Dedicatoria de la traducción: ¡Con mucho cariño para Lau por su primer año! Espero que sean muchos más. (Fácil que sí, con tantas obsesiones, y miaus y guaus, sobre todo. xDD)

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No le cuentes a mamá

Capítulo tres

Tom se movió de nuevo, incapaz de dormir. Estaba solo en su cama y sabía que era tonto, pero no podía dormir sin Bill. No era que estuviera asustado o algo así, solo se sentía intranquilo. Normalmente, para ese punto, Bill ya estaba a su lado, acurrucado contra su cuerpo, respirando en su cara y roncando.

¿Por qué Bill no había ido con él? Él casi siempre lo hacía, a menos que mamá estuviera actuando raro de nuevo. Algunos días ella tenía esa mirada en los ojos y Bill no podía acercársele más de cinco pasos, pero su madre no había estado en casa todo el día.

Tom frunció el ceño y golpeó su almohada. Necesitaba a Bill para dormir. Justo cuando estaba moviéndose de nuevo para seguir intentándolo, la puerta sonó, abriéndose.

-¿Bill?

-¿Tom?

Tom sonrió a través de la oscuridad.

-¿Dónde estabas?

-Um. -Tom escuchó la puerta cerrarse y luego un pie trastabillar con el suelo duro de madera-. No puedo encontrar el camino, Tom, tu piso es un desastre.

Tom removió las mantas y esperó a que Bill se deslizara a su lado.

-Ven.

Podía oír la respiración de Bill parado justo a lado de su cama.

-Lamento no haber venido antes.

-¿Está mamá en casa o algo?

-No, no lo creo. -Con cautela Bill se sentó a lado de su hermano-. ¿Estás molesto conmigo?

-¿Por qué?

-Porque me demoré tanto.

-De ninguna manera -dijo Tom-. Algunas veces vienes tarde. ¿Por qué?

Bill puso sus pies debajo de sí mismo, aún sin acercarse demasiado a Tom.

-Um -dijo suavemente-. Es algo raro.

-¿Raro cómo? -Tom estaba comenzando a sentirse algo molesto. No le gustaba que Bill se guardara algo de él-. ¿Qué, Bill? -Se inclinó y puso una mano en el pecho de su hermano. Estaba ardiendo.

-Me siento tonto diciéndote -fue la respuesta de Bill mientras aproximaba la cara hacia la mano de Tom-. Solo... se siente algo raro a veces.

Tom no entendía.

-¿Pero raro cómo?

-Como... ehm. -Bill se apartó de Tom.

-¿Bill? -Tom pasó la mano por la espalda de su hermano haciendo que éste se estremeciera.

-Eso -dijo Bill con voz insegura-. Cosas como esa, me hacen sentir... duro.

-¿Duro? -Tom gateó fuera de sus mantas y se arrodilló a lado de Bill.

-Mi... -Bill agachó la cabeza y la puso en el cuello de Tom-. Aquí abajo. Se pone duro. ¿Sabes? No entiendo y siento que voy a hacer algo malo. Algo que a mamá no le gustaría.

Tom sintió todas las palabras dichas contra su cuello y atrapó a Bill con los brazos.

-¿Tu pene se pone duro? –Rió un poco.

-No es gracioso -dijo Bill, apartándose.

-No, no -contestó Tom agarrando los hombros de Bill-. Yo también. Me pasa a mí también. Todo el tiempo que estás conmigo.

-¿Qué significa eso? -preguntó Bill. Se desplazó un poco más cerca de Tom-. Me pasa cuando nos besamos en la noche. Y… um, cada vez que pienso en besarte.

-Es normal, creo -respondió Tom-. Pasa en las películas, y nosotros solo nos amamos, ¿cierto? -Bill asintió-. Entonces esta bien. -Tom estaba seguro de eso.

-Pero -dijo Bill arrastrando las palabras-, a veces casi duele y quiero... frotarme contra ti mientras estás durmiendo. ¿Qué crees que debo hacer?

Tom sintió su estómago comenzando a doler agradablemente.

-Creo que supuestamente debo de hacer algo al respecto.

Bill dejó salir un largo y caliente suspiro, sintiendo a Tom contra su piel.

-Si haces algo, ¿qué sería?

-¿Está duro ahora mismo?

-Está empezando.

Tom asintió.

-El mío lo ha estado desde hace un rato.

Bill hizo un pequeño sonido, temblando ligeramente contra Tom.

-Muéstrame el tuyo, quiero verlo.

-Bueno.

-No puedo ver algo, está demasiado oscuro.

