Mai Notes: Larga espera, lo sé. Pero las arenas del tiempo no se mueven a mi favoooorsh ; ; lo siento. Está tan viejo el reviewaje que me da flojerita contestarlo, además, es probable que el 50 por ciento de las personas que antes leían este fic se hayan aburrido de mi incompetencia xDD, así que por hoy lo dejaremos así.

A ver, qué tiene este capi que sea digno de comentar… ehm, sí! Más ByakuRuki, bwajaja xD pero como siempre digo, no se asusten. La cosa no va a degenerar hasta el incesto, sigue siendo IchiRuki :) Y eso, no les quito más tiempo. Lean y comenten bonito, porque extraño mucho que me digan cosas pro xD

Disclaimer: /Kubo Tite llorando amordazado en un rincón/ Bleach es mío. Los personajes quieren ser míos. Adoran que los maneje YO, y por eso es MIO. ¡¡MWAHAHAHAHA…!!


7 DAYS OF LOVE

D A Y 4 , P A R T 2.- I т ' s т i m e o f α L O V E R E V O L U T I O N !


Byakuya cruzó el umbral de la casa Kurosaki más o menos a la hora de almuerzo. Lo supo porque el principal exponente de la familia (pero no por eso el mejor) estaba en el living zampándose un sándwich de todo con todo, mientras miraba la tele.

—Oh, al menos te dignas regresar… —dijo Ichigo al ver que su fugitivo compañero de limpieza llegaba. —¿Dónde te habías metido? Sabes que si Rukia se entera de que has salido sin ella se enfadará. —remató, dándole otro mordisco a su pan.

El aludido simplemente se sentó junto al muchacho y se bebió de un trago la gaseosa con la que Ichigo pasaba su merienda.

—¿Por qué no has avanzado nada de nuestro trabajo? —preguntó fríamente, dando un leve vistazo al desorden general.

—Justamente porque es NUESTRO, y ambos debemos estar aquí para comenzar.

Lo de Byakuya nunca había sido el compañerismo a la hora de ejecutar una tarea, pues siempre se las valía él solito. "Si quieres algo bien hecho, pues hazlo tú mismo" era su lema. Por lo tanto, evitaba delegar responsabilidades en otros, a menos que estuviera muy cabreado o que Renji estuviera cerca y disponible.

Ahora estaba cabreado… pero no iba a permitir que Ichigo se pavoneara delante de Rukia con un aseo perfecto diciendo que se había esmerado SOLO, ya que él no lo había querido ayudar.

—No pienso cooperar en tu campaña de limpieza. —dijo —No sin antes haberme comido uno de ésos —señaló el sándwich del pelinaranja.

Y eso llamó la atención de Ichigo. ¡¿LOS PIJOS TAMBIÉN SENTÍAN HAMBRE?!

—Oh, bien… —dijo, levantándose hacia la cocina. —Te conseguiré otro de estos. ¡Pero no esperes que esté tan bueno como los de Yuzu, eh!

—Lógico, esa niña tiene un don que tú, de seguro, no has heredado. —puntualizó, siguiendo al colorín hacia la cocina. —Pero me conformo con que no le pongas ningún tipo de veneno.

Buuuuh… Un posible plan anti-ricachón odioso había sido eliminado de las posibilidades. Lástima por Ichigo…

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Rukia caminaba furiosamente por las calles de Karakura sin dirección alguna. Todo lo que tenía en mente era descargar su ira en cada paso que daba, haciendo resonar el suelo bajo sus pies. Y la cosa estaba funcionando al parecer, porque por algo el radio de tres metros alrededor de la morena iba absolutamente vacío…

—Ah, da lo mismo —se dijo. Al final, no tenía el más mínimo interés en hacer vida social.

Pero siempre, SIEMPRE! existe el ser ingenuo que no siente las malas vibraciones del resto del mundo, y que va por la vida con intenciones amistosas hacia todo aquel que respire. Y este ser tuvo la gallardía de atravesar el campo de furia de Rukia y saludarla con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Kuchiki-san, qué bueno verte por aquí!

La aludida volteó con su peor cara. Y tuvo que relajarla al instante…

Era Orihime.

