Dedicatoria de la traducción: ¡Con mucho cariño para Lau por su primer año! Espero que sean muchos más. (Fácil que sí, con tantas obsesiones, y miaus y guaus, sobre todo. xDD)
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No le digas a mamá
Capítulo cuatro
· Catorce años ·
Tom estaba mirando fijamente sus manos mientras la mesera parada a lado de la mesa esperaba la orden. El hombre que estaba al frente suyo se aclaró la garganta y Tom gruñó.
-Tom -dijo el hombre impaciente.
-No tengo hambre -contestó mirando a la mesera-. Nada para mí.
-Tom -dijo el hombre de nuevo. Volvió la vista a la chica y suspiró-. Para él una hamburguesa con queso y papas fritas.
La mesera asintió y escribió la orden.
-¿Eso es todo?
-Sí -replicó Tom hurañamente, mirando la mesa de nuevo.
-Gracias -dijo el hombre y la mesera se alejó-. Tom…
-¿Qué, papá? -murmuró. Las luces fluorescentes del pequeño restaurante hacían unzumbido aburrido y su boca se sentía seca como papel-. Realmente no tengo hambre.
-Trata de pasarla bien -dijo su padre, inclinándose-. No te veo a menudo.
-Lo sé.
Un silencio incómodo se situó entre ambos. Tom no tenía nada que decirle a Jorg.
-Luces bien -dijo Jorg finalmente. Tom asintió mientras rompía una servilleta-. Bueno, excepto el cabello.
-¿Qué hay de malo? -murmuró Tom. Sabía lo que estaba viniendo; cada maldita vez su padre decía algo malo sobre su cabello. Se lo había estado haciendo crecer con rastas por años, y Jorg simplemente no podía aceptarlo.
-Tu madre debería cortártelo -dijo Jorg-. Pero luces bien. Estás creciendo.
-Um. Gracias. -A él le valía una mierda lo que su padre pensara. Los gemelos lo habían comenzado a ver unos meses antes, y eso nada más por obligación de Simone. No habían estado con su padre por años, no desde el divorcio.
-¿Cómo está Bill? Ya no está usando maquillaje, ¿no? ¿Por qué su madre le permite eso?
Tom suspiró.
-A ella no le importa. A mí no me importa. Bill solo es Bill.
-Espero que eso no vaya a desanimar a esos productores -dijo Jorg con desaprobación.
-Ellos no le dicen que deje de maquillarse.
Jorg hizo una mueca.
-Hace pensar de determinado modo. ¿Qué crees que opina la gente?
-Bill está bien -dijo Tom exasperado.
-Qué mal que no haya podido venir esta noche.
-Una jodida lástima.
-Tom -dijo Jord con severidad. La camarera apareció con sus bebidas y Tom comenzó a sorber su Coca-Cola-. ¿Bill va a estar bien? También estaba enfermo la última vez que fui a recogerlos.
Tom quiso reír. Su hermano no estaba enfermo, solo era bueno pretendiendo estarlo cuando quería evadirse de algo; y Bill no quería ver a su padre, la noche anterior se había deshecho en lágrimas ante el pensamiento. Tom lo recordó y sus puños se apretaron. Odió a su papá.
-Espero que tu madre no lo esté mimando, lo va a convertir enun chico enfermizo -dijo Jorg. Eso hizo que la sangre de Tom hiciera ebullición, quería golpear a su papá en la cara-. Y… -Jorg tosió- ¿Tu madre está bien?
-Sí, Gordon es genial. -Miró a su padre con furia un segundo y luego volvió la vista hacia abajo.
-¿Y la escuela? -preguntó Jorg-. Espero que todo esto de la música no esté interfiriendo.
Tom frunció el ceño.
-No, nada eso.
-Tú y tu hermano se mantienen bien, ¿cierto?
-¿Qué te importa? -murmuró Tom.
-Tom -dijo Jorg con dureza-. Soy tu padre y me importa.
