Mai Notes: …agh. El capi quedó tan largo que… sólo lean. No les quito más tiempo.

Disclaimer: /Todos los personajes de Bleach con mordazas, haciendo huelga de hambre: "Hasta que Kubo le ceda los derechos legales de la serie a Mai"/ ¡Que conste que yo no extorsiono a nadie, eh! Los chicos me aman, quieren ser míos :puppy eyes:


7 DAYS OF LOVE

D A Y 5,2.- C o n d i т i o n G r e e n: L e т S p a c e F o r T н e L o v e


La vida había empezado de nuevo en Karakura y, como siempre, Ichigo terminó enterándose de la peor manera posible.

—¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOODDDDDDD MOOOOOOOOOOOOOOORRRRNIIIIIIINNNNG… ICHIGOOOOOOOO!! —fue el amistoso saludo que su progenitor, Kurosaki Isshin, le dio a su querido hijo mientras le reventaba la cabeza contra la almohada con una mega kick. El impacto hizo que la cama se partiera en dos y que el pelinaranja saliera rodando varios metros por debajo de los escombros.

Pero no, no tenía ni una gana de levantarse y devolver el saludo. Estaba apelmazado, y consideraba aquel día como uno excelente para no hacer NADA.

—¿Hijo mío? —preguntó el 'adulto', al ver que no obtenía ninguna reacción de su primogénito. Ni positiva ni negativa.

—¿Qué quieres, coño?

—No… ¿No vas a saludar a tu papi? —ojillos llorosos.

—Ehm… no.

Silencio previo al desastre.

Y luego…

—¿¿PERO POR QUÉEEEEEEEEEEEE…?? —de la depresión provocada con el comentario, Isshin no atinó a nada mejor que tirarse por la ventana hacia abajo. —¡¡Pagarás por estooooooooo…!! ¡¡Mira que causarle semejante dolor a tu padreeeeeeee…!! ¡MASAKIIIIIIIIIII…! —golpe seco en el asfalto, signo de que la gravedad había hecho lo suyo. —¡¡Nuestro hijo no tiene corazóooon…!

Drama aparte, al final Ichigo decidió levantarse. Su estropicio de padre le había funado el panorama.

—Será idiota… —murmuró luego. Estaba así de deprimido y desganado precisamente por lo contrario.

Tenía un corazoncito, después de todo. Y la noche anterior había empezado a latir para una función más importante que la de bombear sangre y mantenerlo vivo.

Joder… ¿Cómo iba a mirar a la cara a la enana ahora, después de lo que había pasado?

Ella sabía que él la quería. Fue como si siempre lo hubiera sabido parece, pues se fue por la segura, besándolo sin pensarlo. Más adelante su nivel de comprensión le arrojaría una evidencia que lo hizo sonreír un poco:

Rukia también lo quería. De otro modo no le habría regalado ese momento.

Algo más animado, fue agarrando algo de ropa limpia y toallas.

Quería pegarse una buena ducha antes de enfrentar su jornada, que podía ser:

Perfecta, con luces de colores y mucho amor…

O de mierda.

:asdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasf:

Cuando una tiene una pena atravesada, algo que no puede contar a nadie porque SABE que no se va a sentir mejor por ello, los días se vuelven más grises, más descoloridos. Y dan menos ganas de vivirlos.

Precisamente eso le pasaba a Kuchiki Rukia, quien hacía inventario de su infeliz situación mientras se secaba el cabello con una toalla y se enredaba otra alrededor del cuerpo. Venía de darse una reconfortante ducha, la noche había sido algo… intensa, y eso que no había pasado de un beso inocente y nada lascivo que ella misma le propinó al pelinaranja amigo con el que comparte casa… y eso que a ella solita se le ocurrió.

"Aún no sé qué mierda tenía en la cabeza cuando lo hice…", se recordó, a modo de reproche.

Regresó al grifo del lavamanos y se empapó la cara de agua helada cuando sintió que un intenso y estúpido rubor le asomó por las mejillas. Las imágenes se sucedían en su cabeza como una película vieja que ya no quería ver, pero que siempre estaba allí, torturándola.

