Hola lectorez!!
lez ezcribe la creadora de eszta pequeña y fantzioza iztoria...
Ziiento aber tardado pero...
DIZFRUTEN EL ZUGUIENTE CAPITULO!!
Una pequeña menciion antes de k prosiigan a leer el siguiiente capiitulo...
...Grax a la chiik k agrego mii iztoriiaa!! y ezte capii va para eiia!!
VISITAS INESPERADAS
Tenía la intención de viajar por carretera toda la noche e ir a visitar a la abuela, tome mi celular y le marque a Erik
— ¿Dónde estas? Papá se esta poniendo histérico
—De camino a Toluca
— ¿QUE? Tú estas verdaderamente loca, regresa a casa ahora.
—No, no lo are, puedes decirle a papá que me castigue cuando llegue que aceptare la sentencia sin reclamar, pero que por ahora no llegaré a casa, quiero visitar a la abuela —y colgué.
Eran alrededor de las tres y media de la madrugada, la carretera estaba casi vacía, sólo se vislumbraban algunos autos, prendí el estéreo y el sonido del piano lleno cada espacio del pequeño auto; me entregue al dolor y a los pensamientos; fui recreando cada desgracia desde la primera en este día, la menor de los vampiro tenía un par de dones que me tomaron por sorpresa, podía escuchar al parecer los pensamientos al igual que yo, pero también podía ver el futuro, muy interesante, así que cuando ella tuviera una visión del futuro cerca de mi, obvio, yo podría verla al igual que ella, la preguntara era ¿Por qué el desmayo? Quizá y fue demasiado para ti. ¡Ah! Otra vez tú, pensé que después de lo de hace un momento tendrías la decencia de permanecer callada al menos el resto del día. Vamos, sin mi tus cavilaciones no son los mismo. Bueno en eso tienes razón, promete ser prudente ¿Vale? No te prometo nada, bueno solo te prometo ser sincera ¿Te parece? Si, ya que, se que no obtendré nada más de ti. Si talvez y tengas razón y fue demasiado para mi verme muerta, ni en mis más oscuras pesadillas me había visto así de esa manera, me habría encantado ver la cara de mi hermano cuando él me desabrocho el vestido. Evan, su nombre es Evan. ¿Ya empezamos de nuevo?, será él y si no lo aceptas entonces cállate y no te metas. OK, no tienes porque ser tan agresiva. Después ¿Por qué tanta amabilidad? ¿Por qué la cortesía? Antes de eso ¿No recuerdas el pensamiento de esa vampira? ¿Cuál? "Él la ama, esa es la razón de tanto sufrimiento". Claro eso, entonces eso solo demuestra que él planeaba enamorarme para después matarme, por eso ese pensamiento, la amabilidad que rayaba en algo realmente encantador, debe de ser eso, no encuentro otra razón. No todos son iguales. Basta, ¿Tú no creerás en esa letanía? ¿O si? No se que pensar, pero puede que la abuela tuviera razón. Llegué al cementerio me estacione abrí la maleta que estaba en los asientos de a tras y encontré mi ropa, no quería ensuciar más mi vestido, con la habilidad digna de una mujer logre cambiarme de ropa, tome mi sudadera y salí del auto, estaba por amanecer, el cementerio se veía tan tétrico, que de haber sido una persona miedosa abría salido corriendo al primer ruidito que escuche, pero como no lo era seguí caminando hasta encontrar la tumba de la abuela, me hinqué y al momento me sentí mal por no haber traído flores, ya que las que había estaban marchitas, me prometí a mi misma que antes de irme pasaría a dejarle un gran ramo de flores, me tire en la tierra, y caí rendida, no me percate de cuando comencé a llorar.
Estaba corriendo, subía al parecer, iba tan rápido que podría jurar que flotaba, sabía que la sima debería de estar cerca ya que llevaba tanto tiempo subiendo, de pronto mis pies tocaron tierra firme y me detuve, al momento descubrí que ahí no había nadie, que jamás estaría alguien esperándome, que por siempre estaría sola, en ese momento me desperté, abrí los ojos y lo primero que ví fue un montón de tierra, tarde un momento en orientarme, estaba en un cementerio, había dormido sobre la abuela como en los viejos tiempos, me levante ya había amanecido, me sacudí la tierra y le mande un beso a la abuela, me di la vuelta y camine fuera del cementerio hacia mi carro, busque una florería y compre un enorme ramo de lirios, los favoritos de la abuela, volví al cementerio solo a dejarle las flores y después sin más me retire.
Estaría castigada por lo menos un par de meses, después de algunas subidas de color y uno que otro grito Sam me castigo sin salidas a ningún lado hasta que él considerara que hubiera pagado por la noche que no llegué a dormir a la casa. Yo no tenía ningún inconveniente con ese castigo ya que no estaba de ánimos para salir a ningún lado; tenía mucho que leer ya que me habían obsequiado varios libros y un cuadro hermoso con un gran árbol y una persona sentada bajo el, había algo extraño estaba segura de que ya había visto ese árbol en otra parte, seguro había sido regalo de Sol, a la cual no le había preguntado, nos veíamos todos los días en la preparatoria pero no les prestaba atención ni a ella ni a Leo, no lo hacia intencional simplemente no tenía ganas de oír a nadie así que me ocultaba en mi concha y me alejaba de todo y todos, Sam se preguntaba muy a menudo si sería mejor que me levantará el castigo, pero después de recordar lo mal que lo había pasado le quedaba claro que me había ganado ese castigo a pulso, en cuanto a mi y los vampiros, había escuchado una vez a Sol decirle a Mercedes, que al parecer había cambiado su insistente obsesión hacia Leo por "el chico guapo", según Sol, él había recibido una beca en el extranjero y se había ido después de mi desastrosa fiesta, al escuchar esto Mercedes se desanimo y aumento varios grados en la escala del odio que sentía hacia mí; si era cierto o no que él se había ido, no estaba segura, lo más común era pensar que sí.
—Zoe, Zoe ¡Zoe!
—Que —
—Te estoy hablando
— ¿Qué se te ofrece papá? —había pasado un poco más de un mes desde el desastre de mi cumpleaños, estaba en casa sentada en la barra de la cocina sola como últimamente me gustaba estar, y al parecer Sam llevaba tiempo preguntándome algo.
—Tienes piano hoy, no quiero que dejes tus clases, ya estoy arto de esto
—No se a que te refieres
—Vamos Zoe no te hagas la desentendida, sabes perfectamente a que me refiero pareces muerta, si se trata de ese chico... —decidí que era hora de interrumpir esta plática.
—Subiré por mis cosas —me levante de la silla.
— ¿Qué? Todavía no termino —no le hice caso y subí a mi habitación tome mis llaves, mi mochila con mis partituras y una chaqueta.
—Me voy llegaré en cuanto termine la clase —sin permitirle que dijera otra cosa me dí la vuelta y salí, afuera estaba mi hermoso carro que ahora lucia muy sucio me sentí mal por ello y decidí que mañana lo lavaría. Llegue justo cuando iniciaba la clase.
