Como siempre, creo que a tods nos duele decirlo, pero ya que se tiene que hacer... Rurouni Kenshin y sus personajes pertenecen al genialozo Nobuhiro Watsuki-sama, yo lo único que he hecho es meterlos en esta loca y rara historia que espero haya sido del agrado de tods ustedes, agradezco de antemano a todos por leerla, y en especial este capitulo va para Diosa Luna! Gracias por los ânimos y el apoyo, me he tardado mas de lo que pense, por vários inconvenientes pero aqui esta el final de la historia, sin mas que decir, lês dejo la historia, Sayonara minna-san!
Capitulo XV [15]: "Ai Shiteru"
- "volveré mas tarde Ken-san… claro, que volverás enseguida Kaoru ese tipo no me va a quitar mas tiempo valioso con tigo, y… hablaremos de las formalidades, que ya me están cansando…" - pensó un mojado Kenshin levantándose y terminando de quitarse la ropa que había quedado sobre el, para luego mirar el cubo con cara de fastidio. - creo que tendré que lavar la ropa de nuevo. - se dijo a si mismo con una mueca en su rostro.
… … … … … ~
Kaoru llegaba al akabeko, mientras cierta persona la seguía cuidadosamente, para darse cuenta de que ella iba a encontrarse con un extraño en ese lugar.
– Ahí están…- Vigilaba escondido entre las sombras a las afueras del restaurante, el que alguna vez fue hitokiri battousai, tratando de pasar desapercibido para Kaoru y ese extraño hombre que la acompañaba, por que para Kenshin, cualquiera que hiciera a su señorita Kaoru salir del dojo tan apresuradamente, y sin si quiera dejar un tiempo para el, como siempre lo hacia, era un extraño que había que vigilar cautelosamente, por que definitivamente el no se podría esperar de eso algo positivo. – Estoy completamente seguro de que ese sujeto no es ningún conocido nuestro… de donde conocerá el, a Kaoru-dono… - se preguntaba examinando al hombre lo mas que podía con la poca luz que le daban las lámparas que llevaban en sus manos, y la luna llena que se posaba sobre los que estaban afuera esa noche.
- Que envidia, Kaoru nunca me invita a mí a comer en el akabeko. – Escucho de pronto una voz conocida justo a sus espaldas, sacándolo de su ensimismamiento y sus cavilaciones, haciendo que se paralizara al tiempo que sus ojitos se abrían como platos y una gotita fría de sudor resbalara por su nuca.
- de todas formas siempre que venimos aquí todos juntos ella termina pagando lo de todos.- contestó dirigiéndole con desden al castaño una fría mirada con sus ojos afilados.- Incluyéndote sano.- susurro el pelirrojo. – Ahora trata de no hacer ruido por favor.- la frase salió directa, y firme, mas como una orden que como una petición, mientras se abría paso entre los clientes hasta el que fuera el sitio perfecto para escuchar y observar con atención lo ocurrido sin que alguien lo notara, y el pudiera no perderse ningún detalle.
- Y también termina pagando lo tuyo, amigo Kenshin. – Susurró Sanosuke.
Otra gotita de sudor corrió por la nuca cubierta de cabellos rojizos. - Lo se, pero yo algunas veces puedo reponérselo, y además yo siempre trato de ayudarla en lo que pueda. – susurraba encaminándose velozmente hasta llegar detrás de su querida señorita Kaoru.
- si cuando estas aquí, pero ¿de donde sacas, dinero para reponerlo ah? – Presionaba Sanosuke.
- eso no importa, y te aseguro que nunca la volveré a dejar sola, jamás me alejare de ella, y la protegeré de cualquier cosa, y no dejare, que nada nos separe…
Mientras tanto, al otro lado de la mesa se encontraban la joven de cabello azabache y su "extraño" acompañante. - Bien, creo que solo hay algo mas que necesito decirte Kaoru, pero necesito que me lleves al lugar que mas te guste de aquí… - dijo el hombre de la mesa separada por una pared de madera, de la de Ken y Sano.
