Mai Notes: Comparada con la última vez, ni se sintió la demora, ¿ne? Lo importante es que ya actualicé. En este capítulo pasan muchas cosas que no tenía planeadas, como por ejemplo, me salió dividido de nuevo. Esta es sólo la primera parte del día 5, y teóricamente, todo transcurre en la noche. También hay acción IchiRuki! eso si que no estaba presupuestado para nada, pero no creo que se vayan a quejar, melosillas xD. Y Byakuya brillará por su ausencia esta vez ;o; lo siento. Sólo lo veremos en los flashbacks de la conversación del capi anterior con Rukia, y OJO! que los fragmentos dicen más que lo expuesto antes. Muestran una faceta muy importante del noble. ¡No se los salten!
Disclaimer: /Aparecen todos los personajes de Bleach con pancartas: ¡¡QUEREMOS PERTENECER A MAI POR SIEMPRE!! ¡MUERA KUBO TITE!/ Hey, no, que no muera aún… que me acabe la serie y ya después línchenlo xD. Pa robarme los derechos y hacerlo todo como dios manda (?)
Respuesta a los reviews (que necesiten ser respondidos) al final!
7 DAYS OF LOVE
D A Y 5,1.- O p e n i n g Y o u r E y e s W i т н M y H a n d s
Ichigo cerró la puerta de su habitación TAN bruscamente que un par de cuadros terminaron en el suelo. Sin importar nada más, cerró con llave. Sabía que Byakuya tenía que entrar a dormir, pero esa noche no iba a recibir al pijo incestuoso y traidor entre sus cuatro paredes.
Se echó a la cama y se tapó hasta la cabeza.
¡Le había dicho que la quería! ¡A Rukia, a su hermana!
Volvió a echar las tapas hacia atrás: Estaba tan agitado que se ahogaba, allí debajo.
¿A quién iba a engañar con esa postura moralista? ¡Le molestaba tremendamente que Byakuya le hubiera quitado a Rukia, no que fueran hermanos! ¡Eso le importaba un soberano pepino!
¿Ahora que haría él?
Se sentó en la cama, incómodo.
Él quería a Rukia sinceramente. No sabía por qué había tardado tanto en darse cuenta, pero la quería. La adoraba a toda ella, y no soportaba el hecho de que ahora no podría tenerla…
Hey… ¿Por qué no?
¿Acaso ella estaba… comprometida… ahora con Byakuya?
¡Nooooooooo! ¡Qué horrible sensación!
Tenía unas ganas de bajar y hablar con ella, preguntarle qué pasó, por qué lo traicionó de esa manera…
Espera un minuto.
¿Rukia lo habría traicionado realmente? ¿Por qué estaba dando por sentado que Rukia también quería a Byakuya de esa manera indecente y lujuriosa?
Agh, era un maldito idiota. No tendría que haber escapado como un animal herido en cuanto oyó la declaración del noble. Tendría que haberse quedado a esperar la respuesta de ella. ¡Y ahora no tenía manera de saber cómo estaban las cosas allá abajo! No podía volver y hacer como que nada había pasado, no después de esa salida tan trágica que se mandó. Todavía le quedaba algo de orgullo.
Y cuando estaba pensando sensatamente en tirarse por la ventana para abajo, unos golpecitos en la puerta lo alertaron.
Seguramente sus hermanas venían a ver cómo estaba.
—No quiero hablar ahora. Váyanse a dormir de una buena vez y no molesten. —dijo, pensando que las chiquillas se burlarían de él y le restregarían en la cara toda la razón que tenían.
Una voz acongojada del otro lado se despidió, entonces.
—Bueno, si no quieres hablar…
Y esa voz no era ni de Yuzu, ni de Karin.
Era de Rukia.
—¿Enana, eres tú? —preguntó Ichigo, en estado catatónico.
—Sí, pero entiendo que no quieras hablar, así que me voy. Buenas noches.
