Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.

Basado hasta el capitulo 350 del manga.

Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.

Introspección: al término de la guerra, todo parece indicar que las cosas transcurrirán de una forma apacible y segura. Sin embargo, Rukia pierde cada una de las memorias de su mente, dando como resultado un doloroso destino a su persona. A la par, los vizards son reintegrados en al Sociedad de Almas; como una nueva élite de guerra. La recién formada Catorceava División, también llamada Sekushon Kuroi (división negra).

Sumary: Aún en la oscuridad..., una luz puede brillar... Aún en la soledad..., un corazón puede latir... Aún así..., este no será el final.


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Tan cerca del paraíso

(To close to paradise)

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Por Ireth I. Nainieum

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Capitulo VII

"Tan cerca del paraíso"

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"El fin de una cosa, es el inicio de otra"

- Anenita-

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Lunes, cuarta semana, séptimo mes, Mundo Humano, 12:00 pm

Hacia unos quince minutos que Sakamoto Rina le había pasado el mensaje. Se trataba de un hombre, le comento que dijo llamarse Byakuya; que necesitaba urgentemente que volviese a casa cuando antes. La anciana, contemplo la intranquilidad en el rostro de su nueva empleada; por lo que al final le permitió el volver a su hogar.

Por lo que su andar hacia su nuevo hogar se le hizo eterno. Ese mismo día horas antes le llamo a Byakuya, para darle el número del establecimiento donde trabajaría; por cualquier situación en que la necesitase. Él que la llamara a menos de tres horas de haber iniciado su jornada, era un ave de mal agüero.

¿Se habría sentido mal?

Bastante preocupada ingreso a la casa que compartía con el noble, se llevo una gran sorpresa. Byakuya estaba de pie en la entrada de la misma; la esperaba junto al armario de los zapatos. Unohana abrió sus ojos de manera impresionante, pues sus pupilas se dilataron asombrosamente. Ella temblaba, puesto que esa mañana al irse al trabajo; él aún estaba demasiado débil como para mantenerse en pie sin ayuda. Justo como ella lo vislumbraba en ese momento.

—Vamos –le hablo- es importante, por favor –le extendió su mano- dijeron que nos darían la explicación a varias de nuestras dudas

—¿Dijeron? –tomo la mano del hombre- ¿quién, cómo –balbuceo- estás de pie, no comprendo?

Byakuya le esbozo una media sonrisa, y camino con ella hacia la sala. Otro pasmo más, el noble a su lado no fue capaz de interpretar el gesto de ella. Si se trataba de júbilo o tribulación mismos. Sentados en el sillón más grande se encontraban Inoue Orihime e Ishida Uryū. Cada uno en el extremo del mueble, y justo en el centro estaba Rukia durmiendo agazapada por sobre las piernas féminas; que la mimaban cariñosamente. Los ex capitanes rodearon el asiento y ocuparon el que estaba frente al los invitados, la mesa de estar los separaba. Y sobre esta había una larga caja depositada.

—Tu curaste las heridas del Capitán Kuchiki, ¿cierto?

Orihime dejo lo que hacía y le asintió silenciosamente a Unohana. Los cuatro se miraron en silencio por varios minutos, antes de que alguno se animase a romper el silencio tan tedioso en la sala.

—Sus heridas no eran tan severas, me alegro que el gigai cumpliese con su trabajo de manera tan efectiva –hablo la invitada- aunque… -los miro seriamente- a esta altura ambos ya deben de saber las consecuencias por haber ingresado en esos cuerpos –se lamento- es culpa nuestra me temo –se apeno- esos gigais aún no estaban terminados del todo –exhalo- unos tres días más y sería otra historia –silencio- pero cuando nos enteramos del ataque de los arrancars de nivel "C" en la Sociedad de Almas y las acciones del Cámara de los Cuarenta y Seis, ya no podíamos aguardar más

Afonía.

—Uryū, –hablo el noble- la Capitana Unohana me comento que tú le entregaste las esferas negras, días antes de mi reunión –se cruzo de brazos- siempre has sido un doble agente

—Desde hace un siglo que mantengo informada a Inoue san al respecto de todo lo que sucede en la Sociedad de Almas –exhalo- por lo que pude averiguar desde hace tiempo que tenían contemplada la boda de Rukia, Capitán –se acomodo sus anteojos- así como la muerte de ambos

—¿Cómo?

Exaltado Byakuya se puso de pie. Sin embargo, Orihime hizo la señal de silencio, bajo su mirada y le mostró que Rukia aún estaba durmiendo. Le era imperioso el mantenerse tranquilo, o la consecuencia sería que la levantaría de su sueño. Inoue, acarició un poco más la cabellera de la mujer bajo ella y sonrió cuando esta se movió ligeramente sobre sus piernas.

—Hace cien años que la Cámara de los Cuarenta y Seis, hizo un trato con Hueco Mundo –rozo la mejilla de Rukia en su explicación- ofrecían a Kurosaki kun a cambio de la lealtad absoluta –miro a los ex capitanes- o mejor dicho el desaparecer por siempre… -afonía- ¿no les resulto extraño que nunca después de ese día, volvieron a saber nada de los arrancaras más poderosos? -mutismo- su único deseo desde entonces, ha sido el suplantar el poder que ostentan los Capitanes en la Corte de los Espíritus Puros… "Para evitar que el mismo error suceda dos veces, bajo un nuevo régimen político. Prescindiremos de los Capitanes y formaremos un nuevo gobierno…" –repitió las palabras de un sabio de entonces- irónico pensar que la verdadera traición siempre estuvo junto a ustedes… -hablo Inoue-

—Sigue sin tener sentido… -bramo iracundo- ¿qué obtienen ustedes con todo esto? -acotó el noble-

—Todo –respondió Ishida-

—¿Todo?... –hablo Retsu- no somos más que un juguete en sus manos –exclamo con un hilo de voz-

—No –enfatizo Orihime- yo decidí ir voluntariamente a Hueco Mundo a cambio de algo… -los miro seriamente- solo debían de hacer algo por mí… -coloco con cuidado la cabeza de Rukia en el sillón- entregarme la zanpakutō de ella –miro a la mujer durmiente- todo ha sido por nuestro egoísmo de traerla de vuelta

Afonía

—¿Traerla de vuelta? –cuestiono impávido el noble- ¡eso es imposible, hace mucho que he aceptado que eso jamás sucederá nunca más!

—Cuando ella abra los ojos hoy, volverá a ser la misma persona que un día ustedes conocieron –sonrió amargamente Orihime- o al menos en teoría –la miro con tristeza- lo que esta a punto de perder es algo que ni siquiera yo podré devolverle…

—Por favor –rogó Retsu- sin rodeos, una explicación contundente a todo lo que esta sucediendo realmente –encaro a los invitados- ¡lo merecemos!

—Kurosaki kun, fue quien fragmento a Sode no Shirayuki –les informo- estoy segura que él nunca lo comento con nadie, ¿cierto? –al no haber respuesta prosiguió- él se sentía terriblemente avergonzado y culpable, ya que debido a eso Kuchiki san fue incapaz de defenderse de Aizen san –suspiro- ella fue ingresada bajo su cuidado –miro a Unohana- y él se enclaustro en el Nido del Gusano, por poco más de una semana, esa parte ustedes la conocen mejor que yo… Pero, en una semana pasan muchas cosas…

—No le brindaste tu ayuda –interrumpió el noble- eso tomo por sorpresa a todos, en ese momento. Prestaste tu poder para curar a todos menos a mi hermana

—Jamás ignoré a Kuchiki san –exclamo decidida- estaba buscando mi propia manera de ayudarla –se agacho hacia la caja sobre la mesa- cuando me despedí de ella, aún estaba dormida –memoró- aún así, pude percibir su dolor y desesperación… -los miro- ella estaba ahí gritando, pidiendo ayuda y no podía hacer nada en ese entonces…

—¿Cuál es la diferencia ahora? –inquirió Retsu-

—Comprendí que para ayudarla, debía de unir nuevamente el cuerpo, la mente y el alma –abrió la caja- y Sode no Shirayuki ha renacido -lo que Orihime mostró a los individuos frente a ella, era la zanpakutō de Unohana Retsu- Ishida kun me la entrego, y se que lo correcto es que usted la tenga –silencio- lo siento mucho, debido a nuestro egoísmo por traer de vuelta a Kuchiki san mucha gente a sufrido –los contemplo- incluyéndolos a ustedes –exhalo- se que omitió en su documento un hecho muy importante sobre Sode no Shirayuki –se levanto- y es que su arma tenía un calor humano…

Retsu miro a Ishida, por un breve momento. No obstante, el más importante de esa conversación.