—¡Ho-hola, Inoue! —saludó, a lo torpe. ¡Qué situación más molesta! Pero bueno… De todos modos, había planeado ir a visitarla cuando se le pasase la ira.

—Mmmh… tienes mala cara —dijo la colorina, acercándose a la shinigami para verla mejor. —¿Ha pasado algo?

—Más o menos.

—¿Con Kurosaki-kun?

El aura de energía maligna se intensifico aún más.

—Sí, parece que con Kurosaki-kun.

—Ese imbécil… —dijo Rukia, empuñando su mano, sin darse cuenta. Y lo dijo con tanto sentimiento que a Inoue casi le da por reírse, cosa que por ningún motivo debía hacer si quería conservar todas sus partes en su sitio.

—Mira, Kuchiki-san, hagamos algo… Yo ahora venía de hacer mis compras para el almuerzo —le enseñó unas bolsas de supermercado —y como siempre como sola… ¿No te gustaría acompañarme?

…Minutos de silencio.

A veces sentía que Inoue la sacaba de quicio con su infantilismo exagerado. Pero por dios que caía del cielo cuando alguien la necesitaba… además, agradeció ese gesto de amistad. Hace mucho tiempo que Inoue no comía sola, más o menos desde una tonta obra de teatro que terminó por unirla sentimentalmente a Ishida (Publi Barata: ver "Por Amor al Arte"), así que, de seguro, sacrificaría uno de esos amorosos almuerzos por escucharla a ella…

—OK, te acompaño. ¡Pero me cocinas algo decente, eh!

Orihime sonrió, feliz.

—¡Hecho! ¿Qué quieres comer? —preguntó, animada. Nunca había almorzado con Rukia algo preparado por ella, es decir, no en ese ambiente de amistad íntima, en su casa y no en el instituto.

La morena optó por una tortilla de arroz. Le gustaban esas cosas con hartos huevos… y debía reconocer que Ichigo las cocinaba de maravilla.

Pensó serenamente por un rato en él. ¿Estaría colaborando con Byakuya al hacer el aseo? Lo dudaba, pero tenía una cierta idea de perdonarlo si es que lograba convivir con su hermano. Les haría bien a ambos.

No quiso seguir pensando en eso. No con Inoue al lado. Así que le metió conversación para hacer más corto el camino.

—¿Y qué tal vas con Ishida, Inoue?

La muchacha se sobresaltó un poco ante la pregunta. No creía que a Rukia le interesaran las cosas del corazón, ni menos las de ella.

Pero de todos modos contestó afablemente.

—Pues… bien, no me quejo. Ishida-kun es una persona muy amable y cariñosa, me ha sorprendido bastante. No pensé que tuviera un lado tan tierno, después de cómo se ha mostrado siempre en la escuela…

—No te fíes, de todos modos. Los hombres son unos burros —expresó la shinigami, haciendo gala de su experiencia personal al convivir con el más burro de todos.

—¿Lo dices por lo que pasó con Kurosaki-kun?

—No precisamente, sólo te transmito algo de mis vivencias.

Orihime rió. Rukia era tan chistosa a veces…

—¿Y qué te hizo para que estés enojada con él?

Ahí, la morena hizo un cuantioso resumen de los últimos tres días y medio de su vida. Le contó a Inoue lo de las vacaciones de su hermano, la promesa de Ichigo de portarse bien, lo del parque de diversiones, lo que le comentaban las hermanas del pelinaranja (patrañas bobas de que Ichigo estaba celoso de Byakuya), la noche que pasó con su hermano… y por último, las insinuaciones estúpidas de un pseudo-incesto por parte del shinigami.

Todo un drama digno de Shakispere… o como quiera que se llame el tonto que lee Ichigo.

—Yo también me inclino a creer que Kurosaki-kun está celoso… —dijo la colorina en un tono bajito, mientras metía la llave de su departamento en la cerradura. —Adelante, por favor. Está un poco desordenado, pero no me demoro nada en poner todo…

—¡No, no te preocupes! —se apresuró a decir Rukia. No quería ser una molestia. —Es más, si quieres yo ordeno y tú cocinas.

