Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.
Basado hasta el capitulo 350 del manga.
Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.
Importante: capitulo de transición (entre el mundo humano, la Sociedad de Almas y Hueco Mundo) e inicio del descenlace.
Dado el largo final del mismo, que abarcaba casi las treinta mil palabras, me vi en la necesidad de dividirlo en dos partes. La primera corresponderá a lo suscitado en el mundo humano y la Sociedad de Almas. La segunda parte, explicará detalladamente a Ichigo y Rukia, así como una gran e importante revelación.
Introspección: al término de la guerra, todo parece indicar que las cosas transcurrirán de una forma apacible y segura. Sin embargo, Rukia pierde cada una de las memorias de su mente, dando como resultado un doloroso destino a su persona. A la par, los vizards son reintegrados en al Sociedad de Almas; como una nueva élite de guerra. La recién formada Catorceava División, también llamada Sekushon Kuroi (división negra).
Sumary: Aún en la oscuridad..., una luz puede brillar... Aún en la soledad..., un corazón puede latir... Aún así..., este no será el final.
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ
Tan cerca del paraíso
(To close to paradise)
Φ Φ Φ Φ Φ
Por Ireth I. Nainieum
Φ Φ Φ Φ Φ
Capítulo V
Parte I
"En ningún lugar, esta el paraíso"
Φ Φ Φ Φ Φ
"¿Necesidad?. Palabra cómoda con que la que el culpable se quita de encima la culpa,
para arrojar en el vacío toda soberbia y traición."
-E. De Geibel-
Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Jueves, tercera semana, séptimo mes, ciudad de Karakura, 19:30 pm
Le entregaron una taza de café en la mesa de la diminuta cocina. Tenía un vendaje sobre su frente, sinónimo claro de su enfrentamiento contra el Capitán Kurosaki; sin contar con la basta cantidad de parches menores que prácticamente cubrían la totalidad de su lacerado cuerpo. Nada en contraste con el hombre que con tanto recelo protegió durante un muy largo tiempo, él cual para su desgracia aún no daba clara muestras de recuperación todavía. Hacia horas que la lluvia había parado y ahora se encontraba en el hogar de la mujer, que le presto su oportuna ayuda. Hecho que desconcertó visiblemente a la Capitana, era demasiado improbable que Sachiko estuviese justamente ahí esperándolos.
—Gracias
La tomo entre sus manos y bebió un poco de ese amargo sabor, desconocido a su sensible paladar. Más que nada ante la falta de dulzor de su preparado.
—Lo lamento –se excuso- debí advertirle que debe agregarle azúcar –se la acerco- y si gusta, también algo de crema –le sonrió- el café es bueno para las noches en vela
La dueña del hogar se levanto y camino hacia la tetera que hacía ruidos, indicando que el agua ya estaba en su punto. Retsu la miro de reojo, analizándola concienzudamente. Kurosaki Sachiko, era una mujer entrada en sus veinte años; veinticinco juzgaría la mujer de cabellera negra. De una larga y abundante melena castaña, con delicadas facciones y jovial sonrisa. De ninguna manera creía posible que su oficial no le hubiese dicho sobre la existencia de un familiar como ella. Por más que intentaba memorar, no podía recordar ese nombre entre los descendientes de la familia Kurosaki. Cuando apago la fémina la estufa, regreso a su asiento frente a la antigua Capitana.
—¿Puedo saber –la miro Retsu- por qué razón, me estás ayudando? –silencio- ¿y, cuál es tu relación con la familia Kurosaki?
Ambas se miraron un largo tiempo.
—En realidad por el momento no necesita saberlo –coloco sus codos sobre la mesa- pero, si le parece... Déjeme contarle toda la historia –tomo aire- para que le cuente al hombre herido –afonía- mi nombre verdadero es, Yagami Kurosaki Sachiko –suspiro- por el hecho de haberle mencionado el apellido del alguien conocido por usted, supuse que le haría aceptar mis servicios. Soy la bisnieta de Kurosaki Yuzu
—¿Bisnieta?
—Antes –se cruzo de brazos- ¿podría decirme su nombre? –la miro- es realmente incómodo el tratarnos de esta manera tan irrespetuosa –le sonrió- creo que es inapropiado dada la situación actual
—Veo –hablo con inquietud- Unohana Retsu, Capitana… -silencio- más bien… -sujeto la taza- una vez..., lidere a la Cuarta División –bajo su mirada- una vez fui, alguien…
—¿Y..., el hombre como se llama? –señalo hacia el techo- ¿debe ser muy buen amigo suyo?
Retsu se sintió ofendida por el tono de voz usado.
—No me agradan ese tipo de insinuaciones –la miro seriamente- si, es amigo mió –aclaro su garganta- Kuchiki Byakuya
—¿Kuchiki?
Repitió lentamente la mujer de cabellera castaña. Mientras tomaba un sorbo de su propia bebida.
—Al parecer, sabes bastante sobre la Sociedad de Almas
Cuestiono duramente Unohana.
—Cuando era niña, mi bisabuela me contó algunas cosas que sabía y vivió cuando era bastante joven –se levanto y camino hacia un librero en la sala- y me hablo de alguien con ese apellido, que vivió aquí hace mucho tiempo atrás –le hablaba fuertemente desde la otra habitación- solía decirme que esa persona era alguien muy especial –regreso a la cocina- que por, una persona con ese apellido su hermano había decidido permanecer en el otro mundo
Le entregó un álbum fotográfico. Retsu lo tomo, y con sumo cuidado comenzó a hojear cada una de las hojas. En su interior se encontró con varias imágenes de la familia Kurosaki, junto a ellos se encontraba Rukia. Por el desgaste del cuadernillo se percato de la antigüedad de mismo.
—¿Entonces, eres la bisnieta de Yuzu?
La otra mujer le afirmo con la cabeza.
—Del lado familiar, por parte de mi bisabuela Yuzu no hay mucho poder espiritual –suspiro- así, que tanto mi padre y abuela eran incapaces de ver a los espíritus –silencio- sin embargo, yo siempre pude verlos –oculto su rostro- mis padres nunca creyeron mis palabras –esbozo una sonrisa extraña- por fortuna mi bisabuela aún vivía en ese entonces –tomo aire- ella me contó muchas cosas sobre todos ustedes
—¿De la Sociedad de Almas, o de los miembros que la conforman?
Sachiko alzo su rostro, mientras la miraba con estupor ante las palabras tan acertadas de esa mujer. Debería de tener bastante cuidado de ahora en delante de cómo se expresaba. Iinducir, observar y proteger, era lo que le habían ordenado. Con sumo cuidado de sus palabras continúo hablando.
—Hasta donde ella tenía conocimiento, fue lo que me dijo –la miro- me comento que cuando era niña le toco vivir una situación muy compleja –coloco su taza- y que al final de todo esto, su hermano se había marchado
—La guerra contra Aizen –susurro- ahora que lo recuerdo –memoro- Kurosaki Yuzu, era demasiado inocente en ese entonces, como para comprender la totalidad de la verdadera devastación que causo ese hecho en nuestras vidas
Afonía.
—Hace quince años que mi bisabuela murió –exhalo- fue algo muy doloroso para todos, ella era la única que solía hablar con más calma de esos días, tan tristes…
Ella mentía, y Retsu lo sabía.
—Kurosaki Yuzu, ingreso a la Cuarta División –la miro sensatamente- es una oficial muy responsable, tiene grandes cualidades que nos ha demostrado a lo largo de todos estos años
—Me alegro
—Cuando llegamos a través del senkaimon –aclaro su garganta- mencionó que nos estaba esperando –silencio- no hay forma alguna de que supiera que llegaríamos este día, ni mucho menos la hora ni donde encontrarnos
Sachiko se levanto, tomo la taza medio llena de la Capitana y camino hacia el lavadero.
—Es realmente difícil de engañar, Capitana
Se volteó y se recargo contra el fregadero. Poco después se cruzo de brazos y de esta manera, ambas se mantuvieron en un claro análisis de la situación hasta ahora desarrollada. Desde un inicio le advirtieron, de que debería de tomar precauciones más claras sobre la situación. No dejar cabos sueltos para generar estas interrogantes.
