicas personas capaces de ocultarse de esa manara, eran Ishida y el hombre frente a él.

―¿Me estás bromeando?

―¿Había algo inusual en ella? –se levanto- ¿cualquier cosa, por pequeña que sea?

―Nada –memoro-

―¿Absolutamente nada?

El blondo llevo una de sus manos a su cabeza y sujeto con fuerza su cabellera, recordando la extraña reunión con la mujer.

―No, realmente –redo sus ojos- solo…

―¿Solo?

―Había un ligero aroma a menta a su alrededor –lo miro- creo que pasa mucho tiempo junto al arbusto

―Ah

Se reacomodo perturbado en su asiento.

Yuzu se había unido a la Corte de los Espíritus Puros, hacia quince años. Tan solo un par de meses después de haber abandonado el mundo humano, acaecido a los setenta y cuatro años. Arribo, mucho después de su melliza. En un inicio, él se opuso tenazmente a permitirle el integrarse a las filas en una extraña muestra de cariño; casi ajena para la gran mayoría. Y luego de ruegos y suplicas de la menor, logro ella su cometido. Ingreso a la academia, bajo una sola condición. No tomaría ninguna escuadra que pusiese en riesgo su existencia en al Sociedad de Almas, por lo que al final su única opción fue la Cuarta División.

Tardo cinco años en graduarse, y le tomo diez más el obtener la octava posición dentro del grupo. Algo de lo cual él mismo se enorgullecía, sin decírselo a nadie; al igual que su hermana había escalado en rangos por mérito propio. Con el pasar del tiempo, Yuzu había desarrollado un gran gusto por la horticultura, de la cual varios de sus compañeros se maravillaban; era capaz de lograr las plantas más extravagantes y extrañas. Aquellas con un cuidado en extremo. Por lo que al final, la Cuarta División había comenzado con la creación de nuevas medicinas; gracias a la ayuda de la fémina. Más el arbusto de menta, por lo que se comentaba era su preferido. Y lo más extraño, es que solo había uno de su tipo en todos los invernaderos.

―¿En qué estás pensando, Ichigo?

Volvió a sentarse.

―¿Te preocupa tu hermana?

―No –mintió- creo que tal vez me concentre demasiado en otras cosas, y por ello al final no pude percibirla. Eso es todo

Silencio.

―Dejando eso a un lado –suspiro- el pergamino con la orden de muerte no lo dice, pero ¿de qué se le acusa a esos dos? –inquirió y percibió el aroma inconfundible de ese lugar- ¿entraste a la Cámara, sin su consentimiento? –rechisto- ¡joder, Ichigo!. Apestas a ese sitio

Al igual que un hospital tiene su aroma propio, la Cámara de los Cuarenta y Seis, tenia su esencia en particular. Luego de un largo silencio, el Capitán se emancipo en sus pensamientos e instantes despues se levanto, camino hacia una puerta secundaria e ingreso en ella. Era su más sagrada área, una en la cual absolutamente todos tenían prohibido el ingresar, bajo pena de muerte. El sitio donde dpositaba sus trofeos, no debía de ser vista por nadie.

―¡VEN!

Le grito desde el interior. Algo molesto, el blondo se levanto y camino hacia la puerta. Era una habitación demasiado pequeña, de menos de un metro por lado; lo interesante se encontraba en el piso. Una escalinata, era el único sitio a seguir; por lo que al final descendió por ella. Al terminar con la escalera, se encontró con un largo pasillo iluminado tenuemente y al final comprobó una puerta más. Supo que hacia allá debía de encaminarse.

―¿Por qué me necesitas en este sitio?

Le externo al entrar y admirar la totalidad de las máscaras expuestas. Habían tantos fragmentos que le llevaría un largo tiempo el contabilizar todos los trozos expuestos.

―Pase lo que pase –lo miro desde sofá de la habitación- necesito que confíes en mí, hasta el final Shinji –silencio- no, me debes juzgar por que he hecho en el último siglo; sino más bien por lo que haré de ahora en adelante

Hirako se recargo en el marco de la puerta.

―¿Por qué razón la Cámara los quiere muertos? –inquirió seriamente- por más que lo pienso no hay lógica en sus acciones, aunque desde el inicio nunca la habido

―Ellos, nunca han tenido la razón desde el inicio. Shinji. Cuando les pedí la liberación de los prisioneros del Nido del Gusano -lo miro- pensé que se opondrían -coloco una de sus manos bajo su mentón- cuando les sugerí el usarnos como asesinos, creí que se negarían... Todo lo que han hecho es seguirme el juego

Llevo una de sus manos a su rostro, y en un instante desapareció su máscara de vacio; y de nueva cuenta Hirako podía contemplar el rostro humano. Ese hecho le helo la sangre, ya que por primera vez en una centuria dejaba que alguien más observase sus emociones. Como si estas fuese un simple reflejo en el agua y, no le gusta para nada lo que contemplaba en ese momento.

―Creí, que nunca más volvería a ver ese rostro

―Una vez, Rukia me dijo que todo lo que la Cámara hace es para procurar el bien de la Sociedad de Almas, y el mundo humano –exhalo- y me he preguntado ¿es correcto dejar nuestro destino en sus manos?. ¿O, es tiempo que lo forjemos por nosotros mismo?

―Ella aún te importa

―Rukia, Yuzu y Karin, son lo único que me mantiene tranquilo Shinji. ¿Sabes porque te he traído a este sitio?

―Con que no pretendas matarme me conformo

No le bromeo, le hablo muy en serio e Ichigo sonrió gustoso, segundos después ambos se miraban fijamente.

