Hola de nuevo! Bueno, siento que el capítulo anterior no fue del agrado de muchos, tuve solo dos reviews, así que esta vez voy a empezar a escribir con los puntos de vista de los personajes, haber si así consigo más éxito aajaja. Espero les guste el cap!
Capítulo 8: Deseo
Punto de vista de Mimi.
¿Puede ser que seas tan obvio e idiota? No Mimi, no tienes derecho a ser así. ¿Qué demonios te pasa? ¡Nunca en la vida te habías sentido tan confundida! Pobre Kenta… lo estás haciendo sufrir y el pobre no entiende nada. Pero también… pobre Yama… Dios, esto no es justo. Tengo la posibilidad de estar con cualquiera de los dos hombres más deseados del momento pero creo no debo estar con ninguno porque no me los merezco. Basta, Mimi, tú eres la novia de Kenta y de nadie más. Ya superarás lo de tu mejor amigo… que quizás ya no te considere como su mejor amiga… o directamente como una amiga.
- Mi amor, ¿estás bien? – Sentí como mi novio entraba en la cocina e interrumpía mis pensamientos.
- Eh?
- Que si estás bien…
- Em, sí, perfectamente. – No entendía de que me hablaba.
- ¿Ya hablaste con tus padres? – Sus brazos me abrazaron por detrás y su cabeza descansaba en mi hombro, al mismo tiempo, sentía sus calidos labios acariciarme el cuello.
- No… nadie me atendió el telefono. – Me miró extrañado.
- Vale. ¿Por qué no dejas de mentirme eh? ¿Qué me estás ocultando Mimi? – Se separó de mi y me dio vuelta para que lo mirara.
- Nada, mi vida, no te estoy ocultando nada, en serio.
- ¿Segura?
- Segurisima. Te amo. – Lo tomé del rostro y lo bese de la forma más real que pude, intentando que no se diera cuenta cuanto me costaba hacerlo después de haber visto a Matt nuevamente.
- Bien. Voy con los chicos. Haz lo que tengas que hacer, yo te espero allá y no te molesto más. – Me besó nuevamente mordiendome el labio inferior, lo que provocó una sonrisa picarona en ambos. Me soltó y se marchó por la puerta.
¿Por qué algunos se atrevían a decir que este chico no era bueno para mí? Si él era demasiado tierno conmigo. Era el hombre más mimoso que conocía, aparte de Matt claro, aunque nuestros mimos eran distintos… mostraban al máximo un amor entre amigos… y pensar que quizás ahora podrían mostrar un amor absoluto, demostrar todos los significados de la palabra amor. Pero no. ¡Mimi, deja de pensar en él! ¡Tu solo tienes cabeza para KENTAAA!
Oí nuevamente que alguien entraba en la sala. Supuse por algúna exraña razón que se trataba de Kenta.
- Estoy bien, en serio. – Dije automáticamente, sin que nadie me preguntase nada.
- Pues me alegro por ti. Yo solo vengo a buscar un baso de agua.
Se me heló la sangre al oír esa voz. Que bien, justo a mi se me ocurría decirle al causante de mis problemas amorosos que me encontraba "bien". Cualquiera diría que lo dije irónicamente para que me pidiera disculpas… por ser tan bueno e irresistiblemente hermoso.
- Yo… pensé que eras Kenta.
- Pues lamento informarte que Kenta no es el único presente en esta casa.
Sentí que me lo mencionaba para que me sintiera mal. Por alguna extraña razón el me estaba reprochando algo, sin derecho a hacerlo.
- No, pero por lo menos él me da la cara cuando me habla y siento que hablo con alguien, no como ahora que siento estar hablando con un …. ¿maricon?.
Já, te quiero ver la cara de pocos amigos ahora Yamato. A ver… date la vuelta y mirame, así me muero de la risa.
- Lo siento mucho señorita exigente. De todos modos, yo con usted no tengo nada de que hablar. – Se giró hacia mi lado y se me acercó, penetrándome todo su trayecto con esa maldita y hermosa mirada azul que tiene.
- A decir verdad, yo creo que sí. En algún momento tendremos que hablar. ¿Qué te pasa? ¿Por qué evitas el tema "Yama"? – Dije acentuando la última palabra. Me acerqué a el también, haciéndole frente y furiosa.
- A ver… entonces dime de que quieres hablar "Meems". – Me respondió pronunciando de la misma manera que yo mi apodo.
Nuestros rostros estaban a escasos centímetros. Mis ganas de acortar la distancia entre nosotros comenzaba a surgir, pero las mismas ganas de no arruinar mi relación con Kenta y de molestar al ahora creído de Matt hicieron que me controlara.