El mayor de los gemelos no le creía, pero no quería pelear. Bueno, en sí, sí quería hacerlo.
-Si te importara, nos verías más seguido. -Tom no quería ver a su padre pero sabía que no conseguiría nada diciendo eso.
-Estoy muy ocupado con el trabajo -dijo Jorg.
-Sí, está bien. -La mesera apareció, esta vez con su comida. Tom apartó su hamburguesa.
-Estás muy delgado, necesitas comer -inquirió Jorg antes de darle gran mordida de su sándwich, mirando a su hijo molesto como un animal.
Tom tomó una papa francesa y miró su plato. Solo una hora o un poco más y podría ir a casa, a casa donde estaba Bill. Sonrió un poco.
-Tu madre me dijo que estás saliendo con una chica bonita.
Tom gruñó.
-¿Por qué te dijo eso?
-Me gusta saber esa clase de cosas.
-Sí, lo estoy haciendo -dijo Tom sin expresión-. Ella es linda.
-¿Nombre?
-Gabi.
Jorg asintió.
-¿Cuánto tiempo estás saliendo con ella?
-Cerca de un mes. -Tom agarró un par de papas para comerlas y luego tomó un largo trago de su gaseosa-. Es bonita -dijo con la boca llena. Jorg sonrió.
-¿Y Bill? Tu madre mencionó algo de que también estaba con una chica, pero honestamente, no puedo creerle.
-¿Por qué?
-Porque tu hermano… no es como tú -aclaró Jorg, comiendo el último pedazo de su hamburguesa. Se limpió la boca con una servilleta-. No es… bueno, tú sabes. -Rió con discreción.
-No. -Tom le dio a su padre una mirada significativa-. ¿Ya estamos listos para irnos?
-Apenas has tocado tu comida -dijo él luciendo un poco decepcionado-. ¿No quieres postre? Puedes pedir lo que quieras.
-No.
-Bueno, yo sí quiero. -Jorg bajó su servilleta-. Si no te importa.
Tom se encogió de hombros, pateando con fuerza la silla.
-Quizá sepas -dijo Jorg, dándole una mirada de advertencia a su hijo- que al menos podrías intentar pasarla bien, o siquiera pretender que te diviertes, por mí.
Tom no pudo detenerse: -Y tú podrías fingir ser un buen padre.
Los ojos de Jorg ardieron en furia y Tom tuvo la impresión de que iba a levantarse y darle una bofetada; sin embargo, su padre sacó su billetera y puso unos billetes en la mesa.
-Voy al baño, ve a la camioneta. -se levantó y dejó solo a Tom.
Tom sintió algo parecido a la satisfacción. Si su padre había pensando que podía salir y entrar de sus vidas cuando quisiera, estaba equivocado. Él lo odiaba, odiaba la forma en la que hablaba con Bill, la forma en la que hablaba de Bill; había dejado en claro que pensaba que su gemelo era raro y que su favorito era él.
Y odiaba la forma en la que hablaba a su madre, tan fría y condescendientemente.
Se levantó, todavía tenso por la conversación con su padre y salió del restaurante. Pateó una llanta de la vieja camioneta.
-Imbécil -murmuró antes de entrar al auto.
Unos minutos después Jorg entró al vehículo, prendiendo la radio y poniendo el volumen en alto para no tener que hablar con su hijo. Normalmente hubiera sido preferible, pero Tom tenía algo en la cabeza y quería expresársela a su padre, así que bajó un poco el volumen mientras entraban a la pista.
-Bill se ha perforado la lengua -dijo Tom con voz normal, y vio como su padre apretaba las manos en el timón.
-¿Qué?
-Sip, se ve realmente bien, incluso mejor que el de la ceja.
-¿En serio? -Tom asintió.
-Mamá piensa lo mismo.
-¿Tu madre?
-Sí. Supongo que no viste a Bill por la televisión.
