Hagane no Renkinjutsushi es propiedad privada de Hiromu Arakawa-sensei, Square-Enix y toda la tropa que lo inventó. NO me pertenece. Lo único que me pertenece aquí es la trama argumental de la historia, basada en FMA.

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"…" Lo que dice un personaje

Texto en cursiva Lo que piensa un personaje

------- Cambio de escena

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Ambos sonrieron. "¿Entramos? Me estoy congelando aquí fuera…" murmuró Winry, acurrucándose. Ed le cogió la mano y la hizo volverse.

"Sólo una cosa más, Winry. Esto va en serio. No es ningún juego. Prométeme que no harás nada que te pueda poner en peligro"

La mecánica se perdió en sus ojos dorados y asintió con devoción. Edward aprovechó el momento y la besó, sin darle tiempo a la chica de reaccionar. Había sido un día bastante largo. Winry también cerró los ojos y le devolvió el beso, aunque al cabo de unos segundos se separó "Brrr, entremos adentro… parece que quieras que pille frío a posta"

Edward la siguió adentro "Bueno, luego te beso, entras en calor, y listos" dijo él, abrazándola por detrás. Winry murmuró algo como 'Edo no hentai' y se dirigieron hacia su compartimiento, donde Al les esperaba profundamente dormido.

El viaje siguió sin infortunios. Al durmió todo el rato, y eso hizo que Ed y Winry pudieran apoyarse el uno al otro sin sentirse demasiado cohibidos. Así, a la hora prevista el tren llegó a Central. Los tres chicos cogieron las maletas y salieron del tren. Allí encontraron (o más bien al revés) a Armstrong-shousa, el cual les esperaba de musculosos brazos abiertos, con un sinfín de estrellitas rosadas volando a su alrededor, mostrando su felicidad infinita. Después de que les besuqueara y les mimara a los tres por igual, se dirigieron hacia un cochero y éste les dirigió hacia los Cuarteles Generales.

Pero, por muchas precauciones que pusieron y por mucho que Edward y Alphonse miraran a derecha e izquierda, no pudieron evitar que alguien les siguiera.

"SAGITEKINA KOUKAN"

Cap.6 – Errores del pasado

Por CiNtUrO-cHaN

Desde la última vez que estuvieron en Central las cosas no habían cambiado mucho, pensaron los tres jóvenes a la vez. Las calles, a las tantas de la noche, daban un aspecto fantasmagórico que nada tenía que ver con la Central activa y risueña de las mañanas. A través de los cristales del auto donde viajaban, Edward observaba el paisaje en busca de sombras sospechosas. Armstrong conducía; era extraño que no hablara.

Edward giró su cabeza. A su lado estaban Al y Winry, dormidos, recostados uno encima del otro. Esa situación le molestó un poco, no pudo evitarlo, al fin y al cabo Edward Elric era un simple humano que podía sentir algo de celos.

El alquimista Fullmetal se sintió protector en versus esas dos personas, que para él eran ahora mismo su mundo.

"Ya hemos llegado, Edward Elric" anunció Armstrong con voz grave, parando el coche. Winry y Al se despejaron levemente, preguntándose confundidos qué hacían allí. Una vez salieron del auto, se encontraron con el mismísimo Daisoutou esperándoles, junto sus subordinados Riza Hakweye y Jean Havoc.

"Yaa, Hagane no" dijo a modo de habitual saludo "Según tengo entendido has tardado tres años en volver. Creo que pierdes facultades"

"Tsk, yo también me alegro de ver tu horrible cara" murmuró Ed irónicamente, devolviéndole el saludo. Mientras Al y Winry se saludaban con Riza y Havoc, Edward y Mustang se separaron unos instantes para hablar en serio.

"¿Cuándo recibió el fax?" preguntó el joven.

"Ésta mañana. Os llamamos al instante" respondió "No quiero meterme en tus asuntos personales, Hagane no, pero creo que sólo traerán problemas. Especialmente la preciosa Sta. Rockbell" dijo el General, mirando hacia donde se encontraban todos. Edward frunció el ceño.