Sentía su respiración entrecortada y agitada contra mis mejillas. Eso demostraba que él quería besarme también. Que ganas de abrazarlo y decirle lo mucho que lo quiero, que lo amo en realidad, como en los viejos tiempos. Pero nada puede ser perfecto, y algo siempre tiene que aparecer para arruinar las cosas. En este caso, el triangulo amoroso, como se lo solía llamar.
- Yama… no entiendo porque las cosas entre nosotros dos no pueden estar bien. – Rápidamente desvié la mirada, no quería que las cosas se llevaran a cabo de la manera equivocada.
- Porque me duele. Me duele verte así con él. Me duele pensar que si fuéramos amigos no podríamos volver a salir como antes y hacer lo que hacíamos porque tendrás la agenda ocupada para Kenta. Sí, lo se. Fui yo el que malinterpreto las cosas, el que pensó que tu no querías que fuéramos amigos, pero a decir verdad, es mejor que las cosas estén así.
Una enorme pena me inundó por dentro. Él también estaba sufriendo, pero sabía ocultarlo, porque el niño frío que fue en la infancia, motivo por el cual nos odiábamos, aún yacía en él. Y quizás, si Matt volvía a ser ese mismo niño de antes… nos volveríamos a odiar. Se me hizo un nudo en la garganta de con tan sol pensarlo.
Volví a levantar la mirada. Sus ojos mostraban sufrimiento, y yo, sólo pensaba en lo mucho que lo quería y las ganas de ayudarlo que tenía. Fueran cual fuesen las consecuencias.
- Yama… yo no sé que…
- Solo contestame algo. – Me interrumpió. - ¿Por qué a él y no a mi?
Esa pregunta me tomó por sorpresa.
- Quizás porque él no tuvo miedo en expresarme lo que sentía, y yo desde un primer momento me enamoré de él.
- ¿Y no pensaste que quizás yo no te decía lo que sentía hacia ti por miedo a perder tantos años de amistad?
Se produjo un silencio hasta que reaccioné.
- Matt, ¿Cómo iba a imaginarme yo que tu estabas enamorado de mi?
No me contestó. Sabía muy bien que yo tenía razón. Parecía estar pensando que responder, pero su mirada perdida delataba que el iba a reaccionar, no con palabras, sino físicamente.
Se dirigió a la puerta y se asomó. Creo que estaba viendo que tan lejos estaban los chicos o si estaban entretenidos con algo como para no interrumpirlo. Se volvió hacia mi, que estaba apoyada contra el lavabo, y volvió a acortar un poco la distancia, y casi en un susurro me dijo:
- Mimi, yo voy a pelear por ti. Porque quizás yo no sea la mejor opción para ti, pero mejor que Kenta seguro que lo soy.
Me empezaba a poner nerviosa de nuevo. ¿Qué sabían todos de Kenta que yo no? Que hablaban mal de él a su novia no era muy agradable…
- ¡Diablos! ¿Por qué todos dicen lo mismo? ¿Hay algo que tenga que saber de lo que aún no me enteré?
- Puff, créeme que sí, demasiadas cosas, pero seguramente nunca te enterarás. Sobre el verdadero yo de tu dulce novio.
- Bien, ¿entonces porque no me lo cuentas?
- Porque no soy la persona indicada para hacerlo. Sino vas a pensar que hago todo lo posible para alejarte de él y poder conquistarte cuando no es así. Yo quiero que te des cuenta por ti sola.
Me quedé mirándolo fijamente, esperando encontrar algún rastro de mentira en su mirada, pero parecía totalmente sincero.
- Ya. – Le contesté rendida.
- ¿Puedo seguir entonces?
- Sí.
- Bueno. Como decía… voy a pelear por ti. Y te voy a demostrar que te amo aún más que él.
Tenía ganas de reírme, parecía todo una película.
- Ts, ¿y como piensas hacer eso?
- Besándote.
Me tomó un instante entender lo que me había dicho. "Besándote". Que cara rota, ¿Cómo podía decírmelo tan fácilmente? ¿Me lo estaba advirtiendo? Lo miré con cara rara, no entendía su jugada.
- ¿Qué?
- Que te voy a besar.
Que chico, no tiene vergüenza de nada. ¡Estúpido creído!
- ¿Y estás esperando a que te de permiso para hacerlo?
- Mmm, algo por el estilo. Solo te estoy advirtiendo.
- Pues no, no te voy a decir "puedes besarme", tengo un novio y soy consciente de ello.
- ¿Entonces no te pido permiso?