―Ingrese a la Cámara hace un par de horas, tal y como lo mencionaste -suspiro- pero sin su permiso, como pensaste

Shinji abrió sus ojos con sorpresa, y estuvo a punto de reprocharle; sin embargo, la mirada de Ichigo lo silencio oportunamente.

―Hay algo muy extraño en ese lugar –silencio- me cuestiono ¿en qué momento toman las grandes decisiones, si duermen por horas?

Se levanto

―Has hecho cosas estúpidas, pero… -entro y cerró la puerta- ¡eso ha sido de lo más idiota que has hecho últimamente! –le susurro- espera… ¿has dicho que dormían?

―Eso, creí al inicio

Encendió un par de lámparas e ilumino más la sala de trofeos.

―¿Pero?...

―Cuando intente acercarme percibí un escudo muy poderoso…, similar al de Hachigen –silencio- tenía un aura completamente distinta, pero a la vez me resultaba familiar hasta cierto punto

Camino hacia la cómoda

―¿No indagaste más?

―De haberlo hecho, habría activado tal vez las alarmas y esa no era mi intención

―¿No te entiendo?

―Fui en busca de Sode no Shirayuki –su mirada de torno peligrosa- ¿y adivina qué?

―¿No, me dirás ahora que la tienes guardada en ese cómoda?

Se la señalo, y a este punto el que le afirmase no le sorprendería en lo absoluto. Ya que cada vez que se trataba de esa mujer, dejaba a un lado el raciocinio.

―No estaba en el torikago

Se recargo contra el mueble, y con la mano le pidió ocupase el único asiento. Algo que el rubio hizo sin objeción alguna.

―Es imposible –le externo el rubio- ahí fue dejada mucho antes de que ella despertase, y de eso hacen ya cien años ¿qué razón tendrían para moverla de lugar? –medito- espera… -lo miro- ¿por que has ido por su zanpakutō y no por la tuya?

Ichigo ignoro su segundo cuestionamiento, y por el momento solo le respondió a su primer comentario.

―Después de haber estado con Rukia ayer, me dirigí a la Cámara y como pretexto exigí la justificación –se cruzo de brazos- tardaron más de cuarenta minutos en darme una respuesta, para algo que ya deberían de tener a la mano

―Olvida eso… -rodo sus ojos- ¿para qué necesitas su espada?

―Mi epifanía, fue el escucharla hablar –lo miro- ayer…, ella me llamo por primera vez en todo este tiempo, y fue algo gratificante el escucharla

Hirako se impresiono, y estuvo a punto de comentarle que tal vez fue su imaginación, pero se silencio. Ante la intensidad de su mirada y palabras, por lo visto estaba decidido a llevar eso hasta el final; aunque ahora tenía la sospecha de que las cosas no terminarían precisamente como se esperaría. Ichigo se volteo y abrió la cómoda. De ahí extrajo un pergamino más, con una mariposa roja impresa, y se la entrego al blondo para que la leyese. Lo cual él hizo y la examinó cuidadosamente.

―A Kuchiki Byakuya, bla, bla, bla…, por agredir a un juez en una reunión programada y faltar el respeto a la Cámara en sus decisiones, bla, bla, bla, -repetía parte del documento- a Unohana Retsu… -lo miro- no hay nada escrito en esa parte. ¿Ichigo?

―Lo que haré mañana, destruirá por completo la reputación de la Catorceava División –se sincero- y también la de la Cámara –exhalo- dependerá del resto de la Corte de los Espíritus Puros, el rumbo que se tome de ahora en adelante

―Hay algo que me ha inquietado más, por sobre todo lo que has hecho –se levanto- ¿por qué razón no hay manifestación alguna de tu presencia espiritual, ni de Ishida?

―Porque –le sonrió divertido- puede que tal vez no este aquí en primer lugar

―¿Cómo?

Ichigo se encamino hacia la puerta, mientras se reía por la reacción del blondo.

―Cuando llegue el momento –se detuvo antes de salir- deberás de sacar a Zangetsu del torikago

―¿Y, cuándo será eso?

―Tu lo sabrás

Antes de abandonar la sala de trofeos, se coloco una vez más aquella máscara que a tanta gente atemorizaba. La imagen espectral, se manifestó de nueva cuenta; su larga cabellera ondeaba en su andar, así como también esos horribles cuernos por sobre su cabeza.

―Dejo todo en tus manos, –exclamo con esa horrible voz- Hirako Shinji

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Jueves, tercera semana, séptimo mes, 10:35 am

Temprano en la mañana, once Capitanes se aproximaban a la sala de reuniones, Shunsui iba bostezando y lamentándose por el hecho de haberse levantado tan pronto. Y más aburrido, al saber que el único tema que se trataría sería la intromisión de los arrancars de nivel "C", en la Sociedad de Almas. Algo que su teniente ya le había externado, sin embargo, debía de hacer acto de presencia y cumplir con el papeleo que le correspondía.

―Como detesto hacer las cosas dos veces –le lamento- con lo que los tenientes nos han dicho era más que suficiente

―Eso puedes decirlo tú, Shunsui –lo miro de reojo al caminar- mi teniente nunca va a esas reuniones y sino vengo a este sitio, jamás me enteraría –rechisto Zaraki- ella sigue siendo una cría –gimió- le encanta visitar a Rukia todas los días –sobo su nuca- a veces quisiera que madurara un poco… -exhalo- pero difícilmente alguien más me soportaría como lo hace Yachiru…, ella no me tiene miedo

Expresaba sinceramente tras la puerta, mientras esperaba a que estas se abriesen y los dejasen ingresar.