—¿Fue por eso que pediste la zanpakutō de mi hermana?

—En realidad, en ese entonces no sabía que uniendo los fragmentos de Sode no Shirayuki podría regresarla –exhalo- ni ahora que lo conseguí puedo comprender todo, –los miro- la complejidad de los estados del individuo… -dijo Inoue-

Unohana se llevo sus manos a sus labios, mientras temblaba.

—Ha sido culpa mía… -miro el suelo- si lo hubiese comentado en ese momento entonces tú… -miro a Orihime- y tú –contemplo a Ishida- nunca hubiesen tomado ese camino… -sujeto su cabeza entre sus manos- y el Capitán Kurosaki…, todo habría sido tan distinto…

Le temblaron sus labios, comenzaba a desesperarse muy rápidamente. Temblaba de manera incontrolable y comenzó a llorar; la gran barrera que la cubría se resquebrajaba en pedazos rápidamente.

—Kurosaki kun desarmo a Kuchiki san siendo un vizard –murmuro Orihime- casi siendo un hueco…, la habilidad natural de su estado…-pensó- no hay peor error que la inconciencia humana –musito suavemente- usted –miro a Unohana- oculto eso, porque no confió en Midori Chiaki –afirmo- Ishida kun me lo dijo –la miro- y usted –observo a Byakuya- guardo el fragmento de Sode no Shirayuki, como un recordatorio de ese trágico día –exhalo- creyendo que la espada se sanaría a si misma…

Afonía.

—¿Inoue san? –la llamo el Quincy- el tiempo apremia –se levanto- para este momento ya deben de haber detenido la ejecución, es solo cuestión de minutos antes de que las batallas comiencen, y debemos hacer nuestra parte

—¿Ejecución?...

Indagaron los Capitanes al unísono.

—El Comandante Yamamoto, ha sido acusado de máxima traición. Se declaró que debía de ser ejecutado por medio del Dúo Terminal, hoy a medio día –ajusto sus anteojos y consulto el reloj en la pared- el futuro se decidirá con el resultado de estos enfrentamientos

—¡¿Pero, por qué?! –se levanto Retsu- ¡él, no ha hecho nada!

—Acepto con Kurosaki el darles muerte –susurro Orihime- él facilito la situación que vivieron el jueves pasado. Sin su ayuda todo habría sido inútil –les informo- del alguna forma los ryoushi se enteraron de todo y la situación se desbordo

—¿Ryoushi? –se levanto Byakuya- no comprendo –apretó sus puños- absolutamente nada

Silencio.

Orihime les sonrió a los Capitanes. Se les acerco y beso suavemente las mejillas de ambos.

—Elegí este lugar para ustedes por los buenos recuerdos –se alejo- por ello es que les entregue esos cuerpos falsos. A esta altura ya deben saber que les es imposible el salir de ellos –dio un paso hacia atrás- es porque, quiero que cuiden de ella –miro a Rukia- cuando despierte, estará muy triste debido a él… Pero, estoy segura de que al verlos vivos, no podrá odiar a Kurosaki kun –les sonrió tristemente- le pediré a alguien de la Sociedad de Almas que los venga a ver y les explique todo aquello que yo no puedo por tiempo

—¡¿Pero?!

Byakuya intento acercarse a ella, sin embargo Ishida se interpuso. Luego se inclino dando un saludo respetuoso y le hablo.

—Como mi Capitán los últimos cien años, fue un gran ejemplo a seguir. Y me siento terriblemente mal por lo que le hice, señor –se levanto- por favor cuide de Kuchiki san

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Lunes, cuarta semana, séptimo mes, Sociedad de Almas, 12:16 pm

Terror…

Era la palabra bajo la cual los individuos junto al Altar de Ejecuciones mantenían sus rostros. La sorpresa era desmedida, los mismos arrancars a los cuales la gran mayoría se enfrentaron una vez; estaban justo por sobre sus cabezas. Una noche apresurada se había cernido en el cielo de toda la Sociedad de Almas.

—¿Cuánto tiempo más deberemos de esperar, Ulquiorra?

—Grimmjow –lo reprendió Barragan- llevamos poco tiempo aquí –lo miro de soslayo- no te impacientes niño, ya llegará tu momento para divertirte –se cruzó de brazos- esperaremos a que ellos hagan el primer movimiento como acordamos

—¡Ah!

Fue su escueta respuesta.

—Ulquiorra –lo llamo el hombre de negro entre ellos- no te vayas a morir –dio un paso al frente- o Inoue san jamás me lo perdonará

Asustados ante lo inminente, las Cámara de los Cuarenta y Seis corrían despavoridos hacia los árboles muertos en la distancia. Tras los cuales, se encontraban las escalinatas y su más cercano escape. Sin embargo, el reciente traidor se coloco justo al frente de todos ellos.

Los Capitanes, entonces centraron su atención en ese hecho. No obstante, los ryoushi presentes se abalanzaron hacia el renegado. Respuesta tonta, cabe aclarar. Fueron derrotados rápidamente y sin ningún tipo de esfuerzo. Varios jueces dieron pasos hacia atrás.

—¡Maldito traidor –espetó uno de ellos- así es como nos pagas por haberte brindado ese gran poder dentro de la Corte de los Espíritus Puros –siseo- no eres más que un animal salvaje, para lo único que sirves es para cumplir con las órdenes de tus dueños –desdeño- ¡UN PERRO JAMÁS DEBE MORDER LA MANO DE SU AMO!

Le atravesó el pecho, matándolo al instante. De inmediato el pánico se apoderó del resto, a sabiendas de sus claras intenciones contra ellos. Y tal, como Ishida lo había previsto en lo que sería la ofensiva de la Corte de los Espíritus Puros; los Capitanes rodearon al desleal desenvainando sus espadas en el acto. Viendo en esto su oportunidad de evasión los restantes de la Cámara corrieron una vez más hacia la escalinata. Sin embargo, una vez más la sorpresa se apoderó de todos ellos. Saliendo de entre los árboles muertos, Sado se apareció con sus dos grandes brazos. Dio momentáneamente la espalda, y golpeó con ambos puños hacia el frente de él. Toda esa masa de tierra se derrumbo, ahora no tenían salida.

—Sado Yasutora…

Murmuro Shunsui, mientras se acomodaba su sombrero.

—¡Tu! –lo llamo desde el cielo Ulquiorra- eres el Capitán de esa niña, ¿cierto? –miro a Zaraki- ¿aún no ha muerto?

Kenpachi entrecerró sus ojos, llevo su mano a su rostro y se retiro el parche; lo arrojo al suelo y se abalanzo de inmediato contra el hombre que técnicamente había asesinado a su persona más preciada en el mundo. Fue un contraataque rápido, Ulquiorra se protegió justo a tiempo. El poder espiritual liberado por el Capitán fue desmedido. Ambos se alejaron del Altar de Ejecuciones.

—¡ZARAKI!

Le llamo inútilmente Ukitake. Estaban perdiendo la formación, y seguramente era lo que ellos deseaban. No pudo pronunciar alguna otra palabra con su compañero en combate, debido a que Lilinette se coloco sobre el Altar de Sacrificios del Soukyoku; y parecía manifestar un cero entre sus manos. Se acababa de sentar justo detrás de la cabeza del anciano. Jūshirō se apareció entonces frente a su maestro y miro con muy poca paciencia a la niña, la cual no se inmuto en lo absoluto.

—Si me atacas, el poder contenido en mis manos explotará y matará a este viejo –miro al anciano- le parece bien si nos quedamos a observar todo, ¿Capitán? –le sonrió- Stark, me dijo que yo me debía de encargar de ustedes dos –se ufano- ya que no me dejará pelear a su lado esta vez, tendré el gusto de tener el control sobre ustedes

—Ukitake…

Musito, Shunsui aliviado al verlo junto a Yamamoto. Cuando menos su maestro, no sería atacado estando en desventaja. Antes de mirar abajo, supo que ya alguien lo esperaba.

—Ha pasado tiempo, arrancar san –desdeño su sonrisa- no creí que nunca más volvería a ver esa cara

Silencio.

—Ya somos dos, Capitán –acomodo su cabello- te importaría decirle a la mujer que esta junto a ti escondida que se aleje –miro al lado de Shunsui- ni, tú ni yo podremos pelear a gusto si se mantiene tan cerca de ambos

Kyōraku, sonrió y se medio acomodo su sombrero de paja. Al instante con su mano desvaneció el bakudō que su teniente había convocado. Isane, intento tomar su zanpakutō. No obstante, su Capitán la detuvo.

