Hola a todos los lectores

por que no le an dejado reviews a mi Super amiga¿?

bueno kreo k ella le dedik este libro a un par de personas para ella

especiales.... su novio, su amigo Alan y claro por supuesto a mi...

bueno chikos cuidense....

y leean este capitulo q espero los atrape tanto como a mi...


FIESTA DE CUMPLEAÑOS

Después de la plática con Sol ya había tomado una decisión, el problema era de que manera planteárselo a Sam. No podemos aplazarlo más. Me encanta que me tomes en cuenta. No digas nada que eso me hace sentir más loca de lo que se que estoy. Bueno a hacer nuestro trabajo muchachita. Silencio, si no tienes una idea de cómo plateárselo a Sam no digas nada. Silencio por fin, bueno ahora a pensar, si le decía que quería estudiar pintura no me creería, sabe lo pésima que era en eso, canto, me diría que mi voz ya era perfecta, piensa, piensa, ¡Claro! Lo único que no me negaría, me sentía avergonzada solo de pensarlo, utilizaría un recurso cruel y despiadado, pero era la única forma, me levanté de la cama y baje.

—Sa… papá, necesito pedirte algo.

— ¿Tiene que ser ahora? El partido está por empezar

—Me siento desplazada, lo peor es que es por un televisor –dije, con la voz más sentida que pude.

—No claro que no –perfecto ahora me prestaría atención, me sentí enferma.

—Quiero seguir con mis lecciones de piano. —se había quedado sin habla como yo suponía. Por fin lo esta superando, y si quiere seguir tocando no hay problema, estoy tan orgulloso de ella, mi ne…

—Papá no te pongas sentimental por favor –sus pensamientos me hacían sentir culpable, no tenía derecho de mentirle de esta manera, pero eso lo hacía feliz.

—Lo siento pequeña, claro ¿Dónde quieres seguir estudiando?

—Sol me comento que en la escuela que ella estudia pintura, también hay música y piano. Esa chica la está ayudando tanto. Pensó Sam

—Claro, mañana mismo ve a inscribirte.

—Gracias papi, ahora sigue viendo el partido. — ¿Volverás a tocar? Los pensamientos de Erik me tomaron por sorpresa, me voltee y él estaba plantado en las escaleras con cara de "No lo puedo creer".

—Piojita ¿Volverás a tocar? ¿El piano? — ahora lo había expresado con palabras.

—Sí, decidí que era tiempo de superarlo. —sentí su cuerpo chocar con el mío y sus brazos rodearme.

Sol dijo que invitaría al chico a lo que sea que estén preparando para mi tortura, tenía que pensar en una estrategia para terminar con todo esto, ya había tomado una decisión respecto a mi vida amorosa. Tú no tienes una vida amorosa. Valla ya te habías tardado en hablar, no puedo seguir sola. ¿Y yo que soy? Tú, eres la consecuencia de que yo este sola, no es muy sano charlar con una voz extraña…

Siempre es tan distraída, no se que le ve Leo, no es bonita, es tan rara, siempre con esa mirada de asesina… —Esos pensamientos me sacaron de mi charla con la chica que vive en mi mente, y eran sin duda de Mercedes, era una de las tantas chicas que me odiaba a causa de que Leo mostrara interés por mi, todas las chicas morían por él, y a menudo tenía que soportar las fantasías de todas esas chicas, pero ninguna de ellas lo conocía como yo, a pesar del inconveniente de no saber que piensa (hay veces que en verdad agradezco que su mente este tan llena de silencio y así evitar enterarme de sus sentimientos por mi) lo conocía tan bien que juraría que él al igual que yo guardaba un secreto. Recuerdo como nos conocimos, fue algo demasiado vergonzoso.

Maldición detesto tanto las albercas, no puedo creer que tengamos natación obligatoria Pensé. Iba caminando aun lado de la alberca a entregarle mi comprobante al profesor de Educación Física y a explicarle la razón por la que no podía entrar a la alberca esta clase, deje mis cosas en las gradas y seguí mi camino, todo mi grupo corría alrededor de la alberca, "No puedo creer, hay chicos tan guapos". ¿Tú de nuevo? ¿No puedes callarte? Esa voz se estaba convirtiendo en una molestia. Iba tan distraída que como era de esperarse en una persona llena de tanta torpeza como yo, choque contra alguien, me enredé con mis propios pies y caí dentro de la alberca; estaba tan fría que me cortaba la respiración, no sabía nadar la desesperación se estaba apoderando de mi, sentía como el agua entraba por mi nariz y mi boca. "Eres realmente patética, seguro le pondrán en honor a ti tú nombre". ¡YA CALLATE!

¿Estas bien? escuché la voz de un chico, quería saber que pensaba, intente hurgar en sus pensamientos (algo extraño en mi siempre le otorgaba a la gente la mayor privacidad que mi maldición me lo permitía) pero solo había silencio en su mente, así que me esforcé y fue peor me llegaron los pensamientos de todos. "Dios que chica tan exagerada" "Es hermosa" "No se que le ven, es tan dramática" "¿Por qué Mi Leo la esta viendo de esa forma? Ahora resulta que ya tengo otra rival, seguro cuando despierte se aprovechara de la situación, ¿Por qué tubo que ser él el que le diera respiración de boca a boca?

¡¿QUE HICISTE QUE?! ¿Quién te da derecho de besarme? le grité, pero al momento me arrepentí, acaba de responder ante un pensamiento que sólo yo había escuchado.

Lo siento pero no respirabas, ¿Tenías sed? Casi bebiste la mitad del agua de la alberca. se escucharon algunas risas y dos pensamientos captaron mi atención; el primero era de una chica "Espero que se encuentre bien, parece ser la chica nueva" tendría que buscar a la dueña de esos dulces pensamientos asía mi; y el segundo era mi hermano "Estas toda empapada ¿No te dijeron que a la alberca se mete con traje de baño? Y si no te has dado cuenta metiste la pata." Era tan impertinente.

Leo deberías de llevarla a la enfermería tiene un corte en la frente ¿Qué? ¿Otra cicatriz? Sentí que alguien me levantaba en brazos, no era una inválida.

Bájame, puedo caminar sola le demandé, el me puso en el suelo y cuando me proponía a dar un paso pisé una maldita piedra y mi pie se doblo.

Creo que ya fueron suficientes accidentes por un día y volvió a llevarme en volandas. "Que mirada tan linda, piojita rompecorazones, cupido a flechado a este chico, ¿Será la reencarnación de Romeo? Se burló Erik.

¡Guárdate tus comentarios! le grité

No he dicho nada me dijo el chico que me llevaba cargando.

No te lo decía a ti, se lo decía al estúpido de mi hermano.

Ok estás teniendo alucinaciones, nadie ha hablado.

—Zo… ¿Quién quieres que pase por ti? ¿Zo?

— ¿Mmm…? —había estado tan sumergida en mis pensamientos que me había olvidado de ellos. Estábamos tirados en nuestro lugar favorito, el pasto frente a los vestidores de las chicas.

— ¿En que pensabas? —me preguntó Sol. Valla ¿Habrá estado fantaseando con Evan? Pensó.

—En el día en que los conocí ¿Lo recuerdan? —Como olvidarlo, te metiste entre Leo y yo. Pensó Mercedes.

—Jajaja pero ¿Cómo olvidarlo?, anduviste toda mojada por la prepa —se burló Sol.

—No, solo el pantalón Leo me prestó su sudadera.

—Cierto, y aun la sigo esperando.

