Si Hagane no Renkinjutsushi me perteneciera, no estaría aquí, escribiendo fanfics, sino en mi isla particular tomando el sol con Ed. Sight.

-.-.-.-.-

"…" Lo que dice un personaje

Texto en cursiva Lo que piensa un personaje

------- Cambio de escena

-.-.-.-.-

"Winry, oye… no entiendo nada. Somos mayorcitos, ¿no? Pues dime sin tapujos en qué RAYOS te he podido ofender durante estos días durante los cuales no he podido ni verte. ¿O es que tal vez te sientes mal porque no pude estar al entierro? ¡Joder, lo siento, pero aquí también hemos tenido mucho alboroto y…!"

"¡Que no es eso!" exclamó ella, elevando también la voz "¡Simplemente…!" pero se paró al instante. Bajó de nuevo la mirada, apretando los puños.

"¿Simplemente QUÉ?" dijo Ed, echo una furia él también. No entendía nada, y su corto temperamento no ayudaba a calmar la situación. Aún así, se obligó a sí mismo a tranquilizarse y, inspirando hondo, resopló "Winry. Entiendo cómo te sientes, de verdad. Ha sido una gran pérdida; de hecho, para mí era como una abuela como lo es para ti. Nos ha cuidado siempre y…"

"No es eso, Edward" dijo ella, en un susurro.

Ed la miró con inquietud a los ojos. Raramente le llamaba por su nombre entero, y cuando lo hacía implicaba que la conversación era seria "¿Entonces qué es? ¿Te encuentras mal? ¿Estas enferma? ¡¿Qué otro maldito motivo puede haber para que ni siquiera me mires a los ojos?! ¿O es que quieres que me ponga de rodillas para que me abraces?"

Ella curvó los labios en una media sonrisa que no gustó a Ed. Luego volvió a su expresión neutral. Alzó la vista y los ojos azules desafiaron a los claros.

"No lees entre líneas, ¿eh? Te estoy intentando dar a entender que se acabó" dijo ella, con voz dura y firme.

Él parpadeó "¿Que se acabó el qué?" dijo.

Ella frunció el ceño, ¿por qué costaba tanto?

"Tú. Y yo. Se acabó"

"SAGITEKINA KOUKAN"

Cap.9 -Farsa

Por CiNtUrO-cHaN

"Hum, qué fragancia tan agradable" dijo una voz con sarcasmo.

El padre de los Homúnculos se giró. Envy, Lust y Gluttony acababan de entrar en la oscura sala en el centro de la cual había dibujado un enorme círculo de alquimia; justo en medio se encontraban, apilonados, un montón de cadáveres.

"Puaj. Qué asco" murmuró Lust, tapándose la nariz.

Sin embargo, Él ignoró tanto a Envy como a Lust, y se giró hacia Gluttony "Ven".

Lust, que se había imaginado lo que iba a pasar, se interpuso entre los dos "Papi, un momento. No es culpa suya; no supe vigilarlo bien, él sólo tenía hambre, no quería…" sin embargo, la mirada que esos ojos dorados le enviaron hizo que enmudeciera y callara. Gluttony, viendo que no tenía otra salida, empezó a seguir a su padre cabizbajo, como un niño pequeño al que han pillado comiéndose la tarta a escondidas. Ambos desaparecieron tras una puerta secundaria, y acto seguido se pudo ver un reflejo de luz azulada.

"¿Qué le está haciendo, Envy?" preguntó la niña.

"¿Es que no lo ves, cría?" respondió Envy a modo de respuesta, con su habitual sonrisa socarrona en los labios. La verdad es que ahora las cosas se iban a poner más interesantes. El anterior Gluttony era muy aburrido con esos pseudos-sentimientos hacia Lust; ahora sólo iba a quedar de él su nombre, Gluttony: gula.

La respuesta no se hizo esperar. Se empezaron a oír gritos extraños dentro de la puerta, y ruidos de objetos al caer. La puerta volvió a abrirse, y salió Él con total parsimonia, cerrando la puerta con un círculo de alquimia; aún así, los ruidos no cesaban.

Avanzó hacia el centro de la sala, donde se encontraban los cadáveres. Miró hacia las ventanas, a través de las cuales se reflejaba la oscuridad de la noche y la tenue luz de la luna creciente. Su cabellera dorada ondeaba ligeramente al son del viento que entraba a través de un cristal roto.