—Cometiste un grave error –suspiro la mujer de cabellera negra- no puedes llevar el apellido Kurosaki –enfatizo- si tus palabras fueran ciertas, así como tu historia –se levanto- el apellido Kurosaki se habría perdido en la tercera generación –la miro- Kurosaki Yuzu, jamás le heredo su apellido a su hija; por lo tanto tu supuesto padre tampoco lo tuvo –afonía- ¿quién eres realmente y que buscas de nosotros?
Sachiko esbozo una amplia sonrisa, ante la cualidad investigativa de la Capitana.
—Es muy lista, lo admito –se impresiono- creí haber cubierto todos los aspectos, según nuestra investigación preliminar. Jamás imagine que las cosas de herencia fuesen así en este mundo, eso no me lo explicaron –se lamento- aún así... –silencio- no es tiempo para que sepa quien soy
Mutismo.
—Estamos en la parte más antigua de la ciudad, por lo que la arquitectura de esta área es similar a la que ya vio una vez –la miro de reojo al andar hacia la sala- contrasta esta área con la parte norte de este sitio –le indico que se parase junto a ella- en esta casa una vez vivió la familia Kurosaki, esa es la única verdad en todo esto –comenzó a llover una vez más- la habitación donde reposa Kuchiki Byakuya, una vez fue la habitación de Kurosaki Ichigo –silencio- ¿no cree que el mundo es demasiado pequeño?
Sachiko se alejo de la ventana y camino hacia la sala. Ahí, se coloco su abrigo y tomo la sombrilla que horas antes uso para cubrirlos del recio aguacero.
—Una cosa más, excapitana Unohana Retsu –abrió la puerta- sobre la repisa de la cocina, tiene dinero suficiente como para vivir en este mundo cuando menos un mes –salió de la casa y abrió la sombrilla- pasado ese tiempo o antes –volteó hacia ella brevemente- deberá de encontrar una forma de sustentarse en este sitio –esbozo una sonrisa- ahora, que ya no puede volver nunca más a la Sociedad de Almas –empezó a caminar- los estaré vigilando desde las sombras
Sachiko abandono la casa, de inmediato Retsu se acerco a la puerta de entrada y coloco cada uno de los pasadores de la misma. Camino nuevamente hacia la cocina, con nerviosismo se preparo una taza más de café y ocupo el asiento donde minutos antes estuvo sentada. Llevo sus manos a su rostro, y ahí lo más que pudo reprimió su desesperación e intenciones claras de llorar.
Cuando llego al mundo humano, estaba asustada. No tenía idea de a que ciudad había arribado, ni mucho menos si realmente podría confiar esa misteriosa mujer. Desde el instante en que se le apareció y le dijo esas palabras "los estaba esperando", era su más clara mentira. Pero, necesitaba lamentablemente ayuda para poder salvar al hombre que reposaba en el segundo piso.
Todo era tan extraño y confuso.
Sujeto su cabeza entre sus manos, mientras temblaba violentamente. Comenzó a rememorar los insólitos acontecimientos de la Corte de los Espíritus Puros. Hacia tan solo una semana que Ishida la visito en su división, lo que un principio creyó que eran un par de canicas negras, resultaron ser dos gigais portátiles. Le comento que era un artefacto que Kurotsuchi, desecho hacia tiempo. Al considerarlos unos objetos sin valor alguno, claro esta Uryū se río en ese momento que el hombre nunca indago más sobre lo que realmente valía ese inigualable artefacto. Y, jamás le explico como él supo lo que eran en realidad. Cuando se retiraba, para continuar con sus obligaciones de Teniente, le dijo que las mantuviese junto a ella, que podrían salvar vidas casi de forma milagrosa. Le indico que una vez que alguien la usase, le pertenecería solamente a esa persona. Solo debía de colocarlo sobre sus labios, y estos actuarían acorde a su nuevo amo.
Hacia dos días que se entero de la reunión de Byakuya con la Cámara de los Cuarenta y Seis, gracias nuevamente a la oportuna información de Ishida, el teniente de la sexta división le sugirió sutilmente que le entregase una de esas canicas. Uryū, le informo sobre el matrimonio arreglado entre Rukia y un miembro dispuesto por órdenes de los jueces y sabios de la Sociedad de Almas. Hecho que por supuesto sacaría al noble de sus casillas. Y, así lo había hecho. ¿Había hecho lo correcto al proporcionarle dicha herramienta al hombre?...
Cuando procedió con los primeros auxilios, una vez recibida la ayuda de Sachiko se encontró la canica entre las ropas de Byakuya. La tomo dudosa, si Kurotsuchi la había desechado no sería por algo más, ¿no tendría realmente un secreto escondido esa bola negra?, ¿o sería un engaño? y lo comprobó cuando las uso en ambos.
—¡Cielos! –se lamento- ¡por qué lo hice! –recordó-
En ese momento, coloco la esfera sobre los labios de Byakuya de inmediato su alma entro en el contendor; deteniendo en gran parte las heridas del hombre y salvando de esta forma su vida. Tan solo algunas laceraciones se manifestaron en el gigai, el resto al parecer eran contenidas por ese cuerpo falso.
No contemplo en ese momento la magnitud de su error. Hasta que ella misma ingreso al gigai cuando supo el porque, Kurotsuchi tal vez se había desecho ambos elementos.
No eran cuerpos falsos como el que solían usar los dioses de la muerte en problemas. No, estos absorbieron casi la totalidad de su poder espiritual. Manteniéndose en un perfil demasiado bajo, sintió la opresión en su pecho y angustiada miro al noble.
Ahora, eran casi humanos…
Sin la capacidad de volver por el momento a ser simplemente almas. Peor aún, es que no podía percibir a los vacíos a su alrededor, ni almas de gran poder, ni al dios de la muerte de esa zona.
—¿Qué haremos?
Se levanto y camino con la taza, hacia la habitación donde se encontraba Kuchiki Byakuya. Ingreso a la recamara, donde descansaba su camarada. Se sentó en la silla contigua y permaneció en silencio, meditando aún.
—¿Qué te diré cuando despiertes?
Tomo una de las manos del hombre, mientras las acariciaba lentamente. No podía ayudarlo cuando llegaron, debido a que su poder espiritual se encontraba sumamente alterado por lo vivido hacia momentos. Usarlo de esa manera, para ella o el resto de sus subordinados, generaría un grave daño al alma tratada; e inclusive podrían ocasionar la muerte de estos. Sin contar con el hecho, de que carecía de su equipo de socorro, sin su zanpakutō no podría salvarlo. Esta se había quedado en la Sociedad de Almas. Por primera vez en su vida, y con su gran capacidad, se sintió insensible al querer ayudar a quien casi muere por salvarla.
¿Pero, por qué Kurosaki Ichigo los había arrojado contra el Senkaimon?. ¿Cómo, Ishida sabría lo que necesitaría?...
¿Acaso ellos?...
—¿Capitán Kuchiki, por qué siento que caímos fácilmente en una trampa?
Horas más tarde y sin percibirlo, Retsu contemplo el amanecer. Al final, solo dormito por momentos en la noche. No queriendo, debería de agradecerle en su momento a Sachiko por el consejo con el café. Una vez más bajaría por otra taza, al terminar de preparársela camino hacia la puerta de la casa y la abrió. Contemplo el andar apresurado de varios trabajadores, quienes al pasar la miraban intrigados. Aún portaba su ropa como dios de la muerte, se rió de sí misma. En una ocasión, Yuzu le comento que esas vestimentas eran las usadas en la mayoría de los ritos funerarios en Japón. Entonces intuyo que pensaban que en esa casa, alguien había fallecido.
