Copenhague Dinamarca
- Tenemos que resistir – grito el danés mientras seguía cortando enemigos con su hacha doble, llevaba ya como cuatro, pero no importara cuantos derrotara siempre aparecían mas y mas
- Su cuidado – exclamo el finlandés al momento de ver como a su amado le disparaban prácticamente a quemarropa, saltando casi por insitito en la trayectoria de los proyectiles de las ballestas
- Tino no – grito el sueco al momento de ver al delicado chico, ser atravesado como mantequilla por mas de cincuenta flechas, cayendo espasmosamente sobre un charco de sangre que se acrecentaba mas y mas - Malditos – grito el sueco mientras se arrodillaba junto a su amado
- Tengo frió – repuso el mas pequeño
- Tino mírame, mírame – repuso el mayor – tan solo mírame maldita sea no se te ocurra cerrar los ojos me oísteis – exclamo el chico mientras tomaba su delicado cuerpo entre sus brazos
- Todos protéjanlos – gruño el danés, al diablo con la reliquia, era mas importante uno de ellos que esos huesos semi putrefactos
- No se muevan – susurro el noruego al momento de empezar a ser pequeños gestos con los labios
Instantes después una luz segó el recinto, dejando instantes después un lugar vació de toda nación ahí presente
Camelot costas inglesas
- Recuéstenlo ahí – repuso el noruego mirando preocupadamente al finlandés
Se pondrá bien verdad hermano – susurro el pequeño Is
- Depende de el – repuso el noruego mientras, sacaba algo de un frasco que estaba en la cabecera – toma bebe esto – repuso lentamente
Suecia miro al noruego con ojos esperanzados, quizás su amado podría salvarse, no era muy afano a creer en la magia, no había visto mucha en su vida y la mayoría que había visto eran supuestas alucinaciones o hechos inexplicables que tenían que ver con Noru o los chicos kirkland, pero en ese momento estaba desesperado
- ¿Que le distes? – pregunto el danés mientras miraba como el finlandés dejaba de sangrar
- Un poco de hidro miel – dijo mientras acomodaba unos cuantos cabellos desaliñados del chico que caían ya rebeldemente sobre la frente tino - tengo que salir a buscar a Arthur sin el no podré curarlo, quédense aquí, al menos estarán seguros por ahora – repuso el noruego mientras una luz lo rodeaba y desaparecía al instante
Ciudad del Vaticano Roma
Gabriel no recordaba cuando había sido la ultima vez que los pisos de mármol de la santa sede se hubieran llenado de sangre, y eso lo había enorgullecido durante tanto tiempo, hasta ese hoy
- Resistir – repuso mientras veía como lentamente casi todos los sacerdotes caían, de nada había servido la guardia suiza que ya a duras penas llegaba a los cinco elementos
Pero no parecía obtener respuesta a sus suplicas, en ese momento fue cuando lo sintió, su cuerpo se tensaba como si lentamente todo dentro de el ardiera, esos malditos no podían estar haciendo eso, no podían o si, repuso mentalmente mientras corría hacia la ventana manteniendo a raya a sus adversarios
- Santísima Trinidad – dijo entrecortadamente, ante el se podía ver que la santa sede empezaba a ser devorada por las llamas
Fue en ese momento que el italiano sintió que sus piernas le fallaron, y callo al suelo, así que ese seria su fin, no moriría con su fe, no moriría como mártir, no moriría siquiera como un santo, moriría por su debilidad, una vil y vulgar debilidad, o al menos eso pensó mientras trataba de ponerse de pie
- Perdónenme – susurro entre lagrimas mientras abría un pequeño compartimiento en su báculo, dejando ver un basto de madera algo carcomido, rodeado de un gran pedazo de tela ya demasiado vieja y de apariencia frágil – Perdónenme o venerables y en especial tu nuestro salvador – dijo mientras levemente le daba un golpe al suelo de mármol
