No le cuentes a mamá
Capítulo nueve
• Dieciséis años, Tour Schrei •
Tom apartó la cortina hacia un lado y los ojos de Bill parpadearon. Miró a su hermano escabullirse en su litera y gruñó con suavidad.
-Tomi, no -dijo con somnolencia. Se sentó y Tom se puso encima de él, empujándolo contra el colchón. Tom estaba tibio y olía a casa y Bill no pudo apartarle-. Tomi, ¿qué estás haciendo?
-Silencio -contestó Tom y dejó caer su cuerpo, cubriendo el de Bill. Bajó la cabeza y besó todo el cuello de su gemelo, suspirando y presionando sus cuerpos juntos-. Por favor -susurró.
La boca de Tom se abrió, caliente y húmeda contra la garganta de Bill y ambos jadearon.
-Prometimos que no íbamos a hacer eso -recordó Bill, arreglándoselas para hablar-. No en el bus, es muy peligroso.
-No puedo -dijo Tom-. Sólo déjame… olerte. -Bill sonrió y sintió que los dedos de sus pies se encogían.
-Ha pasado mucho tiempo, Tomi. Voy a hacer algo malo… realmente deberías irte. Anda a dormir.
-No puedo hacerlo. ¿Has escuchado a Georg? Ronca muy alto -respondió, lamiendo el cuello de Bill y juntando sus manos-. Suena como si estuviera… no sé, muriendo.
-Mm -dijo Bill, moviendo su cabeza y juntando sus labios. Se besaron con lentitud, explorando el cuerpo del otro con sus dedos, con sus manos. Bill suspiró ruidosamente y un pequeño gemido escapó de sus labios-. Oh, Dios.
-Sshh.
Tom presionó sus cuerpos, juntando las crecientes excitaciones. Se sentía muy cálido, mucho más de lo que se sentía en su litera. La vida en el bus era nada en comparación a casa. Tom extrañaba su cama, extrañaba su habitación. Extrañaba a Bill en su cama, en su habitación. Cogió el mentón de Bill y empujó su lengua dentro su boca, lamiendo el borde de su labio y detrás de los dientes. Su hermano sonrió y luego gruñó.
-Dios, Tomi, me estás poniendo tan… tan jodidamente… -Bill jadeó y abrazó con firmeza a Tom-. Me alegra que hayas venido. Estaba congelándome.
-No estabas así, no mientas -dijo Tom, sonriendo.
-Está bien, estaba muy excitado.
-¿Ah, sí? -Bill tornó los ojos y empujó a su hermano.
-En serio, no podemos de todas formas.
Tom arrastró sus dedos por el cuerpo de Bill, sintiendo la piel suave y los músculos de su estómago y de sus muslos. No habían estado juntos, realmente juntos en más de una semana y Tom estaba volviéndose loco. Quería estar dentro.
Tocó a Bill sobre los boxers y dijo, sonriendo: -Sólo un beso, eso es todo lo que quiero.
-Sí, claro -dijo Bill, arqueando su espalda ante el toque. Tom le acarició con más fuerza y él suspiró-. Está bien, sólo un beso.
-Mmm… -Tom besó la barbilla de Bill y subió hacia los labios, lamiendo el piercing-. Sabes que voy a necesitar más de uno.
Bill hubiera reído y asentido, pero la boca de Tom estaba en la suya antes de que siquiera pudiera pensar. Sus bocas se abrieron y sus lenguas se encontraron; se movieron en la cama. Esa era una pendiente resbaladiza, ambos lo sabían. Una vez que habían empezado a besarse era difícil detenerse.
Cuando vivían en el apartamento de la banda en la ciudad, estuvieron cerca de ser atrapados un montón de veces. Tom podía molestar a Bill con un beso y antes de darse cuenta, estaban juntos, medio desnudos y retorciéndose en donde sea que encontraran un lugar para acostarse. Había algo emocionante en ser casi atrapados, pero extrañaban la privacidad de casa. La última tarde ahí la habían pasado empacando.
Bill suprimió la necesidad de gemir alto mientras Tom deslizaba su mano hacia dentro de su ropa de interior. El dolor había vuelto, el curioso dolor del que sólo su hermano podía liberarlo. Se restregaron juntos, moviéndose y enredando sus piernas.
Tom acarició el trasero de Bill y éste jadeó.
-No -susurró.
-Vamos, no voy a hacer nada.