- ah, si, esto…- cerró sus ojos y llevo su dedo índice a su boca pensativa.- pues… creo que es… - dijo la joven pelinegra mientras pensaba. – ¡Lo tengo!, es por aquí… – se levanto y el hombre la siguió.
Por su parte, los dos grandes espías los siguieron ágilmente… o por lo menos Kenshin, Sano lo alcanzo unos pasos después de terminar su comida. Y al fin, llegaron todos al lugar, Ken y Sano estaban escondidos detrás de una pared de un dojo, de donde obviamente podían ver bien a Kaoru y su acompañante.
- Kenshin… - llamo el luchador. – ¿Escuchaste lo que le dijo el idiota ese a jou-chan?
- si amigo, y recuerdo perfectamente que lugar es este…
- el lugar… trato de completar Sano…
- Este lugar, aquí, he pasado muchos momentos difíciles, hermosos… - dijo la joven kendoka al recordar, la vez que Kenshin se despidió de ella, la ocasión en que ella le dio la bienvenida y regresaron de la mano al dojo, y la ultima vez que estuvo ahí, que fue la mas importante, feliz y hermosa de su vida, y que al principio creyó que había sido un sueño, pero el mismo se lo aclaro, repitiéndole que la amaba, y no solo, eso, ahí se habían dado su primer beso, pero ahora volvía a dudar, de el, de su amor… - estará confundido… – dijo sin pensar, y volvió a perderse en sus pensamientos. – tal vez se haya dado cuenta de que no pensó en lo que decía cuando me beso en este lugar, ese día…- pensaba cabizbaja sin decir nada mas, cuando fue sorprendida por el fornido hombre de vestimenta ninja, ella coloco sus manos en los hombros de el, separándolo de ella. Tratando de alejarlo para deshacer la unión que el había formado con sus labios sobre los de ella, y así fue, ella aun muda, y el satisfecho, su plan haría efecto muy pronto…
- pareces algo triste. – dijo al pasar el dedo índice por su mejilla ruborizada…
- e-esa no es razón para… que me beses… dijo la joven algo molesta. – Que haría, que pensaría Kenshin si me viera, aun que no sienta lo mismo por mi, no esta bien que yo… haga mi vida, soy una tonta, ¿si el no me ama por que no puede hacerlo alguien mas?
- no te preocupes, no lo haré de nuevo. – dijo el ninja de cabello negro y largo atado en una coleta alta, al darse la vuelta cabizbajo.
- no tienes por que tenerme lastima, si por eso lo hiciste. – dijo algo seria.
- no, no es por eso. – dijo Jin con una sonrisa. – y tu ¿Por qué tardaste tanto? – dijo mirando hacia su hombro izquierdo, alguien lo amenazaba con una katana de filo invertido, y sus ojos eran dorados, y tenían un peligrosamente extraño brillo rojizo en sus pupilas…
- Ken-Kenshin… - dijo Kaoru paralizada - … battousai… ¡no! ¡Detente! por favor… ¡Sanosuke, haz algo! Ese no es el Kenshin que yo conozco, ¡ha vuelto a ser battousai!
- Me temo que no puedo, solo tú puedes detenerlo Kaoru.
- ¡No tendrás otra oportunidad mas, ahora, prepárate!
El ninja de cabello negro sonrió, y de pronto, desapareció ante los ojos de todos, dejando un cuchillo kunai clavado a un árbol sosteniendo una nota, Sano la recogió…
Kaoru se abalanzo sobre Kenshin evitando que el realizara movimiento alguno, lo abrazaba fuertemente por la cintura, pero el no se movía, estaba estático, ni siquiera parecía prestarle atención a sus palabras… el por su parte, solo se limitaba a buscar al infeliz que se había atrevido a tocar los labios de Kaoru, nadie mas podía hacerlo, solo el…
Sanosuke, por otro lado, se encontraba en una situación incomoda, y bastante difícil…
- En ninja dejo esta nota. – dijo mostrándosela a Kenshin.
