Capítulo ocho
*Catorce años*
Simone había calmado la resaca.
-Qué manera de empezar el año nuevo -refunfuñó. Tomó un pequeño sorbo de su café e intentó que su migraña desapareciera. Gordon entró, arrastrando los pies y con el mismo tipo de gesto adolorido en su cara.
-¿Aguantando ahí? -preguntó él. Se paró detrás de su esposa y masajeó sus hombros con fuerza.
-Veremos -dijo ella.
-¿Dónde están los chicos?
-Andreas y Bill están inconscientes en la sala de estar -contestó Simone-. Creo que se consiguieron algo de ron. -Gordon simplemente rió.
-Son buenos chicos. -Simone se tensó un poco, pero no dijo nada-. ¿Estás bien? Has estado muy intranquila últimamente, querida.
-Yo solo... ¿No estás preocupado en lo más mínimo por los chicos? ¿Piensas...- respiró profundamente-... que son muy unidos?
-¿Andreas y Bill? -Gordon acercó una silla- ¿Simone?
-No -contestó. Su corazón latía con fuerza, queriendo decirle acerca de sus sospechas. ¿Por qué no podía? Él quería tanto a los chicos como si fueran suyos. Seguramente entendería... o seguramente no lo haría.
Ella no podría soportar si Gordon se sintiera asqueado por ellos o si los mirase diferente.
-Bueno -dijo Simone-, sí. Andreas y Bill. ¿Piensas que ellos son...?
Gordon se sirvió algo de café, frunciendo el ceño.
-¿Importaría si lo fueran, Simone?
-¡No! Oh no, no -respondió ella-. Por supuesto que no importaría. Únicamente me preocupo por ellos.
-Tom cuidará de Bill -afirmó Gordon, sonriendo.
- Sé que lo hará. -Simone plisó los labios. El comentario poseía significados diferentes para cada uno de ellos-. Él también me preocupa.
-Tom está bien, puede cuidarse a sí mismo -dijo-. Y nunca dejaría que nada le pasara a Bill.
-Gordon... -Simone dejó su taza y se quedó mirando a su esposo-. Si te dijera...
-¿Qué pasa?
Un fuerte ruido que provenía de arriba se oyó y Simone suspiró. Gordon incorporó, a través de la mesa, y apretó su mano.
-Lo siento -dijo ella con suavidad-. Tengo muchas cosas en la mente.
-Voy a llevarte a pasear el fin de semana, ¿está bien? -Terminó su taza de café y Simone sonrió-. Unas pequeñas vacaciones.
-¿Quién cuidará a los chicos? -quiso saber con fatiga.
-Son lo suficientemente grandes como para quedarse solos -respondió Gordon-. Les pediremos a los vecinos que presten atención por si necesitan algo.
La migraña de Simone se agravó.
-No lo creo.
-Vamos, será divertido para ellos. Y para nosotros -añadió-. Además, sabes que pronto estarán por su cuenta.
-Solo....-dijo Simone, trabándose y suspiró-. Maldición, ¿por qué tomamos tanto anoche? Ya no tenemos treinta años.
-Simone -Gordon le acarició la mano y luego apretándola-. Saldremos de vacaciones, no discutas conmigo.
Recién entonces, Bill entró a la cocina. Llevaba puesta todavía la ropa arrugada de la noche anterior.
-Buenos días -murmuró, sentándose en la mesa y encogiéndose hacia delante.
-¿Demasiado ron para un niño tan pequeño? -preguntó Gordon. El chico simplemente gruñó.
-¿Eso era ron? -Bill frunció el ceño-. ¿Tenemos ron?
-No, Bill, no tenemos ron -respondió Gordon, sonriendo-. Se lo bebieron todo.
-Georg... -Bill se frotó la frente-. Recuerdo pequeñas copas.
-¿Andreas está dormido todavía, cariño?- preguntó Simone. Bill se estiró hacia ella y besó su mejilla-. Feliz año nuevo, corazón.
Bill sonrió.
-Sí, todavía está dormido. ¿Dónde está Tom?
-Escuché un ruido fuerte arriba -dijo Simone.
-Eso fue lo que me despertó. -Bill bostezó, rascándose la cabeza-. ¿Cómo estuvo la fiesta?
-Encantadora -dijo Simone, forzando una sonrisa. Tenía que olvidar sus sospechas-. Nos divertimos muchísimo.
-Me llevo a tu vieja madre a unas pequeñas vacaciones -le dijo Gordon a Bill-. El próximo fin de semana.
-¿Y quién nos va a cuidar? -preguntó Bill, con cuidado.
- Nadie -contestó Gordon-. Tu hermano y tú cuidarán la casa.
-¿De verdad? -Los ojos de Bill se agrandaron-. ¿Por...tres días? ¿Seremos solo nosotros?
-Estoy segura de que podría arreglar para que vengan tus abuelos -intervino Simone.
-De ninguna manera, de ninguna manera -dijo Bill, con una sonrisa de oreja a oreja-. Mierda, eso es genial.
-Cuidado con las palabrotas. -Gordon le dio unas palmaditas en el hombro a Bill.
-Nada de fiestas alocadas. -Bill rodó los ojos.
Simone sintió que su estómago se hundía. Ella no quería dejar a Tom y Bill solos por todo un fin de semana. Le daba una sensación de temor. No le preocupaba qué le pudieran hacer a la casa, pero sí pudieran hacerse... uno al otro.