"¿Las órdenes?"

El hombre pareció salir de su estado de ensimismamiento y se volvió hacia sus dos homúnculos.

"Ya falta poco para la Noche Blanca" dijo, a modo de respuesta. Luego miró por la ventana, donde se reflejaba la luna en el cristal; le quedaban pocos días para estar llena.

oOoOoOoOo

Si Roy hubiera aparecido vestido con un tutú rosa y todos los demás hubieran salido de las sombras, exclamando '¡Inocente, inocente!', vale, quizás sí que se habría reído (sobretodo si hubiera visto –remarcando- a ROY en tutú ROSA).

Pero Roy no estaba en tutú rosa.

No había nadie allí para decir inocente, inocente.

Sólo estaban él y Winry.

"¿Qué?" dijo el chico de ojos dorados.

Winry se mordió el labio inferior. Vale, Ed empieza a ponerse nervioso; muy nervioso. Durante un breve instante le miró, y encontró esos dos chispeantes ojos dorados mirándola con el ceño muy fruncido.

"Lo siento, Ed, no pretendía ser tan brusca, sólo que…" dijo, utilizando un tono neutral. Al ver que Ed seguía mirándola expectante, la chica simplemente se encogió de hombros, haciendo ademán de irse y murmurando un último "Se acabó."

"¿Qué?" murmuró el chico de la trenza "Winry, espera, un momento, ¿hm? A ver si lo he entendido" dijo Ed, rascándose la cabeza "¿Que QUÉ?"

Winry no le miraba a los ojos. Edward sí; la cogió por el mentón y la obligó a mirarle, pero a Ed no le dio tiempo a mirar en sus ojos puesto que una chispa azulada de alquimia se interpuso entre ellos. Ambos se separaron, como si se acabaran de electrocutar.

"¿Qué… qué haces?" preguntó Winry entre enfadada y asustada, olvidando por un momento la situación en que se encontraban ambos.

Ed miró sus manos, confundido "Yo… yo no he… ¡No cambies de tema!" exclamó él, enfadado y con los puños apretados.

"¡Has sido tú el que ha empezado a hacer…!" de repente Winry se calló. Sus ojos se quedaron clavados en los de Ed, y su tez palideció a la velocidad de la luz. Parecía que hubiera entendido algo. "Oh, no… no, no, no…"

"¿Winry, qué pasa? ¿Te ha hecho daño?" dijo él, acercándose para tocarle la mejilla con el rostro, preocupado.

"¡NO…!" dijo ella, separándose bruscamente "¡…me toques…!"

Edward se quedó como si acabara de recibir una puñalada en el corazón. Pero aún le sorprendió más ver que Winry parecía estar a punto de llorar. Sin decir nada más, Winry empezó a caminar a paso ligero hacia la salida de la estación –dónde Al, Havoc e Izumi ya deberían estar, esperándoles – dejando a un taciturno Ed sin entender absolutamente nada de nada de lo que acababa de ocurrir en ese corto espacio de tiempo, mirándose ambas manos. ¿Por qué había utilizado la alquimia antes sin quererlo? No le había pasado nunca.

No hizo falta ser un gran vidente para darse cuenta de que algo extraño había ocurrido. Las miradas de Al e Izumi no paraban de dirigirse a Winry y Ed, recíprocamente (Havoc simplemente pasaba del tema, porque básicamente no era de su incumbencia y su prioridad era proteger a Winry Rockbell, no infiltrarse en su vida personal). Alphonse intentó sonsacarle algo a su hermano durante la travesía en coche hasta el hotel de los militares, pero fue evadido por esas miradas características de su hermano que más que miradas parecían puñaladas para que dejara estar el tema… por ahora.

"Nii-san…" murmuró Alphonse cuando se encontraron ambos a solas en el pasillo del hotel; Winry e Izumi estaban abajo, cenando con Havoc porque en el tren no les habían servido cena, y Edward por algún extraño motivo no había querido unírseles. Alphonse le había seguido.

"Hmm" murmuró Ed, el cual se encontraba delante de la puerta de su habitación, entreabriéndola.