Cerró la puerta y ahora con ayuda de la luz del día, recorrió lentamente la casa. El primer piso estaba compuesto simplemente, por la sala, cocina, comedor, un diminuto estudio y el baño; camino hacia las escaleras, llego al segundo piso. Se encontró con un medio baño, el cuarto de lavado y tres habitaciones; contando la que el hombre ocupaba. Lentamente abrió una de las recámaras desocupadas e ingreso en ella. Era del mismo tamaño que la que usaba el noble, una cama, un tocador y dos repisas; más el armario. Curiosa, abrió cada una de las puertas y se encontró con varios implementos necesarios para la vida cotidiana. Y en el guardarropa, descubrió ropa de mujer. Tomo una prenda, era de su misma talla. Se giro y observo una vez más ese sitio, tal parecía haber sido condicionado para ella. Se recargo contra la primera pared que encontró, se dejo caer al suelo y finalmente rompió en llanto.
La desesperación la abrumaba, estaba en un mundo que le era desconocido, lejos de la gente con quien una vez convivió y forzada ahora a llevar una vida común y corriente. Cuando llego al baño, Retsu se encontró con varios vendajes dispuestos cuidadosamente en el cajón de primeros auxilios. Se retiro la ropa ensangrentada y sucia, se limpió e ingreso al agua caliente en la tina. Necesitaba relajarse y sobre todo, el pensar que es lo que haría.
No podía indicar a la Sociedad de Almas, sobre su paradero; puesto que se suponía que ambos estaban muertos. No tenía idea de cómo se estaban desarrollando las cosas en su mundo, pero claramente sabía que Kurosaki Ichigo había incumplido con un mandato de la Cámara de los Cuarenta y Seis. Lo que sin lugar a duda, sería considerado una traición y la muerte era lo único que él podía esperarse.
Se abrazó bajo el agua.
No tenían a donde ir, estaban completamente solos y abandonados a su suerte.
Minutos más tarde regreso a lo que desde ese día sería su habitación, tomo algo de ropa y se la puso. Un vestido sencillo sin mangas en color azul. Afortunadamente y dada la velocidad de curación de esos cuerpos falsos, las heridas habían sandado finalmente. Poco después, ingresó una vez más a la habitación donde descansaba el hombre y le hizo una revisión de su estado. Su respiración, era más calmada y tranquila. No obstante, aún no daba muestras de despertar por lo pronto. Regreso a la cocina y abrió la puerta del frigorífico; estaba vació. Miro la repisa y se encontró con el dinero.
Hacia tiempo que en una rápida reinstrucción general para todos, sin excepción. Se había ordenado una actualización de la vida en el mundo humano. Por ello, Retsu conocía casi la totalidad de las herramientas modernas dispuestas en el hogar. Con bastante nerviosismo, tomo algo del dinero y se dispuso a salir del hogar. El agua y el café no los mantendrían vivos. Espero y rogó que Byakuya no despertase durante su ausencia.
Salio del hogar, y con timidez saludaba a las amas de casa esa tranquila mañana. Miraba neurasténica a su alrededor, había tanto ruido y movimiento que la tensaban grandemente. Aunado a esto, estaba el hecho que por donde andaba captaba la atención de cuanto transeúnte se topaba. Muchos de los cuales la miraban intrigados y podría decirse, de manera divertida.
—¡Hey, señora! –la llamo el verdulero- ¿va a llevarse esas espinacas?
Se las señalo, luego de verla mirar durante al menos cinco minutos su mercancía.
—Si
El hombre, se aproximo y tomo el manojo completo de las verduras y se las peso.
—Es kilo y medio, señora –la miro- ¿lo quiere así, o menos?
—Solo medio kilo, por favor
El hombre, entonces solo le entrego la cantidad requerida.
—Es nueva por aquí, ¿cierto? –le sonrió amablemente el anciano y dueño del local- se lo digo porque una cara como la suya, no es difícil de olvidar
—¿Perdón?
—Es bastante llamativa con esa melena –se la señalo con el índice- de hecho es la única persona que he visto en mi vida usando su cabello así –memoró- es muy inusual de hecho
—Veo
Unohana sujeto el cabello que tenía al frente y lo miro con pena. Era muy cierto, si el dios de la muerte de esa zona la veía, la reconocería al momento. Era uno de sus sellos distintivos dentro de la Corte de los Espíritus Puros. Pero, ahora que estaba en el mundo humano; le era un problema.
—No se sienta mal por lo que le dije –se apeno el anciano- no lo hice con mala intención, señora –se reprendió- es solo… -rasco su cabeza- no soy muy bueno halagando a las mujeres, mire –tomo un melón chino- este va por mi cuenta –se lo entrego- no se ponga triste por las palabras de este viejo
Retsu acepto la fruta y le sonrió cordialmente.
—No es eso señor… -lo miro confundida-
—Tanaka Kazu –se presento- el verdulero más famoso de la zona antigua de la ciudad
Silencio.
—Tanaka sama, creo que entonces aquí compraré el resto de mis víveres
El hombre amplio una gran sonrisa y se dispuso a entregarle de la mejor mercancía que tenía a esa peculiar mujer, que resaltaba a la vista de cualquiera que la mirase. Y eso lo notaba claramente, ya que era mirada fijamente por varios hombres trabajando y algunas mujeres celosas de ella. Luego de indicarle ella que era lo que requería, le entregaron sus compras. Cuatro bolsas de papel de gran tamaño, tendría algo de problema para llevarlas con sigo.
—Puedo mandárselas a su casa –se ofreció- ahora o más tarde –le sonrió- la gente de esta zona de la ciudad es más amable que la de la nueva –le indico- aquí nos cuidamos entre todos los vecinos, y es un servició que se le ofrece a todas las señoras que hacen grandes compras como usted
—Sería lo mejor –se avergonzó- yo no podría llevarlas…
—¿A qué hora quiere se las lleven?
—A medio día –le informo- debo regresar más tarde a mi casa, tengo que hacer otro par de diligencias antes de llegar a atenderlo
—¿A su marido?
Externo franco el anciano.
—Ahora que lo pienso –rasco su barbilla- no le he preguntado su nombre, señora…
Debía ahora ella de mentir también.
—Retsu… –trago con dificultad saliva- Kuchiki Retsu
Se presento formalmente con el anciano, e inclino levemente su cabeza. Decir ese apellido para ella, representaba por completo una falsedad. Más no le quedaba otra opción.
—Kuchiki sama –dijo el anciano- de…
—Por favor –rogó la mujer- preferiría que me llamase por mi nombre
El longevo parpadeó un par de veces, por lo inverosímil de su respuesta. Y ciertamente sorprendido por tal petición, la mayoría de las mujeres adoraban ser llamadas por el apellido de sus esposos; más si estas eran recién casadas.
—Bueno… -se sintió extraño- Retsu Ko (1) –le sonrió- será como usted quiera –suspiro- al cliente lo que pida –busco una libreta y pluma- dígame su dirección, y ahí le enviaré la cuenta, hasta que le lleguen a su casa deberá de pagarme
Luego de indicarle la dirección, donde estaba y que checo antes de salir por completo de la casa prestada; pudo dar claramente respuesta de su ubicación exacta. Tanaka, apunto y se impresiono al saber que esa hermosa mujer estaba viviendo ahí.
—¿No sabía que ya había alguien viviendo ahí? –coloco la libreta a un lado- ha estado vacía desde, que la señora Satō falleció –se impresiono- su nieto mantuvo esa casa prácticamente en el olvido por años –le contaba- pero, me enteré que la había vendido hará unos cinco años y desde entonces los nuevos dueños la restauraron a su estado original –le sonrió amablemente- nunca supimos por aquí quienes eran los que la habían comprado –se jacto- mire que pequeño es el mundo
—¿Satō?
—¿No sabe a quienes le compraron su casa? –negó divertido con su cabeza- Satō Hikari, una mujer muy gentil y amable
—¿Satō Hikari?… Tiene algún familiar más por aquí
—Mmm… -meditaba- podría ser…, pero no le aseguro nada. ¿Por qué?