—No te dejaré pelear, Nanao chan –le susurro y la miro gentilmente- esta es mi pelea –le guiño un ojo- ¿dime a que has venido?. No te dije que te mantuvieras con los heridos en la Décima División

—Ca…, Capitán –balbuceo- la gente del Rukongai ha comenzado a ingresar en la Corte de los Espíritus Puros, y los ryoushi en guardia están asesinado a varios habitantes –comento consternada- y…, intentan forzar la entrada a la Décima División…, creo que tienen intenciones de exterminar al resto de la Cuarta División, por el momento estamos haciendo frente, pero…

Afonía.

Sus palabras fueron escuchadas por los demás Capitanes. Estaban en una verdadera encrucijada.

—¡Ya que estás aquí, perra –le grito un sabio a Isane- debes ayudarnos a mantenernos a salvo de todo esto!

Nanao, sintió una terrible rabia por la forma tan despectiva bajo la cual fue llamada. Sin embargo, sucedió algo que nadie espero. Stark golpeo el rostro de ese individuo rompiéndole en el acto la nariz.

—Un verdadero hombre, jamás se dirige así a una mujer –acotó- ¿cuánto tiempo piensas hacernos esperar, tú pelo pinto?

Señalo hacia el sujeto que vino con ellos, y no hubo respuesta alguna. Molesto, Stark camino lentamente hacia donde estaba Shunsui esperándolo.

—Gracias

Musitó débilmente la de anteojos.

—Vete de aquí, por favor –la miro amablemente- dile lo que necesita para que podamos comenzar, Capitán

—Te has vuelto muy condescendiente, arrancar san

Ironizo el hombre de la capa rosa.

—Simplemente, no quiero que una mujer hermosa se vea involucrada en esto –la miro- me parece que ambos opinamos lo mismo

Afonía.

—Veo –miro a su Teniente- solo cuatro Tenientes pueden ayudarte a proteger a la gente del Rukongai. Matsumoto, Hinamori, Oomaeda y tú –la observo con pena- que te ayuden el resto de las tropas que aún le son fieles a Yama Yi –exhalo- ve si puedes llegar con Shiba Kuukaku, Karin chan esta con ella oculta y…

—Shunsui –se le acerco Komamura- hay que proteger a la Décima División y a sus heridos –toco su hombro- Abarai no está en condiciones de proteger a esa gente

—Lo se –susurro Shunsui-

—Iré a protegerlos

Los Capitanes restantes lo miraron asombrados. Abandonaría su lugar en el Altar de Sacrificios, por ir a brindar su ayuda a los heridos; dejando a un lado a la Cámara que se mantenía a la espera de su escape.

—¿Me lo estás preguntando?

Se giro y lo miro intrigado.

—No –refuto- simplemente estoy diciéndoles lo que haré

Coloco su mano en el hombro de Isane y de esta forma desaparecieron en un solo instante. Komamura, era un individuo que al final siempre actuaba de acuerdo a sus propias convicciones de lo correcto. ¿Ellos, deberían de hacer lo mismo?. En cuanto este par se alejo, de inmediato el resto de los arrancars en el aire, tomaron a un Capitán como futuro oponente.

Ulquiorra con Zaraki, que ya se enfrentaban a la distancia.

Stark con Shunsui.

Barragan con Soi Fong.

Halibel con Hitsugaya.

Nelliel Tu Oderschvank con Hisagi.

Grimmjow con Ikkaku.

Yammi con Kurotsuchi

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—¿Por qué me toca el más feo de todos? –se lamento Yammi- cambiemos de oponente Barragan

Solicito.

—Ya he peleado una vez con ella, puedo hacerme cargo Fue su sutil y nada delicada forma de decirle no.

—¡Ichigo! –espetó duramente el calvo- ¿por qué jodida razón has cambiado de bando?

Poco a poco, este individuo que acababa de ser llamado se aproximaba hacia el hombre de nariz sangrante.

—Solo he venido a saldar cuentas –le indico al calvo- y a darle fin a todo esto

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Hisagi intento acercarse y cerrarle el camino hacia el hombre de nariz rota. No obstante, Nelliel lo ataco de inmediato y lo detuvo. Ocasionando que para escapar de la estocada de la mujer, se tuviese que alejar varios metros.

—¡Mujer!

Espetó duramente el tatuado, al tiempo que invocaba el shikai de su zanpakutō y la hacía girar con la clara intención de atacarla. Las ofensivas a distancia eran su especialidad. Lo que Shūhei no sabía es que era lo mismo para la fémina que enfrentaba, con su forma liberada.

—Es Nelliel Tu Oderschvank –le informo- prefería que me llamase por mi nombre, Capitan Hisagi Shūhei –le guiño un ojo juguetonamente- que opinas de que nos alejemos un poco más –sugirió amablemente- o me temo que nuestros ataque podrían lastimar a nuestros camaradas

En un instante se alejaron.

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—¡Hey tú, el calvo! –lo señalo sin educación alguna- vayamos a otra parte a divertirnos

—¡NO SOY CALVO! –espetó duramente- te mataré por eso arrancar, recuerda bien mi nombre maldito. Quiero que sepas el nombre de tu asesino, Capitán Ikkaku Madarame líder de la Tercera División

—Veo –esbozo una sonrisa peligrosa- Grimmjow Jaegerjaquez líder del Departamento de Ciencias

También se apartaron.

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—¿Departamento de Ciencias –musito contrariado Mayuri- no debería de ser él mi oponente, en lugar tuyo bola de grasa?

Yammi se cruzo de brazos y bufó.

—Lo dudo –rodó sus ojos- lo único que sabe hacer es gritar lo que quiere que hagan, sus subordinados. No tiene idea de lo que significa ser un líder en esa rama

—Comprendo –exhalo pesadamente- dime tu nombre arrancar –rasco aburrido su oreja- cuando menos para saber como debo nombrar el frasco de tu experimentación

—Pelea conmigo –saco su espada- y si estás a punto de matarme te lo diré…

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Soi Fong de inmediato dio un salto hacia atrás y se retiro el haori.

—Malos recuerdos, ¿Capitana?

Le dijo al momento de verla ligeramente tensa. Muy probablemente aún recordaba perfectamente lo que él podía hacer una vez que liberaba su zanpakutō. No obstante, a menos de que sus vidas estuviesen en verdadero peligro; tenían prohibido el llegar a máximo de su poder.

—¿Debería acaso?, Suzumebachi –comenzó a concentrar su poder espiritual- te mostrará algo que nunca antes has visto, arrancar

Barragan fue rápido. Se coloco detrás de ella, la tomo del hombro y desapareció con la Capitana.

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—¡SOI FONG!

—Calma –lo llamo la morena- seguramente Barragan no quiere a nadie cerca de su pelea contra ella –saco su espada- ¿te parece bien si comenzamos la nuestra? –se puso en una postura de ataque- hay que enfriar un poco el clima –expreso con sarcasmo- aún esta caliente, luego de que esa ave explotase

—¡Daiguren Hyōrinmaru!

Se le acercaba para atacarla. Halibel sonrió. Ese hombre seguía siendo tan fácil de controlar al hacerlo enfadar, la rubia se alejaba del Altar de Ejecuciones, junto con Hitsugaya; él cual aún no se había percatado. Y para cuando lo hiciera, ya sería demasiado tarde.

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—Parece que ahora solo somos nosotros tres, ¿arrancar san, Ichigo kun?

Shunsui se quito la capa rosa y mostró peligrosamente su espada. Y al instante sin nombrarlo, libero el shikai de su arma. Miro a los dos hombre, preguntándose contra quien debería de ir primero.

—Esa mujer es realmente hermosa

Kyōraku volteó de inmediato hacia Starki, con no muy buenos ojos. De hecho, el arrancar pudo notar una muy sutil presencia de celos ante sus palabras.

—Lo es, ¿por qué?

Su tono de voz era frío.

—No hay muchas mujeres así en Hueco Mundo –le explico- por ello me fije en su belleza

Afonía.

—Nanao chan es linda –siseo peligrosamente- pero, no creo que quiera conocerte más a fondo

—Uno nunca sabe, Capitán –silencio- ¿dejamos el juego y nos concentramos en lo nuestro?