-Eso fue humillante -respondió en un susurro que el chico fue capaz de escuchar.
-¿Ah sí? -Tom se tensó en su asiento- ¿Humillante para quién? ¿Para ti? ¿Para Bill?
Jorg miró molesto a su hijo por un segundo.
-No podía creerlo, ¿y ahora un piercing en la lengua?
-Él va a ser una estrella.
-Sí, claro, va a serlo. -Jorg lanzó una carcajada amarga. Tom miró fijamente la carretera.
-Yep.
-Tu hermano -dijo, moviendo un poco la cabeza-, no ha cambiado nada. El maquillaje… el cabello, la ropa… Nunca pensé que iba a tener una puta marica por hijo.
Tom sintió el enojo correr por sus venas y vio con ojos furiosos a su padre.
-Retráctate.
-Cálmate, Tom.
-Bill no está enfermo -contestó-. Solo que no quería verte… de nuevo. -Jorg no respondió, sino que subió el volumen de la radio y se concentró en la carretera. Tom quería seguir molestándolo, estaba tan jodidamente furioso-. ¿Y qué si Bill es gay? -cuestionó alzando su voz sobre la música-. Eso no está mal.
Su progenitor ni siquiera le miró.
-Tu hermano no es gay, es solo una etapa.
Tom no sabía si Bill era gay, o no, y realmente no le importaba. Claro que juntos habían hecho cosas que podrían considerarse homosexuales, pero él no pensaba así de Bill o de sí mismo. Sin embargo, estaba molesto porque su padre pensaba que había algo malo en eso.
-Lo llamaste marica.
-No me hables así -gruñó Jorg-. No me tienes respeto.
-Y tú eres una mierda -dijo Tom-. No te atrevas a hablar de Bill así nunca más.
Jorg apretó los dientes; Tom jamás lo había visto tan molesto. La camioneta llegó cerca de la casa, pero en vez de seguir manejando, se estacionó en un parque.
-Voy a hablar con tu madre cuando lleguemos y tú no vas a usar ese lenguaje -ladró el mayor-. ¿Entiendes?
-No -contraatacó Tom-. Estoy harto de escucharte, es jodidamente exasperante. Lo único que haces es criticar, criticarme a mí, a Bill, a mamá. ¡No eres bienvenido!
-¡Soy tu padre! -gritó Jorg.
-Entonces, ¿cuándo has estado ahí para hacer ese papel? -gritó de vuelta Tom- No le digas a Bill nunca más marica, ni siquiera te atrevas a hablar con él. ¡No quiere ni verte!
La cara de Jorg se puso roja y levantó su mano, como si intentara golpear al mayor de los gemelos. Tom se encogió hacia atrás haciendo una mueca de dolor ante lo que nunca pasó, y de inmediato, Jorg, pálido, detuvo su mano.
Tom abrió la puerta y salió del carro.
-¡Déjanos en paz! -gritó y dio un portazo antes de correr. Estaba temblando, sudando y casi llorando. Nunca había estado tan molesto.
Cuando llegó dentro de la casa, se detuvo en el vestíbulo para dar un par de profundas aspiraciones. Se dio una mirada en el espejo que su madre había colgado hacía unos años atrás y frotó sus mejillas un poco que estaban rojas. Sus ojos estaban brillosos, pero… no podía llorar por su padre, había estado cerca de hacerlo muchas veces, sin embargo, no lo había hecho porque Bill sí…
En el momento en que se recompuso, se quitó el abrigo y lo dejó en el piso. Su madre lo mataría pero realmente no le importaba.
-Ya estoy en casa -dijo para sí mismo. No estaba seguro de querer llamar la atención aún.
-¿Tom? -La cabeza de Bill apareció desde la sala; apenas vio a su hermano frunció el ceño- ¿Qué está mal? ¿Qué pasó?
-Vamos a arriba -dijo Tom caminando hacia su habitación. Bill le pisaba los talones-. ¿Mamá está en casa?