-Entonces prende las luces

Bill se inclinó hacia delante y prendió la pequeña lámpara que estaba a un costado de la cama. Un haz de luz brotó hacia ellos, y ambos sonrieron. Las mejillas de Bill estaban rosadas y sus manos se estrujaban mutuamente.

-Vamos -susurró.

Tom no tuvo problemas con deslizar hacia abajo de su cadera el pantalón de sus pijamas, exponiéndose completamente.

Bill jadeó y su reacción inicial fue la alzar la mano para tocarlo, sus nudillos rozaron la erección de Tom y ambos gimieron suavemente.

-Ahora tú -dijo Tom estremeciéndose. Bill le estaba tocando con el revés de su mano con delicadeza.

-No puedo con la luz prendida.

-No es justo, necesito verte -dijo Tom, frunciendo el ceño.

-Está bien... pero... -Bill mordió su labio-. Después de que lo veas, necesitamos apagar la luz. Me gusta estar contigo con las luces apagadas.

Tom asintió y Bill movió los botones de sus pantalones holgados. Estaba totalmente ruborizado y sus manos temblaban, pero finalmente jaló sus pantalones y los dejó caer al suelo. Tom miró fijamente la excitación con los ojos muy abiertos.

-Me encanta -fue todo lo que Tom pudo pensar para decir. Se sonrojó ante sus propias palabras y tocó el muslo de Bill primero-. Me encanta eso.

Bill sonrió ampliamente.

-A mí me encanta el tuyo.

-Lucen igual.

-El tuyo es más grande. -Tom río.

-Gracias. -Movió sus dedos más arriba de los muslos de Tom, poniéndolos en la cadera-. ¿Qué quieres hacer?

Bill estaba mirando fijamente el miembro de su hermano.

-Quiero que hagas que el dolor desaparezca.

-¿Puedo hacerlo con las luz prendida? -preguntó Tom, sonriendo.

Bill se retorció y cubrió su creciente erección con las manos.

-Tomi...

-Ah, bueno. -Tom se molestó. Rodó un poco y apagó la lámpara haciendo que el cuarto cayera en la oscuridad. Estaba a punto de quejarse sobre eso cuando de pronto se vio atrapado por brazos de Bill-. Umh.

-¿Puedes frotarlo? -La voz de Bill sonó ahogada, conmocionada.

Tom pasó sus manos por la espalda de Bill.

-Sip, si puedo. -Jaló a Bill más cerca, bajando las mantas hasta sus pies. La primera vez que su piel desnuda y sus piernas se tocaran, ambos gimieron.

-Ohhh -gimió Bil-. ¿Qué vas a hacer?

Tom hizo lo que sintió que era natural, rápidamente posicionó a Bill debajo suyo. Bill jadeó en sorpresa pero amaba la sensación de Tom presionándose contra él.

-Vamos a tener sexo -dijo Tom y agachó la cabeza para besar profundamente a Bill en la boca.

-¿Sexo? -preguntó Bill con la voz titubeante

-Sí, sexo de televisión -respondió Tom-. Ya sabes... no real. -Tom arremetió contra Bill, sus erecciones tocándose fuertemente-. Mierda…

-Dios mío -gimió Bill-. ¿Qué es sexo de televisión?

-Ya sabes, cuando tienen sexo en las películas, no es verdadero -dijo Tom apartando su cuerpo lejos de Bill. Bill hizo un sonido de queja y trató de jalarlo hacia él.

-Tomi, más, más -dijo-. Quiero que te frotes más contra mí.

Tom se movió con cuidado hacia abajo y sus cuerpos se deslizaron juntos.

-Uhhh, Bill, estás... humedeciéndote.

Bill dejó que un sonido ahogado saliera desde su garganta.

-Lo siento, a veces pasa eso.

Tom río con suavidad.

-¿Es porque te gusto?

-No lo sé. -Bill suspiró fuertemente y enderezó derechas sus rodillas antes de poner las piernas alrededor de la cintura de Tom y sentir la dureza de su hermano contra la suya-. ¿Por qué... se siente tan bien?

Tom se encogió de hombros y siguió embistiendo a Bill.

-Porque eres tú.

-¿Yo?

-Bill -dijo Tom, agarrando la cara de su hermano con una mano.

-Esto no puede estar bien. -Bill arqueó su espalda, su erección friccionándose con energía contra Tom-. Esto se siente demasiado bien, tiene que ser malo.

-¿Por qué?

-Porque siempre que algo se siente bien... especialmente contigo... es realmente malo -contestó con suavidad. Abrazó a Tom y respiró con brusquedad-. No dejes que esto esté mal.

