VARIOS MESES DESPUES….
—Zoe deja de moverte no puedo maquillarte si te estas moviendo.
—Sol estoy muy nerviosa tengo un extraño presentimiento, como si fuera a pasar algo que me hará sentir incomoda muy incomoda –no era un presentimiento, ella me obligaría a subir al escenario a cantar; hoy era Halloween y Sol había organizado una fiesta de disfraces en su casa.
—A veces pienso que eres psíquica o quizá sabes leerme la mente –me respondió -¿Va a venir tu hermano? –noté que se sonrojaba.
—No puedo creer que te guste mi hermano, no se dijo algo sobre otro compromiso –tenía curiosidad, Erik había evitado pensar en este día, pero yo sabía lo que ocurriría, —Zoe estate quieta –me regaño Sol.
—Tengo un buen presentimiento, después de todo quizá y Erik si venga.
— ¿Enserio? Voy a creer en ti, tu siempre tienes la razón; ahora, tengo el vestido perfecto para ti –comenzó a buscar algo en su armario y saco un vestido largo negro con blanco –Te verás maravillosa, dejaré que te lo pongas así iré yo por el mío –salió de su habitación pensando en mi hermano, el vestido era hermoso, la tela era muy suave, parecía seda, me quedaba bien se ajustaba perfectamente a mi talle, no tenía tirantes, era demasiado largo la parte de abajo parecía haber sido arrancada, tenía una abertura a la altura de la cintura que descendía hasta el final del vestido pero no dejaba ver mi piel la abertura estaba cubierta con una tela blanca igual de suave y delgada.
—Te ves espectacular, siéntate le are algo a tu cabello –ella llevaba un vestido blanco y azul cielo no tan largo como el que yo usaba pero si un tanto esponjoso.
— ¿Tu serás el hada buena y yo la mala? –le pregunté.
—Claro cada quien su cual, hay veces que tu mirada me aterroriza, realmente amiga tienes mirada de asesina y me da la impresión de que escondes algo en cambio yo soy tan blanca como la nieve lo que vez es lo que hay. –amabas nos reímos, ella empezó a peinar mi cabello, a pensar en demasiadas cosas que tuve que evitar su mente, me estaba mareando.
—Me encanta tu melena negra, es tan larga; ¿Sabes? Eres muy bonita, me pregunto ¿Por qué no tendrás novio? Créeme se que tienes varios pretendientes ¿Dejaste a alguien antes de venir aquí?
—No, y estas exagerando de las dos tu eres la más agraciada, no creo en el amor y dudo que valla a cambiar de opinión, a parte tengo muchas cosas que hacer y un novio me estorbaría y recuerda el amor…
—…nos da el poder de destruir –terminó mi frase –Quizá y tu necesites un chico tan extraño como tú, listo ya estas, ¿Me harías un favor? –yo asentí –Baja a ayudarle a Leo —volví a asentir y antes de salir de la habitación le saque la lengua; ella esperaba que yo me enamorara de él.
—Vaya, te quedo genial Leo –él se sobresalto y volteo a verme.
—Te ves hermosa Zoe –dijo, bajando la cabeza y ruborizándose un poco.
—Gracias, Sol me pidió que bajara a ayudarte pero veo que ya has terminado –sentía un calorcito en mi rostro.
—Solo me hace falta sacar los vasos ¿Podrías ir por ellos? Así yo termino de poner las luces.
—Claro ¿Dónde están?
—En la cocina –asentí y me dí la vuelta, la casa era enorme y muy hermosa, llegue a la cocina, sobre la mesa había un par de cajas, abrí una y tomé un bonito baso de cristal, eran sorprendentes, por la ventana aun entraba un débil rayo de sol que arrebataba del vaso un sinfín de destellos multicolores…
—Zoe, cariño es hermosa –la abuela contemplaba la pequeña rosa de cristal que le obsequie en su cumpleaños, los rayos de sol caían sobre la flor y convertían la cocina en un bello arco iris, ambas contemplábamos los destellos, medio hipnotizadas –Le buscaremos un lugar seguro –caminamos hacia la sala, pero el ruido del cristal roto me izo reaccionar.
— ¡Abuela! –la abuela yacía tirada en el suelo.
Sabía perfectamente que era todo lo que continuaba después de ese pequeño accidente, pero mis tristes y deprimentes recuerdos por un grito ahogado.
— ¡Zoe! –Sentí un ardor que se extendía por mi mano –Zoe, Zoe ¿Qué es lo que te sucede? –alguien me obligaba a caminar, pero aun no podía borra del todo las imágenes y los recuerdos, durante este tiempo después de esa terrible semana, no me había permitido recordarla ni una sola vez, escuche un chorro de agua y el dolor me trajo por completo a la realidad.
— ¡Auch! –grite, Leo estaba aun lado mío tratando de enjuagar la herida que tenía en el palma de la mano, al observarla bien ví que tenía incrustados pequeños trozos de cristal, ¿Había roto el vaso?
— ¿Qué son esos gritos? –Sol iba entrando a la cocina, pude ver como su cara se tornaba amarilla al contemplar el cuadro que le ofrecíamos Leo y yo y sus pensamientos eran tan preocupantes que me hizo salir de nuevo de su cabeza.
—Todos tranquilos, Sol no es nada grave, necesito hilo, una aguja y algo para desinfectar. Sol ¿Tienes eso, verdad? –claro que lo tiene sus padres son médicos, me dije, el problema era que no reaccionaba, Leo camino asía ella y la sacudió un poco.
—Si… claro… buscaré el maletín de papá –y salió aun sorprendida, yo decidí inspeccionar la herida ignorando el color y el olor que la sangre despedía, a pesar de que en mi trabajo nunca escapaba sin ningún rasguño, aun no había superado el terrible olor y las nauseas que la sangre me causaba; Sol llego con un maletín de piel negro y lo puso sobre la mesa.
—Necesito algo para desinfectarme la herida antes de coserla –ambos me miraron sorprendidos — ¡Muévanse!
—Zoe ¿Te vas a coser tú, aquí? –me preguntó Leo. Odiaba no saber que estaba pensando de mi, Leo era a la única persona que no le podía leer la mente, pero esta vez adivine que era lo que pensaba su expresión era tan clara "Esta loca". ¿Qué nadie dejaría de pensar que estoy loca?
—No iré a urgencias por una pequeña cortada, ¿Podrían hacerme el favor de ayudarme?, o de verdad iré a parar a urgencias por desangrarme.