—Pues si quieres puedes tomar asiento, no pienso regresártela —Leo volteo los ojos pero no dijo nada, pude ver las imágenes que se estaban creando en la mente de Sol, desde ese ángulo pude notar la mirada de Leo, estaba sorprendido muy sorprendido, comencé a reírme de su cara.

¿Y ahora de que se ríe?, está completamente desquiciada. —Los pensamientos de Mercedes me estaban alterando, volteé a mirarla y me sonrío, su sonrisa era tan falsa o quizá sólo porque yo sabía realmente lo que pensaba de mí.

— ¿Qué me habían preguntado? —decidí que lo mejor era alejarme de la mente de Mercedes antes de que ocurriera un verdadero accidente.

—A sí, ¿Qué quien quieres que pase por ti a tu casa el día de tu cumpleaños? —me preguntó Leo.

— ¿A dónde me van a llevar?

—No te lo diremos, eres capaz de huir; creo que lo mejor será que yo pase por ti, no se sabe, hay cosas que pueden pasar —dijo Sol en tono sarcástico, ella pensaba que si pasaba Leo tendría oportunidad de escapar, esto era extraño, Sol evitaba pensar en mi tortura, así que aun no sabía en que consistía, pensaba en un enorme salón, en su casa, en un bar, en fin cambiaba el lugar tan rápido que entrometerme en sus pensamientos me causaba mareos. Cruce los brazos y puse cara de indignación.

—Vamos eso no funcionara, aun no entiendo como es que tu cumpleaños te provoca tanto pesar —se burló Leo, tenía tres razones a él solo le daría una

—Me sentiré expuesta, seré el centro de atención y eso no se manejarlo —las otras dos opciones eran quizá menos superficiales, una me recordaba que llevaba un año más tratando de lidiar con mi patético destino y mis no muy acertados intentos de acabar con mi existencia y la otra era que seguro un vampiro iría a mi fiesta de cumpleaños, ese pensamiento me hizo darme cuenta que aun no había preparado ningún plan para aniquilar a su aquelarre, Claro, si lo único que haces es regodearte en tu tristeza, si Víctor te llega a hablar le sorprenderá que aun no tengas un aquelarre en la mira. Cállate, no me apoyes tanto.

—Eres tan exagerada, todos aman su cumpleaños, te dan regalos y te tratan como princesa ¿hay algo de malo en eso? —se burló Mercedes, mi estado de ánimo era tan inestable, que mi mal humor subió de nivel.

—Mercedes no la molestes —dijo Leo con intención de defenderme, pero lo único que causo fue un torrente de pensamientos de odio hacia mi.

¿QUE? Ahora la defiende, no esto es mucho para mí, ir debajo de algo tan extraño y anormal es más de lo que mi ego puede soportar… Y un recuerdo llenó sus pensamientos, una conversación entre ella y Leo… —Como pudo cambiarme por… eso… Leo esta loco yo soy mejor que ella, soy más… normal… agraciada… y siguió elogiándose mentalmente al grado que no pude resistirlo.

—Yo tengo algunos para ti, hueca, superficial… —de inmediato un sonido me hizo callar, el retumbar de los vidrios de las ventanas, estaba tan furiosa, ¿Quién era ella para pensar tantas estupideces sobre mí?, ella no tenía idea de cuantas ganas tenía de dejar de existir, de jamás haber venido aquí. Se escucho un leve ruidito, y Leo y yo fuimos los únicos en voltear hacía las ventanas, un vidrio se estaba cuarteando. Relájate, vamos no pierdas el control. Me susurro la voz. Calma, bueno no es como si yo lo hubiera hecho ¿o sí? Leo me observaba suspicazmente.

— ¿Quién es hueca y superficial? —me preguntó Leo, que al parecer se había dado cuenta de lo que hace un par de segundos había pasado.

—Nadie, tengo que irme —me levanté invadida por la confusión y por primera vez desde hace años, llena de miedo. ¿En que me estaba convirtiendo?

— ¿A dónde vas? Aun tenemos química y francés. —me preguntó Sol.

—Intentaré llegar —me aleje lo más posible de ellos y sus pensamientos, saqué mi celular y le marque a la única persona que conseguía calmarme.

—Piojita estoy en clases

—Erik necesito que salgas ahora mismo.

— ¿Qué tienes?

— ¡AHORA!, te veré en las gradas, date prisa —le colgué sin darle la oportunidad de decirme nada, caminé hacía las grada que quedaban un poco lejos, el miedo, el enojo y la frustración iban en aumento, ¿Me estoy volviendo loca?, ¿Qué esta pasándome? ¿QUIEN DIABLOS SOY?

—Piojita ¿Qué pasa?

—Ayúdame, estoy perdiendo el control.

—No te entiendo

—No lose, yo tampoco se que pasó, sólo estoy segura de que acabo de hacer que los vidrios vibraran a tal grado de llegar a estrellar uno.

— ¿Qué? ¿Estás segura?

—No se si fue producto de mi imaginación, que últimamente está tan desarrollada, o de verdad rompí un vidrio. —el sólo pensarlo me producía escalofríos, unas traicioneras lágrimas dejaron verse.

—Tranquila piojita, todo saldrá bien ¿alguien se dio cuenta de… tu pequeño episodio? —la cara de Leo me asusto aun más, seguro él si había escuchado como se rompía el vidrio, la pregunta era ¿Cómo?

—Leo, pero no estoy segura, quizá y pensará que lo imagino —Erik me abrazo fuerte, era realmente reconfortante; todas las emociones que había llenado mi cabeza estaban disminuyendo, pero a la vez se resistían y obligaban a la tranquilidad a salir —No podemos decirle nada a papá, él ya sufre mucho con el estilo de vida que elegí.

—Descuida, mi intención no es matarlo de un paro al corazón.

—Zoe ¿No podrías dejar…

—No, no puedo dejar lo único… es mi obligación —decidí que las palabras "que me mantiene de pie y la razón por la que respiro cada día" no deberían de salir de mi torcida mente. ¿A caso nadie se ha dado cuenta a que nivel de locura he llegado?

...

Bueno, faltaba sólo un día para mi cumpleaños, Sol y yo íbamos caminando asía las oficinas de mi nueva escuela, donde aprendería a tocar el piano. Pero eres todo un talento. Lose, pero esto es parte del trabajo. ¿No será que te estas obsesionando con el chico vampiro? Te has vuelto tan impertinente.

— ¿En que puedo ayudarlas? —nos pregunto la secretaria.

—Mi amiga viene a inscribirse a clases de piano.

— ¿Principiantes?

—Avanzados —si iba a pagar una gran cantidad, lo mejor sería que de menos lo disfrutara. La secretaria me miro con cara de incredulidad.

Que presumida. Pensó.

—Empiezas hoy, las clases son todos los días, pero la única hora que me queda libre es de nueve a diez de la noche.

—Mi clase de pintura es a la misma hora

—Perfecto —dije, le entregue mis documentos y Sol me llevó al aula de música.

—Bueno, tú te quedas aquí, yo estoy en el aula 215 de este mismo edificio, un piso abajo, ¿Nerviosa?

—Un poco, descuida estaré bien.

Parece muy tranquila, no sabía que supiera tocar el piano tan bien como para estar en una clase de avanzados. Pensó.

