Hagane no Renkinjutsushi es propiedad privada de Hiromu Arakawa-sensei, Square-Enix y toda la tropa que lo inventó. NO me pertenece. Lo único que me pertenece aquí es la trama argumental de la historia, basada en FMA.

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"…" Lo que dice un personaje

Texto en cursiva Lo que piensa un personaje

------- Cambio de escena

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Se oyó un repiqueteo de pasos a lo largo del corredor, y las grandes puertas de mármol se abrieron lentamente, chirriando. La persona que se encontraba sentada en la silla de la habitación, sin luz, observando el paisaje a través de una gran ventana, se giró levemente para ver al chico de pelo largo, oscuro-verde. Éste sonreía con su habitual sorna y sentimiento de superioridad.

"¿Buenas noticias, supongo?" dijo una voz grave.

Envy sonrió "Ya lo creo. Hagane no chibi & Bro van hacia el cuartel general, tal como pensamos. Además, la amiga mecánica está en un hotel, seguramente bajo vigilancia, o eso ha dicho la cría"

Se oyó de fondo una voz de niña pequeña ofendida "¡LUST, IMBÉCIL!"

"¡OH, CÁLLATE!" respondió Envy, con una venita de enfado en la frente. Se calmó y se volvió de nuevo hacia su interlocutor. "Pues eso, todo va según predijo"

La otra persona sonrió "¿Pero lo dudabas? Bueno, bueno. Creo que ahora me toca a mí hacer algo" éste se levantó y avanzó un poco, con cuidado, puesto que llevaba unas vestimentas largas hasta los pies. Se acercó hacia una gran explanada de la sala; la oscuridad total no permitía ver bien a Envy los detalles, pero estaba seguro que eso era un círculo enorme de alquimia, y muy complejo por cierto.

El hombre se arrodilló y juntó ambas manos en el círculo. Una luz azulada recorrió el lugar, haciendo que Envy se tapara los ojos con el codo, al tiempo que la otra persona se volvía a alzar.

Y a kilómetros de allí, en esa triste mañana gris, una anciana se alzó de sopetón mientras su cuerpo le quemaba por dentro. La mujer que estaba a su lado se acercó a ella, alarmada.

Entre gemidos y dolor, Izumi entendió dos palabras "Llama… Winry…" y dicho esto, cayó de nuevo en su colchón, desmayada, al tiempo que Roze corría a llamar al doctor e Izumi a la oficina de teléfonos para contactar con Central.

En ese preciso instante, Winry abrió los ojos, abrumada por una extraña sensación en su pecho…

Quema…

"SAGITEKINA KOUKAN"

Cap.7 – Dulces sueños

Por CiNtUrO-cHaN

"Buenos días, Edward-kun, Alphonse-kun"

Los dos hermanos correspondieron a la bienvenida de Riza Hawkeye, la cual acababa de recibirles en los Cuarteles Generales de Central, a los que acababan de llegar con el automóvil. La mujer les guió a través de unos corredores hasta una gran puerta, detrás de la cual se encontraba la inmensa secretaría del Daisoutou. Claro que, después que el Parlamento hubiera ganado más fuerza en la balanza del poder, eso no significaba que los militares carecieran de éste, y un buen ejemplo era la decoración de ésa sala, que a Edward le recordó a la exquisitez del otro mundo donde estuvo.

Al ver a Mustang, Alphonse hizo una leve reverencia y Ed simplemente le saludó con la cabeza como quien no quiere la cosa.

"Mala noche¿eh?" se limitó a decir Mustang con su habitual sonrisa de superioridad, con su cabeza apoyada en la mano y mirando a las ojeras de Edward. Éste se limitó a gruñir. A pesar de que tenía ya 19 años físicos, los mentales se quedaban en la adolescencia, para mayor jovialidad de Roy. Ed era su presa favorita.