―¿Por miedo?... –susurro- me pregunto, ¿si los kuroi no sienten lo mismo por Kurosaki?

Externo el pelirrojo y capto la atención.

―Luego de cien años, ¿aún no hacen las pases Renji kun?

―No puedo perdonarlo, Ukitake san

Miro hacia la pared y se formo un tedioso silencio en la antesala. Finalmente las grandes puertas se abrieron, permitiendo el ingreso de los capitanes. Quienes con calma ingresaron, faltaban quince minutos para que la reunión comenzase, y se llevaron una inusual sorpresa. Yamamoto no se encontraba en su asiento, como era lo usual; sino más bien, estaba parado junto a una de las ventanas de la sala. Había levantado la cortina, y escudriñaba seriamente hacia el horizonte.

―Han llegado antes de lo previsto, Capitanes –lo miro de reojo- casi una hora para ser exactos

―Eso no puede ser posible, Yama Yi –avanzo hacia él- ayer recibí una mariposa infernal que me entrego Nanao chan, sobre la modificación de la hora de la reunión del día de hoy –se paro junto a él- a petición tuya

―Shunsui –se giro y miro al resto- ¿ustedes también recibieron ese mensaje?

El silencio fue la confirmación del asunto.

―Yo no ordene tal cosa -externo el lonevo- me sorprende que cayesen en la trampa

―¿Cómo?...

Soi Fong, no pudo terminar su pregunta ya que de pronto un fuerte y conocido poder espiritual se manifestó de golpe. El inconfundible rastro del Capitán Kurosaki, se acrecentaba rápidamente por toda la Corte de lo Espíritus Puros. Justo ahora comenzaba, la misión. Las puertas de la sala se abrieron de golpe, y estas dejaron entrar a dos ilustres miembros de la Sekushon Kuroi. Los cuales arrojaron hacia el frente a los guardianes de las puertas, que en ese momento ya estaban inconscientes.

―¿Qué significa esto –dio un paso al frente- es una sublevación de su parte, kurois?

Hitsugaya hablo y se preparo para lo que posiblemente sería un enfrentamiento entre ellos. Aunque ni el, ni sus compañeros llevasen sus armas, aún poseían las suficientes habilidades para darles una batalla. Y no fue el único, los demás también se preparaban para una clara ofensiva. Sin embargo, y antes de poder hacer algo más percibieron una nueva presencia. Miraron hacia la ventana.

En el exterior se encontraba suspendido en el aire Hachigen, con el resto de los kurois. Los cuales formaban una cadena humana alrededor de la torre en donde se llevaba a cabo la reunión.

―¿Pero, que demonios? –expreso Ikkaku- ¿qué están haciendo?

Hachigen estiro sus manos y luego las junto de golpe, a este punto los kurois sujetaban el hombro de su contiguo, mientras la mano restante la mantenían sobre sus zanpakutōs. Estaban concentrado su poder espiritual, y se lo brindaban al corpulento hombre.

―Hachigyou sougai (1)

Una enorme estructura cubrió en su totalidad a la sala de reunión. Dejando en su interior a los Capitanes de la Sociedad de Almas, no había manera alguna que los que se hallaban en el exterior pudiese entrar.

―Hemos comenzado con al operación

Hablo Shinji en voz alta, para regresar la atención de la habitación hacia ellos. Y de paso, dar inicio con el segundo punto en la estrategia. Hirako y Lisa, eran los únicos que cargaban con sus zanpakutōs, y en ese momento mantenían la ventaja por sobre el resto; al haberlos tomado por sorpresa. Tal y como se había previsto, se habían acostumbrado demasiado a las cosas.

―¿QUÉ SIGNIFICA ESTO, KUROIS?

Siseo peligrosamente el pelirrojo, con una clara intención de asesinar a por lo menos uno de ellos.

―Es evidente –mostro su arma- Capitán Abarai –expreso la mujer- ¿o, no ha visto bien?

―Yadōmaru –susurro- ¡ESTO, ES ALGO QUE NO PODEMOS PERMITIR COMO LOS GUARDIANES DE LA SOCIEDAD DE ALMAS!

―Guardianes de la Sociedad de Almas –repitió la fémina- ¿lo hemos sido realmente?

Silencio.

―No estamos aquí, para pelear –hablo el blondo- o al menos eso es lo que trataremos de evitar, en la medida de lo posible –exhalo- así, que solo les pido que esperen un poco aquí, a que todo términe

―¡¿Y QUÉ MIERDA ES ESO?! –señalo hacia Hachigen- ¡¿TIENES IDEA DEL AUTOCONTROL QUE ESTAMOS TENIENDO EN ESTE MOMENTO?!

Externo Hisagi, listo con algún hadou para atacar.

―Solo, déjame recordarte –lo miro seriamente- que aunque no ostente el rango de Capitán actualmente –desenvaino su espada- mi poder espiritual no se compara con el tuyo –le sonrió peligrosamente- así, que esperemos a que esto finalice –exhalo el blondo- nuestro trabajo tan solo es mantenerlos fuera de todo esto

―¿Qué quieres decir? –y sonrió- no importa todavía hay dos Capitanes fuera de ese escudo

Odiaba el hecho de sentirse un inútil sin su zanpakutō, al ser el único de los presentes que carecía de las otras habilidades propias de un Capitán. Más por extraño que parezca, se sentía confiado de que Byakuya y Restu no hubiesen llegado todavía.

―Zaraki –lo miro aburrido- esta es una encomienda para Ichigo, de parte de la Cámara. Por ello, quiso dejarlos fuera a todos ustedes -los señaño en general-

Todos se asombraron y asustaron al mismo tiempo. Ya que nunca antes, había requerido la colaboración de casi toda su división; esto estaba más allá de todo lo que había sucedió alguna vez en la Sociedad de Almas.