—Me voy, suerte —se dio la vuelta y salió; aun faltaban diez minutos para que comenzara la clase abrí la puerta el aula tenía solo 5 hermosos pianos, ¿Por qué hay tantos pianos? Me dijo la voz con sarcasmo. No lose. Había un hombre parado frente a la ventana al parecer no se había dado cuenta de mi presencia, su mente era tranquila al grado de arrastrarme asía ella.

— ¿Eres nueva? —me pregunto de improvisto, era muy joven para ser profesor, tendría unos 28 o 30 años quizá, la verdad era que me imaginaba a un señor mayor con barba y cabello blanco.

—Si.

— ¿Cuál es tu nombre?

—Zoe

—Perfecto, Zoe eres muy joven para estar en una clase de avanzados, ¿Te importaría tocarme algo?, adelante no te comeré. — Camine hacia el primer piano, era de color negro reluciente y tome asiento.

— ¿Alguna sugerencia? —le pregunté.

—No, lo que desees tocar es perfecto —respire hondo y cerré los ojos, ¿Qué diablos voy tocar?, pensé. Lúcete. Claro que lo haría, aquí no había nadie que me conociera y que me causar nerviosismo; deje que las notas me invadieran, no me sabía la Sonata completa pero si los primeros minutos, comencé a tocar, era una Sonata que comenzaba un poco agresiva, sentir las teclas bajo mis dedos, escuchar la melodía que yo iba creando, se convirtió de pronto en algo que mi cuerpo y mi mente realmente estaba disfrutando, esto era mejor que cualquier otra cosa reconfortante; venía mi parte favorita, rápida, comencé a emocionarme, podía sentir una verdadera sonrisa extenderse por mi rostro, hacía tanto que no me sentía tan feliz, y dí la ultima nota; escuche algunos aplausos (más de uno) no había percatado el momento en el que había entrado el resto de la clase.

—Chopin, maravillosa —dijo el profesor, me dí cuenta que todos eran por mucho más mayores que yo, éramos 5 y el profesor.

—Tenemos un nuevo talento en la clase, señores ella es Zoe ¿Cuántos años tienes?

—17

— ¡Woo! Maravilloso; clase comencemos —la clase continuó siendo entretenida y reparadora, mis dedos quizá estaban un poco oxidados, pero sin duda (y no es orgullo) yo era la mejor, la clase termino y todos salimos del aula, no recordaba en que aula estaba Sol, así que decidí esperarla, el profesor se despidió de mi elogiando mi talento, así que quede sola fuera del aula, debatiéndome si entrar o no de nuevo, quería volver a sentir esa tranquilidad, así que por fin me decidí y abrí la puerta, fui directo hacia el reluciente piano negro y me senté frente a el, tenía que poner a prueba asta que punto podía resistir el dolor que aun me causaba esta Sonata. Moonlight. Aun era una espina clavada en lo más profundo de mi corazón, era la causante de todo mi dolor junto con la melodía las interminantes y fastidiosas preguntas hicieron acto de presencia en mi mente, hasta mi extraña compañera de mente guardo silencio, como si este momento sólo fuera mío. ¿Por qué no estuve para calmar a mamá?, como me arrepentía de haberla dejado sola. Basta, no puedes seguir siendo tan masoquista, tienes que superarlo. Hoy no tengo ganas de escucharte. La herida que me aprisionaba el pecho se hizo con cada nota, más y más grande al punto de ya no dejarme respirar, ¿A dónde se habían ido mis pulmones? ¿Por qué de pronto sentía ahogarme? Sabía que estas preguntas eran ilógicas, mis pulmones no se habían movido a ningún lado, era yo la que se imaginaba esa sensación de ahogo, quedaban solo un par de minutos y podría concluir victoriosa. Se ha ido, se ha ido… de pronto fue como si regresara al armario del cuarto de papá, ese recuerdo rompió con el poco control que tenía sobe mi y mis manos dejaron de tocar las notas, me quede congelada en los recuerdos.

—Ya para el sufrimiento, llévate mi vida muerte cruel, te implora una fiel sierva de la soledad. —Resígnate, la muerte solo acude a ellos que no la imploran, mejor levántate y sácanos de esta depresión. Tú eres libre de ir a cualquier otro lado. No, no soy libre, si tú estas atada a la depresión yo igual, soy parte de ti. Con un gran esfuerzo logre levantar mi cuerpo del asiento y llevarlo hacía la puerta, la abrí y choque con un cuerpo, y sin pensarlo me aferre a el con las fuerzas que aun me quedaban, sentí un par de fuertes brazos rodear mi cuerpo, era tan agresivo el abrazo que me mantenía de una sola pieza y sentía que si me separaba de ellos me rompería en mil pedazos, pudieron pasar horas o quizá días pero no me importaba, me sentía segura, en casa, pero…

— ¿Zoe? ¿Estás bien? —me separe de los brazos que me estrujaban, había recuperado un poco de autocontrol y ahora estaba molesta con la persona que había roto el mágico momento que compartía con un extraño, extraño, repetí, subí la mirada, y esos inconfundibles ojos azules me observaban, de la repentina tranquilidad pase a un odio hacia aquel ser, que casi me regresa el llanto.

—Si, vámonos —le dije apretando los dientes

—A eso venía, tu papá nos esta esperando abajo —camine sin volver a mirar esos ojos azul profundo, tome el brazo de Sol y caminamos juntas, ninguna de las dos dijo nada durante el camino; Sam dejó a Sol en su casa, la noche estaban demasiado oscura y fría, como la muerte.

—Me iré a la cama —dije al entrar en casa, Sam estaba muy emocionado por saber como me había ido hoy y Erik seguía pensando en Sol, había demasiado amor y yo no lo podía soportar, subí casi corriendo las escaleras y cerré la puerta de un portazo, abrí el cancel y salí hacia la negra y fría noche. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué me regreso el abrazo?, pensar en ese abrazo me trajo una extraña sensación, fue como un clic, unas gotas me regresaron a la realidad, me recosté en el piso sentía las gotas de agua estrellarse en mi rostro y el aire azotándose contra mi cuerpo. ¿En que me estaba convirtiendo?, recordé lo que había pasado hace unas horas, yo saliendo del aula de música y estrellarme contra un cuerpo, esos fuertes brazos rodeándome… ¿Ya oíste la barbarie que estas pensando? ¿Qué? Yo no dije nada. Vamos no te hagas tonta, te gustó el abrazo. No era una pregunta lo estaba afirmando, eso me hizo salir completamente de mi fantasía o mejor dicho mi locura. No claro que no, él es mi enemigo, y no te entrometas en mis pensamientos si no es para darme una opción de cómo terminar con él y todo su clan. Que genio.

— ¿Zoe? ¿Cariño, que haces? —escuche cerrarse la puerta de mi habitación y me levante tan rápido que perdí el equilibrio y casi caigo del balcón, en ese segundo en que voltee al piso ví la sombra de alguien gusto debajo, cerré los ojos y volví a enfocar, pero ya no había nadie.

— ¡Zoe! ¿Estás loca? Vamos entra ahora mismo —la voz de Sam sonaba molesto — ¿Qué hacías a fuera?

—Trataba de morir congelada —dije más para mi que para contestarle a él —Nada, la próxima vez toca la puerta ¿Quieres?

—Métete a la cama que ya es tarde —beso mi frente y salió de mi habitación; me quite la ropa mojada, me puse la pijama y me metí a la cama, pensando aun en la sombra que había visto ¿Ahora ya alucinaba?

—Detesto las matemáticas —dije, estábamos saliendo de una de las clases más aburridas, el problema era que no sólo odiaba las matemáticas sino que al maestro también.