—¡NO! —el chico no lo pensó mucho en realidad. Sólo abrió la puerta como un demente y arrastró a la shinigami hacia adentro. No controló sus acciones y volvió a echar llave.
—¡Hey! ¿Qué se supone que haces, bruto? —se quejó ella, extrañada de la actitud de él. Primero hace una escena, luego se marcha, después dice que no quiere hablar con nadie y ahora…
Ahora la secuestra. Eso le puso el corazón a latir desenfrenadamente.
No tenía idea de qué pasó por su mente cuando aceptó venir a verlo.
Pero es que ella quería… no, necesitaba saber por qué esa reacción tan dramática.
¿Lo habría malinterpretado todo de nuevo, y pensaría que ella y su hermano eran pareja, o algo así? Porque sí, ese tipo de tonteras piensa Ichigo a veces…
—¿Se puede saber qué pretendes encerrándome aquí, Ichigo? —inquirió, tratando de que no se le note lo nerviosa. —No soy yo la que suele escaparse, ¿sabes?
—Dime que no le dijiste que sí.
Esa pregunta, sin un contexto, era absolutamente incoherente. El pelinaranja no podía simplemente soltarla y esperar que Rukia entendiera.
—Que no le dije que sí a quién, dices tú…
—Lo sabes perfectamente, Rukia. No te hagas la boba.
—¡Joder, no me estoy haciendo nada! —soltó ella, medianamente urgida. Estaba entrando en estado de pánico por dos cosas: Una, Ichigo de pronto le pareció irreconocible, parecía que no había mucha cordura en él esa noche y… la otra es que la llave para escapar no estaba en su poder. —¡Vine aquí preocupada por ti y tú me tratas casi como una criminal! ¿Qué esta pasando por tu cabecita de pájaro esta vez?
—No creo que 'preocupada' sea la palabra correcta, Rukia —le recriminó él, sentándose en la cama. —Vienes aquí movida por el cargo de conciencia. ¡Sabes que lo que estás haciendo es incorrecto!
—Te juro que no estoy entendiendo nada…
…La shinigami le estaba poniendo muy difícil la partida. Y honestamente, le estaba sacando de quicio. ¿Cómo no entendía que sus preocupaciones eran tan evidentes… que ni siquiera había que nombrarlas?
Claro que él tampoco entendía qué necesidad había de ponerse tan violento… Pero es que era molesto sentirse un perdedor.
—A ver, Rukia. Ven, siéntate… vamos a hablar largo y tendido. —dijo. Y no parecía él. Una parte de sí mismo le decía "Eso, Ichigo. Demuéstrale quién lleva puestos los pantalones en esta relación". Y la otra le preguntaba "¿De qué puta relación estás hablando? ¡¡Joder, despabila!! ¡¡La estás trayendo a tu cama!!"
…
Hey, buen punto.
La morena, ajena a todos los pensamientos macabros de su ex–sustituto, se sentó al pie de la cama. Lejos de él. Una distancia poco prudente terminaría por matarla de un susto.
—Tú dirás. —le miró fijamente por unos momentos, absolutamente segura de sí misma. Pero reparó en un detalle que, antes, la oscuridad no le había permitido ver.
… ¿Olvidé decir que las luces estaban apagadas?
—Ichigo… Tienes una herida en la cabeza.
El aludido se palpó la frente, confuso. Y encontró, en efecto, un pequeño rastro de sangre que le quedó adherido a los dedos, y un enorme chichón que lo hizo chillar de dolor.
—Si quieres, puedo curarlo —se ofreció la shinigami, con la mejor de las intenciones.
—No hace falta.
—Pero si no me demoro nada… —y empezó a acercarse. No se estaba dando cuenta, pero la discusión se estaba tornando más normal. Ella haciendo un ofrecimiento sincero, y él de terco, negándose. Eso se asemejaba más a lo que vivían día a día…
Pero Ichigo no se olvidaba del 'te quiero' de Byakuya, y quería una explicación.
—No, eso lo harás después…
—Pero anda que eres porfiado… En fin, es tu problema —concluyó ella, volviendo a sembrar la distancia.