-Sí -respondió Bill-, pero está en su estudio.
-Bueno.
Bill agarró la mano de su hermano y ambos desaparecieron camino al cuarto de Tom. Cuando llegaron Bill cerró la puerta y su hermano golpeó la cama tan fuerte como pudo.
-¿Qué pasó? -preguntó echándose en la cama.
-Papá… Tú sabes, papá es papá. Un imbécil. -Tom dejó salir un suspiro profundo-. No puedo verlo nunca más.
-Lamento no haber ido.
-No. -Tomó la cara de Bill en sus manos y besó una de sus mejillas-. No, no quiero que lo veas nunca más, él no merece verte.
-¿Que?
-¿Qué? -preguntó Bill ladeando su cabeza, confuso- ¿Tan mal te fue? -Tom se apartó de su hermano y se encogió de hombros, contestando con una afirmación-. Gabi te llamó -comentó de pronto, en tono aburrido-. Le dije que lo hiciera de vuelta más tarde. -Tom gruñó-. No tienes que llamarla…
-Tal vez sí. Ella se molesta conmigo todo el tiempo -respondió el de rastas, y miró a su hermano, suspirando-. Le grité a papá, y mucho.
Bill frunció el ceño.
-¿Qué dijo esta vez? -No podía contarle a su hermano lo que su padre había estado diciendo… nunca.
-Ya sabes, las mismas cosas. Piensa que soy un buscador de problemas, y por supuesto, tú eres su favorito. -Bill hizo un gesto y Tom se sentó a su lado-, y estaba muy interesado en todo el asunto de la novia.
-Odioa tu novia -dijo su gemelo de repente-. No la llames. -Tom sonrió de lado.
-Quizá lo haga. Espero que papá no venga por nosotros de nuevo, no pienso salir con él.
-La próxima vez voy a ir -contestó Bill con valentía.
-No -dijo Tom firmemente-. No te dejaré. -El menor frunció el ceño, de nuevo.
-No llames a Gabi, ella es una pérdida de tiempo.
-¿Y si termina conmigo? -Bill sonrió ampliamente-. Está bien. –Tom rió dándole un codazo a su hermano. Se sentía mucho mejor-. Pero uno de los dos tiene que tener una novia.
-Ups -susurró Bill tímidamente.
Tom lo jaló y lo abrazó con fuerza. Bill se puso encima de su regazo, atrapando con sus piernas sus caderas. Sus labios se encontraron y silenciosamente se mecieron juntos, disfrutando del beso. Cuando se apartaron, se quedó viendo los labios de su hermano, pensando en alguien más besándolos, y se estremeció.
-¿Tom?
-¿Hm?
-Necesito decirte algo -dijo Bill con algo de incertidumbre en los ojos.
El estómago de Tom se retorció un poco, odiaba cuando le ocultaba cosas porque normalmente eran la clase de cosas que le rompían el corazón, como la vez que su hermano finalmente admitió que era golpeado por unos matones de la escuela; Tom se había puesto tan furioso consigo mismo por no enterarse antes que el día siguiente había ido directamente hacia los chicos mayores para tratar de de pegarles. Al final quien resultó dañado fue él.
-¿Qué es? -preguntó- ¿Alguien te ha herido? -Bill negó con la cabeza.
-No, uh. Um. Te vas a molestar. -Tom alzó una ceja.
-¿Le hiciste algo a mi guitarra?
Bill escondió el rostro en el cuello de su gemelo.
-Peor. -No podía imaginar algo peor-. Besé a Natalie. -Tom se quedó en silencio. Bill se alejó del cuello de su hermano y le miró con los ojos muy abiertos-. ¿Estás molesto conmigo? Lo siento, lo siento.
-Bill -llamó, tratando de mantener una expresión normal-. No puedo creer que… hayas hecho eso.
-Lo hice -contestó el otro con voz baja.