—Alguien está deprimida —se burló Leo

—Claro que estoy deprimida, no todos tenemos la paciencia ni la concentración que requieren las matemáticas como tú —era realmente patético que yo reprobara algún examen aún teniendo la habilidad que poseía, el problema era que es imposible concentrarse cuando tu cabeza es un hervidero de pensamientos

— ¿Concentración? Si el salón estaba en completo silencio

—Si pero mi cabeza estaba llena de muchas ideas —no se imaginaba lo literal que era esa frase.

—Bueno dejen de pelear, ya está todo listo para mañana, pasaré por ti nos iremos a mi casa y ahí nos prepararemos y después Erik nos llevará a la fiesta —dijo Sol, a quien no había alcanzado la depresión posterior a un examen de matemáticas, sabía que no le había ido mejor que a mi.

— ¿Sol, estas conciente de que tenemos que entregar 26 problemas de relaciones y funciones para el lunes? Y tú sabes lo pésima que soy en esto.

—Lo se y ya lo resolví, ya que no podemos cancelar la fiesta de un día para otro, Leo se ofreció para ser tu tutor el domingo ¿Qué opinas?

—Que siempre estas en todo y que intente lo que intente no podré escaparme de la tortura que me tendrán preparada, seguro que será peor que el séptimo circulo del infierno.

—Mi pequeña dramática —dijo una voz detrás de nosotros, no necesitaba mirar para saber de quien se trataba.

— ¿Qué nunca tienes clases?

—Si pero tengo una novia a quien extraño mucho —Sol se abalanzó a besarlo, detestaba cuando la gente se demostraba su amor tan efusivamente, no soporte verlos así que seguí caminando.

— ¿Qué es lo que tienes en contra del amor? —me preguntó Leo

—Nada —alcé la cara para verlo y me sorprendió que no me mirara a los ojos veía algo en mi…cuello

— ¿Qué es eso que tienes en el cuello?

—No pidas que recuerde cada accidente y cicatriz que he tenido

—Es muy extraña, tiene forma de media luna y en los extremos están marcados dos puntos…

— ¿Ya les dijo el plan Sol? —dijo Erik, él y Sol nos habían alcanzado. Puedes cubriste esa cicatriz, es demasiado extraña para que la muestres. Pensó, yo sólo hice una mueca de que me dejara de regañar

—Si —le contesto Leo un poco enojado por la interrupción de mi hermano, intente concentrarme en la mente de mi hermano, ya sabía lo que me esperaba mañana, después de varias horas intentando leerle la mente a alguien que supiera que era lo que me tenían preparado al fin lo había logrado, pero eso no me interesaba ahora, él ocultaba algo. Basta, sal de mi cabeza. Pensó, lo mire y le sonreí como si no supiera de lo que hablaba, se nos daban muy bien este tipo de charlas silenciosas.

—Dime —le dije a Erik, pero él sabía que no me refería a la "sorpresa"

—No, lo prometí —me respondió, estaba teniendo pensamientos incómodos, lo que quería era alejarme de su mente, eso me intrigaba más, pero sus pensamientos realmente me hacían daño, pensaba en la familia que teníamos hace algunos años atrás, verme desde los pensamientos de Erik y recordar mi reflejo en el espejo esta mañana, mostraban una gran diferencia, podría jurar que no era la misma chica; una imagen atravesó la mente de Erik, era el tío Charlie.

— ¡Genial! —no pude evitar gritar, Charlie era mi tío favorito, era hermano de mi madre, obvio él no sabía nada de la vida que llevaba. ¡Piojita! Contrólate, no le digas nada a papá, él no sabe que vendrá. Pensó mi hermano.

—Sabes, eres muy extraña —me dijo Leo, era obvio que ellos se había perdido nuestra pequeña charla.

—Lo se.

Llegué a casa demasiado temprano ya que el profesor de Coro no nos dio clase, no había nadie en casa, tome un paquete de galletas, subí a mi habitación y me tiré en la cama y tomé mi libro favorito "Cumbres Borrascosas". La historia de Catalina y Heathcliff me intrigaba y me fascinaba, opinaba que ella era muy superficial y por esa razón había arrastrado a la muerte no sólo a ella misma, sino a Linton y a Heathcliff, pero como es de esperarse al final él amor siempre triunfa y renace en los hijos; era una historia realmente fascinante y un tanto perturbadora; el sonido de mi celular me asusto, leí en la pantalla el nombre de una de las personas que más alegría me producía

— ¡Tío Charlie!

—Hola pequeña ¿Dónde estas?

—En casa

—Bueno, pues ¿Qué esperas para bajar a abrirle a tu tío favorito? —dijo y me colgó el teléfono, baje corriendo de las escaleras y me estrelle contra la puerta, la abrí y plantado fuera de ella estaba mi tío Charlie, siempre con esa enorme sonrisa, y los brazos extendidos, sin pensar que ya tenía casi 17 años me abalancé a sus brazos

— ¡Tío! ¿Por qué no habías venido a visitarnos?

—Ya estoy aquí —me abrazo tan fuerte que me trago de vuelta un recuerdo; entramos a la casa, estaba tan feliz.

—Pensé que estarías en la escuela.

—Salí temprano

— ¿Algún plan para mañana?

—Erik y Sol planearon algo, que no se que es porque es una sorpresa

— ¿Por qué no me sorprende verte tan feliz? —dijo con sarcasmo

—Sabes cuando odio ser el centro de atención

—Que extraño, a los jóvenes les guste ser el centro de atención, Olvidemos eso, cuéntame ¿Cómo te ha ido? —hablamos sobre mi vida aquí, la preparatoria, mis amigos, mis planes en la vida y algo que le sorprendió mucho, pero más que sorprenderle le causó alivio, yo sabía cuanto me quería y lo celoso que era.

— ¿Entonces no estas saliendo con ningún inútil?

—Tío —le dije reprimiendo su palabra —No, no tengo novio.

—Espero que cuando lo consigas me lo presentes

—Si claro, intentaré olvidarlo.

— ¿Por qué? ¿Qué acaso no soy una buena persona?

—Si la eres, pero sólo conmigo, te lo presentaré si prometes comportarte —claro esto era sólo imaginación ya que yo no tenía la oportunidad de tener una relación, y la verdad no la buscaba. Si claro, no te engañes ¿Y el chico vampiro? Deja de llamarlo "el chico vampiro" su nombre es Evan; y al pronunciarlo fue como si fuera la más hermosa melodía.

—Si, lo intentaré —se escucho un ato estacionarse fuera

—Ese debe de ser Sam.

—Tengo el presentimiento de que no le ara muy feliz el verme aquí.

— ¡Zoe! ¿Dónde estas?

— ¡Aquí en la sala!

— Zoe ¿Quieres explicarme… Carlos —la última palabra la dijo con pesar, el tío Charlie participaba en carreras de autos no profesionalmente, así que hace dos años me llevo a presenciar una, claro sin permiso de Sam, sus amigos le pidieron que corriera una última vez, después de muchos ruegos, él acepto y me pregunto que si quería subir con él, y como era obvio (al menos para una persona responsable) yo esta muy herida por la muerte de mamá y mi instinto suicida estaba a flote, así que le dije que sí, todo iba bien, podía sentir el flujo de adrenalina correr por mis venas, era un alivio poder olvidar tan sólo por un minuto todo el sufrimiento, pero algo estaba pasando, pude notarlo en la cara de Charlie, lo último que recuerdo fue haber sido despertada en medio de una lucha de gritos, Sam le gritaba al tío Charlie lo irresponsable que era y muchas otras cosas más, tuvimos un accidente muy fuerte y estuve en coma un par de meses, esa era la razón por la que Sam no le hacía gracia verlo, pero después de todo era el único hermano de mi madre y no lo podía odiar por el resto de su vida.