-Ya estás haciendo algo -Bill alzó sus cejas y apretó sus músculos alrededor de Tom. Su hermano empujó un dedo y Bill se rindió, no podía impedirlo. Debía ser silencioso-. Oh, Tomi…
-Ya sé, ya sé que te gusta -dijo Tom-. Se siente muy bien. -Bill asintió. Los dedos de Tom también se sentían muy bien.
-Pero… detente. Voy a querer más.
Tom movió sus dedos y sacó la mano de debajo de Bill.
-Está bien, voy a… -Resbaló una mano por el estómago de Bill, haciendo que casi gritara-. ¿No?
-Yo…
Los gemelos se congelaron, escuchando ruido proveniente.
-Bill, ¿estás despierto? -Era Gustav. Tom saltó hacia el otro lado de la cama mientras Gustav jalaba las cortinas-. Um… ¿qué están haciendo?
Bill se sonrojó, apartando la mirada y subiendo los cobertores hasta su mentón.
Tom pensó rápido y contestó: -Sólo estoy aquí con Bill. Extraña la casa. -Bill asintió como pudo y Gustav se les quedó mirando con una ceja arqueada.
-Bueeeeeeeno -dijo-. ¿Tienen mis audífonos? Los ronquidos de Georg me están volviendo loco.
-Um -Bill aún estaba ruborizado pero asintió y movió, buscando debajo del colchón y encontrándolos-. Aquí están -Gustav los tomó, pero no se fue. Siguió mirando a los gemelos. Bill casi podía ver las ruedas de su cabeza girando-. ¿Qué?
Gustav se inclinó hacia delante.
-Está bien extrañar tu casa, Bill, a veces también me pasa a mí. Tienes suerte de que Tom esté contigo, ¿lo sabes?
Bill sonrió ligeramente.
-Sí, lo sé.
Gustav le dio una mirada incómoda y entonces se retiró. Mientras eran cubiertos por la oscuridad, escucharon a Gustav arrastrando los pies, alejándose. Ninguno de los dos se movió por un momento.
-¿Qué? -susurró Bill.
-Tengo miedo de volver.
-Sólo ven -dijo Bill, jalando un pie de su hermano-. Estoy nostálgico.
-Eso estuvo cerca -dijo Tom en voz baja. Con lentitud gateó hacia Bill y besó su barbilla-. Eso fue… Sí, no podemos hacerlo de nuevo.
-¡Lo estás haciendo de nuevo! -Bill rió con suavidad y apartó la cabeza de Tom-. Estás…
-Sshh -Tom puso dos dedos contra los labios de Bill y éste sonrió, atrapándolos con la boca. Tom gimió y trató de retroceder pero Bill sólo le acercó más, un poco tembloroso-. Bill, detente. No podemos hacer esta mierda, no aquí.
Bill frunció el ceño.
-Bien, lo siento.
-Supéralo.
-Tal vez -Bill hizo que Tom se pusiera más cerca de él y le besó de nuevo, con fuerza y lamiendo sus labios. Amaba el sabor de Tom y quería más, pero sabía que debía contenerse-. Dios, está bien, lo siento. Suficiente. ¡Ah!
-¿Qué?
-Tenemos hotel este fin de semana -Puso su nariz contra el pecho de Tom-. Entonces… entonces… -Tom frunció el ceño.
-¿Entonces qué?
-Entonces podemos estar juntos, idiota. -Bill besó la cara de Tom y suspiró, moviéndose. Acarició su cabello, su cara y su cuello.
Sabía que tenía que irse.
-Está bien, bueno -dijo aún tocando a su hermano-. Puedo esperar. -La sonrisa de Bill se ensanchó.
-Has sido un buen chico, Tomi. Un muy buen chico.
Tom resopló e inclinó su cabeza hacia delante, suspirando en la boca de Bill.
-En unos días voy a ser muy, muy malo.
Bill dejó salir un gemido y le dio un último beso, éste último cálido, prolongado y húmedo.
-Buenas noches, Tomi.
-Buenas noches, Bill -dijo Tom-. Piensa en mí. Su hermano rió.
-Sabes que lo voy a hacer.
-
-
Tom gimió y puso a Bill hacia abajo, maldiciendo y embistiendo, más profundamente que antes. Habían estado toda la noche y ahora, finalmente, estaba dentro de Bill, todos los juegos preliminares fuera del camino y ambos listos para ir al asunto.
-Oh, sí, mierda -gimió Bill-. Házmelo, Tomi, por favor.
Tom se retiró pero sólo para empujar, duro y con fuerza, gimoteando el nombre de Bill. Su hermano estaba apretándose a su alrededor rítmicamente, un truco que había desarrollado durante el año pasado y Tom tenía que detenerse a sí mismo para evitar correrse.