—Tu lo has dicho, Stark

—Yo soy tu oponente, no lo olvides Capitán Shunsui de la Octava División

Fue un ataque rápido, ambos hicieron chocar sus espadas de forma simultánea. Stark se dejaba llevar hacia atrás por Kyōraku, este sabía que era una trampa; para apartarlo del resto de la Cámara de los Cuarenta y Seis.

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—Kyōraku…

Susurro, Ukitake al verlo alejarse tal como lo había hecho el resto de sus camaradas. Esos individuos en el suelo, ahora estaban completamente indefensos. Jūshirō, hizo el intento de querer acercarse. Pero, al recordar la situación de su maestro, no sabía cual era la mejor forma para actuar. Podría intentar apartarla, no obstante, si sus palabras eran ciertas podría su maestro morir en el proceso.

—Ya le dije que tiene que esta aquí –musito la niña- ¿por qué quieren protegerlos, acaso no son conscientes que si ellos desaparecieran también lo harían sus problemas?

—No… -la refuto- independientemente de que estemos o no de acuerdo con sus reglas, es nuestra obligación en ejecutarlas y…

—Tienen aquí varios detalles, -lo interrumpió- primero en ese sitió que llaman Rukongai, sus amigos heridos que están por ser atacados –lo miro seriamente- ¿qué es más importante? –silencio- Ulquiorra sama, nos dijo que su Cámara intentó entregarnos a Kurosaki Ichigo a cambio de nuestra rendición –exhalo- pero, Inoue sama y Sado sama no lo permitieron. En cambio nos entregaron la espada de esa mujer llamada Rukia…

—¿Qué quieres decir?

Inquirió Yamamoto, giro su cabeza para mirar lo mejor que pudo a la niña.

—Que en realidad ustedes fueron traicionados desde hace cien años, por ellos –señalo hacia la Cámara de los Cuarenta y Seis-

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Ambos miraron el cielo, debido a que la oscuridad era total, y nadie estaba preparado para ese fenómeno, las calles en la Corte de los Espíritus Puros estaban completamente a sombrías.

—Parece que todos se están divirtiendo –murmuro ella- ¿no te parece, Ishida kun?

Él ajusto sus anteojos y tomo aire.

—Mejor démonos prisa, Inoue san –buscaba algo entre su ropa- no tardará mucho para que el eclipse continúe, y para cuando la luna comience a moverse otra vez ya tenemos que haber concluido nuestra parte

—Lo se –exhalo- pero, no puedo ver nada –reclamo- al menos…

—Aquí –la interrumpió- vamos, Inoue san

Acababa de encender una lámpara, que llevaba escondida entre su vestimenta de Quincy. Orihime solo recordó cuando Ishida le mostró su maletín de primeros auxilios, y sonrió por esto con nostalgia. Además de la impresión por verlo carga consigo un objeto así.

Los corredores estaban desiertos, lo único que se escuchaba era el canto de algunos grillos engañados. Si, se alzaba la vista podría vislumbrarse los destellos por los enfrentamientos. Sin contar, con la energía espiritual en un área relativamente pequeña.

Caminaron cuando menos diez minutos. La puerta, había sido convocada muy cerca del lugar donde Orihime lo había solicitado.

—Aquí es

Le informo el Quincy, ambos se detuvieron. Inoue exhalo pesadamente al contemplar la magnitud del desastre, frente a ella. Prácticamente toda la división estaba en escombros, como si una bomba hubiese explotado sobre ella.

—A esta altura, ya deben de haber terminado de buscar al resto de los sobrevivientes –le indico- por eso la miras en este estado aún peor, Inoue san

—¿Crees?... –expreso con sorna- Sōten Kisshun

Murmuro. Tras sus palabras, de inmediato Ishida observo como poco a poco la antigua escuadra volvía a levantarse por entre sus restos. Cual ave fénix. En minutos logro lo que a los oficiales les habría costado cuando menos un año de esfuerzo. Inoue Orihime, reconstruyo por completo la Cuarta División, que prácticamente había sido aniquilada. Imponentes se alzaban los portones con la insignia característica.

—Impresionante

Estaba pasmado Ishida. Orihime le había pedido que la llevase primero a la cuarta escuadra, antes de buscar a Yachiru. No comprendía muy bien sus intenciones, pero la intensidad de su mirada lo hizo ceder nuevamente ante ella. Poner en pie al edificio completo, fue algo que lo sobresalto grandemente. Esta era la primera vez que la veía hacer algo de esa magnitud.

—Hace tiempo que aprendía a rechazar eventos de esta magnitud –se dio la vuelta y camino- es hora de… -miro a la distancia- démonos prisa –incitó- han comenzado a moverse

Uryū le dio alcance al comprender el significado de sus palabras.

—¿No estás cansada?

Ella rió un poco y le negó suavemente con su cabeza.

—Solo tengo algo de sueño –bostezo- y tendré que comer mucho por varios días –admitió- por lo demás estoy bien

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Karin era terca como su hermano. Sin esperar la llegada de Nanao, Salió al enfrentamiento en cuanto el cielo se volvió negro. Intentó encarar a varios ryoushi, que estaban a un paso de matar a los niños bajo su resguardo, en la intromisión de las almas comunes a la Corte de los Espíritus Puros. Tal parecía, por lo que veía en ese momento que la intención de los sujetos armados era la de arremeter contra todos. Los cuales asustados se aferraron a ella desesperados, no dándole oportunidad alguna de alzar su zanpakutō para defenderlos.

—¡Es muy vil el atacar a los niños!

Con su pie, Hiyori golpeo el rostro del hombre más próximo a Karin. La cual alzo su rostro y se encontró con los ojos amarillos. Su mascara estaba ladeada por lo cual pudo ver claramente parte de su rostro. La rubia se ladeo un poco, la miro y de inmediato regreso su atención al frente. Ya que varios ryoushi se le acercaban. Esto solo hizo que su sonrisa se ampliara significativamente.

—¿Creen que pueden conmigo, gusanos? –espetó y se puso en posición de ataque?- vamos, vengan –los incitó –les mostraré lo que este grupo élite sabe hacer

De inmediato se encaro a la ofensiva contra ellos.

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Oomaeda estaba siendo arrinconado, junto con la gran cantidad de almas detrás de él. Simples habitantes del Rukongai que ingresaron furiosos, luego de que el Seireiheki (1) fuese destruido. Una oportunidad de oro, para encarar a los individuos que se aprovechaban de su posición.

En un primer inicio tomaron a los ryoushi por sorpresa. Pero, al cabo de varios minutos estos se reagruparon, y comenzaron a atacarlos sin piedad alguna. Asesinado a varios, que lo único que tenían para defenderse eran palos, piedras y algunas espadas de mala calidad.

El Teniente de la Segunda División, le grito a ese puñado de almas que se colocasen detrás de él. Si su Capitana se enteraba que no los había defendido apropiadamente, seguramente se cabrearía con él. Sin embargo, sus heridas aún estaban presentes. Sin contar, con el casi medio millar que los rodeaba. Estaban perdidos. Maldijo por lo bajo, si iba a morir lo haría con orgullo y como un verdadero hombre.

—¡VENGAN, BASURAS DESPRECIABLES –se ensalzo- NO SE LAS PONDRÉ FÁCIL!

Lisa se apareció justo a tiempo. Arrojo su guarda a los pies del corpulento hombre.

—Corre si quieres –le sugirió fríamente la mujer- aquí me eres un mero estorbo –se coloco su máscara- ¡¿quieren conocer lo que es el verdadero terror, ryoushi?! –silencio- ¡PUES, VENGAN Y PELEEN CONTRA LA TENIENTE DE LA SEKUSHON KUROI!

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Estaba en la puerta del sur, dejo a parte de su tropa peleando contra los ryoushi. Ella fue hacia un grupo de ancianos que se quedaron sin deberla, ni temerla en medio de la pelea. Lo único que lamentaba es que al parecer los más grandes, gordinflones y feos la habían seguido.

—Vamos Teniente Matsumoto –la miro de forma lasciva uno de ellos- que le parece si buscamos una manera de pasar el rato, amenamente

Varios más que acompañaban a este, rieron cínicamente por la intención clara de esas palabras. Esto no intimido a Ragiku, dio un paso al frente.

—¡HAINEKO!

No obstante, Rose y Love le impidieron cualquier ataque.

—¡¿Pero?!...

Expreso sorprendida la mujer.