-Solono le cuentes a nadie -dijo sencillamente Tom, sonriendo contra la piel de Bill-. Muévete un poco.

Bill lo hizo y ambos gimieron ruidosamente. Bill contuvo otro gemido y se retorció.

-¿Y qué si mamá y Gordon están en casa?

-No están.

-Tomi, tócalo. No te detengas pero por favor... tócalo. Toca por todo lado, duele.

El estómago de Tom se inundó de calor. Besó a Bill y deslizó su mano entre sus cuerpos.

-Espero que esto esté bien -dijo antes de atrapar con su mano toda la erección de Bill, quién gimió inmediatamente y Tom sintió la humedad en la punta.

-¿Estaría… estaría mamá muy molesta? -jadeó Bill. Tom le siguió acariciando aún moviéndose contra él.

-No lo sé -dijo casi sin aliento.

El cuerpo desnudo de Bill se sentía muy bien contra su miembro. No podía moverse contra el de Bill ya, pero le encantaba la sensación del estómago y la cadera de Bill. La piel de Bill se sentía tan suave y caliente que no podía parar de moverse. Algunas veces se había restregado contra las mantas de noche hasta que ya no podía más, pero esto era mucho mejor.

Bill se estaba retorciendo debajo de él, sacudiendo la cabeza de un lado hacia el otro.

-Mamá odia cuando nos besamos -dijo Bill, siendo capaz apenas de pronunciar las palabras-. Esto, uh… no le gustaría. Tomi, mm…

Tom ya no estaba escuchando. No le importaba si su mamá se enteraba, no les entendía. Ella no sabía como Tom se sentía, como Bill se sentía. Simone no entendía que ellos estaban enamorados. Ella no era capaz de creerlo.

-Shh -dijo Tom al oído de Bill-. Ella nunca va a saber. -Besó lóbulo de la oreja de Bill y se detuvo-. Es decir, ¿quieres que me detenga?

Bill sintió pánico por un momento. Aproximó a Tom a su cuerpo, poniendo sus manos en la espalda de Tom y apretando.

-Tomi, no. No. Tampoco me importa. Te amo. No me importa. Te necesito tanto. Yo no puedo parar, así tú lo hagas.

Ambos se movieron uno contra el otro con rudeza.

-Bill, eres tan estúpido -suspiró Tom-. Por supuesto que no puedo parar.

-Estoy todo mojado -contestó Bill con una sonrisa formada en los labios-. Haces que me humedezca... y creo que yo te provoco lo mismo.

-Voy a explotar -dijo Tom. Lamió los labios de Bill, y éste sollozó, poniéndose rígido y eyaculando en el estómago de Tom. Tom se quedó mirando a su hermano fijamente con los ojos muy abiertos, retirando su cuerpo-. Mierda, mierda. ¿Estás bien?

-Lo hice en ti, perdón -susurró Bill, su cuerpo sin fuerza. Él estaba temblando debajo de su hermano-. Sigue…

-¿Estás seguro?

-Quiero que tú lo hagas en mí... ¿puedes?

Tom deslizo su mano por la humedad que había entre sus cuerpos y empujó contra su hermano.

-Sí, uhh, pronto -gruñó poniendo su cara en el cuello de Bill.

-Se siente tan caliente -dijo Bill, suavemente y acariciando la espalda de Tom con sus manos-. El sexo de películas es muy agradable.

-Mm -murmuró Tom. Sintió la mano de Bill atrapar su erección y gimió, casi mordiendo el cuello de Bill. Bill oprimió su miembro con demasiada fuerza, casi haciéndole doler-. Ow.

-Lo siento -dijo Bill, tranquilizándose y pasando su mano por el miembro de Tom. Apretó la punta húmeda y Tom jadeó ruidosamente-. Dios mío

Sintió a Tom friccionarse contra él y entonces, un estallido de humedad entre ellos. Tom y Bill se miraron, mudos. Todo lo que Tom sabía era besar a Bill, y lo besó tan bien como sabía. Lamió los labios de su hermano, adentrándose a su boca y acariciando el revés de los dientes, así como a Bill le gustaba. Cuando se separó, ambos estaban jadeando aún más.

-Tom, te amo -dijo Bill, arrastrando sus dedos por el desastre entre sus cuerpos-. Me hace sentir tan... gracioso.

-Excitado -corrigió Tom haciendo que Bill riera.

-Sip, excitado. ¿Podemos volver a hacerlo?

Tom miró el estómago húmedo de Bill.

-¿Ahora?