A Alphonse le hirió el tono monótono de su hermano, pero no quiso hacer una montaña de un grano de arena: el que lo estaba pasando mal ahora mismo era su hermano, y él iba a averiguar por qué.

"¿Podemos hablar?" aventuró él, tocando el hombro de su hermano mayor. Él no se movió, simplemente suspiró "Es por Winry" afirmó Al.

"Aa" murmuró Ed.

Al frunció el ceño "¿Otra pelea? Mooou, nii-san, siempre estáis igual. No tienes que ponerte así, ahora no hay que distanciarse de Winry; cualquier rencilla que hayáis podido tener debéis olvidarla. Winry no pasa por un buen momento, necesitamos apoyarla en todo. Tenéis que olvidaros de vuestras batallas diarias"

"No" murmuró Ed. Al paró de hablar en seco. El tono casi inexpresivo de su hermano empezaba a preocuparlo "No es una 'batalla diaria' más. Es…" volvió a suspirar "No lo sé. No sé nada. No entiendo nada de nada…" a medida que seguía hablando, Edward iba subiendo de tono "Esa estúpida psicópata de las máquinas… ¿Es que no piensa en nada? ¡Tiene la cabeza llena de serrín o qué! ¿¿Es que no se da cuenta de nada??" Al, por su parte, observaba impaciente a su hermano. Nunca antes le había visto tan enfadado; al menos, no con Winry "¡Cree que me voy a rendir! ¡JA! ¡Lo tiene claro!"

El pequeño Elric juntó las cejas en signo de incomprensión "¿Rendirte en qué? ¿En intentar hacer las paces con ella?" preguntó él. Edward por un momento flaqueó. Sin darse cuenta había empezado a hablar acerca de su relación con Winry. Al no sabía nada; ¿tal vez tendría que decírselo? Eso es lo que le murmuró una vocecilla en su interior, pero no le hizo caso: ¿para qué necesitaba saberlo de momento? De todos modos, ahora según le había dicho Winry entre él y ella no había nada (aquí Ed notó una sensación de vacío en el estómago; el hecho de pensar en ello le hacía revolverle las tripas). Cuando volvieran las cosas a su cauce, entonces sería el momento de hacerlo público; o al menos de decírselo a Al.

"Será mejor que vayamos a la cama, mañana será un día agotador" dijo finalmente Ed. "Con todo lo que está pasando en Central…"

"Sí, claro… buenas noches, nii-san" murmuró Al, yéndose hacia su habitación. No era tonto. Ya no era un niño. Sabía cuándo su hermano le mentía (que equivalía prácticamente a nunca) y cuándo le ocultaba información. Eso sí que pasaba más a menudo, normalmente para protegerlo de algún peligro. Pero Al ya no era un niño, y estaba dispuesto a averiguar qué estaba pasando. Pero de momento será mejor que descanse un poco.

Winry tenía la mirada en el suelo. Se encontraba recostada al canto del pasadizo donde estaban los hermanos Elric, situada en un ángulo muerto para que ellos no la pudiesen ver; sus pasos la habían llevado hasta allí después de disculparse y decir que no tenía apetito. Había llegado justo para oír la conversación entre los hermanos y los gritos del hermano mayor.

Cuando oyó la puerta de la habitación cerrarse, después de oír el 'Buenas noches' de Al, Winry salió de su escondrijo con naturalidad y se dirigió al corredor donde estaban antes los hermanos para dirigirse a su habitación (que, evidentemente, seguía siendo la misma que antes de haberse ido a Rizembool: justo delante de la de Edward y al lado de la de Alphonse). Aún así, se quedó de piedra cuando vio que el que había entrado en su habitación había sido Al, y que en el vacío corredor ahora se encontraban ella y Ed, el cual, que seguía recostado mirando la puerta de su habitación (parecía que se debatiera en entrar o no entrar) se había girado para ver el recién llegado… que resultó ser la fuente de su preocupación.

Winry no dejó transmitir ninguna emoción.

"Ah, hola Ed" dijo ella, sonriendo. "No has bajado a cenar"

El chico de la trenza no sonrió. "Ya, bueno. Se me ha quitado el apetito."

Ya de paso di '…por tu culpa', pensó la mecánica mientras su sonrisa flaqueaba.

"Umm, en fin… ha sido un viaje largo y… ayer no dormí mucho, así que… buenas noches, Ed."