—¡Oh, nada! –mintió- es que una mujer se presento en mi casa el día de ayer
—Mire –se le acerco y le susurró- tenga cuidado Retsu Ko –miro hacia los lados- más si tiene relación con la familia Kurosaki, manténgase al margen, y por ningún motivo los deje entrar en su casa –hablo con preocupación- se comenta por aquí, que esa familia tenía un pacto con el diablo –hizo un ademán con las manos para alejar la mala suerte- y por ello fueron castigados por Dios
Unohana, abrió sus ojos con sorpresa.
—¿Cómo?
El hombre inflo incómodo sus cachetes un par de veces.
—La familia Kurosaki, siempre fue algo excéntrica –aclaro su garganta- pero se comentaba que cosas raras pasaban en esa casa, de manera inexplicable sucedían cosas raras cuando se estaba cerca de ellos –tembló de miedo- se decía que los objetos volaban solos, extrañas huellas de demonios se aparecían en los jardines y muchas cosas más que no le quiero decir para asustarla –respiro hondo- yo…, cuando era un niño tonto -cerró sus ojos y recordó- un día…, mire a un diablo de máscara blanca que observaba hacia el interior de la casa –abrió sus ojos- y la hija de cabello negro salio gritando, I chi ni… -se abrazó- ¡lo llamo como su hermano muerto! –se alejo un poco- ¡puede creerlo, se que piensa que digo disparates, pero es la verdad –la miro decidido- esa familia estaba maldita! –respiraba rápidamente- al final se fueron de la ciudad y nunca más supimos de ellos
Silencio.
—Mucha gente ha entrado y salido de ahí, se dice que pasan cosas fantasmales –tosió incómodo- por ello nadie ha logrado vivir en ese lugar mucho tiempo –aclaró su garganta- solo Satō Hikari, parecía inmune a todo –exhalo- inclusive se trato de tirar la casa, pero nunca se pudo y…
Se detuvo Tanaka, al comprobar que posiblemente por la gravedad de sus palabras perdería indefinidamente a esta nueva clienta. Rasco su cabeza incómodo y refunfuño un par de veces por su "gran bocota", como solía decir su querida esposa.
—Mire Retsu Ko, yo…
—¡Oh, no se preocupe! -llevo una de sus manos a sus labios y reprimió una risita- mi marido y yo no creemos en esos cuentos de niños –rió un poco- así, que esta bien por mí, Tanaka sama –tomo aire- estaré esperando por mis víveres
Le dio la espalda y se alejaba lentamente del local.
—¡Retsu ko! –la mujer se giro- hay ocasiones en que los cuentos pueden volverse pesadillas
—Lo se…
Susurro débilmente la mujer mientras se alejaba y caminaba por la calle. Escucho rumores, sobre problemas de la familia Kurosaki en el mundo humano; más intuyó que eran meras habladurías. Consulto el reloj de pulsera que llevó consigo.
—Diez y media
Su vista se fijo de inmediato en un arreglo ikebana (2), quedo maravillada con la composición y sutileza del arreglo que se acerco a contemplarlo mejor.
—¿Así, que le gusta el kadō? (3)
Unohana, observo a una anciana más. Se trataba de una mujer ya entrada en los ochenta años, esas crueles arrugas la delataban lastimosamente. De figura regordeta y manos llenas de la penosa enfermedad de Parkinson la limitaban terriblemente; su blanca cabellera y espalda encorvada por lo visto le era un grave problema de salud.
—Si –respondió luego de su rápido examen- me gusta mucho hacer ikebana –le sonrió, olvidando un poco sus penas- me relaja y me han dicho que soy buena en eso
—¿Sería mucha molestia si esta anciana le pide que le haga uno? –suspiro- con estás manos es imposible hacer un kadō decente –se las mostró- ¿por favor?
Retsu ingreso en el establecimiento y en el mostrador encontró lo necesario. Luego de meditar algunos minutos, vislumbro en su mente la forma perfecta de darle forma al arreglo floral. Tomo la pequeña base y sobre ella coloco una rama de ave del paraíso, doblo dos de las tres hojas de la planta en un ángulo recto. Finalmente coloco una gran vara seca en posición paralela. Elegante, sencillo y recatado. La anciana quedo maravillada con el resultado logrado por esa misteriosa mujer que entro en su tienda.
—Es hermoso –lo admiro- tienes realmente la habilidad de hacer ikebana –la miro- ¿me dirá su nombre?
—Kuchiki Retsu –tomo aire- pero, prefiero ser llamada por mi nombre
—Retsu san –palmo su cabeza con cariño- ¿le gustaría trabajar para mí? –la tomo de sus manos- estoy demasiado vieja y cansada para continuar en esto –exhalo pesadamente- pero amo el kadō, usted ha hecho algo demasiado hermoso a mis ojos –derramo lágrimas sinceras- no debe dejar ir este don suyo
—Vera…, yo...
—¿No es de por aquí? -la interrumpió-
—Si..., pero...
La miro, no sabiendo como dirigirse a ella.
—Disculpe, Sakamoto Rina –se presento- he vivido en esta casa los últimos, ochenta y tres años –se jacto- y es la primera vez que siento esto en mi pecho –lo toco- este arreglo es magnifico
Volvió a halagarla.
—Sakamoto sama, acabo de mudarme y…
—Si es tiempo lo que necesita –la miro decidida- ¿cuánto requiere? –avanzó hacia ella- ¿Retsu san?
Silencio.
—Tres días
—La estaré esperando, entonces
Con cordialidad, la empujo fuera del establecimiento y en la puerta del local se despidió de ella.
—Entonces la esperaré el lunes –se alegro grandemente- no me falle por favor Retsu san
Impresionada por su propia suerte, Unohana camino un tiempo más por la amplia calle. Y, por primera vez le prestó la atención correspondiente. La mayor parte de los transeúntes eran hombres y mujeres de edad madura. A decir verdad, ella podría ser la más joven en apariencia. Por lo visto, no estaba solo en la parte antigua de la ciudad; sino que prácticamente convivía con ella. A su mente regreso su conversación del día anterior con Sachiko y también, la de Tanaka; la discrepancia entre la versión fémina ya no dejaba en duda absolutamente nada. Todo cuanto esa mujer le contó fue falso, lo supo desde el instante que comenzó a narrarle esa tonta explicación, más ahora se preguntaba. ¿Sería intencional el desliz, y una treta para engañarla?, o ¿o realmente esa fémina había hablado sin conocer claramente el mundo humano?.
La primera opción la impacientaba y la hacia sentir claramente usada. Sin embargo, la segunda era la que realmente la preocupaba; si había sido una equivocación accidental, es que ella no pertenecía al mundo humano. ¿Quién era entonces realmente, Kurosaki Sachiko ?, y ¿por qué tanto ella como Byakuya le importaban tanto?. ¿Qué tendría que ver Kurosaki Ichigo e Ishida en todo esto?…
Sus lentos pasos la llevaron al último sitió que recorrería ese día, cabizbaja y sintiendo que se traicionaba a sí misma ingreso.
Al regreso a lo que sería su nuevo hogar, se encontró con un hombre que tocaba impaciéntemente la reja de la casa. Al mirarla el hombre, se relajo y dejo pasar su enojo.
—Tanaka dono me ha enviado –hablo lánguidamente el joven- son diez mil yenes de todo –le entregó la factura- ¿quiere que le ayude a llevar las bolsas a la cocina, señora?
—No, aquí esta bien –le pago- gracias
Minutos después de que guardase sus compras, en sus respectivos sitios; se tomo un vaso con agua. Consulto una vez más la hora.
—Las doce con veinte
Subió las escaleras, sin tocar la puerta y aún creyéndolo dormido ingreso sin permiso. Byakuya se encontraba sentado en la cama, mirando fijamente el andar de los transeúntes que caminaban por la calle. No obstante, el hombre nunca se giro para verla ingresar.
—¿Cómo se siente? –indago ella- ¿le duele algo?
Byakuya le negó suavemente con su cabeza y suspiro al verla más cerca de él.
—Su cabello…
—Unohana camino y ocupo la silla donde pasa la noche.
