Mistery guy

Capitulo 3

"Hamburguesa, charco, bañadera"

Un chico jadeaba y jadeaba frente a un negocio de hamburguesas.

- waa... que cansado que estoy, nya. -

- ¡Eiji-sempai! – Le gritan. A lo que el pelirrojo giró a ver, aunque sabía perfectamente de quién se trataba.

- Hola Momo – Saludó con desgano al chico de pelo en punta que le sonreía y le sacudía la mano –más bien todo el brazo- a forma de saludo.

- ¡Mira a quien traje! – Exclamó, con la misma y exagerada sonrisa que hace unos momentos, casi arrastrando a un chico bajito de claramente menor edad de pelo negro con destellos verdosos.

- Yo no quería venir – Aclaró con una notable amargura en su rostro y tono de voz – Además sé que me harán pagar a mí. –

- ¡O'chibi! – Gritó esta vez, Eiji, colgándosele por el cuello al menor y alborotándole el cabello. - ¡Cómo se te ocurre pensar eso de nosotros! -

- "Mmm... así que ese es el bromista, Momoshiro... – Pensaba un castaño que se encontraba mirando la escena muy innecesariamente escondido detrás de unos arbustos (N/A: ¿Le gustará la botánica, tal vez?). Luego, dirigió su mirada al más pequeño - ...y ese chico bajito de ahí es obviamente... el bajito... ¿Por qué Eiji le tiene tanto cariño? Hasta ahora sólo me parece un pobre niño amargado... –

El tiempo pasaba y Fuji había logrado escabullirse dentro del negocio, con un extraño sombrero y gafas de sol, que nadie sabe de dónde los habrá sacado. Todo el que lo veía podía decir tranquilamente que era un loco, que tenía problemas psicológicos o otra cosa de esas, aunque tal vez ambas, ¿llevar sombrero y gafas de sol siendo de noche y no sacárselos en ningún momento al entrar al negocio? Eso no es muy común que digamos...

Ya llevaba cuatro tazas de café, no tenía hambre –ni sed-, pero sabía que si estaba mucho rato sin hacer ningún pedido lo echarían del lugar, siempre había sido así. Estaba ahí, sentado observando como el pelirrojo se divertía con sus amigos. Se estaba aburriendo bastante, aunque le hacía feliz ver al chico de facciones gatunas reír... junto a sus amigos.

Escuchó la puerta abrirse por enésima vez y volteó aburrido para mirar.

Abrió sus ojos al ver que los mismos dos chicos que había visto hace un rato en la calle estaban entrando al lugar (N/A: nadie pudo deslumbrarse con la belleza de sus ojos ya que llevaba puestas las gafas D:).

Miró atentamente como caminaban hasta que llegaron a una mesa –a tres mesas de distancia de donde Syusuke se encontraba- y ahí se sentaron.

Empezó a analizar los rasgos del mayor; pudo notar que bajo de su ojo derecho tenía un lunar, cosa que antes no había podido visualizar ya que éste le estaba mostrando su lado izquierdo. También pudo observar bien el color de sus ojos, los cuales encajaban perfectamente con el resto de su rostro y tenían un tono similar al de su cabello. Aunque tal vez sea difícil de creer, lo que le llamó la atención a Syusuke no fue el atractivo del chico, si no porque algo en él le parecía bastante conocido... y sospechoso.

Se dio cuenta de que estaban hablando, así que agudizó su oído para escuchar de qué charlaban.

- Bien, ya estamos aquí, ¿qué quieres pedir? – Preguntó el peligris, estaba un poco más tranquilo que antes, respecto a los bostezos del otro. – Supongo que una hamburguesa ¿verdad? –

El rubio cabeceó por el cansancio, cosa que el peligris tomó como un sí, se acomodó un poco más en su silla (el rubiecito), cerró los ojos y susurró – Yo lo único que quería era descansar... – Cosa que no pasó desapercibida por el mayor, quien frunció el ceño, aunque al final optó por ignorarlo. Otra cosa que no pasó por desapercibida el peligris fue la insistente mirada que el castaño les dedicaba, si bien tenía ganas de ir a encararlo, porque si lo mira tanto "se gastaría", también optó por quedarse en su lugar y pasar desapercibido, cosa que iba en contra de su naturaleza, ya que comúnmente era él el centro de atención.

Pero nuevamente sus pensamientos se vieron interrumpidos, ésta vez por un grito.