No podía hacer eso, eyacular sólo después de unas cuantas embestidas como lo hacía cuando eran más chicos. Ahora eran mucho mejores, casi profesionales, especializados en darse placer el uno al otro. El sexo sólo se había vuelto mejor a medida que lo hacían, y ellos lo hacían lo más que podían, siempre que estuvieran a salvo. Lo último que querían era ser atrapados y perderse el uno al otro.
-Más, más -dijo Bill con los ojos muy abiertos y sus manos agarrando los hombros de Tom-. Mierda, tienes que hacerlo con más fuerza.
-Uh -gruñó Tom, yendo contra Bill y apretando sus muslos-. Mierda, me voy a correr muy rápido.
-No, no -reclamó Bill-. Haz que dure.
-Lo intentaré... -dijo Tom arrastrando las palabras. Su celular comenzó a sonar y vibrar como loco en la mesa de noche. Suspiró, irritado y le dio una mirada a la pequeña pantalla. Era su madre-. Mierda.
-¿Quién es? -La voz de Bill estaba irregular.
-Mamá… Es mamá de nuevo -gruñó Tom.
-¿De nuevo? -Bill sonó casi con pánico, y apretó sus músculos alrededor del miembro de Tom-. ¿Y si algo ha pasado? Tomi…
-No ha pasado nada.
-No lo sé -se quejó Bill y Tom gruñó de nuevo, determinado a no perder su erección-. Contesta.
-Está bien, pero no he terminado contigo. -Bill asintió mientras su hermano se inclinaba para coger el teléfono.
-Mamá, ¿ha ocurrido algo? Ah, ¿nada? Bueno, entonces, ¿qué pasa? -Tom puso una mano en el auricular y susurró a Bill-: Te lo dije, no ha pasado nada.
Bill casi soltó una risita, Tom aún estaba dentro de él, pero para su disgusto se movió y se apartó, aún muy duro y grande. Bill jadeó y se le quedó mirando.
-Sí, todo está genial -dijo Tom. Bill gateó, acercándosele y acariciándole la base de su sexo. Tom gruñó y apartó las manos de su hermano-. No, mamá, estoy bien. En serio. ¿Por qué no lo estaría? El tour es genial.
Bill hizo un puchero mientras Tom seguía hablando con su madre. Sin duda, nada estaba mal, a pesar de que Bill podría decir de que su mamá estaba comportándose un poco rara, preguntándole a Tom y preocupándose por nada. Había estado muy intranquila por ellos yéndose en un tour, de hecho, Bill tenía la sensación de que estaba preocupada por dejarlos solos, fuera de su vista.
Simone, en casa, siempre los estaba viendo, no sin amabilidad pero con una extraña mirada en sus ojos. Bill sabía que ella los amaba, que se preocupaba mucho por ellos, pero era obvio que pensaba que algo estaba pasando con sus hijos.
Bill se quedó mirando el miembro de Tom, su interior doliendo. Definitivamente algo estaba pasando. Se arrastró hacia Tom, sentándose a horcadas en su regazo y negándose a ser empujado. Tom tartamudeó una respuesta a su madre y Bill sonrió, agarrando la erección de Tom y poniéndose de rodillas.
Tom apartó el teléfono, cubriendo el auricular
-Bill… no -murmuró, pero Bill descendió y tomó el miembro de Tom de todas formas. Tom siseó, casi dejando caer el teléfono y agarrando la cadera de Bill con una mano temblorosa.
-Oh -jadeó Bill, sentándose en el regazo de Tom.
-Mierda -dijo Tom. Presionó el teléfono contra su cara de nuevo, tratando de controlar su respiración mientras Bill se sentaba en su excitación-. Uh… mamá, creo que debo de irme, estoy cansado.
-No suenas como si lo estuvieras. ¿Dónde está tu hermano? -cuestionó Simone desde el otro lado de la línea.
-Está por ahí -contestó Tom. Bill le estaba sonriendo, moviéndose, jodiéndose él solo. Tom gruñó suavemente-. Probablemente puedas llamarle, si quieres. -Bill negó con la cabeza rápidamente-. Pero creo que está durmiendo.
-¿Crees? ¿No lo sabes? -preguntó Simone.
-No -contestó-. No soy su niñera.
-Eso ya lo sé -dijo con energía-, sólo que pensé que compartían la habitación. David Jost me dijo que...
Tom movió su cabeza. Únicamente quería colgar el teléfono y terminar de follar a Bill.