—Eres imposible –movió la cabeza y no dijo nada más; comencé por desinfectar la herida, no sentía ardor ni dolor, al menos no de esa herida, podía sentir un gran dolor y un vacío donde debería estar mi corazón.
—Zoe, tienes que anestesiarte primero, te dolerá horrores si no lo haces. –Dios esta mujer tiene problemas serios. Pensó Sol.
—Créeme amiga tengo experiencia en esto –Tengo los resultados del diagnóstico y por mayoría de votos eres declarada como loca sin remedio. Se burlo la extraña voz en mi cabeza;tome las pinzas y saqué los trocitos de cristal de mi mano, sentí una especie de dejavú, esto tenía algo de parecido con un extraño sueño, solo que no había un hermoso vampiro lamiendo la sangre que emanaba mi mano. ¿Hermoso? era más que eso era un monumento a la bellaza, no, era un dios de la belleza. Si sobre todo los ojos rojos y llenos de odio con los que me miraba. Estas pláticas con esa extraña voz en mi cabeza me preocupaban. Leo me pasó una aguja e hilo, comencé a cocer la herida, hice una mueca de dolor y sentí de inmediato algo en mi cintura, baje la mirada y ví la mano de Leo.
—Lo siento –se disculpo y la quito.
—Descuida, quizá deberías dejarla es muy probable que me desmaye, el olor de la sangre me marea –me miro con sorpresa pero no dijo nada y volvió a colocar su mano en mi cintura con firmeza. No deberías de alentarlo. Estar con él era algo tan natural como respirar me sentía cómoda. Sol me pasó un frasco oscuro y una gasa — ¿Y esto?
—Eres muy valiente pero esto te ayudara, póntelo –lo abrí, tenía un olor fuerte, lo extendí por la herida y la cubrí con la gasa.
—Listo –les sonreí pero ellos no me regresaron la sonrisa en cambio me miraba incrédulos.
—Eres sorprendente, ni una lágrima. La vez que papá me cosió a mi llore y grite a pesar de tener anestesia, ¿Te han dicho que eres muy extraña?
—Si, me lo dices todo el tiempo, he tenido demasiados accidentes y ya estoy acostumbrada a este tipo de dolores –ambos se rieron, Leo aun me sujetaba la cintura, en el fondo yo sabia que nunca saldría con un chico, para que una relación funcione debe de haber confianza, y yo sabía que jamás llegaría a decirle a nadie lo que yo era realmente.
— ¿Zoe, que fue lo que paso? –me preguntó Sol, sacándome de mis meditaciones.
—Supongo que el vaso estaba estrellado y lo apreté con demasiada fuerza que se rompió.
—Leo ¿Podrías sacar las cajas? –Leo asintió, pero note que al retirara la mano de mi cintura lo hizo con pesar.
—Yo limpio sol.
—Zoe quisiera que me tuvieras confianza y me contaras quien eres en realidad. Se que guarda un secreto, me encantaría que me tuviera la confianza de decírmelo, talvez y sea algo muy grave.
—Sol… yo…
—No tienes por que decir nada en este momento ser que cuando estés lista me lo contaras, anda sal a respirar un poco de aire que yo limpio – No la voy a presionar, le sonreí y me fui, no podía contarle quien era yo, no me creería. ¿Pero quien era yo? ¿Una telépata caza vampiros? O ¿Unas chica con problemas mentales? Algo era seguro yo era todo menos una chica normal. Tienes que aprender a vivir con lo que tienes. Esto era grave, era urgente internarme en una clínica psiquiatrita mi salud mental estaba en peligro.
….
—Zo tranquila vas a salir a cantar no estas caminando hacia la horca. Dios que pinta tiene, verdaderamente esta muerta de nervios.
—Pues eso parece –le conteste.
—Lo harás genial, cantas maravilloso.
—Aun no se como me convenciste.
— ¿Estas lista?
—Nunca –era tonto resistirse, después de todo me había visto cantando eso significaba que realmente lo quería hacer. Asentí, ella se dio la vuelta y camino hacia el dj que paro la música, se escucharon algunos silbidos, Sol tomo el micrófono y dijo.
—Todos, atención, tengo algo mejor para ustedes, es momento de ponernos un poco románticos, conozco a una persona maravillosa que tiene una hermosa voz ella esta aquí para cantarnos un clásico de la música romántica.
—Tranquila todo saldrá bien –me dije a mi misma y comencé a caminar, me senté en el banco frente al micrófono.
—Vamos chicos creo que nuestra amiga necesita un par de aplausos para animarse –estaba por comenzar a híper ventilar, escuche una multitud de aplausos y enfoque la mirada, había demasiadas personas, seguro Sol había invitado a todo el mundo, era una fuerza de la naturaleza imparable. Recordé que nadie excepto Leo y Sol sabían que era yo la que estaba sentada apunto de cantar, llevaba el rostro cubierto por un antifaz; Tomé mi inseparable guitarra intente imaginar que solo éramos ella y yo en mi solitaria habitación.
Respire hondo y comencé a tocar, era una de mis canciones favoritas Everything, claro jamás en mi vida había tenido a quien dedicársela, no era difícil y me la sabía de memoria, pero te ponías nerviosa cuando no tienes más acompañamiento que tu voz y tu mente era un hervidero de voces. Que hermosa es… ¿Quién será?... jajaja y él no quería venir Evan es alguien muy raro… ¿Por qué no se calla? Su voz es tan chocante, no se porque ando con ella. Levante la mirada del piso, era ridículo pensar que nadie me miraba, sentí una mira demasiado fuerte, estaba poniéndome aun más nerviosa, decidí tranquilizarme, Cuando se es el centro de atención todos te miran, esa era la razón por la cual evitaba este tipo de espectáculos.
Dijera lo que dijera o en este caso, pensara lo que pensara, realmente lo estaba disfrutando, pude sentir como una sonrisa se extendía por mi rostro, una mirada capto mi atención Leo me miraba maravillado, en el momento en que nuestras miradas se cruzaron sentí un calorcito en el rostro y supuse que se había puesto del color de un hierro, al rojo vivo. Siempre serás la chica ruborizada. Era incomodo tocar con la gasa en la mano de hecho no debería de haberlo hecho, en cualquier momento comenzaría a sangrar, pensar en la sangre me causó nauseas; termine la canción y una avalancha de aplausos me ensordecieron fue inevitable no sonreír, pero la felicidad no duro mucho sentí húmeda la gasa.