Ed la seguía mirando con aquella mirada que la hacía sentir tan culpable.

"Claro. Que descanses"

Justo cuando Winry abrió la puerta de su habitación, Ed volvió a llamarla.

"Que sepas que te dejo marchar ahora porque necesitas dormir, pero mañana quiero hablar contigo, Winry."

Winry cometió el error de girarse y mirarle.

"Ed… ya te he dicho que…"

"Ni Ed ni nada" replicó él duramente "Y ni se te pase por la cabeza intentar darme esquinazo, friki de los automails. Mañana hablaremos y me escucharás y arreglaremos todo este lío, ¿vale?"

Winry bajó la mirada, frunciendo el ceño. Ed suspiró y se acercó a la mecánica, y sin darle tiempo a ésta para apartarse la besó en la mejilla. Y justo como había pasado cada vez que ambos mantenían contacto físico, unas chispas de alquimia aparecieron. Pero estas fueron un poco más fuertes que las anteriores, y el calambrazo más fuerte.

"¡Lo siento!" gritó Ed, apartándose de Winry.

"No pasa n-nada" sollozó.

Ed la miró, preocupado, al ver que la chica estaba a punto de llorar "Lo-lo siento mucho, ¿te ha dolido? No sé qué me pasa últimamente, no entiendo por qué no puedo controlar… te prometo que intentaré… no llores, por favor, lo siento…"

Winry seguía sollozando, mientras alguna que otra lágrima resbalaba por su mejilla y se las secaba de inmediato. "Ya-ya te he dicho que no me ha dolido… n-no lloro por eso. Da-da igual. Buenas n-noches."

"¡No, no da igual!" replicó Ed, poniendo el pie en la puerta de la chica para que ésta no cerrara. "Al cuerno, hablemos AHORA" dijo el chico.

"¿Q-qué?" sollozó ella, que aún seguía llorando, intentando cerrar la puerta. "¡N-No digas tonterías! Ya es ta-tarde, quiero dormir y… n-no tengo nada que decirt…"

"Ya sé que estás cansada, yo también lo estoy, ¿vale? Pero no pienso esperar a mañana para hablar contigo después de esto. Apártate" dijo el chico, haciendo fuerza para abrir la puerta. Winry no se movió "Winry, voy a entrar, si cierras abriré con alquimia… ahórrame el numerito, por favor."

La chica sonrió "¿Esto no podría considerarse acoso?"

Ed también sonrió y entró en la habitación de la chica después que esta abriera la puerta.

"C-Creo que hemos despertado a todo el hotel con nuestros gritos" murmuró Winry, cerrando la puerta tras de él y encendiendo una luz pequeña. Se terminó de secar los ojos, respiró hondo y se sentó en la silla que estaba junto a la cama. Ed, con total confianza, se sentó en la cama de manera que ambos quedaban casi cara a cara.

"Nah… Al no pudo dormir durante años por culpa de la armadura. Cuando duerme ahora es peor que un oso en hibernación… y sólo estamos nosotros tres en este pasillo, por suerte." Ed también sonrió; parecía que la tensión de unos segundos antes se había evaporado y volvían a ser los mismos que días antes. Pero al cabo de unos momentos ambos se quedaron en silencio; Ed sabía que él tenía que ser el primero en hablar (por algo había insistido tanto en entrar), pero ahora no sabía por dónde empezar.

"Mira…"

"Oye…"

Ambos se callaron a la vez, ya que habían hablado al mismo momento. Se miraron y empezaron a reír, como si fuesen críos. Winry pensó que la situación en sí no tenía ni pies ni cabeza; para empezar, no tendría ni que haber dejado entrar a Ed. ¿En qué estaba pensando? Y ahora los dos ahí riendo como si no pasara nada… justo el mismo día en que Pinako…

Quizás porque Ed también estuviese pensando lo mismo, o quizás porque vio que de repente la expresión de Winry se había ensombrecido, se decidió a hablar, y lo hizo de un tirón.

"Mira, Winry" murmuró el chico, bajando la mirada. "Desde que me has dicho eso antes no he parado de pensar en ello", parecía que Winry iba a interrumpir pero el chico fue más rápido. "No, déjame terminar. Por favor."

La mecánica suspiró y desvió la mirada "De acuerdo."