La colorina volvió a mirarla, extrañada.

—Vaya que te deja fuera de papel pelear con Kurosaki-kun…

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El almuerzo transcurrió tranquilo y amable. Todas las cosas de Orihime tenían un buen resto de ambas cosas, pensaba Rukia mientras raspaba el plato donde, minutos antes, había estado su porción de tortilla de arroz.

Le había hecho pasar el rato de manera agradable contándole pequeñas cosillas de Ishida, otras tantas de la escuela, lo que pensaba Tatsuki acerca de su relación… en fin, cualquier minuciosidad con tal de evadir por un momento las preocupaciones de la shinigami. Pero el tema pinchaba constantemente, como una astilla en el zapato.

Y Orihime decidió abordarla.

—¿Se te ha pasado algo el enojo, Kuchiki-san?

Ella parpadeó. Ni se acordaba ya por qué había estado tan furiosa.

—Eso creo —dijo, no muy segura.

La colorina suspiró pesadamente. Ella sabía que entre Ichigo y Rukia las cosas tiraron chispas desde un principio, pero ¿Qué demonios hacía falta que pasara para que ELLOS se dieran cuenta? Las cosas eran tan obvias que, apenas se percató, se hizo a un lado.

Antes le había atraído mucho Kurosaki, pero cuando se dio cuenta que nunca iba a ser capaz de confesárselo, abortó la misión. Orihime no era partidaria del sufrimiento gratuito, además, pronto llegó Rukia a su vida, y las cosas tiraron para imposible para siempre.

Pero la situación dio un vuelco favorable para ella, y ahora era feliz. Entonces ¿Por qué no ayudar a un par de amigos en desgracia?

—Te refresco la mente… —dijo con sonsonete. A veces esos dos le hacían pasar ratos muy graciosos. —Te estás llevando mucho mejor con Byakuya-sama desde que él esta aquí. Se han tratado como hermanos y se han dado cariño mutuo, lo que termina en evidentes muestras de afecto y confianza. ¿O no?

Rukia asintió con la cabeza, taciturna.

No entendía el punto.

—Y antes de eso, ¿Quién era el único que conseguía estar más cerca de ti? Con quién podías contar, a quién podías molestar, a quién podías pedir consejo, en fin. ¿Quién era el más cercano a ti antes de tu hermano?

La respuesta hizo que la morena frunciera el ceño.

—¿Ichigo? —aventuró. Se daba cuenta del rumbo que Orihime quería que tomara la conversación, pero no le hacía mucha gracia. Le incomodaba reconocer que había una relación 'especial' entre ella y el pelinaranja.

Sonaba cursi e inusual.

—¡Exacto! —Inoue tuvo que celebrar esa gran iluminación de la shinigami. —En mi opinión, Kurosaki-kun tiene todo el derecho de estar celoso, de preocuparse y de vigilarte. No quiere que nadie te haga daño, Kuchiki-san. Es todo… ¡Está defendiendo lo que quiere, y es normal!

—Lo que… ¿quiere? —ojitos de plato.

—¿A poco no te has dado cuenta de que Kurosaki-kun te quiere? ¿No lo sientes todos los días con las peleas, las conversaciones, las luchas contra los hollows…?

Más ojitos de plato.

—¿No lo sentiste acaso cuando él casi dio su vida y peleó contra todo un universo allá en Soul Society, únicamente para salvarte la vida?

Ahí había un punto importante y evidente.

"¡Claro! ¿Por qué Ichigo haría eso, si 'supuestamente' no siente nada por mi?"

—Y recuerda que esa vez, tu hermano no hizo nada por defenderte. No quiero sembrar la discordia entre ustedes ni mucho menos, pero eso a Kurosaki-kun no se le olvida.

Las conclusiones eran aplastantes, desconcertantes, e hicieron que Rukia se sonrojara un poco. Pero aún así se atrevió a formular la pregunta técnica del caso.

—Entonces, Orihime… ¿Tú podrías afirmar sin miedo a equivocarte que… Ichigo siente algo por mí?