—El publico pide otra –dijo Sol que tenía los ojos rojos ¿Había estado llorando?, le sonreí y levante la mano., ella asintió –Lo siento chicos nuestra estrella tiene una pequeña herida irá a curarla y nos deleitara con más canciones, preparen sus favoritas, después de esta conmovedora canción queremos bailar ¿Cierto? –todos gritaron que sí –Eso pensé, dj.
Se acerco a mi y antes de que pudiera decir nada yo le dije.
—Estoy bien, solo cambiare la gasa y tomaré un par de analgésicos.
—Lo siento amiga debí imaginarlo, subí el maletín de papá a mi habitación ¿Te acompaño?
—Descuida, verdaderamente lo disfrute, iré sola. –le sonreí y ella me devolvió la sonrisa; llegue a su habitación y cambié la gasa, no era una herida muy grande pero si molestaba, decidí tomar un par de analgésicos y salí de la habitación, al fondo había una escaleras, no tenía ganas de bajar al ruido, nunca había sido fan de las fiestas así que decidí subir las escaleras, había una puerta de madera muy simple pero hermosa, la abrí y entre la habitación, encendí la luz y toda la habitación quedo iluminada de una débil luz, las paredes estaba cubiertas de algo parecido a la tela y el suelo era de madera, había un baúl y un piano, camine hacía la venta y me senté el alfeicer, así que era yo la chica de mi visión pensé. Observé el piano como si nunca hubiera visto uno, era muy sencillo pero esa sencillez lo hacía hermoso, me entraron unas locas ganas de tocar, no había vuelto a tocar el piano desde la muerte de mamá, ella decía que yo tenía talento, y así era, presa de un loco deseo de recordarla me senté frente al piano y comencé a tocar su canción favorita, la música salía de mis recuerdo, del dolor que me causaba aun su ausencia, su vida al igual que la mía había estado maldita, hasta el ultimo segundo sufrió la condena de ser una Sant-Cleir.
—Maya es solo una niña, es nuestra hija, algo se puede hacer, no le diremos nada, le aremos creer que son solo sueños, pesadillas y las voces en su cabeza encontraremos la forma de que las ignore y algún buen día dejara de ver i oír.
—-Sam no le mentiremos a nuestra hija, la mentiras la ara débil, lo siento no se puede hacer nada, piensa que es mejor que halla heredado ese don que el mío, tú sabes lo que sufro para mantener la calma, el más mínimo descuido y podría matarlos a todos –mamá y papá estaban hablando en la sala, y yo estaba escondida en las escaleras, sabía que no eran pensadillas y esas voces en mi cabeza no eran solo mis pensamientos, había algo malo en mí, al igual que en mamá, siempre había pasado cosas extrañas cuando ella no estaba tranquila.
—No, no permitiré que mi hija sufra, su vida no será igual de miserable como es la de tu madre y la tuya, lo siento Maya si soy duro, pero ella no saldrá por las noches a enfrentarse con la muerte, ¿Recuerdas cuantas veces visitabas el hospital? ¿A caso quieres eso para tu hija?, porque yo no.
— ¿Crees que desearía que mi hija sufriera y cargara con esta maldición? Somos lo que somos Sam y no podemos luchar contra nuestra naturaleza, tenemos que aprender a vivir con lo que tenemos y hacerlo lo mejor que se pueda, no engañare a mi hija, estés de acuerdo o no ella sabrá la verdad. –mamá estaba subiendo el tono de voz, estaba enojada con papá, todos lo objetos de la casa comenzaron y vibrar era como si estuviera temblando.
—Maya, tranquila contrólate, nuestro hijos están en casa.
—No puedo Sam, llama a Zoe necesito su música. –mamá estaba muy asustada.
— ¡Zoe! Baja a tocar algo para mamá antes de la cena. –me apresure a bajar y sentarme frente al piano.
—Claro de luna cielo –me dijo mamá
—Beethoven.
El ruido de otra respiración en la habitación me trajo de regreso, voltee y ví a un chico.
—Lo siento no quería interrumpirte –me dijo, su voz sonó musical, se dio la vuelta y caminó hacia la puerta, se quedó un instante frente a ella dándome la espalda, yo estaba petrificada, nadie excepto mi familia me había escuchado tocar, me sentía enojada con ese chico impertinente que había invadido mi intimidad, él se volteó y me dijo de nuevo con su voz musical.
—No había escuchado a nadie tocar esa melodía con tanto… do… sentimiento –se corrigió.
—Gra…cias –jamás había visto a este chico tan impertinente, la debilidad de la luz y la distancia no me permitían ver sus facciones, pero sentía como si fuera a alguien que ya conocía. No dijo nada más y salió de la habitación. Sentí mi rostro húmedo me día cuenta que silenciosas lágrimas habían estado corriendo por mi rostro mientras yo recordaba la última vez que había tocado para mamá. Ella se ha ido, se ha ido, ha ido. Esas palabras me laceraban el corazón, el dolor no me dejaba respirar. ¿Por qué no? Me dije, así que deje que el dolor de la perdida llegara, hasta casi inundarme, llenando cada una de las partes de mi cuerpo. ¿Qué sentido tenía seguir viviendo? Mi vida era realmente patética, ni si quiera se le podría llamar vida, me levante con esfuerzos y me dirigí a la ventana y la abrí, mire hacia abajo, estaba lo suficientemente alto como para acabar con mi miserable vida, en todos esto años jamás me había planteado tan seriamente suicidarme como esa noche, me senté en el alfeicer de la ventana con las piernas asía fuera, ¿Dónde estaba esa ridícula voz que siempre estaba atormentando mi cabeza? ¿Ahora decidía guardar silencio? Que conveniente. Me impulse un poco más asía delante. ¿Qué estas haciendo? Valla decidiste hablar. No seas tonta. Siempre tienes algo que decir. Me equivoque, no eres tonta eres egoísta y cobarde. ¿Ahora soy cobarde? Tú madre y tú abuela, ellas tuvieron la misma vida que tú, de maldición como ustedes la llaman, ellas aprendieron a vivir con eso ¿y tú que es lo que haces? Te sales por la línea más rápida, ¿Qué pretendes? ¿Acabar con tu miserable vida y hacer miserable la de los que te aman? ¡EGOISTA Y COBARDE! Ten un poco de orgullo, inténtalo, sigue luchando, toma tu destino en tus manos… la voz se fue ¿Tomar mi destino en mis manos? Que fácil sonaba, pero no iba a permitir que nadie me llamara cobarde (ni si quiera una voz que solo existiera en mi mente) pensar en eso me hizo parece más loca, estaba por darme la vuelta y entrar de nuevo en la habitación cuando me enredé con el vestido y resbale, eso fue realmente patético, ahora que había decidido seguir con mi patética vida, estaba cayendo hacía la muerte, o eso pensaba, algo me alcanzo a tomar de la mano y me sostenía con tal ligereza como si estuviera sosteniendo una muñeca de trapo y no a una persona que pesaba 55 kilogramos; lo que fuera que me estaba sosteniendo ahora me estaba subiendo, pude sentir bajo mis pies suelo firme, me tambaleé un poco, las experiencias cercanas a la muerte siempre me producían mareos. Pude ver una silueta, sin duda era un chico.