Kenshin extendió la mano para que Sano se la diera, y luego la leyó.
"~ Himura san:
Me disculpo de antemano por las molestias ocasionadas. Solo espero que pueda comprender la importancia que esta misión tuvo para mi, Kaoru-san es una gran persona, lo se por que pase gran parte de mi entrenamiento con la espada con ella, aun que no se necesita mucho tiempo para entender que ella no es una mujer común y corriente, es fuerte y a la vez frágil, es noble y de bellos ideales, y a pesar de su inocencia comprende a la perfección todo lo que sucede a su alrededor, todos cometemos errores, tiene que ser fuerte y hacer que ella lo sienta, y confié en ambos, para que juntos superen todos los obstáculos que les pongan, y bueno, yo soy un shinnobi, ya me había dado cuenta de que nos seguía, y por eso hice lo que hice, espero poder haber ayudado en algo, y por favor, cuide de Kaoru-san, ámela como ella lo hace y quiérala como se lo merece… sayonara. "
Kenshin estaba sorprendido, volvió en si y se dio cuenta de que tenia a Kaoru aun sujetándolo con fuerza, ella tenía su cabeza escondida en su pecho, y no pudo contenerse a acariciar su cabello, haciendo que ella levantara la mirada, lo viera a los ojos y le dijera preocupada:
- Kenshin... - mencionó su nombre con lágrimas en sus ojos, amenazando con salir.
Kenshin tomó su mentón obligándola a subir la mirada, y verlo a los ojos, el color dorado había desaparecido, para dar paso a un azul claro, y su brillo ahora era cristalino, e iluminaba su mirada, el acomodó el fleco de la chica con su mano y luego le acarició la mejilla. Hasta pasar por sus labios. – perdóname, de verdad lo siento Kaoru, odio hacerte sufrir, no me gusta verte preocupada y lo que menos quiero es verte llorar, y de nuevo soy el causante de todo eso… - Le dijo para después abrazarla con fuerza en la oscuridad de ese hermoso atardecer que rápidamente daba paso a una fría noche…
Kenshin la apretó fuertemente entre sus brazos, y le dijo en el oído: - Kaoru, arigato, gracias por todo, por soportarme y amarme así después de todo lo que te he hecho sufrir, y todo lo que has tenido que pasar por mi culpa, pero sobre todo, gracias por aceptarme, y… corresponder a mis sentimientos, porque lo que mas quiero, lo único que deseo con todo mi ser, mi alma y mi corazón es pasar el resto de mi vida a tu lado, no quiero, no soportaría vivir lejos de ti, la vida sin ti no tiene sentido, simplemente no es vida, y por favor, perdóname por ser un tonto, pero, estaba celoso, incluso hable con Enishi por eso, y Jin-san dejo una carta donde me pedía que te hiciera feliz, aun que lo haría sin que me lo pidieran, el sabia que yo estaba celoso, y que me he portado como un tonto, no te he valorado como mereces y por eso, te estaba perdiendo, y no quiero eso, y te puedo jurar que no estoy contigo por agradecimiento o lastima, o cariño, ni siquiera por amor fraternal, desde hace mucho tiempo, no me he podido ir por la misma razón, te amo con todas mis fuerzas, y te prometo, que estando contigo, no volveré al pasado, viviré mi presente por mi futuro, quiero ser mejor, para ti, para que tengas lo mejor, para poder estar contigo, y hacerte feliz como mereces, te amo desde siempre, y te lo he dicho muchas veces, eres todo para mi, lo que mas amo en la vida, la persona mas importante para mi nunca olvides eso… Kaoru… - dijo tomando sus manos entre las de el y mirándola a los ojos. – No volveré a actuar de la misma manera para no sentirme inseguro, no me permitiré perderte por nada, perdóname por hacerte esperar tanto y por todo lo que te hice pasar en el proceso, pero te dije una vez que deseo pasar el resto de mi vida junto a ti, en nuestro hogar, y eso nunca va cambiar, lo repetiré las veces que sean necesarias, si me permites vivir a tu lado y ser esa persona que tenga una familia feliz contigo.