Tomó un largo sorbo de su café y trató de alejar esos pensamientos de su mente.
-Estarán viviendo en la ciudad pronto, de todas formas -dijo Gordon, con un tono de orgullo en su voz.
-Eso espero -dijo Bill-. Mamá, ¿me harías unas tostadas?
Simone no estaba escuchando, estaba sumergida en su propia mente. No podría cuidarlos para siempre, sabía eso. Con el contrato para grabar estarían más tiempo lejos, que cerca de ella. Ese pensamiento hacía que su corazón padeciera.
¿En qué tipo de problemas podrían meterse? Y si estuvieran haciendo lío, y ella rezaba porque no lo hicieran, se podrían lastimar. Si estaba asustada de que su propio marido reaccionara mal, ¿cómo reaccionarían los extraños si lo descubrieran?
-¿Mamá?
Simone despertó.
-¿Tostadas? Eh, sí. Claro, dulzura.
Se levantó, con el temor invadiéndola. Tenía que hacer algo, pero no sabía qué ni cómo.
-
-
-Esta noche -susurró Bill, mientras agarraban sus mochilas de los casilleros. Tom gruñó, levantando la suya sobre sus hombros.
-Demasiada jodida tarea.
-Tom -se quejó su gemelo, codeándolo-. No vas a hacer tu tarea.
-¿Tú la harás? -le preguntó Tom, con seriedad. -Bill hizo una cara.
-¿Cuándo dijeron que se iban mamá y Gordon?
-Ehm... después de que llegáramos a casa -respondió Tom. Empezaron a caminar hacia fuera de la escuela, algunas personas sonriéndole suavemente a Bill-. Sí, querían despedirse de nosotros.
-Espero que no se queden demasiado -dijo Bill, haciendo pucheros-. Quiero... hacer cosas.
Tom miró alrededor, todavía estaban rodeados de gente.
-Ehm, sí
Bill tironeó del codo de su hermano.
-¿No quieres hacer cosas también?
-Sí
Bill hizo un sonido de frustración, pinchando el codo de su gemelo. Tom gritó y caminaron más rápido, doblando en el camino hacia casa. Bill pasó su brazo alrededor del de Tom y caminó a su lado. Estaban solos en el camino.
-Esta noche -repitió Bill-, quiero hacerlo.
Tom casi se ahoga.
-¿De verdad?
-Será bueno esta vez.
-¿Lo será? -Tom respiró profundamente, se estaba excitando.
-Síp... será bueno porque me siento realmente listo -contestó Bill-, y podemos hacer ruido.
-¿Quieres hacer ruido? -logró decir Tom.
-Siempre quiero hacer ruido, Tomi continuó Bill, apretando fuertemente su brazo-. Esta es la primera vez que vamos a estar solos.
-Oh dios, entonces... ¿realmente quieres hacerlo? -preguntó nuevamente-. No funcionó para ti realmente, ya sabes, la última vez.
No lo habían intentado desde Año Nuevo, de hecho ni siquiera habían jugueteado desde entonces. Simone los había estado observando muy de cerca, poniéndole nerviosos.
-Sólo quiero besarte -dijo Tom, ruborizándose-. Al menos.
-Puedes hacer todo lo que quieras -contestó Bill-. Puedes besarme, y tocarme y tú sabes.
-Oh dios. -Tom agachó su cabeza-. Ya estoy duro. ¿Cuándo podemos? ¿De inmediato?
Bill se rió
-¿Realmente eso te excitó?
-Ehm... -Tom cubrió su entrepierna con un libro y Bill sonrió abiertamente, quitando el libro. Definitivamente estaba excitado, sus pantalones estaban un poco abultados-. Bill, me siento como un tonto.
-No lo hagas. -Bill tironeó del brazo de su hermano, deteniéndolos-. Me pone duro eso. Que a ti te excite. -Ambos se sonrojaron-. Mierda, no podemos entrar a casa así.
-Mamá podría volverse un poco loca. ¿Qué pasa con ella últimamente? Siento como si supiera, pero ¿cómo podría hacerlo?
Bill ajustó su mochila.
-Ella entró, ya sabes, justo después. Tal vez está con su período. -Tom hizo una mueca.
-Está bien, con eso se fue mi excitación, gracias.
-Período -repitió Bill otra vez, saltando sobre su gemelo.
-Cállate -gruñó Tom
Bill deslizó su mano hacia la de su hermano, y éste se sintió incómodo inmediatamente. ¿Qué pasaría si alguien los viera?
A pesar de eso, también la apretó y siguieron caminando.
Cuando llegaron a la casa, se sacaron sus zapatos y tiraron sus mochilas al piso. Gordon estaba sentado en el sofá en la sala de estar, al teléfono, haciendo reservaciones de hotel.
-¿Dónde está mamá? -preguntó el menor. Gordon miró hacia arriba y señaló hacia la cocina.
Bill asintió y Tom se extendió en el sofá, prendiendo la televisión. Sonriendo alegremente, Bill se dirigió hacia la cocina. Simone buscaba su monedero.
-Hola, cariño. ¿Cómo estuvo la escuela?
-Bien. -Bill se sentó en una silla y agarró una manzana del medio de la mesa.
-¿Cuándo se van?
-¿Estás tratando de deshacerte de nosotros?- Simone intentó mantener un tono suave, pero Bill escuchó el chasquido en ello.
-No... -Bill tomó un mordisco de la manzana-. Sólo me preguntaba.