"Gracias." Ed seguía mirando al suelo, y cogiendo aire prosiguió. "No he parado de pensar en eso. Es decir, ha sido tan repentino que no puedo hacer más que sospechar. No lo entiendo. Hace apenas unos días estábamos los dos tumbados tranquilamente en el sofá de tu casa, charlando, besándonos. Llegamos aquí, y también normal. Y luego te marchas por lo de Pinako, vuelves y me dices eso. Y pienso que pueden haber pasado dos cosas."

Winry miró de reojo a Ed. Él ahora sí que la miraba. "Primera, e imposible: que me mintieras. Que todo lo que me dijiste cuando volví fuese mentira, que fingieras quererme, que todo hubiese sido algún tipo de… engaño por tu parte. Ya te he dicho que eso es imposible" se apresuró a decir Ed al ver que Winry se encogía de dolor a cada palabra que decía "No lo digo porque me lo tenga creído ni nada, es simplemente que sé que tú no eres capaz de algo así. Eres demasiado buena, ¿y qué motivo tendrías para fingir que me querías? Así que deduzco que decías la verdad. Que me… que me querías."

A ambos les hizo daño el tono pretérito de la palabra, pero Winry no dijo nada y Ed siguió exponiendo su 'teoría'.

"…Todo esto me lleva a la segunda opción: que me mintieras hoy."

Winry se levantó con brusquedad, y Ed la imitó. Ambos se quedaron de pies, Winry respirando entrecortadamente y Edward con los puños apretados.

"No sabes lo que dices" dijo ella, aguantándole la mirada.

"¿Entonces por qué estás tan tensa?" respondió él. Winry desvió la mirada murmurando algo como 'yo no estoy tensa, estúpido friki de la alquimia' pero Ed no la dejó cambiar de tema "Esto es lo que pienso: algo tuvo que pasar durante la breve estancia que tuviste en Rizembool. Algo debió de pasar allí. Algo relacionado con la muerte de Pinako-baachan, ¿me equivoco?" Al ver que Winry seguía mirando al suelo, murmurando 'qué tontería', Ed prosiguió. "Así que me pregunto: ¿qué puede haberte pasado allí que te hiciera romper conmigo, y que tuviese relación con Pinako-baa…?"

"¡¡NO SABES NADA!!"

Ed no se dejó intimidar por el grito de la joven. Más bien pareció confirmarle sus hipótesis.

"Winry…"

"¡NO! Vete, ahora mismo. ¡Fuera!"

"No pienso irme de aquí", replicó él tranquilamente.

"Pues entonces me voy yo."

Sin embargo, la mecánica no pudo dar ni dos pasos antes que Ed la cogiera con firmeza por el antebrazo. Pero el agarre no duró ni un segundo, pues las ya conocidas chispas azuladas surgieron de nuevo ante el contacto, haciendo que ambos se separaran como si acabaran de meter el dedo en un enchufe. Edward se miró la mano, sin entender, y luego miró a Winry. Tenía una expresión de derrota y de… resignación.

Ed parpadeó y miró a la chica, acercándose más a ella y quedando a unos pocos centímetros.

"Tú lo sabes."

"¿Q-qué?"

"¡Lo sabes!" exclamó el joven, entre sorprendido y enfadado "¡Tú sabes qué me está pasando! ¡Sabes por qué utilizo la alquimia sin querer! ¡Y…!" Ed se quedó mirando a la chica, en silencio, mientras toda la información le venía de repente. "…La primera vez que te abracé al volver también pasó. Ambos nos quedamos sorprendidos. Y volvió a pasar en el tren, pero pensamos que lo había hecho yo accidentalmente… Y luego… hoy…"

Winry se quedó blanca como el papel. No le llamaban genio por nada. Y, al fin y al cabo, Winry había sabido desde el primer momento que el alquimista no tardaría en descubrirlo. Aunque eso no cambiase nada.

Entonces Ed sonrió, pero no había ni un atisbo de alegría en su sonrisa. "Pinako-baachan. Ella te dijo algo. Ella sabía… seguramente sabía que tú y yo estábamos juntos. Te contó lo que me estaba pasando… ¿Te pidió que me dejaras…?" murmuró el chico, más para él que para ella, sin entender por qué motivo Pinako incitaría a su nieta a separarse de él.