- ¿Qué clase de tonto hace eso? ¡Sólo tienes que hacerlo!
Y ahí estaba yo. Como una idiota caí de cabeza en su trampa. ¿Por qué no lo pensé antes? No le estoy dando permiso para que me bese, solo le estoy dando permiso para que se corrija.
Una sonrisa gloriosa se formó en su rostro. Yo seguía embobada pensando en lo estúpida que había sido. Dios mío, este chico me saca de mis casillas.
Seguía pensando en mi idiotez cuando sentí sus brazos enrollarse en mis caderas y su nariz acariciando la mía. Mi corazón se había acelerado por completo. Mi respiración volvía a acelerarse. Estaba esperando hambrienta su beso, pero nunca llegó. Él seguía sonriendo y jugando conmigo a 2 cm de mis labios. Su aliento embriagador me estaba volviendo loca. ¡Y DIABLOS, NO ME BESABA! Como una idiota volví a caer en su juego y de una manera brusca, y totalmente enfadada, lo tomé del cuello y lo atraje hacia mi. Lo besé salvajemente, necesitaba sentir sus labios sobre los míos y su lengua moverse coordinadamente con la mía. Para mi sorpresa, Yamato reaccionó de igual manera. Eso era un beso, no como el que habíamos tenido por 5 o menos segundos en mi habitación que nos había dejado con ganas de más.
Poco a poco nos fuimos tranquilizando, y nuestras bocas se saboreaban lentamente, con cuidado de no perderse nada. Quería probar cada hueco, cada espacio de su boca, y morder cuantas veces se me fueran posibles sus carnosos labios. Permanecí "inconciente" gran parte del beso. Fue cuando recuperé la conciencia que me percaté de nuestras posiciones. Yo casi sentada en el lavabo, con mis manos enredadas en sus lacios y perfectos cabellos rubios, y él con sus manos un poco más por debajo de mi cintura…
Entonces, se oyeron ruidos. De un empujón lo separé de mí. Nos miramos sin entender muy bien que pasaba. Había sido todo mágico, pero muy rápido. La cantidad de pasos que se dirigían a la cocina comenzaban a acelerarse.
Pude mirarme en el reflejo de un plato. ¡Mi cara estaba totalmente roja y mis labios hinchados! Era una evidencia clara de mi infidelidad hacia Kenta. Me di vuelta y lo vi a Yamato. Se encontraba en el mismo estado que yo, tentado a más no poder. Lo mire con cara de suplica. Se encontraba cerca del refrigerador, así que, sin pensarlo dos veces, tomó un pote de crema que había y me la lanzó en la cara.
Sí, iba a matarlo.
Tomé yo también una buena cantidad de crema y se la esparcí por el rostro. Debo admitir que era una buena técnica para ocultar la capa roja de calor que nos inundaba. De pronto llegaron los demás. Nos miraron con cara rara, sin entender que pasaba. Técnicamente nosotros dos estábamos peleados, todos lo sabían pero Kenta no, y si se lo decíamos… podría llegar a pensar cualquier cosa, como que nos besamos, aunque lamentablemente, eso era lo que había pasado. Entonces me jugué y lo abrasé a Matt. Este me miró con cara rara pero luego entendió mis intenciones. Los demás se quedaron perplejos.
- Jajaja, lo siento Tai. Esque nos divertimos jugando con Matt, esa crema era demasiado tentadora ¿Verdad Yama?
- Si Meems… - Me respondió. Yo tenía apretadas sus mejillas como hacen las abuelas cuando eres niño.
Kenta no pareció convencido. Pero luego me sonrió y se me acercó para besarme. Supongo que iba a intentar comprobar que no ocultaba nada debajo de la crema. Me le alejé antes de que llegáramos a tener contacto alguno. Me miró estrañado.
- ¿Qué pasa? – Preguntó.
- ¡Nada, te voy a ensuciar!
- No importa, me encanta la crema. – Se me volvió a acercar.
- No no, espera, soy un desastre, ya vuelvo.
Me alejé y le dediqué una mirada fulminante a Matt, que se tapaba el rostro para no reírse, aunque por una parte me había salvado… SALVADO DE LO QUE ÉL MISMO HABÍA OCACIONADO.
Este día iba a ser una pesadilla y recién había comenzado. Lo peor no fue que me Yamato me besara, sino que a mi me gustara el beso y estuviese deseando más y más, algo que no me pasaba con Kenta. ¿Que diablos se supone que tendría que hacer ahora?
Y esto es todo por ahora. ¿Cómo continuara? No seeeeee…….. jajaja. Espero varios reviews! Gracias por seguir mi fic! =D Saludos!