-He dejado algunas cenas para ustedes dos. No ordenen pizza todas las noches. -Escribió algo y se lo entregó a Bill-. Aquí está el número del hotel y los números de nuestros celulares... ¿Piensan invitar a Andreas? ¿A los otros chicos?
-Probablemente no, Tom y yo queremos pasar el rato, dormir mucho -contestó Bill con la boca llena.
-¿En sus habitaciones?
Bill frunció el entrecejo.
-No sé, capaz nos quedamos en la sala de estar. -Simone asintió distraídamente y Bill la miró con el ceño fruncido-. ¿Qué te pasa últimamente? -Las cejas de Simone se arrugaron.
-Nada pasa conmigo. Solamente... soy su madre y tiene que haber reglas, de otra manera todo será un caos. -Bill no pudo contenerse y rió.
-Nunca te preocupaste antes por las reglas. Bueno excepto cuando digo mierda, puta o algo.
-Modales, Bill -advirtió Gordon, viniendo desde la sala-. Querida, mejor nos vamos.
-Tal vez deberíamos irnos en la mañana -dijo ella, despacio.
-No -dijeron Bill y Gordon al mismo tiempo y Simone abrió sus ojos.
-Está bien -respondió, manteniendo sus manos arriba-. Sé cuando no soy bienvenida. - Sonrió un poco y Gordon dejó salir una risa.
-No pueden esperar a destrozar la casa, estoy seguro. Quieren hacer lo que siempre hacen... -La sonrisa de Simone se congeló.
-Desde luego. Vamos.
Bill miró, comiendo su manzana, a sus padres mientras se alistaban para irse. Cuando estaban reunidos frente a la puerta principal con sus maletas, Tom y él se acercaron y les abrazaron.
-Pórtense bien -le dijo Simone a Tom seriamente, dándole una significativa mirada. Tom simplemente la abrazó y se encogió de hombros, mascullando un "Bien". Ella abrazó a Bill después-. Cariño, llámame si algo pasa.
-Dios -dijo Bill, alejándola-. Estaré bien, Tom está aquí.
-Sí- contestó Simone, dejando ir a su hijo-. Bueno... tienen nuestros números.
-Adiós -corearon los gemelos. Gordon recogió el equipaje y sostuvo la puerta abierta para Simone... y se fueron.
Bill y Tom se miraron el uno al otro.
-Entonces -dijo Bill-. ¿Quieres hacerlo? -Los ojos de Tom se ensancharon.
-¡Bill! No puedes simplemente...
El menor sonrió y se giró, dirigiéndose a las escaleras.
-Estaré arriba... si estás interesado.
Tom lo observó irse, mirando fija y silenciosamente la retirada de su hermano, antes de, súbitamente correr escaleras arriba, siguiéndolo.
Bill gritó sorprendido cuando su gemelo le pellizcó el trasero, y gruñó, saltando hasta el último escalón.
-¡No, Tomi! -Le miró burlonamente, y corrió lejos de su hermano. Éste rió y persiguió a su gemelo hasta su habitación, lo tomó por la cintura y lo derribó.
-Bill ríndete, ríndete - susurró en su oído derecho. Bill se retorció y salió con dificultad del asimiento.
-¡Nunca! -gimoteó, y arrastró a Tom-. Te atrapé -dijo. El mayor sonrió.
-Eso es lo que tú piensas -le dijo casualmente. Relajó su cuerpo y dejó a su gemelo sujetarlo, meneándose sobre sus piernas. Tom cerró sus ojos y suspiró-. O tal vez estoy cansado.
-Tom, no lo estás.
-Ha sido un día muy largo... -Bill apartó la vista de su hermano, pellizcando sus hombros y codos, y Tom esbozó una sonrisa.
-Tomi -lloriqueó su gemelo.
-Mm. -Bill plantó un beso sobre los labios de Tom haciendo que abriera los ojos.
-La casa es nuestra -le susurró Bill.
-Mamá lucía tan molesta por dejarnos solos, no me sorprendería si al final envía una jodida niñera al final.
-Gordon no le dejará.
Tom tiró a su hermano cerca de él y lo apretujó, besando su cuello.
-Tal vez la abuela.
-¿Tal vez la abuela qué? -pregunto Bill haciendo un puchero.
- Tal vez mamá la enviará a ella.
-Ella no enviará a nadie -dijo Bill, empujando la nariz de Tom con su largo dedo-. Estamos solos, todo el fin de semana y podemos hacer cualquier cosa que queramos.
- Mmm -tarareó-. ¿Sabes lo que quiero? -Bill le sonrió abiertamente, moviendo su cadera contra Tom.
-Creo que sí...
-Quiero...- los ojos de Tom se cerraron lentamente-. Una siesta.
-¡Tomi!
Tom fingió roncar y Bill le tapó la nariz apretándosela y mirándole escupir un poco. Tom se sacó a su hermano de encima, ambos riéndose.
-Si estuviésemos solos -dijo Tom, cerniéndose sobre Bill-. Me gustaría jugar un poco.
-¿Jugar? -Tom sonrió
-Sí, quiero jugar contigo antes de... tú sabes.
El estómago de Bill se estremeció. Nunca habían sido capaces de jugar, realmente jugar, antes. Siempre habían tenido que ser tan cuidadosos, constantemente tenían que estar vigilando por si alguien pudiera atraparlos. Su madre siempre estaba en casa.
Bill dejó salir un fuerte gemido, porque podía, y pateó la puerta abierta
-Ni siquiera tenemos que tener cuidado.