—Nos haremos cargo –hablo suavemente el rubio- por eso estamos aquí –la miro- cuide de esos ancianos –los observo- y de el resto a la Sekushon Kuroi, el proteger a la Sociedad de Almas

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A Hinamori le faltaba el aire. Ella estaba más adentro en la Corte de los Espíritus Puros. Con una gran cantidad de habitantes del Rukongai, de los que pudieron ingresar en la sorpresa. Sin embargo, para ese momento los estaban arrinconando. Era superada en número, sin contar con que debía proteger y evitar que les hicieran daño. Quería darles a entender que no todos eran como esos hombres de rojo, frente a ellos.

La habían tomado desprevenida, y recibió el impacto de una espada; la cual le atravesó su carne hasta que topo con su hueso en su hombro izquierdo. Lanzó un gripo de dolor ante el ataque del ryoushi. Soltó su zanpakutō, era incapaz de volver a sujetarla por el momento.

—¡SEÑORITA!

Le llamaron varios de los hombres a quien ella defendía. Asustados por la agresividad con la cual había sido tratada esta mujer. Momo les suplico con la mirada de que se mantuviesen alejados.

—Mientras menos estorbos, mejor para los ryoushi –hablo uno- de cualquier forma, la instrucción para corregir la sublevación del Rukongai ya estaba aprobada por la Cámara de los Cuarenta y Seis –sonrió- así, como su muerte

Alzó su espada este sujeto, y ella espero.

Mashiro golpeó la cabeza de este hombre y lo enterró en el suelo. Kensei llego a los poco segundos, tronando sus manos y molesto; de hecho ambos lo estaban. Pero más evidente en la mujer de cabellera verde.

—Kensei… -le susurro- no soy muy buena curando… -miro a Momo- ¿te importaría darle un vistazo?. Y… -miro al frente- no interfieras

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Nanao esquivaba eficientemente varias de las estocadas que recibía. Y de igual forma las respondía, con la misma agresividad, estaba logrando hacer retroceder a un gran número de los ryoushi. En cuanto llegó a la Décima División en compañía del Capitán Komamura, les dio las instrucciones de proteger a las almas comunes. Los Tenientes activos eran los responsables de llevar a cabo esa cuestión. Sin importar los regateos del Capitán herido, ni de sus camaradas inactivos; estos se alejaron con los miembros de sus escuadras en quienes aún podían confiar.

Oomaeda fue hacia el este y tomo la puerta Shouryuu.

Matsumoto fue hacia el sur, a la puerta Shuwai.

Hinamori fue hacia el norte, a Kokuryou.

Ise fue hacia el oeste, al Hakutōmon.

Nanao no pudo llegar hasta Karin, debido a los ryoushi a los que tuvo que enfrentar. Y realmente, la mujer de anteojos estaba siendo bastante enérgica en su contra ataque. Ya había lacerado a un gran número de estos, por desgracia llegaron refuerzos y en pocos minutos se vio completamente rodeada por el enemigo.

—Podría convocar un escudo –pensó- pero, ¿cuánto tiempo me dará? –miraba a su alrededor- antes de que lo destruyan con sus ataques -se dijo-

Alzo su vista y se horrorizo ante lo que contemplo. No solo por tierra, sino también por aire estaba cercada. Todos y cada uno de los ryoushi estaban con sus zanpakutōs listos para el ataque. Le tembló el labio inferior, no podría hacerles frente.

—Hachigyou sougai (2)

Escucho detrás de ella, de inmediato se alzó una estructura que la protegió. Poco a poco, escuchó la marcha silenciosa que se aproximaba lentamente hacia ella. Su sorpresa fue evidente, Hachigen y todos los kuroi, estaban ahí.

—Nosotros seremos sus oponentes, ryoushi –los miro en general- por favor, Teniente Ise; permanezca dentro del escudo –le sonrió gentilmente-

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Shinji bajo la escalinata muy lentamente, deshaciéndose de la poca vigilancia en la antigua residencia de la Cámara de los Cuarenta y Seis. Busco durante un tiempo la habitación donde eran depositadas las zanpakutōs, de los caídos en combate. Comenzaba a frustrarse, puerta tras puerta que abría le era inservible. Lamentó el haber dejado al resto inconsciente; debió de haber preguntado a por lo menos uno donde estaba exactamente el Torikago.

Miro una enorme puerta negra sin marca o seña alguna, ya con tedió la abrió. Sonrió para sí, había dado con el Torikago.

—Ahora a buscar a Zangetsu –se dijo-

—¿Puedo ayudarle?

Se volteó hacia la mujer que le hablo.

—¡¿Yuzu?!

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Los pocos oficiales activos de la Cuarta División; y algunos de la Décima, ordenados por la Teniente Ise, habían convocado un escudo de protección en general. Hacían esto por todos los compañeros heridos, específicamente para alejar a los ryoushi que tan imperiosamente querían entrar. El Capitán Komamura, dirigía en ese momento la ofensiva y resguardo.

Muchos ya estaban cansados, y era cuestión de minutos antes de que alguien cediese; entonces los ryoushi podrían entrar a su antojo. Presionado por esto, Komamura supo que debería de activar su bankai; no quería luchar contra aquellos que una vez fueron sus aliados.

—¡MANTÉNGANSE CONCENTRADOS! –demando- ¡si caemos aquí, nuestros camaradas heridos no contaran otro día!

—Ya escucharon al Capitán Komamura, su deber es obedecerlo señores

Los ryoushi se giraron al escuchar esa voz, y por un instante detuvieron su ataque. De hecho todos estaban sorprendidos, ya que nadie fue capaz de percibir la presencia de ambos. Ishida se ajusto sus anteojos y de inmediato amenazo peligrosamente al resto de los individuos de rojo con su arco.

—Yo que ustedes me lo pensaría dos veces –sonrió con sorna- a menos que sean capaces de esquivar mil doscientas flechas por ataque –silencio- ya deben saber que les sucederá si una sola les da –afonía- ¿Inoue san?

Miro de reojo a la mujer, la cual paso junto a Ishida. Toco el escudo y como si este no existiese ingreso a la Décima División, todo esto frente a los anonadados ojos de todos.

—Inoue Orihime

Camino hasta ella Komamura y le detuvo el paso. Ella tan solo alzo la vista y lo miro, poco después le regalo una gentil sonrisa al Capitán de mirada fiera.

—Santen Kesshun

Recito, y tres fragmentos de sus horquillas se desprendieron; de inmediato cubrieron por completo al edificio. De esa manera, finalmente los dioses de la muerte apostados, recibieron el merecido descanso que tanto necesitaban. Muchos de ellos cayeron cansados al suelo, por el gran esfuerzo.

—No estoy aquí como su enemiga –informo- las acciones que están sucediendo el Altar de Ejecuciones tienen un propósito, Capitán –exhalo- aunque no lo parezca- ¿podría llevarme con Yachiru chan, antes de que sea muy tarde, por favor? –lo miro suplicantemente- si pasa más tiempo, entonces ya no podré hacer nada por ella –afonía- no se preocupe –llevo sus manos a su pecho- Ishida kun podrá con ellos –miro de soslayo a los hombres- démonos prisa –instigo-

Komamura marcho por el frente, anduvieron varios corredores de la Décima División. Y en este andar, varios de los oficiales se alejaban al mirar a la mujer de ropas blancas. Sin embargo, Inoue se detuvo en una puerta, que no era necesariamente la que necesitaba por el momento.

Silencio.

—Hay algo que necesito decirle –lo miro seriamente- a usted y a las personas dentro de esta habitación

—¿Qué hay de la Teniente Kusajishi?

—Sōten Kisshun

Musito, otros tres fragmentos de la orquilla se alejaron y recorrieron la distancia hacia la habitación donde reposaba la pequeña. Con esto le daba a entender al Capitán que no era necesaria su presencia junto a ella para curarla. Corrió la puerta e ingreso a la habitación seguida del Capitán. En este lugar reposaban Renji, Kira, Iba y Chōjirō; al cuidado de todos estos estaba Isane. A todos ellos, casi se les saltan los ojos de las cuencas, por la impresión de verla ahí. El pelirrojo intentó levantarse, pero le fue imposible cuando Orihime lo detuvo suavemente.

El aroma a menta invadió sutilmente el espacio.

—Te harás más daño, Renji kun –susurro- no estás tan mal como esperaba

El bermejo bufo molesto.

—¿Has venido a curarme o a reírte de mí? –espetó con dureza- ¿o tal vez a la conquista de la Sociedad de Almas?

—Me temo que has errado en tus preguntas, Renji kun –dio un paso hacia atrás- si te curase, se que intervendrás en esta lucha –lo miro- y es algo que no quiero que suceda –le informo- así, que necesito que te quedes aquí tranquilo a la espera de que todo termine

—¡¿ORIHIME?!