—No importa –le informo- crecerá algún día
El noble, contemplo una cabellera más corta. Esta le llegaba a penas más debajo de sus hombros, lo interesante es que no era lacio como lo recordaba. Sino, que estaba ondulado y sujeto de una forma que la hacían ver completamente distinta a sus ojos. Sintiéndose, nerviosa ante la inquisidora mirada del hombre le hablo, para desviar la atención de ella.
—Escapamos al mundo humano -hablo ella-
—¿Cómo logro huir de él?
—El Capitán Kurosaki –inhalo y exhalo hondamente- nos empujo a través del senkaimon y llegamos a la ciudad de Karakura –silencio- me dijo que haría creer en la Sociedad de Almas, que había cumplido con su encomienda
El hombre bufo molesto.
—¡Si trato de matarnos claramente!
Bramo iracundo, y se lamento por ello. Cuando una de las heridas en su torso lo laceraron en el proceso, con presteza Unohana se le acerco y lo reviso con sumo cuidado.
—¡Tranquilícese! –le suplico- no quiero verlo herido nunca más
—¿Por qué se niega a mirarme? –la sujeto de sus hombros, cuando ella se le acerco- ¡quiero saberlo todo! –exigió- no me mienta –suplico en voz baja- no ahora, que la necesito
Pasaron un buen tiempo hablando sobro todo que había sucedido desde el día de ayer, momento en que perdió la conciencia luego de su arremetida salvaje contra Ichigo; hasta el instante en que se había despertado. Se iba a reservar la parte de su sospecha e interrogantes hacia Sachiko, y si él no decia nada; sobre los gigais que portaban.
—¿Por qué estamos en esta casa?
La miro fríamente y ella, le rehúyo la mirada.
—¿No lo comprendo? –silencio- Capitán Kuchiki
Byakuya suspiro con molestia.
—A mí, no puede engañarme tan fácilmente –le informo- le pedí que me contase todo
—Lo siento… -musito ella- pero, si lo hago –afonía- se que nunca me perdonará por lo que le he hecho
—¿Cuál parte –la tomo del rostro con algo de brusquedad- el que este dentro de un gigai que me imposibilita el sentir el poder a mi alrededor –mutismo- o el que continúe mintiéndome tan descaradamente?
Unohana Retsu rompió en llanto. Y finalmente le revelo la totalidad de las cosas, sus sospechas hacia Uryū por su extraña y certera actitud. La compasión y venganza de Ichigo hacia los miembros en la Sociedad de Almas. De su incursión y conocimiento, de esa mujer que se decía llamar Kurosaki Sachiko. De su impotencia ante el poder salvarlo, de su miedo a estar sola y… de la imposibilidad de volver al lugar que un día llamaron hogar.
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Kurosaki Sachiko, camina esa noche por la parte nueva de la ciudad de Karakura, mientras mira los grandes y altos edificios a su alrededor. Cierra sus ojos, para volver a percibir la energía rastrera que se siente en el aire. Subió por varios pisos de una de estas nuevas estructuras, y silenciosamente se paro frente a una de las puertas; antes de que tocase, esta se abrió dejándola pasar.
—No eres para nada sutil
Externo fieramente la mujer.
—Yo debería decir que tu no eres buena con las historias –le bromeó cruelmente- ¿esa es la razón por la cual Inoue san, no te deja con los niños?
La mujer sonrió peligrosamente.
—No me explico el área de reconocimiento e investigación, ese punto sobre la herencia de los apellidos –se sentó en la sala del departamento- pero eso no interfiere con la misión de Orihime sama -externo ella-
—Cometiste ese error adrede –se levanto- desde un inicio querías que desconfiara de ti
Él camino hacia una ventana, ayudado por su bastón y cojeando gravemente al andar. Ante su falta de pierna izquierda que lo aquejaba constantemente.
—Es difícil engañar a cualquiera que alguna vez ha estado en la Sociedad de Almas –hablo sarcásticamente- mientras, ninguno de ellos me vea a través de la ventana o cuando paseen por las calles, no hay razón para que me preocupe realmente –volteó hacia él- el Departamento de Ciencias, es extraordinario –lo halago- Grimmjow realmente se ha esmerado en ello –espero un poco antes de hablar- son capaces de crear un cuerpo falso para un arracar de Nivel A, que permite a su ocupante el llevar una apariencia falsa en su totalidad y sin emitir poder alguno –cerró sus ojos- impresionante. Orihime sama, ha sabido sacarle provecho a su nuevo puesto en Hueco Mundo
El hombre se alejo y comenzó a caminar hacia ella, y se paro detrás del sillón. Alzó su bastón. Y fue detenido antes de que la atacase.
—Debiste haber llegado hace dos horas –abrió sus ojos la mujer- Yammy Rialgo –lo reprendió- un poco más y me hubiese visto en la necesidad de dejar este cuerpo y defenderme
Se levanto y miro la cara estupefacta del hombre en el suelo. Que no daba crédito a lo que contemplaba.
—No lo percibiste, ¿cierto? –se jacto- Orihime sama, es realmente escalofriante cuando se enoja, por ello no hay nadie mejor que ella para controlar las Noches –se limpio un polvo inexistente- ahora bien –se cruzó de brazos- Yammy –lo miro- ¿serás capaz de mantenerlo al margen –le sonrió divertida- o necesitas de mi ayuda?
—¡CÁLLATE! –se indigno- ya no es ni la sombra de lo que fue un día –lo obligo a hincarse- Kurosaki Ichigo ya esta en Hueco Mundo –le informo triunfal a su camarada- Inoue sama, ha dicho que el juego va a terminar muy pronto –se rió estruendosamente- la reestructuración, esta a tan solo un paso
El lisiado en el suelo, se mantuvo intranquilo. Eso era lo último que necesita saber, que Ichigo se encontraba en ese lugar, donde su maldad saldría más fácilmente a la superficie. Y donde, claramente Inoue Orihime tendría la ventaja en todo.
—¿Restructuración? –medito el cojo- ¿por qué no había dicho, conquista, guerra o destrucción?
—Debiste elegir mejor a tus aliados –espetó la mujer- los traidores no son bien recibidos en ningún sitio –silencio- Urahara Kisuke…, de esta manera habrías podido terminar tus días en esta lastimera pocilga tú solo –paso a su lado- ya sabes lo que debes hacer Yammi
—Claro –se alegró el citado- Inoue sama me dijo que lo mantuviese entretenido
Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ
Viernes, tercera semana, séptimo mes, Sociedad de Almas, 00:00 am
Los miembro élite de la Corte de los Espíritus Puros, se encuentran en una reunión de emergencia en un ala secundaria a la sala de reuniones de la Primera División. En donde se presentarán los primeros resultados de la investigación, que el longevo ordeno con precisión. El espacio se encontraba iluminado por tan solo varias lámparas, colgadas estratégicamente; lo que generaba una extraña sobriedad en la sala.
Dispuestos en una fila, frente al anciano jefe se encontraban los Capitanes restantes; y, junto a ellos a una inusual intrusa.
—¡Capitán Hitsugaya, proceda con su informe sobre los daños en la Corte de los Espíritus Puros –silencio- específicamente en la Cuarta división!
Él hombre llamado, dio un paso hacia el frente con el documento en su mano. Suspiro profundamente y le externo su reporte al resto de los presentes.
—El ataque principal, como ya se sabe –hablo con pesadez- se llevo a cabo en la Cuarta escuadra, señor –lo miro de reojo- la división fue destruida prácticamente –releyó rápidamente el documento que cargaba- la estructura donde se albergaban sus miembros sufrió una perdida casi total –bajo las hojas- tan solo la puerta de entrada de la Cuarta División y el acceso propio del senkaimon, son lo único que permanece en pie –largo y angustiante silencio- la Tercera y Novena Divisiones aún están buscando a los sobrevivientes bajo los restos del edificio; mientras que la Séptima se dedica a recuperar la evidencia de los hechos –trago saliva con dificultad- cuando menos el noventa por ciento de sus miembros están desaparecidos, bajo los escombros –exhalo- en estos momentos estamos usamos a la Décima División como hospital de emergencia, pero no nos damos abasto con los heridos –miro directamente a los ojos al anciano- ¿Capitán Yamamoto?