—¡Desde luego! —contestó ella, sin titubear y con una gran sonrisa. —Y también puedo afirmar sin miedo a equivocarme, como dices, que tú también sientes algo por él.

—¡Hey! ¡Ése no es el dilema! —se excusó, el triple de colorada que antes.

Tenía una confusión muy grande en la cabeza, y parecía no querer aclararla en ese preciso momento. Pero al mismo tiempo, y esto Rukia tenía que reconocérselo aunque sea a sí misma, tenía unas ganas irrefrenables de irse a la casa, pescar a Ichigo de un ala y llevárselo a su habitación y no salir de ahí hasta que hubieran aclarado las cosas.

Le parecía imposible que tantas sensaciones se hubieran desatado entre ellos sin que ella hubiera dado su consentimiento.

¿Y ahora qué? Tenía que ir y declararse, esperar a que él lo haga… ¿Qué?

"Espera… ¿Declarar QUÉ, exactamente? ¿Hacer una escena ñoña y proclamarnos amor mutuo hasta que la muerte nos separe?"

"Ni de coña", fue su conclusión final.

—Tú sigue como hasta ahora —le ayudo Inoue, imaginándose el tipo de interrogantes que debía estar pasando por la mente de su amiga. —Son los hombres los que deben dar el primer paso, y Kurosaki-kun pronto empezará a preguntarse las mismas cosas que tú, si es que aún no ha empezado.

—No debo preocuparme —se dijo la shinigami, absolutamente colapsada. —Esto es una pesadilla y pronto despertaré.

Orihime soltó otra risa. Era increíble imaginarse a esos dos juntos, eran tal para cual.

—Pero que no se te olvide lo que te comenté… Piensa que, cada vez que Kurosaki-kun se ponga pesado y celoso, es una muestra más de su amor hacia ti.

—¡No digas amooooooooooooooooor, que enloquezco! ¡¡Ah, maldición!!

Hubo unos cuantos segundos de silencio en los que Rukia pensaba qué demonios hacer.

De momento, ya se le había hecho tarde, así que empezó a dar las gracias a Inoue por su hospitalidad y sus consejos, arregló sus cosas y se dispuso a marchar.

—Dale saludos a Byakuya-sama —fue la despedida de Orihime. —¡Y a Kurosaki-kun también!

— ¬¬ —no hay otra manera de expresar la mirada asesina de la shinigami en ese momento. Sentía que unas estúpidas maripositas le carcomían por dentro cada vez que escuchaba el nombre de Ichigo.

"Me estoy poniendo tonta redomada ahora…" se criticó, mientras se alejaba calle adentro en dirección hacia su hogar.

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Rukia metió la llave de la casa en la cerradura. Un segundo antes, había pensado en entrar por la ventana, como la mayoría de las veces. Pero un impulso extraño le dijo que era mejor por la puerta, para que su regreso fuera más notorio.

—No entiendo por qué me pongo a pensar estas cosas… —se regañó, finalmente.

Y entró.

—¡Ya estoy en casa!

Pero nadie le contestó.

Cerró la puerta con cuidado, temerosa de que en su ausencia, Ichigo y Byakuya se hubieran eliminado mutuamente. Tenía la certeza, a juzgar por el silencio, de que en cualquier momento pisaría un charco de sangre y tropezaría con alguno de los cadáveres.

—¿Hay alguien? —preguntó al azar. Y nada, el silencio seguía ahí, ensordeciendo el ambiente.

De pronto, un gemido como de momia resonó desde la sala de estar.

—¿Quién es? —pregunto la chica, ya de verdad asustada. Empezaba a pensar que habían entrado ladrones, o anda a saber tú qué calamidad.

"¿Pero qué tonteras pienso? ¿Quién va a poder hacer daño a dos shinigamis de elite casi? Estoy tonta, definitivamente"

—¿Rukia? —dijo una voz cansada. —¿Eres tú, ya llegaste?

—I-I-I… Ichigo… —respondió ella, presa de un soponcio nervioso.

—¿Qué demonios tienes, eres tonta que ya no pronuncias de corrido? ("Otro más que piensa lo mismo") —fue el saludo que el pelinaranja le ofreció, incorporándose.