-Sí, a veces nos dan una habitación para cada uno, como esta noche. Es una recompensa o algo así.
-David me llama cada vez que se detienen en algún hotel y me da los números de sus cuartos, es gracioso que esta vez el tuyo y el de Bill fueran similares, el mismo número incluso -remarcó Simone.
-Dios, estoy muy cansado, mamá -dijo Tom con voz alta-. Hablamos mañana, ¿está bien?
-Tom, espera...
-Buenas noches, mamá. -Simone dudó.
-Buenas noches, te amo.
Tom cerró el teléfono y lo lanzó a la mesa.
-Vas a pagar por eso -le dijo a Bill.
-¿Qué?
Bill estaba en las nubes, montando a Tom. Tenía las manos en su pecho y estaba meciéndose, balanceándose. Tom casi se pierde ante la visión de Bill, casi queriendo echarse y mirar a Bill hacer eso, sin embargo…
-Está bien -dijo, con lentitud, agarrando a Bill por la cadera y haciendo que se acostara en la cama.
Bill jadeó y gimió, removiéndose y rascando la espalda de Tom, quien le ignoró y le embistió deprisa, con un ritmo rápido. Los ojos de Bill se pusieron en blanco y gimió tan alto como hacía tiempo que Tom no le escuchaba, más alto de lo que podía recordar. Tom sonrió, sintiendo como crecía dentro de Bill.
-Mierda, Bill, continúa haciendo eso.
-Eres… Oh, Dios… -Bill gimió de nuevo, agarrando su cabeza-. Tom, se siente increíble, oh Dios mío. Ya lo había olvidado, oh Dios…
Tom presionó todo su cuerpo contra el de Bill, rozando sus pechos juntos y empujando tan profundo como podía. Bill trató de arquearse, trató de moverse con las arremetidas de Tom, pero éste no le dejó, manteniéndole en su lugar con sus fuertes brazos.
-Déjame mover -gimoteó Bill-. Quiero moverme contra ti, Tomi.
Tom gimió y puso un poco de espacio entre ellos. Inmediatamente Bill se arqueó tomando muy dentro de su cuerpo a Tom y ambos gimieron. Amaba mucho a Tom para darle todo el control, amaba apasionadamente a Tom dentro de él y retorciéndose.
Bill trabajó a Tom en su interior y pronto ambos estaban jadeando, embistiéndose y el clímax acercándose. Tom cogió la cadera de Bill y lo llevó más abajo, sentándolo completamente, golpeando la próstata de Bill, quien gimoteó y cubrió su rostro con sus manos. Sentía como Tom alcanzaba y tocaba algo dentro de él que era muy sensible.
Bill suspiró y llegó al orgasmo con facilidad, sacudiéndose hacia delante y agarrando los hombros de Tom. Apretó el sexo dentro de él, corriéndose con los ojos cerrados mientras estiraba el cuello. Tom jadeó, esparciendo algo del semen en su estómago y lo probó. Sonrió a Bill mientras éste abría mucho los ojos y dejaba salir un sollozo ahogado.
-Córrete, córrete -susurró Bill, pellizcando uno de los pezones de Tom, quien gruñó y casi empujó a Bill fuera de la cama mientras alcanzaba su propio alivio.
Se corrió dentro de Bill y luego se salió, manchando el estómago de su hermano con el líquido tibio. Bill sonrió y alcanzó el miembro de Tom, dándole una larga caricia. Tom se estremeció, retrocediendo y dejando salir un suspiro irregular.
-Mierda, eso fue… -dijo Tom tembloroso, apoyándose en sus codos- la más asombrosa…
-No, no lo fue.
-… y jodida cosa -completó Tom tocando la cabeza de su sexo y haciendo una mueca de dolor.
Rodó en la cama y alcanzó un cigarro. Bill lo encendió por él y aspiró el primer rastro de humo.
-Ahora estoy hambriento -susurró Bill, tomando el cigarro de su hermano y fumando, dejando que el humo saliera por su nariz-. Jodidamente hambriento… y sediento también.
Tom tomó el cigarrillo e inhaló.
-Jesús, ni siquiera sé si pueda levantarme. -Bill rió.
-Hemos tenido mejores.
-No es cierto -dijo Tom, botando el humo-. Pude sentir todo bajando hasta la punta de mis pies. -Bill sonrió y besó la barbilla de Tom.
-¿Y qué tal la vez en la casa de la abuela?
Tom tragó duro ante el recuerdo.
-Bueno, esa fue… -Tom no podía pensar en una palabra para esa vez.