La joven comenzó a derramar lágrimas que corrían libres por sus mejillas. – Por supuesto que si Kenshin, te amo, y te prometo que siempre haré feliz, nunca volverás a estar triste y jamás dudare de ti. Te amo, mi Kenshin, y quiero pasar el resto de mi vida junto a ti, yo siempre te he amado y siempre lo haré. Soy la mujer más feliz del mundo. – dijo acercándose a sus labios, pero el fue mas rápido y los beso primero, ella correspondió, agarrándose de su cuello para acercarlo mas a ella, y el la tomo por la cintura.
- Kaoru… - menciono con un tono triste en su voz y bajo la mirada ante los ojos azules y curiosos que tenia en frente.- perdóname por no haber hecho algo mejor para ti, como lo q mereces, pero… - de pronto una pequeña mano se poso en su boca impidiéndole seguir hablando.
- eso no me importa Kenshin, lo que yo deseo es pasar el resto de mi vida a tu lado y nunca separarme de ti, nunca quise una boda lujosa o algún anillo costoso, lo mas importante para mi eres tu.
El pelirrojo solo le dio un abrazo fuerte y volvió a mirarla a los ojos. – Kaoru… ¿en que momento se fue Sanosuke?
Una gota de sudor resbalo por la negra cabellera. – en cuanto te dio la nota y tu te quedaste leyéndola…
Ambos se dieron una última mirada antes de gritar con emoción al mismo tiempo.
- Me llamaste Kaoru!
- Me llamaste Kenshin!
- ¿sin formalismos? – pregunto Kaoru con una sonrisa burlona.
- No más formalismos. – respondió con seriedad el pelirrojo para después sonreírle con ternura.
… … … … … ~
- Aoshi ¿estas, seguro de que tenemos que hacerlo?
- Si, ya te lo dije, sabes que si pudiera aplazarlo lo haría, por ti.
Misao suspiro. – lo se, y lo aprecio mucho, de veras, pero yo no me quiero ir aun.
-Me iré yo solo, y regresare por ti en cuanto pueda.
Misao resopló. – esta bien…
Kaoru sonrió con cierto nerviosismo, era lindo ver a sus amigos así, pero tampoco es que fuera fácil estar en una discusión con Misao. – Todo estará bien, tranquila.
La joven Okashira solo pudo suspirar con resignación. – Si ustedes lo dicen, mientras te ayudare con tus cosas amiga. – Misao sonrió guiñando un ojo… como había muchas cosas de las que querían platicar, se la llevó a otro lugar mas tranquilo, en cualquier momento llegaría el pelirrojo y ya no podrían hablar. – ¡AAAAH! ¡AYYY! ¡AL FIN! ¡POR FIN! – cantaba la joven ninja con alegría al escuchar la noticia. – Al fin, tendremos boda.- dijo con una amplia sonrisa.- ¡fiesta! Haremos una gran fiesta. – carcajeaba.- no puedo creerlo, al parecer Himura solo reacciona por las malas, pero no importa, por que es grandioso, al fin te hizo la propuesta que tanto esperabas y serán felices, y habrá boda y muchos mini Kenshin y Kaoru pequeñitos, corriendo por el dojo. – Misao ya tenia estrellitas brillando en sus ojos, entrenaría a su propia liga de ninjas exploradores. – podría darles clases, entrenamiento, y aprenderían mis técnicas y seguirían mi ejemplo, ¡genial!.
Kaoru por su parte, solo sonrió de lado mientras una inmensa gota de sudor resbalaba por su mejilla, en eso, escucho un ruido muy fuerte, detrás de ellas, volteo preocupada lo mas rápido que pudo y como un rayo, se levantó y corrió a ver como estaba su futuro esposo, en el suelo del pasillo detrás de ellas con las mejillas rojas y los ojos en espiral, que giraban y giraban y…
- ¡ORO! ORO, OROOOO…
- No te preocupes Himura, yo les ayudare a ti y a Kaoru a cuidarlos cuando nazcan, no te preocupes. – presumía la joven ninja con sus ojos cerrados, las manos en la cintura y expresión en su rostro de confianza y seguridad en si misma.