-Lo sé -le dijo Tom, meciéndose suavemente encima de él-. Podríamos hacerlo en cada jodida habitación, si quisiéramos.
-¿Incluso en la de mamá? -preguntó Bill. Sus ojos se ensancharon.
-Bueno, tal vez no en todas las habitaciones -respondió, haciendo una mueca-. Pero, tú sabes, la mayoría.
Bill tomó el lóbulo de la oreja de su hermano y lo chupó un poco entre sus labios y silbó cuando la erección de Tom, aún cubierta, se arrastró a través de su ingle.
-Joder, Tom, joder.
-Sé lo que hay en tu mente -dijo Tom, presionando tan duro contra Bill que ambos apretaron sus dientes-. Sin embargo, tenemos que esperar.
- ¿Por qué?
-No sé... Tenemos todo el fin de semana -afirmó Tom, tirando hacia atrás-. Tal vez te canses de hacerlo. Tal vez no seas capaz de soportarlo. -Bill estrechó sus ojos
-Tal vez tú seas el que sea capaz. -Tom se rió, sintiéndose arrogante
-No soy el que está abajo. -El menor gruñó y dominó a su hermano, sujetándolo contra el piso otra vez
-Retráctate. -Tom sacudió la cabeza.
-Bien -le contestó, rodando fuera y yendo hacia la cama-. Creo que haré esto solo.
-¿Qué?
Bill sonrió dulcemente, recostándose sobre el colchón y desabotonando sus jeans. Deslizó lentamente una mano dentro y gimoteó, tocándose él mismo. Tom lo observaba fijamente desde el suelo, su boca abierta hasta el suelo.
-¿Tú solo vas a hacer eso?- le preguntó Tom.
-Oh... mm... sí -respondió, cerrando sus ojos. Ahora él era quien estaba jugando.
-Bill, simplemente no puedes... -Bill obviamente podía, gimió más fuerte-. ¡Bill!- Tom avanzó lentamente hacia la cama y agarró la muñeca de su gemelo.
-¿Vas a hacerlo? -preguntó con los ojos muy abiertos. Movió sus caderas hacia arriba y Tom sintió su erección.
-Sí -contestó casi gruñendo. De repente sentía la necesidad de devorar a Bill, tomarlo todo-. Voy a hacerlo. -Se inclinó hacia abajo y abrió su boca sobre la barbilla de su hermano, succionando la piel. Bill gimió y se retorció bajo él. Eso hizo doler el miembro de Tom, el saber que tenía el control, al menos, cuando tenía a Bill debajo suyo.
-¿Vas a follarme?
-No -respondió. Presionó con más fuerza a Bill, gimiendo, y arrastrando sus caderas a través de la ingle de su gemelo-. No ahora.
-¿Por qué no ahora? -Bill dijo haciendo un puchero, ensanchando sus ojos-. ¿No quieres? -Tom gruñó. Por supuesto que quería, había esperado mucho por eso.
-Tal vez- mintió-. Tal vez, no lo sé.
-¿No lo sabes? -Bill se escabulló fuera del agarre y se puso de pie, abrochando sus jeans-. ¿Tomi?
Tom se encogió de hombros y miró hacia otro lado, haciendo un gran esfuerzo.
-No es tan bueno... -Bill guardó silencio. Tom esperó que reaccionara, que hiciera algo, pero todo lo que escuchó fue un suave sollozo. Tom giró y vio a Bill mirar fijamente en el piso, con los ojos y la nariz roja-. ¿Bill?
-Olvídalo -murmuró el menor, pasando una mano por su cara y volteándose-. Olvídalo.
Tom suspiró en voz alta y se levantó, caminando hacia su gemelo.
-¡Bill, por supuesto que no lo dije en serio!
-Acabas de decirlo.
Tom estaba a punto de decir algo, pero el timbre sonó escaleras abajo. Alguien estaba en la puerta.
-Mierda- se quejó-. Bill, yo...
-Voy a ver quién es -le cortó. Dio media vuelta y abandonó la habitación. Tom se pateó mentalmente por lo que había dicho y lo observó irse. Entonces se pateó físicamente.
Acababa de perder con Bill, por supuesto. Lo que habían compartido era tan importante para Tom que eso le hizo doler el estómago. El sexo había sido asombroso, en los breves encuentros que habían tenido. Sólo recordarlos le hacía volverse loco, especialmente durante las noches cuando estaba a solas y Bill estaba únicamente a una habitación de la suya. Estaba cansado de masturbarse, quería otro intento con Bill y ahora sentía que lo había arruinado.
Suspiró y caminó escaleras abajo, encontrando a Andreas y a Bill charlando en la cocina. Tom gimoteó por dentro, Andreas se quedaría toda la noche y no tendría posibilidades de pedir perdón, ni hacerlo con Bill.
Sentía que había muchas cosas que hacer. La próxima vez que tuvieran sexo tenía que ser perfecto. Tom tenía que hacerlo perfecto.
-Oye -le dijo Andreas cuando vio a Tom. El rubio sonreía, sus mejillas encontrándose rosadas por el frío exterior-. Mierda, ¿puedo quedarme todo el fin de semana? ¡No puedo creer su suerte!
-Por supuesto que puedes quedarte -contestó Bill, dulcemente-. Será tan divertido. -Tom gruñó y ambos chicos le miraron.
-Bueno, mamá no dijo que podría haber más personas...