—Vaya, al parecer nuestra estrella nos digna con su presencia al fin.
—Lo siento profesor, tuve... problemas personales
—Descuida no es tan grave, pero si tendrás una sanción —eso no me molestó, desde un principio el profesor me había comentado que me castigaría si algo así llegará a pasar, al parecer lo que quería era que lo ayudara con un nuevo estudiante —Hace un par de clases me llego un nuevo alumno que no es muy bueno pero quiere aprender a tocar el piano, serás su profesora o tutora, como lo quieras ver.
—Estoy de acuerdo, ¿Pero y si no logro enseñarle nada?
—Se que lo harás, eres excelente, iré a buscarlo —y salió del aula, había un nuevo piano al final del aula, me acerque a el y comencé a tocar una melodía que aun no terminaba, la letra estaba en francés, mi francés era muy bueno pero no tan perfecto como el de mamá, después de todo había crecido escuchándolo, este sería mi regalo para mamá en su cumpleaños claro antes de que ella muriera, desde entonces no la había vuelto a tocar, después de todo no estaba terminada.
—Bueno como podrás ver ella es muy buena, Zoe te presento a tu alumno. —me había tomado por sorpresa ya que tenía los ojos cerrados, decidí hurgar su mente, me sorprendí al descubrir que no podía oír nada, había un profundo silencio, solo conocía a dos personas inmune a mi pequeño problema, abrí los ojos y al enfocar casi me voy para atrás, un chico alto de cabello rubio, ojeras marcadas y de un color malva y piel blanca, me miraba sorprendido, al parecer igual que yo no esperaba verme aquí, pero había algo extraño en él, sus ojos, ya no tenían ese hermosos color azul profundo ahora eran negros y me veían con... ¿Desprecio? — ¿Se conoce?
—No —contesto él, me quede muda, mi corazón sufrió un arranque de histeria. Claro que él te desprecia, después de todo son lo que son, tú una cazadora y él un vampiro. Ella tenía razón.
—Ok los presentare Evan ella es Zoe tu tutora —estiro su mano y yo reaccione un poco tarde, era tan fría como el hielo, su rostro cambio, al parecer estaba aun sorprendido pero resignado, después la sorprendida fui yo, el me estaba sonriendo, no hice más que quedarme plasmada. —Los dejaré para que empiecen.
—Al parecer a Sommer no se le escapa nada —seguro ella había visto esto cundo decidí regresar a clases.
— ¿Qué haces aquí?
—Trato de estudiar piano
— ¿Por qué?
— ¿A caso no puedo?
—No dije eso, sólo que... maldición, claro si tan sólo me hubiera quedado en caso esto no hubiera pasado, pero todo me pasa por...
—Oye si no quieres puedo decirle al profesor que no quiero que seas mi tutora.
— ¿Eh?
—Jajaja si que eres distraída, que si no quieres puedo pedirle...
—No, no querrá, digamos que es como un castigo por haber faltado últimamente; pero eso no te incumbe, siéntate —me pare y él se sentó — Comenzaremos con algo muy sencillo, teclas blancas y negras, siéntate justo en el centro del piano, esa tecla es do seguida de re, mi fa, sol, la, y si, 7 notas ¿Entendido?
—Si
—Perfecto ahora tú —comenzó a tocar, repitiendo el nombre de las notas en voz baja, su voz era hermosa, me perdí un par de minutos en ella, hasta que recordé que necesitábamos algo. —Ahora regreso —caminé hacía el profesor y al verme sonrió.
— ¿Un metrónomo?
—Si
—Pensé que nunca lo vendrías a pedir
—Gracias —al parecer el profesor tenía algunas preguntas sobre mi y Evan que decidió no exteriorizar, regrese y Evan me miró extrañado y ví mi propia extrañeza reflejada en sus ojos negros, estaba por preguntarle porque tenía tanto sin alimentarse, pero...
— ¿Quién te enseño a tocar el piano?
—La abuela, ella decía que no se le puede enseñar a alguien que ha nacido con el don— sentía como estaba por quebrarme— Lo siento pero aun no lo supero, continuemos —pude ver en su mirada algo de sufrimiento mal disimulado, pero decidí ignorarlo, aunque he de ser sincera no lo logre, coloque el metrónomo sobre el piano —Trabajaremos algo de memoria, el metrónomo te indicará el paso, mmm... ¿Te recorres? —esto era un poco incómodo y a la vez me distraía, ¿A caso yo...? Te preguntas si estas enamorada de él, ¿Quieres mi opinión? No. Esta bien yo opino que sí. Cierra la boca. No olvides que es un vampiro. — Cierra los ojos y me dices el nombre de las notas ¿Hecho?
—Correcto. —comencé a tocar algo muy sencillo — Do, re, mi, fa, mi, re
—Bien, la que sigue
—Do, mi, re, fa, mi, sol, fa, re, do, do, solo, re, sol, mi, sol, fa, re
—No la última era sol, pero estuvo muy bien, ahora tú —comenzó a tocar, sus dedos se movían con inseguridad —Relaja los hombros, tienes que disfrutarlo —respiro hondo y volvió a tocar esta vez con más seguridad, había algo extraño en esto, parecía como si fingiera. Pero ¿Qué razón tendría para fingir? No me lo preguntes yo no puedo saber que es lo que pasa por su cabeza; jamás había sentido tanta intriga ni tanto deseo de saber lo que alguien pensaba, pero claro jamás había sentido esto por nadie más aún no estaba segura de que era lo que sentía.
—La clase terminó, nos veremos mañana —dijo el profesor y caminó hacia nosotros. — ¿Cómo les fue, alguna objeción?
—No —contestó él —Es buena —Lo miré incrédula "¿Buena?" yo era mejor que eso.
—No creo que buena sea la palabra correcta, yo diría excelente. —dijo el profesor al darse cuenta de mi indignación.
—Quizá, pero conozco personas que tocan mejor. — ¿QUE?, de pronto desapareció todo pensamiento bueno así él, tomé mis cosas y camine hacia la puerta indignada, pues si conocía a gente que tocaba mejor que yo pues entonces que ellos le enseñen, yo no tenía porque estar aguantando sus groserías. No hagas berrinche, te estas comportando como una niña. Estaba por abrir la puerta y me dí la vuelta. Ella tenía razón me estaba comportando como una niña berrinchuda.
—Profesor ¿Podría prestarme un piano por unos minutos? Hace muchos que no toco, es como una obsesión.