Bill se ruborizó y soltó una risita tonta.

-Bueno… quiero decir, tú sabes, en otra ocasión. Pero…

Tom empujó hacia abajo, sintiendo la erección crecer en su estómago otra vez.

-Estás haciendo que se me ponga duro de nuevo, Bill.

Los ojos de Bill se abrieron de sobremanera y arqueó su espalda, frotándose contra Tom como un gato sigiloso.

-¿Esto te lo pone duro? -Tocó la punta del endurecido miembro y Tom jadeó.

-Ése es un buen lugar.

-Está tan húmedo -salió como un suspiró contra los labios de su hermano-. ¿Tom, aún me amas?

Tom besó a Bill.

-Te amo más.

-¿Cómo?

-Cuando me tocas -dijo Tom, sin entender realmente cómo se sentía. Hacer todo eso con Bill había logrado que el dolor de ingle desapareciera, pero que el dolor de su corazón empeorara. Sabía que eso significaba que amaba a Bill, pero no sabía por qué también dolía.

-Tom -llamó Bill, sacando a Tom de sus pensamientos.

-¿Hmm?

Bill levantó la cadera poniendo su erección contra el estómago de Tom.

-A mí también.

Tom sonrió. Mientras tuviera a Bill no importaba el dolor y la angustia.

-

-

Una semana después Bill estaba en el piso, echado boca abajo en la sala, con su tarea de Francés. Estaba atrasado en a clase desde que habían comenzando a ausentarse. Unos importantes ejecutivos estaban viendo su banda, así que Bill y Tom había pasado mucho tiempo en la ciudad con los de la banda, Georg y Gustav. Esa tarde en particular los cuatro estaban en su casa teniendo una reunión para hablar de su progreso.

-Creo que deberíamos cambiar el nombre de la banda -dijo Georg, comiendo un puñado de papas que Simone había puesto para los chicos-. Devilish está bien pero…

-Estoy de acuerdo -intervino Tom. Se sentó en el piso, al lado de Bill y abrió una gaseosa. Bill sonrió a su hermano y agarró la lata-. Bill, no.

Bill suspiró, dejando de lado su tarea.

-Dios, hice tu tarea de Francés, siquiera podrías darme algo por eso.

-Te daré algo francés -dijo Tom con sigilo.

Bill se removió un poco y agachó la cabeza.

-¿Entonces qué si no es Devilish? -dijo el baterista, Gustav-. Por cierto, siempre he odiado ese nombre.

-Yo odio tu nombre -bromeó Georg-. ¿Qué opinan si nos llamamos... Grease Mothers? -Todos le miraron fijamente haciendo que se encogiera de hombros-. No veo que alguien más esté proponiendo algo.

-Yo escribo las canciones, no voy a ponerme a pensar en algún nombre -habló Bill.

-Igualmente lo harás -le dijo Tom, sonriéndole abiertamente. Bill le sacó la lengua y se puso encima del regazo de su hermano.

-Dame tu gaseosa -pidió Bill en una queja. Tom río, tratando de alejar a Bill-. No tengo gérmenes.

-Luces como si los tuvieras -se burló Georg, riendo. Bill puso un puchero y Tom acarició el loco y lacio cabello de la frente de Bill.

-Me saca de quicio -dijo Tom. Bill suspiró y se salió de su sitio.

-Bueeeeeno. -Bill se sentó aparte, mordiendo su labio-. ¿Y qué tal... "Bill"?

-¿Para qué? -preguntó Gustav-. ¿Para el nombre de nuestra banda?

Bill sonrió.

-Sí, prácticamente todo lo hago yo.

Gustav le dio la espalda a Bill.

-Apoyo la moción, hay que llamarnos "Gustav".

-"Georg y los otros dos chicos" -propuso Georg, levantando su vaso con gaseosa.

-Oye, somos tres chicos -dijo Tom.

-Bill no es un chico -respondió Georg. Bill se cruzó de brazos y le sacó la lengua a Georg.

-Pendejo.

-Lenguaje, chicos -dijo Simone, entrando a la habitación con sonrisa divertida en su cara-. Georg, tu madre ya vino por Gustav y por ti.

-¿Se tienen que ir? -protestó Tom-. No hemos quedado en nada… Pueden pasar la noche aquí.

-Mañana hay clases -intervino Simone con severidad.

-Ma-má -protestaron Bill y Tom al unísono.

-Gracias señora T. -dijo Georg a Simone mientras Gustav y él se levantaban y comenzaban a caminar hacia la puerta.

-Buenas noches, niños -dijo Gustav a los gemelos.

