Hola a todos

Hola a todos! Sisi, se que me deben querer matar, pero la verdad no tuve NADA de tiempo para escribir. Asi que ahora que tengo un poco, aprovecho y les dejo esta continuación no muy larga. Espero les guste y sepan disculparme otra vez! /

Aviso que cambié un poco la manera de escribir, no se si sea de su agrado, háganmelo saber así vuelvo a la antigua forma.

Capítulo 5: ¿Segura?

PUNTO DE VISTA DE MIMI

- Idiota, idiota, idiota – me repetía constantemente - ¿Cómo demonios se te ocurrió reaccionar así Mimi Tachikawa? ¿Qué fue lo que me paso? ¿Esta loca? ¡Encima le diste lastima! ¡Tuvo que contestarte un "te quiero y lo sabes" para que no te sintieras mal!.- Estuve hablando para mi misma durante un largo tiempo, insultándome y pateando todo lo que estuviera a mi alcance. Me sentía la peor persona del mundo. Una de esas personas que no tienen sentimientos y hacen lo que se les antoja con quien se les antoja. ¿De que manera era considerada aquella persona que se "comía" al baterista de la banda de su mejor amigo y que poco después quería probar los carnosos labios de su mejor amigo también? Esa persona no tiene clasificación. No se puede hacer llamar amiga, y mucho menos con el adjetivo "mejor" delante. - ¿Qué tal si le digo que me olvidé de todo? Nono, eso es de muy cobarde… aunque ya ni se como darle la cara…Quizás el mismo me lo recuerde y se dará cuenta por mi cara que no se mentir.

De pronto sonó el timbre. Demasiado tarde, Yamato ya había llegado y no había vuelta atrás. No tengo porque tener miedo… él es mi mejor amigo (aunque quizás yo ya no lo sea para él) y de seguro me entenderá. Pero el problema no es ese… el problema es que en cierta forma me rechazó y él mismo se sintió culpable por haber reaccionado así.

Ring, ring..

Demonios.

Caminé a paso lento bajando las escaleras de la casa. Seguía con la ropa para dormir, eran las 12:00hs del medio día cuando sonó el despertador y a las 12:30hs Yamato está parado en la puerta esperando a que le abriera. Como idiota que soy, me preocupé más por que decirle que por mi apariencia física. De todos modos… no era la primera vez que me vería en pijamas…

Abrí la puerta con un horrible nudo en la garganta. Sentía mis ojos humedecidos por el miedo. ¡NO, NO! ¡POR FAVOR NO LLORES MIMI, NO AHORA!.

- Hasta que por fin te decidiste a abrirme Bella Durmiente. – Me dijo con un tono de voz normal, como si fuera cualquier día de la semana y en cualquier momento NO especial.

Aproveché sus palabras y fingí un falso bostezo para poder luego enjugarme los ojos y quitar esas malditas lagrimas que comenzaron a brotar a través de ellos sin razón alguna.

- Lo siento, no pude dormir bien anoche… - Sí, sin duda alguna, seria la primer candidata a ganarme el premio novel de la estupidez.

Matt no dijo nada, sólo me dedico una sonrisa y entró a la casa luego de que me corriera para dejarlo pasar.

- ¿Comiste? – Me preguntó de la nada.

- Emmm… not. Por si te quedaste ciego y no te diste cuenta, acabo de levantarme de dormir. – Dije sin saber si me lo preguntaba en serio o de broma.

Se limitó a mirarme y sonreír, supe que era una afirmación a mi respuesta, pero su mirada decía algo más, y él, conciente de que me di cuenta de aquello, continuó mirándome esperando a que entendiera su mensaje.

Diablos, odiaba tener que enojarme con él. Cuando me miraba así quería decir que íbamos a tener una charla SERIA. Odiaba esa mirada de chico conquistador, que lamentablemente, siempre conseguía "conquistarme" por así decirlo y hacer lo que él me pedía. Lo miré fijamente intentando contenerle la mirada, quería que por otra parte el también me entendiera a mi.

Sí, todo lo que había pensado había dado un giro de 380º, ahora Yamato podría comprobar que me acordaba de absolutamente todo. Hasta de la conversación sobre la "coca-cola sin alcohol" que habíamos tenido después de salir de la disco.

Imbésil, idiota, estúpida. Los insultos no alcanzaban para describirme. Sentía un enorme rencor dentro de mí. ¿Ahora que iba a decirle? ¡Ni yo sabía la respuesta!.

- Ve a cambiarte así salimos a comer.

- No, nos quedamos acá. – Ya está. Esta vez iba a ponerme firme y hablar seriamente. ¿Qué más daba? De todos modos tarde o temprano iba a salirse con la suya y comprender que fue lo que me paso.

Me miró. Su sonrisa había desaparecido por completo y me miraba fijamente, estudiándome con atención para intentar adivinar que es lo que estaba pensando.

- ¿Qué sucede? – Me preguntó como quien evita la cosa.

- ¿Me estas tomando el pelo verdad? – Le dije. Ya no estaba para juegos, comenzaba a inquietarme.

- Vaya. No pensé que te pondrías así.Siento lo de anoche más que tú, pero no tenía ganas de comenzar una estúpida discusión. Quizás sea mejor olvidarlo…

Lo miré incrédula. ¿Me estaba hablando en serio? ¿Había venido sin intención de hablar de lo que había sucedido la noche anterior?.

Me acerqué a él furiosa. ¡Que ganas de abofetearlo! ¿Por qué tenía que ser tan buena persona e intentar ayudar a los demás siempre? ¡No tenía derecho a ser así!