Bramo iracundo el pelirrojo.

—¿Recuerdas, donde solía vivir Kurosaki kun en el mundo humano? –afonía- necesito que vayan a ese lugar cuando esto acabe –miro hacia una ventana- ellos los están esperando ahí –susurro- no lo olviden por favor

Los fragmentos que curaban a la pequeña retornaron a su horquilla.

—¿Ellos?

Hablo el rubio. Orihime volteó hacia él y lo observo, sus heridas eran las más intensas.

—Sōten Kisshun

De inmediato sus heridas comenzaron a sanar, a una velocidad anormal. Cuando, se curo por completo salió de la cama y se miro impactado. Le habían dicho que tardaría meses, pero helo ahí. Recuperado en cuestión de un minuto.

—La Capitana Unohana, el Capitán Kuchiki y Rukia –les informo- están en el mundo humano, donde les dije

Silencio.

—¿No es una mentira? –se le acerco Komamura- ¡¿juegas acaso con nuestra desesperación?!

Orihime le negó suavemente con su cabeza.

—Ellos viven…, Kurosaki kun no los mató –le informo- no tengo motivos para mentir –le sonrió- nunca iba a permitir que Yamamoto dono o él, hiciesen algo así –exhalo- ustedes me ayudaron una vez en Hueco Mundo, así que ahora déjenme a mi el auxiliarles –afonía- Kira san –lo miro- la Teniente Hinamori le necesita

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Las peleas en el cielo junto al Altar de Ejecuciones continuaban, así como las suscitadas en las puertas de acceso a la Corte de los Espíritus Puros. Cuando cayo el penúltimo de los representantes de la Cámara muerto a manos del pelo pinto, solo Chiaki Midori continuaba con vida; se arrastraba penosamente por el suelo a gatas entre los cadáveres intentando alejarse de él.

—Este es el mismo miedo que han sentido todos aquellos que me han ordenado matar –le hablo- conozca el terror de alguien que esta a punto de morir

Desde el Altar de Sacrificios del Soukyoku, Ukitake miro como cada uno de los jueces y sabios fueron ejecutados uno a uno. Dadas la palabras de Lilinette, dudo en prestarles ayuda. Además de que la niña, había sacado de entre su vestimenta un disco. Le dijo que ahí estaba el resto de la información que Ishida, no les había dejado.

Justo antes de que Midori fuese asesinado, Shinji se coloco frente al hombre, con una mirada desdeñosa hacia el sujeto que miraba. Ukitake y Yamamoto se impresionaron, ninguno fue capaz de percibir al rubio.

—¿Aprendiste a controlar tu poder espiritual, Hirako?

El mencionado arrojo un puñado de hojas de menta.

—Veo –musito al ver la planta en el suelo- hubiese deseado que llegases un minuto más tarde, Hirako

El rubio le arrojo su zanpakutō. La tomo del mango y la contemplo en la oscuridad.

—"Cuando sea el momento, deberás de sacar a Zangetsu del Torikago" –recito sus palabras- eso me dijiste, Ichigo… -se miraron un largo tiempo- hoy será el día en que esto termine

—Por supuesto

Dijo con una sonrisa el pelo pinto. Comenzó una feroz batalla en el aire entre ambos. Shinji se coloco de inmediato su máscara, sin embargo, el sujeto contra el cual peleaba solo se defendía y atacaba de cuando en cuando. Por lo visto, no tenía intención alguna de manifestar su verdadero poder. Eso lo estaba sacando de quicio. ¿Habría un segundo plan el ataque de Hueco Mundo?. ¿O, simplemente jugaba con él?. Dio inicio un ataque con mayor poder por parte del rubio, esperaba que eso lo incentivase a pelear verdaderamente.

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Ulquiorra escapo por un pelo de ese último ataque.

—Solo fuerza bruta –se dijo-

Zaraki, peleaba de esa forma y con la intención de morir en el combate. Seguramente por Yachiru. Tuvo que dar un par de pasos hacia atrás para ganar algo de distancia.

—¿No pensarás huir, arrancar? –ladeo peligrosamente su arma- hay que continuar hasta que nuestros cuerpos queden hechos cenizas…

Ulquiorra miro hacia donde peleaban, el pelo pinto y Hirako. Todo estaba a un paso de terminar.

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Los últimos en unirse al combate, aún peleaban y la intensidad de su riña era la más intensa. Y a pesar de no haber manifestado su propia máscara, le estaba costando a Shinji el darle pelea. Más le irritaba en sobremanera el hecho de por más que lo atacase con todo su poder, no quería pelear como era debido en esa circunstancia. ¿A qué estaba jugando?

—¡MALDITA SEA, PELEA ICHIGO!

—Un último esfuerzo –se dijo-

Hirako se acercaba al pelo pinto con su espada hacia el frente, el individuo a quien el rubio miraba parecía que nuevamente se defendería; como lo había hecho en los pasados minutos. O al menos esa impresión daba. Todo fue demasiado rápido para Shinji. Iba veloz hacia él, por lo que no pudo reaccionar a tiempo. Cuando el sujeto que miraba frente a él, soltó a Zangetsu; dejando que su zanpakutō le atravesase el pecho.

Hirako lo miro con los ojos desorbitados, había dejado que él lo asesinase. ¿Esa, había sido su intención desde un inicio?.

—Gracias -toco su hombro y se apartó de la espada- amigo…

El satsujin kibō, había muerto.

Por un instante, Hirako percibió un destello azul en esos orbes que le resultaron terriblemente familiares.

—¡Tú!...

Shiji se quedo suspendido en el aire. El pelo pinto caía. Un golpe seco en el suelo, indicaba donde yacía su cadáver; había aterrizado a menos de un metro de Zangetsu. Hirako, aún estaba anonadado ante lo que había ocurrido. No daba crédito de a quien había asesinado realmente.

La luna comenzó a moverse, y trayendo el sol de ese día.

A lo lejos, Ulquiorra guardo su zanpakutō. Ante la gran impresión de quien enfrentaba, cuando este dejo de atacar y defenderse, Zaraki miro hacia atrás. Específicamente a la batalla que era sostenida entre el traidor y Hirako. Él mismo no daba crédito ante lo que miraba.

—Capitán Zaraki Kenpachi –señalo el cuerpo del satsujin kibō- esto ya ha terminado

Ulquiorra guardo su zanpakutō. El resto de los arrancars lo imitaron. Finalmente y luego de un tiempo más, el sol volvió a reinar por los cielos. Y el Seireiheki se manifesto nuevamente. Los individuos de blanco, usaron el sonido y rodearon en círculo el cuerpo del recién finito.

—¡KEN CHAN!

Se abalanzo contra él de inmediato. La pequeña de rosa cabellera, la cual se aferró a él y lloro en su pecho. Zaraki, se quedo quieto y mudo ante la impresión. La persona que le habían dicho que moriría estaba ahora frente a él.

—¡¿Ya…, Yachiru?!

Balbuceó y la pequeña le asintió.

—Ella me ayudo

Señalo hacia abajo. Orihime se apareció junto a Ishida y Komamura. Esto dejo sin palabras a los Capitanes que aún estaban en el cielo. Los dos primeros se alejaron del Capitán, el cual solo se limitó a seguirlos con la mirada. Ella se agacho y coloco su cabeza por sobre sus piernas, mientras le cerraba maternalmente sus ojos. Después, beso su frente y lloro silenciosamente. Sado, también se acerco al grupo. El resto de los Capitanes, rodearon a los arrancars. Listos para atacar si se necesitaba.

—Descansa en paz

Musito Inoue. Shinji se paro frente a ella, sus miradas se encontraron. Antes de que él hablase, Orihime coloco uno de sus dedos por sobre sus propios labios en el ceño clásico de silencio. Cuando iba a cuestionarla nuevamente, sus sentidos lo alertaron; se alejo justo a tiempo. Una enorme columna de negación cubrió a todos los intrusos de la Sociedad de Almas.

—Creo que el cielo, es más negro aquí que con nosotros…

Hablo Stark, comprendiendo mejor las palabras de Inoue.

—¿Orihime?... –susurro Shiji- él así lo quiso –miro con pena al muerto- ¿cierto?

Ella acarició la mejilla inerte tiernamente.