Afonía.
El anciano se giro y camino hacia Hitsugaya, palmeo su hombro en agradecimiento. Poco después avanzo lentamente hacia la intrusa en la reunión. Isane Kotetsu, colocada junto a Ukitake; la cual mantenía la vista en el suelo de madera. Incapaz de encarar a los Capitanes reunidos, y aún lamentando la muerte de su mentora.
—Deberá ser fuerte, Teniente Isane –hablo con calma- ahora que no esta su Capitana, es su responsabilidad el mantener unido a su grupo –suspiro- por más difícil que esto sea –suspiro- su reporte por favor
La mujer se mantuvo en silencio un minuto antes de tomar el valor necesario para hablar.
—Co…, como, menciono el Capitán Hitsugaya –tomo aire y lleno sus pulmones- actualmente estamos trabajando con solo el diez por ciento de nuestros miembros –apretó sus puños- nos hemos dividido en dos grupos, el primero atiende a los compañeros heridos –paso saliva- el segundo atiende a los lesionados en el enfrentamiento del día de hoy –volvió a respirar hondamente- el Capitán Abarai tiene varias laceraciones debido al impacto provocado por el oficial Kensei; deberá estar en reposo cuando menos un mes –miro hacia el hueco del hombre mencionado en la fila- el cuello, algunas costillas y el brazo izquierdo, están fracturados –informo- sin contar con una leve hemorragia interna que ya hemos controlado –aclaro su garganta- los Tenientes Sasakibe, Oomaeda e Iba –se lamento- se encuentran en recuperación, luego de su enfrentamiento con el oficial Rose…
—Tranquila –toco suavemente Ukitake su hombro- no te apresures –le sonrió amablemente- lleva tu ritmo
—Gracias –le agradeció y se relajo- los tres cuentan con varias fracturas en sus huesos, que requerirán de tiempo para sanar y que puedan volver a sus obligaciones normales, dada nuestra falta de personal –se justifico- lo lamento…
—¿Cuándo podrán reintegrarse?
La miro el Komamura, preocupado por su subordinado.
—Poco más de un mes, podrán realizar pequeñas diligencias solamente. Nada que requiera un gran esfuerzo físico -suspiro- cuando me dirigía hacía la reunión –se avergonzó ante lo estaba a punto de hablar- apenas se iba a proceder con su tratamiento –se excuso- tenemos…
—No necesita darme sus razones –la interrumpió amablemente el hombre de apariencia animalesca- comprendo la situación de su escuadra, Teniente
Afonía.
—Continúe –ordeno el anciano- Teniente
—Las Tenientes Matsumoto, Hinamori e Ise –hablo con más confianza- tienen heridas menores –se alegro- podrán volver a sus puestos mañana mismo –sobo cansadamente sus ojos- al parecer la oficial Mashiro solo se dedico a esquivar sus ataques, y al final para derrotarlas les saco con fuerza el aire a las tres
—¿Ellas entonces están bien, Koketsu chan?
Isane se sonrojo al ser llamada tan cariñosamente por el hombre, y se puso nerviosa.
—Si…, si –repitió- Capitán Shunsui
—Tranquila –le guiño un ojo- tu informe es el más importante que escucharemos el día de hoy, Koketsu chan –sonrió levemente- calma…
La mujer bajo su rostro apenada, rompiendo esa circunstancia algo de la tensión acumulada hasta ese momento.
—Lo…, tendré en cuenta, Capitán Shunsui –respiro hondo y continuo- el Teniente Kira –miro al reojo al Capitán del rubio- sufrió varias fracturas graves. Fémur, tibia, peroné y los hueso del pie se encuentras lesionados –informo- en ambas piernas
Ikkaku, chasco su lengua con molestia.
—¿Cuándo estará bien? –se ladeo para ver a la mujer- ¿Teniente?
Isane mordió su labio inferior.
—Casi seis meses –le indico- las fracturas han sido demasiado peligrosas, al parecer de alguna forma su propio ataque fue el que lo dejo en ese estado –suspiro- gracias a la oportuna ayuda del oficial Love, es que no perdió ambas piernas
—Veo –se lamento el calvo- si que supieron hacérnosla e inventarnos esa tetra de que todo saldría bien
Silencio.
—¿Qué hay de Yachiru? –exigió- no he podido estar junto a ella –miro al anciano- ¿qué tan mal esta realmente?
Zaraki dio un paso hacia el frente, y hubiera encarado a la Teniente; más fue detenido oportunamente de su haori por su colega de cabellera blanca.
—¡Hitsugaya!
Le siseo duramente.
—Dale tiempo –miro de soslayo a la mujer- para que piense como responderte –lo soltó- Zaraki, todos estamos preocupados por ella
—Fue de las primeras en recibir ayuda, al enterarnos de su estado –lo miraba- yo misma me encargue de todo –silencio- pero…
—¿Pero?…
Se preocupo el hombre con el parche, esa simple palabra no le agrado en lo absoluto como fue pronunciada.
—Solo podemos controlar el sangrado –exhalo pesadamente- el agujero en su pecho, no ha dado muestras de sanar –se lamento- nunca antes habíamos tratado algo así –se tensó- si…, la Capitana estuviese aquí…, -mordió su lengua fuertemente- posiblemente ella…, ella… -repitió- sabría que hacer –le hizo una larga reverencia- lo lamento tanto –sus ojos se tornaron llorosos- no hay nada que podamos hacer, tan solo esperar lo inevitable
Afonía.
Zaraki llevo una de sus manos a su rostro, y de esta manera evito que los demás lo mirasen. Ikkaku lo miro y se lamento profundamente, antes no lo habría admitido; pero, apreciaba profundamente a Yachiru.
—¿Cuánto tiempo le queda? –inquirió- ¿cuándo sucederá?
—No más allá de tres días, si es que tenemos suerte
Sin hablar Kempachi se dio la vuelta y camino hacia la salida. No se quedaría el resto de la junta, tenía asuntos mucho más importantes que tratar. Ni siquiera fue reprendido ante su grave falta. Yamamoto sabía que sería inútil el obligarlo a que se quedase. Al abrir las puertas, Zaraki se topo de frente con Ishida. Ambos, se miraron brevemente y cada uno continúo con su marcha.
—¡Ishida! –le hablo fuertemente el anciano- has llegado veinte minutos tarde
—Lo lamento, señor –se excuso- me costo bastante salir de la residencia principal de la familia Kuchiki –se aproximo hacia el longevo- ¿desea que espere a que terminen con la reunión?
—No –le respondió- Teniente Isane, continúe –ordeno- colócate junto a ella
—La Teniente Karin… -omitió intencionalmente su apellido- aún no recupera la conciencia –miro tristemente a su Capitán- sufrió una hemorragia interna, al haber sido perforado su bazo; por parte de la oficial Hiyori
—¿Ella esta bien?
Interrumpió el Capitán de la citada, gravemente preocupado. Sabiendo que necesitaría de una intervención, por primera vez en que formaba parte de la Corte de los Espíritus Puros.
—Esta fuera de peligro –le hablo tranquilamente- Capitán Hisagi, el tercer oficial Hanatarou Yamada fue quien la auxilio –suspiro- estará bien en un par de meses
—¿Meses? –hablo intrigado- ¡no debería de ser tanto tiempo, para su recuperación!
—Karin… -dudo- recibió un cero a muy corta distancia, Capitán Hisagi –silencio- esto le provoco varias quemaduras de primer y segundo grado –suspiro- debemos de tratarlas con suma delicadeza, necesita estar en un área estéril para que estas no se infecten en el proceso de recuperación
Hubo un silencio muy necesario. Ahora, cada uno de los Capitanes de la Corte de los Espíritus Puros, eran conscientes de la gravedad de sus subordinados y compañeros heridos. En ese momento, lamentaban profundamente el haberse mantenido al margen; eran conscientes de que de haber intervenido como sus conciencias se los exigían habrían salvado varias vidas. Más una vez más, permanecieron en total y absoluto silencio ante los deseos de la Cámara de los Cuarenta y Seis. Tan solo Abarai Renji, líder de la Quinta escuadra tuvo el valor suficiente para enfrentarlos y no permitir esa barbarie.