- Yama para mi no es fácil… fui una estúpida, no entiendo que fue lo que me pasó. Lo siento en serio. No pensé ni por un momento como podrías haber reaccionado si te bee…saba. - ¿EHHH? ¿ESO LO DIJE YO? ¡PERO SI NI YO MISMA HABÍA PENSADO EN BERSARLO! ¡TAN SOLO FUE UN IMPULSO!

Se acercó a mí con cuidado y me abrazó por la cintura. Sin entender bien porque me eché a su cuello y deposite mi cabeza en su pecho, intentando inútilmente contener las lagrimas que comenzaron a salirme de los ojos.

- Mimi, a cualquiera puede pasarle eso. No tienes porque ponerte así.

- Matt, si tengo razón. Eres mi mejor amigo, no quiero perderte. – Le respondí escondiendo mi rostro para que no me viera.

- Eso no va a cambiar nunca. Seas mi hermana, mi prima, mi novia, mi esposa o lo que fueras SIEMPRE serás mi mejor amiga y yo haré lo imposible por seguir siéndolo para ti también. – Me besó dulcemente la frente, ocasionando que yo levantara mi rostro y tuviera mis labios depositados sobre su garganta. Me incomodó un poco la situación, pero no puedo negar que en cierta forma me gustó.

Me puse en puntas de pies y lo abrasé aún más fuerte. Que calido que era su cuerpo. Era como un oso de peluche gigante. Siempre lo dije y lo seguiré diciendo, abrasar a Yamato es lo más lindo que puedes abrasar.

No tenía intenciones de soltarlo, y al parecer él tampoco tenía intenciones de apartarse de mí ya que seguía acariciándome la espalda como señal de " en las buenas y en las malas yo estaré contigo"

Y ahí comenzó a sucederme de nuevo.

Sus dedos me producían escalofríos por donde pasaban. Mi corazón comenzaba a acelerarse y sentía mariposas en el estómago. Una sensación horrible y hermosa a la vez.

Horrible porque se trataba de Matt, y no quería que nada parecido al amor me pasara con él, y hermosa porque me hacía bien, estar así de pegados me fascinaba.

¿Lo suelto o espero a que él lo haga? No, Mimi, suéltalo tú misma, no quieres que piense que estas enamorada de él…

Y así lo hice. Me alejé de un brusco movimiento y dándome media vuelta corrí a las escaleras, dejando atrás a un triste y sorprendido Matt.

Comencé a subir los escalones a los tropezones por la desesperación que me producía oír sus pasos moviéndose ligeramente detrás de mí. Llegué a mi cuarto por fin y cerré la puerta tras de mi con todas las fuerzas que me fueron posibles. Me recosté sobre esta y me dejé resbalar hasta llegar al piso. Yamato golpeaba la puerta muy despacio, sabía perfectamente que yo estaba ahí, seguramente porque había escuchado mis estúpidos llantos muy cerca de la cerradura.

¿Qué sentido tenía llorar? ¿Por qué sentía tantas cosas al mismo tiempo? ¿Qué demonios me estaba pasando? Si estuve con Kenta la noche anterior…. ¿Porque me sentía "excitada" cuando estaba con Matt? ¡Maldita sea! Soy una estúpida que lo único que puede hacer es llorar de bronca. Una estúpida que no sabe como dar la cara cuando comete un error tan grande y lo que menos quiere es perder a su mejor amigo, que ahora siente lastima por ella, haciéndome quedar a mi nuevamente como la insignificante víctima.

Me puse de pie. Lo tenía decidido. Dejaría todo en claro y volvería a la normalidad, como tenían que ser las cosas.

Probaría que pasaría cuando viera a Kentaa y si lo que siento es mejor o peor que lo que siento cuando estoy con Yamato, me las arreglaré para saber que hacer luego.

Bien, eso haría. Estaba completamente… ¿Segura?. No se me ocurría que otra cosa hacer. Soy una niña caprichosa que arma escándalo por cosas no importantes, pero es que la vergüenza se apodera de mi en situaciones como estas y me hace sentir fatal.

Yamato había dejado de moverse y de golpear la puerta del otro lado. Me pregunté si eso sería una buena señal, pero no le di importancia. ¡Basta de pensar!.

Tomé el picaporte y abrí. Seguramente mis ojos estarían hinchados y mis labios también, pero como pensé que Matt ya no se encontraría en casa, no le di importancia.

Para mi sorpresa, me equivoqué.

Con una postura de "ya me estaba aburriendo" y apoyado sobre el marco de la puerta, me miraba fijamente. No entendí muy bien en que podría estar pensando. No sabía si se encontraba confundido, triste, enojado, su rostro no mostraba señal alguna de poseer algún sentimiento en ese momento. Acortó el espacio que quedaba entre nosotros y me preguntó, muy despacio:

- ¿Puedo reaccionar yo ahora?

Se ve que esa pregunta se la hacía para si mismo, porque antes de que yo le contestara el reaccionó…

Y me besó…

Les gustó? JAJAJA, la verdad es que no estoy con LA inspiración últimamente, pero creo que algó relativamente pasable quedó xD. Muchas gracias a todos los que se toman unos minutos para leer mi fic y dejar sus reviews, la verdad que si no lo hicieran no hubiese escrito la continuación.. va para ustedes, ya sabran quienes son . Por favor dejen más comentarios así me dan una idea de cómo seguir la historia, y si es parecida a la mia, se llevaran una sorpresa ;).

Gracias nuevamente y saludos desde Argentina! :D