―¿De Ichigo kun? –camino directamente hacia él- ¿qué quieres decir, Shinji?

―Ukitake –lo miro- Lisa –volteó hacia ella- entrégale al Comandante Yamamoto, el pergamino que Ichigo nos entrego en la mañana –lo vio con pesar- pronto entenderás todo

Lisa guardo su zanpakutō y saco de entre su ropa el documento. Dejo con intención que el resto mirase la mariposa roja enmarcada, avanzo hacia el longevo. Se lo deposito en sus manos y le hizo una exagerada reverencia, mientras se alejaba sin darle la espalda en ningún momento. En ese instante, el Capitán de la Décimo Tercera División soltó al rubio. Y miro con impaciencia a su antiguo mentor. Yamamoto, desenrollo el trozo de papel. Comenzó con su lectura, y poco a poco los Capitanes percibían como sus manos le temblaban violentamente, como si estuviese enfermo del mal de Parkinson. Instantes después, miro a Hachigen.

―No vaya a intentar atacarlo –silencio- el escudo que Hachigen ha generado, -camino hacia él- solo sirve para evitar la intromisión de cualquiera que este fuera. Es una técnica suya, que desarrollo cuando aún éramos vizards – se detuvo a dos metros de él, en una posición que le daba la desventaja. Estaba rodeado por el resto de los Capitanes- y aunque lo matase –continuo- el escudo no desaparecerá tan fácilmente, a menos que él lo ordene –lo miro seriamente- y será demasiado tarde para entonces

―¡HIRAKO SHINJI!

Elevo su poder espiritual, de forma brutal y en el proceso carbonizo el pergamino. Shinji sonrió, al lograr que Hachigen pasase a segundo plano en esa disputa. Los Capitanes, francamente no sabían como actuar. La forma en la que Yamamoto reacciono los asombro, por su imprevista reacción. Solo una ocasión lo habían visto de una forma similar, y fue cuando dio el primer ataque en la falsa Karakura.

―¡USTEDES!

Lisa dio un paso hacia atrás, no estaba asustada, sino más bien por la increíble liberación de poder espiritual. Por otra parte el blondo no se inmuto en lo absoluto.

―Sabe, que aunque no lo desee debe acatar esta orden

―¡ESTO ES INADMISIBLE! –vocifero el anciano-

Poco a poco la templanza le regresaba, mientras los miraba con rabia y desprecio. ¿Hasta este punto había llegado el poder incontrolable de la Cámara de los Cuarenta y Seis?. ¿Por qué razón les había permitido todo esto?

―Se ha ordenado la ejecución de Unohana Retsu y Kuchiki Byakuya

Expreso Shinji, al comprender que Yamamoto se encontraba en un dilema moral. Se estaba debatiendo entre el obedecer las órdenes o el ir contra ellas.

―¿Qué, acabas de decir? –dio un paso el hombre de apariencia animalesca- ¿eso, no puede ser posible?

―¡HIRAKO! –le grito el anciano- ¡COMO ES POSIBLE QUE ÉL, ESTE DISPUESTO A EJECUTARLOS!

―Tranquilícese Capitán Yamamoto –guardo su espada- ni usted ni yo, podemos pelear en un espacio tan reducido –lo miro- sin herir seriamente a nuestro subordinados

―¿Cómo es posible…

―Estamos obligados a obedecer –hablo la teniente- al igual que ustedes

Lisa, guardo su espada. Como muestra de sumisión ante los presentes.

―¡Obedecer! –siseo- ¡va a matar a dos capitanes! –señalo hacia la ventana- ¡bajo, que maldito cargo va a excusarse la Cámara esta vez!

―Komamura –se mostro apenado- Kuchiki será ejecutado por oponerse al designio de su hermana, y herir físicamente a un juez –se lamento- sobre la Capitana Unohana –silencio- no se ha dado una razón para su muerte -hablo el rubio-

―¡Absurdo! –se acomodo su sombrero- ¿quieres hacer esto, Lisa chan? –la miro de reojo- Retsu y Byakuya, jamás han ofendido el nombre de sus divisiones en todo este tiempo

Afonía.

―Yo no he decidido, Shunsui –lo miro- solo hago lo que Ichigo me pidió –se lamento el blondo- y tengo que hacerlo, aunq…

―¡BYAKURAI! (2)

Renji lanzo un hadou directo hacia Hachigen. No creía las palabras de Hirako, con respecto al escudo; estaba seguro que si lo hacia caer, lo haría también esa protección. Por desgracia el hombre corpulento, no pudo esquivar el ataque, perder esa posición decrecería la magnitud del escudo que generaba al perder el poder que recibía. Sangraba profundamente de su hombro derecho.

Por otra parte, Hirako y Lisa fueron los más sorprendidos.

―Abarai…

Susurro impávida la Capitana.