- ¡SUÉLTENME! – Gritaba un chico pelinegro mientras era sujetado por otros dos que intentaban meterle una hamburguesa triple por la boca.

- Bajito no grites tanto, estás llamando la atención –

- Es cierto Ryoma, además sólo te falta una... ¡abre la boca! –

- ¡QUE NO QUIERO! – Se quejaba Ryoma intentando zafarse, claro que no le daba resultado alguno.

- Ahí viene el avioncito... dí: "ooOo" – Jugó Momo moviendo la hamburguesa en zig-zag con, según Ryoma, una cara idiota.

- ¡NO! – Gritó una vez más el menor, volteando la cabeza y haciendo un bruto movimiento que golpeó el brazo de Momo que sostenía la hamburguesa que se aproximaba peligrosamente, haciendo que ésta salga volando por los aires. Momoshiro la siguió con la vista.

- No... ¡NOOOO! – Gritó esto último en cámara lenta abalanzándose al suelo para poder atrapar la hamburguesa antes de que tenga contacto con éste. Lo logró y a los pocos segundos ya se la había metido toda enterita en la cavidad bucal, no sin antes sonreír victoriosamente.

- ¡Buena atrapada Momo! – Animó Eiji.

- Esa hamburguesa sólo le cabe en la boca a Momo-sempai... – Susurró Ryoma.

- Da igual... esa hamburguesa era tuya, O'chibi. –

- Bueno, se cayó, no iba a comérmela. –

- bfdbsfdbfsdb –

- ¡TRAGA, MOMO! – Gritaron enfadados Eiji y Ryoma al ser asquerosamente escupidos por fragmentos semi-masticados de hamburguesa. – Ahora, ¿qué decías? – Se apresuraron a decir una vez que Momo ya había tragado.

- Decía que ni una miguita de estas hamburguesas tan deliciosas deben ser desperdiciadas porque a un idiota llamado Ryoma Echizen se le dé la gana de revolearla por los aires como si fueran platillos voladores –

Ambos chicos quedaron con cara de "Wtf" mientras pensaban "¿Todo eso quería decir con un bfdsbfdsfd? o.ó"

- Ya me quiero ir, tengo sueño – Aclaró Eiji.

- Yo tengo frío – Añadió Ryoma.

- Y yo tengo hambre... – (N/A: Supongo que no hace falta aclarar...). Al ver que sus amigos no lo miraban de una forma muy agradable Momoshiro decidió poner un tema alegre, aún más para el más bajito de ellos – Ryoma, ve a pagar. –

- ¿Por qué yo? –

- No tenemos dinero –

- Ese no es mi problema – Dijo dirigiéndose a la salida. Pero dos manos lo agarraron por la camisa y lo empujaron dentro nuevamente.

- No tan rápido muchachito. – Dijo el pelirrojo.

- No le faltes el respeto a tus mayores, Ryoma –

- ¿Respeto? ¡Eso qué tiene que ver con que me OBLIGUES a pagar! –

Se mantuvieron un rato así, discutiendo. Hasta que la puerta del local se volvió a abrir. Los tres chicos y el castaño voltearon a ver.

- ¡Víbora! –

- ¡Nee, Kaidoh! –

- Sssssssssh – Dijo mirando con mueca de disgusto especialmente al que lo había llamado víbora.

- Oh, también conoce al sujeto con ese hablar tan extraño... – Pensó Fuji.

- ¿Qué haces aquí, Kaidoh? – Preguntó Eiji.

- Cierto, en este lugar no venden roedores a los que puedas comerte, víbora. – Bromeó Momoshiro.

- ¿¡Qué dices idiota!? –

- ¡Bueno basta! – Interrumpió una empleada – Ya gritaron bastante todos ustedes, supongo que ya terminaron de comer. ¿No? –

- Sí – Respondieron los tres.

- Entonces paguen, hay mucha gente esperando por mesas, no pueden quedarse si no van a pedir algo. (N/A: se, que pendeja amargada...) –

- Ryoma... –

- Bajito... –

- No tengo dinero. – Anunció Ryoma adelantándose. – Acabo de recordar que dejé la billetera arriba de la mesa –

- ¡¿Nani?! –

Pequeño momento de silencio.