Tom movió la cabeza y se inclinó hacia atrás, apoyando la cabeza en la palma de sus manos.
-Bueno… -Bill mordió su labio. Tom sonrió-. También lo hice, besé a Gabi.
-Lo sé -dijo Bill dándole un golpe a su hermano en el hombro-. Te vi después de la escuela, así que besé a Natalie para, ya sabes, ponerte celoso o algo.
-¿Querías ponerme celoso? -Comenzó a reír y Bill suspiró ruidosamente.
-Besaste a alguien.
-Lo sé -dijo Tom, con suavidad-. Lo siento.
-Odio eso.
-Solo quería saber si era diferente -explicó-, diferente de… besarte a ti.
Bill cruzó los brazos.
-¿Y?
Tom se adelantó y besó a Bill con una fuerza que no había empleado en un tiempo. Bill perdió el aliento y se puso contra su gemelo, atrapando con sus brazos su cuello y arqueándose contra él, sus crecientes excitaciones friccionándose juntas. Bill jadeó por aire y se separó, sus labios estaban hinchados y húmedos.
-Claro que fue diferente -dijo Tom tocando los labios de Bill-, fue un asco a comparación de ti.
-Estás mintiendo -afirmó el menor con una pequeña sonrisa.
-De ninguna manera. Ella ni siquiera sabía que hacer con su lengua, no como tú.
La sonrisa de Bill se amplió.
-¿Entonces ahora podemos dejar de besar chicas?
-Si me dejas besarte más seguido -contestó Tom dejando suaves besos en la garganta de su hermano.
-No podemos, ni siquiera deberíamos hacerlo ahora -se quejó Bill-. Mamá.
-Sí, pero… -Tom sabía que estaban arriesgándose al besarse antes de la hora de dormir, pero no podía evitarlo, después de la visita de su padre estaba todo molesto y necesitaba a Bill-. ¿Puedo besarte un poquito más?
Bill ya estaba sonrojado.
-"Un poquito" más siempre se torna "un poco mucho".
-Esta noche no será así, lo prometo… ¿Sí? ¿Por favor? Por lo de papá estoy algo inquieto -pidió haciendo un ligero puchero. Tom juntó sus labios.
-Pobre Tomi.
-Chicos -llamó Simone-. Vengan a recoger su ropa lavada.
-Mierda -murmuró Tom contra los labios del otro. Ambos sonrieron y Bill se quitó del regazo de su hermano.
-Pobre mamá, tiene que lavar tus asquerosas sábanas -canturreó Bill. Tom hizo un gesto.
-Ew, Bill. Como si las tuyas estuvieran mejor. -Bill se giró.
-Las mías apenas han sido usadas.
Tom le robó un beso más y entonces bajaron las escaleras.
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Andreas sonrió.
-Así que fuimos a ver una película, ¿no? Pagué por ella, compré las frituras y todo. Al final gasté, no sé, todo mi dinero, pero creo que valió la pena.
-¿Ah sí? -Tom puso las manos en sus bolsillos, temblando. Estaban regresando a casa, luego de pasear por la ciudad un sábado por la mañana. Bill estaba apretando un vaso de chocolate caliente a través de sus dedos enguantados.
-Sí. Entramos al cine y ella se sentó, me puse a su lado y me dirigió una mirada muy rara -siguió contando Andreas-. Me quedé como, '¿Qué?'
-¿Chica equivocada? -preguntó Bill.
-No sé como pasó -asintió el rubio, riendo-, pero sí, no era ella, sino una chica rubia.
-¿Cómo tuviste tiempo suficiente de "perder" a una chica como ésa? -cuestionó Tom.
-No tengo ni idea. Mi cita estaba muy molesta y se fue. La otra chica no estaba muy contenta conmigo tampoco… y tampoco su novio.
Los tres se rieron ruidosamente. Bill tomó un sorbo largo de su bebida caliente, castañeando lo dientes por el frío.
-Nunca haré eso -dijo.