—Sam ¿Cómo has estado?

—Muy bien, pero que ¿Para tu cuñado no hay abrazo?

—Cla…claro —balbuceo y se paro a abrazar a Sam —el resto de la tarde pasó en clama, Camila y Erik se pusieron muy contentos con los regalos que Charlie les había traído de lugares remotos, a Camila le trajo una gran variedad de enormes pulseras y anillos de la India a Erik un anillo muy varonil y un montón de fotografías de maravillosos paisajes y un estuche de pinturas, Erik amaba pintar, se paso gran parte de la tarde noche contándonos sus muchas aventuras; era fabuloso saber cuantos lugares fabulosos había visitado, se estaba haciendo tarde, así que Sam nos mando a la cama a todos, seguro Charlie guardaría mi obsequio hasta mañana, estaba emocionada de saber de donde era, subí a mi habitación, pasaban de la media noche y dos golpecitos se escucharon fuera de mi recamara, me quede pasmada, un flujo de miedo me recorrió el cuerpo, pero después de analizar que ningún intruso tocaría la puerta antes de entrar me levante de la cama y abrí un poco la puerta, era Charlie.

— ¿Está todo bien?

—Si, tengo una sorpresa para ti —abrí un poco más la puerta y deje que pasara a mi habitación, llevaba una hermosa caja plana color escarlata.

—¿Por qué no me la diste en la tarde?

—Porque a esta hora naciste a las doce con dos minutos de la madrugada de un 29 de noviembre, quería que todo fuera perfecto —me dio un abrazo y me beso en la mejilla —Bueno espero que te guste, me voy a dormir, buenas noches.

—Gracias tío, buenas noches —y salió de mi habitación, era mi primer obsequio del día, caminé a mi cama y abrí la caja, sentí como mi corazón se aceleró al ver el hermoso vestido rojo al estilos de Mina en la película de Drácula, lo contemple durante unos segundo y después lo saque de la caja, escuche que algo se cayó, era un sobre, lo levante del piso tenía algo aparte de una carta ya que pesaba un poco, lo abrí y deslicé lo que tuviera dentro, eran las llaves de un auto ¿El tío Charlie me había obsequiado un auto?, saqué la carta y leí.

Querida Zoe

Pequeña sé lo feliz que te he hecho al lograr conseguirte un vestido de este estilo, créeme que me ha costado mucho trabajo conseguirlo, era de tu madre espero que te quede, eres tan parecida a ella.

Y sobre él otro obsequio quiero que seas prudente, se cuanto te fascinan las carreritas pero no quiero tener más problemas con tu padre.

Perdóname por no haber venido antes, pero prometo ya no perderme por mucho tiempo.

Sabes cuanto te quiero, no sólo porque eres mi sobrina preferida sino por que me recuerdas a tu madre, se que quizá y no es lo mejor que yo te este hablando de esto pero quiero que sepas que pase lo que pase siempre me tendrás a mí y a tu padre.

Te deseo el mejor de los cumpleaños, y espero que te haga de menos un poco feliz mis obsequios, todos se emocionan por su cumpleaños, pero no me sorprende que a ti no, después de todo no eres como los demás.

P.D. El verdadero regalo esta dentro

Con cariño

Tu tío Charlie

¿El verdadero regalo esta dentro?, se que no hablaba del auto, ya que es obvio que encontraría las llaves. Eres verdaderamente muy lenta, la carta dice "úsalo con prudencia, se cuanto te gustan las carreritas". No entiendo a que se refiere, no podría usar ese auto para las carreritas, no tendría un buen motor, a menos que… Por favor que lenta eres. Mi tío no podría haber gastado tanto en mi, más bien, no podía seguir siendo igual de irresponsable como para regalarme un auto que sabe que ocupare para competir, decidí que lo mejor era salir de dudas de una vez, ya que con tanta ansiedad seguro no podría dormir, tome mi sudadera y baje las escaleras en silencio, mi mente estaba a millones de kilómetros por segundo, imaginando la sorpresa que me llevaría al abrir el cofre. Abrí la puerta y estacionado fuera estaba un hermoso Mini Cooper rojo, sonreí y camine hacia mi sueño hecho realidad, abrí el cofre y a pesar de ya saber que me esperaba dentro aun así no pude evitar sorprenderme, una hermosa maquinaria me sorprendió, no recuerdo cuanto tiempo estuve parada admirando ese fantástico motor, sentí una brisa de aire despeinarme el cabello y sentí una extraña sensación en el cuello, durante estos años que he trabajo para la sociedad había aprendido a hacerle caso a mis instintos, esa era una señal de que no estaba sola, rápidamente voltee, mire hacia la derecha y luego a la izquierda, pero no había nadie más que yo, decidí que era hora de entrar a la casa, cerré el cofre y me encamine a casa.

— ¡Feliz cumpleaños! —abrí los ojos y enfoque aun un poco dormida, rodeando mi cama estaban, Erik, Camila, el tío Charlie, Sam, Sol y…

— ¡Leo! —jalé las cobijas hasta cubrirme el rostro con ellas

—Vamos Zoe, no seas exagerada te he visto en situaciones peores —se burló Leo, él tenía razón, decidí ignorarlo.

— ¿No saben que es pecado despertar a la gente tan temprano?

—Zoe, es mediodía —me dijo Sol

— ¿Mediodía? — ¿Cómo pude haber dormido tanto? ¿Quieres que te lo recuerde?

¿Ya tan temprano vas a empezar a molestarme?

—Bueno amiga, levántate y vístete para irnos a mi casa, tenemos tanto que hacer.

—Necesito privacidad —les dije al ver que nadie se movía, se rieron y salieron de mi habitación. Pensé en el extraño sueño que había tenido, había soñado con la escena de Cumbres Borrascosas, Nelly le comunica a Heathcliff que Catalina había muerto, aún podía sentir el dolor y la rabia cuando le decía a Nelly "¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!" Seguía pensando en eso cuando Sol y yo salimos de mi casa, iba tan ensimismada en mis pensamientos que se me había olvidado que ya tenía auto hasta que Sol pregunto.

— ¿De quien es ese hermoso Mini Cooper?

—Sol te presento a nuestro nuevo auto

— ¿QUE? ¿El tío Charlie te regalo esto?

—Si, iré por las llaves, muero de ganas por estrenarlo —de hecho moría de ganas de correr, volví a entrar a la casa, subí a mi habitación y tome las llaves que había dejado encima de la caja de mi vestido, tomé ambos quería estrenar el vestido hoy.

— ¿Y esa caja? —me preguntó Sol

—Es una sorpresa, ¿Leo quieres que te lleve a tu casa?

—Claro, presumida —me dijo admirando mi hermoso auto.

No puedo creer que tengas un auto como este y yo tenga que manejar el de papá, eres la consentida, pensó Erik

—Así es la vida —conteste, abrí la puerta de mi auto y subí, metí la llave y encendí la radio, deje a Leo en su casa y después llegamos a casa de Sol, se bajo del carro con cara de susto.

—Tierra, pensé que jamás volvería a pisarla, ¿Qué, tienes problemas o que? Manejas como psicópata, anda que aún me quedan muchas cosas por hacer, ahora si ¿Me dirás que hay en la caja?