—Claro, vamos Evan dejémosla sola. —al parecer no quería levantarse, el profesor lo miro sorprendido pero no dijo nada decidió dejarnos solos, pensaba que quizá y así podríamos romper el hielo y llevarnos mejor salió del aula sonriendo, yo caminé hacía el piano más cercano, me senté, abrí mi mochila y estaba buscando unas partituras cuando, todo paso muy rápido, ya que soy toda una paranoica en regla siempre cargaba una pequeña daga por cualquier emergencia, ya que una espada se vería muy extraña, hay que tomar en cuanta que ya no vivíamos en la era de Don Quijote de la Mancha, sólo sentí un pinchazo en mi dedo índice, para mi sorpresa cuando lo observe era demasiada sangre, de pronto sentí una respiración en la espalada, lento volteé la cabeza y vía a Evan, con el rostro deformado por el terror, el deseo y muchas otras cosas más que no logré identificar, sentí como la sangre me escurría por el dedo, el se inclinó y pronuncio algo inaudible, de improviso la puerta se abrió, pegué un bote, y de un ágil movimiento saque la daga de la mochila. Tranquila no te are daño, escuche en mi cabeza, al enfocar ví enfrente de mí a un enorme chico de cabello negro y chino de ojos color verde.
—Evan, vámonos no querrás lastimarla, Sommer te vio vas a sufrir mucho, anda vamos a casa. —Evan no reaccionaba, de pronto se me ocurrió algo, chupe mi sangre; ¡AGH! Sabía asquerosa, me senté frente al piano y la música llenó el aula, cada nota cantaba mi vida, quizá y no fue la mejor elección pero fue en la primera que pensé, de pronto sentí una mano en mi hombro y un pensamiento. Gracias. Escuche cerrarse la puerta, un par de lágrimas me traicionaron y salieron, deje de tocar, tomé mis cosas y salí corriendo, antes de llegar a las escaleras me tropecé con mis propios pies y caí de rodillas, algo me laceraba el corazón, algo no iba bien, yo no podía enamorarme de un vampiro, no podía, y no lo haría.
—Va ha haber una especie de evento en la escuela de arte para juntar dinero y hacer algunas mejoras tenemos que hacer puestos y todas esas cosas ¿Verdad Zoe? ¿Zoe?
— ¿Mmm?
—Lo de la escuela de arte —Evan ya no había vuelto a ir a las clases de piano así que el profesor me dijo que ya no podía hacer nada más conmigo, que me prestaría cuando yo quisiera algún piano, y me propuso quedarme a dar clases a principiantes y yo sorprendentemente acepte, aun no sabía por que lo había hecho, pero le tenía un gran cariño a esa academia que ahorita sufría económicamente ya que les habían reducido los fondos así que planeaba hacer un gran evento.
—Si Eduardo me pidió que tocara un par de canciones y cantara, están invitados — Leo me observo impresionado, yo no había dicho mucho últimamente.
— ¿Subirás a un escenario? —me pregunto Leo.
—Si
— Tengo que ir a ver eso.
— ¿Es cierto que estas dando clases en la academia? —me preguntó Sol
—Si, Eduardo me dijo que ya no me podía enseñar nada así que me propuso quedarme como maestra y acepte, después de todo no tengo mucho que hacer por las tardes y la música siempre a sido mi pasión, también me enteré que expondrán sus cuadros.
— ¡Sí! ¿No es fantástico? Mis papas están vueltos locos lastima que Evan se aya ido sus pinturas eran sorprendentes. — al escuchar su nombre el corazón se me encogió. Sol pareció darse cuenta de mi expresión. Nunca la había visto tan deprimida, si al menos me contara lo que le sucede se que se sentiría mejor.
—El otro día ví a Gabrielle llevar algunas pinturas supongo que eran de él —no podía ni pronunciar su nombre, a Gabrielle le dolía mucho que Evan se fuera al parecer ellos no sabían mas de lo que yo podría suponer.
—Fantástico juntaremos más dinero
— ¿Qué día es su evento? —preguntó Leo.
—Este sábado —recordé entonces que Leo sabía algo sobre la familia de vampiros, lo miré suspicazmente
— ¿Qué? —no necesitaba leerle la mente para saber que había adivinado lo que yo pensaba.
—Tengo algo que preguntarte
— ¿Si?, pero mejor que sea después ahora tenemos práctica de biología y no podemos llegar tarde —él tenía razón, caminamos hacia el laboratorio yo no deje de observarlo durante toda la clase, él sabía que Evan era un vampiro, la pregunta era ¿Cómo lo sabía? Él también sabe que tú los conoces mejor que nadie. ¿Cómo es que sabe tantas cosas? Sólo hay dos posibilidades o es de la sociedad o un espía. No seas tonta, no es un espía y tampoco creo que sea de la sociedad, no, siento que hay algo más personal, su odio es más fuerte que él mío. ¿Algo personal? ¿Cómo que? No lo se. De pronto tuve una mayor perspectiva, hay estaba en su antebrazo casi invisible, la marca de una mordida de vampiro. ¿QUE? Leo se dio cuanta y me miro asustado y negó con la cabeza. Tomé mis cosas y salí corriendo del laboratorio con un millón de preguntas en la cabeza. ¿Leo? No, no podía ser un vampiro. Maneje directo a casa, estaba llegando a la conclusión de que de verdad el reflejo de un espejo no era real. Claro, ¿No sería vano pensar que eres real sólo porque esas ventanas a la nada devuelven tu reflejo? Subí a mi recamara y me tire en la cama, decidí que esperaría a que Leo me diera una explicación antes de sacar locas teorías, ocupe el tiempo en descubrir quien me había regalado el retrato, lo observe durante mucho tiempo, había una chica sentada bajo un hermoso árbol con follaje en tonalidades moradas, de pronto el recuerdo me ataco, un recuerdo demasiado hiriente, busque en la caja de viejos recuerdos una hoja, era el boceto de nuestro árbol perfecto, mamá y yo compartíamos una loca obsesión por los árboles, hace algún tiempo mamá había hecho un pequeño dibujo de un árbol enorme con un follaje en tonalidades violetas, el mismo que estaba pintado en mi cuadro, lo encontré, estaba tan arrugado que sentí culpa por no haberlo cuidado mejor, las lágrimas hicieron su terrible entrada. Ella no va a volver ya no sufras me rompe el alma verte así. No va a volver... La única persona que tenía acceso a esto era Erik, levante el cuadro y busque una nota detrás no había nada. De pronto mi celular terminó con la atmósfera de recuerdos, lo tomé y al leer en la pantalla el nombre de la persona que llamaba sentí terror…
—Hola Karen
—Cariño ¿Cómo has estado? Supongo que trabajando duro
—Algo parecido
— ¿Dónde estas?
—En casa
—Tengo algunas noticias, pero son cosas serias, no te las puedo decir por teléfono, nos vemos en tu casa en una hora
— ¿Qué? ¿Estas en el D.F.?