- ¡ORO!
- ¡Misao!... – reprochó Kaoru en voz alta. - ¡Kenshin! Ay dios, Kenshin, tranquilízate, aun no estamos listos para eso, no importa, ya será después, calma, calma, tranquilo, eso es, levántate… ¡REACCIONA! – lo agarro de los hombros y comenzó a estrujarlo como loca.
Ese día transcurrió tranquilo, Kenshin y Kaoru siempre tomados de las manos, Misao solo gritaba de emoción al ver que todo su trabajo había sido efectivo, idea que no difería mucho a la de Sanosuke, que solo reía y se burlaba del pequeño Yahiko que tendría que irse a vivir con el, para dejarlos solitos cuanto tuvieran sus "asuntillos que resolver", y este seguía su juego, pero en realidad, le alegraba y mucho que al fin los dos fueran felices como lo habían merecido desde siempre… El sol se escondía en el horizonte hasta que la noche cayó.
La luna brillaba con intensidad entre las estrellas, en su habitación un samurai, ex rurouni, pelirrojo, se había quedado dormido después de tanto pensar en la mujer que más feliz lo había hecho en su vida, y que amaba más que a nada. De pronto, se miro en un bosque, nevado, y de pie frente a un árbol, giro y con la mirada al suelo, pudo distinguir unos pies, y un kimono muy familiar para el, siguió subiendo la mirada, y se dio cuenta de que era quien el pensaba.
- To-Tomoe… - se preguntó sorprendido.
Ella estaba ahí, parada frente a el sin decir nada, no podía negarlo, se sentía extraño, con ella ahí mirándolo, viéndolo a los ojos sin decir palabra alguna, no pudo evitar sentirse… culpable, dentro de dos semanas se casaría con la mujer que lo había salvado en tantas ocasiones y le había dado mucho. – ¿Estará molesta?- se preguntaba sin mirarle a los ojos. – pero no debo sentirme culpable, no puedo hacer nada.- Tomoe… - le dijo subiendo la mirada y enfrentándose a esos ojos que siempre habían sido inexpresivos. – Quiero decirte algo, a decir verdad, me sorprende verte de nuevo, se que solo puedo hacerlo en mis sueños, pero hace tiempo ya que esto no sucedía, y sinceramente, me alegra decirte que mi pasado ya no me atormenta mas, me he propuesto intentar ser feliz, y estoy dispuesto a lograrlo, y mirar, pensar en mi futuro con Kaoru, quiero darle todo lo que se merece y todo de mi, y por primera vez creo que puedo disfrutar de lo que ella me ofrece, gracias a ella me di cuenta de eso, y, debes saber que siempre has sido la persona mas linda que he conocido, y te ame como a nadie, y sufrí, sufrí mucho cuando…
- Lo se… - ella al fin se dignó a hablar. – Fuiste la segunda persona que ame en mi vida, y se que después de morir te rehusaste a ser feliz, solo te dedicaste a ayudar a los demás, pero quiero decirte, que no te preocupes, por todo eso tienes que ser feliz, escúchala a ella, y no te preocupes, después de todo, yo, estoy feliz con Kyosato, solo quería asegurarme de que mi ultimo deseo se cumpliera, por eso, ya puedo irme, es tu destino ser feliz, no importa con quien lo hagas…- de pronto se desvaneció.