Su hermano diciéndole Te Quiero… El chichón que se hizo Ichigo al salir huyendo… su posterior encuentro bajo llave… las explicaciones, las negativas, la desesperación… y unos besos.

Que ella le dio.

Ahora sacudió la cabeza, para evadirse.

El insomnio le sentaba del asco, no había logrado pegar un ojo durante toda la noche y ahora tenía unas ojeras que le llegaban a Hueco Mundo.

Y así mismo, con pinta de muerte (paradójicamente), abrió la puerta para salir del baño. No le interesaba mucho arreglarse, ni lo que pensaran los demás de su rostro…

Pero no se fijó en que alguien venía hacia ella, así que se dio la vuelta violentamente para ir a vestirse a su cuarto, furibunda y avergonzada, cuando de repente, cayó en unos brazos blanditos y calentitos que sostenían unas toallas.

Levantó la vista, encontrándose de súbito con una mirada almendrada.

—¡¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!...

Retrocedió, ingresando al baño de nuevo. ¿Por qué, habiendo TANTAS personas en esa casa, tenía que tropezarse justo con ICHIGO, joer?

—¿Qué haces, enana? —pregunto él, como todos los días.

—Y-Yo… esto… —¿Perdón? ¿Era idea de ella, o el bruto éste estaba fingiendo que no había pasado nada entre ellos? ¿O seguía sin creerle? …bueno, si íbamos a hacer borrón y cuenta nueva, hagámoslo bien, ¿no? —Eh, pues… me terminaba de bañar, ¿por?

"Toma, cabrón. Te daré con mi Látigo de la Indiferencia"

—Ah, no… por nada. ¿Desocupaste ya?

—Claro.

—Qué bien… entonces me toca.

Ichigo entró como si nada. No sabía por qué actuaba tan estúpidamente el día de hoy, pero andaba como un autómata por la vida. No sabía cómo comportarse con naturalidad frente a la chica que le había besado la noche anterior… "Yo debí ser el de la iniciativa", se decía una y otra vez. Y andaba avergonzado por eso mismo.

Aun asi, intentó iniciar un dialogo.

—¿Dónde esta el pijo hoy, Rukia? No llegó a dormir…

—Eh… bueno, anoche, después de nuestra conversación se marchó… Y no sé dónde estará. ¿Lo echas de menos acaso?

El chico guardó un silencio prudente, dándose aires de interesante.

—Quiero hablar con él —soltó, como si fuera una catástrofe.

Rukia frunció el ceño, algo contrariada. Eso no era fingir que nada había pasado, coño. Se estaban comportando como dos desconocidos, y eso no le gustaba para nada. Sentía que se había abierto una brecha enorme entre ella y el shinigami sustituto y, francamente, no era la idea.

Así que decidió hacer algo al respecto.

—Bueno, me voy a vestir. —Se dio la vuelta, haciendo como que se iba. Y cuando Ichigo le dio la espalda, le metió el pie entre las piernas mientras caminaba, haciéndole una zancadilla que terminó con el chico de morros en el duro piso del baño.

—¡Jodeeeeer, enana bruta! —bramó él, levantándose con rapidez ninja para encarar a su agresora. —¿Por qué hiciste eso? —demandó saber, apuntándole con su dedo índice.

—Porque se me pegaba mi regalada gana :) —tono escolar incluido.

—¡¡NO puedes ir por la vida haciéndole zancadillas a los demás!! ¿Eres tarada o qué?

—Tú eres el único tarado. —le espetó ella con la misma energía.

—Tonta.

—Burro.

—Enana.

—Pelopincho.

—Marimandona.

—Hijito de papá.

—Maltratadora.

—Degenerado.

—¿AH?...

—…degenerado. Acabo de recordar cómo me mirabas anoche, mientras te curaba ese chichón ridículo. ¿Qué, crees que no me di cuenta?

Ouch... Ichigo no tenía palabras para contrarrestar esa afrenta. Había sido muy feliz mientras se le había olvidado la noche anterior. ¿Pero por qué se amargaba tanto? Al fin de cuentas, era una noticia buena esto de los sentimientos recíprocos…

¡Al diablo con la enana! Normalidad mode ON y listo.