— ¿Qué intentabas hacer? –me reclamó.
—Nada que te interese –había identificado la voz, era el mismo chico que me había interrumpido antes de mi intento de suicidio. Que descortés acaba de salvarte la vida.
—Cállate –dije en voz, muy baja, tan baja que era imposible que me hubiera escuchado alguien más que no fuera yo.
—No dije nada –me respondió.
— ¿Qué?
—Dijiste que me callara, no es lo más apropiado que se le dice a alguien que acaba de salvarte la vida –su voz sonaba ahora demasiado fría, como si se arrepintiera de lo que acaba de hacer, esto me enfureció.
—Nadie te dijo que lo hicieras –le respondí con la voz más envenenada de la que fui capaz de hacer. –Si te arrepientes puedes salir y dejarme sola, seguro lo volveré a intentar.
—Que ¿tú novio te terminó? –se burló de mi.
—Y dicen que las mujeres somos chismosas. –a pesar de que estaba muy molesta con este chico confianzudo quería ver el rostro que tenía esa musical y aun con la frialdad, hermosa voz, así que me acerque a él, entraba suficiente luz de la puerta que él había dejado abierta.
— ¿Qué haces?
—Nada –me quede congelada a mitad de un paso, su rostro era hermoso, era… un dios olvidado de la belleza, era el chico de mis pesadillas, él chico que me perseguía cada noche, pero en mis pesadillas él siempre tenía los ojos rojos y ahora eran de un hermoso azul que observaban mi mano herida con demasiada atención. Su cabello era ondulado y rubio, su rostro era hermoso, la reencarnación mortal de un ángel, su piel blanca demasiado blanca. Pero él no podría ser un vampiro como el de mis pesadillas ¿o sí?, claro que no sino se hubiera abalanzado a morder mi cuello y los vampiros no asisten a fiestas de estudiantes de preparatoria, su existencia aun era un secreto.
— ¿Por qué me observas tanto? –me preguntó. Sin pensarlo ni meditarlo y olvidando el coraje que había sentido asía este ser tan maravillo que estaba parado frente a mi le dije.
—Gracias –me miro por primera vez asía lo ojos al parecer sorprendido por mis palabras.
—Fue un placer. –nos quedamos mirándonos por mucho tiempo, de pronto el cambio su mirada como si hubiera visto algo en mis ojos, ¿Era miedo? –Tengo que irme, lo más seguro será que bajes, no debes estar sola en ese estado –se apartó de la puerta y me hizo un ademán para que yo saliera primero, desfile afuera de la tétrica habitación, ¿Por qué me veía con miedo y precaución? Había algo más preocupante que eso. El silencio. Llegamos a la sala y volteé para volver a agradecerle que salvara mi patética vida, pero el ya no estaba, era como si se hubiera esfumado.
—Zoe ¿Dónde estabas? Tardaste mucho ¿Por qué esa cara de preocupación? –era Sol
—Nada descuida estoy bien.
— ¿Lista para otra canción?
—Claro –necesitaba algo para distraerme, tomé la guitarra que me tendía y salimos juntas.
—Tu hermano está aquí –me dijo demasiado feliz. –Te lo has perdido todo
— ¿Qué pasó? –pude notar el nerviosismo que ocultaba su voz.
—Bueno me besó ¿Estas enojada?
—No claro que no, yo se que te gusta y si eso te hace feliz a mi igual.
—Gracias amiga, me quitaste la angustia que sentía, no hubiera soportado que esto se convirtiera en un problema entre nosotras. – Como la quiero. Me abrazo y yo le regrese el abrazo siempre había sido tan efusiva, se separo de mi y me miro a los ojos -¿Por qué tienes el maquillaje corrido? ¿Estuviste llorando? –maldición se me había olvidado que había hecho una gran escena.
—No claro que no
—Ven –me quito el antifaz y me retoco el maquillaje –Perfecto, lista para salir al escenario.
Canté más canciones de las que había cantado en mi vida, todas las que el público pidiera y claro las que yo me sabía, mi repertorio era extenso, todos las tardes y noches, las que no ocupaba para cazar vampiros, me encerraba en mi habitación a regodearme en mi miserable tristeza tocando la guitarra, ya que no podía vivir sin la música.
—La última chicos –ya eran más de las 3 de mañana. Había un chico frente a mí que abrazaba a su novia con tanto amor que me obligo a voltear para otro lado me gritó.
— ¡Everything de nuevo! –se escucho un grito de acuerdo y yo asentí, comencé a tocar de nuevo, pero a diferencia de hace un rato esta vez si había un chico en mi mente. Aquel que me había salvado sin conocerme, ¿Cómo supo que había estado por caer? ¿Por qué sin conocerme se abalanzó a salvarme? ¿Por qué su mirada de miedo asía mí? ¿Por qué el silencio en su mente? Lo busque con desesperación entre los pocos que quedaban, pero no lo encontré, me sorprendió sentirme decepcionada.
¿Por qué sentía tanta curiosidad por ese chico? Después de todo no era más que un chico impertinente, debería de estar enojada y molesta con él, ahora que lo pensaba, el destino se había apiadado de mi otorgándome lo que con tanta insistencia le pedía, que terminara con la maldición que me perseguía, que dejara de torturarme, matándome poco a poco y que lo hiciera de una vez, y él me había arrebatado sin compasión la oportunidad de haber sido libre; sí, eso es lo que tenía que hacer odiar a aquel despiadado que sin consideración me había regresado a esta vida que tanto me hacía sufrir, a la maldición de la que era y sería esclava por siempre, a la soledad que me consumía el alma día a día, respiraba por instinto, hacía años que no hacía algo por placer, era incapaz de distinguir entre la noche y la oscuridad, una inmensa nube de dolor oprima mi pecho y cada mañana que abría los ojos me preguntaba ¿Por qué el destino no se apiada de mi y me mata?