-Tal vez yo sí -intervino Tom, encogiendo los hombros-, a veces lucen iguales.
-La tuya no -dijo Andreas-. Gabi está… buena.
-Gracias -contestó Tom, sintiéndose extrañamente un poco orgulloso. Bill estrechó los ojos.
-Qué lástima lo de Natalie -le dijo Andreas a Bill-. Te dejó botado.
-No la llamé lo suficiente -dijo el menor de los gemelos, quitándole importancia.
-Algunas chicas son tan exigentes. -Andreas suspiró, viendo el vapor-. Entonces, ¿está disponible?
-Adelante -dijo Bill con tono aburrido.
-Estás loco -contestó el mejor amigo de los gemelos-. Jesús.
-Tengo el ojo puesto en alguien más -replicó Bill-, en alguien mejor. -Le dirigió una mirada a Tom y sonrió con suavidad.
-Sí, te mereces algo mejor -fue el comentario de Tom
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Tom acariciaba con su mano el cabello de Bill una y otra vez, viendo por entre sus dedos el movimiento de la boca de su hermano sobre él. La boca de Bill iba medio en broma, medio en serio, estaba encorvado sobre Tom, lamiéndole, haciéndolo solo por Tom, y éste estaba jodidamente agradecido por eso.
Bill se había vuelto muy bueno en eso, pensó Tom, tan bueno que podía tragárselo un poco y hacer que los dedos de sus pies se encogieran y sus ojos rodaran en su cabeza. Y también su gemelo amaba hacerle eso. Bill amaba hacerle sentir de ese modo, amaba tener el poder, ya que usualmente era Tom quién tenía control cuando estaban intimando. Sin embargo, en otro momento hubiera renunciado "al poder" si eso significaba que Tom le diese atención en esa manera.
Bill aspiró el sexo de Tom, muy profundo en su boca, casi logran que tocara su garganta. Sentía el agarre en su cabello, jalando, y sonrió, arrastrando con delicadeza sus dientes por la dureza sensible. Tom gimió y se deslizó hacia abajo, empujando la cabeza hacia atrás y acariciando detrás de las orejas de Bill, quién jadeó haciendo que su aliento caliente tocara el miembro de su hermano.
-Bill… sigue… sigue haciendo eso -ordenó Tom con un ojo abierto y echándole un vistazo a la cabeza que ascendía y descendía de Bill.
Bill envolvía con su boca a su hermano, que comenzaba a liberar cierta humedad y un sorprendente sabor. Amaba tomar a Tom y tragárselo, en todo aspecto.
Bill se arrodilló y puso dos manos en la base del miembro de Tom, absorbiendo con más fuerza. Siempre guardaba ese truco para ponerlo al borde, pero esa noche él estaba dando buena batalla. Tom deslizó sus manos hacia la cara de su gemelo, sus pulgares presionándose contra la mandíbula de Bill.
-Oh -gimió Tom ruidosamente.
El menor le dirigió una mirada con brusquedad. Sus dos padres estaban en casa, en el primer piso. Bill movió un poco la cabeza, sonriendo, advirtiéndole a su hermano con los ojos para que no hiciera ruido. Tom ondeó sus caderas y dejó caer su cabeza hacia atrás, tratando con toda su voluntad de no eyacular. No quería correrse todavía, se sentía tan bien y a salvo.
Jadeó suave entre sus dientes y movió las caderas un poco más, permitiéndose entrar más en la caliente boca de Bill, quién lo tomó, aunque, como Tom sabía, debía de ser difícil por lo mucho que se estaba moviendo. Y entonces sintió sus testículos encogerse y su estómago retorcerse. Iba a venirse y no había nada que pudiera evitarlo. La sensación sería incontrolable, un par más de lamidas y todo habría terminado. Tom suspiró y su estómago volvió a revolverse, sin embargo, de repente, eso no fue suficiente.