"Te equivocas" replicó Winry, sentándose de nuevo, pero esta vez en la cama. Ed hizo lo mismo, sentándose a su lado. "Ella no me dijo que te dejara…"

"…pero te contó algo que te impulsó a hacerlo, ¿no?" terminó Ed. "Algo relacionado con esto" dijo, señalando a sus manos. Al ver que la chica se quedaba muda, suspiró para intentar aclarar sus ideas. "Cuéntamelo."

Winry bajó le miró y volvió a mirar al suelo. "No hay nada que…"

"¡Ya basta, Winry!" gritó el chico, haciendo que Winry se apartara un poco de él. Eso aún enfureció más al alquimista. "¡Estoy HARTO de todo esto! ¡Secretos, más secretos y más secretos! ¡¿Es así como quieres que sigamos a partir de ahora con lo nuestro?!"

"Habló el que nunca ha tenido secretos conmigo" le reprochó Winry, dolida. "Además, Edward, ya te lo he dicho, no hay un 'nuestro'. Yo no…"

"Por favor" replicó el chico. "Por favor, no me digas que no me quieres porque eso no te lo crees ni tú."

"¿¿Perdona??" replicó ella, indignada. "¿¿Pero de qué vas?? ¡¡Si yo digo que no es que no!!"

"Nunca has sido una buena mentirosa, Winry. De hecho no sé ni cómo me he tragado la bola de esta mañana" Ed fingió reírse. "Estaré perdiendo facultades…"

"Ja, ja, qué gracioso" replicó ella, sin sonreír.

Edward se cruzó de brazos y le aguantó la mirada. "¿Me lo vas a contar o qué?"

"Ya te he dicho que no hay nada que…"

"…mi paciencia tiene un límite, ¿sabes?"

"¿No, en serio?" replicó ella sarcásticamente.

Edward se levantó, dando un golpe de puño a la pared de pura rabia con el automail. "¡¿CREES QUE ESTOY BROMEANDO?! ¿ESO CREES, NO? ¡¡ESTO NO ES UN JUEGO, WINRY!! ¡VAS A CONTARME AHORA MISMO LO QUE TE DIJO PINAKO COMO ME LLAMO EDWARD ELRIC! ¡NO PIENSO SALIR DE ESTA HABITACIÓN HASTA QUE TÚ VUELVAS A DECIRME 'TE QUIERO', ASÍ QUE EMPIEZA A CONTARME QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ!" Edward volvió a coger aire y miró a la chica con sus ojos dorados. Winry supo que no tendría opción, que no había nada en el mundo capaz de hacer rendir a ese testarudo. Y ella tampoco sabía negar nada a esos ojos.

"Por favor" añadió Ed, arrodillándose delante de Winry quedando a la altura de sus ojos, cogiéndola de las manos. "Ya sé que tú eres testaruda, pero ambos sabemos que yo lo soy más. Y no pienso dejarte cargar con el peso que llevas encima. Y sobre todo no pienso dejarte, no ahora que acababa de reencontrarte."

"…" Winry seguía mirándole, entre conmovida y temerosa, sin articular palabra. Una gran lucha interior se disputaba en su interior.

"Por favor, Win. Juntos superaremos sea lo que sea que esté pasando."

"…ese es el problema."

"¿Qué?"

Ed llevaba tanto rato hablando sólo que se sorprendió al oír la débil voz de la chica, que parecía estar a punto de quebrarse. "¿Qué quieres decir?"

"El problema es que no podemos estar juntos, Ed… Simplemente no podemos" susurró la chica. Hizo ademán de separar sus manos de las de Ed, que aún las sujetaba, pero el chico no se lo permitió y aún la agarró con más fuerza.

"Winry, te pido por lo que más quieras que me respondas con franqueza" dijo él. Inspiró hondo y prosiguió. "¿Tú me quieres?"

"Ed… no se trata de…"

"Sólo responde. Por favor."

Winry miró a través de la ventana, luego al suelo y finalmente a Ed.

"¿Winry?"

Ella suspiró y contempló sus manos unidas. Luego asintió débilmente, a punto de llorar de nuevo. Ed suspiró, sobre todo de alivio. Hasta ese momento se había obligado a creerse a sí mismo cuando decía que la chica seguía enamorado de él, que todo eso era una farsa de ella para protegerlo de… de lo que fuera que le estuviese protegiendo. Pero al oír por fin (o al ver su asentimiento, más bien) que Winry le quería había sido como quitarse la espada de Damocles por fin.