―Esa orden me tiene sin cuidado –se ladeo un poco, para mirar a la Catorceava División presente- ¡SOKATSUI! (3) –externo seguro- ¡no voy a permitir esto! –susurro- ¡ESTOY CANSADO DE VER COMO LA CÁMARA JUEGA CON NUESTRAS VIDAS! –vocifero- ¡¿POR QUÉ, HE DE OBEDECER A UNOS SERES SIN ROSTRO QUE NO TIENEN IDEA DE LO QUE ES ARRIESGAR EL CULO POR PROTEGER ESTE SITIO?! –expreso lleno de coraje y valor- ¡YO VOY A SER EL ÚNICO QUE DECIDA, DE AHORA EN ADELANTE MI FUTURO Y EL DE LOS QUE ME RODEAN! –se preparaba para otro ataque hacia Hachigen- ¡PARA ESO ME CONVERTÍ EN UN DIOS DE LA MUERTE! –el siguiente ataque sería con sus dos manos- ¡SOKA…

Más su ataque no tuvo efecto alguno. Kensei se encontraba frente a su camarada, y fue el encargado de evitar ese tercer ataque. Se mostro con su máscara, y en un solo instante se abalanzo contra Renji; no le dio tregua alguna. Lo golpeo de lleno en su rostro y lo arrojo varios metros hacia el fondo. Lo había dejado inconsciente.

―¡ABARAI!

Grito Soi Fong, y de inmediato fue en su ayuda.

Hirako, volteo hacia Kensei y luego hacia los nueve capitanes restantes.

―Hay solo una cosa que Ichigo me pidió que les dijese –tomo aire- "Lo que haré mañana, destruirá por completo la reputación de la Catorceava División, y también la de la Cámara. Dependerá del resto de la Corte de los Espíritus Puros, el rumbo que se tome de ahora en adelante" –camino hacia la ventana- solo les pide – se coloco bajo el sol- que pase lo que pase, -volteó hacia ellos- nunca pierdan la fe en él…

Silencio.

―Solo debemos esperar… -expreso el blondo- y confiar hasta el final

―¿Le tienes tanta confianza a pesar de todo?

―Kurotsuchi –no lo miro- hace cien años supe que Ichigo, haría las cosas muy entretenidas en la división. Y lo ha hecho –mutismo- hubo un momento en que pensé que habíamos perdido al viejo idiota –esbozo una enorme sonrisa- y ayer, me di cuenta que nunca debí dudar de él

Volteo y los miro con seguridad, siendo honesto ellos tres contra diez capitanes activos no podrían. Más deseaba que ellos lo creyesen posible. Justo en ese instante Kurotsuchi, también sonreía con gozo. Por lo visto las cosas si se pondrían más interesantes de lo que había previsto y pronto recibiría su recompensa.

―¿Qué planea Ichigo kun?

―No tengo idea Ukitake –miro el cielo- pero de alguna manera…, pienso que quiere pagar por todos sus pecados de una vez por todas y lo hará de la manera díficil…

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Jueves, tercera semana, séptimo mes, 11:08 am

―Wow –miraba hacia arriba- Kensei si que sorprende cuando se enfada

Rio gustosa y regreso su atención hacia las tenientes que la rodeaban.

―¡Mashiro!…

Le hablo fríamente la mujer, mientras empuñaba su zanpakutō. Finalmente habían llegado los refuerzos, Matsumoto estaba teniendo serias dificultades contra la fémina de cabellera verde.

―¿No, han venido a caso a darte ayuda? –miro a las recién llegadas- ¿entonces que esperan para auxiliarla, Teniente Himanori, Teniente Ise? –se coloco a la ofensiva- vamos que no tengo todo el día

Las mujeres, se enfrascaron en sus combates.

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Al final habían decidido guarecer cada uno de los lados de la estructura que se generaría, gracias a la ayuda de Hachigen. Cuatro personas estarían dispuestas, para la seguridad externa del área. Los cuales deberían proteger, tanto en tierra como de cualquier posible ataque aéreo. Mashiro, Love, Rose junto a Hiyori; ya estaban en sus respectivas luchas.

―Estoy impresionado –se alejo lo más que pudo- no me esperaba que un simple teniente pudiese hacerme retroceder un par de pasos

Le dijo cuando sintió la estructura tras de él, para evitar la estocada con esa extraña espada.

―Yo no me esperaba que intentase esquivarme, oficial Love

Se preparo Kira, para un nuevo ataque.

―No me gusta para nada la apariencia de tu zanpakutō, Izuru –guardo su propia arma- me da mala espina –manifestó su máscara de vacio- y algo me dice que debo seguir mi corazonada

Pretendía terminar con eso rápidamente.

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Tres hombres lo rodeaban, y jadeaban cansados por el faltante aire. Rodeaban al rubio en una formación triangular, sin embargo, no habían podido realizar un solo ataque efectivo contra él.

―¡MALDICIÓN!- bramo iracundo- ¡¿CÓMO ES POSIBLE?! –expreso el hombre lentes de sol- ¡SOMOS TENIENTES!

Tres segundos al mando no podían contra él, y Rose, ni siquiera había desenfundado su arma.

―Tal vez, deberían descansar un rato –los miro- no tienen muy buena pinta señores

―¡CALLATE, ROSE! –le grito el más gordo-

Sasakibe, Oomaeda e Iba lo tomaron como un claro insulto, y sin tomar en cuenta ninguna precaución se abalanzaron directamente hacia él. Rose, tan solo exhalo ante al falta de raciocinio por parte de los hombres. Seguramente esa pelea no duraría mucho más.

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La única que al parecer tenía dificultades era la rubia, le costo esquivar la última estocada de esa espada.

―¡Diablos! –pensó- ¡es buena! –limpio el sudor de su frente- ¡demasiado!. Tal, como el capullo de su hermano

Karin se encontraba a unos cuantos pasos de ella, y se alegro al saber que tenía la ventaja de la situación.

―Pero hasta aquí llegaste –hizo aparecer su máscara- Kurosaki Karin. Este el verdadero poder de un kuroi al servicio del satsujin kibō –le susurro- ¡no lo olvides, pequeñaja!

Su objetivo era atacarla sin piedad, pero al mismo tiempo conteniéndose al máximo; no pretendía matarla. Pero, si le haría ver la gran diferencia entre ellas, era como el mismo cielo del infierno.