—Él dijo… Con mi muerte, los verdaderos involucrados ya no estaremos más -lo miro- podrá entonces haber un verdadero futuro para todos –exhalo- no se necesita un gobierno que no conozca los problemas reales, no individuos que solo se dedican a dictar leyes sin interactuar con los afectados –el trozo del suelo comenzó a elevarse- las decisiones deben ser tomadas por quienes viven día a día… -le sonrió- hasta nunca, Sociedad de Almas…

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Seis meses después, 14 de enero.

Revisaba varios documentos, cuando una taza de té le fue colocada en la única área libre del escritorio.

—Te has saltado el desayuno, Byakuya

Retsu se recargo en una esquina del buró, con su propia taza caliente entre sus manos.

—No puedo creer que bebas esa cosa negra, Retsu –tomo su taza de té- quién hubiera dicho que cambiarias tanto tus gustos

La mujer le sonrió al beber un poco más.

—El café calienta mucho más en invierno, que el té –le dijo- además, tiene un buen aroma y sabor, si se le agrega azúcar y crema –le mostró su bebida- ¿quieres? –sugirió-

—No, gracias

Retsu se levanto y camino hacia la ventana. Movió las cortinas y sonrió por el par que estaba de pie frente a su casa, en Karakura. Por lo visto no se decidían a tocar el timbre, ninguno de los dos.

—Tenemos visitas –le informo- el Capitán Abarai y la Teniente Hinamori

Algunos minutos después, el cuarteto se encontraba en el comedor. Disfrutando de las muy necesarias bebidas calientes.

—¿Y, Rukia –miro hacia todos lados- señor?

Inquirió curioso al no notar la presencia de su amiga. Byakuya miro a Retsu, y le pidió que no dijese nada de su situación actual. Ya que era desconocida por todos en la Sociedad de Almas. El noble entonces, se levanto y camino hacia el frigorífico de ahí saco un pastel, lo coloco en la mesa. Al poco tiempo, una de las mujeres con las cuales vivía llevo a la mesa los platos y cubiertos necesarios para degustar el postre.

—Ha salido –musito- dijo que necesitaba aire fresco

Retsu, partió y repartió una generosa porción en los platos de los futuros comensales.

—Quería felicitarla por su cumpleaños –dijo cuando comió algo de pastel- hace mucho que no la veo… -silencio- ¿cómo tomo toda la situación, señor?

Afonía.

Byakuya entrelazos sus dedos bajo su barbilla. Y lo miro.

—Simplemente ha seguido adelante, como debe de ser. ¿Cómo han estado las cosas en la Sociedad de Almas, todo este tiempo Renji? –exhalo- honestamente creí, que no nos volveríamos a ver hasta en un largo tiempo

El pelirrojo se sintió algo incómodo por la forma en que su ex capitán se dirigió tan fríamente a él. No se esperaba un gran recibimiento, pero si que fuese menos hostil en su hablar.

—¿Primero, quisiera saber como han estado ustedes? –inquirió el bermejo- para el informe que debo presentar el día de mañana

—Nosotros, estamos bien –hablo en voz baja el noble- con su ayuda en los aspectos básicos –exhalo- debo, agradecerle a Ukitake en su momento, por hacer que apareciera de la nada mi especialización en literatura clásica japonesa; para mis clases en la Universidad

—¡Ah! –se incómodo el pelirrojo- si quiere algo mejor que eso…

—No me refería a eso, Renji –lo interrumpió el noble- es relajante y puedo decir que entretenido

Cuando, el bermejo lo observo detenidamente el rostro de su ex capitán, pudo ver la misma mirada que una vez contemplo en Rukia hacia mucho tiempo. Y analizándolo bien, Retsu mantenía esa misma sensación humana en su ser. A su retorno a la Sociedad de Almas, sabía que las cosas entre todos ellos serían completamente distintas.

—¿No es algo muy simple para usted, Capitán Kuchiki?

Hablo por primera vez la teniente.

—Ahora, aquí no soy un noble. Ni pertenezco al Clan, más importante –la miro- tampoco soy un Capitán con responsabilidades. Esta vida es tranquila, he de admitir que agradable en realidad

—Lo siento…

Bajo su mirada Momo, apenada. No esperaba siquiera que el hombre le dirigiese la palabra, se imagino una actitud altiva e imperiosa como cuando mando apresar a Renji luego de su pelea contra el ryoka.

—Por mi parte, tampoco tengo ningún inconveniente –hablo Retsu- hacer ikebana fue un golpe de suerte magnifico –bebió de su café- el saber que puedo vivir aquí con algo que tanto disfruto es… -miro al hombre a su lado- interesante, como ha dicho Byakuya

Renji se impresiono. Habían dejado aún lado las excesivas formalidades de antaño. Se río de sí mismo, por su estupidez. Era evidente, que el muro frío caería; vivían bajo el mismo techo. Y por lo que se auguraba, seria un muy largo tiempo. Aclaro su garganta.

—De hace seis meses hacia acá, muchas cosas han cambiado –les informo serio- para empezar las investigaciones de la Guardia Real, han confirmado la traición de la antigua Cámara. Y, como solo Chiaki Midori esta con vida –exhalo- será el único juzgado –silenció- además, se ha dictaminado una separación de gobierno

—¿Separación?

Interrumpió Retsu.

—Así, es –continuo la Teniente- el Rukongai y la Corte de los Espíritus Puros, desde ahora se regirán por dos gobiernos independientes –sonrió- las almas comunes designaran a sus futuros representantes, y estos se encargarán de mejorar las condiciones de vida dentro de esta área. Usarán sus propios recursos, para darse una mejor vida en la Sociedad de Almas y…

—La Corte de los Espíritus Puros –continuo el pelirrojo- estará bajo la responsabilidad de los Capitanes, en las futuras reuniones deberemos dictaminar las nuevas leyes, que nos regirán. Para esto, se ha decidido contar con la aprobación de cuando menos siete Capitanes de las trece divisiones –antes de cualquier indagación, por parte de los oyentes continuo- la Catorceava División ha dejado de existir tal cual –susurro- han tomado el cargo de custodios del Rukongai –sonrió con ironía- ¿no es satírica la vida?...

—Buscan redimirse de sus pecados

Musito Byakuya, y se recargo contra el respaldo de su silla.

—Ayudaron a proteger a los habitantes de los ryoushi –hablo Momo- por ello, los mismo residentes del Rukongai les pidieron que se volviesen sus guardianes. En este momento, Hirako Shinji los lidera

Afonía.

—¿Qué hay con el resto de las divisiones, Renji?

—Yamamoto dono ha dimitido con su cargo de Comandante General de la Corte de los Espíritus Puros

Mis más sinceras disculpas. Byakuya, Retsu –exhalo pesadamente- no merecía esa infinita confianza que tuvieron ustedes en mí –se inclino en el suelo, excusándose- jamás podré nunca pagar por esta terrible falta… -comentó el anciano-

Tanto Byakuya como Retsu, memoraron ese día lunes. Pocas horas más tarde, Komamura, Ukitake, Yamamoto y algunos miembros de la Guardia Real llegaron a esa casa. Desde entonces, no habían vuelto a saber nada sobre la Sociedad de Almas. Jūshirō, se encargo personalmente de darle al noble una falsa identidad, para poder vivir en el mundo humano; al constatar que no les era posible regresar a la Sociedad de Almas por el momento, debido a los cuerpos que usaban.

—El Teniente, Chōjirō Sasakibe está haciéndole compañía a Yamamoto dono –continuo la conversación Renji- ha dicho que retornará, una vez que su Capitán pase a mejor vida –cerró sus ojos el pelirrojo- la Segunda, Tercera, Séptima y Novena –lo miro- se han impuesto, como la nueva patrulla de vigilancia. Sus órdenes son la captura inmediata de los ryoushi que pudieron escapar

—¿Tantas divisiones?

Cuestiono Retsu, extrañada por el hecho de que cuatro escuadras tuviesen que compartir dicha responsabilidad. Cuando bien, solo la Segunda División debería de ser capaz de ejecutar esa labor.

—Vera… -se incómodo el bermejo- en este momento, hay muy pocos dioses de la muerte efectivos con quienes podemos contar -exhalo- y no podemos descuidar nuestra labor en el mundo humano. Los huecos promedios continúan apareciendo constantemente. Por ello se decidió que varías escuadras se hagan cargo –silencio- la Décima División, se encarga del reclutamiento de los futuros oficiales por el Rukongai –rasco su cabeza- algo que esta costando trabajo, luego de la imagen que nos hemos ganado en este tiempo, por otro lado la Décimo Tercera División se hará cargo durante un tiempo de las actividades que Yamamoto dono dejo

—¿Qué hay del Capitán Shunsui? –inquirió el noble-

Renji y Momo, exhalaron simultáneamente.