"Como si no lo supiera, he intentado convencerla para que volviera pero no me ha hecho caso"

"¿Quieres que asigne a Havoc guardaespaldas encubierto?"

Edward miró al General con una chispa en sus ojos "¿Podría?" Por primera vez en la vida, tenía la sensación que compartía una misma idea con Mustang. Él asintió.

"Lo último que necesito es tener a un chibi enano como tú preocupado por su chica. Al menos así te centrarás un poco más" respondió él, asintiendo con devoción.

"¿A QUIÉN LLAMAS CHIB-! … ¡OI OI OI OI¡NO ES MI CHICA!"

Roy Mustang le ignoró y se dirigió hacia donde estaban todos "De ahora en adelante os alojaréis aquí" dijo Riza, señalando el edificio que tenían delante "Aparentemente es un hotel normal y corriente, pero es un hotel militar, lo que significa que tenemos control sobre ello, y además entra dentro de nuestro radio de control"

Al y Winry se miraron sin entender. Havoc sonrió "Lo que mi querida compatriota quiere decir es que aquí estaréis más seguros que en algún lugar cualquiera, y como supongo que no os hará mucha gracia alojaros en pleno centro militar, creímos que aquí tendríais un mínimo de intimidad… ya sabéis a lo que me refiero, ejem" murmuró Havoc, dando codazos a Edward y Alphonse, los cuales se le quedaron mirando como diciendo 'éste tío no tiene remedio'.


"Estas serán vuestras habitaciones" dijo Riza. Se encontraban en la última planta del edificio, la cuarta, teóricamente la más cómoda "403 para Alphonse, 405 para Edward y, delante, 404 para Winry. Espero que no haya problemas"

Todos negaron con la cabeza. Edward pensó que ésa era la primera vez que no compartiría habitación con su hermano en muchos años; cuando estaba dentro de la armadura siempre iban en una misma habitación. Ambas habitaciones estaban contiguas, a excepción de la de Winry que se encontraba justo delante.

"Cada habitación dispone de un teléfono de emergencia. Sólo con marcar el 001 estaréis en línea conmigo o con cualquiera de nosotros. Si ocurre algo, no dudéis en llamarnos. ¿Alguna duda?"

"¿A qué horas se sirven las comidas?" preguntó Edward, inocentemente. Alphonse le murmuró que la recepción ya les informaría cuando fuese hora de almorzar, que no se preocupase, que no se iba a quedar sin comida.

"Esto… Riza-san"

Riza se giró hacia Winry, la cual se había acercado hacia ella "¿Qué pasa, Winry?"

Ella sonrió "Sólo quería felicitarla por su boda, aún no había tenido la oportunidad de hacerlo cara a cara. Y muchas gracias por invitarnos. O-baachan dice que algún día podríais pasaros por Rizenbool, que allí hay camas de sobras" dijo ella alegremente.

Riza también sonrió, levemente sonrosada "No hay de qué. Dime, Winry¿qué te parecería ser nuestra dama de honor? De momento estoy intentando convencer a Sheska y Maria, pero necesito tres como mínimo. ¿Te gustaría?"

"¿Hontou ni¡Sí¡Ya lo creo!" exclamó la chica, haciendo que Ed y Al se giraran hacia ella "¡Muchas gracias!"

Riza sonrió a modo de respuesta y, dando las buenas noches, se retiró.

"Gñññ… ¡qué…sueño…tengo…!" dijo Al, mientras bostezaba.

"¿Verdad…?" respondió Winry, bostezando también.

Edward frunció el ceño. Pero si sólo pasan un poco de las doce…

"Bueno… oyasumi nasaaaai…" dijo el hermano menor.

"Igualmente…" respondió Winry, abriendo la puerta de su habitación.

"¡Matte, Winry!" exclamó Ed, haciendo que Winry y Al se le quedaran mirando "¿Podrías mirarme un momento el brazo? Es que antes he hecho un mal gesto y he oído un 'crack'"

Al refunfuñó "Nii-san, eres un irresponsable… en fin, yo me voy a la cama… buenas noches" dijo el chico, cerrando la puerta. Edward miró a Winry. Winry miró a Edward.