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Jueves, tercera semana, séptimo mes, 11:17 am

Ishida se detuvo y espero un poco. Al parecer se estaban desarrollando una serie de batallas por toda la Sociedad de Almas. Justo después de que Ichigo manifestase su poder espiritual.

―¿Ishida san?

Volteo hacia la mujer que lo acompañaba.

―No pasa nada, Nemu san

Continúo con su marcha. Se encontraba en un área completamente restringida para él, era él sitio donde se llevaban a cabo las operaciones de inteligencia, entre la Sociedad de Almas y el mundo humano. El área de comunicaciones.

―¿Pero? –le siguió el paso- esas energías son… -lo detuvo- los tenientes no tienen oportunidad alguna contra los kuroi

―Tranquila –la calmo- debemos darnos prisa

Ingresaron y de inmediato Nemu, se aproximo hacia uno de los aparatos y comenzó a ingresar la información que Ishida instantes antes le brindo.

―El Senkaimon (4) ha sido activado –volteó hacia él- y se activará en el área que indicaste en treinta minutos

―Gracias, Nemu san –acaricio su hombro- la salida, esta en el sitio donde te pedí

―Si, Ishida san

Debido al ajetreo ocasionado en la Corte de los Espíritus Puros, el área de inteligencia había dejado sus labores para resguardar la investigación de los últimos doscientos años del Capitán Kurotsuchi. Por ello, cuando ingresaron la sala estaba vacía. Y no habría nigún solo testigo extra.

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Jueves, tercera semana, séptimo mes, 11:20 am

Cuando Ichigo entro a la Cuarta División, varios oficiales lo cercaron con la clara intención de contenerlo. No obstante, él ni siquiera se molesto en levantar la asuchi; lo único que hizo, fue elevar aún más su poder espiritual. Por ende estos individuos se angustiaron al sentir el desmedido incremento de poder, el cual les imposibilitaba el continuar. Y de esta manera anduvo caminando por los pasillos.

―¡No te dejaré continuar!

Le espeto la Teniente, al parecer su poder se había incrementado en la última centuria. Ya que era capaz de mantenerse en pie, aún con su gran liberación de energía.

―Esto solo le hará daño a la larga, Teniente Isane

―¡NO TE DEJARÉ CONTINUAR! -repitió- ¡MONSTRUO!

Se propuso a atacarlo, no obstante, era ridículo por la gran diferencia de poderes entre ellos. Tan solo le basto a Ichigo una mano para dejarla fuera de combate, tal y como la última vez. Aterrizo en el suelo, e inconsciente.

―Descanse –la miro- la necesitaran para cuando despierte

Se alejo y toda la Cuarta División se encontraba sumida en caos, por la intromisión del asesino satsujin kibō. Luego de andar un buen rato por la escuadra, a lo lejos pudo percibir sutilmente la energía espiritual de los Capitanes; por lo visto lo esperaban.

―Hermano…

La mujer, se hinco ajetreada en el suelo. Ichigo vislumbro a una de las mellizas, recargada contra la pared del pasillo. Su frente estaba sudorosa, y le costaba trabajo el mantener apacible su respiración. Debía de pasar junto a ella, para llegar a su destino.

―¿Por qué, haces esto hermano?

Sollozo y bajo su rostro, cuando el paso frente a ella. No estaba avergonzada, más bien herida, ante la notable maldad de su pariente.

―Es una orden, Yuzu –le susurro al pasar a su lado- por favor…, espero que algún día puedas perdonarme

La tomo en brazos y con un shunpo la dejo en la seguridad de un pasillo lejano. Después con un paso veloz de nuveo se paro delante de él, estaba la puerta que necesitaba. Con sus dos manos la abrió y observo con impaciencia a los Capitanes dentro de la habitación. Byakuya se encontraba de pie y tan altivo como siempre. Retsu por otra parte, tenía sus manos colocadas sobre su pecho y estaba detrás del noble. Los varones, se enfrascaron en una silenciosa y sutil batalla con sus miradas. Finalmente, Ichigo rompió el contacto y en su defecto se concentro en la mujer. Al sentirse observada de esa manera, no se sintió intimidada. De pronto el satsujin kibō alzo su mano izquierda y la coloco en dirección a la fémina.

―Gran Rey Cero

Fue una respuesta rápida por parte de Byakuya, usando a Senbonzakura creo con ayuda de los incontables pétalos un escudo que se encargo de protegerlos. Más el daño ya estaba hecho, gran parte del edificio fue destruido por el ataque perpetrado, y en su defecto ahora solo habían una gran cantidad de escombros. Ichigo observo con interés su mano, y luego al noble herido. Debido a la ofensiva el hombro izquierdo de Byakuya sangraba en demasía; sin contar con todas las laceraciones mayores de ese mismo lado. Al parecer su defensa no fue lo suficientemente resistente. Clavo su espada en el suelo, y de esta manera evito caer al suelo. De pronto recordó que no estaba solo contra el asesino, se giro con rapidez para comprobar la seguridad de la mujer; y se alegro al encontrarla sin ninguna herida.

―Siempre has sido veloz, Byakuya

El noble volteo hacia él.

―Pero, debiste saber que con tu shikai activo no podrías detener ese cero –desenvaino la asauchi- has tenido suerte de que me contuviese al máximo –dio un paso hacia delante- cuando menos, esperaba arrancarte algún miembro de tu cuerpo

―¡Maldito!...

Lo miro con rabia. No podía perder, no debía hacerlo; pero, como ganarle.