—¿Dónde estuviste en la mañana Uryū kun?
Se ajusto un poco su sombrero y se ladeo holgazanamente, mientras le hablaba de forma estoica, sin broma de por medio ni palabras amables en lo absoluto. Solo dos Tenientes estaban ilesos, y convenientemente Ishida era uno de ellos. Y antes de que el Quincy se aventurase a responder el golpe con el bastón de Yamamoto, basto para acallar cualquier posible respuesta del hombre de anteojos.
Silencio.
—¿Qué ha pasado en el Clan Kuchiki?
El longevo camino hasta Ishida, y espero por la respuesta.
—Todo esta muy tenso, señor –lo miro de forma extraña- han comenzado con los primeros cánticos funerarios cuando me dirigía hacia acá –se cruzo de brazos- en dos días más procederán con el rito oficial –aclaro sus garganta- ¿me preguntan –bajo la cabeza- si es posible entregarles el haori del Capitán Kuchiki? –exhalo profundamente- tienen pensado cremarlo en sustitución de honrar el cuerpo, para colocarlo en el Mausoleo, junto con los restos de su esposa
Afonía.
—¿Ya no es necesario en la investigación, Capitán Komamura? –lo miro- como para cumplir con la petición del Clan en duelo
—En lo absoluto, señor –hablo Komamura- solo me temo –volteó hacia Ishida- que lo único que podré darte son fragmentos de la tela –se lamento- fue lo único encontrado –tomo aire- a diferencia del haori de la Capitana Unohana, y la zanpakutō de ella
Ishida ajusto sus anteojos. Eso no lo tenía contemplado, y recibió una inquisidora mirada de su cómplice que hasta ese momento se mantenía en silencio.
—También desean ese haori –hablo tranquilamente- planean honrar la memoria de ambos, señor –miro al anciano- y…
—¿Y?...
El anciano lo miro inquisidoramente, él mentía y sabía muy bien que Ishida lo había dicho adrede.
—Si sabemos algo sobre el paradero de Kuchiki Rukia
Yamamoto, camino pesadamente hacia una puerta auxiliar en la sala donde se llevaba a cabo la reunión de emergencia. Isane no comprendía, si esto significaba que el evento había concluido estrepitosamente o llanamente se trataba de un receso muy justificable en ese momento, entre tanta tensión acumulada. El resto de los Capitanes permanecieron pasivamente en sus posturas actuales, mientras esperaban el retorno del Comandante General. Él cual, retornó al cabo de algunos minutos. Un documento cargaba en su mano izquierda, mientras que en la derecha sostenía una caja de cedro finamente tallada, en la cual se encontraba grabada la insignia familiar del Clan Kuchiki. Se acercó a Ishida y se la entrego en sus manos.
—Me parece que finalmente has obtenido lo que has estado buscando todos estos años –lo miro seriamente- y que al final podrás darle un mejor uso, que aquel que se le brindo dentro de esta caja
Uryū estaba anonadado, ante lo que acababa de suceder. Cuando recibió la orden de comparecerse en su área de reunión habitual, supuso como ya era costumbre que se lo encontraría solo. No en compañía del resto de los altos rangos de la Sociedad de Almas.
—¿Se…, señor? –balbuceó- ¿no comprendo¿ -retomo la conversación- ¿qué me quiere decir?
—Hace un tiempo que el Capitán Kuchiki Byakuya me lo cedió –rememoro- al no soportar más el tenerlo en su residencia –suspiro- pero tampoco siendo capaz de deshacerse de el, tan solo arrojándolo a la basura, como sino fuese nada –le dio la espalda al resto- menos cuando una vez formo parte de un todo…
—Yama Yi
Fue ignorado Shunsui, al llamar a su antiguo maestro.
—¿Sigo sin comprender, señor?
La voz de Ishida, sonaba pesada y llana. Como si algo que no quisiese reconocer estuviese a punto de decírsele.
—¿Hace cuánto sabías lo de esa zanpakutō?
Inquirió seriamente el longevo.
—¿De cuál?
—¡No te hagas el tonto conmigo! –se enfado claramente, al voltear a verlo- ¡no me hagas repetirlo!
Cansado, el anciano camino hacia la única silla de la habitación y se sentó en ella. A la distancia quienes lo miraban, se encontraron con un hombre que se veía sumamente mancillado. Mucho al contraste en sus mentes de ese gran e ilustre hombre, a quien el desgaste físico era tan notorio que casi era imposible decir que era el mismo que lucho hacia cien años contra Aizen Sōsuke. Se le miraba abatido, cansado, y mucho más viejo.
—Me pregunto, ¿cuando dejamos de cumplir con la obligación de proteger a las almas que nos necesitan? –cerró sus ojos- ¿cuándo y por qué, permitimos estos asesinatos sin sentido alguno? –suspiro- y, ¿si alguna vez alguien habría actuado en pos de lo correcto? –miro a los Capitanes- tristemente me dí cuenta, que ninguno de ustedes alzaría la voz –recargó su peso en el bastón- ¿en qué momento olvidaron la razón por la cual son dioses de la muerte? –abrió sus ojos- antes de hablar con ustedes –sobo su sien- charle con los kuroi –exhalo pesadamente- como ya saben, se encuentran bajo la custodia de la Segunda, Octava y Décimo Tercera Divisiones –tosió- los kuroi confían plenamente en que no han sido abandonados a su suerte por su Capitán Kurosaki Ichigo, y que este volverá pronto –afonía- ¿Ishida?...
—Desde hace cien años –revelo- poco después de que fuera designado como Teniente en la Sexta División, en una conversación
Yamamoto exhalo profundamente y, volvió a cerrar sus ojos una vez más.
—¿Hace cuánto que sabías que Sode no Shirayuki, no esta en el Torikago?
—Han sido también, cien años
El anciano se tensó, junto con el resto de los reunidos que no daban crédito a lo que se les había sido revelado. De inmediato Ishida se volvió el centro de atención.
—¿Me has mentido, niño?
Lo miro decepcionado.
—Usted también…, señor –respondió Ishida- si quieres controlar a la bestia, primero debes domar al maestro
Silencio.
—¿Eso es lo que piensas? –externo el longevo- ¿crees que es lo correcto?
Se levanto y camino hacia él, Yamamoto con pasos lentos pero seguros.
—Kurosaki Yuzu, me entrego este documento –se lo mostró- el día de ayer, a petición de su Capitana –miro a Isane- me sorprende que la razón de su muerte sea algo tan vago, no es una justificación suficiente para su homicidio –se paro frente al Quincy- se que sabes que esta aquí escrito –arrojo el suelo su contenido- ¡DIME DE UNA VEZ LA ABSOLUTA VERDAD, EN ESTE JUEGO SUYO!
Con calma, Ishida levanto y se guardó para sí el gran documento del suelo. Dentro de su ropa.
—La Capitana Unohana, era la única que "ellos" creían que sabía del estado de esa espada –miro de reojo al resto, que se mantenían en total silencio- ¿podría yo saber, como supo que Sode no Shirayuki no estaba donde se debía? –hablo Ishida- alguien debió de decírselo
—Hirako Shinji, me dijo, que Kurosaki Ichigo había ingresado en su búsqueda hace dos días –lo miro- pero no la encontró –se lamento- atrapados en un laberinto sin salida alguna –musito en voz baja- estoy casi seguro que dentro de poco serás el siguiente en su lista de ejecuciones, la Cámara ya esta ideando la forma de deshacerse de ti..., y también de...