-Jódete -dijo Tom con naturalidad.

-¡Tom! -regañó Simone, tornando los ojos-. Saluda a tu madre por mí -le dijo a Georg. Todos se despidieron y Simone se dirigió a la cocina dejando los gemelos solos.

-Eso apesta -dijo Bill cerrando su libro de Francés-. Realmente no acordamos nada.

Tom se encogió de hombros antes de echarse boca arriba mirando el techo.

-Nunca lo hacemos.

-Quizá en la próxima práctica de Mother Grease lo hagamos.

Ambos rieron. Tom acarició la cara de Bill y sonrió.

-Me alegra que ahora solo estemos nosotros -susurró. Bill asintió apoyándose en sus codos.

-Andreas quería venir esta noche. Tal vez deba llamarlo y cancelar.

-Mañana hay clases -dijo Tom en tono fingido tornando los ojos como lo hizo su madre-. Sí, lo vamos a ver pronto.

-Mañana en la escuela.

-Escuela -repitió Tom haciendo una mueca-. Ya terminé con la escuela.

-La escuela terminó contigo -sonrió Bill-, y conmigo.

-Ya estamos demasiado grandes para asistir -dijo Tom poniendo sus manos detrás de su cabeza-. Ya superamos ese lugar.

-Yo te superé a ti. -Tom giró la cabeza y tornó los ojos-. Nuh uh. Ponte derecho. -Bill se levantó y jaló de Tom para que hiciera lo mismo-. Párate a mi lado. Estoy más alto que tú, lo sé.

-Esto es tonto -gruñó Tom. Bill estaba algo más alto que él y no quería admitirlo-. Está bien, tú ganas, ¿feliz?

-No -contestó rápidamente Bill-. Porque... mira. -Apuntó hacia abajo, a su entrepierna, donde había un bulto formándose.

-¿Cuánto tiempo has…? -preguntó Tom arrastrando las palabras y observando con atención. Se sintió endurecer instantáneamente-. Oh Dios.

Bill agarró la mano de Tom y apretó.

-Desearía que fuera más tarde -dijo con los ojos brillantes. Tom asintió, su boca abierta.

-¿Sí?

-Quiero lamerlo -susurró Bill. Ambos estómagos se revolvieron de excitación-. ¿Tú quieres que te lo lama?

-¿Lo harías? -Tom nunca había pensado en la boca de Bill ahí, sin embargo, ahora parecía la mejor idea existente.

-Sí.

-Mierda.

Bill alzó las cejas y avanzó hacia Tom.

En la cocina, Simone estaba hablando por teléfono con Gordon mientras limpiaba la mesa.

-Sí -dijo poniendo el auricular entre su hombro y su oreja-. A pesar de eso vas a llegar pronto a casa, ¿no?… Está bien. Voy a hacer algo ligero a los chicos ahora, y luego ambos podemos encontrar algo para comer más tarde… Bueno… Te amo, adiós.

Colgó el teléfono y dejó de lado el trapo que tenía en las manos. Tenía que preguntarles a sus hijos que querían porque Bill podía ser totalmente fastidioso a la hora de comer.

Quizá no les importaría algo de lasaña. Con eso en mente fue a la sala, esperando que sus hijos no se pusieran difíciles. Se sentía exhausta.

-Chicos…

Sintió que el viento golpeaba con fuerza en el momento que entró a la estancia. Tom tenía a Bill contra la pared cerca de la televisión, sus manos sosteniéndole con firmeza. Sus labios estaban juntos, y no en la manera suave y casta en la que les había vistobesarse antes. Tom estaba presionando los labios de Bill ansiosamente, abriéndole la boca con profundas y hambrientas lamidas; y Bill no estaba luchando para quitarse a su hermano de encima, sino que tenía los ojos cerrados y hacía sonidos suaves, satisfechos con cada beso húmedo.

Simone se sintió enferma. Salió de la sala lo más rápido que pudo, dejándose caer pesadamente contra la mesa. ¿Qué era lo que acababa de ver?

-Dios mío -susurró para sí misma-. ¿Cuándo pasó esto?

En la sala, Bill apartó a Tom, sonriendo y sin aire.

-Tomi -murmuró-. Eso estuvo mal.

-¿Fue malo? -preguntó Tom, sintiéndose insultado.

-No, quiero decir... No deberíamos hacer estas cosas aquí abajo -contestó Bill riéndose-. Y casi te como, estoy hambriento.

Tom sonrió y mordió juguetonamente un poco a Bill en el hombro. Bill se retorció y se inclinó hacia delante, sonriendo.