- Kaidoh... – Susurraron los otros dos mirando al aludido con una sonrisa aprovechadora (N/A: Esas típicas sonrisas que pone la gente cuando va a pedir algo... o algo así xD).

- ¿Qué? ¿Piensan que soy un banco? Solo traje dinero para mí. –

- Ya es suficiente. – Se enfureció la mesera – Vengan para acá – Dijo agarrando a los tres (N/A: la tipa esta no es defo con tres brazos ni nada de eso... pero bueno UuÙ) por la oreja.

- Ssssssssh – Pronunció Kaidoh, pero una mano le agarró la suya y lo empujó. - ¡Oye! -

- ¡Víbora! Tú no te quedas ahí viendo como nos torturan. –

Y así fueron llevados forzadamente hacia la cocina de aquel negocio, con Kaidoh a rastras.

- Espero que no tengan muchos problemas ahí... – Susurró Fuji riendo levemente (N/A: Sádico ¬¬).

- Jiroh, ya no eres un niño – Dijo una voz, la cual llamó la atención de Syusuke y, como chismoso que es, volteó a ver. – Tengas sueño o no, no creas que Ore-sama te llevará hasta tu casa a upa. – Pudo visualizar a los dos sujetos anteriores parados cerca de la salida del negocio, el rubio estaba con cara de perrito mojado mirando al mayor, y éste con el rostro inexpresivo.

- Por favor... –

- Dije que no. Y si Ore-sama te dice que no, es NO y punto. No discutas. – Dijo dándole la espalda al rubio.

- ¿Y Kabaji? Él siempre me lleva cuando tengo sueño... –

- Jiroh, él te lleva porque siempre te duermes en cualquier lado, además estamos en fin de semana, Kabaji NO TRABAJA. – Entonces sintió como Jiroh se apegaba a él y apoyaba su cabeza en su espalda.

- Pero si hoy es viernes, Atobe... –

- Estás pesado Jiroh, no pienso llevarte – Su voz seguía siendo igual de autoritaria que anteriormente, pero se notaba que se estaba ablandando.

- Kabaji me alza hasta con una mano... –

- Kabaji levanta hasta a una vaca, Jiroh. –

- Pero yo pienso que tú eres más fuerte que Kabaji, estoy seguro, es cierto eso ¿no, Atobe? – Cerró los ojos aún apoyado en la espalda del peligris.

- Si que eres imposible, Jiroh – Dijo Atobe para luego cargarlo a "caballito" – Y no me compares con Kabaji. –

El rubio sonrió y ambos se alejaron por la puerta.

Mientras tanto en la mesa del castaño éste escribía en una servilleta, con una lapicera negra que anteriormente había sacado del interior de uno de los bolsillos de su abrigo y con una letra muy prolija dos nombres.

"ATOBE"

"JIROH"

- "Es mejor escribir ambos nombres que arriesgarme a olvidarlos..." – Susurró sabiendo perfectamente que su memoria... que simplemente no debía confiar en ella.

- En la cocina, nya

Todo era un caos... espuma por aquí, espuma por allá, sólo estaban ellos cuatro presentes en aquella habitación, los únicos... culpables [Kaidoh: Sssssssh ¬¬ - mirando con su típica cara de rencor que hace que más de uno se haga pipí en sus pantaloncitos a Kit. Kit: OK, OK... ya lo arreglo, no me mates OxO]. Bueno, todos culpables menos Kaidoh, que era el único que de verdad estaba haciendo lo que debía... lavar los platos.

- ¡Ay, mi ojo! – Gritó uno, ya que un chorro de espuma fue enviado directo a sus ojos.

- ¡Lo siento Eiji-sempai! – Se "disculpó" Momo antes de echarse a reír junto con Ryoma.

- Ya verán... – Susurró el "herido con espuma", mientras mantenía el ojo infectado cerrado. Tomó un poco de espuma con ambas manos y la disparó en dirección a los dos muchachos que se reían de él. Y como estaban riéndose con carcajadas muuy exageradas, sus bocas estaban más abiertas que... [N/A: Gomene! Se me acabaron los ejemplos... ^^U] en fin, muy abiertas y la espuma entró en ambas, haciendo que se ahoguen por un momento y empezaran a toser.

- Adiós – Dijo Kaidoh, mientras se despojaba de su delantal, retiraba un poco de espuma que se encontraba en su mejilla y pasaba por la puerta.