―La Cámara de los Cuarenta y Seis ha decidido que sus almas son un problema para la Sociedad de Almas –silencio- y ha dictaminado sus ejecuciones –recito- y estoy aquí, para llevar a cabo la condena

Byakuya volteo hacia Retsu. Tenía la sospecha de que algo de gravedad le sucedería, luego de su arrebato contra Midori Chiaki. Sin embargo, ¿por qué ella?

―Por lo menos, podrías decirnos cuales son nuestros crímenes

Indago la mujer, mientras caminaba hacia el frente.

―Levantar la mano contra un juez –señalo a Byakuya- pero…, -alzo su espada- no hay nada sobre usted –la bajo- lo siento –se lamento- pero debo acatar, con lo que se me ha ordenado

―Entiendo

Unohana desenfundo su propia zanpakutō y en el proceso le dio al espalda al noble.

―¡Detente! –le suplico- tu, no podrás contra él Retsu -le hablo el noble-

―Lo siento –se retiro su haori- pero es algo que debo hacer –lo encaro- ¿estás listo, para seguir tu sueño –le sonrió- Ichigo?

―Por supuesto, Capitana Unohana

Pronto comenzó una pelea entre ambos. Aún sin liberar su bankai, Retsu resulto ser toda una oponente y no bajaba la guardia en ningún momento. A este punto, Ichigo ya le había ocasionado algunas heridas, nada de gravedad; y más destrozos por toda la división. La única estructura que se mantenía en pie por los alrededores era el Senkaimon (4).

―Debo felicitarla –la dejo respirar- honestamente nunca pensé que usted fuese tan fuerte, pero esto –bajo su espada- debe terminar pronto

De alguna manera con su nuevo ataque, la tomo desprevenida y termino por arrojarla con brusquedad a la única estructura en pie. En el proceso, una herida en su cabeza se manifestó. El hombre se alejo de ella, por algunos metros.

Ichigo al parecer la atacaría con un nuevo cero, solo que esta vez hizo algo que le helo la sangre. Se estaba ayudando con los cuernos de su máscara, ella abrió sus ojos con sorpresa; la tensión y la presión espiritual que desbordaba no tenía comparación alguna con la de hacia instantes. Miro a su alrededor, si lanzaba ese ataque estaba segura de que desaparecería gran parte de su división; junto con sus miembros.

―Cero neg…

―¡NO, MÁS KUROSAKI!

Fue un golpe directo contra sus máscara, en el proceso rompió uno de los cuernos y debido a esto la inercia del impacto se manifestó solo contra ellos. Fue casi como una explosión, los únicos que recibirán el daño serían ellos y nadie más.

Por el impacto ambos fueron lanzados en direcciones contrarias. Byakuya aterrizo agonizante a solo centímetros de Unohana, la cual temblaba violentamente. Se le acerco y lo examino con desesperación, tenía más laceraciones de lo imaginable, sangraba por todas partes y gran parte de su vestimenta yacía esparcida a su alrededor; no tenía idea de por donde comenzar a sanarlo. Recordó que no estaban solos, alzo su rostro y miro con pánico las lesiones de Ichigo. Él sanaba rápidamente y poco a poco fue dejando de chorrear el líquido carmín. Se estiro un poco, como si lo que le acabase de pasar fuera nada; y camino hacia ellos. Retsu se aferro al cuerpo del noble y lo iba a proteger con el suyo. Ichigo alzo la asauchi, Retsu cubrió lo más que pudo el cuerpo de Byakuya y cerro sus ojos, mientras esperaba su muerte. Más cuando los segundos pasaban y nada sucedía, temerosa abrió sus ojos y lo encaro.

En un solo instante senkaimon se activo, Retsu volteó. ¿Cómo se había manifestado?. Ichigo la tomo del cuello de su uniforme y la levanto, en todo momento ella no soltó al noble y con dificultad debido al peso se aferro a él, desesperada.

―Deben irse de aquí –la coloco de pie- lejos de aquí y no volver jamás

No daba crédito a lo que escuchaba.

―¡¿Pe…, pero?! –el peso muerto de Byakuya la cansaba- ¿qué…, quieres decir?

―No puedo matarlos –se sincero- nunca he querido hacer nada de esto –se lamento- erre mi camino y ahora debo enmendar todos mis errores

―¿Qué hay de Rukia? -se consterno- él –miro a Byakuya- no la abandonará aquí, con ellos

―Voy a cuidar de ella, como debí haberlo hecho desde el principio

―Kurosaki…

―Si no se puede ir contra la Cámara –golpeo el pecho de la mujer, sin brusquedad y esto la arrojo contra el senkaimon- al menos se le puede engañar, hacerles creer que están muertos hará que todos duden de ellos

Antes de desaparecer, le hablo.

―¿A dónde? –tenía un nudo en su garganta- ¿iremos?

―Cualquier lugar es preferible a este infierno

Las dos mariposas se manifestaron en el acto, y de esta manera ambos desaparecieron de la Sociedad de Almas. Su rastro, fue borrado en un solo instante.

―Ahora, debo asesinar a todos en la Cámara, para términar con esto

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Jueves, tercera semana, séptimo mes, 11:50 am

―Ese idiota en verdad lo hizo

Externo la rubia bajo su máscara, había ganado contra Karin. Pero a un alto precio.

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―¿No…, no puede ser? –dio un paso hacia atrás- ¡Retsu, Byakuya! –volteó hacia Shinji- ¿no dijiste que había que confiar en él?

―A pesar de todo cree, Ukitake

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―¡Capitana! –le costaba hablar- ¡Capitán Kuchiki, Capitana Unohana! –intento levantarse- ¿¡POR QUÉ?!