— Si llegamos hace un par de horas, bueno nos vemos pronto. —y colgó, ¿Qué le vas a decir? No has hecho nada, no tienes nada. ¿Qué es tan serio que tiene que venir hasta aquí?, eso es lo que realmente me preocupa; muchas imágenes comenzaron a pasar en mi cabeza, a una velocidad vertiginosa y se detuvieron en un recuerdo que había intentado olvidar, pero obtuve el mismo éxito que si hubiera olvidado a mi madre. Tu vida no es mejor que la mía estas condenada como yo, pero ¿Qué es peor la oscuridad o la soledad? Podía ver su pálido rostro burlarse de mí y podía sentir su frío aliento estrellarse contra mi rostro, pero ellos no sabían nada sobre que Stefan estuviera en la casa ese día, seguro tendría que ser un problema con Tania, o seguro y yo me estaba poniendo paranoica. ¿No te da curiosidad saber quien viene con ella? ¿Cómo sabes que viene alguien con ella? Bueno dijo "llegamos hace una par de horas" y eso si no sabes suena a plural. La pequeña tranquilidad que sentí hace unos segundos se había evaporado, si venía con alguien más, eso si me alarmaba, no necesitaba de suposiciones para saber quien la acompañaba, o debería de decir a quien venía acompañando. Tome mi celular y escribí un mensaje a la única persona que sabía todo. Erik, cinco minutos después mi celular volvía a sonar.
— ¿Víctor y Karen van de camino a casa? ¿Por qué?
—Erik, no lo se, de algo estoy segura, no vienen a supervisar mi trabajo si fuera así solo vendría Karen.
—Estas segura de que Karen viene con alguien más.
—Su aunque no me dijo con quien pero es más que obvio, viene acompañando a Víctor, y tengo un presentimiento, se que algo malo va a pasar.
—No seas paranoica, sabes cuanto te estiman quizá y sólo vienen a felicitarte por tu cumpleaños.
— ¿Si?, pues no lo creo.
—Llego como en dos horas, cualquier cosa llámame, tranquila, todo estará bien, te quiero piojita.
—Yo a ti — Erik estaba equivocado, ellos no venían a felicitarme, no era tan importante para merecer ese trato, aparte hace meses que había sido mi cumpleaños, no, esto es algo más serio, quizá y si estoy exagerando, pero tenía que tener un plan, si preguntaban sobre mi trabajo, les contestaré que aun no he descubierto nada, que esta cuidad es enorme y que es más complicado encontrar algo aquí, y usare como chantaje, si eso no los convence, la terrible pérdida que he sufrido seguro serviría, me sentí asqueada de usar de esa forma a la abuela. O quizá y no la estés usando y en el fondo esa se la razón de que no puedas hacer algo sin terminar siendo salvada por él; me lleno la cabeza con el recuerdo de ese fuerte abrazo, la sensación tan hermosa, esa magnífica sonrisa, esos profundos ojos azules que invitaban a perderse en ellos. ¡Para ya!, le ordene, tenemos que pensar en algo que decir si preguntan sobre Stefan. ¿Por qué lo sigues evitando?, ¿aras que yo te lo diga? ¿Decirme que? Olvídalo, lo mejor será que tú te des cuenta. Sí, lo mejor será fingir que no se nada de Stefan, después de todo ellos no podrían saber nada, porque la verdad solo la sabíamos yo, Erik y esta chica que vivía en mi cabeza. El sonido del timbre me asusto, salí casi corriendo de mi habitación, baje las escaleras y me detuve frente a la puerta, respire hondo y abrí la puerta; mi instinto nunca me fallaba, Karen y Víctor me sonreían.
—Hola Zoe —me dijo Víctor y me sonrió, siempre me he preguntado como conserva esa compostura ante todo, su mente era tan tranquila como siempre, pero la de Karen no lo era, estaba muy preocupada, y como supuse se trataba de Stefan, su abrazo me distrajo de sus pensamientos y regrese a la realidad, los invite a pasar y después de la platica superficial, pasamos a lo que realmente importaba.
—Bueno Zoe, seguro te has de estar preguntando el porque de nuestra visita —comenzó Víctor, lo que él no sabía era que yo ya sabía porque estaban aquí, pero ya que ellos no sabían nada sobre mi pequeña habilidad decidí fingir (algo que he de decir no me sale muy bien).
—No seas pomposo Víctor, la verdad es que te extrañamos mucho, bueno casi todos —ella estaba pensando en Tania había algo raro no había odio en sus pensamientos —Hay… ciertos problemas en la sociedad y todo a raíz de tu pequeña aventura…
— ¿Por qué no nos dijiste de que ese clan era creación de Stefan?
—Porque no lo sabía, ¿Y que tiene que ver él en esto? —dudo haber interpretado bien mi papel de inocente.
—Mucho, Zoe tu mejor que nadie, en esto, sabe que nivel alcanza su venganza, y desde que te marchaste han ocurrido terribles y despiadados asesinatos, todos con la firma clásica de la guardia real, la rosa negra… ellos te están buscando
— ¿Por haber asesinado a un par de vampiros sin importancia? No, no lo puedo creer, esto debe de ser otra cosa, ¿Hay algo más que no me han dicho?
—No, eso es lo que nosotros suponemos, a menos que ¿Te has metido en problemas últimamente? —me preguntó Karen
—No, obvio no, y ¿Los demás que opinan? —Karen volteó a ver a Víctor
—Bueno, ellos están tan preocupados como nosotros, hay algunos que piensan que es culpa tuya y por supuesto mía al no haberte detenido antes.
— ¿Qué, ya se están arrepintiendo de luchar contra ellos?, claro no tienes que decirme quien específicamente piensa eso, seguro es Tania, ya se lo dije si no esta de acuerdo con lo que hago y como lo hago entonces que ella salga a luchar que sea ella quien se arriesgue y así yo podré tomarme un descanso y refugiarme en los edificios...
—Zoe Tania desapareció, sabemos que no esta muerta ya lo hubieran hecho público —me interrumpió Víctor
— ¿Qué? ¿Y no hicieron nada?
—Por eso estamos aquí no queremos que te pase nada, Zoe le prometí a Sofía que te protegería, se que si te pido que te retires te negaras y me dirás que eso no funcionaría que aun así te perseguirían y estoy seguro que buscarías muchos otros argumentos con que debatir mi decisión ¿o me equivoco?
—No eso es exactamente lo que te diría.
— ¿No te has topado con ningún vampiro?
—No, esto es más grande seguro hay muchos pero no he encontrado nada especifico.
—Víctor —dijo Karen Debemos preguntarle ella ya no es una niña ella debe de saber algo, después de todo era su abuela.
—No Karen
— ¿Qué?
—Ella debe de saber algo
—Es tan solo una...
—Espero que no estés pensando que soy una niña Víctor o me ofenderías.
—Ella tiene razón —Víctor guardo silencio por un segundo, en el fondo él sabía que tenía que decírmelo.
—Zoe hace años había dos familias de vampiros una de ellas murió o desapareció no se sabe pero la otra cayó presa de los hombres lobos pero lograron rescatar a dos pequeños con asombrosos poderes, un guardia fue quien logro rescatarlos de las manos de los lobos no se sabe de su paradero desde entonces se dice que son los únicos que pueden caminar bajo los rayos del sol sin sufrir herida alguna su sangre es privilegiada.
— ¿Por qué me cuantas esto?