Habían estaba con la abuela por el fin de semana y se habían aprovechado de que ella siempre se iba a la cama temprano. Habían tenido unos cuantos encuentros divertidos, y la noche antes de irse sin duda había absolutamente la mejor.
-Fue increíble -dijo Bill-. Lo juro, despertamos a la abuela -Tom hizo una mueca.
-Ella podría dormir durante un terremoto.
-Fui más ruidoso que un terremoto -contestó a la vez que acariciaba el pecho de Tom-. Me hiciste gritar, fuiste tan travieso.
Tom cerró sus ojos y sonrió. Lo habían hecho en la cocina, encima de la mesa. De sólo pensar en eso Tom estaba excitándose de nuevo.
-Bill…
Bill ronroneó, acurrucándose.
-Pásame una Coca-cola del minibar, Tomi. Por favor. -Tom gruñó.
-Sólo hay Pepsi. -Bill hizo un ceño.
-¿La máquina?
-Bill, me tienes todo prendido…
-Ve -instó Bill, pellizcando el hombro de Tom-. Ve y regresa, y entonces lo haremos de nuevo, esta vez incluso mejor. Mejor que en la casa de la abuela.
Tom bufó y se levantó, sintiéndose motivado.
-Me la vas a chupar por esto -dijo, alcanzando un par de boxers-. Por largo tiempo, luego te lo vas a tragar todo, y entonces harás que se endurezca de nuevo y harás algo más.
-Quizá tome esa Pepsi.
Tom empujó a Bill con fuerza y sonrió.
-Imbécil -insultó-. Vuelvo en un segundo.
-Tomi…
-¿Qué? -Bill rodó hasta ponerse boca abajo y sonrió.
-Luces como si acabaras de follar a alguien.
-Bueno, así fue -Tom cruzó los brazos y se miró el espejo. Su frente estaba brillante por el sudor, su cabello estaba hecho un desorden y sus ojos lucían nublados-. Regresaré en unos minutos.
Tom sacudió la cabeza mientras dejaba la habitación, tintineando las monedas en su mano. Estaba descalzo, rozando la alfombra del vestíbulo del hotel y sintiéndose asombroso. Las máquinas estaban puesta al final del pasadizo, en una pequeña área iluminada con luces fluorescentes. Tom estaba por doblar una esquina cuando casi se choca con Gustav.
-Woah -dijo Gustav, levantando sus manos y riéndose-. Tierra a Tom.
Tom parpadeó.
-Lo siento.
-¿Qué diablos has estado haciendo? -Gustav puso los ojos en blanco-. Te ves como… te ves demacrado.
-Me siento genial -contestó con honestidad.
-¿Qué has hecho? -Tom encogió los hombros.
-Pasando el tiempo con algo de música.
-¿Dónde está Bill? -preguntó Gustav, frunciendo el ceño
-Está por allá -Tom hizo un gesto hacia detrás de él-. En el cuarto, durmiendo. -Gustav le dio a Tom una mirada extraña.
-¿Ya está durmiendo? Es temprano.
-Está cansado. Esta noche fue un gran concierto, ya sabes.
-Tom -dijo Gustav con seriedad-. ¿Has metido una chica o algo?
-No -respondió Tom, cortante-. ¿Por qué debería tener una?
-No pensé que deberías, pero… -Gustav movió su cabeza-. ¿Sólo están Bill y tú ahí?
Tom sintió sus palmas comenzando a sudar, sintió su corazón acelerado mientras Gustav le daba una severa y larga mirada. Era la misma que les había dado esa noche en las literas, como si supera algo o estuviera imaginándoselo.
-Sí, sólo estamos Bill y yo -contestó-. ¿Ese es un problema? -Gustav tosió.
-Claro que no. En fin… Está bien, buenas noches.
-Buenas noches -dijo Tom, mirando al baterista caminando hacia su habitación.
Esperó a que despareciera tras la puerta antes de inmediatamente voltearse y caminar hacia su cuarto. Bill estaba tumbado en la cama y le sonrió cuando entró.
-¿Y mi Coca-cola? -Bill hizo un puchero. Tom negó con la cabeza y se sentó a un lado-. ¿Algo ha pasado? -preguntó. Se acercó a su hermano y puso un suave beso en su hombro-. ¿Tomi?
-Creo que Gustav sabe. -Bill movió la cabeza.
-¿Cómo?
-Incluso si no sabe, lo sospecha. Puedo asegurártelo. Me miró raro mientras estaba fuera.