—Piérdete, bestia —le contestó ella, recuperando su mala ostia de siempre. —¿Y Byakuya?

—Duerme en el sillón… Nos quedamos dormidos después de terminar con el aseo de la casa…

Rukia no daba crédito a sus oídos.

—¿Tratas de decir que han hecho lo que les ordené... juntos? ¿Colaborándose mutuamente?

—Así lo estipulaste tú, ¿no? ¿Ya se te olvidó?

—N-no es eso…

—De verdad empiezas a preocuparme… Tú no eres así de volada. ¿Dónde estuviste?

—En casa de Inoue. ¿Por qué, me estás controlando?

—N-no… ¡Pero qué cosas dices! —ahora fue el turno de él de titubear. —Solo estaba… eeh… bueno, algo preocupado. Nunca te había visto… a-así, tan… ¿furiosa?

—Tú tienes la culpa.

—Lo sé… y lo siento.

Era la tercera vez en el día que la morena ponía ojos de plato. Y es que había pasado cada cosa rara… ¿Ahora el odioso ése se disculpaba, después de todas las rabias que la había hecho pasar?

—¿Podemos hablar un momento? —inquirió Ichigo, algo estupidizado también.

—¿Hablar? ¿Y de que quieres hablar?

Y en ese momento TAN crucial del fanfic… otro gemido de momia interrumpió el dialogo.

Byakuya había despertado, y se estaba poniendo de pie.

—Rukia —pronunció, con su voz cortante. —Me alegro de tu regreso.

Ella no puso ninguna cara en especial. Ni fu ni fa, como se dice.

—¿Todo bien, nii-chan?

—En absoluto. Me has dejado toda una tarde con el odioso Kurosaki.

—Lo siento, estaba disgustada.

—Comprendo. Pero ahora necesito hablar contigo. Hay algo que me interesa que sepas.

La shinigami miró a su ex-sustituto, buscando algún tipo de explicación. Ichigo se encogió de hombros, al tiempo que miraba mal a su eterno enemigo. ¿Qué intentaría el pijo feo ahora?

—¿Podrá ser que converse en privado con mi hermana? ¿Crees eso posible, Kurosaki?

—Oh sí, claro que sí, señor don Byakuya. ¿Les mando traer un aperitivo también?

—No, tan solo lárgate.

—Imbécil —pronunció el expulsado, marchándose.

Iba a medio camino de subir las escaleras hacia su habitación, cuando una luz divina le dio una cierta idea.

"¿Qué hago haciéndole caso al ricachón cara de nalga? ¡No puedo dejarlos solos, quizás que cosa le diga!"

Así que desanduvo sus pasos y se quedó cerca del sillón, oculto para que no lo vean pero dentro del campo auditivo de la conversación.

Lamentablemente, ésta ya estaba empezada. Y Byakuya, para variar, estaba pelándolo.

—Ese tonto amiguito tonto tuyo de pelo naranja —decía, viendo a su hermana a los ojos con mirada de cachorrito —me ha estado metiendo algunas ideas raras en la cabeza…

—¿De qué tipo? —preguntó Rukia, algo desorientada.

—No es demasiado importante.

"Claro, para ti no es demasiado importante, noble tarado" se decía el colorín.

Y de pronto, un par de voces lo asustaron.

—¿Qué haces, Ichi-nii? —eran Yuzu y Karin, que habían salido a saludar a Rukia pero se habían aguantado al ver el panorama.

—Vinimos a darte apoyo moral en esta ardua batalla por el corazón de la hermanita Rukia —dijo la menor, instalándose junto a su hermano para escuchar.

—Yo… algo de lo mismo, pero menos cursi —puntualizó Karin.

—¿Se quieren callar, maldición? —las retó Ichigo. Ya se había perdido parte de la conversación de nuevo. —Si van a estar aquí, cierran el pico.

Los tres aplicaron oído de nuevo. Ahora Rukia estaba hablando.

—…Las cosas que yo he hecho por usted fueron absolutamente necesarias en su momento, nii-sama. Me disculpo si fui impertinente.