Él y solo él era el culpable de que yo siguiera aquí, buscando una razón de seguir respirando, ya no tenía fuerzas de intentar otro suicidio. Había vuelto la Zoe deprimida, de esa terrible semana.
— ¡Zoe ya estoy arto de verte así! ¿A caso no te as visto en un espejo? –no quise contestarle, la verdad es que había tapado todo en lo que me pudiera reflejar, sabía que aspecto tenía. –Quizá y un cadáver tenga más vida que tú.
—Ya déjalo Erik, no insistas –mi voz sonaba muerta sin vida, era un claro reflejo de mi alma.
— ¿No te das cuenta de que te estas matando?
—Yo no me estoy matando, no he intentado suicidarme a pesar de las muchas veces que lo he considerado.
—Esto es mucho pero que si tomaras un cuchillo y te cortaras, o si te lanzaras de un edificio quizá y sufrirías menos si bebieras un frasco de pastillas.
—No digas tonterías, no los lastimaría de esa forma.
— ¿Ahora resulta que eres compasiva? No salgas con que lo haces por nosotros, es aun más doloroso ver como acabas con tu vida poco a poco, añoro la vida que relucía en tus ojos y de la cual tu voz estaba impregnada, sonaba como campanas que no anunciaba otra cosa que la llegada de la felicidad, esa luz que solo tu tenías y que nos contagiabas a todos ¿No te causa lastima escuchar a tu hermanita llorar siempre que te escucha gritar por las noches? –eso me tomó por sorpresa, pensaba que había dejado de gritar, cada noche sentía el mismo impulso de buscar algo que llenara mi vació y cuando me daba cuenta de que me mentía a mi misma tratando de buscarlo y descubría que siempre estaría sola, era cuando me despertaba gritando.
—No puedo salir de las sombras Erik, el solo pensar que me quedare sola, que mi vida será una maldición y que jamás podré tener el placer de abrirme con alguien completamente me esta consumiendo.
—Si sigues así realmente terminaras sola –bajo la mirada y salió de mi habitación, pero yo había notado una lagrima caer
Y fue cuando entendía que él sufría al ver la muerte lenta que yo había elegido, él hubiera preferido vivir sin mi que verme de esta forma, en ese momento tome la decisión de que intentaría recuperarme por él, por papá y por Cam. Y ahora estaba desecha de nuevo todos los esfuerzos de estos meses parecían haberse borrado de la nada, ya no podía recordar como salir de las sombras.
….
El silencio de la casa quedaba interrumpido por el tin, tin, tin de las gotas de lluvia que chocaban en las ventanas, el cancel que daba al pequeño balcón de mi habitación estaba abierto de para en par, dejando filtrar el frío aire producido por la tormenta que tenía lugar afuera, mi habitación estaba sumida en una oscuridad perturbadora, la cortina que cubría el cancel se retorcía como si sufriera un dolor insoportable, podía contemplarla desde mi cama donde permanecía acostada, esperando que el fío que sentía congelara mis pensamientos y así permitirme dormir sin ser presa de terribles pesadillas. No había dicho nada sobre mi fracaso al intentar suicidarme y tampoco sobre el misterioso chico que sin dudarlo había salvado a una esclava de la soledad, ya no sentía mi cuerpo, la lluvia comenzó a hacerse más persistente, y podía sentir una ligera brisa. Eres patética. Recordé la escena de mi obra favorita Cumbres Borrascosas, donde Heathcliff después de cuatro días de estar en ayuno se encerró en su habitación, se recostó en su cama con las ventanas abiertas, dejando que el frío entrara, esperando que la muerte llegara por él y lo llevará junto a su amada Catalina. Escuche el auto de Sam estacionarse frente a la casa, tenía que pararme a cerrar la puerta o él se enfadaría conmigo, pero había una gran diferencia entre lo que tenía que hacer y lo que quería hacer, lo oí gritar mi nombre, decidí ignorarlo y como era obvio venía a comprobar que estuviera en mi habitación, lo mejor era fingir que dormía.
—Zoe, cariño, que frío hace aquí dentro, está niña dejo el cancel abierto –escuché sus pasos dirigiéndose a cerrar el cancel, pensé que se daría cuenta de mis temblores y me cubriría con una manta, pero en ciertas ocasiones lo que parece obvio para uno no lo es para otro, escuche cerrarse la puerta de la habitación, me quite los tenis y con trabajo logré arroparme con las mantas de mi cama, encendí la lámpara de noche y tomé el primer libro del buró, leí el titulo y eso me hizo reír.
—Cumbres Borrascosas –había pequeños papelitos pegados a las hojas, recordé que los había puesto para no olvidar donde estaban mis frases o partes favoritas, lo abrí por la primera parte que estaba separada y comencé a leer.
—Mis grandes penas de esta vida han sido las de Heathcliff todas las he visto venir y las he sufrido desde el principio, mi única razón de vivir es él. Si todo lo demás sucumbiera y él se quedase, yo continuaría viviendo, pero si lo que quedase fuera lo demás y él desapareciera, el mundo me sería ajeno en absoluto, y yo no parecería siquiera de este mundo… que cursi –y cerré el libro, no me importaba que fuera cursi era una buena historia. Aun no tenía sueño, pero cada parte de mi cuerpo estaba congelada, me levante de la cama, tomé una pequeña manta y salí del congelador en el que se había convertido mi habitación.
—Hola Cam ¿y Erik?
—Pasó a casa de Sol, espero que se de prisa muero de hambre.
¿Y Sam?
—En la cocina –me miro con cara de miedo, Sam cocinaba terrible por eso Erik era quien cocinaba —Estas helada ¿te metiste a dormir al congelador? –se burló de mi.
—Algo así –era hora de intervenir, si comíamos algo preparado por Sam era muy probable que nos intoxicáramos.
— ¿Papá que haces?
—Nada –estaba sentado en la mesa con una taza de café —Deberías tomarte una taza, estas morada del frío, dejaste el cancel abierto —me dijo con reproche.