"Supongo que no ha habido ningún mal gesto ni mucho menos un 'crack'¿me equivoco?" dijo la mecánica, arqueando una ceja.

"Bueno, ayer sí que oí un crack pero bueno… eso ahora no importa. ¿Puedo pasar?" dijo él, sonriendo. Winry refunfuñó alegre.

"Hai, hai…"


En esos precisos instantes, los cuatro militares se introdujeron en su coche, con Armstrong al volante, y se dirigieron hacia los Cuarteles Generales, a menos de quinientos metros del hotel en cuestión. Cuando el coche se hubo perdido entre las sombras de la noche, algo se movió en un oscuro callejón delante del hotel. Un par de ojos violáceos brillaron en la oscuridad, y unos labios antes neutros se curvaron en una sonrisa.

"Lust, Lust…" susurró Gluttony, apareciendo por detrás de la niña.

La niña se giró haciendo "shhhh" con los labios "¡Silencio!" de nuevo se volvió a girar hacia el hotel "Así que ése será su hogar. Perfecto, tenemos que volver y decírselo todo al Maestro" dijo la niña, metiéndose de nuevo en el callejón y seguida de cerca por Gluttony.

Por órdenes de Él, su parte en el juego tendría que retrasarse un par o tres de días, alegando que así ellos cogerían confianza a la estabilidad, y una acción por sorpresa causaría mayor efecto.

"Tengo hambre…" murmuró Gluttony con su voz quebrada.

"Sí, sí, lo sé. Por éstos callejones suelen haber vagabundos, gentes sin nombres. Si quieres puedes comerte a un par. Pero tranquilo, la mejor parte está aún por llegar" dijo la niña, acariciando la cabeza del homúnculo.

"…Mejor…parte…" murmuró él, con una sonrisa idiota.


La noche también cubría los ahora oscuros prados de Rizenbool, donde tan sólo se oía el sonido de la brisa helada, la cual parecía traer adelantos de invierno. Pocas luces quedaban ya encendidas en tan altas horas de la noche, aunque el primer piso de la casa Rockbell aún se mantenía alumbrado.

"¿Así que… usted también está enferma?"

"Sí, bueno… es una larga historia"

Roze se encontraba junto a Izumi, tendiéndole un pañuelo para que la mujer pudiera limpiarse el hilo de sangre que le acababa de salir de las comisuras de los labios. La chica la miró con preocupación, sobretodo al observar aquella extraña mirada de tristeza y desolación mal disimulada.

"No te preocupes, Roze-chan" dijo la mujer, tocándole la cabeza con la mano como si fuera una niña pequeña "Es el castigo de los que intentan tocar el Sol"

Roze agrandó los ojos. Recordaba perfectamente ésas palabras, y al cabo de un instante pensó que tanto maestro como discípulos parecían haber pasado por oscuras épocas.

"La que me preocupa a mí es Pinako-san" murmuró Izumi, bebiendo un poco del te que la chica de Lior le acababa de servir.

"Y a mí. Esto no parece un simple catarro"

Izumi no contestó, y ambas se sumergieron en sus propios pensamientos. Un piso más arriba, en la oscuridad de su habitación, Pinako se encontraba de pies mirando a través de la ventana con la mirada fija en el infinito. Lentamente se pasó la mano por el pecho, entrecerrando los ojos con dolor.

Bueno, parece que está a punto de llegar, pensó la anciana con una sonrisa amarga, rememorando ésos tiempos. Luego se giró hacia su mesita de noche, donde albergaba imágenes de sus seres más queridos: de su hija y su marido el día que se casaron, otra con todos los Rockbell y los Elric (a excepción del padre) juntos, y otra de los tres niños en su tierna edad de tres y cuatro años respectivamente. Sus ojos se posaron en la inocente Winry, con profundo dolor.