—Porque hace tiempo teníamos una agente maravillosa a quien se le encomendó la misión de buscarlos y sabemos que los encontró, pero jamás nos quiso decir donde se encontraban murió y se llevo el secreto con ella.
—Hablas ¿Te refieres a la... abuela?
—Si Zoe, ella los encontró cuando era joven
—Yo no se nada sobre eso ella jamás me dijo nada. — yo sabía que eso no era verdad del todo, recordaba que cuando tenía como 7 años ella me había contado algo sobre príncipes y princesas un cuento de hadas, pero no podía recordar nada mi mente inteligentemente había borrado casi todo recuerdo que tenía de ella para ayudarme a digerir el hecho de que ella ya no estaba aquí.
— ¿Zoe? —escuche la voz preocupada de Karen.
—Lo siento creo que me perdí hace tanto que no duermo bien.
— ¿Pesadillas?
—Siempre las he tenido, pero últimamente han sido muy crueles.
—Cariño cuanto lo lamento.
—No te preocupes Víctor ella es muy fuerte
—Lo se Karen, lo se, el problema es que ella es muy joven y tiene detrás a toda una guarida.
—Jamás me han dicho nada sobre ella.
—No hay mucho que decir, todo se puede resumir en que es un grupo de despiadados vampiros que no siente respeto por nada excepto por sus reyes, son a quienes sirven, llamémosles así a falta de una mejor palabra.
— ¿Reyes?
—Vladimir, Charlotte y... Stefan
— ¡¿QUE?!
—Si Zoe Stefan es un vampiro muy importante
— ¿A sí que ustedes piensan que la guardia entera me perdigue porque Stefan piensa que mi abuela me pudo haber dicho algo sobre los pequeños desaparecidos?
—Si
—Pues se equivoca.
—Lo sabemos
— ¿Zoe? —era la voz de mi hermano
—Estoy bien
—Hola Víctor, Karen ¿Algo grave?
—No —conteste, Víctor y Karen me miraron con reproche, ellos pensaban que no me tomaba en serio este asunto.
— ¿Qué pasa?
—Pasa, que tu hermana esta en peligro y ella no se lo toma enserio
—Por favor Karen ¿Cuándo has visto que Zoe tome algo enserio? — dijo Erik, eso me molesto
— ¡Ey! Sigo aquí
—Este es el problema de trabajar con adolescentes, no ven la gravedad de las cosas. —dijo Karen indignada
—Zoe, no se trata de algo que Sofía te halla dicho, sino de algo que te halla dejado —dijo Víctor "El libro" Erik y yo nos miramos sorprendidos. ¿Les decimos? Me pregunto, moví la cabeza disimuladamente negando, ¿Me lo explicaras después? Lo mire y él interpreto mi mirada correctamente. Después le contaría todo.
—Estoy segura de que no me dejo nada, aunque aún no se lee el testamento.
—Bueno cuando lo hagan me dicen por favor, Zoe entiende que esto es muy importante, estoy seguro que ellos saben perfectamente donde estas, planean destruir a todos aquellos que tu quieres o que te quieren antes de enfrentarte, saben que así serás más débil para ellos.
—No entiendo porque me temen soy una simple humana.
—Algún día descubrirás que eres mucho más que una simple humana —ese comentario nos tomo por sorpresa a todos. Pienso que Víctor sabe lo que puedo hacer ¿Tú que opinas? Yo creo que lo supo desde siempre.
—Prométeme que no harás nada imprudente, que evitaras meterte en problemas —me dijo Karen.
—Karen te prometo que yo no los busco ellos siempre me encuentran, pero are lo mejor que pueda.
—Tenemos que irnos, cualquier cosa que suceda llámanos ¿Hecho?
—No te preocupes Víctor —no quería hacer promesas que lo más probable era que después rompiera. —Sobre Tania ¿Hace cuanto que desapareció?
—Una semana.
— ¿Piensas realmente que aun siga viva?
—Quiero pensar que sí
—Seguro, nos veremos después —Karen me abrazo y sus pensamientos eran demasiado estresantes, Víctor me beso la frente y al parecer él estaba más preocupado pero no hizo ningún comentario. En cuanto salieron de la casa Erik me miro interrogante.
—La guardia entera me persigue
— ¿QUE? ¿Por qué? ¿Les dijiste algo sobre Evan y su familia? ¿Por qué no les dijiste del libro? ¡Zoe! Contéstame.
—Si me dejaras de hacer tantas preguntas a la vez podría responderte. — le conté todo.
Habían pasado apenas dos días desde de la visita inesperada de Víctor y sus misteriosas confesiones y Erik me estaba poniendo nerviosa, me seguía a todos lados, me llamaba por cualquier cosa y saltaba al menor ruido. Estaba en problemas, graves problemas me acechaban como fieras un grupo de vampiros con ganas de venganza. Yo estaba por morir y no me importaba ¿Sorprendida? La verdad un poco Eres una suicida sin remedio. No, sólo se aceptar las cosas como vienen; no había tenido ocasión de hablar con Camila, la verdad era que no sabía que decirle pero me estaba arriesgando, ella era una personita muy inteligente y si ese libro era tan importante como pensaba, ella podría deducir muchas cosas y estoy muy segura de que acertaría en la mayoría; una pensamiento en particular me distrajo.
— ¿Zoe? Voltea. —Era Erik, alce el rostro y lo mire, su mirada de tortura y preocupación no me tomo por sorpresa, Sol se estaba preguntando que era lo que le pasaba y planeaba preguntármelo a mi después.
— ¿Cómo estas? —era su pregunta favorita, alce los hombros.
—Por favor podrías tomar más enserio tu vida por una vez — Negué con la cabeza y el se enfureció.
— ¡Zoe! No lo puedo creer —sonreí y moví mis labios, Erik había aprendido a leerme los labios. "No puedo hacer nada al respecto"
—No se porque me preocupo si tú no lo haces, pero escúchame Zoe Sant-Claire te llega a sucederte algo y yo.... —no aguante la risa y comencé a reírme, él sonrió, y dijimos al unísono.
—Cazo perdido —nos reímos Sol y Leo nos miraban extrañados.
— ¿Nos perdimos de algo? —pregunto Leo.
—Elemental mi querido Leo —dije poniendo cara de misterio y fingiendo fumar una pipa, todos estallamos en carcajadas, últimamente había estado leyendo Sherlock Holmes.
— ¡Zoe! —se quejo Leo
—Los pequeños detalles Leo no lo olvides
—No te hagas la graciosa
—Nunca te habías quejado de mis métodos
—Eres imposible
—Pero así me quieres
—Más de lo que debería — ¡No! ¿Por qué siempre tenía que arruinarlo?
— ¿Qué vamos a hacer hoy? —era viernes y no planeaba quedarme encerrada en casa, aunque aún seguía castigada pero estaba segura de que podía apelar.
— ¿Quieres salir? —me pregunto Sol sorprendida
—Si ¿Por qué tan sorprendida?
—Últimamente as estado muy...