—¡Tú eres la pervertida que viene a pelearse conmigo en paños menores! —le dijo, apuntando su escasa vestimenta que consistía en… una simple toalla. —¡¡Exhibicionista!!

Ahora fue el turno de Rukia de ponerse roja como tomate, mientras se cruzaba los brazos alrededor del cuerpo, como si con eso fuera a estar más vestida.

—B-Bueno, yo no te pongo la zampakutou al cuello para que me mires… Jeje…

Ichigo achicó sus ojos, claramente molesto. E iba a contestarle algún improperio digno de un Kurosaki, pero…

Rukia sonrió.

—Bueno, las cosas entre nosotros ya están más o menos normalitas —dijo, con una sonrisa infinita… que puso a Ichigo a babear en su fuero interno. ¡Muy, MUY interno, claro está! —¡Nos vemos en el desayuno, Kurosaki- Kun!

Y salió corriendo escaleras abajo, mientras sujetaba su toalla para que no se le fuera a volar, que eso ya sería lo último.

Una sonrisa de bobo se le asentó en la cara al shinigami, sin saber por qué. Y así, entró a la ducha, pensando que el día se estaba orientando hacia la opción del amor y los colores.

:asdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasf:

—¡Al fin llegan, los hemos estado esperando para desayunar! —exclamó Yuzu, mientras su hermano y Rukia tomaban asiento.

Para sorpresa de algunas y disgusto de otros, Byakuya estaba tomando cafecito y comiendo pancito con queso mientras miraba la tele, asombrado.

—¡Nii-chan! —Rukia fue hasta él para saludarlo como es debido. —Me alegro que estés aquí. ¿Dónde pasaste la noche?

Ichigo miraba suspicazmente la escena mientras bebía de su jugo de naranja. Con mirada detectivesca, ningún detalle podía escapar a sus ojos de rendija.

—Fui a hacerle una visita a Urahara. —expresó el noble, seriamente. —Le pedí que preparara todo para mi regreso, ya es hora que vuelva a retomar mis labores.

Yuzu hizo un puchero en la cocina.

—¿Ya se va, Byakuya-sama?

—Así es.

—Qué pena… —expresó Karin. En sentido figurado, obvio. —Echaremos de menos tus excentricidades de pijo, ¿cierto, Ichigo?

—Un montón… —dijo el otro, ya de mejor ánimo. —No te imaginas cuánto…

Rukia lo lamentaba de veras. Esta había sido una experiencia única para ella, le había hecho conocer mejor a su hermano y había recibido su ayuda de la manera más inesperada, así que estaba muy agradecida.

Y así, se le ocurrió una idea.

—Tenemos que sellar tus vacaciones con broche de oro, nii-chan. ¿Por qué no hacemos algo entretenido hoy? —propuso felizmente, poniendo caritas.

—Yo paso, Rukia-chan. Tengo deberes en la escuela. —se lamentó Yuzu.

—Si Yuzu no va, no tiene ninguna utilidad mi presencia —se excusó Karin.

—Pero podrían hacer una excepción… —insistía la shinigami, poniendo morros.

—¿Qué dices, onii-chan?

El pelinaranja se lo estaba considerando. Realmente.

No era chiste que quería hablar con Byakuya, en buena onda, claramente. Quería exponerle ciertos puntos.

—Podría ser —dijo escuetamente, sin comprometerse a nada.

—¡¡Hecho!! —saltó Rukia. —¡Nos vamos entonces a la playa!

—A… ¿la playa? —inquirió el noble.

—Sip… es un buen lugar. Te va a gustar.

—¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOODDDDDDD IDEEEEEEEEEEAAAAAA!! —bramó una voz, a lo lejos.

—Oh, no…

Y como si lo hubiesen llamado a gritos, hizo su siempre bien ponderada aparición el señor Kurosaki Isshin. Y no venía por casualidad, claro que no. Venía absolutamente equipado para ir a quedarse una semana entera a la playa, porque su bolso de scout rebosaba de cañas de pescar (como si pudiese pescar algo), bronceadores, un quitasol, comida chatarra para un regimiento, toallas, patitos de hule, baldes para hacer castillos, y artilugios varios.