Gritaba la teniente que acababa de perder a su mentora.

―Teniente Isane

Llego a su lado Hanatarou

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Jueves, tercera semana, séptimo mes, 11:50 am

Yachiru se puso de pie, cuando percibió como la energía espiritual de Byakuya y Restu se desvanecieron de golpe. Su ojos se tornaron llorosos, sintió cuando ellos peleaban contra Ichigo, pero esto era demasiado.

―No debes llorar

Se asusto, ya que sabía que se encontraba solamente con Rukia. Se volteo y observo a una mano saliendo de la nada, tal como si rompiese un escudo invisible en el aire.

―Tú –lo señalo- ¿pero?...

―No debes llorar –repitió- porque nunca más habrá necesidad de hacerlo

La ataco en el pecho, de la misma forma en que lo hizo con Ichigo una vez. Retiro su mano, y en una muestra de afecto, la detuvo antes de que se precipitase en el suelo y la coloco suavemente en el suelo de la habitación. Y ahora, se concentro en la mujer de cabellera negra que miro todo sin hacer nada.

―En verdad que eres una muñeca –acaricio su mejilla- es hora de irse de este lugar -le sonrió- nuestra señora te espera Kuchiki Rukia

La tomo en sus brazos y camino hacia el jardín de la mansión. Y en ese momento, libero por completo su poder espiritual; ya no necesitaba mantenerse oculto.

Ulquiorra Schiffer, se apareció en la Corte de los Espíritus Puros, había logrado atravesar el Seireiheki (5) y en sus brazos cargaba a una durmiente mujer, muy conocida por la gran mayoría.

―¡HACHIGEN, LIBERA EL ESCUDO!

Corrió hacia la ventana Hirako, estaba frente a ellos uno de los antiguos subordinados de Aizen.

―¡LIBERACIÓN!

Sin embargo, Ichigo se apareció a tan solo un metro de Ulquiorra. Y en vez de atacar, soltó la asauchi y esta aterrizo en el suelo; estaba completamente indefenso contra el arrancar de nivel "A". Los Capitanes rodearon al intruso, junto con los kurois presntes. Estaba preparados para arrebatarle a la mujer, y matarlo en el proceso.

―Kurosaki Ichigo…

―Ulquiorra Schiffer…

―Esa apariencia no es para nada agradable de ver

Ichigo llevo una de sus manos a su rostro, e hizo desaparecer nuevamente la máscara de vacio. Algo que por extraño que parezca escandalizo a la gran mayoría.

―¿Cómo entraste? -inquirio Ichigo-

―Baigon, Hinagiku, Lily -ordeno- manifiestense y tres fragmentos del broche se aparecieron- tengo una encomienda, de parte de nuestra reina

―¿Qué encomienda, Ulquiorra?

Se le acerco lentamente y deposito en sus brazos a Rukia, quien aún dormitaba tranquilamente. Esto impaciento al resto de los presente, el trato entre ellos resultaba demasiado familiar.

―Ha llegado el momento de que vayan a Hueco Mundo…

―¿Cómo?...

Ulquiorra, trono sus dedos y dos columnas de negación surcaron el cielo, cubriéndolos por completo.

―¡¿TÚ, NO ME HAS DEJADO ACTUAR CONTRA ELLOS?!

―Tu venganza puede esperar un poco más –llevo sus manos a sus bolsillos y guardo el broche- Orihime no quiere seguir esperando..., ya lleva cien años aguardando este día

―Ulquiorra

―Ella es nuestra reina

Poco a poco los tres se alejaban de la Sociedad de Almas, e Ichigo lo hacia en calidad de traidor. Ahora nunca más podría volver, tal y como Byakuya y Unohana. Lo que quedaba de la Corte de los Espíritus puros, no daban crédito a lo que miraban. Un déjà vu, que los horrorizaba se hacía realidad lentamente.

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Jueves, tercera semana, séptimo mes, 12:30 pm

La recia lluvia en el mundo humano hacía que el sangrado, fuese aún peor en el noble. Unohana ya estaba desesperada, no podía dejarlo morir, no quería, pero… De pronto un sombrilla evito que el agua cayese más sobre ellos. Habían llegado a un parque con juegos infantiles, y estaban solos; sin contar con el hecho de que estaban en calidad de almas. Asustada, Retsu volteo hacia arriba y miro a la mujer.

―Los estaba esperando –le sonrió- soy, Kurosaki Sachiko...


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Capitulo V

"En ningún lugar, esta el paraíso"

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Notas de la autora:

+ Espero que las discrepancias del tiempo, sean comprendidas. De no serlo, pueden preguntar y con gusto les responderé.

+ Bien, ahora si comienzan las revelaciones a tantas intrigas y sabremos de que lado están Yuzu e Ishida.

+ Para evitar confilctos, Ishida actuo por su propia cuenta; así como Ichigo. Será mejor comprendido este punto en els siguiente capitulo.

+ Lo siento, no puedo hacer los capitulos más cortos. Por más que lo he intentado, tendrán que leer mucho.


Glosario:

+(1) Hachigyou sougai (manga 255), escudo de protección

+(2) Rayo blanco, hadou

+(3) Choque de fuego azul, hadou

+(4) Senkaimon, puerta que comunica la Sociedad de Almas con el mundo corriente. Recibe este nombre tanto la puerta oficial como la puerta que crea Urahara para que Ichigo y los demás puedan entrar en la Sociedad de Almas.

+(5) Seireiheki, barrera espiritual que rodea completamente el Seireitei tanto por cielo como por tierra y que bloquea cualquier forma espiritual.


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Nos vemos

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