—Lo siento olvide cerrarlo –pude darme cuenta que estaba nervioso, Sam no era alguien que expresara mucho, pero notaba que tenía un cierto número de palabras que no eran normales en él, lo que me diría era algo serio, pero yo no accedería, tome una gran taza y me serví el resto del café que quedaba en la cafetera y la volvía a llenar, me senté frente a él, pero él evitaba mi mirada, él sabía que era imposible que yo me enterara por adelantado lo que estaba por decirme, así que decidí terminar con su tortura.
—Escúpelo –le dije.
— ¿Qué?
—Que me digas que estas pensando.
—Si ya lo sabes que chiste tiene que te lo exprese con palabras
—Porque quiero escuchar que me lo pidas, aun que he de decir que mi respuesta ya la sabes, pero finjamos que soy una chica… no tan rara ¿vale?
—Zoe esto es algo muy serio, quiero… creo que es… mejor para la… familia que dejes de… jugar a la heroína… y te comportes como una chica… norm… de tu edad. –aun seguía evitando mi mirada. ¿Por qué me decía esto ahora?, eso no importaba yo sabía la respuesta, al igual que él.
—No
—Pero hija no puedo soportar el saber que arriesgas tu vida cada noche que sales, verte así, desvelada y cansada me… —se le corto la voz y no dijo nada más.
—Mi decisión es esa y no va a cambiar, mamá y la abuela querían que así fuera, que usara mi habilidad para el bien de todos a costa del mío propio.
—Pero ellas no están aquí para ver como te deshaces de cansancio, como saltas al mínimo ruido, y lo que es pero ellas no están aquí para escucharte gritar cada noche.
-Digas lo que digas no cambiare de opinión, deberías de pedir pizza Erik hace la cena cada noche hoy se merece un descanso, yo no cenare –me levante, tome mi taza y la jarra de la cafetera y subí a mi habitación. No abandonaría lo único que me mantenía de pie y la razón por la que respiraba cada día, sabía que sucedería esto en algún momento, Sam había hecho que mamá dejara la caza para dedicarse a su familia, se que ella era feliz pero se sentía culpable por abandonarla, la abuela me lo había dicho, yo no iba a dejar así como así lo único que en cierto modo me producía algo de vida. Estaba exhausta, entre la tarea y la búsqueda de vampiros terminaba agotada, me bebí el café de la taza y me metí a la cama deseando tener un sueño reparador y tranquilo.
De nuevo reviví la experiencia de hace algunos días, pero era diferente, podía contemplarlo desde lejos, mi otro yo estaba sentada frente al piano tocando con los ojos cerrados y derramando lágrimas silenciosas, de improviso la puerta se abrió y entro el chico que se quedo mirándome tocar el piano, yo estaba despertando de mi ensueño, intercambiábamos algunas palabras y él se salía, verme llorar de esa manera era doloroso, me dirigí a la venta y me senté en el alfeicer estaba por tirarme a la nada pero en lugar de eso estaba volteándome, la puerta se abrió y yo desaparecí de la ventana, la persona que entró se movió a una velocidad inhumana y con gran facilidad me sostenía y me colocaba de nuevo en el suelo, miraba asía abajo, pero realmente estaba observado algo en mi mano, su mirada cambió, se volvió fría, precavida y note miedo, la luz le dio por unos segundo en el rostro y note lo que ese día ignoré, su piel blanca y esas ojeras amoratadas que tanto me habían perseguido, la visión desapareció
— ¡VAMPIRO! -escuche que alguien gritaba y hacía ruidos, sentí como si temblara la casa, veía borroso a causa de las lágrimas. Escuche cerrarse el cancel y abrirse la puerta de mi habitación, me levante de la cama impulsada por el instinto de sobrevivencia, corrí hacía el armario y saque la espada con un ágil movimiento la desvaine.
—Zoe… piojita cálmate soy Erik… piojita tranquila no te asustes estas en casa…
— ¿Erik? –aun escuchaba gemidos, estaba temblando.
—Zoe tira eso, no querrás herirme ¿verdad? –dejé caer la espada y él se abalanzó a abrazarme. —Cálmate Zoe solo fue una pesadilla, deja de chillar, vamos no tiembles de esa forma, contrólate –no me había dado cuenta de que era yo la que temblaba y la que hacía esos ruidos.
— ¿Qué paso? –me preguntó Sam.
—Nada, solo a sido una pesadilla –le dije —Váyanse a dormir o despertaremos a Camila.
— ¿Segura que estas bien? –me preguntó Erik.
—Segura, sólo ha sido una pesadilla, creo que tanto café me causa alucinaciones, juraría que alguien… —me callé, no era conveniente que pensaran que estaba alucinando o que estaba loca.
—Esta bien te dejaremos dormir –Erik me besó la frente al igual que Sam y ambos salieron de mi habitación.
Ese chico quien quiera que fuera era un vampiro, sin duda, la palidez de su rostro, la rapidez, la fuerza y las ojeras, esas ojeras que no eran normales en un humano. Sabía que no había sido ninguna pesadilla, ya había soñado antes con el pasado, no sólo era capaz de escuchar los pensamientos de las personas sino también tenía estos escasos sueños que me mostraban algunas cosas que quizá y sabía pero que evitaba aceptarlas, eso era lo que me asía aun más anormal, estaba maldita por todas partes. Deja tu tortura personal y pensemos que vamos a hacer. ¿Vamos a hacer? Hablar en plural conmigo misma era aterrador, pero tenía razón, lo más conveniente sería avisarle a la sociedad. Claro ¿y que se den cuenta de tú error? Ahora si sólo soy yo, pero de nuevo tienes razón, no dejare que se den cuenta de nuestro error, investigaré primero ¿Quién es? Y ¿Cómo llegó a la fiesta de Sol? Ella debería de conocerlo. La pregunta más importante de todas ¿Por qué te dejo con vida? ¿Por qué no te dejo caer? No se, pero esa no es la pregunta más importante, ¿Por qué esa mirada de miedo en sus ojos? Y ¿Qué era lo que observaba en mi mano? Zoe amiga mía ¿No recuerdas que llevabas en la mano ese día? Me quedé pensándolo, ¿Qué llevaba ese día en la mano? … Claro el anillo de la familia, su mirada de miedo era porque me había reconocido, después de todo yo era tan conocida entre ellos, como entre los mortales Michael Jackson. Últimamente estas muy despistada.