Su corazón dolió y miró hacia Bill, obedientemente lamiéndole, besándole con suavidad, estimulándole sonidos y no pudo evitar el de apartar a su hermano de su sexo.
-Detente -dijo mientras intentaba lamerle de nuevo.
-¿Qué…? ¿Qué? -Bill lucía confuso y un poco sonrojado- ¿Hice algo mal?
-Bill. -Tom lo empujó y gateó hasta ponerse encima de él, abrazándole-. Quiero… tener sexo contigo.
Bill tragó saliva.
-¿Qué?
-Sí, quiero tener sexo contigo -afirmó Tom de nuevo, esta vez con más confianza-. Simplemente lo decidí.
-¿Sexo de películas -preguntó Bill con cuidado- o sexo real?
-Sexo real… Yo dentro de ti. -En menor de los Kaulitz miró fija e inexpresivamente a su hermano.
-Pensé que estábamos teniendo sexo… tanto como podíamos, claro.
Tom negó con la cabeza.
-Creo que sé de otra forma… una mejor.
-¿Cómo?
Bill estaba mirando a Tom como si estuviera loco. No podía ni imaginarse el significado de lo que su hermano estaba diciendo. Tom se inclinó sobre él y puso su mano en su espalda.
-Voy a enseñarte, no te asustes.
-Está bien. -Bill sintió a Tom acariciarle la espalda, recorriendo con tranquilidad su espina dorsal; arqueó su espalda, tratando de entender lo que estaba haciendo. Los dedos de su hermano bailaron alrededor de su trasero y entonces, con delicadeza introdujo sus dedos-. ¿Tom?
-Aquí -susurró Tom tocando el esfínter de Bill-, aquí. ¿Está bien?
Los ojos de Bill se abrieron en toda su capacidad y se retrocedió un poco.
-¿Quieres ponerlo… ahí?
-Eso sería sexo -contestó Tom con simpleza-. Así es como nosotros tenemos sexo.
-A ese punto voy -dijo Bill, sintiéndose muy confundido-. No quiero que tu pene vaya ahí.
-¿Bill? -dijo Tom suavemente- ¿Por qué no?
-No te va a gustar -contestó Bill con preocupación en su voz-. No te gustaré, soy asqueroso. -Tom suspiró y acarició a su gemelo con suavidad.
-Nunca he pensado que eres asqueroso. Creo que… que sería muy excitante.
-¿Por qué? -Bill se ruborizó. Tom dejó que su dedo tocara ahí, dentro a Bill, sintiendo un movimiento nervioso bajo el cuidadoso toque.
-Estará muy apretado.
-Tom, estás haciendo que me sonroje -dijo Bill-. Mucho.
-Voy a ser muy, muy cuidadoso contigo -añadió Tom y besó la oreja de su gemelo-. ¿No siempre soy cuidadoso contigo? ¿No siempre te he cuidado? Y tal vez también te guste.
-¿Estarás en mí? -preguntó Bill, mordiendo su labio- ¿Todo dentro… ahí?
-Sí -contestó-, tan profundo como me dejes.
Bill no pudo hacer más que sonreír, su corazón palpitando con las palabras.
-Te dejaré entrar tan profundo como quieras.
Tom lamió la oreja de Bill haciendo que éste gimiera.
-¿Cuándo? -preguntó. Su hermano se retorció un poco.
-Aún soy demasiado niño para tener sexo.
-¿Cuánto quieres esperar? -Bill tocó la mejilla de Tom y le besó con suavidad.
-Voy a tratar de no hacerte esperar mucho, Tomi.
Sus labios se juntaron y Tom se puso encima de Bill, haciendo que ambos se vinieran sobre las sábanas.
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Nota: Siglos después el capítulo, lo sé. ¿Hay muchos errores? Culpa del vino y la sidra. D
Espero que pasen/hayan pasado/etc., (¿qué?, aún falta media hora para que sean las doce) una feliz navidad. ¡Saludos!
