Disclaimer: Los personajes no me pertenecen

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Tampoco obtengo remuneración alguna por esta actividad, excepto, el de hacerles pasar un buen rato.

Resumen: ¿Qué consecuencias acarrearía un viaje en la vida de Tom Riddle y Hermione Granger?

Autora: Sigel

Clasificación: Mayores de 15 años.

Notas de la Autora: Quisiera agradecer a todas las personas que leen esta historia, a aquellas que se pusieron en contacto conmigo animándome a que continúe escribiendo. Así que, aquí les traigo un nuevo capítulo, espero que sea de su agrado.

Música recomendada para leer el capítulo: Stand by me, Oasis.

Capítulo VI: Un fragmento de mi alma

Al principio fue algo violento, impetuoso, hasta tosco. Ella lo miró a los ojos sorprendida, y se percató que él tenía los suyos fijos en su reacción.

No podía luchar contra él. Se sentía cansada, con fiebre y mareada. Ya no sabía si eran los efectos de la poción de Madame o eran los besos de Tom. Le daba absolutamente igual el haber traicionado a sus mejores amigos y al resto del Mundo Mágico y No Mágico.

En ese momento sólo existían ella y Tom. Ya habría tiempo suficiente después para los sentimientos de culpa o para realizar las debidas racionalizaciones del por qué de la atracción que sentía por él.

-Más tarde – la voz de la chica sonó temblorosa en el oído de su enemigo.

¿Más tarde, qué? – respondió el chico, mirándola fijamente a los ojos.

Hermione se reprochó internamente. Esas malditas manías de pensar en voz alta, sólo la metían en más problemas de los que ya tenía. Buscó una respuesta en su mente, y extrañamente, no encontró ninguna.

Sólo bésame, Tom – replicó la chica sonriendo.

Y con esta petición, las preguntas quedaron olvidadas en el aire.

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Luego de marcharse de la enfermería, caminó a través de los pasillos del castillo. Afortunadamente, casi todos los alumnos se encontraban en la excursión semanal al pueblo.

El tapiz de Barnabás el Chiflado lo saludaba desde la pared de piedra. Ésa es la señal que estaba buscando. Ahora sólo tenía que desear intensamente lo que necesitaba.

Sonrió.

Una puerta se había develado y sin dudarlo se apresuró a cruzarla.

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A pesar de sus pronósticos, Hermione había quedado profundamente dormida. Por primera vez, desde su encuentro con el Voldemort del pasado, no había experimentado ninguna pesadilla.

Sólo sentía euforia. Porque a pesar de ser la mejor bruja de su generación, ella también podía amar y equivocarse en ese proceso.

Porque Hermione Granger estaba enamorada de Tom Riddle. El enemigo de sus mejores amigos, el enemigo de su propia libertad.

Y por primera vez deseó que la historia dé un vuelco con ellos. Deseó poder romper las reglas, deseó poder cambiar el corazón de Tom.

Y con todo eso, deseó tener el poder mágico para hacer realidad esos sueños…

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Totalmente agotado, cayó de bruces, jadeando a causa del cansancio, con los puños apretados, con el corazón lleno de frustración.

¿Por qué no podía hacerlo? – pensaba el joven una y otra vez.

Había repasado mil veces el procedimiento de aquel antiguo ritual. Era complicado y peligroso, pero no imposible.

Recordaba el día en que había encontrado ese viejo libro de Magia Oscura. Cuando fue a corroborar la información encontrada con su jefe de casa, el profesor Horace.

Pero luego todo había sido diferente después de conocer a Jane. Era como si ella pudiera conocerlo realmente, porque él percibía el miedo en ella, pero había algo más.

Ese impulso que tenía de protegerla y de saber todo sobre ella. Porque Tom estaba seguro. Quería a Jane sólo para él.

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Cuando Tom volvió a visitarla al día siguiente en la enfermería, la chica se dio cuenta que algo había cambiado en él.

Se lo veía más pálido y con unas ojeras que el día anterior no tenía. Hasta su sonrisa se le antojaba menos luminosa.

Hasta sus besos eran diferentes.

Luego de que Madame Pomfrey lo echara literalmente de la enfermería, se dio cuenta de una cajita debajo de su almohada. La abrió. En su interior se encontraba una cadenilla de plata con un pequeño dije también de plata, con la forma de una serpiente.

Ella sonrió al ver ese detalle en Tom e inmediatamente imaginó las caras de todos, si alguna vez les revelara que el mismísimo Tom le había obsequiado algo. Y más aun, que ella había aceptado.

Al ponerse la cadenilla, un repentino calor invadió su cuerpo. No se trataba de un calor abrasivo, sino de uno estimulante, hasta suave, que inundaba todos sus sentidos.

Con la emoción del regalo de Tom, Hermione nunca vió la pequeña nota que cayó debajo de la cama, la que explicaba que ella era dueña de un fragmento de su alma.

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Notas finales: Sorry, sorry por la tardanza!! Pueden tirarme todo lo que gusten jajaja. Voy a abusar de su buena voluntad, y publicitar un nuevo proyecto: El foro de Merodeando Hogwarts. Nos daría mucha ilusión su visita!!

h t t p : / m e r o d e a n d o h o g w a r t s.f o r o s p a n i s h. c o m / i n d e x .h t m

Sin espacios!!

Besitos y muchas gracias por leer!!