Sin mencionar su vestimenta…

Un florido traje de baño al más puro estilo de Kyouraku-taicho, más unos lentes de buceo y un ridículo flotador rojo con forma de dinosaurio en la cintura.

—Ehm, Rukia… ¿estás segura de que es un buen lugar? —preguntó Byakuya, asustado a todas luces.

—Tsk, confía en mí.

El noble pronuncio algo sobre "por confiar en ti me pasa lo que me pasa", pero nadie lo oyó. Ichigo y su padre estaban en una de esas rencillas matutinas, pateándose el culo mutuamente mientras el hijo le decía al padre que en ningún caso andaría con él al lado, y que NO lo llevarían porque podría poner en peligro a las muchachitas del lugar.

Karin salió en defensa de la paz y, dándole una trompada a cada uno, dio la señal que todos esperaban.

—Bueno… ¿a buscar nuestras cosas, no?

:asdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasf:

Mientras era tironeado por su hermana hacia un lugar "donde pudieran tirar toalla", Kuchiki Byakuya pensaba que la playa era un lugar jodido. Lleno de gente, mocosos gritando y haciendo leseras con la arena, ésta última metiéndosele entre los dedos de los pies (porque le habían arrebatado sus preciadas sandalias de madera y se las habían escondido, vaya atrevimiento) y el sol pegándole en la nuca, haciéndolo sudar (cosa que JAMÁS le había pasado…). Era como estar en el infierno. Una mierda de lugar.

Los hermanos Kurosaki iban algo más atrás, cuchicheando vulgaridades, de seguro. E Isshin… no tenía punto fijo. Saltaba por todos lados mientras cargaba todos los bolsos, e increíblemente, aún tenía fuerzas para subirse a cada morrito de arena a explorar el lugar con sus catalejos. Como si tuviera algo que verle…

—Aquí. —dijo Rukia, deteniéndose a mirar. —Me parece un buen sitio, ¿no?

—Mmmh… no está mal. Con la porquería de gustos que tienes…

Sí, ese fue un comentario de Ichigo.

Y podíamos decir que estaba en lo cierto. Habían caminado hasta un sector más alejado del barullo mundial, donde la arena era más blanca y el agua más clara. Las piedrecillas se adherían más fácil al cuerpo, pero también se quitaban más fácil. Al fondo había una especie de subida rocosa, por sobre la cual se podía ver el inicio de un pequeño bosquecillo. Los quitasoles de la gente se veían muy pequeños, signo de que estaban bastante lejos.

Y el noble apreció esa supuesta paz.

HASTA… que Isshin largó todo lo que traía encima, pescó a sus dos hijas pequeñas (una bajo cada brazo) y se las llevó hasta el mar.

—¡¡Vamoooooooooos… a explorar!! —gritaba a los cuatro vientos, con Yuzu y Karin tratando de zafarse (y fallando miserablemente). —¡¡LOS SECRETOS DEL MAAAAAAAAAAAAAARR VAMOS A DESCUBRIIIIIIIR…!! ¡Yuzu, tú serás la princesa! ¡Yo el pirata bonachón que va a salvarte, y Karin el feo dragón que debo vencer! —y agarró una caña de pescar a modo de espada, retando a su hija-dragón a una guerra.

—¡¡Oi, viejo!! ¡Otra vez me diste el papel mula! —se quejó la morena, berrinchando —¿Cómo se supone que voy a ser un dragón en el agua? ¿¡Y mi aliento de fuego!?

—Hija… hoy serás un dragón de mar. De esos que escupen ácido sulfúrico.

Y por increíble que parezca, Karin fue más feliz con ese pensamiento.

Ichigo los miraba con vergüenza ajena, mientras acomodaba las cosas bajo el quitasol.

—En el fondo… son un grupo familiar interesante. —Byakuya emitió ese comentario pensando en que, sólo en este mundo, podría darse este tipo de libertades.