-Te tengo -dijo Tom con timidez. Bill le dio un codazo.

-Voy a ver qué hay para cenar.

-Yo tengo que… ir al baño -murmuró Tom.

-Perdedor -dijo Bill, mirando con un gesto su propia erección-. Mierda. -Se dirigió a la cocina y vio a su madre sentada en la mesa luciendo completamente miserable-. ¿Mamá? -Ella levantó la mirada, sorprendida de encontrar ahí a su hijo menor.

-Bill…

Bill mordió su labio. Algo estaba mal.

-¿Estoy en problemas? Voy a llamar a Andreas para decirle que no venga, no te preocupes.

-Siéntate.

-Bueno -respondió Bill nerviosamente. Se sentó en la mesa justo al frente de su madre-. ¿Cuál es el problema?

Simone suspiró, estrujando sus manos con preocupación. Miró a Bill, su cara estaba sonrojada y sus labios un poco hinchados y mojados.

-¿Bill has estado mucho a solas con Tom? ¿Es agradable contigo, te trata bien?

Bill asintió lentamente.

-Claro que sí. ¿Por qué no lo haría?

-Bill.

-Estamos bien.

-Bill, dime la verdad -dijo Simone con firmeza-. ¿Tom te hace… cosas? ¿Te toca en lugares que tú no quieres?

-¿Qué? -El estómago de Bill se retorció-. ¿Por qué dices...? ¿Qué?

-Cálmate, cariño -dijo Simone con cansancio-. Solo necesito saber que está sucediendo.

-Nada sucede -respondió rápidamente-. Nada.

Simone suspiró. Bill lucía como si estuviera a punto de llorar. Puso una mano en su hombro pero él se apartó.

-Está bien, Bill -dijo-. Voy a calentar algo de lasaña para la cena, ¿de acuerdo?

Bill asintió inexpresivo y se levantó.

-Voy a hacer algo de tarea -dijo y sin esperar alguna respuesta de su madre salió de la cocina con la cabeza baja.

-

-

Tom tocó la puerta de Bill, sintiéndose tonto pero haciéndolo de igual forma. Bill había estado extrañamente callado durante toda la noche, ni siquiera había mirado a Tom durante la cena. Y su madre había estado igual. Ella había desaparecido durante la cena y actuado raro con Gordon, cuando éste había llegado a la casa.

Necesitaba saber que estaba pasando.

-¿Qué? -contestó Bill su voz amortiguada por la puerta cerrada. Tom empujó la puerta ligeramente y vio a Bill en posición fetal en su cama.

-¿Bill, estás bien? -Su hermano no respondió y Tom se acercó-. ¿Estás molesto conmigo?

-No -respondió-. Es solo que…

La cabeza de Simone apareció por la puerta, una extraña mirada en sus ojos.

-¿Tom, estás listo para dormir?

Bill se apartó, lejos de Tom y de su madre.

-Umh, sí, supongo.

-Necesito hablar contigo a solas un momento -dijo su madre. Tom frunció el ceño. ¿Qué había hecho de malo ahora?

-Está bien -dijo siguiendo a su madre fuera de la habitación-. Buenas noches, Bill. -Una vez en su habitación, Simone cerró la puerta y se sentó en la cama. Tom se puso a su lado con torpeza-. ¿Mamá?

-Tom. -Ella estaba moviendo nerviosamente sus manos juntas sin mirar a su hijo-. Te vi besando a Bill hoy día.

Tom se sintió como si le hubieran abofeteado y miró fijamente el suelo.

-¿Y?

-¿Y? -Simone sonaba molesta ahora-. Se supone que no deben de hacer eso. Tú lo sabes. -Tom gruñó en respuesta-. ¿Qué más han estado haciendo? Necesito saberlo.

-Um.

-¿Estás obligándole a hacer eso? -Simone lo agarró fuertemente, casi sacudiéndole-. ¿Tom?

-Claro que no -respondió Tom con lágrimas formándose en sus ojos-. ¿De qué estás hablando?

-¿Por qué Tom?

-Fue algo estúpido -dijo Tom, tratando de apartar la emoción de su voz-. Fue por un estúpido reto.

Simone sacudió la cabeza.

-¿Un reto? Tom, dime la verdad.

-¡Ésa es! Fue un estúpido reto que Georg me hizo -mintió Tom-. Me retó a besarme con alguien, y… uh, estaba demasiado avergonzado así que le pregunté a Bill. Sabía que era estúpido. Lo siento.

-¿Me estás diciendo que esto es todo? -Simone no lucía convencida-. ¿Ustedes nunca duermen juntos ni nada? ¿Eso es todo?