"Veo que los militares no reparan en gastos" dijo Alphonse por lo bajo a su hermano. Ed soltó una risa forzada; aún recordaba la cantidad de ceros que había en la cuenta de su banco cuando era Koukan Renkinjutsushi o Alquimista Nacional.

"Tomad asiento, por favor" les ofreció Hawkeye, enseñándoles dos asientos. Las facciones de Edward se contrajeron cuando Roy le enseñó el fax en cuestión.

Lo releyó otra vez para memorizárselo.

Tadaimaaaaa… ¡Hemos vuelto¿Nos echasteis de menos? Tres años han pasado ya… ¡Cómo vuela el tiempo! Mis felicitaciones por haber conseguido llegar a éste alto cargo, Mustang. La lucha contra Pride debió ser dura¿eh? No me enrollo más. ¿DÓNDE ESTÁ ESE CABRÓN! SABES DE QUIÉN HABLO. DIME DÓNDE ESTÁ FULLMETAL. Sino, prepárate para sufrir un infierno en vida. Lo mejor de todo es que si no me lo dices, a ti te dejaremos tranquilo, aunque por otra parte nos encargaremos de tu preciosa novia y tus amigos.

¡Da recuerdos a todos de mi parte, sobretodo a Ed!

Envy

Ed se lo tendió a Al para que éste también lo leyera, y cuando lo hubo hecho lo dejó encima de la mesa. Roy cortó el silencio "No hay huellas digitales, aunque dudo que los homúnculos tengan. El fax se envió desde un despacho abandonado en una zona marginal de Central, pero al rastrearla no encontramos nada significante que nos dijera algo. Pueden estar en cualquier parte, y no me limito sólo a ésta ciudad"

"Veamos" murmuró Ed "Hemos vuelto. Nos da a entender que son más de uno. Los homúnculos que sobrevivieron seguro fueron el cabrón de Envy y Wrath, que actualmente está en paradero desconocido…"

"Pero" le paró su hermano "Cuando estuve entrenándome con shishou, me dijo que había venido a verla en un par de ocasiones, y que le había llevado con Winry para que reparara su automail. No creo que…"

"Así pues, éste queda descartado" dijo Roy "Ahora hablemos de los miembros que no sabemos. Te escucho" Roy juntó ambas manos entrelazando los dedos y se incorporó hacia Ed.

"Sloth, Lust y Pride murieron. Quedan Dante y Gluttony. No sé qué fue de ellos, pero según el informe que me acaba de pasar su oficial, no encontraron sus cuerpos ni nada que os hiciera pensar que se habían desintegrado mediante la alquimia, puesto que no había el círculo necesario en ninguna parte del edificio, si bien pudieron borrarlo…"

"¿Así que tenemos al remitente, y a dos posibles candidatos?"

Ed asintió. Roy suspiró y dijo "Pocos. Creo que debe haber alguien más. Mírate el mensaje, el tal Envy demuestra una confianza absoluta. Sea quien sea que les mande, estoy seguro que sabe lo que se trae entre manos"

Hubo un pequeño silencio, en el que cada uno reflexionó desde su punto de vista.

Alguien llamó a la puerta y Roy le autorizó a pasar, con desgana. Era un oficial que decía que había una llamada del 001. Riza se apresuró a ir, dejando a los tres hombres solos.

"Ahora pasemos al tema en sí. ¿Por qué te buscan?"

Por qué me buscan. Esa es una buena pregunta, ya lo creo, pensó el alquimista de ojos dorados. "No tengo la más remota idea" dijo sin faltar a la verdad "Pero ten por seguro que no será para nada bueno" añadió.

"Además" dijo Alphonse, con una voz un poco más oscura "Cuando… bueno, todo el tiempo que nosotros buscamos la Piedra Filosofal, ellos nos tuvieron manipulados, siguiendo pistas que ellos mismos dejaban para así poder crearla y ellos aprovecharla. Siempre nos han ido detrás, sobretodo a ti, nii-san. Que te busquen de nuevo es mala señal, porque significa que alguien está planeando algo grande, y que pretenden utilizarte de nuevo"

Edward, que tenía la vista fija en el fax, dio un largo suspiro "Hay otra cosa… ¿cómo pudo saber Envy que había vuelto a éste mundo? Quiero decir… parece totalmente seguro que he vuelto"

"Tal vez no lo está y sólo está intentando que nosotros mimos se lo digamos" añadió Roy.