La Gigantesca cruz de luz se podía ver prácticamente desde todo los confines de Europa, incluso en lugares tan léganos como la republica de Senegal y Chad
Minutos después
Cuídenlo si – susurro el escoses mientras dejaba a un harapiento italiano justo en los brazos de un danés sorprendido
España
Antonio – gritaba un portugués con toda su fuerza, no podía ser así, no otra vez, ya había perdido a su hermana la España Musulmana de esa forma, no podía volver a ocurrir o si, no de esa forma no así – por favor levántate idiota, que le diré a lovino cuando me pregunte por ti – gritaba el portugués mientras golpeaba el cuerpo de su hermano que yacía inmóvil
- Descuida todo saldrá bien – susurro una voz atrás de el
- Arthur – dijo el chico mientras observaba como el ingles se ponía junto a ellos dos y simplemente se desvanecían en el aire
Algunas horas después, el gigantesco castillo bullía de actividad, o mejor dicho sobre actividad, era un ir y venir de naciones, tratando de ayudar amigos, parientes, colegas, en pocas palabras Europa era una familia gigantesca, lo que le pasara a uno afectaba a todos
- Póngalo aquí – repuso el gales mirando como el austriaco estaba completamente lleno de pólvora
- ¿Crees que despierte de su coma – pregunto el prusiano con lagrimas en los ojos, al ver a su némesis, amigo, compañero, medio hermano en ese estado
- Solo denle algo de espacio, la hidro miel debe estar haciendo efecto, pero por si las dudas – repuso el gales mientras ponía una pequeña grabadora con música de piano – nos daremos cuenta que despertó cuando empiece a criticar a los interpretes modernos, para nosotros son obras maestras, para el burdas imitaciones de los verdaderos maestros – exclamo el gales con una pequeña sonrisa
Los italianos veían como su hermano, luchaba por levantarse de la cama – Por favor déjenme volver – gritaba con todas sus fuerzas – debo volver no lo entienden debo morir ahí – continuo gritando
- No – fue lo único que obtuvo de respuesta de sus cuatro hermanos, que lo miraban sumamente preocupados
Suecia, no podía conciliar el sueño, las heridas de Finlandia habían cerrado, y su pulso era normal, pero a un así todavía no había abierto los ojos, no quería pensar que su amado nunca le volvería a sonreír, Noru le había dicho que todo estaría bien, pero y si no todo estaba bien y si en verdad lo perdía para siempre, esas simples palabras lo hicieron empezar a llorar
- No recuerdo nunca haberte visto llorar – susurro una delicada voz, al momento que una suave mano recorría toda su mejilla limpiando delicadamente las lagrimas
Tino – repuso el sueco casi sin creerlo
- Su – dijo el chico débilmente, para instantes después sentir como el Sueco lo abrasaba posesivamente y empezaba nuevamente a llorar entre sus brazos
En otro lugar
La mesa redonda, lugar de leyendas y juntas para decidir donde seria la cena navideña de la familia kirkland
- Debemos hacer algo de inmediato – gruño el escocés mientras le pegaba a la mesa
Concordamos – dijeron los irlandeses al mismo tiempo
- Dado que solo nosotros seis podemos usar magia en el continente es mejor proponernos destruir a nuestro enemigo de una vez y para siempre – repuso el noruego
- Concuerdo, cada siglo se hace mas fuerte, y admitámoslo quien sabe por cuanto tiempo continuemos conservando nuestro poder – exclamo el ingles
- ¿Alguien tiene un plan? – pregunto el escocés
- Nosotros tenemos uno – dijeron al mismo tiempo el noruego y ingles
Mar del norte, en medio de la niebla
- - Descuiden hijos míos, pronto podrán saciar su hambre con la carne mas fresca y deliciosa del creación – dijo un ser envuelto en un velo oscuro, mientras la siniestra flota se acercaba cada ves mas al castillo mágico