—¿Ves, Rukia, que no me estás entendiendo? —dijo él, a modo de reproche. —Yo no estoy regañándote porque me hayas gritado, u ordenado cosas. Te lo estoy agradeciendo.

La shinigami frunció el ceño. Si antes no entendía, pues ahora menos.

—Oye, Ichi —Karin alzó la voz para que sus hermanos la escucharan. —Esto se está poniendo meloso… ¿Has pensado que hacer si el Byakuya se declara primero que tú?

—¡No seas turbia, Karin-chan! Byakuya-sama y Rukia-chan son hermanos! —opinó Yuzu, con la boca torcida. Como si su opinión fuera para retar a Karin y no lo que realmente piensa.

En el fondo, ambas saben que puede pasar.

—No seas boba, Yuzu tiene razón. —también Ichigo fue consciente de que eso fue dicho solo para tranquilizarlo a él.

Estaba nervioso, tenía que reconocerlo.

—¿Cómo es eso de que me agradece que lo rete, nii-sama? —siguió Rukia, ajena a la Revolución Kurosaki.

—Te dije que no me llamaras con formalidad.

—Perdón… Byakuya.

—Ehm… —el noble carraspeó, notoriamente alterado. Era la primera vez que su hermana le provocaba un desorden mental así. Por lo general sus pensamientos, acciones y reacciones estaban predeterminadas, pero Rukia había logrado traspasar esa valla. Eso era lo que la había logrado hacer importante.

Pero ¿Cómo se lo explicaba a ella?

—Rukia —su nombre sonó como siempre en los labios del noble. Lejano, casi ajeno. —Lo que trato de decirte es que… —oh, dios… de nuevo requería valor para estas cosas.

—Es que…

—Es que recién ahora puedo ver lo importante que es tener una hermana como tú… que se preocupe por mí, que me atienda, que me cuide… y gracias a eso, te has ganado todo mi respeto, y también…

—¿Y también? —ella no estaba menos nerviosa. Hasta una conversación parecida con Ichigo la tendría más tranquila…

"Mentira…"

¡¿Por qué aparecía Ichigo en su mente ahora, joder de los joderes?!

—Y también un lugar importante en mi vida y en mi corazón.

Se hizo el silencio por un momento.

—¿Ves, Ichi? ¡No ando tan perdida! —volvió a decir Karin. —¡Si no lo detienes, el pijo se va a declarar!

Claro, el colorín también estaba que se moría de inseguridad, y todo lo que quería era salir de su escondite y taparle los oídos a Rukia con sus manos.

Pero él era una persona que aprendía de sus errores, y confiaría en su shinigami esta vez.

—No haremos nada —susurró. —Sólo esperaremos…

—¡Ah, maldición! ¡No vengas a llorar después, Ichi-baka!

Yuzu se mantenía en silencio. Prefería no manifestar que, esta vez, compartía la opinión de Karin.

—Y eso… ¿Qué quiere decir exactamente, Byakuya? —a cada pregunta hecha, Rukia sentía cosas raras, no sabía por qué.

Tenía el presentimiento de que esto iba a desencadenar en desastre.

—Lo que te quiero decir es que… —el noble tomó aire y lo soltó de una vez, sin pensarlo mucho. —Rukia… Te quiero. —y no mordió el impulso de estrecharla entre sus brazos.

Silencio.

Y un golpe sordo.

Ichigo se había levantado de golpe de su escondite y, junto a eso, se había golpeado la cabeza con una alacena.

Pero no dijo nada. Lamentablemente, su silencio acentuó aún más la declaración de Byakuya.

"Te quiero, Rukia…"

Los miró a los dos con dolor y se marchó, escaleras arriba.

·: Chapter Four, Part 2: FINISHED! :·


¡¡No pueden decir que no quedó genial! xD

¡Reviews! Mientras más hayan, más luego se cuelga el próximo episodio!

Y tengo una grabación especial, hecha únicamente para fanáticas cooperadoras, de Ichigo y Byakuya haciendo el baile del caño, juju. Será rifada a la lectora que deje más posts, bwajaja xDD

¡Nos vemos, gentes! ¡Saludos!