-Estaba bromeando, de todos modos -le dijo Andreas, riendo-. No hay problema. Mi mamá todavía esta bastante enojada porque llegué a casa con resaca en Año Nuevo, por lo que probablemente enloquecería si sabe que estaba aquí.
-Eso apesta -le dijo Bill, comprensivamente- Desearía que pudieras quedarte.
-Puedo esta noche, al menos por un rato - informó Andreas, alegremente-. He traído algunas películas y mi mamá me dio mi mesada hoy, deberíamos pedir pizza.
Tom hizo una cara. Bill estaba actuando de manera demasiado entusiasta por la presencia de Andreas... sabía que estaba siendo castigado.
-Estoy algo cansado -intervino, fingiendo un bostezo-. Ha sido un día largo, probablemente me iré a dormir pronto o algo.
-Bebé -le dijo su gemelo cruelmente-. Sólo vete a dormir ahora.
-Vete a la mierda -le respondió Tom. Se sentía irritado, Bill estaba muy sensible.
Andreas se puso de pie, aclarando su garganta.
-Sí, vamos a ver la televisión en la habitación de tus padres, ahí tienen los canales interesantes.
-Podemos acampar allí durante los próximos tres días- dijo Bill- Mientras Tom duerme.
-Ugh. -Tom tornó sus ojos y se alejó.
Subió a su habitación, sacudiendo la cabeza todo el camino. ¿Cómo se le jodieron tanto las cosas? Sabía que Bill no hablaba totalmente en serio acerca de la estadía de Andreas, pero Tom había herido los sentimientos de su hermano.
-Que estúpido -murmuró. Se sentó sobre su cama y suspiró.
Su gemelo debería estar con él y él debería estar sobre Bill, besando, tocando... algo.
En lugar de ello, estaba solo y su hermano se encontraba escaleras abajo con Andreas.
-Perfecto.
Tom se dejó caer sobre la cama y cerró los ojos, cayendo en un inestable sueño.
-
-
Bill estaba balanceándose en la punta de la cama, comiendo un pedazo de pizza y viendo una porno en un canal codificado de la televisión. Andreas estaba junto a él, gimiendo.
-Creo que vi algo -dijo Andreas, apuntando a la televisión con su rebanada de pizza-. ¡Oh, sí! ¡Tetas!
-Eres patético -le dijo Bill, haciendo un gesto-. No puedo creer que haya estado viendo esto... ¿casi dos horas? ¿Han sido realmente dos horas? -Andreas se encogió de hombros, con la boca llena.
-Andreas, tienes que irte -dijo Bill, sin rodeos-. Mamá dijo que no podía haber nadie más.
-No soy nadie -protestó su amigo.
-Sí, pero... sea quien sea -contestó Bill-. Mamá ha estado loca últimamente, tengo miedo de que ella se entere. Sigue enojada por lo de Año Nuevo.
-Oh -dijo Andreas, asintiendo. Se levantó, dejando su plato en el sofá-. Sí, mi mamá, también. Mierda, sí, debo irme.
Bill llevó a su amigo hasta la puerta y dijo adiós, sonriendo.
No había escuchado ni un ruido de Tom en todo el tiempo que estuvo Andreas se preguntó si él había caído dormido.
-Es hora de despertarlo -anunció Bill. El comentario de Tom le había molestado, pero sabía que su hermano estaba molestando. Sólo Bill sabía cuan fuerte Tom se venía estando dentro de él.
Estaba sorprendido de que Tom se hubiera rendido cuando Andreas llegó, que no hubiera peleado. Bill podía imaginarse qué tan frustrado debía sentirse Tom con toda la situación.
Subió las escaleras y tomó una pausa justo frente a la puerta de su hermano. Tragó aire respirando profundamente, tranquilizándose; Tom no había intentado nada, él sólo estaba bromeando.
-Tomi -dijo suavemente, empujando la puerta abierta y caminando hacia dentro. Tom estaba desparramado en la cama, a lo largo de las sábanas, roncando ligeramente. Bill sonrió y avanzó lentamente sobre de él, apretando sus hombros-. Tomi -susurró.
-¿Qué...? -Tom se encogió. -Bill arrugó la nariz y frotó su mejilla contra el cuello de Tom.
-Despierta, ya eché a Andreas. -Tom frotó sus ojos. No sabía qué hora era, no sabía ni qué día era.
-¿Él está aquí?
-Ya no.
-Ungh. -Tom rodó, tirando a Bill sobre su pecho. Bill besó la barbilla de Tom-. ¿No estás enojado conmigo?
-No -respondió Bill-. Solo eres un estúpido.
-Que mal por ti. -Rió Tom.
-No podía estar molesto con nuestro primer fin de semana solos. -Bill le sonrió abiertamente.
- Estás excitado, ¿no? -Tom le acarició con sus manos, trazando y jugando con el cinturón de los pantalones de su hermano.
- Quizá -susurró Bill sonrojado, retorciéndose contra el cuerpo de su gemelo.
-¿Quieres pasar el tiempo...? -Tom podía sentir la erección de Bill contra su estómago.
Bill agachó su cabeza hacia adelante y besó suavemente el cuello de Tom.
-Oh sí -dijo, y luego Tom se inclinó hasta su boca, capturándola.
Comenzó suave, ligeramente abierto, compartiendo la calidez de sus bocas. Y luego el beso se profundizó hasta convertirse en uno húmedo y duro. Tom acarició la lengua de Bill, rozó sus dientes y lamió el contorno de sus labios, una y otra vez, hasta que gimió y se removió contra él.