-Sí, solo esta vez -dijo-. Yo no… nosotros, no… -Tom se limpió las lágrimas de los ojos-. Créeme, por favor.

El ceño de Simone se suavizó y jaló a Tom hacia ella.

-Tom, estoy tan preocupada por ustedes dos.

-No lo estés, estamos bien -respondió Tom-. Nunca más voy a hacerlo.

-Porque sabes que está mal, ¿verdad?

El corazón de Tom se rompió.

-Sí, lo sé. Nunca más voy a…

-Está muy mal que lo hagan -interrumpió Simone-. Él es tu hermano.

-Lo sé, lo sé -dijo Tom comenzando a sollozar.

-No estés apenado -aconsejó Simone abrazando a su hijo-. No estoy molesta contigo, lo sabes.

-No.

Simone estaba perdida. Simplemente abrazó a Tom más fuerte. Habitualmente Tom no le dejaba ser cariñosa con él.

-Todo va a estar bien. Tú sabes que amo que sean tan cercanos, pero necesitan saber que tipo de amor es el correcto para ustedes.

-No es nada -dijo Tom-. Nunca más va a volver a pasar, mamá. Te lo prometo.

-¿Puedes prometerlo?

-Sí -dijo Tom muy bajo-. Sí puedo.

-Te amo -murmuró Simone besando a su hijo en la frente-. Solo te estoy cuidando.

-Lo sé.

Simone esperó para ver si a Tom le retornaba el sentimiento, pero su hijo solo se quedó mirando fijamente el piso, sin expresión. Suspiró, levantándose y saliendo de la habitación. Dio un vistazo a la puerta de Bill, estaba firmemente cerrada. Bajó las escaleras, tratando de no pensar en los gemelos, pero sabía que no iba a ser capaz, así como también sabía que nunca le podría decir a Gordon.

Nadie podía saber.

-

-

Un par de horas más tarde, Bill se atrevió a escabullirse. Había estado sentado en la oscuridad en su cuarto, esperando ansiosamente el tiempo necesario para ver a Tom. Tenía que verlo. Se desplazó a paso ligero.

-Tom -susurró cuando llegó a la puerta de su hermano. Recordó cuando también solía ser su puerta, la empujó y asomó la cabeza-. ¿Tom?

Tom estaba acurrucado en su cama, lejos de Bill.

-Qué.

Bill hizo un gesto, casi nunca Tom sonaba tan lejano. Se aproximó a la cama y gateó, poniéndose a lado de su hermano. Tom se tensó, y Bill tocó su hombro con cuidado

-Tom. -Su hermano se contrajo más-. Tomi -llamó Bill-. ¿Qué te dijo mamá? ¿También te preguntó?

Tom se giró y miró a Bill.

-Ella no quiere que estemos juntos. No sé qué hacer.

Los ojos de Bill se acostumbraron a la oscuridad y vio las mejillas de Tom atravesadas con lágrimas, y los ojos llorosos.

-¿Qué más? -susurró Bill.

-Creo que sabe -dijo Tom con voz miserable-. Dijo que estaba mal.

Bill estuvo callado unos momentos, su mano descansando en el hombro de Tom.

-¿Lo es?

Tom se puso boca arriba y se quedó mirando el techo.

-Debe serlo. ¿Alguna vez has pensando en eso?

Bill aspiró profundamente.

-¿Porque eres mi hermano?

-Sí -respondió Tom-. Mamá no entiende, nadie lo hará.

Bill sintió que sabía hacia dónde se estaba dirigiendo la conversación.

-Tomi, ¿quieres que nos… detengamos?

Tom se incorporó y cogió con fuerza a Bill de los hombros, apresándolo contra su pecho.

-¿De qué estás hablando? No, Dios. Bill no quiero que nos detengamos.

Bill suspiró enormemente aliviado y devolvió el abrazo de Tom.

-¿Qué hacemos?

-Ser cuidadosos -dijo Tom-. Nadie debe siquiera saber que queremos estar juntos.

-¿Pero cómo? -Bill estaba comenzando a sollozar, apretando fuertemente a su hermano.

-No lo sé, no lo sé -contestó Tom-. No puedo estar sin ti. -Tom besó el cuello de Bill, forzándolo a echarse de espaldas-. Necesito esto.

-Está muy mal -dijo Bill devolviendo los besos de Tom y empujando contra Tom-. Dios, no me importa.

-Todo va a estar bien -murmuró Tom-. Sabes que sí.