—¿Acaso también volverá a facilitara sus mariposas infernales, a otra división para que me asesinen? –silencio- como lo hizo al brindárselas a Kurosaki –hablo con desdén- es la única razón para que los Capitanes aquí reunidos cayesen en esa trampa –dio un paso hacia atrás- accedió ante las intenciones Kurosaki para asesinar a la Cámara que tanto desprecian ahora
—¡¿Maestro?! –hablo horrorizado por todos los reunidos- ¡¿díganos que es falso?! –rogó Ukitake- ¡¿qué no ayudo a Ichigo kun a matar a Restu y Unohana?!
Afonía.
—Me sorprendí que todos fuesen tan fáciles de engañar –se sintió terriblemente mal el anciano- pero si ustedes no iban a interceder, tendría que hacerlo yo –los miro decididos- aunque estas manos se manchasen de la sangre de inocentes, esto debe terminar
Hablo fieramente.
—¡¿Pe…, pero cómo puede decir eso?! –respiraba agitada la Capitana- ¡¿QUÉ SOMOS PARA LA SOCIEDAD DE ALMAS, ELEMENTOS SUSTITUIBLES?!. ¡¡SOMOS HUMANOS!!
Un reproche generalizado para un grupo de combatientes abatidos, y sin esperanza alguna por un futuro que vislumbrar. La decepción de que el más ilustre de los Capitanes reunidos, osase cometer semejante falta, fue más que suficiente como para destruir el único lazo que aún los mantenía unidos como un gran equipo.
—Deben irse ahora –los miro tristemente- he cometido un terrible pecado contra varios inocentes, pero las almas de los Capitanes caídos a causa mía son algo con lo que cargaré en mi conciencia hasta el final de mis días –avanzo hacia Shunsui- toma –le entrego su bastón- ante sus ojos soy un traidor –los miro- y así deberá de ser desde hoy –silencio- pero jamás me arrepentiré de lo que he hecho…, el futuro queda en sus manos
Sin que Kyōraku tuviese tiempo de hablar, las puertas se abrieron revelando un miembro de la Cámara de los Cuarenta y Seis, quien iba acompañado por varios de sus escoltas.
—Shigekuni Yamamoto Genryūsai -hablo el rubio- se le acusa de máxima traición –avanzo lentamente en el espacio- yo Midori Chiaki, en representación de la Cámara de los Cuarenta y Seis lo relevo de su posición actual –hablo triunfal el blondo- se ha ordenado su ejecución, por medio del Dúo Terminal en tres días
—Se concede un mes de gracia –intercedió Ishida- ¿cuándo han cambiado las normas?
—Desde hoy –lo miro el blondo con asco- que los dioses de la muerte han perdido su posición
Nadie hablo, ni se dijo nada más.
—Confabular con el traidor Kurosaki Ichigo, para tomar el control total de la Sociedad de Almas –espetó duramente- ese es su crimen, señor –silencio- cuándo el satsujin kibō, hablo sobre actuar, ¿de quién hablaba realmente?
—Si han sido capaces de descubrirme entonces saben para quien va esa advertencia –externo fríamente el anciano- mi parte en todo esto ha terminado
—Llévenlo a la torre blanca, en espera de su sentencia –camino hacia Shunsui- démela –ordeno- debe estar en el Torikago
Con miramientos Kyōraku se la entrego con ira al rubio. Quien esbozo una gran sonrisa de satisfacción al tener la espada en sus manos. Y observaron con impotencia, como el hombre que había regido la Corte de los Espíritus Puros era llevado vilmente hacia su última morada.
—Se disuelve esta reunión –ordeno Midori- continuarán ostentando sus cargos hasta que procedamos
Con su mano izquierda les hizo señas para que se retirasen.
—¿Teniente Ishida? –lo detuvo Chiaki- ¿a dónde lleva esa caja? –la miro curioso- ¿qué es?, ¿por qué usted esta aquí?
—No se que posee en su interior, sin embargo se que es algo que el pertenece al Clan en duelo, y que requieren para llevar a cabo el rito funerario –le informo- debido a mis prisas, no tuve tiempo de entregárselos, si lo desea hable con los representantes de la familia Kuchiki
Fue el primero en retirarse, abrió la caja y contemplo su contenido. Cerró sus ojos unos instantes, lamentándose profundamente antes lo ocurrido, bajo la tapa. Debía idear rápidamente una salida para todo. Iinstantes después en otro corredor se encontró con el resto de los Capitanes y la Teniente. Se adelanto al paso de ellos y los detuvo.
—Teniente Isane –miro a la mujer- la necesitan urgentemente…
Palabras sencillas para que comprendiese que ya no era necesaria más en ese lugar.
—¿Ishida?... –susurro Soi Fong- ¿qué demonios haces?
—No tengo demasiado tiempo –miro rápidamente hacia todos lados- y de entre su ropa saco un disco que le entrego a Kurotsuchi- la información que tiene en sus manos, es lo suficientemente peligrosa como para acabar con todo el sistema que rige este mundo –indico al señalarla con su índice- son los únicos que pueden restaurar el nombre del comandante general –exhalo- Capitán Komamura –lo miro- realmente necesito la zanpakutō de la Capitana Unohana
—¡¿Pero?!...
Se le iba a acercar Hisagi, pero las voces cercanas se lo impidieron.
—En tres días, deberán de decidir señores…, seguir con el sueño o terminarlo –miro hacia el origen del ruido- ¿Capitán Komamura?
—Vamos
Le ordeno el hombre y desaparecieron frente al resto.
—¿Kurotsuchi?
Se le aproximo Ukitake.
—Como ha dicho el Quincy –sonrió ampliamente- en mis manos tengo lo necesario para cambiar este mundo…
Lo que tenía en sus manos era el pago entregado por Inoue Orihime, por haber salvado las vidas de Byakuya y Unohana.
Horas después, y luego de que Kurotsuchi tuviese acceso a la información entregada por Ishida envió una copia con ayuda de su Teniente a cada uno de ellos. Quienes no podían creer lo que tenían en sus manos. Se trataba de la misma investigación llevada a cabo por el área de cortejo en el Palacio de las Noches. La verdadera traición al parecer, no venía de ellos sino de la misma Cámara de los Cuarenta y Seis. Finalmente se miraba al hombre que hablaba con uno de los arrancars asesinados, Midori Chiaki.
—"El futuro queda en sus manos"
Se repitió la última petición de Shigekuni Yamamoto Genryūsai , ¿cómo procederían ahora los Capitanes?. Con más lealtad, o convirtiéndose ellos mismos en traidores.
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Capítulo V
Parte II
"El paraíso ahora"
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Notas de la autora:
+ Si, Urahara esta vivo. El porque le falta una pierna se explicará más adelante, y aún no morirá.
+ Retsu y Byakuya, fueron el pago para obtener esos gigais (mismos que poseen un misterio que será revelado en el sexto capitulo) del laboratorio de Kurotsuchi.
+ La misión del Harribel, consistía en tener todo listo para la llegada de los capitanes.
+ Yamamoto ignora que ambos están vivos (el plan original era que ambos murieran). La abertura del senkaimon también impresiono a Ichigo.
+ Se que hay partes que les quedan en duda, especificamente la caja (que aún no se va a revelar hasta el sexto capitulo). Y la importancia de Sode no Shirayuki (les recuerdo que este capitulo esta dividido), por lo cual eso es explicado detalladamente el la segunda parte. La confabulación entre Ishida y Kurotsuchi, se explica bien en la segunda parte.
+ Si tres días, para la revolución en la Sociedad de Almas... Traidor, traidor, traidor...
+ Esto ya es juego de lealtades, moral y ética.
Glosario:
+ (1) Ko, Es un sufijo que se adhiere a los nombres de las mujeres
+ (2) (3) Ikebana, La palabra Ikebana ((生け花ó いけばな), "flor viva colocada") (de ike (ru) (生ける, colocar) y bana (sonoración de hana) (花,, flor?) denomina el arte japonés de arreglo floral. También se conoce como kadō (華道o 花道, el camino de las flores).
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Nos vemos
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