Se besaron durante largos minutos, excitándose el uno al otro, contorneándose mutuamente hasta adherirse desesperadamente. Tom forzó a Bill a ponerse bajo él y rozando con sus manos por encima del pequeño y ceñido cuerpo de su gemelo.
-¿Puedo...? -Besó la barbilla de su hermano, su boca y cuello-. ¿Puedo intentarlo de nuevo?
- Sí -gimoteó Bill, asintiendo. Tom sonrió y aceleró su paso por el vientre. Bill iba a dejarle intentarlo de nuevo. Tratar de tener sexo con él de nuevo.
-No hay nadie en casa, no tenemos que tener cuidado -comentó Tom, arqueando sus cejas.
-Ohm dios... -Bill dejó salir un fuerte aullido, haciendo luego, una cara de burla-. Hazlo bien, Tomi.
Tom asintió, recorriendo el otro cuerpo, tirando de la camiseta con ambas manos. Bill le ayudó, pasando su propia camisa por la cabeza y lanzándola hacia un costado.
-Brr- susurró Bill. La habitación estaba helada y Tom sintió la fría piel. Siempre estaba tan frío.
Se deshizo de la suya y presionó su cuerpo contra Bill, tratando de darle calor. Bill se removió deliciosamente debajo, aferrándose de sus hombros y brazos. Tom deslizó sus dedos por el borde de los jeans y del boxer, y comenzó a deslizarlos hacia abajo.
-Estás a punto de tener mucho frío -dijo Tom.
-Así que caliéntame. -Bill besó los labios de su gemelo y le ayudó a quitarse sus pantalones-. El tuyo, también- añadió.
Tom sonrío y se levantó sobre sus rodillas, desabrochando su cinturón. Fue difícil, con la erección de Bill y estando tan desesperado para que ambos se friccionasen juntos.
-Ayuda -pidió Tom, sonriendo con satisfacción. Bill inmediatamente tiró los jeans hacia abajo, bruscamente y Tom gimió-. Demasiado rápido -dijo haciendo una mueca de dolor. Su sex estaba duro y listo. Bill puso sus manos sobre el-. No -dijo respirando profundamente.
-¿No?
Tom sacudió la cabeza, inclinándose hacia abajo, aplastando sus entrepiernas. Bill dejó salir un grito -solo porque podía-, y su gemelo mordió su labio para tratar de no reír, Bill era más ruidoso de lo que había imaginado.
-Dios -comentó Tom-. Los vecinos pensarán que estás muriendo o algo.
-Pon tus dedos en mí -dijo en respuesta-. Y encuentra mi punto, caliéntalo. -Tom gimió, empujando contra su hermano de nuevo y sintiendo la cama mecerse. Dejó que la cabecera golpeara contra la pared, adorando el sonido.
- Joder, te amo -dijo Tom. Agarró el trasero de su gemelo, presionando la estrechez y devorando el cuello y pecho de Bill.
Bill se sacudió debajo, gimió más y más alto, hasta que su garganta dolió y su voz quedó ronca. Los dedos de Tom encontraron la entrada y se deslizaron dentro, haciendo que gritara aún más fuerte.
-Oh... eso... -Las manos de Bill agarraron los brazos de Tom-. Eso duele, pero no te detengas.
-Voy a buscar el lubricante -murmuró Tom.
-No, no te detengas -rogó Bill-. Más profundo.
-Pero dices que te duele... -Tom presionó un dedo dentro y Bill chilló.
-Está bien -respiró profundo-. Así que... ¡oh!
Tom había encontrado la próstata Bill y la acarició, mirando como su gemelo se retorcía bajo él.
-Voy a hacer esto hasta que te corras.
-¡Sí, por favor!
-¿Más profundo? -Tom sabía que no podía ir más allá, pero quería escuchar a Bill suplicar.
-No, oh, no... tal vez -dijo Bill, con sus ojos cerrados-. Solo... sigue haciendo eso.
Tom curvó su dedo contra el punto de su gemelo, maravillado de qué tan suave era. Empujó dentro, contra él, y Bill gritó más fuerte que antes
-¿Te gusta? -preguntó Tom.
- ¡Mierda, mierda! -Bill empujó su trasero contra la mano de Tom haciendo los dedos se hundieron aún más-. Tan bien, Tomi... Oh... quema, es tan doloroso.
-¿Duele? -Tom movió su dedo dentro, y luego agregó otro, incidiendo con ellos dentro de Bill. Dilató suavemente la entrada y Bill comenzó a sudar, brillantes gotas adhiriéndose a su frente-. Mierda, Bill.
- Oh, Dios -susurró Bill. Sus extremidades temblaban-. Oh, dios, oh dios...
-Más fuerte -dijo Tom. Las respuestas de su gemelo le hacían endurecerse más. Bill sólo asintió y tiró sus manos hacia atrás, agarrando la cabecera-. Bill...
-Uh -gruñó Bill. Hizo una mueca de dolor, apretando sus ojos cerrados-. Oh, Tomi, duele tanto pero... también haces que se sienta tan bien, joder.
-¿Más fuerte?
-Mucho más... fuerte, sí -respondió Bill, tartamudeando. Mordió un poco su labio, temblado y vibrando alrededor de los dedos de Tom. Su miembro estremeciéndose. ¿Realmente se iba a correr?-. ¡Mierda, Tom!
-¿Eh?