¿Cómo le preguntare a Sol quien era sin parecer que me interese? Ella pensará que me gustó y se pondrá pesada, ¿Pero y si no lo conoce? Pensará entonces que estoy loca.
—… ¿Tú que dices Zoe?, ¿Zoe nos estas escuchando? –sentí que alguien me tocaba el hombro, eso me hizo sobresaltar aun no había superado el miedo de la visión y el ruido del cancel cerrarse de la noche pasada así que tomé el brazo que me toco y lo doble asía su espalda separándolo de mí.
—Tranquila Zoe me estas cortando la circulación.
— ¿Leo? Lo siento no quería herirte, es solo que estoy un poco paranoica.
—Te libraste, anoche me apunto con una espada. –se burló Erik.
— ¿Qué haces con una espada? –me preguntaron Loe y Sol.
—Es lo que yo quisiera saber.
—Me la regalo la abuela –le dí un pisotón a Erik para que no siguiera hablando y ya no dijo nada más — ¿De que hablaban?
—De que haríamos en tu cumpleaños faltan unas pocas semanas y no nos has dicho nada. Esta mujer anda últimamente más extraña que de costumbre y valla ¡que reflejos y que fuerza! Pudo romperle el brazo a Leo.
—Saben que no me gustan las fiestas y si pretendes hacer una y quieren que asista mejor no me comenten nada —me sentí tan extraña de por los pensamientos de Sol.
—Después continuamos hablando, ustedes dos tenemos clase de Etimologías en cinco minutos –nos dijo Leo, yo no le podía preguntar nada a Sol si estaba Leo o mi hermano presentes, Leo pensaría que se trata de un chico que me gusta y se que lo lastimaría y Erik pensaría algo más acertado le diría a Sam y él a Víctor y eso era lo que yo estaba evitando, no decirle nada a Víctor.
—Sol ¿Podemos ir al baño? —esa era una escusa perfecta, quizá y hubiera sido más sensato preguntárselo en otro lugar que no fuera la escuela, pero estaba realmente desesperada por saber si ella lo conocía.
—Claro, nos vemos después –le dijo a Erik y lo beso, no me molestaba que mi hermano saliera con mi mejor amiga, pero esto era realmente incomodo. Lo amo tanto. Pensó mi amiga entre muchas otras cosas empalagos, tanta miel me lastimaba e hice un gruñido, de inmediato capte un pensamiento de mi hermano. Deja de leer la mente de mi novia. Claro como si fuera tan fácil.
—Leo ¿Quieres acompañarnos al baño?
—No gracias se tardan horas, las veré en el salón –y se fue.
—Sol –dije con voz urgente
—Si, si nos vemos ¿Por qué la urgencia? Que desesperada, que impertinente. Me sentí culpable por arruinarle el momento, pero era más urgente lo que le tenía que decir
—Tengo algo que preguntarte –decidí que lo mejor sería ser directa.
—Dime
—En tu fiesta conocí a un chico.
— ¿Si? –lo mejor sería que creyera que me gustaba a que le dijera la verdadera razón por la que se le preguntaba.
—Es alto, de cabello rubio ondulado, ojos de un azul profundo -¡Un dios pagano de la belleza! El cual no nos conviene. Pero eso no le quita lo guapo.
—Mmm… si se quien es ¿Por qué me lo preguntas? ¿Será que mi amiga…
—Quiero saber como se llama
— ¿Qué? ¿Tú quieres saber el nombre de un chico? Esto es algo que creí que jamás vería. Si creo saber porque te interesa, es algo extraño igual que tú, diría que harían una bella pareja –y así sería si el no fuera un monstruo. —Es muy guapo, bueno de hecho toda su familia es muy hermosa — ¿Qué? ¿Había más? —Papá conoce a su mamá Annette su esposo murió hace algunos años y ella se quedo al cuidado de los hijos que el tubo con su otra esposa, ella se ve realmente joven para tener hijos de esa edad. Claro él era tan raro como ella, su pareja ideal, con que mirada me lo pregunta y esa desesperación. Sus pensamientos me estaban incomodando, Por qué no sólo pensaba en su nombre y ya.
—Sol su nombre.
—Que desesperación, no se su apellido pero él se llama Evan después seguiremos hablando de tu enamorado o llegaremos tarde a clase.
Evan, Evan el vampiro ¿No crees que suena a nombre de novela romántica? Eso no es lo que debería preocuparnos Sol mencionó "toda su familia" eso es lo que debería preocuparnos, no sólo hay un vampiro sino un clan, un aquelarre, generalmente siempre van en parejas y solo se reúnen de vez en cuando, esto era nuevo una familia de vampiros ¿Cuántos serán?, no había encontrado nada, ni una sencilla noticia de alguna desaparición, seguro cazan muy lejos de aquí para no llamar la atención. ¿La atención?, se supone que ellos no se muestran ante la humanidad, ellos protegen su secreto más que el que nosotras tenemos. No, esto no tiene ningún sentido, necesitamos más información. Vamos mejorando ya aceptaste el plural. Es patético que escuche una voz en mi cabeza, no lo empeores. No amiga mía lo patético es que hables con ella. Ya cállate.
¡¡Shock!! Evan, ese nombre ya lo había escuchado en la mente de una chica …jajaja y él no quería venir Evan es alguien muy raro…
—Zoe ¿Podrías traducirnos la primera palabra griega, al latín y al español? Zoe
— ¿Qué? –la voz del profesor interrumpió mi momento de shock.
—La primera palabra del griego como pasa al latín y a su vez como pasa al español.
—Si, si ¿Qué página? –le susurré a Leo.
—89
—Esperaremos a que Zoe nos dedique un minuto de su tiempo ¿En que pensabas? –me preguntó el profesor —Se que no tienes novio y he de decirte que muchos de aquí desearían susurrarte las páginas y las respuestas.
—No creo que sea lo más conveniente que le confiese en que pensaba –no claro que no, jamás le confesaría a nadie el hecho de que mantenía una amistad con una voz en mi cabeza, eso me haría ganar un boleta directo a una clínica psiquiatrita, pero aun no le podía confesar el shock que invadía mi mente, encontré la página que debería de haber resuelto durante estos cuarenta minutos que pasé pensando en el chico. Ahora ya sabemos su nombre, Evan, el vampiro Evan —En griego se lee "efímeros" en latín pasa a "efimerus" y en español "efímero" ¿correcto?