-¿Únicamente porque Gustav te vio raro no me conseguiste mi Coca-cola? -Bill pinchó a Tom en el brazo-. Creo que estás siendo paranoico. Somos cuidadosos.
-No lo somos tanto. Conozco esa mirada -contestó-. Mamá me da esa clase de miradas cuando ella sabe.
-Mamá no sabe -dijo Bill poniendo su voz más seria-. ¿Realmente crees que él sepa?
Tom encogió los hombros.
-Tenemos que ser más cuidosos. No puedo perderte.
Al instante Bill se resguardó bajo el brazo de Tom y puso sus manos en sus muslos. Tom se acordó de su gato que estaba en casa y acarició el cabello de Bill, mirando fijamente la pared que estaba al frente. El otro chico suspiró y arrugó la nariz.
-¿Qué debemos hacer? -preguntó Bill, con cuidado. Tom encogió el ceño.
-Si Gustav sabe algo, no lo sé. Además que si él sabe también otras personas. -Bill mordió su labio.
-¿Debemos detenernos?
El agarre de Tom se tensó lo suficiente para hacer a Bill quejarse.
-No digas eso -gruñó Tom, abrazando a Bill y besando sus sienes con fuerza. Bill ni siquiera podía moverse con lo fuerte que su hermano estaba sosteniéndole.
-No quise decir hacerlo. -La voz de Bill era muy suave-. No quisiera que nunca nos detuviéramos. -Tom lo apretujó fuerte, envolviéndolo con sus brazos-. Tomi, de verdad, no quise decirlo en serio.
-No puedo estar sin ti. -Bill se apegó a Tom y dejó un beso en su cuello.
-Yo tampoco.
-Nadie nunca puede saber -dijo Tom-. Y nunca lo sabrán, todo estará bien… y funcionará. -Tom sonaba casi como si fuera a llorar.
Bill se sentó en sus rodillas y besó el rostro de su hermano, acariciando sus brazos.
-Seremos más cuidadosos, como cuando estamos con mamá. No te preocupes.
-Sí, como con mamá… -Tom arrastró las palabras-. Hey, ¿recuerdas qué tan feliz era mamá cuando tenía una novia o cuando tú la tenías?
Bill se sentó, frotándose la cara.
-Sí…
-Ella se descuidaba completamente de nosotros, bueno, claro que no completamente, pero cerca.
-¿Quieres tener una novia? -Bill sonaba cansado. Tom le besó de nuevo, esta vez en los labios.
-Sabes que no quiero. No digas cosas estúpidas como esas.
Bill trató de sonreír, sin embargo, no pudo. Sabía que cada vez que ellos habían tratado de estar con chicas, Tom había sido mejor que él. De hecho, Tom era bueno en eso. Bill tenía miedo de que Tom se convirtiera demasiado bueno en eso.
-Lamento no ser una chica, Tomi -dijo Bill con voz suave.
Tom se alejó.
-Serías mi hermana, eso no resolvería nada.
El mentón de Bill tembló ligeramente y Tom suspiró, tirando de él hacia abajo, enrollándose en la cama. Frotó los temblorosos hombros de Bill con dulzura, calmándolo y besando su espalda. Bill miró sobre su hombro y le sonrió un poco.
-Tienes que ser tú -dijo-. Tienes que… no sé, salir con una chica por un tiempo.
-¿Por qué yo? -preguntó Tom.
-Nunca he sido bueno en eso -contestó-. Eso lo sabes. No puedo ser… convincente. Además, tú estarías locamente celoso si estuviera con una chica -Bill le empujó con el codo con delicadeza, sonriéndole abiertamente.
Tom frunció el ceño.
-Tú eres el celoso.
-Tom, estaba bromeando.
-No creo que sea gracioso.
Tom se alejó de Bill, pero éste no lo permitió. Atrapó con sus brazos y piernas a Tom, moviendo las mantas. Bill aún estaba desnudo, y presionó sus cuerpos juntos.
-No seas estúpido -dijo-. No salgas con la chica, ¿está bien? Nunca lo hagas. Tú ya tienes a esa persona… sólo… sólo…
-¿Me acuesto con ellas? -murmuró Tom-. ¿Quieres que folle con una chica? -Bill besó la oreja de Tom.
-Sí, y entonces las dejas y regresas conmigo, ¿está bien?
-Bebé -suspiró-. No, no puedo. Es mucho y no puedo. ¿Cómo vas a poder vivir con eso? ¿Cómo voy a poder vivir yo con eso?