Pequeña… no sé cómo voy a explicártelo… Pinako sacó otro libro de memorias, y únicamente alumbrada por la luz tenue de la luna, fue pasando páginas y páginas hasta dar con la foto que buscaba. Era ella misma con veintipocos años, juntamente con algunos amigos mecánicos en un bar, la mar de contentos.

La abuela se fijó en la persona que tenía a su lado en la fotografía, haciendo que un sinfín de recuerdos dolorosos fluyeran en su mente.

Esto no es justo… no es justo… Winry no se lo merece…

Unas tristes lágrimas empezaron a verterse por su rostro, sin que ella las evitara. Se quitó las gafas y se tapó los ojos con las manos.

Mi pequeña… de verdad, lo siento tanto… tanto…

Pinako se derrumbó y empezó a llorar en silencio para no alterar la quietud de la noche, dejando el álbum en el suelo, abierto por la página donde se encontraba la foto en cuestión. En la susodicha foto aparecía la joven Pinako juntamente con un varón de, aparentemente, unos treinta años. Dicho hombre llevaba unas gafas redondas pequeñas, pelo largo y dorado recogido en una cola, y barba. Vestía elegantemente, y esbozaba una sonrisa mientras pasaba su mano inocentemente por los hombros de Pinako.

En el reverso de la foto ponía: 'Pinako & Hohenheim, verano de XXXX, Central.'


"Oye… ¿por qué no paras un rato?"

"Vaaaaamos, sólo un poquito más…"

"Pero es que…"

"¡Sht!"

"¡Winry, ya está bien!"

"Venga, hombre, ya casi he terminado…"

Ed frunció el ceño y giró la cara, malhumorado "Se suponía que la excusa de arreglarme el automail era eso, una EXCUSA"

"¡Sí, sí, sólo un momentín más!" exclamó Winry, que seguía con su llave inglesa retocando el brazo del chico. Edward refunfuñó, aunque no dijo nada. La verdad es que su brazo necesitaba un buen arreglo, después de tres años sin mantenerlo. Pero… 1) Estaban solos 2) Al dormía en la habitación de enfrente 3) Se encontraban en una habitación a oscuras, sólo alumbrada por una pequeña luz para que Winry pudiera trabajar. Remarcando las opciones 1 y 2, Ed no se acababa de creer que Winry estuviera arreglando su brazo artificial precisamente ahora.

Al salir de sus pensamientos, Edward notó que Winry había parado de toquetear su brazo. Se giró ilusionado, preguntándose si ya habría terminado, pero le sorprendió encontrarse con Winry tocándose la cabeza como si tuviera fiebre, algo pálida.

"¿Ey, estás bien?" preguntó el alquimista, preocupado y acercándose a ella.

"Sí, creo que sí… O al menos no tengo fiebre. Pero…"

"¿Pero?"

Winry le miró con duda "No lo sé. Supongo que es el cansancio… por un momento me ha parecido ver tres Eds y tres automails que arreglar… ¡Qué horror!" exclamó la chica, fingiendo humor.

Ed no se lo tomó con tantas risas y se la quedó mirando "Será mejor que descanses. Algo cansada sí que pareces" dijo, levantándose. Winry se levantó bruscamente diciendo que no, que se encontraba bien, pero sus piernas la traicionaron y de no ser por haberse aguantado con una mano en la mesa y por Ed, que la sostuvo, se hubiera caído al suelo. Ahora Edward empezó a preocuparse.

"Se acabó, a dormir" dijo él, cogiéndola en brazos y haciéndola sonrojar.

"¡E-Ed¡Suéltame! Esto es humillante…" imploró la chica, y Ed la fulminó con la mirada "Que te lleve en brazos alguien más bajito que tú…"

"Perdona que te recuerde, Desmemoriada-san, que soy más alto que tú, tsk" dijo él, depositándola suavemente en la cama. Winry se puso una mano en la frente.

"Agh, lo siento, se suponía que ésta era nuestra noche… soy un desastre" murmuró ella, mirando a Ed con tristeza.

Él le sonrió "Bueno, hay muchas noches en la vida. Pero de momento recobra fuerzas¿vale?"