Bill asintió y sus labios se encontraron. Tom estaba encima de Bill moviéndose contra él, limpiando algunas lágrimas que estaba resbalando por las mejillas de su hermano. Bill suspiró contra la piel de Tom, y lo abrazó tan fuerte, desesperadamente que ambos se unieron.

-No me dejes -dijo Bill casi balbuceando y sollozando-. No me dejes, ¿está bien?

-Por Dios, claro que no, Bill. Incluso si… mierda, no sé, incluso si mamá nos encuentra ahora mismo, pelearía por ti.

Bill sonrió a pesar de todo y asintió.

-Sí… está bien.

Se besaron y se movieron, con las manos unidas. Ambos sentían sus corazones pesados y rotos, y el dolor había vuelto a sus estómagos.

-No le podemos contar a mamá -dijo Tom, justo en el oído de Bill mientras se deshacían de sus camisetas.

-No -gimió Bill suavemente. Tom bajó sus pantalones por sus muslos y los lanzó hacia la cama. Bill jadeó y deslizó sus dedos por la cadera de Tom, jalándole también el pantalón. Su piel se tocó y ambos sonrieron contra los labios del otro.

-Ella no va a saber, vamos a ser cuidadosos -dijo Tom-. Te amo pero no se lo cuentes a mamá.

-Te amo -suspiró Bill, sus cuerpos desnudos friccionándose-. Oh, Tom…

Tom le sonrió mientras se movían en la oscuridad toda la vergüenza y culpa olvidadas.

-

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Bill se despertó la mañana siguiente a lado de su hermano. Aún estaban desnudos, y Bill sentía pánico creciente en su estómago. Apenas eran las siete de la mañana, pero sabía que debía ponerse su ropa y regresar a su habitación.

-Tomi -susurró, moviendo a su hermano-. Tom…

Tom se alejó y gruñó, entreabriendo un ojo.

-Todavía estás aquí -dijo Tom, su voz sonando gruesa por el adormecimiento.

-Me tengo que ir.

-Lo sé.

-Pero quiero esperar a que te despiertes -contestó Bill-, para asegurarme de que... aún piensas lo mismo que anoche.

Tom bostezó, sobándose los ojos.

-¿Qué quieres decir?

-¿Aún quieres estar conmigo?

Tom atrapó a Bill con un brazo.

-Por supuesto... Sí. -Jaló a Bill hacia él y puso su cabeza en su cuello-. Pero tenemos que tener cuidado. No deberías estar aquí.

-Pero lo estoy -dijo Bill con una pequeña sonrisa. Tom besó su cuello.

-Tengo una idea -comentó-. Pero es algo tonta, así que no puedes molestarte.

-¿Qué es?

-Este… bueno…

-Solo dime.

-Necesitamos novias -dijo Tom rápidamente. Bill dejó caer su cabeza y Tom suspiró-. No podías molestarte.

-¿Quieres una novia? -preguntó Bill. Tom acarició el cabello de su hermano, apartándolo de su cara.

-No. Entiendes por qué lo dije, ¿no?

Bill arrugó su entrecejo.

-No, no lo sé.

-Si tenemos novias mamá pensará que nos gustan ellas y no… tú sabes, que nos gustamos los dos -dijo Tom, sonrojándose.

-Te gusto -intentó molestar Bill. Tom tornó los ojos.

-¿Qué opinas?

Bill se sentó y alcanzó su pantalón, comenzando a ponérselo.

-¿Quieres que bese a una chica? -preguntó con la voz en un hilo.

El pensamiento de alguien más besando a Bill hizo que el estómago de Tom se sintiera pesado.

-No lo sé… No, no, de ningún modo.

-Yo tampoco quiero que beses a chicas -dijo Bill-. Solo…

Tom se acercó a Bill y le picó con un dedo.

-No tenemos que besar a nadie, ¿está bien? Tal vez únicamente... ¿salir en una cita?

-¿Nada de besos? -preguntó Bill esperanzado.

-Nada de besos.

Bill sonrió y besó a Tom en la nariz.

-Supongo que funcionará.

-Oye, nada de besos -dijo Tom en forma de juego.

-Cállate -dijo Bill y besó a Tom con fuerza en la boca-. Ahora bésame tú.

Tom sonrió y lo hizo.

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Nota: Y se van haciendo más grandes, y las escenas suben de temperatura. :P

Por cierto, lo de Grease Mother no me pareció pertinente traducir, pero si alguien tiene alguna duda, sería 'Madres Grasosas' (sí, horrible, lo sé, tenía que ser Georg).

Eso, y ya saben, "con las luces apagadas"… ¡Saludos!