Los tres chicos miraron donde antes estaba la inmensa pila de platos sucios y se sorprendieron al ver que ya no estaban... sino que se encontraban acomodados en otra pila, del otro lado de la canilla, limpios y relucientes.

- Woooow, víbora.... que genial! –

- Que bien, y eso que yo no tuve que hacer nada. –

- ¡Esto es sorprendente! Pero ahora me da pena Kaidoh... él no hizo nada y limpió todo lo que nosotros teníamos que haber limpiado sin chistar... –

- Ponte contento Eiji-sempai, hemos descubierto un oficio al que Kaidoh sí sirve. – Comentó Momo empezando a reír nuevamente.

- No creo que a Kaidoh le guste eso... – Opinó Ei.

- Bueno, no importa, la cosa es que lavó los platos por propia voluntad, haciendo el bondadoso gesto de ayudar a sus amigos ¿no? –

- Pero Momo-sempai, si tú lo arrastraste –

- ¡No importa, Ryoma! –Volvió a gritar Momoshiro mientras los tres dejaban los delantales colgados de un perchero, pero cuando estaban por salir de la habitación aparece la misma mesera de hace unos momentos.

- ¿Y bien? ¿ya terminaron de lavar los platos? – Preguntó ella.

- Sí, señorita – Contestó Momoshiro.

- A ver... – Susurró la mujer intentando hacerse espacio entre los tres muchachos que le obstruían la vista para poder mirar el interior de la habitación, pero cuando lo logró... - ¡AAAAAAAAAAAAH! ¡QUÉ DESASTRE! – Sí bueno, un poco de exageración hubo en esa expresión ya que sólo se trata de espuma. - ¡A LIMPIAR O LOS DENUNCIARÉ POR ESTAFADORES! – Ya se sabe que esta tipa es exagerada...

- ¿Estafadores? – Preguntó Eiji.

- ¡A LIMPIAR DIJE! –

Los tres muchachos se asustaron e inmediatamente volvieron a ponerse los delantales y comenzaron a limpiar.

Luego de limpiar y de los variados insultos de la histérica mesera al fin todos pudieron retirarse hasta sus casas.

...

Eiji apoyó las llaves de su casa en la mesa de la sala principal y se estiró en un gran bostezo.

- AAAAAAAAAAAH – Bostezó – Que sueño tengo – Dijo tallándose un ojo.

- Hola –

- ¡AAAAAAAAAAH! – Gritó asustado y volteó a ver temeroso al lugar de donde provino aquel saludo. - ¡Fuji! ¡Casi y me matas del susto, amigo! –

- Lo siento, no era mi intención – Se disculpó sonriendo.

- Bah, sádico – Susurró Eiji [Kit: waaa, Eiji-kun piensa lo mismo que yo, kyaa! Inner: Creo que todos lo hacemos ¬¬. Kit: No arruines mis fantasiosas ilusiones ¬¬, y que siga la historia!] - ¡AH! –

- ¿¡Qué pasa!? – Preguntó Fuji, extrañado ante el repentino grito emitido por su compañero.

- Antes no me dijiste cómo habías entrado en mí casa, ¡y ahora lo volviste a hacer! – Dijo acusante - ¿Cómo haces si no tienes llaves, eh? – Cuestionó.

- Con que era eso... simplemente, sí tengo la llave, bueno, no en este momento pero la tuve. –

- ¿NANI? –

- No es difícil obtenerla... no llevas la llave contigo nunca ¿no? –

- Emmm... – Pronunció con cara de 'se-suponía-que-era-un-secreto-tonto-no-lo-digas-tan-fuerte'

- Lo único que hice fue pararme arriba de la pequeña alfombra que tienes delante de tu puerta principal del lado de afuera, y bueno, sentí un bulto debajo de ella, entonces la levanté, vi las llaves y entré. –

- ¡Pero entraste en mi casa sin mi permiso! ¡Eso está mal, Fuji! –

- Pero me dijiste que no te molestaba que entre cuando quiera... –

- ¡Sólo te dije que pensaba que no eres una mala persona! – Aclaró medio a los gritos - ¡Eso no te da derecho a entrar a casas ajenas así como así! –

- Perdón... no tengo muy buena memoria que digamos. –

- Pues, la mía es perfecta así que ni se te ocurra equivocarte conmigo. –

- Pero no lo hago apropósito –

- Bueno, si está bien, perdona por gritarte, amigo. – Sonrió.

