-Oh, Kira, oh sí Kira, dame más fuerte.

-Sí, sí, sí – dijo el otro, delirando en el éxtasis.

El tiempo pareció detenerse y L miró hacia atrás, con una ceja alzada.

-Acabas de admitir que eres Kira.

-No, no es cierto, el buen sexo me obnubila la razón, no escuché tus palabras – replicó, sin dejar su tarea.

Ambos seguían gimiendo y sudando, por lo que sus palbras salían entrecortadas.

-Entonces admites que es buen sexo, porque es conmigo.

-Te equivocas, tú solo te dejas dar por el culo; la magnificencia de este acto recae única y exclusivamente sobre mí.

L lo empujó, saltando de la cama y dejándolo plantado.

-La próxima vez le haces un agujero a la pared y te desquitas, seguro que ella no se queja y te la puedes cascar con tu magnificencia.

Light se quedó con la boca abierta, pero no tardó en seguirlo; las esposas lo obligaban.

-L, oye, que era broma, deja de arrastrarme. Venga, L, anda; te compraré los dulces que quieras – L lo ignoró deliberadamente – Porfa, L, ¿amorcito? ¿cielo? ¿mi vida?

-Le vas a otro con ese cuento.

-Oye, ¿a dónde me llevas? Pareces llevar un rumbo fijo... NO, no, eso no. ¡No lo hagas L! AL CUARTO DE MISA NOOOOOOO – le suplicó, casi llorando – Es mala y me violará.

-Miiiiiiiisaaaaaa – la llamó L, con cara de malo.

-¡Light-kun! - chilló la aludida.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!