"Eso también es probable" dijo Alphonse "Pero no lo creo"

"Ni yo" dijo Ed.

"Finalizando" dijo Mustang, apoyándose en el respaldo de la silla "Los dos. Quiero que tengáis mucho cuidado lo que hacéis, lo que decís y a quién se lo decís. Si no recuerdo mal, ése tipo cambia de forma a placer. Yo que vosotros me inventaría una clave ahora mismo"

"¿Qué tal… 'Todo es uno, uno es todo' (NA1)…?" dijo Al, esbozando una sonrisa cómplice hacia su hermano, que lo entendió al instante.

"Por mí bien, aunque tal vez se le vaya de la chibi-cabeza al chibi" dijo Roy.

Antes de que Ed pudiera levantarse y contestar, la puerta se abrió de golpe. Al principio Roy puso cara de enfado, pero al ver que Riza venía corriendo hacia ellos se levantó de inmediato "¿Qué pasa?"

"Es… Havoc, señor, nos ha dejado un mensaje urgente… para los hermanos Elric" dijo ella, dirigiéndose a los dos hermanos que la escuchaban con preocupación.

Edward frunció el ceño. ¿Havoc tenía un mensaje urgente para ellos? Un momento¿no era Havoc el encargado de la seguridad de…?

"¡WINRY!" exclamó Edward, levantándose de sopetón. "¿LE HA PASADO ALGO?"

Riza negó rápidamente con la cabeza "No… pero dice Havoc que ambos cogen el tren de Rizenbool que sale en unos minutos"

Edward y Alphonse se miraron sin entender "¿Rizenbool¿Cómo es que ha decidido volver tan de repente?"

"Al parecer" se apresuró a responder Riza "Esta mañana han llamado a Winry-chan desde Rizenbool. Se ve que su abuela ha empeorado, y que le pidió a vuestra maestra que hiciera ir a Winry allá. Havoc la acompaña"

"¿…?" Eso fue lo único que los dos hermanos pudieron decir.

¿Pinako-baachan, suficientemente enferma como para hacer llamar a Winry a toda costa¿Pero qué demonios…? Ed no pudo sino imaginarse por lo que estaría pasando ahora mismo Winry, en un vagón de tren, dirigiéndose hacia allí con Havoc. Y él, sin poder ir en su busca ni reconfortarla.

"Riza-san" dijo Alphonse "¿Nos permitiría telefonear a casa un momento? Necesitamos hablar con Izumi-shishou"


En la casa Rockbell, las cosas no marchaban muy bien. La mañana gris y lluviosa de finales de otoño no predecía nada bueno. Pinako Rockbell se encontraba en su cama, respirando con dificultad mientras que a su lado el médico la diagnosticaba con los ojos tristes de quien no puede hacer nada más que observar.

Izumi lo notó, y tal vez fue por eso por lo que se apresuró a llamar a Winry, y cabe decir que con mucha insistencia, pues hasta que finalmente no pudieron pasarla con el mismo Hotel Militar tuvo que pegar muchos gritos y amenazas. Aún así, finalmente pudo contactar con la joven y decirle, en pocas palabras, que su abuela la necesitaba. Los efectos fueron inmediatos; le dijo que ahora mismo se iba a la estación a comprar billetes para el próximo tren, y que estaría allí lo antes que pudiera. Ahora, después de esa atolondrada noche, Izumi no paraba de suspirar observando el triste paisaje a través de la ventana de la habitación de Pinako. Winry la había llamado hacía un rato, diciéndole que su tren salía en una hora, y que al atardecer, puede que antes, llegaría junto a Havoc.

