Capítulo 4

Kagome terminó de arreglar sus cosas con la ayuda de Ayumi y se dirigió a su automóvil. Vio su casa al salir y sintió algo de tristeza por dejarla, pero sabía que solo era momentáneo ya que regresaría cuando pudiera.

Al llegar a la mansión aparcó su coche en el mismo lugar que la primera vez y se dirigió a la entrada. El mayordomo Mioga la estaba esperando con una sonrisa, le dio la orden a un mozo de la casa de que sacara las cosas de Kagome del coche y la llevara a su habitación.

-La comida ya está casi lista, acompáñeme por favor, señorita Higurashi-dijo Mioga abriendo la puerta principal.

-Dígame Kagome, por favor-dijo Kagome con una sonrisa

-Está bien, Kagome sígueme por favor-dijo Mioga

Al llegar al comedor Kagome observo que había una mesa de 4 metros de largo, al final de ella se encontraba Inuyasha y en el otro extremo un niño muy lindo de ojos dorados y pelo negro, era la viva imagen de Inuyasha pero en pequeño.

-Hola, tú debes ser Takumi-dijo Kagome con una sonrisa

-Sí, y tú debes ser la que mi padre contrato para estarme molestando-dijo Takumi de forma arrogante

-Takumi esa no es la forma de hablarle a tu institutriz-dijo Inuyasha perdiendo la paciencia- O te comportas o quedas castigado.

Kagome pensó que la razón por la que el niño se comportaba así era para llamar la atención. Había sufrido la pérdida de su madre y posiblemente Inuyasha estaba todo el tiempo trabajando y no le dedicaba mucho tiempo a su hijo.

-No te preocupes Inuyasha-dijo Kagome tratando de tranquilizar al padre de ojos dorados- Si Takumi, yo seré tu institutriz y vas a ver que aprenderás mucho y te divertirás también.

-Aja-dijo Takumi con indiferencia. Porque esa mujer que había contratado su padre no se enojo con esas palabras, él quería que ella se fuera no necesitaba a nadie y menos a una institutriz como ella. Notó como su padre no dejaba de observarla y eso lo enojó todavía más. Nadie sustituiría a su mamá y nadie le quitaría a su padre.

-Verás que si-comentó Kagome con una sonrisa.- Para empezar vamos a jugar algo, qué te parece jugar a los exploradores?

-A los exploradores? Donde pueda salir al jardín y ver como buscamos un tesoro que no existe y mancharnos todos?-mencionó Takumi con una mueca.

-Es muy divertido, verdad Inuyasha?-aseguró Kagome y se dirigió a Inuyasha- Es más tu papá va a jugar también

-De verdad papi- gritó el niño con gran alegría- Si es así yo si juego.

-No lo sé Kagome, tengo mucho trabajo que hacer y cosas pendientes-dijo Inuyasha levantándose de la mesa- Que te sirvan de comer Kagome, ahora ya me tengo que retirar.

-Ya comí gracias-contestó Kagome un poco enojada- Puedo hablar contigo a solas un minuto?

-¿Qué sea rápido?

Inuyasha y Kagome se levantaron de la mesa y se fueron a una pequeña sala que había a lado. Se sentaron en un sillón largo los dos.

-¿Qué sucede?- preguntó Inuyasha

-¿Qué qué sucede?, osea tu hijo muere por tu atención, se le ilumina la cara solo con oír que pasará un tiempo contigo y a ti no te importa. Con solo conocerlo 5 minutos se que se porta de esa forma porque necesita un poco de cariño y atención y más de tu parte ahora que no está su mamá- le contestó Kagome exasperada

-Kagome no te contrate para que hagas un análisis psicológico de Takumi ni mío, ni para que te preocupes por cosas que no te pago por ello. Así que mejor enséñale a mi hijo a comportarse y enséñale de artes, cultura, lo que se te ocurra.

-Eres imposible Inuyasha, ahora entiendo porque Takumi es así, pobre niño, no puedes ni dedicarle un poco de tu tiempo, entonces para que lo tuviste???

-Eso a ti no te importa, yo quiero a mi hijo-aseguró Inuyasha

-Buena forma de demostrarlo- dijo sarcásticamente Kagome.- No pienso trabajar aquí si no vas a hacer el mínimo esfuerzo con tu hijo. Adios Inuyasha

Kagome se levantó y se dirigió hacia la puerta.

-Espera-dijo Inuyasha- Tienes razón, voy a poner más de mi parte. Mi hijo me necesita más que el trabajo.

Kagome se volteo y lo vio con ojos llenos de ternura.

-Eso es lo que quería-dijo Kagome con una sonrisa.

-Y quieres saber lo que yo quiero? – dijo Inuyasha con una sonrisa picara.

Sin que Kagome pudiera responder, Inuyasha la cargo y se fue al sillón con ella, se puso encima de ella y le dijo.

-Me haces sentir tantas cosas, tu suave piel, tu hermosura, el calor de nuestros cuerpos juntos-dijo Inuyasha posando sus labios sobre la mejilla de Kagome.

-Inuyasha déjame ir, esto está mal- protestó Kagome

-No está mal, porque los dos lo estamos sintiendo, dios… ninguna mujer me había hecho sentir eso solo con estar cerca.

-Y tu esposa?- mencionó Kagome con timidez

-Mi esposa no es tu asunto Kagome-dijo Inuyasha posando sus labios en los parpados de Kagome

-Inu..yasha-suspiró Kagome

Justo cuando Inuyasha iba a posar sus labios sobre los de Kagome entró Takumi al cuarto y tuvieron que separarse de inmediato.

-Papá, vamos a jugar o no-dijo Takumi con mala cara.

-Claro ahora vamos para allá-dijo Kagome levantándose del sillón

-Adelántense los alcanzó en un segundo- comentó Inuyasha

Kagome, se fue con Takumi de la mano, que al parecer no dijo nada, estaba tan feliz de jugar con su papá que no le incomodó estar con Kagome.

-Ah.. esta mujer me va a volver loco-dijo Inuyasha con una sonrisa picara.

Continuara….