—Así está mejor —dijo él, más para sí mismo que para Rukia, al ver que se levantaba de la cama. —Mucho mejor.
Ella se paseó, como siempre que esperaba algo, de acá para allá. Abrió el armario, y pensó en meterse allí a esperar alguna reacción del colorín. Pero luego decidió no hacerlo. Ya se sentía bastante enclaustrada estando en la misma habitación que Ichigo, bajo llave.
—¿Por qué saliste huyendo del comedor? —preguntó, finalmente.
—Porque no quería seguir escuchando, estaba en todo mi derecho, ¿no?
Esa respuesta dio pie a algo mucho mejor.
—Un momento. ¿Qué hacías TÚ espiando mi conversación con nii-chan?
¡Buenísima pregunta! Ichigo por primera vez se arrepintió de haber iniciado esta estúpida charla.
—Ehm… sabes que no soy adepto a hacerle caso a pijos. —fue lo primero que se le vino a la mente.
—¿Entonces por qué reaccionaste así? Por más que trato de explicármelo lógicamente, no llego a nada decente.
Silencio.
—¿Sabes lo que pienso? Que estás celoso de lo bien que me llevo con mi hermano.
Ahí, Ichigo mostró una infinita gama de tonos rojos en la cara.
—¿C-Celoso YO? ¿De dónde sacas esas tonterías?
—Bueno, Orihime también lo piensa…
—Ya me lo temía yo… —ironizó él, restándole importancia. —¿Por qué voy a estar celoso? Yo sólo me preocupo por quién considero mi mejor amiga… —Ahí estaba de nuevo ese apelativo tan molesto… Parecía como si estuviera mintiendo cada vez que lo pronunciaba —pero si ésta ya tiene alguien que la cuide y la proteja, es lógico que me haga a un lado, ¿no?
—No. A mí me parece que compitieras con mi hermano por algo… —puntualizó ella, como quien no quiere la cosa. —Y no me gustaría pensar que ese algo soy yo, ¿o sí?
—¡Quién va a pelear por ti, enana! Si las cosas están claras… Tú estas con el pijo, y yo con mi soledad solito…
De pronto, la ira volvió a invadir a Rukia. ¿Todavía el imbécil seguía con esa idea rancia de que entre ella y su hermano había pasado algo?
Se acercó al shinigami, con toda la intención de golpearlo hasta convertirlo en una masa de carne sangrante que pide clemencia… Pero después se acordó de eso de que "ella estaba un escalafón por sobre Ichigo en la escala de evolución", y lo dejó, Iba a hacer lo que le correspondía y ya, a la mierda con todo lo demás.
—Échate ahí —dijo, y le indicó la cama.
Por supuesto, Ichigo se quedó blanco. ¿Para qué demonios querría Rukia tenerlo acostado en la cama?
—No pongas cara de pánfilo y échate, joder.
A una orden así no se le dice que no, no señor. Y una vez que estuvo en posición horizontal, vio que la vida aún le tenía unos cuantos regalos dignos de agradecer.
Rukia se sentó al lado de la cabecera. Hizo unas cuantas posiciones con las manos y, acto seguido, invocó un kidoh curativo para ese chichón de la cabeza del pelinaranja, que le hacía verse ridículo. Posó las yemas de sus dedos sobre la herida, pero para alcanzarla tuvo que estirarse un poco sobre él.
Y no se dio cuenta de que, prácticamente, le puso el pecho en la cara al pobre muchacho.
Y tampoco se dio cuenta de que el escote de su vestido era más bien amplio.
Y POR SUERTE tampoco se dio cuenta… de la cara del fresita.
—Rukia… —dijo, sin muchas ganas de moverse demasiado. Podía detectar la fragancia de la shinigami, emanando de su ropa, y concluyó que era mejor estarse quietecito, no sea cosa que un par de hormonas se le disparen. —N-No es necesario, créeme… P-Puedes ahorrarte la m-molestia…
Ella no dijo nada. Estaba concentrada en su labor. Y cuando terminó, simplemente se levantó, se cruzó de brazos y puso cara de exigencia.