—Apática —termino Leo
—Bueno pues les pido disculpas, olvídenlo y salgamos ¿Vale?
— ¿A dónde quieres ir?
—No lo se algún lugar donde halla gente
— ¿Una fiesta? —preguntó Sol
—No creo que quiera...
—Si es perfecto —interrumpí a Erik
— ¿A caso te cambiaron por una copia? —me preguntó Leo burlándose le saque la lengua y dije
— ¿Quién tiene planes de fiesta?
—Hay fiesta en casa de... Marco —todos guardamos silencio, Marco era el amigo de Erik quien estaba enamorado de mi, todos miramos a Leo. — ¿Vamos?
—Si tengo ganas de salir de mi encierro Leo ¿Quieres ir?
—Claro ¿Por qué no iría? —Sol se rió pero no dijo nada
—Zoe y yo pasamos por ustedes a las 6:30 ¿hecho?
— ¿Promete que no intentaras matarnos? —dijo Sol, ella estaba muy encontra de mi manera de conducir.
—Jamás he pensado en asesinarlos, pero descuida conduciré con moderación, o al menos lo intentaré —se rió pero no estaba segura de que yo de verdad bajara la velocidad. Salimos de la prepa y fui a casa a pensar que me pondría, después de intensas horas de búsqueda y haber vaciado mi armario encontré el atuendo perfecto; Erik estaba intentado convencer a Sam de que me dejara salir, baje justo cuando tío Charlie se estaba uniendo a la apelación.
—Vamos Sam no he visto a ningún adolescente aceptar su castigo sin queja alguna, tienes a la mejor adolescente, bueno dudo que ella sea una adolescente —dijo burlándose al ver que yo bajaba.
—Entonces ¿Me dejaras salir? —pregunté
—Solo si prometes no regresar tarde y después no abra más permisos hasta que considere justo levantarte el castigo definitivamente.
—Hecho, Erik es hora de irnos —Tenía en mente pedirme un gran favor pero no me lo diría porque sabía lo que contestaría. Salimos de casa y me detuve a unos pasos del auto. —Escúpelo.
—Para que si ya lo sabes
—Finjamos que no tengo este horrible don ¿Vale? —sonreí y el bufo
— ¿Me dejas manejar?
—Jamás —me reí y el se unió a mis risas, ambos subimos al auto. Después de todo aunque él estuviera aquí no cambiaría nada, jamás se podría. ¿De verdad?
—Promete que conducirás con moderación, sabes que a Sol no le gusta la velocidad —me dijo Erik
—Y no se por que —Erik me miro suplicante y tuve que acceder, pasamos por Sol y Leo, encendí la radio y la música comenzó a sonar; miré de reojo a Leo él y yo teníamos una pequeña platica pendiente, al parecer él estaba pensando en lo mismo, me sonrió y note algo muy extraño, sus colmillos había crecido y tenía una cierta mirada asesina, ¿A caso...? decidí pensar en esos cambios después, hoy era mi último día de libertada a partir de mañana comenzaría a cazar de nuevo. Llegamos a la fiesta, note de pronto la hostilidad de Leo cuando Marco se acerco a saludarme.
— ¿Zoe? Valla hasta que por fin te sacan de tu madriguera, no me lo tomes a mal.
—Te equivocas, nadie la saco de ella fue la idea de venir —dijo Erik, él tenía cierto favoritismo por su amigo, decía que Leo era demasiado bueno para alguien como yo, eso sin duda me lastimo cuando me lo confeso pero a fin de cuentas era la verdad yo era una maldición y Leo era un ángel.
—Fabuloso, ¡Vamos tienes que bailar conmigo! —tuvo que gritarme ya que alguien le había subido a la música.
—Pero, no puedo dejar solo a Leo
—Bueno eso se arregla fácil, te presentare a mi hermana —dio la vuelta y se fue.
— ¡No tienes porque conseguirme pareja! — me dijo muy molesto
— ¡Oye entonces perdóname por intentar ser amable, si no querías venir no lo hubieras hecho! —Marco regreso con una chica muy guapa
—Ella es mi hermana Andrea
—Ya nos conocemos tomamos natación juntos —contesto Leo
—Cierto, déjame decirte que tienes talento— dijo ella sonriendo
—Bueno ya nadie esta solo, vamos—me tomo de la mano y me llevo a donde todos estaban bailando, esto no era lo mismo, pero lo llevaba en la sangre, lo había heredado de la familia de Sam, mis tías eran excelentes bailarinas. Bailamos una tras otra tras otra, tenía tanto tiempo que no me divertía de tal manera, Marco era una persona muy normal y divertida quizá algo conquistador, sabía la fama que tenía pero según Erik yo le gustaba de verdad o en mi opinión sentía una cierta obsesión por mi por ser la primera chica que no le decía que sí a la primera.
—De verdad que me da gusto que hallas venido, creo que ya es muy obvio que tú... —ya lo venía venir había estado pensando en ello desde que me vio, se me declararía.
— ¿Qué le sucede a Leo? Yo pensé que estaba enamorado de Zoe — ¿Qué? ¿De quien era ese pensamiento? Gire en busca de Leo, y lo encontré cerca de las escaleras Andrea estaba recargada en la pared y Leo frente a ella, BESANDOLA. Sentí algo extraño en mi pecho, como si algo se hubiera roto, me separe de Marco y de unos pasos para alejarme de allí sorprendida porque los ojos estaban escociéndome.
— ¡Zoe! ¿A dónde vas? —estaba volteando cuando un par de hermosos ojos color miel podría reconocer esos ojos en cualquier lugar, era Leo observándome, me dí la vuelta y salí de la casa caminé directo a mi auto pero antes de que llegara a él alguien me asió de la cintura, su piel estaba muy caliente, pensé que sería Erik.
—Erik suéltame estoy bien solo... —voltee y no era Erik sino Leo — ¡Suéltame! —le ordene.
—No
— ¡AHORA! —estaba que rabiaba, pero no quería hacerle daño, me soltó y volví a caminar pero me pare en seco voltee y le dije con la voz más fría de la que fui capaz de hacer. — ¿Qué haces aquí afuera? Deberías de entrar no la dejes sola
— ¿Qué te sucede Zoe? Primero me dices que encuentre una chica que me merezca, después te vas con el primer chico que conoces y ahora que estoy con una chica te pones así, honestamente no te entiendo, no te voy estar esperando siempre ¿O eso esperabas?
—No entiendes nada, pero tienes razón no puedes esperar algo que jamás sucederá —sentí como una lagrima corría por mi mejilla, él tenía razón no podía esperarme por siempre, estaba siendo muy egoísta, después de todo ni Catalina pudo tener a Heatchcliffe y a Linton ni Julieta a París y a Romeo juntos; sentí sus dedos limpiar mi mejilla.
—Zoe tú me orillaste a esto, tú eres quien no quiere, quien evita este tema quien desea estar sola.