"Oye… ¿qué tal al menos un beso de buenas noches?" dijo la mecánica, incorporándose. Ed murmuró un 'bueno, bueno' y ambos se besaron.

Pero algo extraño ocurrió.

"¿QU…?" exclamaron ambos, separándose al instante con los ojos abiertos.

Edward miró a la chica sin entender, y ésta le correspondió la mirada "¿Qué ha…¿Eso no era…?"

El joven no supo responder. O habían sido imaginaciones suyas, o le había parecido ver de reojo unas chispas eléctricas de un color azul pálido al besarse. Las que siempre veía cuando realizaba alquimia.

Además, ahora que lo recordaba, cuando vio a Winry por primera vez en volver y se abrazaron…

Flash-back

"¡BAKA!" exclamó Winry, llorando, mientras se tiraba hacia él abrazándole con fuerza "¡EDO NO BAKA!"

"O-Oi, Winry…" Ed observó a la chica, la cual tenía el rostro escondido en su hombro. Ambos se estaban mojando bajo la lluvia. 'Romántico' fue el primer pensamiento que le vino a Ed a la cabeza. Cerró los ojos con paz; había esperado ese momento durante mucho tiempo. Sonrió interiormente, y le devolvió el abrazo. Fue entonces cuando su mente se dispersó; en lugar de la calidez del cuerpo de Winry apareció un frío helado. Por un momento, hubiera jurado que había visto unas pequeñas chispas típicas de la alquimia. Fue un momento tan breve, que al instante su mente lo archivó como mala visibilidad.

Fin del flash-back

Algo extraño estaba ocurriendo. Él estaba seguro que NO había utilizado la alquimia con ella. ¿Entonces, qué ha pasado aquí…?

"¿Ed?" preguntó inocentemente la chica. "Creo que estamos muy cansados y que empezamos a ver alucinaciones… será mejor que cada uno se vaya a dormir" murmuró, algo preocupada.

Ed asintió con la cabeza "Sí… será mejor que sí…" Edward se levantó y se dirigió hacia la puerta "Que descanses"

"Buenas noches"


Esa extraña noche terminó, y el sol empezó a salir, si bien no se podía ver un atisbo de luz a través de esas nubes grisáceas que amenazaban lluvia las cuales se habían posado entre el mundo y el sol, tal barrera.

"Nee, nii-san…" dijo Al, mirando de reojo a su hermano.

"Naaaaani…" respondió éste.

A Alphonse se le cayó una gotita "¿No has dormido bien?" preguntó él inocente, ante el rostro que tenía su hermano mayor, con los ojos caídos y expresión de acabarse de levantar apenas dos segundos antes.

"Bueno…" respondió él, de mal humor "Es que con todo el lío que tenemos entre manos no hay quien duerma… y la expectativa del día no mejora ya que en el planning entra visitar a ése estúpido mujeriego…" dijo él, apoyándose en el portal del hotel donde se encontraba junto a Al, esperando el coche que viniera a recogerles.

"Por cierto… ¿no se preocupará Winry si se levanta y no estamos?" preguntó el chico.

Él se encogió de hombros "Le he dejado una nota debajo de la puerta diciéndole que no se preocupe, y que llegaremos tarde. Ah, ése es el coche" dijo él.

"Sí, pero… la idea de dejarla sola no me llama. Podría marearse o algo…" dijo el hermano menor, más para él mismo que para Edward. Él se giró hacia su hermano, sin entender. Alphonse le devolvió la mirada sin entender "¿Qué?"

"¿Qué es eso de marearse¿Es que le pasa a menudo?" preguntó él, acercándose a su hermano.

"¿Significa que anoche, cuando te arreglaba el automail, también se mareó?"

Edward asintió con la cabeza "Pero lo importante es que… ¿eso le sucede con frecuencia?"

"Pinako-baachan dice que es normal, que trabaja demasiado. Dice que a ella le pasa a veces, sobretodo cuando hace mal tiempo. No sabía que fuese supersticiosa¿eh?" respondió el chico de ojos miel, sonriente.