—Varios Capitanes, le hemos suplicado que se haga cargo de la Corte de los Espíritus Puros; pero, se niega rotundamente –sonrió al recordar todas las conversaciones infructuosas- es solo cuestión de tiempo antes de que ceda ante la presión –se puso melancólico- muchas cosas han cambiado en muy poco tiempo… -hablo en un susurro- hemos logrado más ahora que en los últimos cien años…

—Y todo con una muerte en especial…

Byakuya rasco sus ojos. Intentando romper la tensión que el noble genero, Retsu hablo.

—¿Qué hará usted, Capitán Abarai?

—Yo… -parpadeó un par de veces- ayudaré a la Sexta División –miro a su excapitán- ahora que tampoco cuentan con un Teniente que los guíe –se levanto- me ofrecí voluntariamente para mantenerla hasta que usted vuelva Capitán Kuchiki

Ambos se miraron fijamente, con la cabeza Byakuya le agradeció en silencio.

—¿Y, el Capitán Zaraki Kempachi?

Cuestiono una vez más Retsu.

—Dijo –amplió una gran sonrisa- que cuidará de la Cuarta División, los hará más fuertes –se rió un poco más- estaba bastante impresionado por la gran integridad de sus miembros. De hecho, ha sido la única división donde no se ha encontrado a un solo ryoushi –le informo a Retsu- esperan ansiosos su regreso

Su mirada se torno melancólica ante el recuerdo de sus subordinados que la esperaban.

—El Capitán Kurotsuchi, es el único que se mantendrá con sus propias actividades

—Comprendo –respondió el noble- ¿qué hay de Hueco Mundo?

Renji, tomo asiento una vez más. Y dio inició a una conversación incómoda.

—La Guardia Real, ingreso a Hueco Mundo… -silencio- no encontraron a un solo arrancar, por más que buscaron –los miro- como si nunca hubiesen estado ahí

Byakuya se levanto y camino hacia la ventana de la sala, corrió la cortina y miro al cielo. Cerró sus ojos y suspiro profundamente.

—Pronto nevara…

Retsu lo siguió y se paró a su lado.

—Es cierto –dijo-

Tanto Renji, como Momo los miraron y se sintieron un par de extraños en esa casa. Se pusieron de pie y caminaron hacia la puerta. Esta sería la última conversación que tendrían hasta que sus almas arribasen a la Sociedad de Almas.

—Renji –lo detuvo antes de que saliese- ¿cómo están las hermanas de Kurosaki Ichigo?

—Karin esta destrozada emocionalmente, aún es incapaz de aceptar que su hermano este muerto. Hirako se disculpo personalmente, tardará tiempo… Yuzu…, está mucho más tranquila…

—Entiendo… -hablo el noble-

—Por favor, denle nuestros saludos a Rukia

Hablo Renji y salió de la casa. Al frente de él, estaba un pequeño matorral verde y fresco; ajeno a la estación de invierno. Al acercarse y tomar una hoja entre sus manos, le llego un muy característico aroma.

—Menta… -susurro- Yuzu… -se dijo-

Pasaron al menos cinco minutos, hasta que finalmente Retsu se animo a romper el silencio en la sala.

—No le informo al Capitán Abarai sobre su hermana realmente –le regaño- ¿crees que eso esta bien, Byakuya?

—Esta mañana ha sido la última vez que tu, yo y los demás en la Sociedad de Almas la veremos –exhalo- todo esto ha sido un plan para algo mucho mayor que Hueco Mundo deseaba –suspiro- y nosotros somos parte de ese experimento

Retsu sonrió.

—Es cierto…, pero gracias a ellos –exhalo- por primera vez podremos conocer lo que significa vivir

—Si, este es solo el comienzo del sueño

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Lo único que lamentaba desde hace seis meses que iba y venía diariamente, era el subir esa larga colina. Suspiro cansada, cuado la vio frente a ella. Tuvo suerte, un grupo de estudiantes que se habían ido de pinta, la ayudaron a subir; e inclusive, amablemente le preguntaron si la esperaban. Ante lo cual, ella declino amablemente el ofrecimiento.

Llego con su única flor a esa tumba, que cuidaba con tanto esmero. En ese momento ya le era muy difícil el agacharse, por lo que la flor la colocaría sobre la lápida.

La primera vez que fue a ese cementerio, se impresiono de que la tumba aún existiese luego de tanto tiempo. Entonces, ella percibió ese aroma ajeno al camposanto.

La menta.

Su labio inferior le tembló y uso toda su fuerza emocional para que al hablar no se le quebrase su voz.

—Es un tanto melancólico que vengas aquí el día de mi cumpleaños –silencio- Ichigo

Él se paro detrás de ella y espero. En esa posición lo único que miraba era la espalda de Rukia cubierta por ese amplio abrigo. Su voz le sonó demasiad acompasada y tristona.

—Le dijeron a mi hermano que había muerto –acarició el pétalo de la flor- pero…, ni por un momento creí que hubieses dejado que te matasen de esa manera tan patética…

Afonía.

—¿No vas a mirarme?

Suplico él.

—No a menos que me digas que has venido por nosotros –susurro- y que nos llevarás a donde estás tú –hablo con un nudo en su garganta- si, no va a ser así, ¡ENTONCES NO QUIERO VERTE –chillo- O SERÁ MÁS DIFÍCIL EL CONTINUAR ADELANTE SIN TI!

—¿Nosotros?...

Hablo en voz alta. ¿Acaso se refería a Byakuya y Retsu?. La tomo de uno de sus hombros y la giro, necesitaba saber si estaban bien tal y como Inoue le había dicho. La observo con lágrimas en sus ojos, no pudo enfrentarla visualmente y bajo su mirada. Fue entonces que se dio cuenta, que el vientre de Rukia había crecido.

—Lo siento…

Musito el hombre.

—¿Por irte sin decirme nada?. ¿Por hacerle creer a todo el mundo que estas muerto? –se soltó y dio un paso hacia atrás- ¿O, por qué esta será la última vez que nos veamos?

—Por la noche en que fue concebido nuestro hijo y…

—Fueron –lo interrumpió- son dos bebes –alzó su cara y limpio las lágrimas con su mano- ¿no creerías que me vería así, si solamente fuese uno?, Ichigo

Él se le acerco y la abrazó con fuerza.

—¿Cómo supiste que vendría hoy?, no lo comprendo

—He venido aquí desde el día martes, luego que me dijo mi hermano que habías muerto –acarició su mejilla- yo sabía que eso no era cierto –le sonrió- por que te sentía aquí –toco su corazón- has venido por mí, ¿cierto?

Imploro. Ichigo le sonrió y la beso muy lentamente. En el pleno invierno, una nueva nevada comenzó a caer paulatinamente.

Este no era el final, era tan solo el inicio el futuro. La salida de la oscuridad hacia la luz que faltaba. Y el primer latido de los corazones llenos de esperanza.


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Epilogo

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Notas de la autora:

+ La zanpakutō de Rukia se encuentra dentro de su estado de dios de la muerte, al igual que Byakuya y Unohana. Siendo humanos, no pueden convocarlas.

+ Nemu se encuentra resguardando la información de la Doceava División.

+ Si leyeron con cuidado, habrán notado que en ningún momento YO (como narradora de hechos, no como algún personaje). Llame a Ichigo tal cual (use adjetivos). En la primera parte.

+ Las conversaciones entre los arrancars y los Capitanes, ocurren al mismo tiempo.

+ Sobre el personaje que en verdad murió, me imagino que ya deben saberlo. De no ser así, lo explico en el epilogo.

+ ¿Percibieron que toda la historia comenzó realmente en julio?. (Nunca di hincapié que la batalla final fuese en invierno en esta historia). Y concluye este capitulo en enero (los seis meses que Tite da para sus cumpleaños); sus hijos nacerán en abril (la mitad de este tiempo). Apuesto, a que nadie reparo en ese dato.

+ El porque el cambio, y su razón de ser. Leer el último capitulo.

+ Ichigo no es un cobarde que dejo que matasen a otro en su lugar, ya sabrán porque al leer el epilogo.


Glosario:

+ (1) Seireiheki, barrera espiritual que rodea completamente el Seireitei tanto por cielo como por tierra y que bloquea cualquier forma espiritual.

+ (2) Hachigyou sougai, (manga 255), escudo de protección.



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Nos vemos

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