—No soy buena para ti Leo mi vida es muy complicada para cualquier humano —y más ahora que tenía toda una guardia detrás de mí. Me tomo entre sus brazos y me abrazo muy fuerte
—Jamás vuelvas a decir eso ¿Me oyes?, tú eres una chica muy especial y pase lo que pase siempre seré tu amigo jamás te are daño de nuevo, viviré por y para ti a pesar de que este con alguien más te lo prometo, y aun no se si lo de Andrea valla a ser enserio —Levante mi rostro y le dije.
—No tienes que hacer eso por mi no prometas nada que no vallas a cumplir, a parte no estoy muy segura de cuanto dure aquí —esto era muy cierto después de todo empezaría a cazar de nuevo y cuando decidiera atacar me reubicarían
— ¿Qué estas diciendo?
—Que no se cuanto tiempo viva aquí, tengo ciertos... compromisos que cumplir... ¿No te había comentado ya que... —me interrumpió a mitad de mi frase ya que tenía sus labios sobre los mío, me besaba con tal ferocidad que no parecía humano, yo mantenía mi postura imparcial, no podía permitir que se hiciera ilusiones, se separo de mi y dijo
—Vamos Zoe, por favor puedes hacerlo mejor, no puedes dejarme así, te amo, te amo —esas palabras me desarmaron y cuando volvió a besarme le respondí, pudimos haber estado así durante horas, sus labios era calidos, demasiado calidos, tomo mis manos y las enredó en su cuello, su mano recorría mi rostro y con la otra me atraía a él por la cintura con demasiada fuerza y de pronto un rostro con ojeras marcadas color malva, ojos de un hermoso azul profundo y de una piel tan blanca que despedía luz apareció en mi cabeza terminando así con el momento, me separe de él y abrí los ojos
—Esto... —le dije apenas conciente de lo que había hecho.
—No digas nada —me dijo con voz profunda aun con los ojos cerrados, puse mi mano en su mejilla, estaba ardiendo
— ¿Te sientes bien? Estas ardiendo en fiebre
—No, me siento muy bien
— ¿De verdad? ¿No quieres que te lleve a casa?
—No, de verdad que me siento bien ¿Quieres bailar conmigo?
—No hay música
— ¿A caso la necesitamos? —le sonreí, me tomo por la cintura y yo subí mis brazos a su cuello y comenzamos a balancearnos, tenía sus ojos clavados en los míos, deseaba saber que era lo que pensaba. El se merecía algo mejor que yo, yo solo era un pedazo de humana, era un peligro para él el estar conmigo, pero esto era tan fácil, tan gratificante como respirar.
— ¡Leo!
— ¡Zoe! —volteamos al oír nuestros nombres, habían cuatro personas paradas en la puerta, Andrea, Marco, Erik y Sol, todos con expresiones distintas, caminaron hacia nosotros y ambos nos soltamos
— ¿Leo que es esto? —pregunto Andrea quien me miraba con odio aun más intenso que el que sentía Mercedes por mi y sus pensamientos no eran más agradables
—Solo bailábamos —respondió él.
—Patan ¿Cómo te atreves a hacerle esto a mi hermana? —dijo Marco
—Vamos si no eran novios —dije
— ¡Zoe! Ella es mi hermana y tú mí...
—Alto, espero que no estés pensando que tienes algún derecho sobre mí, porque te equivocas, ti y yo tampoco somos nada.
—Yo creí...
—Pues creíste mal
— ¿Cómo pudiste hacerme esto Leo? Cambiarme por esta —chillo Andrea, tenía los ojos apunto de llorar pero de coraje
—No le digas así —dijo Leo, con odio
—No le hables a mi hermana de ese modo, la ilusionaste y luego la dejaste para besarte con otra
—No la ilusione, sólo fue un beso en una fiesta, nadie toma enserio eso —voltee a verlo sorprendida por lo que había dicho me miro y negó con la cabeza, "lo de nosotros fue diferente" no necesite leerle la mente para interpretar su mirada y su negación. —Y si lo hizo fue culpa de ella no mía, yo no le prometí nada.
— ¡Cerdo! —grito Marco y lo golpeo en la cara, eso me molesto y olvidando que era una chica de 50 kilos contra un chico enorme y musculoso lo golpee en la nariz le dí un rodillazo en sus partes y una buena técnica que Karen me había enseñado hace años, hacer "cazuela" las manos y golpearle ambas orejas al mismo tiempo, destruías así el equilibrio y depende de la fuerza hasta la conciencia perdía la persona y así sucedió cayó inconciente al suelo.
—Desgraciada .... —pensaba Andrea
—Maravilloso—pensaban Leo y Sol
— ¿Dónde aprendiste eso? Pero eso no importa ahora, debemos irnos antes de que salgan todos—Erik tenía razón, Leo y él corrieron a la casa por nuestras cosas y salieron junto con una masa de chicos justo en el momento que Marco estaba reaccionando
— ¡Zoe! toma las llaves —Erik me lanzo las llaves del auto y corrí hacia él abrí la puerta y salte al asiento metí la llave y abrí todas la puerta todos entraron al auto y antes de escuchar que las puertas cerrarse arranque el auto, esto corría muy rápido eran alrededor de las tres de la mañana y las calles estaban vacías, estaba subiendo la velocidad y lo estaba empezando a disfrutar cuando...
— ¡Zoe! baja la velocidad no quiero morir —grito Sol
—Descuida mi amor tiene unos fantásticos reflejos deja que lo disfrute, después de todo nos salvo de una buena pelea.
—Gracias —dí una fantástica vuelta en "U", esto era lo mío.
— ¿Dónde aprendiste eso? —me pregunto Leo sonriéndome
—Una como mujer tiene que aprender a defenderse
—Fue maravilloso
—No fue nada
— ¿Y lo de las orejas?
—Es lo que mantiene tu equilibrio si golpeas ambas orejas al mismo tiempo de la manera correcta y depende de la fuerza aras que la membrana vibre descontroladamente y pierdas el equilibrio y a veces la conciencia y si golpeas muy fuerte puedes dejarlo sordo
—También sabe noquearte con un cuaderno
—Eres una asesina
—Gracias, gracias, gracias
— ¿Tienes una aspirina? Me duele la cabeza quizá y me de gripa —me pregunto Leo
—Si, Erik búscala en la cajuela
—Y señorita inteligencia ¿Cómo quieres que la abra?
—Busca en el asiento derecho un pequeño botón que bota el asiento daaa.
— ¡Zoe! —su grito mental me tomo por sorpresa y casi me salgo del camino
— ¡Erik eres un idiota, casi nos matamos por tu culpa!
—Lo siento pero... —Deberías de sacar la espada de la cajuela.
— ¿Qué acaba de suceder? No dijo nada. —pregunto Sol
—Nada Sol olvídalo, pero lo mejor es que baje la velocidad no quiero que mueras de un paro al corazón
—Zoe no me mientas ¿Qué pasa aquí? A veces siento como si tú pudieras...— Por favor Sol es imposible ¿Cómo podría?