—Eres un soberano imbécil, Ichigo. Ahora quiero que me des la llave y que me dejes ir. No quiero verte la cara en un buen rato.
"Pero por quéeeee…" fue la pregunta interior del muchacho. Si la estaban pasando tan bien…
—¿Ah? —aunque lamentablemente, eso fue lo más coherente que salió de sus labios.
—¿Todavía sigues insinuando un pseudo-incesto entre Byakuya y yo?
Epa! maldita mujer… ¿estaría utilizando sus encantos (?) para disuadirlo de sus creencias?
—Claro, hasta que no me expliques lo contrario.
—No tengo nada que explicarte, bobo.
—Pues eso, entonces aquí te quedas.
—¿Qué?
—Lo que escuchaste.
—Pues bien, entonces aquí me quedo. —Rukia agarró a Ichigo de un brazo, y lo metió al armario. —¡Pero la cama es mía!
Del mismo modo, el colorín la pescó a ella y la mandó lejos.
—¡Ah, no! ¡Tú siempre has dormido en el closet!
Y ella volvió a tironearlo y lo volvió a meter al armario…
—¡Siempre hay una primera vez! ¡Y esta será la tuya dentro del closet!
—¡Ni lo pienses, enana pecaminosa!
…
Nunca se supo si lo que pasó fue hecho a propósito, o sólo fue una simple y cruel coincidencia del destino… Pero cuando Ichigo tironeó de nuevo a la shinigami con el fin de quedarse en la cama, resultó que se le olvidó soltarla…
Y Rukia se vino sobre el muchacho y terminaron los dos, ella sobre él, tirados sobre la misma.
…
Hubo un espeso silencio que se prolongó demasiado, para el gusto de ambos. ¡Pero es que no podían soltarse! Los ojos avellana de Ichigo habían quedado presos en las lagunas azules de Rukia, y era imposible romper el hechizo. Sus manos habían quedado entrelazadas sin querer, y todas aquellas formas que el chico antes había visto y olfateado, ahora estaban apretándose contra él, haciéndole perder el orden de sus prioridades. Estaba, como se dice vulgarmente, estupidizado. Y la shinigami era otra tormenta de emociones aparte que comenzaba a revolverse vertiginosamente, mareándola un poco. Se había perdido de algo, parece. ¿En qué momento había terminado así? ¿Y por qué se daba el tiempo de pensar cada cosa en vez de hacer lo lógico, que vendría siendo HUIR?
—¿Q-qué pa-pasó? —de repente, notó que su capacidad de hilar palabras también se había atrofiado.
—N-no lo sé… —contestó Ichigo, pasando saliva dolorosamente, igual de perturbado. —¿Pero que te parece si… nos olvidamos del problema, y…?
—…¿Y?
—Y… —de pronto el pelinaranja no supo cómo contestar esa interrogativa sin llenar el espacio con palabras huecas. ¿Qué había estado tratando de insinuar? De pronto las ideas desaparecieron de su cabeza y él sólo atinó a soltar esa casi-propuesta indecente… ¿¡Dios de la vida, qué había estado a punto de hacer!? —¡¡Ah, olvídalo, enana maldita! —sí, no fue lo más inteligente, pero al menos la lucidez había vuelto a su lugar de origen. —¡¡Y ya quítateme de encima, que pesas un montón!!
Rukia suspiró de decepción, despeinándole algunos cabellos de la frente a Ichigo (así de cerca estaban y ninguno lo aprovechó… brutos ¬¬).
—Tú nunca dejarás de ser un imbécil… ¿cierto? —inquirió, sin mover un centímetro su humanidad de encima del chico.
—Y tú nunca dejarás de ser una maldita menopáusica, ¿cierto?
—¿Me dejaste entrar sólo para insultarme?
—¡Tú empezaste!
—¡Yo sólo digo la verdad!
