Disclaimer: Los personajes no me pertencen, y tampoco obtengo remuneración monetaria sobre esto.
Autor: Sigel
Clasificación: R15
Notas de la Autora: Creo que a estas alturas ninguna excusa es buena, pero de igual manera las dejo, porque de repente alguien las querrá xD.
Después de esta larga ausencia (casi año y medio, tal vez más de no escribir fics) me gustaría agradecer a todas aquellas maravillosas personas que me animaban vía mp o por review: PelusitaBlack93,lady celestial destiny mar, noel, HeladodeFresa, nekogirl14,Kambrin Potter, Kirtash R, karyn1, Piper, Kamimura,petalos-de-rosa, lizraider, DblackMalfoy, Himeno Sakura Hamasaki, DarkCarolineRiddle, Celestana,77, ., Kiitah, Kairy-sama, Kavy-Lostday,Hermionex3Merodeadoresxtom, sakura-shi, Nami-haruno, bea black, artanis alatariel, zuoteyu, xJigokux.
Y sin más, aquí está un nuevo capítulo. ¡Qué la disfruten!
Capítulo VII: Consecuencias
Nunca pensó que aquello sería tan difícil de controlar. Ese impulso lo estaba empujando a los límites de su frágil cordura.
El precio. Aquel maldito precio lo llamaba. Lo embargaba una sed que corroía sus entrañas. Recordaba como había sido la primera vez. Una prueba, sólo para ella. Pero no previó que el poder de segar una vida sería tan adictivo.
Pateó una lata solitaria y soltó una palabra soez. Los ojos marrones y dulces de Jane lo perseguían hasta en sus sueños. El muchacho suavizó sus facciones al evocar el rostro de la chica. Desde que conoció a Jane, ya no tenía pesadillas.
- ¿Vas a privarte del placer de sentir ese poder? - empezó nuevamente a preguntar aquella voz malvada en su cabeza. La voz en que lo transformaba en Lord Voldemort.
Sentía que tendría que volver a hacerlo. Sólo una vez más...
Y entonces acorraló a aquel viejo beodo muggle en el mugriento y oscuro callejón...
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Hermione sonrió. Por fin Madame le había dado el alta, luego de mil y un indicaciones, por supuesto.
Se sentía inusualmente feliz, sacando de la ecuación que se encontraba en el pasado, en la casa de Slytherin y enamorada irremediablemente de Tom; casualmente su peor enemigo.
Arrugó la nariz ante ese último pensamiento. - ¿Me estaré volviendo loca? - pensaba, mientras estrujaba nerviosamente entre sus dedos, la bufanda verde y plata. Divisó las puertas del Gran Comedor y empezó a buscar a Tom.
Preguntó a algunos compañeros de su casa, pero nadie sabía donde estaba. Irremediablemente se empezó a inquietar. - Relájate – pensó, ya pareces una novia controladora al más puro estilo Lavender Brown. Ahora sólo falta tener un ejemplar de la revista Corazón de Bruja y soñar que vestido usaré para el baile de Halloween.
Si Tom aún no le había dicho ni siquiera una palabra cariñosa, ¿Cómo esperaba que la invitara al baile? O mejor aún ¿Por qué se preocupaba por un simple baile, cuando descuidaba aquella misión tan importante?
Ella amaba a Tom. Y era una Gryffindor. Lucharía para salvar a Tom antes de que caiga en la oscuridad.
Nunca había pensado que Voldemort alguna vez fue un chico común, como Harry, Ron o como ella misma. Un estudiante aplicado con modales exquisitos. Un verdadero caballero.
Hermione suspiró soñadoramente.
Es oficial, pensó – Soy la hermana gemela de Lavender Brown.
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Caía la tarde cuando apareció en los jardines del Colegio. Había ido a esconder el cadáver del horrible y maloliente muggle en aquella cueva que había adoptado como su refugio.
Odiaba a los muggles. Su corazón palpitaba de felicidad cuando acababa con uno de ellos.
Es el poder mágico corriendo por tu sangre – susurraba la voz – Mientras más acabes con ellos, más poderoso te volverás – repetía seduciéndolo, tentándolo poco a poco.
¡Tom! - la voz de Hermione había espantado a la voz de Voldemort. Tom giró y se encontró con Jane. Su Jane. Que lo miraba con los ojos brillantes, las mejillas sonrosadas y una gran sonrisa luminosa, sólo para él.
¿No deberías de estar descansando en la enfermería? - preguntó Tom con la voz neutra y el rostro inexpresivo.
A ella se le borró la sonrisa. ¡Cómo podía ser tan encantador, horas antes, para que ahora se comporte como un perfecto extraño!
Siento comunicarte que Madame me dió de alta – respondió mientras giraba para regresar al Castillo.
Tom comenzó a reir a sus espaldas. Y esa fue la gota que colmó el vaso, porque una cosa era que él la sedujera y ella cayera como una tonta, pero otra muy diferente era que se burlaba abiertamente de ella.
Jane – dijo él, agarrándola de la mano. - Mírame, Jane – pidió el muchacho.
Hermione se quedó de piedra. No podía moverse, no quería soltarse de su agarre, pero tampoco quería verlo. No quería que él se percatara de la humedad de sus ojos. De su fragilidad. De la tontería que trae enamorarse de su enemigo.
Pero después de todo ella era una Gryffindor. No importaba el uniforme verde y plata que llevaba, si tenía el rojo y oro grabado en su corazón. Y con él, la valentía y el coraje.
Lentamente se dió la vuelta, perdiéndose en los ojos oscuros de Tom. Él sonrió y la atrajo hacia su boca. Esta vez la beso despacio y dulcemente, como si el tiempo no estuviese entre ellos, como si sólo ellos existieran.
Se separó de ella y tomándola de las manos le dijo – Me sentí desesperado de verte tan mal, disculpa si interpretaste mal mis palabras, pero sólo quiero que estés bien. No me gustaría que nada ni nadie te haga daño.
Hermione no podía creer que el malvado Voldemort le estuviese diciendo todo aquello. No, se corrigió, no más Voldemort, es simplemente Tom, pensó mientras volvía a besar a aquellos labios, que por ser prohibidos, la volvían más loca.
Tom, hablaremos de esto en el baile de Halloween – respondió Hermione juguetonamente.
Tom asintió y su corazón empezó a latir de nuevo. Pero esta vez de una forma diferente. Muy cálida.
Sólo que la voz no se sentía muy complacida. Y empezó a tramar un plan para que la chica desaparezca para siempre.
Notas finales: Hola!! Espero que la historia les siga agradando y ya saben, dudas, howlers, regalos de navidad y afines, serán recibidos con mucho gusto!!
Besitos!!!