Eso la sorprendió. ¿Qué pintaba Havoc? Lo único que se le ocurrió es que viniera a acompañarla, por lo cual dedujo que sus estúpidos discípulos no habían tenido la mínima educación de acompañarla en su travesía o, por otra parte –y más lógica- no habían podido, por obvias razones que se le plantearon al a cabeza, tales como la reaparición de los homúnculos.

Verdaderamente ha sido mucha coincidencia, todo esto… pensó la ama de casa, con ambos brazos cruzados, y mirando hacia la cama donde el doctor le había inyectado a Pinako una vacuna. Del día a la mañana volvía Edward, no pasaban ni tres días que llegaba el mensaje de Envy, el mismo día enfermaba Pinako, y al día siguiente empeoraba gravemente. Además, suponía que los hermanos no habían podido venir aquí, por lo que en Central las cosas se complicaban.

Izumi frunció el ceño. Demasiadas casualidades.

Llamaron a la puerta de la habitación, y el doctor murmuró un 'adelante, Roze-kun'. La chica entró con una bandeja con un poco de desayuno para la abuela y la dejó en la mesita de noche. Antes de salir de la habitación –pues su hijo la llamaba a gritos- le dedicó una mirada confidente a Izumi. Hablaron en silencio, ella preguntándole cómo iba a terminar todo aquello, y la otra respondiendo que pronto lo sabrían…

Efectivamente, cuando el sol se iba poniendo, Izumi oyó que la puerta principal se abría, y que unos pasos veloces subían las escaleras. Esa no podía ser otra que Winry, que tenía las llaves de su casa. Fue directa a la habitación de Pinako, y fue tal la brusquedad con que lo hizo que despertó al pequeño Joe, que dormía plácidamente a la habitación de abajo.

"¡BAACHAN!" exclamó la chica, dirigiéndose a la cama junto al médico "¿Qué te pasa¿Te encuentras mejor?" exclamó ella, mirándola con preocupación.

Pinako murmuró un inaudible "Voy tirando" que aún dejó a la joven más conmocionada. Viendo que de su parte no lograría esclarecer nada, los preocupados azules ojos de Winry se dirigieron hacia el doctor e Izumi "¿Qué le pasa, doctor¡Anteayer mismo, cuando me fui, se encontraba…!"

"Lo sé" dijo el doctor "Pero baja la voz, tienes que calmarte. ¿Quieres una tila?"

NO QUIERO TILA¡Quiero saber QUÉ le pasa a baachan!" exclamó ella, perdiendo el autocontrol. Ni ella misma sabía por qué se estaba comportando como una cría de cinco años.

Bueno, en el fondo lo sabía. Muy en el fondo, en un rinconcito de su corazón, había un motivo que no quería admitir: miedo.

"Pues… verás, ahora tengo que darle unos medicamentos y…"

"¡NO PIENSO SALIR DE ÉSTA HABITACIÓN SIN QUE ALGUIEN ME DIGA QUÉ DEMO-!"

"WINRY" esta vez habló la imponente voz de Izumi. Winry calló al instante y bajó la mirada, compungida "Ven conmigo, dejemos que el doctor haga su trabajo" dijo ella, saliendo de la habitación con calma. Winry la obedeció cual niña pequeña, y antes de salir le dirigió una mirada triste a su habuela, la cual le correspondió con una débil sonrisa.

Izumi se llevó a Winry a su habitación, lo suficientemente cerca para que pudiera ir a la de su abuela si pasaba algo, y lo suficientemente lejos como para hablar en la intimidad. Roze estaba ocupada abajo preparando la comida y cuidando al niño, así que no las iba a molestar; por su parte, Havoc se había quedado abajo, seguramente ayudándola.

"Antes que nada, tranquilízate. No le harás ningún favor a tu abuela si dejas que te vea de ésta forma" dijo ella con voz imparcial.