—¡Si dijeras la verdad me estarías contando así pero YA… la relación que hay entre tú y el Byakuya!
¡¡AAAAAAAAAAAAAGH, MALDICIÓOOOOON!!
¿¡Cómo podía existir un ser tan psíquicamente deficiente como para pensar esas cosas!?
Rukia ya estaba fastidiada de tanta inseguridad. En realidad no le jodía tanto que Ichigo la celara, porque eso era prueba de su amor (según Inoue, claro), sino que desconfiara de ella. Su hermano tenía razón, si el pelinaranja tenía esa facilidad para perderle la confianza es que no era demasiado importante para él.
¿Cómo hacerle entender que en su corazón, secretamente, no había espacio para nadie que no fuera él? ¿Que ella y Byakuya eran hermanos, y que es imposible que haya una relación más allá de eso?
Recordó brevemente fragmentos cruciales de esa conversación de hace rato.
—Ese tonto amiguito tuyo de pelo naranja —había dicho el noble, con cara de asco. No le caía para nada de bien el fresa, eso ya lo sabía. Pero seguía siendo chistoso el escucharlo expresarse así, tan fuera de protocolo —me ha estado metiendo algunas ideas raras en la cabeza…
—¿De qué tipo? —preguntó ella, algo desorientada. Si era algo grave podía acrecentar algo de su ya olvidada furia…
—No es demasiado importante.
—Ah, bueno… ¿Entonces? …Es que no estoy entendiendo nada, en verdad.
—El odioso Kurosaki dice que te tomas demasiadas atribuciones con mi persona, Rukia.
—L-Lo siento…
—No tienes que disculparte, porque no estás en falta. Yo te di permiso.
En aquel momento ella calló. No terminaba de entender a Byakuya. Y es que todas las cosas que él le quería expresar las decía con ese tono tan neutro, tan frío, que ella no sabía qué pensar.
—De todos modos… quiero que sepa… —Rukia había vuelto a quedarse en silencio. No sabía si seguir discutiendo el mismo punto o no. —que las cosas que yo he hecho por usted fueron absolutamente necesarias en su momento, nii-sama. Me disculpo si fui impertinente.
—¿Ves, Rukia, que no me estás entendiendo? Yo no estoy regañándote porque me hayas gritado, u ordenado cosas. Te lo estoy agradeciendo.
La shinigami frunció el ceño. ¡Evidentemente no estaba entendiendo nada, y se lo dijo! ¡Al principio de la conversación, se lo dijo!
Odiaba esa manía de Byakuya, de llevar lo pijo en la sangre y no atender a las explicaciones de nadie.
Sonrió al pensar que tenía algo del vocabulario de Ichigo pegado. "Pijo"… esa palabra…
—¿Cómo es eso de que me agradece que lo rete, nii-sama?
—Te dije que no me llamaras con formalidad.
—Perdón… Byakuya.
Se acordaba de que los segundos siguientes se le hicieron eternos. Su hermano trataba de decirle algo que sonaba a meloso, y tenía un extraño presentimiento. Algo le decía en su interior que todo esto podía traerle muchas alegrías y también muchas rabias, comidas de coco, indecisiones y sinónimos varios. Que para variar, todos le recordaban a Ichigo.
¡Ichigo, Ichigo, Ichigo! Ese idiota, estaba siempre en su cabeza.
—Es que recién ahora puedo ver lo importante que es tener una hermana como tú… que se preocupe por mí, que me atienda, que me cuide… y gracias a eso, te has ganado todo mi respeto, y también… un lugar importante en mi vida y en mi corazón.
¡QUÉ!, hubiera querido preguntar. ¡Hasta alguien como ella sabía que ese tipo de declaraciones eran del siglo pasado! No lograba pescar el hilo central de lo que quería transmitirle su hermano.
—Y eso… ¿Qué quiere decir exactamente, Byakuya? —no le parecía apropiado llamarle así en un momento como ese, pero bueno… de otro modo el noble se enojaba. ¿Qué pretendía?
—Lo que te quiero decir es que… Rukia… Te quiero.
