Disclaimer: Los personajes no me pertenecen y tampoco obtengo remuneración alguna por lo que escribo.

Resumen: ¿Qué consecuencias podría acarrear un viaje en el tiempo en la vida de Hermione Granger y Tom Riddle?

Autora: Sigel

Pareja: Hermione Granger/ Tom Riddle

Clasificación: PG-15

Notas de la Autora: Quiero agradecer a artanis alatariel, Kiitah, bea black, Nami – Haruno, Sakura- shi, Celestana, danyhogg, lizraider, Navigo, james- hermylove, Crazy.Luna77 y a Kavy-Lostday por sus lindos comentarios.

Y sin más, los dejo con un nuevo capítulo.

Capítulo III: La Misión

El joven sonrió. Aquella chica, era realmente hermosa. Sencilla. Pero totalmente cautivadora.

Soy Jane… Jane Watson – la chica alargó la mano para saludarlo.

El joven se inclinó y besó la mano de la chica con delicadeza.

Jane, es un hermoso nombre – dijo el joven – Yo soy Tom Riddle.

Hermione despertó sobresaltada.

Otra vez el mismo sueño – pensó mientras se secaba el sudor de la frente con la manga del pijama.

Recorrió la mirada a través de la habitación a oscuras. Reprimió una risita. Sus nuevas compañeras de cuarto, roncaban sin elegancia alguna.

Ya habían pasado varios días desde su llegada a Hogwarts. Recordaba vívidamente cada detalle. Aquel encantador joven acompañándola hasta el despacho del director.

La charla con el nuevo director del Colegio: el profesor Albus Dumbledore.

Dumbledore. Todavía no podía evitar que sus ojos se humedecieran ante el recuerdo de su muerte. Ver de nuevo al director, mucho más joven, la hizo sentir más, mucho más lejana de las personas que amaba.

Extrañamente el profesor no hizo ninguna pregunta acerca del futuro. Sólo se limitó a darle la bienvenida, y, a colocarle el sombrero seleccionador.

¡Slytherin! – gritó el sombrero apenas sin haber tocado la cabeza de la chica.

Hermione suspiró aliviada. El plan estaba cumpliéndose a la perfección.

Ella se sintió extraña al ocupar un lugar en la mesa de las serpientes. Inconscientemente dirigía la mirada hacia la mesa de Gryffindor.

Precisamente al lugar donde ocupaba con Harry y Ron. Sonrió con nostalgia. Los extrañaba demasiado.

Sin embargo, no dejaba de pensar en el joven Riddle.

Transformaciones – dijo la chica, mientras consultaba su nuevo horario de clases.

Que desgraciadamente la tenemos que compartir con los de Gryffindor – una conocida voz sonó por encima de su hombro.

¡Tom! – exclamó Hermione sonriendo – Ésa no es la actitud que debería de tener un Premio Anual – se mofó ella.

Los mejores somos los de Slytherin – replicó el muchacho, caminando ahora al mismo paso que ella.

¿De dónde sacas esas tonterías? – respondió ella un tanto enojada consigo misma. Él era el enemigo. No podía pegarse el lujo de olvidar algo tan importante.

Eso, es porque los dos estamos ahí – replicó Tom galantemente.

Hermione no respondió. Se sentía bastante confundida con la cercanía de aquel muchacho.

La clase doble de Transformaciones pasó en un parpadear de ojos. Hermione se sentía feliz. Había ganado diez puntos para Slytherin, gracias a sus conocimientos.

Ron me matará cuando se entere de esto – pensó imaginando la cara de su amigo, con las orejas rojas, mucho más rojas que su cabello.

Llegó a la biblioteca. No debía olvidar la misión. Era de vital importancia encontrar el libro, el mismo que utilizó Voldemort para crear los horrocrux.

La chica suspiró aliviada. El lugar se encontraba casi vacío, en parte por el brillante y tibio día, y por otra, que esa hora correspondía al descanso.

Escogió la mesa más apartada para trabajar. Empezaría primero con la tarea de Transformaciones (en caso de que alguien la observase) y luego intentaría colarse a la Sección Prohibida.

Hermione comenzó a hojear el voluminoso y polvoriento tomo de "Transformaciones avanzadas". Enfrascada en la lectura, no se percató de que Tom, silenciosamente, salía de la Sección Prohibida con cara de contrariedad.

Los días pasaban. Hermione se sentía cada vez más incómoda ante la presencia del joven Slytherin.

¿Cómo fue que te convertiste en aquel monstruo?- se preguntaba la chica, mientras volvía a buscar en los estantes, algún indicio de aquel libro perdido.

Culpa.

Sentía que traicionaba a Harry, Ron y a todo el Mundo Mágico.

Tom Riddle era realmente encantador, apuesto e inteligente. – ¡Es Voldemort, niña insensata! – gritaba su conciencia. Y de nuevo volvía la culpa.

Mañana – se volvía a repetir, la chica a sí misma – Mañana, voy a acabar con la misión.

Durmió mal y poco. Con la mente llena de imágenes de Harry y Ron, siendo torturados con la maldición cruciatus, mientras ella, se encontraba contemplando la escena de la mano del joven Riddle.

Por Merlín, que aspecto más horrible tengo – dijo la chica, mientras el espejo le devolvía un rostro algo demacrado y ojeroso.

Rápidamente se preparó para bajar a desayunar. Aún era temprano, pero sabía que Voldemort, era uno de los primeros alumnos en bajar al Gran Comedor.

Y no se equivocaba.

En uno de los extremos más alejados de la mesa de las serpientes, se encontraba un sonriente Tom, leyendo con aparente satisfacción e interés un viejo libro.

La respiración de la chica se aceleró al ver el libro. No lo conocía. El corazón le galopaba y la sangre le latía dolorosamente en las sienes.

Buenos días Jane – dijo el joven cerrando el libro de golpe, guardándolo en la mochila.

Buenos días Tom – respondió Hermione desilusionada, al ver que Voldemort, ocultó el libro, sacándolo fuera de su campo visual. Sin embargo, ella era una Gryffindor, valiente y muy testaruda, así que, en un tono casi casual continuó diciendo – Me parece digno de un Premio Anual, estudiar a tan tempranas horas, es admirable en verdad – emitió una risita suave, mientras que clavaba sus ojos en él.

Tom sonrió ante el comentario de la chica. Casi podía adivinar que ella lo seguía desde el momento en que se conocieron. A él le gustaba Jane. Tal vez demasiado. Pero no podía caer en las redes de los sentimentalismos. Menos ahora, que estaba tan cerca de lograr el primer paso, que lo llevaría a la gloria.

La gloria eterna. La supremacía de los mejores. Bajo un nuevo nombre. Lo había escogido justo la noche anterior. Tom Riddle pronto moriría, para dar paso al Gran Lord Voldemort.

Notas Finales: Mil disculpas por la demora. Espero que les siga gustando la historia. Muchísimas gracias por leerla. ¡Besitos!