Winry bajó la mirada "Pero es que…"

"Vamos, no tienes por qué comportarte así. No le va a pasar nada, el doctor la cuida muy bien. De hecho, ha despachado a todas las citas que tenía ésta semana a su ayudante para poder ocuparse de Pinako-san él mismo"

La mecánica la miró dudando. El hecho de que un buen doctor se dedicara única y exclusivamente a un paciente daba a entender que el paciente le necesitaba totalmente, y eso no la animaba mucho "¿Q-qué le pasa? Está muy pálida… ¿le duele algo?"

"Bueno… no estoy segura… De repente, esta noche, se levantó quejándose de que le dolía el pecho, que le quemaba, y tuvo que recostarse por el dolor. Luego me dijo como pudo que te llamara"

"¿Qué ¿El pecho? Le quema el pecho?" musitó Winry, mirando a Izumi a los ojos.

Ella la miró sin entender "Sí. Es algo extraño, lo reconozco, y…"

"No… No quería decir eso. Es que… bueno, es algo raro. Una extraña coincidencia" dijo ella enigmáticamente.

Izumi arqueó una ceja con desdén. Ya había tenido muchas, demasiadas coincidencias últimamente. Tuvo un mal presentimiento "¿A qué te refieres?"

"No, nada…"

"WINRY"

"Oh, de verdad que no es nada…" dijo, sin embargo al ver la mirada fulminante de Izumi decidió contárselo "Es una tontería. Simplemente hoy, por la madrugada, me ha dolido un poco el pecho y me he despertado"

"¿Un poco¿Lo suficiente para despertarte?" preguntó ella inquisitivamente.

Winry tragó saliva "Bueno, me ha dolido más de un poco pero menos que mucho… Ha sido como… un malestar. Eso, un malestar. Sentí como se debe sentir alguien cuando bebe alguna bebida alcohólica muy fuerte, con esa sensación que se te quema el cuerpo por dentro¿sabe?" preguntó la chica, no muy convencida, mirando a Izumi "Bueno, le dije que era una tontería"

"Sí. Sobretodo por el hecho de que a Pinako-san le hubiera pasado exactamente lo mismo y exactamente en el mismo instante"

"Pero eso no lo podemos atestiguar…"

"Winry, tu abuela se quejó por la madrugada. Tú tuviste dolores por la madrugada. No creo que esto sea sólo…"

Sin embargo, lo que Izumi creyera o no Winry no pudo saberlo, porque en aquél preciso instante Roze abrió la puerta sin llamar, con el bebé en brazos. Parecía tener prisa "Win-Winry-chan… el doctor dice que… que vayas"

Tal vez fue por la mirada de Roze, por la palidez de su piel o simplemente por el escalofrío que recorrió su cuerpo, que hizo que Winry empezara a asustarse de verdad. Se levantó y rápidamente se dirigió a la habitación de enfrente, seguida por Izumi y Roze.


Al colgó el teléfono, negando con la cabeza hacia su hermano y los demás presentes "Nada, no hay línea."

"Debe ser por la tormenta que está cayendo" murmuró Roy, sentado en su despacho, mirando por la ventana. Riza se encontraba junto a Al, con la mirada preocupada, intentando ayudarle a recuperar la línea del teléfono. Llevaban ya horas intentándolo, desde esa misma mañana cuando llamó Havoc, y aún no habían logrado nada.

La puerta del despacho se abrió, y Edward entró con una mirada de derrota en sus ojos.

"¡Nii-san, estás empapado!" exclamó Al al verle. Riza rápidamente fue a buscar algunas toallas. "¿Has logrado contactar con Winry…?"

Edward le fulminó con la mirada, sin saber muy bien por qué. Al no quiso decir nada más; sabía que cuando su hermano se enfadaba, se enfadaba. Y ahora era uno de esos momentos en los cuales Edward no sabía del cierto con quién estaba enfadado, ni si lo estaba consigo mismo. Sólo sabía que necesitaba hablar con Winry, tranquilizarla, abrazarla y decirle que no se preocupara, que todo iba a salir bien, y no podía. Riza llegó con un par de toallas calientes para el alquimista, las cuales aceptó en silencio.