-Tomi -susurró Bill. Él acarició el suave cabello que caía sobre la frente de Tom y sonrío-. De acuerdo, de acuerdo. Por supuesto que lo odio, es una mierda. No puedo siquiera pensar en ello. ¿Pero sabes lo que es peor?
Tom cabeceó pesadamente, visualizaba pequeños círculos oscuros bajo sus ojos y sintiéndose cansado.
-¿Y si me gusta? -Bill hizo una mueca de dolor.
-Está bien si te gusta… sólo no lo ames.
-Ella no sería tú, esto apesta –dijo Tom, agitando su cabeza.
-Tomi… -Bill se liberó de las mantas y estiró su largo cuerpo desnudo ante Tom, quien le observó y suspiró-. Tomi, esto duele.
Tom tocó su muslo.
-No puedo hacerlo, Bill.
-¿Una chica o yo?
Tom hizo rodar a Bill sobre su espalda y empujó sus propios boxers abajo.
-Sólo puedo estar dentro de ti.
-¿Sólo en mí? -Tom asintió y alzó sus piernas.
-Sólo tú… -Empujó dentro, hundiéndose profundamente, haciendo que ambos gimieran, aunque ya no volvieron a hablar.
-
-
La habitación se agitaba y oscilaba, aunque Tom solamente había estado allí durante aproximadamente cuarenta minutos. Georg le había palmeado la espalda mientras le decía que ahora era un hombre, y los hombres reales bebían vodka. Tom rió y asintió, sacando pecho, aspirando el olor de los tres pequeños vasos frente a él.
Llevó su bebida a los labios y miró alrededor, parpadeando. No podía recordar exactamente que Bill hubiera salido con él. Estaba en una barra con Georg y Gustav, y muchas adolescentes. Bill no estaba a la vista.
-¿Dónde está Bill? -habló Tom arrastrando las palabras, volteándose hacia Gustav y luego hacia Georg.
Georg se encogió de hombros.
-¿Te gusta esa bebida? Creo que ellos lo elaboran directamente en la ciudad. -Tom hizo un gesto, el vaso olía horrible.
-Bill -repitió, tragando con fuerza-. Joder, mi cabeza.
-Él va a tener la más hilarante resaca mañana -comentó Gustav, bebiendo fácilmente de su oscura cerveza-. ¿No es cierto, amiguito?
Tom solamente frunció el ceño y volteó, apoyándose contra la barra sobre sus codos. Inspeccionó el club, repleto de gente, sobre todo lleno de muchachas escasamente vestidas. Lamió sus labios y cabeceó en dirección hacia una de ellas, quien se rió tontamente girándose. Tom sonrió con satisfacción, era demasiado fácil.
-¿Quién se irá a casa contigo? -le preguntó Georg audiblemente, codeándolo.
Tom arrugó la nariz. Él iría a casa con Bill.
-Ugh, ¿dónde está Bill? -preguntó de nuevo-. Lo necesito.
-Tú -dijo Georg con una sonrisa ufana- necesitas otra copa.
-¡Eso también! -expresó Tom, y tomó el pequeño vaso de vodka que Georg le ofrecía. Tragó sintiéndose aún mejor. Al poco tiempo se encontraba en la barra, rodeado de gente. Vio a David, Saki, Georg y Gustav y a muchas adolescentes.
Continuó bebiendo, olvidándose de Bill. Bill debía haberse quedado. Eso es lo que debía haber pasado.
Tom no sabía cuando había ocurrido, pero repentinamente era sostenido confianzudamente por una chica. Y luego un gran trago de vodka. Ella era bonita, olía bien y estaba ligera de ropas. Incluso David le había dado una palmada en la espalda.
-¿Quieres irte de aquí? -susurró en su oído, sus labios cosquilleando el cuello de Tom.
Los ojos de Tom se abrieron como platos y la miró, asombrado.
-¿Qué?
-Tú eres lindo -dijo, jalando una de sus rastas-. Y quiero que me folles. -Tom casi se atragantó con su bebida.
-Quieres que… -Ella asintió con los ojos brillantes.
-Vamos. Tu lengua se siente muy bien en mi boca y quiero saber que más puede hacer.
Georg debió de oírla porque rió ruidosamente, echándole una mirada a su compañero de banda. Tom se sentía borroso, pesado. Excitado. Necesitaba follar.
-Uh -murmuró-. ¿Dónde está Bill?
-A quién le importa -respondió la chica-. Llévame a tu habitación. -Tom parpadeó y dejó que le besara perezosamente.
-¿Bill estará ahí? -Ella rió y jaló de él fuera del club.