- No hay problema... pero creo que debes ir al psicólogo. –

- ¿¡POR QUÉ!? –

- Creo que sufres de bipolaridad... –

- ¡Fuji! –

- Sólo fue una suposición... – Aclaró mientras se acomodaba en el sofá que se encontraba en aquella salita. – En fin, ¿cómo te fue? –

- Em... bien –

- ¿Bien? –

- ¿No me crees? –

- Si, si, claro que te creo. Pero ¿por qué llegaste tan tardecito, eh? –

- ¡No tengo porqué decírtelo! –

- Está bien, no me lo digas – Dijo tranquilamente.

- No... pero! – Tomó una gran bocanada de aire y empezó a relatar su historia -

EsquenollevamosdineroentoncesnostubimosquequedaralimpiarlosplatosperoresultaquellegóunamigollamadoKaidohyentoncesMomoshiroloagarróybuenoKaidohlimpiótodoslosplatosélsolitomientrasnosotrostresnostirábamosespumayelestúpidodeMomometiróunchorrodeesacosaenelojitoperobuenoesonoimportaloimportanteesqueluegocuandoKaidohyasehabíaidovolviólameseraqueestabamediaflojademuchostornillitosyvioeldesastreconespumaynosgritóynosdijoquelimpiemostoditoporquesinonosibaadenunciarcomoESTAFADORESyporesarazónsalimostarde. –

- Emm... ¿terminaste? – El otro asintió – Bien... ahora despacio. – Si bien había entendido cada una de las palabras de su acompañante, quería que se lo dijera entendiblemente para cualquier otra persona... además de que también disfrutaba molestar al pelirrojo y que éste infle los cachetitos de rabia... se veía tan... infantil.

- ¡Fuji! ¡Es demasiado! – Gritó inflando las mejillas.

- Hehe, resúmelo y verás que no es tanto. –

- Pero... –

- Te ayudo... ¿comieron? –

- No hagas preguntas tan obvias, Fuji, ¿para qué iríamos a un negocio de comida rápida sin comer? –

- Sólo responde ¿si? – Eiji asintió. - ¿Comieron?

- Sí, muchas hamburguesas riquisisísimas ^o^ –

- ¿Pagaron? –

- No, Momo llevó a O'chibi para que pague él... pero se olvidó la billetera arriba de la mesa de su casa –

- ¿Qué hicieron? –

- Nos pusimos a tirarnos espuma y hasta me entró un poco en el ojo –

- ¿Pagaron su deuda tirándose espuma? –

- No, Kaidoh, por más extraño que me suene decirlo, lavó los platos mientras O'chibi, Momo y yo nos tirábamos espuma. Pero se fue al terminar de lavarlos, nos íbamos a ir pero vino la mesera histérica y exageradamente exagerada y nos gritó, diciéndonos que limpiemos toda la espuma, y así lo hicimos. Por eso llegué tarde. –

- ¿Ves? No es tan difícil. ^^ -

- Wow Fuji, ¿cómo haces? –

- Es muy simple si la persona que te tiene que hacer un resumen con tu ayuda habla tanto como tú. –

- ¡Oye! –

- No te lo tomes a mal, en este caso está perfecto, imagínate... si fueras de esas personas que sólo contestan con monosílabos sería demasiado complicado conseguir un resumen efectivo. Casi imposible si no sabes ni el tema de lo que se debe resumir. –

- ... –

- ^u^ -

- ... –

- ^u^ -

- ... ¿Dormirás aquí, Fuji? – Preguntó algo nervioso a causa de la insistente sonrisa del castaño.

- Si no te molesta –

- Entraste a mi casa sin permiso y CASI ni me molesté, ¿por qué me molestaría que te quedes una noche? –

- Hay razones... –

- ¡Bueno, ya! – Interrumpió - ¿Te quedas? –

- Claro – Dijo pasando por al lado de Eiji – Dime, ¿dónde dormiré? –

Caída estilo anime por parte de Eiji.

- Pues... el sofá sería el mejor candidato... es cómodo. –

- Será cómodo para sentarse, pero yo no puedo dormir ahí –

- ¿Qué? ¿Y por qué no? – Cuestionó con gesto molesto.