—Que desesperación

Realmente maneja como loca, creo que si puedo evitar el subirme con ella al volante lo aré, yo no se donde aprendió a manejar así, Erik no lo hace, bueno es muy extraña, cierto, pero es la mejor amiga que he tenido… sus pensamiento casi me hacen llorar, así que decidí que era hora de enseñarle lo que había dentro de la caja, la saque del auto y subimos a su recamar.

—Te encantará, Charlie me lo obsequio. —abrí la caja y tanto su cabeza como su boca se quedaron en silencio.— Lo tienes que usar esta noche, se te vera genial —lo saco de la caja y lo extendió en la cama, era realmente hermoso, y ahora que pensaba en esa palabra se me vino alguien a la mente, con tantas sorpresas se me había olvidado que quizá y un vampiro vendría esta noche y yo por primera vez no tenía un plan definido, ¿Qué iba a hacer ahora? Era una pésima idea intentar algo rodeada de tantos testigos y por primera vez también, no quería nada ostentoso, este lugar realmente me gustaba, esta noche no podré intentar nada, decidí que era momento de preguntarle si vendría el chico vampiro. ¿Estas escuchando el tono en el que lo dices? Pareces enamorada de él. ¡Cállate! No digas incoherencias yo los destruyo mas no ando enamorándome de ellos.

—Sol ¿Él vendrá?

— ¿Evan? Hable con su hermana ayer, entendí que ella si quería venir pero él no estaba muy seguro o algo parecido, así que no estoy segura. —pasamos el resto de la tarde buscando un vestido para Sol y ella tuvo una pequeña guerra conmigo ya que no me podía quedar quieta, tenía el presentimiento de que el chico si iría. Su nombre es Evan. No molestes, no me gusta sentirme desarmada, necesito de menos la hermosa y reluciente espada que en estos momentos estaba refundida en mi armario. Si claro y ¿Dónde piensas esconderla?, si no te has dado cuenta no tienes muchas posibilidades de sacarla, de donde sea que pienses esconderla, con demasiada velocidad. Me encanta tu optimismo, pero eso no me interesa, se que no intentará nada, pero aun así no me siento segura, lo mejor es que le hable a Erik para que me la traiga, tomé mi celular y aproveche que Sol estaba en una discusión con alguien por teléfono.

—Erik necesito que me hagas un favor.

— ¿Qué necesitas?

—Primero promete no hacer preguntas y sólo limitarte a hacer lo que te pida

—Si, si, lo prometo

—Necesito que entres a mi habitación, abras el armario y la pared de la derecha es falsa así que dale un par de golpecitos en algún lado y saca la espada que esta dentro y tráela.

— ¿Por qué… de dónde… para qué…?

—Dije que sin preguntas

—Pero… —no deje que terminara de hablar y le colgué.

—Bueno, ahora con mucho cuidado ponte el vestido, ya se nos hizo tarde —me quedaba a la perfección, al verme al espejo casi me da un paro al corazón, quizá y solo era una ilusión ya que podía sentir como me aplastaba el pecho, la chica que regresaba la mirada no podría ser yo, ella había vivido la juventud hace años, y ahora estaba muerta, realmente me parecía demasiado a mi madre, una lágrima se escapo de mis ojo y rápidamente me la limpie, no quería que Sol se diera cuanta de que estaba triste, sabía todo lo que le había costado organizar esta fiesta y lo feliz que estaba, no lo arruinaría si podía evitarlo.

—Ya terminamos, vámonos

—Prometo manejar con más prudencia

—Eso espero o enserio jamás me volveré a subir contigo,

—Creo que debí de haber usado otra cosa

— ¿Por qué?

— ¿No crees que es demasiado ostentoso para la ocasión?

—No, ese vestido representa lo que tú eres, una joven de época, en un siglo equivocado.

—Ja, ja, ja, quizá y tienes razón —Llevo meses diciéndote lo mismo y a ella le crees en un segundo, que injusta eres conmigo. Vamos, no seas sentida, hoy es mi cumpleaños, intentaré no callarte, ¿Vale? Trato, no me hundas en tu mente, es muy depresiva, no te olvides de mí, a por cierto feliz cumpleaños. Que horror realmente estoy mal, muy mal mentalmente. —Bueno señorita ¿A dónde vamos? —fingí que no sabía nada

—Al jardín de los padres de Merci

— ¿Mercedes?

—Se que no la soportas, pero el lugar era perfecto y….

—Sol, ella es la que me odia —constantemente tenía que soportar las fantasía que tenía con Leo, sus pensamientos egoístas y las opiniones, la mayoría demasiado crueles para expresarlas, sobre mi; estaba realmente nerviosa no sabía que esperar, detestaba las fiestas, esto iba del todo fuera de lo que generalmente tenía que hacer, que era pasar desapercibida, y dado mi falta de destreza en el ámbito social, eso no era problema, pero ahora era diferente, llegamos al estacionamiento del jardín, bajamos del auto y caminamos a la entrada, no había tomado en cuenta lo formal que venía vestida Sol ya que ella siempre era así, pero al ver al grupo de chicos parados frente a la puerta me dí cuenta que ella los había obligado a ir de etiqueta, de pronto sentí una sensación extraña, no sabría describirla.

No se porque acepte venir, ella es solo una humana, pero claro esto no debería sorprenderme es digno de él —ese pensamiento me hizo olvidar de pronto la enorme incomodidad que me embargaba y recordar que en mi tortura personal podrían haber vampiros, los cuales al parecer ya habían llegado, alcé la mirada y enfoque al grupo de chicos que estaba a escasos metros de nosotros, parecían esperar a alguien, eran dos chicas y un chico, una de las chicas era alta con una hermosa melena color rubio rojizo y un vestido color verde oliva que le hacía relucir una impresionante figura, seguro cualquier joven modelo daría su alma al diablo por tener esa figura, pero claro ese era el precio, la otra chica era muy bajita y de cabello corto rubio pero con luces color negro, llevaba un hermoso vestido azul, tenía una mirada muy profunda y el color de sus ojos me recordó a alguien, el chico era alto de cabello negro, tan negro como el mío, a diferencia de las otras dos su mirada era de agrado parecía estarla pasando en grande, jamás había visto sonreír con tanta naturalidad a un vampiro, siempre había visto la misma expresión de repudio y burla que me hacía odiarlos aun más, se me escapo una risita y sentí sus miradas de sorpresa y de inmediato baje la mirada.

— ¿Qué te sucede?, pensé que no te vería sonreír esta noche.

—El ambiente esta por contagiarme, ¿Entramos?

Quien la entiende, pero al menos ya no tiene cara de apatía, jamás me cansaré de decirlo, es verdaderamente extraña, desearía saber como funciona su cabeza. Pensó Sol.

Seguimos caminando y en la entrada oculto por los tres vampiros estaba Leo, al parecer los veía con asco, esa mirada me tomo por sorpresa ¿Acaso él sabía lo que en realidad eran? Quizá y sólo sea su subconsciente, que le avisa que son peligrosos. Si, claro seguro es eso. Ya vez como si podemos llevarnos bien. La chica de vestido azul volteó a vernos y su rostro reflejo sorpresa y sus pensamientos me sorprendieron a mí.

¿De quién es esa voz? Esta chica si que es extraña, claro no podría ser de otra manera, perfecto ese chico puede causarnos problemas, Evan no se pondrá bien al saber que tiene un rival.