"Winry" dijo él, sonriendo, mientras le acariciaba las palmas de las manos. "Ya sabes que tú y mi hermano sois las personas más importantes para mí en este mundo. Sabes que te quiero y que quiero cuidar de ti. Pero no puedo hacerlo si no me dejas, Winry."

"Créeme" susurró la chica "Es mejor que no lo sepas."

"Insisto."

Winry se movió el labio, seductoramente pensó Ed. Al instante se auto-reprendió: este no es el momento, idiota.

"…"

"Hazlo por mí…, no. Por nosotros."

"Ese es el problema" murmuró ella, mirándole. Ed frunció el ceño, sin entender. "No importa si tú me quieres o no. No importa si yo te quiero o no. No podemos…"

Al ver que Ed iba a replicar algo se apresuró a seguir.

"De acuerdo. Está bien."

Ed parpadeó. Luego soltó una de sus manos de la de Winry, alargó el brazo y acercó la silla para acto seguido sentarse en ella, de manera que quedaban cara a cara de nuevo. Volvió a estrecharle la otra mano a Winry.

"Gracias."

Winry suspiró para coger fuerzas y empezó a relatar los acontecimientos que habían tenido lugar no muchas horas antes.

oOoOoOoOo

"Verás, hay algo que… que tengo que contarte. Algo que va relacionado con lo que me está pasando…"

"¿Qué quieres decir? Pero si tú decías que esto que nos pasaba, los mareos, los desmayos… que eran hereditarios. ¿O no?"

"Eso era, más bien, una mentira piadosa que hasta yo misma empezaba a creerme. Ni mi madre, ni su madre ni ninguna de las Rockbells habían tenido esto. Sólo me ocurre a mí, por culpa de una… un… un pacto. A Sarah no le ocurrió nada porque no era una Rockbell, si bien se casó con tu padre. En cambio tú, que eres de mi descendencia…"

"Ba-baachan… me… me estás asustando, no sé dónde quieres llegar, pero…"

Pinako suspiró. Había llegado el momento de enfrentarse a sus fantasmas.

"Pinako-san. Quizás sería mejor que…"

"No, Izumi; quédate. Winry, por favor, acércame ése álbum de allí"

"¿Éste?" preguntó Winry, cogiendo con ambas manos el álbum de fotografías de piel negra y entregándoselo a su abuela. Hubiera podido jurar que su mirada dejaba translucir un deje de soledad, alegría y miedo. Una extraña mirada, pensó Winry, que aún la preocupaba más. Pinako fue pasando las páginas paulatinamente, ante las miradas inquisitorias de Winry e Izumi. Finalmente, dejó abierta una página donde se podían ver imágenes de una joven Pinako junto a su marido y su antiguo equipo técnico y mecánico.

Había, entre todas esas fotos, una que le llamó la atención a Winry: su abuela Pinako, más joven que si la comparaba con las fotos que salía con su abuelo (pues cuando le conoció rondaba casi los treinta, y allí no parecía tener más de veinte), junto a un hombre apuesto, de cabellos dorados y mirada familiar… Evidentemente, al leer lo que había escrito debajo de la foto, reconoció al individuo.

"¿Hohenheim… no era el nombre del padre de Ed y Al?" preguntó Winry, frunciendo el ceño "¿Cómo es posible? Quiero decir, no me acuerdo prácticamente de él, pero…"

"Sí, el mismo" murmuró Pinako. "El marido de Trisha, el padre de Ed y Al, el hombre que les abandonó cuando apenas eran unos críos. Hikaru no Hohenheim, le llamaban. Hikaru no Renkinjutsushi…"

"¡¿El alquimista de la luz?!" murmuró Izumi. "No tenía ni idea de que fuese el padre de esos dos."

"Ya. No me extraña. No muchos lo saben. Al fin y al cabo, el apellido Elric provenía de Trisha."

Winry parpadeó, sorprendida. Toda esa información le venía de nuevo.

"¿Y qué tiene que ver el padre de Ed y Al con todo esto?" preguntó Winry, inquieta.

Pinako sonrió débilmente a su nieta.