— ¿Cómo si pudiera hacer que? —le pregunte
—Saber que es lo que estamos pensando
—Erik ¿Cuánto alcohol le diste a Sol?
—Un par de vasos de vodka
—Pues creo que ya le están haciendo efecto
—Tienes razón —dijo Sol
—Bueno llegamos a tú casa, nos vemos al rato en le evento que descanses —Erik bajo con Sol y Leo y yo nos quedamos solos escuchando nuestras respiraciones.
—Sol no estaba ebria ¿Verdad? — ¿Qué? ¿A caso él se refería...? ¿El podría saber algo...?
—No te entiendo —claro lo mejor era actuar como si nada
—Tú... esto suena tan extraño... sabes lo que... pensamos ¿Cierto?
— ¿Por qué lo preguntas?
—No lo se hay veces que respondes a algo que nadie a dicho, en especial con Erik.
—Valla que prestas atención.
—Los detalles
—Jajaja
—Pero no me haz contestado ¿De verdad puedes? — en todo este tiempo no me miraba a los ojos y eso me hacía pensar que él creía que yo era un fenómeno — ¿Qué estoy pensando ahora? —ya no valía la pena seguir fingiendo él lo sabía.
—No lo se hay algo extraño con tu mente
— ¿Cómo?
—Si en todo este tiempo jamás he podido entrar a tus pensamientos y si lo intento la cabeza comienza a dolerme y ya que pongo mucho esfuerzo se convierte en un verdadero hervidero mi cabeza.
— ¿De verdad?
—Si
—Interesante ¿Te ha pasado con alguien más? —su pregunta trajo a mi mente su rostro.
—Solo alguien más
— ¿Quién?
—No creo que te guste oírlo
—Interesante
— ¿Podrías dejar de decir eso? Me estas poniendo histérica ¿Crees que soy un fenómeno? —volteo y tuve su nariz a un palmo de distancia de la mía.
—Mírame bien Zoe, jamás pensaría eso de ti jamás
—Entonces ¿Qué estas pensando?
—En que eres demasiado para mi
— ¿QUE? —grité, este muchacho si que tiene serios problemas mentales tuvimos que reservar nuestra platica para otro momento porque Erik estaba subiendo al auto.
—Deberías de tener más cuidado—pensó
—Erik, él ya lo sabe
— ¿Qué?
—Leo lo sabe,
— ¿Qué sabe?
—Que tengo... una pequeña vía para enterarme de cosas.
— ¿Se lo dijiste? ¿Porque? ¿A caso vas a salir con él? ¿Serás su novia?
—Calma uno a la vez, si, si se lo dije, porque pues porque él ya lo sabía yo sólo se lo confirme y a las dos últimas no, ni una ni otra.
— ¿Por qué no? Ahora él ya lo sabe podrías ser...
—No, y no pienses en decir "feliz" ya hemos hablado de esto.
—Que necia. —llegamos a casa de Leo y esta vez yo baje con él ya que de verdad tenía un muy mal aspecto.
—Tengo algo que decirte —me dijo
— ¿Qué es?
—Yo... bueno... ¿Recuerdas el otro día?
— ¿Cuándo salí corriendo?
—Si ese, bueno pienso que supones algo... mmm... malo ¿cierto?
—No, bueno pensé que, le encontré parecido a una... cicatriz que yo tengo.
— ¿Pensaste que me mordió un vampiro? —me sorprendió la seguridad con que lo de decía, de verdad él sabía sobre la existencia de esos monstruos; me quede muda y sólo fui capaz de asentir con la cabeza.
—Te equivocas, hace años yo... tuve un accidente, Zoe esto es un secreto, tan grande como el que guardas tú, y así como a ti te prohibieron decir algo a mi también, no sólo me pongo en peligro yo sino a ti y toda mi familia y si ellos se enteran de que tu lo sabes no me perdonaría si te llegaran a dañar.
—Leo... tú sabes algo sobre lo que yo hago ¿verdad?
—Sí, lo supe desde que llegaste aquí, no creerás lo famosa que eres para los esclavos de la Noche.
— ¿Cómo es que lo sabes?
—No puedo decirte mucho, pero como te dije tuve un accidente, tan extraño que todo el pequeño pueblo donde vivíamos se entero, yo no soy de aquí Zo, cuando era pequeño vivíamos en Parías cerca de un hermoso castillo, estoy seguro que entenderás porque no puedo decírtelo, pero se que ya lo sabes o lo supones, desciendo de un linaje tan antiguo como el tuyo o el "suyo" — ¿A caso se estaba refiriendo a Evan?
— ¿Pero...?
—No Zoe es todo lo que puedo decirte, si ellos se enteran que te he hablado de esto —sus ojos estaban impregnado no de miedo sino de terror.
— ¿Quiénes Leo? Dime
—No Zoe no me lo perdonaría.
—Ellos no lo sabrán
—Tienen métodos para saberlo quizá tan interesantes como los tuyos —no soportaría si alguien le hiciera daño; esto tenía tonalidad de despedida
— ¿Es eso verdad?
— ¿A que te refieres?
—Piensas que soy un fenómeno
— ¿Qué?
—Si, esa es la razón por la que te estas alejando, ¡Vamos se honesto!
—Zoe... yo... jamás pensaría eso de ti
—Mientes, esta bien si ya no me quieres ver ¿Por qué me besaste?
—Zo entiéndeme no eres tú...
— ¡Oh, vamos! No eres tú soy yo
—De verdad...
—Adiós Leo —mis ojos se estaban llenando de lágrimas; él me había prometido ser siempre mi amigo, jamás lastimarme, pero claro eso lo había prometido antes de saber que yo era un ¡Fenómeno! Me dí la vuelta y camine hacía el auto de nuevo, las lágrimas salieron y una vez afuera no pude contenerlas, todos se irían algún día ¿Cómo pude dejarme ilusionar? Zoe, ve más halla de tú dolor, deja de sentir autocompasión, deja de creer que el mundo esta en tu contra. Déjame en paz, no molestes con tus frases de mucho entendimiento. Entre al auto y Erik no pregunto nada su cabeza estaba concediéndome la mayor privacidad posible, llegamos a casa y subí corriendo a mi habitación, tenía sentimientos encontrados, tome una libreta y comencé a escribir...
Una lágrima cae
algo se ha roto
te despides de mí....
Te has ido llorando
lágrimas frías
he muerto...
he vuelto a la soledad...
mí fiel amiga....
Mí silencio tu distancia
no diré lo siento
simplemente adiós....
no volveré a abandonarte nunca, tú mi soledad, mi fiel amiga, mi consejera y mi perdición me arrastras al mar de sufrimiento me ahogas, pero me salvas de la desgracia, del ego de todos aquellos humanos, muero junto a ti, nunca me dejaras ir, me perseguirás por siempre evitándome así el sufrimiento del amor y la amistad eso que solo es fingido, eso que no existe, me abrirás los ojos y poder ver la oscuridad que oculta el amor ....
Que lez parecio¿?
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Lez mando zaludoz
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