— ¡Feliz Cumpleaños Zoe! Luces… hermosa

—Gracias Leo —le dí la espalda a la vampira y Leo me abrazo, de pronto algo extraño sucedió. Unas imágenes que no eran mías llenaron mi cabeza. Primero había un chico de ojos azules y cabello rubio dorado estaba parado detrás de mi, era obvio que estaba detrás de mi ya que no lo estaba viendo con mis ojos; esa imagen fue remplazada por otra donde estaba yo entre los brazos de ese mismo chico, pero había algo diferente en él sus hermosos ojos azul profundo ahora eran rojos, la cabeza comenzó a dolerme sentía que estaba por explotarme, quería salir de eso y no podía, veía pasar imagen tras imagen, en las primeras me veía a mi muerta y a él con los ojos inyectado de sangre, después estaba cayendo, pero la última fue la mejor de todas, la abuela y yo caminábamos juntas a la orilla del mar; sentí algo duro y frío bajo mi cuerpo, fue lo ultimo que sentí.

Escuchaba a lo lejos mi nombre, pero yo no quería despertar, la abuela y yo estábamos juntas después de tanto tiempo, hablábamos de tantas cosas, decidí que mi deber era quedarme aquí con ella, pero ella me sorprendió con sus palabras

—No puedes quedarte aquí cariño, tienes que seguir lo que empezamos.

—No abuela yo quiero estar contigo, no me obligues a regresar.

—Pero cariño aun te faltan tantas cosas por vivir, anda vete, te necesitan, hazme un favor.

— ¿Cuál?

—Vive, y no olvides que no todos son iguales.

Zoe, Zoe, piojita despierta, vamos no te vallas no me dejes —ese pensamiento era de Erik sabía que era la única que podía escucharlo, había muchos pensamientos de preocupación, pero uno me llamo la atención.

Él la ama, esa es la razón de tanto sufrimiento. ¿Él me ama? ¿Quién?, esta chica me esta confundiendo. Escuche la voz de esa chica susurrarle a alguien muy cerca de mí.

—Ella se pondrá bien vamos aléjate, te estas haciendo daño

—Mel no… yo… ¿No la mataré? ¿O si?

—Vamos, ella nos puede oír hablaremos de esto en casa

— ¿Habrá problema si nos quedamos?

—Mmm...… no —le respondió después de unos segundos.

Después de esa pequeña platica, de la que presiento me perdí la mitad, ya que hablaban tan rápido abrí los ojos, había una congregación de personas yo estaba recostada en el piso, y algo extraño sucedía, el vestido no me apretaba el pecho.

—Ella se pondrá bien —escuche decir a alguien

— ¿Cómo te sientes?

—Patética, vamos se supone que esto es una fiesta ¿Dónde esta la música? ¿Y porque todos están parados mirándome? —hice ademán de pararme pero un brazo me volvió a recostar.

—No creo que sea lo mejor, un idio… tienes desabrochado el vestido, lo mejor es que no des más espectáculos —me dijo mi hermano, me reí por la expresión en su rostro, me beso en la frente y pensó.

La deje en la cajuela del auto. Sabía perfectamente a lo que se refería.

—Vamos todos apártense ella tiene razón esto es una fiesta, ¡Música! —gritó y todos se fueron alejando.

— ¿Qué fue lo que me paso? Quiero detalles —le pregunte a Sol

—Vamos primero tengo que cerrarte el vestido antes de que te de un resfriado —entre ella y mi hermanita me ayudaron a levantarme y a cerrarme el vestido.

— ¿Segura que estas bien? —me preguntó Sol

—Segurísima, tan segura como Albert Einstein al encontrar…

—Ok ya te entendí.

—Detalles

—Bueno, Leo te estaba abrazando, te separaste de él y ninguno de los dos nos dimos cuenta de lo que te pasaba, pensé que sólo estabas fastidiada, cerraste los ojos e hiciste una expresión muy extraña, era como si estuvieras en transe o algo parecido, te movimos y gritaste te llevaste las manos a la cabeza después sonreíste y te dejaste caer y Evan salió de quien sabe donde y te alcanzo a sujetar antes de que cayeras al suelo, te recostó con mucho cuidado, te tomó el pulso al parecer no tenías te sentó y comenzó a desabrocharte el vestido, Erik se dio cuenta de lo que hacía y comenzó a gritarle pero Evan no le hizo caso, me tendió tu muñeca y me dijo que te tomara el pulso, al parecer era como si no quisiera tocarte, parecía como si te fuera a romper si lo hacía, pasaron unos dos minutos y tu no reaccionabas, pero lo hiciste, y ya es todo lo que paso. ¿Segura que te sientes bien?

—Si, vamos no te preocupes, fue un simple desmayo.

—La pregunta es ¿Por qué te desmayaste? —era lo mismo que yo quería saber, pero ya lo pensaría más tarde, ahora era momento de fingir.

—No lo se, quizá estaba demasiado nerviosa o de verdad pasa algo extraño en mi cabeza; pero ya no se hable más de eso vamos a la fiesta, mi fiesta —ambas me miraron con sorpresa, pero no dijeron más, Camila me abrazo caminamos hacía el tumulto de gente. La fiesta se desarrollo sin ningún problema, todo mundo quería bailar con la chica del cumpleaños, y alejados del grupo estaba los hermanos vampiros, Sol era la única que se les acercaba, tenía la intención de ir a agradecerle pero siempre que lo intentaba Leo me atrapaba a medio camino y me alejaba de ellos, estaba bailando con Sol y de pronto cambiaron la canción por una más lenta, Sol me tomo de la mano y me dio una vuelta y unas manos frías me tomaron, abrí los ojos y era él chico vampiro, me sonrío, y al parecer le regrese la sonrisa. No dijimos nada y comenzamos a balancearnos, pero como era obvio para alguien tan torpe como yo lo pise un par de veces así que riendo me tomo de la cintura y me puso sobre sus pies, me reí y me dijo.

— ¿Olvidamos por un momento que tienes la intención de matarme?

—Y tú ¿no tienes la misma intención?

—Olvidemos todo eso

—No puedo bailar con desconocidos

—Tienes razón —me bajo de sus pies, se dio la vuelta y se estaba alejando, pareció cambiar de opinión y regreso se detuvo delante de mi me tendió la mano y dijo.

—Mi nombre es Evan, ¿Desea concederme esta pieza mademoiselle?

—Es un placer monsieur Evan —tome su mano y el volvió a colocarme en sus pies.

— Quisiera conocer el nombre de la belle mademoiselle

—Es usted un atrevido

—Perdone a este noble caballero, pero lo haría tan feliz si le concediera el privilegio de saber su nombre

—Solo si usted ha traído un valioso obsequio.

—Una hermosa joya de la familia espera con ansias adornar su cuello

—Mi nombre es Zoe— al parecer estaba haciendo un gran esfuerzo para no lanzarse hacia mi cuello, moví la cabeza y mi cabello ondeo, solo eso necesitamos para que la magia terminara, me apretaba hacia su pecho y de pronto había alguien más.

—Evan suéltala la estas lastimando —era la voz de su hermana, no podía respirar. —Evan contrólate no la quieres matar— la presión que él ejercía se fue disminuyendo hasta que por fin me soltó, al perecer nadie se había dado cuenta de nuestra pequeña riña, ella se llevo a su hermano y me dejo sola, me basto un segundo para recuperarme y darme cuenta el error que estaba cometiendo, corría hacia donde estaba la mesa de mi hermano tomé su abrigo y saqué las llaves del auto y me dirigí al estacionamiento, encontré él auto de inmediato y saque la espada, ahora ¿Dónde estaban?, camine sin rumbo y escuché un par de voces.