A fin de cuentas, lo recibieron una semana con la mejor disposición y, aunque no le habían puesto un baño privado cubierto de mármol, al menos la chica Kurosaki cocinaba como los dioses…

—De verdad… ¿te parece? —le conversó el pelinaranja, asombrado. —Es decir… tú eres un pijo y nosotros unos molestos humanos y tal…

—Baka —dijo Rukia, sonriendo. —Byakuya nunca hace comentarios como esos. Así que si lo ha dicho, es porque realmente lo piensa.

El shinigami emitió un "mmmh" algo fuera de interés. Le apetecía tomar un poco de sol, tirarse en la arena con el mp3 en las orejas y evadirse un poco.

—¿Qué haces ahora, bruto? —le espeto su 'amiga' bajita y marimandona, asiéndolo de un brazo —¡Joder, estamos en la playa! ¡No hagas lo mismo que haces en la casa, tirado en la cama! ¡¡Varia un poco, Ichigo!!

—¡Hey, tú sólo haz lo tuyo y… a mí… dejamdjkldsf…!

De pronto las palabras se le atragantaron al muchacho, y ninguna fue capaz de salir correctamente. Una sola imagen bloqueó todos sus sistemas de defensa y raciocinio:

Rukia en bikini.

En un bikini MUY pequeño, color púrpura que le hacía juego con los ojos y con el cabello bajo la luz del sol.

—¿Y… eso? —preguntó, señalando la… ¿prenda? con el dedo.

—¡Ah, al menos lo notaste! —apreció ella, con una sonrisa a medio camino entre la inocencia y la picardía.

"Lo ha hecho aposta", pensó el shinigami estupidizado, viendo que, rayos… Rukia tenía más curvas de las que usualmente la ropa le deja ver.

—Me lo ha regalado Orihime —señaló ella.

—Ah…

—¿Algún comentario al respecto?

—Eh… Uh, bueno… Te ves… —"apetecible", fue la primera palabra que al shinigami se le vino a la cabeza. Pero no podía pronunciarla, o la leche en la jeta no se la quitaba nadie después.

—¡Gracias! Con eso me basta. —Rukia se marchó a buscar a su hermano, quién de primera se negaba, claro…

Hasta que lo terminaron zambullendo con ropa y todo.

Ichigo miraba la escena con cara de panoli: la chica tirándole agua en la cara al pijo, el pijo intentando estrujar su ropa en vano, Rukia hundiéndolo en el mar hasta la cabeza, las gotas de agua resbalándole en la piel de manera provocativa, el cabello pegándosele al cuerpo sobre los hombros…

"Joder de los joderes… sí que lo ha hecho aposta" se dijo, sudando más de lo normal.

Vaya que estaba caluroso el día…

:asdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasdfasf:

La tarde estaba cayendo, y los juegos en el mar estaban acabándose. Isshin y las niñas estaban tirados al sol, descansando; Byakuya caminaba tranquilamente por la orilla de la playa y Rukia… estaba más allá, sobre una toalla, echándose bloqueador.

Ichigo, en la seguridad de un quitasol, con el mp3 en las orejas y cubriéndose con un libro, seguía cada movimiento de las manos de la shinigami con especial atención.

No sabía qué le estaba pasando exactamente… pero desde la noche anterior que esa chica no paraba de atraerle como si tuviera un imán incorporado. Por supuesto él no era ningún superficial, sabía que Rukia tenía muchas cualidades como mujer que antes no le habían llamado la atención más de lo debido… pero si a eso le sumamos el factor físico, del que no se había dado ni por enterado hasta ahora…

"Los genes de mi padre empiezan a brotar en mí", pensó con molestia.

Ahora sabía que la pelea por Rukia había traspasado el contexto de molestar todo lo posible a Byakuya. Era algo mucho más importante lo que lo estaba moviendo, era… cursi, de todas maneras: pero se había enamorado de ella. Tal vez el proceso había demandado mucho tiempo, peleas y sangre, pero se venía a dar cuenta ahora y la urgencia le mataba.

De modo que, como hombre, fue al encuentro del noble hermano de su chica. Tenía que hablar con él de cosas muy serias.

—¿Tienes un minuto? Necesito hablarte…

—¿Tiene que ser ahora? Vaya que eres odioso, Kurosaki…

El pelinaranja se sumó a la caminata del Capitán, en silencio. De pronto, no supo qué decir, y se quedó callado como un idiota.