-Oh... -Bill oprimió sus muslos juntos, los dedos de sus pies encogiéndose. Su clímax lo sintió tan intenso... era diferente de todo lo que había experimentado antes. Tom le había hecho llegar de esta antes manera, siempre había sido sorprendente, pero esta vez fue mejor. Tom iba a empujar dentro de él, y casi perdió la respiración pensando en ello-. ¡Oh!
-Córrete por mí -le dijo su gemelo, incitándolo, penetrándolo, con los dedos, de manera constante. Su miembro dolía, no podía esperar para deslizarse dentro de Bill. Abrió la entrada de su hermano, extendiéndola.
-Yo... -gritó Bill, arqueando su cadera y oleadas de electricidad recorrieron su estómago. Su cuerpo apretado alrededor de los dedos de Tom. Ambos maldijeron-. Oh, mierda, mierda -gimió Bill, arrojándose de vuelta en la cama. Se frotó la cara y tembló, haciendo presión en los dedos de Tom otra vez-. Tomi... Tomi...
Tom deslizó sus dedos y puso su cuerpo sobre el de su hermano, sintiendo como se venía entre ellos.
- ¿Estás bien?
-Mmm -Bill cerró los ojos y sonrió-. Entra en mí, Tomi, me siento tan listo. -Tom tembló contra el otro cuerpo y besó la piel que estaba a su alcance.
-Sí. -Tom se restregó contra Bill y se sentó, hurgó en un cajón del velador buscando su loción-. Mierda, Bill, te ves muy bien. -Bill parpadeó con timidez.
-Rápido.
-Espera -murmuró Tom, empezando a rebuscar en el cajón. La loción tenía que estar en algún sitio-. Joder, dónde...
- Ow. -Bill alcanzó bajo la almohada, lánguido, tomando la botella de loción-. ¿Tom, por qué estaba bajo la almohada? -Tom se encogió de hombros
-Para masturbarme, supongo. -Subió a la cama, cerniéndose sobre Bill-. ¿Me lo colocas? -Los ojos de Bill destellaron
-Está bien -respondió suavemente.
Destapó la loción y lanzó un chorro en su mano. Eso hizo un sonido gracioso, y ambos rieron.
-No fui yo -dijo Bill.
-Bill... -murmuró Tom.
Antes de poder decir cualquier otra cosa, sintió la mano de su gemelo sobre su miembro, cubriendo con la fría loción a lo largo de toda su extensión. Su estómago se sentía caliente; sabía que esta vez sería mejor, trabajaría despacio, iba a esperar por Bill, y hacerle sentir increíble.
-Dios, Bill, tus manos...
-Se siente bien, ¿no?- Bill dejó ir a Tom sonriendo, todavía luciendo aturdido por su orgasmo-. Tom, creo... creo que estamos preparados.
Se miraron fijamente el uno al otro. Todo hasta el momento había sido confidente, juguetón. Tom tragó con fuerza; tenía que hacerlo bien. Él tenía que.
Miró a su gemelo, preguntándole cómo deberían hacerlo.
-¿Tal vez... cómo deberíamos? -masculló.
Bill ya estaba sobre su espalda, sus piernas totalmente extendidas.
-Ahora, Tom. Por favor.
-Puedo ver tu... todo. -Sonrió.
Bill ni siquiera se ruborizó.
-Tom -lloriqueó.
-Oh bien- le respondió. Se sentó entre las piernas de Bill y empujó su miembro, suavemente, por la entrada. El menor se retorció y chocó su cadera contra Tom.
-Dentro, tonto -le dijo, empujando a su gemelo. -Tom le sacó la lengua.
-Ya lo sé. -Tomó su miembro y lo colocó en la entrada, sintiendo la resistencia y gimió. Estaba determinado a durar mucho más esta vez, tenía que hacerlo. Acarició el muslo de Bill con su mano libre y hundió la cabeza de su erección dentro.
Bill se tensó, jadeó, y se abrió ante Tom.
-Eso es -le calmó-. Eso es. -Se hundió aún más profundo, sintiendo la estrechez en torno a él, ya no podría detenerse hasta meterse por completo.
-Oh, mierda- gimoteó Bill-. Te sientes tan grande esta noche.
El rostro de Tom ardía y su espalda sudaba. Sus manos se apoderaron de las caderas de Bill y no hizo ningún movimiento.
-Bill, eres tan estrecho -se quejó con voz afligida. Se encorvó más, cayendo a un lado del cuerpo de su gemelo y ambos gimieron. Besó la boca de Bill y movió sus caderas, su miembro moviéndose apenas un poco.
-Tomi, eso se siente... extraño... -jadeó el menor-. Creo... creo... -Tom siguió adelante y Bill gritó.
-¿Duele?
-Oh, lo estás tocando -dijo-. Mi punto, Tomi. Cuidado, cuidado...
Sintiéndose un poco aliviado, Tom, descansó en sus codos y se impulsó hacia dentro. Su gemelo siguió sus caderas. Podía ver la boca abierta de Bill, brillando en el oscuro cuarto. Se podía oír un suave gimoteo.
Y el miembro de Bill se sacudía contra su vientre, rígido de nuevo.
-¿Se siente bien?- preguntó Tom. Quería follar muy duro a Bill, adentrarse en él y perderse... pero tenía que contenerse-. ¿Bill?
-Me gusta -susurró-. Tomi... Creo que tienes que hacerlo... más duro, por favor. -Tom sosteniéndose contra Bill, gimiendo.