— ¿Estas loco?

—Melinda, tengo que irme, tenemos que irnos ella es una Sant—Claire ¿Sabes que pasará con Annette si ella les dice a la sociedad que nos encontró?

—Evan no podemos seguir huyendo, tengo la sensación de que ella no sabe nada…

—Déjame un momento sólo los alcanzaré en casa

—Esta bien cuídate, te estaré vigilando —no escuche nada así que aguarde un par de segundos después Salí de las sombras asía mi presa, al parecer estaba llorando ya que hacía un extraño ruido y no se había percatado del escándalo que hacía al caminar, desvainé la espada y puse la punta en su espalda

—Hola de nuevo —dije

—Te estaba esperando

—Al igual que yo

— ¿Cómo esta Sofía? —esa frase me lacero el corazón

—Murió —fue lo único que pude decir.

—Eso escuche. Lo mejor es que te alejes

—No te temo

—Claro que no, la reina de los cazadores, se dice tanto de ti. ¿Y Stefan?

—Murió

— ¿Sí? ¿Según quién?

—Yo

—Estás equivocada, ¿Crees que por ser nieta de Sofía sabes todo sobre nosotros?, no tienes ni idea, sólo eres una niña a la que le han mentido sed de venganza, una venganza que es no tiene fundamentos, ¿Crees que tu sociedad tiene los mismos intereses que tú persigues?

—No estas en posición de jugar conmigo

—Jajaja ¿Por qué no? ¿Por qué me estas apuntando con una espada?, me das pena, no te pareces en nada a ella, solo el físico, ella era mejor que tu en esto. —No todos son iguales. Me susurró la voz en mi cabeza, haciéndole eco a las palabras de la abuela. Intente leer lo que pensaba pero solo había silencio en la mente de aquel que se burlaba de mí.

— ¿A que te refieres cuando dices que ellos no perdiguen los mismos intereses que yo?

—Mel tenía razón, no sabes nada, sólo eres un juguete para ellos — sus palabras me hirieron, así que alcé la espada y le herí la espalda, no produjo ningún grito.

—Eres igual a todos, ¿Cómo pude pensar que tú…., eres un inmortal sin sentimientos, no se porque te mofas de mi si tu vida no es mejor que la mía, tú al igual que yo tienes que esconderte, tú al igual que yo odias tu existencia, sientes la misma repulsión que yo siento por ti, sentimos la misma necesidad de asesinarnos mutuamente, no eres mejor que yo —volví a herirle la espalda formando una Z —Hoy no es un buen momento de acabar contigo, favor con favor se paga, te daré la oportunidad de que huyas, pero quedarás marcado y no descansare hasta encontrarte —me dí la vuelta y un par de lágrimas corrieron por mis mejillas, era una verdadera tonta, como pude creer en un vampiro, todos eran igual de desalmados, todos se sentían con el derecho de mofarse de mí, el dolor me venció y me deje caer de rodillas.

— ¡Zoe! —levante la cabeza, ¡Shock! Estaba en graves problemas, Leo caminaba asía mi, tenía una espada ensangrentada en la mano y estaba llorado desconsoladamente. —Zoe ¿Qué fue lo que paso? ¿Te hicieron daño? — ¿Por qué pensaba que alguien podría hacerme daño?

— ¿Quién querría hacerme daño?

—Zoe no me mientas, se quienes son ellos — ¡Shock! De nuevo.

— ¿De que me estas hablando? —decidí que lo mejor era fingir

—Esta bien Zoe sino me quieres decir nada no hay problema, sólo contéstame ¿Estas bien? ¿No te lastimaron?

—Estoy bien Leo no te preocupes, mejor regresamos a la fiesta no quiero que nadie más se de cuenta de que no estoy. —me ayudo a levantarme, guarde la espada en su funda aun con la sangre, caminamos hacía el carro de Erik y saque mi guitarra, después buscamos mi carro y guarde la espada en la cajuela, al parecer nadie se había percatado de mi extraña desaparición, sólo Leo y Erik que ahora corría así mí, me abrazo tan fuerte que por un momento me sentí segura de que no me rompería en mil pedazos; sabía lo que me preguntaría antes siquiera de que lo pensara y como no quería escuchar la pregunta una vez más me adelante a contestarle.

—Erik estoy bien, no me paso nada, todo esta perfecto. —me observo con incredulidad por un segundo y después decidió que no era el momento para hacer preguntas lo cual le agradecí con una sonrisa. Camine hacía el chico de la música y le pedí que se callara, tome el micrófono y dije.

—Hola, gracias a todos por haber venido… —y todo lo demás que dices cuando estas agradecida o más bien cuando no quieres que nadie note que te estas desasiendo por dentro, tome mi guitarra y comencé a tocar una canción mía. La fiesta termino sin ninguna otra desgracia.

—Zo, no tuve la oportunidad de decirte lo hermosa que te vez con ese vestido —me dijo Leo.

—De verdad gracias Leo — ¿Quizá y él pueda ser mi príncipe? Erik llevaría a casa a Sol y a Cam y yo llevaría a Leo a su casa.

— ¿Me dirás en realidad quien eres?

—No se a que te refieres

—Zoe ¿Crees que no me he dado cuenta de varias cosas?

— ¿Cómo que?

—De esa extraña cicatriz, de que se que escondes algo y de que conoces muy bien a esas… personas.

—Lo mejor es que no sepas mucho de mí.

—No te voy a presionar, pero quiero que sepas que se quienes son ellos, digamos que se en que se basa su dieta. —me reí de lo ridículo que sonaba esa frase, él se unió a mis risas; me estacioné enfrente de su casa—Zoe, sabes que me gustas…

—No Leo… yo…

—No, no tienes que decir nada, solo quier que lo sepas, que sepas que yo jamás te lastimaría. —se acerco asía mi. ¡No! Yo no estaba preparada, aun tenía dudas, él se merecía a alguien que fuera sincera con él, a alguien mejor que yo. Y a alguien que lo ame, y tú no eres esa persona, ¡HASTA CUANDO ESTARAS DE NECIAS Y ACEPTARAS QUE AMAS A ALGUIEN MÁS! ¿Amar? Yo no amo a nadie Él estaba lo suficientemente cerca de mi esperando algún movimiento de mi parte, estaba decidida, lo besaría y así quizá y mi existencia se convertiría en algo más llevadero, me acerque así él…

— ¡NOOOOOOOOOOOO! —alguien gritó a lo lejos, nos hizo dar un bote del susto, ambos nos quedamos callados, aun podía escuchar el eco de aquel grito desgarrador.

—Vamos te acompaño a tu casa, me baje del auto y me dirigí a la cajuela la abrí y saque mi espada aun con manchas de sangre, camine detrás de él llegamos a la puerta de su casa, todas la luces estaban apagadas, le dí un beso en la mejilla y me tomó de la cintura tan fuerte que casi me deja sin aliento, después me dio un pequeño empujón, claro él debería de saber que mi equilibrio estaba por los suelos así que trastabille y me sujeto antes de caer, juntos nos reímos y volvió a acercarse, pero yo había perdido decisión así que baje la cabeza y me beso la frente me soltó y me fui casi corriendo a mi auto, lo encendí y hundí el pie en el acelerador; el aire me congelaba el rostro.


Que opinanaron¿?

espero que le aya gustado

^_^