"Todo."

oOoOoOoOo

"Envy."

El aludido salió de la oscuridad donde se encontraba ante la llamada de su señor.

"¿Y bien?"

"Confirmado: la vieja estiró la pata ayer, según me he informado" dijo el chico, estirando los músculos de sus brazos con despreocupación.

"Bien. ¿Dónde está Lust?"

"¿La cría? Por ahí andará. Últimamente ha estado un poco rarita."

"Ya me he percatado", murmuró el hombre. "Lust surgió demasiado rápido, tendría que haberse quedado más tiempo antes de salir al exterior. Su antigua alma de humana está haciendo mella en ella."

"Entonces habrá que matarla antes que hable más de la cuenta, ¿no, jefe?"

"Relájate, Envy. Todo está bajo control", murmuró Él. "Lust fue creada para un fin. Y ese momento está próximo. Envy, ve a echarle un ojo a los militares y procura que Gluttony no haga de las suyas…en exceso."

Envy frunció el ceño. No estaba muy conforme con mantenerse a la espera, sirviendo en bandeja de plata a Gluttony todo lo que valía la pena. Además, desde que envió aquel telegrama a los Cuarteles Generales, no sabía nada de Hagane no chibi. Tal vez al día siguiente se pasaría a hacerle una visita de cortesía.

"¿Tienes algo que decir, Envy?" dijo Él, que interpretó el silencio del joven homúnculo como un silencioso deseo de reprocharle algo. Envy bajó la mirada, apretando los puños, sin atreverse a replicar. "Déjame que te recuerde por qué y, sobretodo, gracias a quién estás aquí. De no haber sido por mi ayuda, tú aún…"

"…seguiría en ese estúpido mundo de fanáticos, aburrido y monótono. Sí, ya lo sé. Entendido, pues. Si me disculpa…" dijo el joven, desapareciendo y dejando al Padre de los Homúnculos a solas.

El hombre asintió, mirando a través del cristal la luz de la luna. Su pelo dorado caía como una cascada libre hombros abajo, con algunos mechones atados en una cola de caballo alta. Estaba sentado en un gran butacón de piel, vestido por largas túnicas con bordados de signos incomprensibles para Envy, que brillaban casi tanto como su cabellera.

Sus ojos, brillantes también, escrutaban a su alrededor la gran sala donde se encontraba, en el suelo de la cual había siete círculos de alquimia enredados entre ellos. Había tardado años en conseguir descifrar las Antiguas Escrituras de los alquimistas para dominar la técnica de los círculos enredados, y ahora, tras años de esfuerzo, coartadas, mentiras y jugadas, por fin se acercaba a su objetivo.

Sus ojos dorados brillaron como la luz de puro regocijo.

Por algo le llamaban Hikaru no Hohenheim.

Fin del cap.9

CONTINUARÁ

Aa: forma masculina de decir 'sí'

Iie: no

Mou: forma de decir 'jolín', 'jo!'

Nii-san: hermano mayor

Hikaru no Hohenheim: Hohenheim el luminoso

Notas de autora:

¡No puedo creer que haya tardado dos años y dos meses en actualizar! De verdad, no tengo palabras para expresar mi shock hacia mí misma. Pero no sé, simplemente me fui desenganchando de FMA hasta que, un par de meses antes, me dio por remirar toda la serie, más la película, y eso me condujo a reengancharme al manga (que está en un punto bastante interesante, por cierto, y gracias a Dios que Arakawa-sensei es EdxWin total, es un gran consuelo para las fans frustradas XD). Así que sin quererlo ni beberlo, me encontré escribiendo un one-shot post-movie de FMA (Paraíso perdido, jajaja, publicidad encubierta) y releyendo este fanfic… y aquí estoy, ¡de vuelta!

Ahora sería un GRAN momento para que me dejaseis un review, más que nada para saber si sigue alguien ahí leyéndolo, si vale la pena seguir publicándolo a o si sólo hace falta que lo escriba para mí y se quede en mi ordenador. Así que, por favor, ahora más que nunca, ¡read&review!

Mil gracias a los que seguís ahí apoyándome, y ahora os digo que con la dinámica que llevo de obsesión por FMA, espero no tardar tanto con el cap.10.

Besos,

CiNtUrO-cHaN

25-01-08