-¿Ah sí?
-Sí... Ooh, tienes razón al respecto, Tom... -Bill exhalando fuertemente, su espalda estaba sudando-. Tomi, ¡Tomi!
-¿Sí? ¿Bill?
Tom tiró un poco hacia afuera y Bill enredó sus piernas alrededor de la cintura, jalándolo cerca de nuevo. Tom podía ver la mirada de dolor en su rostro, pero también había un brillo en los ojos de Bill, cierta determinación en su rostro. Sabía que ambos esperaban hacerlo bien. Sostuvo las piernas de Bill y embistió dentro, para luego salir.
Miró a su hermano por aprobación. Él sólo asentía.
-Oh -gimió Bill-. Bueno, sí... Bueno, sigue haciendo eso... ¡Oh! -Bill aulló en voz alta, apretando los músculos alrededor del pene de Tom. La erección de Bill se erguía orgullosa, estaba casi tan duro como Tom, y él se sintió satisfecho por ello al instante.
-Bill, te gusta -afirmó ensanchando los ojos-. Te gusta, tú...
-Sí. -dijo Bill, asiéndose de la cabecera. -Tom, tócame, toca mi...
Tom envolvió su mano alrededor del miembro de su hermano y trató de encontrar el ritmo de bombeo con su puño al mismo tiempo que penetraba a Bill. Fuera de balance, era como tocar la guitarra; sus manos supieron encontrar su propio ritmo. Tom presionó la base de la erección y Bill gritó tan fuerte que Tom estaba seguro de que recibirían una llamada de los vecinos.
-Dios, Bill, tú - Tom gruñó, metiéndose con cuidado adentro y fuera de Bill. Su propio orgasmo se acercaba rápidamente, él trató de evitarlo-. Joder, voy a venirme en ti... tan duro, mierda.
-Ohh -jadeó Bill.
Estaba siendo peligrosamente ruidoso, la mitad de la excitación de Tom era por cuánto Bill se estaba relajando. Tom se inclinó hacia adelante sobre un brazo y siguió agarrándole el sexo a su gemelo, aún moviendo sus caderas de atrás y hacia adelante contra él. El sudor se mezclaba entre sus cuerpos y Tom saboreó sal en sus labios.
Lamió hambrientamente, mirando hacia abajo. Bill estaba tan ido, arqueándose y retorciéndose bajo él. El pecho de Tom se apretó, estaba haciendo sentir a su pequeño hermano tan bien.
Tom liberó el miembro de su gemelo y tiró de sus testículos. Bill gritó y se agitó contra él, sacudiendo sus caderas y clavando sus rígidos pies contra su espalda.
-¿Estás cerca? -preguntó entrecortadamente Tom.
Bill sólo gimió, arqueando su trasero y tomando con sus manos las rastas de su gemelo, tirando hacia abajo. Tom se encorvó contra Bill y unió sus labios.
-¿Puedes correrte? -volvió a preguntar entre besos. No podía acariciar a Bill en esta posición, pero podía sentir el miembro de su hermano en su vientre-. ¿Puedes correrte, Bill?
-Yo... -Los ojos de Bill estaban apretados y temblaba debajo de Tom-. Voy a...
-¿Sí? Hazlo, por favor, Bill.
Bill jaló el pelo de Tom y gimió ruidosa e intensamente, sus caderas sacudiéndose una última vez antes de que Tom sintiese la cálida venida de Bill sobre su estómago
-Mierda, mierda -maldijo Tom.
Su miembro estaba increíblemente comprimido dentro del cuerpo de Bill. Lo penetró en medio de su orgasmo, follándolo hasta que las lágrimas salieron de los ojos de éste. Fue demasiado para Tom y la cara de Bill se contorsionó adolorida. Tom salió, acariciándose a sí mismo una vez, y viniéndose entre las caderas y vientre de su gemelo.
-Tomi -gimoteó bill pasando el semen por sus largos dedos-. Tomi, en mí
Tom sacudió su cabeza, pero empujó su sensible sexo de vuelta adentro de Bill, haciendo una mueca de dolor ante la sensación y colapsando en el cuerpo de él.
-Te gusta -le dijo Tom cansadamente, sonriendo. Acarició el pelo de su hermano y besó su cara-. ¿Te gusta esto, verdad?
-Voy a hacerlo mejor -dijo Bill mientras sus ojos recorrían la cara y cuerpo de Tom-. Esto mejorará, Tom, vamos a ser muy buenos en esto. Quiero que te vengas en mí muy fuerte.
-Pero te gustó.
-Me gustó -confirmó. Tom sonrió perezosamente, inclinando la cabeza hacia abajo.
-Estoy tan jodidamente alegre de que te gustara... porque realmente me encanta hacerlo.
Bill se acomodó cuando su gemelo salió de él, y luego, se echó a su lado, cubriendo sus cuerpos totalmente desnudos. Tom rodeó con su brazo a Bill tirándolo cerca. Ambos estaban pegajosos por los restos del orgasmo. Tom nunca se había sentido mejor.
-Hice que te corrieras -dijo Tom-. Lo hice mientras te follaba. Eso es jodidamente asombroso.
-Y tenemos todo el fin de semana para hacerlo. -Sus labios se encontraron y ambos cayeron dormidos.
Nota: Este cap (y los que vienen n.n) fue traducido por Laura (h t t p : / / l a u r a 3 0 0 0 9 9 . l i v e j o u r n a l . c o m ), y beteado por mí. Saludos~