En la mente de Kenshin solo resonaba lo ultimo que ella había dicho, el abrió los ojos y solo pudo sonreír, nunca había tenido su conciencia mas tranquila, su mente mas abierta y libre y su corazón mas contento, no había mas dudas, preocupaciones o remordimientos, volvió a dormir, sabiendo que dentro de pronto, no habría manera en que pudiera ser mas feliz, pero viviría para eso, y al mismo tiempo, por la felicidad y las sonrisas de sus seres queridos. – De verdad te amo… mi preciosa futura esposa, Kaoru Kamiya…Creo… que después de esto, no te volveré a ver… Tomoe… - esbozo una sonrisa de tranquilidad, cerrando sus ojos y volvió a dormir.
… … … … … ~
A la mañana siguiente, Kaoru estaba como loca, esta vez si que estaba nerviosa, pero por más que Tae trataba de convencerla que todo saldría bien, no podía tranquilizarse, no quería equivocarse, que nada saliera mal.
Kenshin, por su parte seguía arreglándose, ayudado por Yahiko e increíblemente Aoshi, quien por supuesto, lo hacia con su paciencia y seriedad habituales.
- No puedo creer que no sepas nada sobre esto. – menciono Yahiko al mismo tiempo que le acomodaba y sacudía el gi especial que se había puesto para la ceremonia. Que seria en el mismo dojo Kamiya.
- Agh nunca lo había necesitado, ¡nunca me he casado! – Refuto Kenshin terriblemente abrumado, no sentía nervios o algún sentimiento parecido, pero no estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones, siempre pese a su carácter era una persona solitaria, tal vez por eso Sanosuke le decía que era un antisocial… en eso, el mencionado solo se dedicaba a carcajearse de lo que veía sin poder creerlo aun y presionaba su estomago con fuerza, le dolía de tanto reír.
… … … … … ~
La joven y hermosa novia corrió lentamente el soji y al verla Tae y Tsubame entraron a la habitación emocionadas. - ¡Te vez preciosa! ¡Has quedado divina!
¡Claro! – grito Misao, eufóricamente orgullosa de haber ayudado a su amiga. - Después de todo Kaoru siempre ha sido bonita y además Megumi y yo la hemos ayudado a arreglarse en esta ocasión, y definitivamente ya estas lista Kaoru.
-ahora debemos irnos, nos están esperando. – apuraba la doctora a todas las presentes.
- Adelántense, yo las alcanzare en un momento. – Kaoru noto como se alejaban y entro a su habitación, se observo una y otra vez, se sentía extraña, emocionada y un poco nerviosa. Al fin después de todo lo que había pasado iba a casarse, con el único hombre que había amado en su vida, después de tanta espera, tantas cosas, alegría, dolor, tristeza, emoción, no podía creerlo. - Kenshin, al fin.- Pensó…
Al llegar, ya estaban esperando, al lado izquierdo personas testigos y de mas que acompañaban a las sacerdotisas, del lado derecho, los familiares y amigos, incluyendo al doctor Ghensai, y las pequeñas Ayame y Susume, y al frente, el radiante novio, con su gi especial, gris y el hakama de este en un tono azul rey, mas oscuro, cubierto por uno de esos sacos tradicionales como solían vestirse siempre en la época en que el era Battousai.
Kaoru comenzó a caminar hacia donde se encontraba Kenshin, ella llevaba un precioso kimono blanco, cubierto también por un saco largo, y también un velo que parecían de antaño, su rostro maquillado, no tanto como las geishas, pero su rostro se veía mas blanco, sus labios mas rojos y sus ojos mas grandes y azules.
Las sacerdotisas eran profesionales, e hicieron su trabajo con rapidez y efectividad, la ceremonia fue tranquila, muy hermosa, y el tiempo pasó rápido.
Todos estaban impacientes, pues la ceremonia había avanzado mucho y ya se acercaba a el momento final, la curiosidad y la emoción que había entre los presentes era enorme, nunca habían visto a Kenshin y Kaoru darse un beso, y era divertido imaginarlo, excepto para los novios, claro, y cuando al fin llego el momento final, la felicidad no podía ser mayor, Kenshin y Kaoru voltearon, se miraron, y lentamente con los ojos cerrados, unieron sus labios, en señal de que desde ese momento, sus vidas permanecerían unidas, para siempre…