¡Y la abrazó! ¡¡La abrazó, a ella! ¡¡A una pobre chiquilla, traída del Rukongai, que luchó por casi medio siglo para conseguir aunque sea una mendiga palabra, un reconocimiento!! ¡Algo, por mísero que fuese!
Pero la abrazó… y eso la hizo sentirse tan realizada, que devolvió el gesto.
Aunque claro, la magia duró poco porque en ese entonces Ichigo apareció, con su súper chichón en la cabeza, su mirada dramática y su huida misteriosa. Sintió ganas de correr tras él, pero aun estaba abrazada a su hermano. Y éste se dio cuenta de su urgencia.
—Rukia… —le dijo. —Con los meses me he dado cuenta de que Kurosaki es imbécil en todos los ámbitos de su vida…
—¿Ah? —atinó a exclamar ella, atontada.
—Te cuida, te protege y te cela con un solo motivo: Te ama… pero no sabe cómo demostrarlo.
La morena tuvo que soltarse de él para verlo a los ojos. ¿Qué se había fumado Kuchiki Byakuya, el eterno rival de Ichigo, para que estuviera hablándole así a ella?
Aun así, no dijo nada. Estaba estupefacta, porque era la segunda persona que le afirmaba que el pelinaranja sentía cosas por ella. Y ya la coincidencia no podía ser tanta, algo tenía que haber ahí de cierto.
—¿Te acuerdas de algo que una vez te explicó Ukitake, acerca de las batallas? Hay algunas que son por el orgullo… y otras que son por la vida.
—No he podido olvidar nunca nada de lo que ocurrió esa noche… —expresó ella, fríamente. Eso la puso más confusa aún.
—¿Cuál crees que está peleando Kurosaki por ti, Rukia?
—Eeeeh… ¿Por el orgullo? —contestó, dudosa.
Byakuya negó con la cabeza, esbozando una sonrisa.
—Ninguna de las dos… La pelea de Kurosaki es contra su orgullo, y yo creo que, en ese caso, tú sí podrías darle una ayudadita… ¿no?
Ella seguía incrédula. No sabía si estaba interpretando mal la conversación, pero ¿Byakuya le estaba dando permiso de tener 'algo' con el que alguna vez fue su shinigami sustituto?
¿Le estaba abriendo las puertas del Clan Kuchiki a Ichigo?
Casi le dieron ganas de reírse. Pero controló el impulso hasta transformarlo en una dulce sonrisa de gratitud hacia su hermano.
—Ve a hablarle. Es un poco corto de entendimiento… —finalizó Byakuya, dándole un beso en la frente a su hermana, mientras salía nuevamente hacia la calle.
¿A dónde iría? No tenía idea… Pero sin detenerse a pensarlo, subió raudamente las escaleras y golpeó la puerta del chico.
Y sucedieron las cosas que hoy conocemos…
"Es TAN jodidamente estúpido…" pensó la shinigami, de vuelta a la situación real.
—Entre nii-chan y yo no pasa nada de lo que tú crees, Ichigo.
El pelinaranja había cerrado los ojos. No podía ver a Rukia a la cara, porque tenerla muy cerca le perturbaba. Y le dolía estar teniendo esta conversación con ella, aunque se hubiera prometido que confiaría ciegamente esta vez, algo… tal vez su orgullo, le impedía decirle cosas que la sensatez le hacía soltar sin pensar.
Dios… quería tanto a esa enana que le anulaba el raciocinio por completo.
—No sabes cuánto me gustaría poder creerte, Rukia… Pero no puedo, no me preguntes por qué…
Se miraron brevemente. Ella estaba furiosa, él dolido.
"En las batallas contra el orgullo sí puedes ayudar, Rukia". La voz de su hermano dictándole en la conciencia lo que podía hacer…
—A ver si después de esto tus ideas se reordenan, Ichigo.