-Por supuesto que sí.
Tom sonrió y dejó que le condujera hasta un taxi. Bill estaría ahí, lo irían a ver. ¿Y no era agradable que ella estuviera llevándole?
Tom se aproximó a ella más durante todo el camino, sintiéndose agradecido.
-
-
Bill no estaba en el hotel. En la habitación que compartían. Ambas camas estaban vacías, o era así hasta que la chica empujó a Tom contra la de Bill.
Tom tuvo el pensamiento raro de que Bill en realidad nunca dormía en su propia cama, pero que toda su mierda estaba en todo el lugar. Tom golpeó el maletín de maquillaje de Bill en el piso y dejó que la chica le quitara su camiseta.
Ella tenía largas uñas como Bill, y recorrió con ellas su pecho. Jadeó con placer y confusión, no tan estúpido como para no saber adónde se estaba dirigiendo la situación, pero sí demasiado confundido para saber por qué estaba pasando. Su sexo dolía y tiró la ropa interior de la chica. Estaba tan borracho que quería embestir rápidamente, sus pantalones apenas bajados.
-Bill -dijo, pero ella puso una mano sobre su boca.
-Necesitas uno de estos -dijo.
Sacó un condón y acarició su miembro con él. Tom no había usado preservativos en un buen tiempo, más de un año, incluso. Había tenido sexo con su última novia algunas veces y habían usado protección. Los odiaba.
Dejó que se lo pusiera. Lo único que podía pensar era en Bill mientras el calor proveniente de la chica lo rodeaba. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Quién era ella? ¿Dónde estaba Bill?
Nunca había querido a alguien más que a Bill. Nunca. Tenía ojos, sí, las chicas eran bonitas, pero la simple idea le hacía sentirse enfermo.
-Esto está tan mal -gimió.
Sí, se sentía bien. Agarró sus caderas y cerró los ojos. Bill era más estrecho, pero podía pretender que estaba encima de su hermano. Caliente y tembloroso, montándole. Bill era muy bueno en eso, sabía cómo balancearse y moverse. Sabía cuando empujar y hacer que ambos gritasen.
Tom gritó en éxtasis mientras ella lo montaba con fuerza, sin captar la mirada confusa en su rostro mientras el nombre de su hermano abandonaba sus labios.
Pero ella también estaba ebria, demasiado y pronto se olvidó mientras follaba a Tom hasta que él se corrió y se desmayó.
Tom se levantó temprano en la mañana y vomitó, y aunque sería vergonzoso para Georg de enterarse, no tenía resaca.
Miró la chica medio desnuda en la cama de Bill y tuvo que vomitar de nuevo.
¿Y dónde mierda estaba Bill?
-
-
-Ahí está -exclamó Georg ruidosamente, levantando la mirada de su desayuno. Gustav, que estaba a su lado, rió.
Se frotó la frente y alzó su dedo medio, se sentía torpe y acaba de sacar a la fuerza a una todavía ebria muchacha fuera de su habitación.
-Ugh -murmuró
Parpadeó enfocando la vista y observó al otro lado de la mesa. Bill estaba ahí, mirando fijamente su plato.
-Bill -dijo Tom, moviéndose hacia él.
-Tom, Tom, Tom… esa chica… -Georg sonrió.
-Ella estaba bien -intervino Gustav, casi gruñendo-. Arrastrándote fuera del club de ese modo.
-Por favor, dime que ella y tú, ya sabes -habló de nuevo Georg-. Oh Dios, me mataría si no lo hiciste. Me siento como si me hubieran golpeado.
-Lo hiciste -dijo Gustav, sonriendo.
Tom frunció el ceño, aún mirando a Bill. Sabía que Bill estaba enterado de lo que había sucedido. También que no tenía caso pretender.
Así que sólo asintió y se sentó.
-Mierda -dijo Georg, palmeando el hombro de Tom-. Qué genial, tu primera groupie. -Tom hizo una mueca, sintiéndose más enfermo que en mucho tiempo.
-Hey -llamó suavemente a Bill-, ¿dónde dormiste anoche?
Bill finalmente dirigió su mirada hacia Tom, y éste inmediatamente quitó la suya. No podía soportar como los ojos de Bill le quemaban. Bill sacudió la cabeza, se levantó y caminó fuera del cuarto.
Tom se hundió en su asiento, frotándose la cara.
Nota: Mitad del cap traducido por mí y la otra por Lau =) aparte beteado por saramelis (y otra media releída por mí hace unos minutos o.o aunque no cuenta mucho que digamos). Saludos~