No tenía ningún plan, todo había sido obra del arrebato.

—¿Tendrá que ver mi dulce hermanita con lo que me tienes que decir? —empezó Byakuya, para facilitarle la vida al chico.

"El pijo lo sabe, el pijo lo sabe, el pijo lo sabe y no me dejará salir con vida de ésta", pensaba Ichigo mientras intentaba repartir rápidamente sus escasos bienes entre su familia.

Articuló un "sí" con la cabeza, serio.

—Te diré dos cosas que considero absolutamente necesarias: ¿Recuerdas nuestra apuesta?

—Claro.

—Podemos dejarlo en un empate.

—¿Ah? —la cara de Ichigo era todo un cuadro.

—Bueno… supongo que yo he ganado una hermana a la que aprendí a querer y a respetar —confesó el noble, bajando la mirada y concentrándola en una especie de cangrejito rojo que justo pasaba por ahí. —Y por lo mismo, considerando que tú eres el único que la hace feliz a su modo, pues…

—N-No me está quedando claro… ¿Quieres decir que…?

—Sí, grandioso estúpido. Me has demostrado que, al menos, vales la pena, con todas tus complicaciones y con toda tu falta de educación. —Y Byakuya tuvo que respirar muy hondo tres veces antes de decir lo que iba a decir. "Nadie podrá decir que no quiero a Rukia, después de esto". —Te doy permiso de quererla, Kurosaki.

De pronto, todo el mundo pareció más luminoso para Ichigo. Obviamente sabía que el Byakuya lo tendría entre ceja y ceja, pero le agradecía el gesto. Porque tenía claro que el tema de su hermano era complicado para Rukia, si iban a comenzar algo.

Ey… ¿Iban a comenzar algo?

"Llenaste de emociones, sentimientos y deseos este cuerpo falso, Ichigo. Y mi alma también".

¡Claro que iban a comenzar algo!

—Gracias, Byakuya. Eres el pijo más cool que he conocido. —dijo, levantándose.

Y lo iban a comenzar esa misma noche.

—Alto ahí. —Ichigo congeló en seco su impulsiva acción. Sintió la fría mirada de su cuñado sobre él, y un escalofrío le recorrió el espinazo cuando le miró a los ojos. —Nunca está de más decirte ciertas cosas, sabes… Porque el que avisa, no es traidor.

—¿A… a qué te ref-fieres?

—A que… —su mirada se afiló el triple, y pronunció las palabras con la suficiente lentitud para que el imbécil de pelo naranja tuviera tiempo suficiente para retenerlas. —Si le haces daño a Rukia… si llego a saber que ella derramó UNA SOLA lágrima por tu culpa…

—¿Mmmh?

—Te despedazaré, Kurosaki. Y lo primero que te cortaré es eso que te hace hombre, —finalizó el noble, indicando escasamente hacia la entrepierna del shinigami — no sé si me explico.

Ichigo le miró con los ojos más grandes que había puesto en su vida.

—No pudiste haber sido más grafico en tu explicación, creo que no la olvidare jamás. —expresó, sudando frío.

—Me alegro. Puedes largarte.

El pelinaranja no lo dudó ni un segundo. Sentía que la sola presencia de Byakuya atentaba contra su hombría.

Pero se marchó feliz. No podía esperar a estar en casa para hablar con Rukia…

·: Chapter 5,2: FINISHED! :·


Lo sé, fue un capítulo largo, pero creo que será el único. Lamento la demora en la actualización, me tardé una semana más de lo usual, pero estoy pasando por una crisis vocacional muy fuerte, no sé si quiero seguir estudiando lo que hasta ahora, y eso me tiene sin ánimos.

Calculo que a mediados de octubre habré terminado con este fic. ¡Ya queda poco! Así que dejen sus antepenúltimos reviews más o menos xD que de eso depende el éxito de la historia. Agradezco de todo corazón a los que llegaron del capi pasado, pero hoy no hay respuestas. No creo que quieran leer más después del peazo de episodio de hoy 6- -U

¡Mil besos a todos, nos vemos en dos semanas más!

-Maichula!