Y sin ningún tipo de aviso ni preámbulo…
Ella lo besó. Le rozó los labios con una infinita ternura, mientras le acariciaba el rostro. Luego, le besó la quijada, la mandíbula, las mejillas, los ojos… Todo lo que pudo, sin reservarse nada. Y no era una acción que llevara a la lascivia, no… era tan puro y cristalino, que estaba segura que era la única arma que tenía contra la inseguridad del chico. Claro, mañana se arrepentiría, pero era todo lo que podía hacer por el momento.
No soportaba verlo sufrir, no lo resistía… y algo le decía que él nunca se atrevería a dar el primer paso.
Así que lo besó sin más. Arriesgándolo todo. Aunque fue algo breve, pero intenso.
—Es todo lo que puedo hacer para que me creas. —susurró después, junto a su oído. Era extraño, pero no sentía ni una pizca de vergüenza, era como lo más lindo que había hecho. —Por un lado, Byakuya es mi hermano. Y por otro, dentro de mí no hay más espacio para otra persona.
El pelinaranja tenía los ojos exorbitantemente abiertos, mientras veía cómo Rukia se levantaba al fin, dejándole sobre la cama, solo, y se dirigía a la ventana.
—Llenaste de emociones, sentimientos y deseos este cuerpo falso, Ichigo. Y mi alma también. Piénsalo…
Tuvo la gentileza de regalarle una sonrisa, antes de marcharse saltando por la ventana.
Y cuando se vio en absoluta soledad, Ichigo llegó a la conclusión que había estado denegando todo este tiempo, desde que la enana se le volvió imprescindible en la vida, cuando decidió quedarse en Soul Society después de haberla rescatado:
La necesitaba.
Porque la habitación le parecía tan grande, ahora que ella no estaba…
·: Chapter 5,1: FINISHED! :·
Sí, sé que no fue demasiado… fue EL minuto IchiRuki, pero tuvo de todo. Me gustó como quedó, mucho más decente que ir directo al lemon, porque, en el fondo ¿Cómo meto un lemon sin declaración previa? …Espero que a ustedes también les guste (vamos, que si no muero y no escribo más xD)
Agradezco infinitamente a toda la gente que se manifestó contenta con el regreso del fic: JekaLukusa, SSofiXX, jessy moon 15, Leukar (¿de dónde sacaste que Ichigo y Byakuya habían dormido juntos en la misma cama? Yo sólo puse que compartían el living, puede que uno haya dormido en la silla y otro en el sillón… eso sólo comprueba tu mente pervertida viendo yaoi por todos lados XDDD), Beautiful Madness (gracias por TODO… por fijarte en cada detalle, por tu súper esfuerzo pa dejarme otro review, porque te emocionas y me emocionas a mí… eres una gran lectora, te adoro x3), Rukia Kurosaki-Chan, Shizen-san, MargoChanning, GreXx..3!, Julia Belmont, RUKIA-KAT-SAMA-BONNIE89 (que se ganó el video del baile del caño porque dejó como 8 reviews xD… he necesitado tiempo para leer todas tus historias, pero mis reviews están en camino, no creas que me he olvidado n.n), kisa kuchiki, Emi.Green (Maichula? XD morí… sí, ya me conectare… es que la Uni es como la toalla nova… me absorbe xD. ¡Nos vemos!), lindarin (es tentador eso del final alternativo… lo consultaré con mi almohada n.n), xdoll, Naruko y Rose Dattebayo ('shut up and kiss me'… tu frase me inspiró, y algo así fue, pero no con violencia xD. Necesitamos al Ichigo con todas sus partes en su lugar para los siguientes chaps, juju). De verdad, son un gran público, son geniales. Los adoro, y gracias por seguirme en estas custiones locas que escribo :)
¿Próximo capi? En unas dos semanas, yo creo. Me acomoda todo ese plazo. ¿Podrán aguantarme? ; ; Espero que sí.
Nos vemos, pues! Besos y abrazos para todos!
(Ichigo y Byakuya también se despiden con la manito, felices, mientras un cartel que dice "Regalamos hijos a domicilio" les cuelga del cuello n.n)