"Esto se está complicando" dijo Roy, no a modo de pregunta sino de rotunda afirmación. Como si la naturaleza quisiera decir que estaba de acuerdo, un imponente rayo se vislumbró detrás de Roy a través de los ventanales, seguido por el trueno al cabo de unos segundos.

Se estuvieron unos minutos en silencio, sin saber qué hacer o qué decir, hasta que sonó el teléfono. Roy lo dejó sonar un par de veces, hasta que lo cogió "Al habla Mustang. Espero que sea importante"

Al otro lado del teléfono se oyó una voz de hombre nerviosa "¡Se-señor, necesitamos su presencia, esto es un caos¡Se han encontrado una docena de cuerpos en los suburbios de Central, en muy mal estado, y además…!"

"¡OFICIAL, cálmese!" dijo Roy, al tiempo que pulsaba un botón y la conversación se ampliaba a toda la sala para que los presentes pudieran oírla "¿Qué ha ocurrido?"

"Señor, se han encontrado… die-dieciséis cadáveres en total alrededor de las zonas marginales de Central… to-todos los cuerpos… es decir… ningún cuerpo estaba… completo"

Edward y Alphonse se miraron. Riza se estremeció.

"Explíquese"

"Ve-verá… todos… estaban masacrados, señor… Ha sido horrible. Lo han descubierto dos oficiales que estaban de guardia, y ahora están rebiendo ayuda psicológica… ha sido…"

"Entiendo, ahora mismo voy"

"Hay-hay otra cosa… señor" dijo la voz con algo de timidez. "No sé si se lo habrán comunicado, pero…"

"¡DAISOUTO!" las puertas se abrieron y Fury y Farman entraron, ambos sacando el alma por la boca "¡TENEMOS PROBLEMAS!"

Edward se levantó como acto reflejo. Todo esto se estaba descontrolando.

Haciendo valía de su paciencia, aunque mostrando su clara preocupación, Mustang respiró hondo y miró a sus dos subordinados "Sorprendedme"

Farman fue el que habló "La prisión de las afueras… de alta seguridad… Una explosión, señor. No sabemos qué ha ocurrido, pero…"

Por su evidente cara, Roy estaba sorprendido. Riza miró preocupada a sus dos compañeros y murmuró "¿Cuántos presos han…?"

Ahora habló Fury "No… no queda nadie"


La tormenta estaba amainando, y sólo se oían truenos de vez en cuando a parte del repiqueteo de la lluvia sobre los cristales. Todo ese entorno daba aún más sensación de oscuridad, de soledad… Al menos, eso era lo que Winry creyó al entrar en la silenciosa habitación de Pinako, seguida por Izumi. Roze prefirió esperar fuera junto a Havoc.

El doctor, al verlas entrar, se levantó. Posó una mano en el hombro de Winry y la miró "Yo… de verdad que lo he intentado…"

No supo de dónde había salido esa sonrisa, pero se la enseñó al doctor "No se preocupe, ha hecho mucho por nosotras éstos días. Siempre se lo tendré en cuenta"

El doctor asintió levemente y salió de la habitación. Izumi observaba desde un segundo plano; su intención había sido quedarse afuera y dejar abuela y nieta a solas, pero le pilló por sorpresa cuando Winry le cogió la mano instintivamente y no se la soltó hasta que entraron ambas a la habitación.

Haciendo un gran esfuerzo para que su estado de ánimo no se pasara a su voz, Winry se sentó junto a la cama, al lado de Pinako "¿Me llamabas, baachan?"

"Sí, cariño, necesito decirte algo"

Winry se estremeció por dos cosas: nunca la había llamado cariño, nunca desde que le informó de la muerte de sus padres. Además, el tono de voz, tan débil, tan cansado, tan… resignado.