—Si correcto, y para que te perdone el haber pasado casi una hora pensando en cosas ajenas a la clase, ¿Por qué en español es singular siendo que el griego y latín terminan con "s"? –eso era muy sencillo.
—Porque el singular en griego es "os" y en latín es "us".
—Perfecto, puedes volver a tus pensamientos
—Gracias
—Como la señorita Zoe nos mencionó la terminación del singular en el griego es…
….
—Nunca había visto que un chico te tuviera tan distraída –me susurro Sol, estábamos tirados el pasto ella Leo y yo en nuestra hora libre de historia.
—Calla, aun tenemos esa plática pendiente –le respondí.
— ¿Qué tanto murmuran ustedes dos?
—Nada –contestamos las dos, amabas sabíamos como tomaría Leo mi repentino interés por el chico.
—Leo necesitamos planear el cumpleaños de Zoe ya que parece que ella tiene la intensión de pasarlo por alto
—Por favor nada que implique volver a ser el centro de atención.
—Es tu cumpleaños debes de ser el centro de atención, me sorprendes no había conocido nunca a una chica que le deprimiera de esa forma su cumpleaños –claro quizá y no había conocido a una persona tan desdichada como yo, la fecha de mi cumpleaños me deprimía porque era el recordatorio de que mi vida cada año era peor.
—Quizá y necesites un novio que te de un poco de vida y una razón para disfrutarla –me dijo Sol, Quizá y Evan, oh el es tan guapo, pude notar el cambio en la expresión de Leo estaba pendiente a mi respuesta, trate de ignorar su taladrante mirada.
—Sol sabes lo que opino del amor, "El amor nos da el poder…
—…de destruir –concluyeron los dos, la expresión de Leo me torturo el corazón, yo no tenía la oportunidad de estar con alguien del modo en que Leo quería, el era mejor que yo, se merecía a una chica maravillosa igual que él, el pensar en la chica ideal para el sentí algo extraño ¿Celos?
—Tengo una razón para disfrutar la vida –terminar con cada Esclavo de la Noche que cayera en mis manos, esa era mi vida y la razón que me hacía no detestarla tanto, que viene siendo lo mismo.
—A sí ¿Cuál? –me preguntó Leo.
—No quisiera revelarles mi oscuro secreto, sino ya no sería la misma, uno debe de conservar cierta privacidad –ambos bufaron y se miraron con las palabras "es imposible" grabadas en la mirada. Odiaba tener que fingir, lo pero es que sabía que lo asía mal, ellos llevaban poco de conocerme y sabían que guardaba un secreto grande, pero ni en sus más locos delirios se han aproximado a la realidad.
Leo nos llevó a la casa de Sol ella y yo aun teníamos una plática de chicas pendiente.
—Tú también deberías de buscarte una novia –le dijo Sol a Leo.
—Solo tengo ojos para una chica –intente con todas mis fuerzas ignorar ese comentario. Pero fracase —Y si me ven con ustedes todo el día será más difícil.
—Con la pena venimos incluidas en el paquete –le dije.
—Ja ja ja ja, bueno me marcho, así podrán tener su charla de chicas. –se despidió de las dos y nos quedamos viendo como se alejaba en su coche.
—Esta enamorado de ti, es amor puro, le destrozarías el corazón si se enterara de que te gusta otro chico.
—Gracias amiga eso me hace sentir mejor –quizá y cuando halla destruido al nuevo clan de vampiros que se cruzaba en mi camino, podía intentar algo con Leo, a quien engañaba él me gustaba.
—No lo decía para torturarte, ahora sí que comience el interrogatorio.
—Bien, ¿Cuánto hace que lo conoces?
—No se cuanto llevan viviendo en D.F. pero papá los conoce desde hace un par de años, creo que un día ella llevo a una chica al hospital, creo que habían abusado de ella, y desde allí mis padres le tiene cariño a su familia, son ella Annette, Evan que ha de tener nuestra edad, Melinda que ha de tener 15 años y su sobrina Allison con su novio Iván ellos han de tener quizá 19 años, Evan estudia pintura en el mismo lugar que yo, he de decirte que es un artista y es todo lo que se de ellos.
—Así que los conoces desde hace mucho tiempo ¿cierto? –ella asintió — ¿Por qué dijiste que es igual de extraño que yo?
—Bueno tiene la misma mirada de sufrimiento y de que oculta algo… de hecho me recuerda a alguien… tú. — ¿Sufrimiento? ¿Esas cosas repugnantes sufren? —De hecho había algo que te quería decir, él me preguntó por ti.
¿Por mi? ¿Qué te dijo exactamente? Cuanta desesperación de esta mujer. Pensó Sol, pero decidí ignorar su pensamiento.
— Quería saber como te llamabas, me dijo "Conocí a una chica en tu fiesta, de cabello negro, y de una voz muy hermosa, fue la chica que cantó ¿Quisieras decirme como se llama? Me gustaría invitarla a salir algún d…
— ¿Qué le dijiste?
—Si no me interrumpes puedo contarte, le dije que no podía darle tu nombre a un descocido, bueno para ti, pero que pronto sería tu cumpleaños y que mejor te lo preguntara personalmente.
¿Qué? Sol ¿Estas loca?
—Oh vamos, no me digas que no te gusta. A mi no me engañas
—Pero… ya olvídalo, tengo una mejor idea –un plan realmente magnífico se me estaba creando en la cabeza, haría lo posible por entrar a estudiar pintura si era necesario. — ¿Qué me dices si me inscribo en la misma academia de arte que tú?
— ¿Qué? —Woo es tan impredecible —Bueno no estaría mal, no sólo hay pintura, también hay canto y algunos instrumentos ¿De verdad lo harías solo por estar con él?
—Claro –pero por razones muy diferentes a las que ella se imaginaba.
Pasaron día enteros de preocupación y arduo trabajo, buscaba más insistentemente artículos sobre desapariciones o muertes humanas que tuvieran el sello personal de un vampiro, encontré algunos, pero nadie me aseguraba que fueran causados por ellos. Este lugar es demasiado enorme para que solo existan un par de vampiros toma en cuenta eso. Claro, quizá y halla los suficientes como para mantenerme ocupada el resto de mi estancia aquí, sabía que quizá y no durara mucho, después de todo mi forma de hacer las cosas no eran de la mejor manera, y mi otra preocupación quizá y demasiado superficial como para llamarse preocupación, la sorpresa que me esperaba para mi cumpleaños faltaba poco y sabía que no me haría sentir nada bien.