"Ah, sí…" dijo Ed por lo bajo, preocupado. Sin embargo no tuvo tiempo de pensar más acerca del tema, puesto que el coche estaba delante de ellos, en la acera, y Fury les hacía ademán de que subieran. En el mismo instante, del sillón de atrás salió Havoc "Bueno chicos, el General quiere que vayáis allí ipso facto, y en cuanto a mí me quedaré por aquí cerca de acuerdo con lo acordado¿va bien?" dijo el militar, tirando el cigarro al suelo.

Ed asintió "De acuerdo. Gracias"


Se oyó un repiqueteo de pasos a lo largo del corredor, y las grandes puertas de mármol se abrieron lentamente, chirriando. La persona que se encontraba sentada en la silla de la habitación, sin luz, observando el paisaje a través de una gran ventana, se giró levemente para ver al chico de pelo largo, oscuro-verde. Éste sonreía con su habitual sorna y sentimiento de superioridad.

"¿Buenas noticias, supongo?" dijo una voz grave.

Envy sonrió "Ya lo creo. Hagane no chibi & Bro van hacia el cuartel general, tal como pensamos. Además, la amiga mecánica está en un hotel, seguramente bajo vigilancia, o eso ha dicho la cría"

Se oyó de fondo una voz de niña pequeña ofendida "¡LUST, IMBÉCIL!"

"¡OH, CÁLLATE!" respondió Envy, con una venita de enfado en la frente. Se calmó y se volvió de nuevo hacia su interlocutor. "Pues eso, todo va según predijo"

La otra persona sonrió "¿Pero lo dudabas? Bueno, bueno. Creo que ahora me toca a mí hacer algo" éste se levantó y avanzó un poco, con cuidado, puesto que llevaba unas vestimentas largas hasta los pies. Se acercó hacia una gran explanada de la sala; la oscuridad total no permitía ver bien a Envy los detalles, pero estaba seguro que eso era un círculo enorme de alquimia, y muy complejo por cierto.

El hombre se arrodilló y juntó ambas manos en el círculo. Una luz azulada recorrió el lugar, haciendo que Envy se tapara los ojos con el codo, al tiempo que la otra persona se volvía a alzar.

Y a kilómetros de allí, en esa triste mañana gris, una anciana se alzó de sopetón mientras su cuerpo le quemaba por dentro. La mujer que estaba a su lado se acercó a ella, alarmada.

Entre gemidos y dolor, Izumi entendió dos palabras "Llama… Winry…" y dicho esto, cayó de nuevo en su colchón, desmayada, al tiempo que Roze corría a llamar al doctor e Izumi a la oficina de teléfonos para contactar con Central.

En ese preciso instante, Winry abrió los ojos, abrumada por una extraña sensación en su pecho…

Quema…

CONTINUARÁ

Notas de autora

(esquivando los pianos que le tiran) Gomen gomen por tardar en actualizar. Gracias por los que esperan mis actualizaciones :) Espero que no me matéis por el final que os he puesto… XD

Bien, he decidido que el fic va a seguir más fiel al manga que al anime, aunque tendrá relación al anime con respecto a los homúnculos (los que sobrevivieron y los que no), y en cuanto a lo de Ed en el Otro mundo. Por lo demás, creo que seguiré la trama del manga. Además, ahora que sé como termina la película de FMA, pues aún lo tengo más claro xDDDDDDD

Por cierto, con esta nueva regla de que no te deja responder a los reviews, pues… TTTT pero al menos quería comentar que hay algunos lectores muy perspicaces :3 Hay cosas fáciles de adivinar del fic, y otras que dudo que las adivinéis xD Pero bueno, aquí está la gracia de los fics¿no?

Este capítulo se lo dedico a Alèxia, que hoy es su cumpleaños. Espero que te haya gustado el capítulo :D

En fin! Nos veremos en el próximo capitulo. Esto se pone interesante (risa malvada)

CiNtUrO-cHaN

27 de julio del 2005