- Necesito algo más chico. Ese sofá es muy ancho... Prefiero algo más... apretado... – Miró a Eiji con una sonrisa extraña. – No puedo dormir si un lado de mi cuerpo no se encuentra en contacto con algo – Aclaró – o alguien. -

- Eee – Se incomodó el pelirrojo mientras sus mejillas se teñían de un color que nunca antes habían usado; violeta, eso siempre cuando se mareaba, al mismo tiempo que también se ponía verde, pero nunca antes sus mejillas se habían puesto rojas... – y dime... ¿Cómo qué cosa? –

- ¿Me muestras tu baño? –

- Que raro que no lo buscaste antes –

- No soy husmeador de casas ajenas, no te creas –

- Bueno, sígueme... – Dijo mientras empezó a caminar por un pasillo de la casa, seguido por el castaño.

Llegaron al baño, era normal, nada fuera de lo común, un lavamanos, un espejo frente a éste, un inodoro, un bidé, una bañadera, una caja de primeros auxilios, toallas, una mini estufita para que no agarre mucho frío en las duchas invernales y azulejos verde claro.

- Bien, éste es mi ba... – No pudo terminar ya que se patinó con un charco de agua que seguramente se produjo debido a lo apurado que estaba esa mañana para salir de la casa y no pudo pasar el trapeador luego de bañarse. Iba a caer pero algo le agarró el brazo y lo tironeó para atrás, en uno de sus ágiles movimientos Kikumaru pudo darse vuelta rápidamente para evitar aplastar al castaño cuando cayera para atrás. Pero no cayeron al piso como el pelirrojo pensaba; Fuji quedó arrinconado contra la pared por Eiji, quien mantenía ambas manos apoyadas a los lados de la cabeza del castaño (claro, después de todo pensó que iban a terminar en el piso, y poniendo los brazos de tal manera podría intentar no apoyar todo su peso sobre Syusuke), muy pegados.

Eiji, al darse cuenta de dicha posición se separó enseguida y se disculpó con el castaño, quien rió para sus adentros.

- Gomene, gomene! – Dijo Eiji mientras balanceaba el torso de atrás hacia delante, en forma de reverencia, con un tono en sus mejillas similar al anterior pero más notable, él no sabía de que se trataba, así que intentaba disimularlo.

- No tienes que disculparte, los accidentes suelen suceder. ^^ - Y al segundo ya se encontraba mirando la bañera.

- ¿Pasa algo? – Preguntó Eiji.

- Esta bañera es perfecta para mí –

- ¿Eh? –

- Sólo te pediré sábanas y una almohada –

- ¿Dormirás en la bañadera? –

- Sí, no se si te mencioné, me gustan los lugares apretados para dormir. –

- Sí... ya lo habías mencionado... – "Después me dice a mí que debo ir a un psicólogo... loco" – Ahora te traigo las sábanas y eso... –

Luego de que le trajo todas las cosas que el chico sádico le pidió –incluyendo un vaso ya que a Fuji le parecía algo muy incómodo tomar agua directamente de la canilla estando en un baño- Eiji se estaba por retirar para dejar al castaño dormir en su cómoda BAÑADERA.

-Antes de que me olvide... – Dijo Eiji – Si mañana te levantas y no estoy es porque me fui a entrenar... –

- ¿Entrenar? –

- Sí, dentro de dos semanas nuestro club de tenis se enfrentará con otro instituto... –

- ¿Cómo se llama el otro instituto? –

- No me acuerdo... –

- ¿No que tu memoria era infalible? –

- Dije perfecta... –

- Es lo mismo –

- ¡ME VOY A DORMIR! – Salió de la habitación, pero al salir volvió a abrir la puerta y se asomó tras ella – Buenas noches, Fuji –

El aludido sonrió – Hasta mañana – Eiji se fue, no sin antes apagar las luces y se dirigió a su cuarto.

- "Demonios, olvidé lavarme los dientes" –

Continuará...


Notas finales.

Perdoooooón por la tardanza! Ya sé que me atrasé... pero bueno, hoy me apuré para poder terminar el capi, si no se quedaba para la semana que viene... ya que mañana tengo que estudiar Contable y después otras cosas o.ó En fin, gracias por los RR y por la paciencia! Espero que les haya gustado y recuerden cualquier cosa me lo dicen! Y ya me voy porque mañana me levanto temprano –lamentablemente, si fuera por mí me quedaría escribiendo toda la tarde ¬¬ -

Grax por su tiempo.

Besitis y cuídense Kitsu.