"Vamos, baachan, no hables como si mañana no fueras a estar. Hemos pasado por cosas peores. ¿Te acuerdas de ésa vez, cuando tenía diez años, que sin querer te empujé escaleras abajo y…?"

"Winry" la cortó Pinako "Por favor. Necesito contarte esto para irme en paz"

"¡NO!" exclamó ella, levantándose al instante. Izumi sólo observaba, con un semblante serio y triste. Winry inspiró y se volvió a sentar junto a su abuela "Por favor… no digas esas cosas. Mañana estarás mejor"

Pinako sonrió. A Izumi le pareció una sonrisa irónica, y por suerte la joven mecánica no notó ésa apreciación.

"Verás, hay algo que… que tengo que contarte. Algo que va relacionado con lo que me está pasando…"

La tez de Winry palideció "¿Qué quieres decir? Pero si tú decías que esto que nos pasaba, los mareos, los desmayos… que eran hereditarios. ¿O no?"

"Eso era, más bien, una mentira piadosa que hasta yo misma empezaba a creerme" Winry se la quedó mirando. Pinako prosiguió con susurros "Ni mi madre, ni su madre ni ninguna de las Rockbells habían tenido esto. Sólo me ocurre a mí, por culpa de una… un… un pacto. A Sara no le ocurrió nada porque no era una Rockbell, si bien se casó con tu padre. En cambio tú, que eres de mi descendencia…"

"Ba-baachan… me… me estás asustando, no sé dónde quieres llegar, pero…"

Pinako suspiró. Había llegado el momento de enfrentarse a sus fantasmas.

"Pinako-san" Izumi habló por primera vez "Quizás sería mejor que…"

"No, Izumi; quédate" y acto seguido se volvió hacia su nieta "Por favor, acércame ése álbum de allí"

oOoOoOoOo

El sol estaba a punto de salir. Debían ser las seis de la mañana; los pájaros empezaban a cantar. La tormenta ya había pasado por completo, dejando tras de si unos campos húmedos y verdes. Roze se había quedado dormida junto al regazo de Havoc, ambos sentados en el suelo delante de la puerta de la habitación de Pinako. El médico hacía horas que se había ido.

Winry ya no seguía sentada en la cama de Pinako, dándole la mano. Estaba de pies, con los puños apretados. Izumi tampoco tenía esa expresión de tristeza y resignación. Se encontraba justo al lado de Winry. El álbum de fotos estaba abierto por una página en concreto, y se encontraba encima de Pinako. Ya no hablaba. Tampoco respiraba.

Pinako murió ése mismo amanecer, sin ser capaz de ver el sol de un nuevo día.

Fin del cap.7

CONTINUARÁ

NA1: Todo es uno, uno es todo (Zen wa ichi, ichi wa zen en japonés) es el 'enigma' que les planteó Izumi a los niños Elric durante su primer mes de prueba en la isla abandonada para permitirles ser sus discípulos.

Notas de la Autora:

Hola a todo el mundo, y perdón por la espera. Ya sé que han pasado dos meses y algo desde la última actualización. Sólo espero que éste capítulo os haya gustado tanto como a mí me ha gustado escribirlo ) Muchas gracias a todos los que dejáis review y me animáis a seguir!

Éste capítulo no ha tenido mucha 'acción', pero eso se irá arreglando en los próximos capítulos. Ah, y no me matéis por el final, porque entonces no podréis saber qué dijo Pinako xP

No querría daros falsas esperanzas, por eso os digo que el próximo capítulo va a tardar. No sé cuánto, pero sólo se que 1º de BATX no es como 4º de ESO, y que si el año pasado escribí poco durante el curso, éste año aún será peor u.u Sólo espero que me comprendáis.

PD: por cierto, lo digo para todo aquel que no lo sepa... todos esos fallos en los signos de puntuación (los interrogatorios, los exclamativos) no los hago yo, sino que se los come en beneficio de los escritores ingleses.

Y de nuevo, gracias por vuestro apoyo.

Nos vemos!

CiNtUrO-cHaN

18 de septiembre de 2005