Bueno, al fin!! tras 3 dias intentando subir el capitulo, el servidor se ha dignado a funcionar! (lo siento, pero la culpa tambien la tienen ellos ahora en mi retraso!! xD)
Muchas gracias a todas por vuestros comentarios y a toda la gente que han añadido la historia :-. Proximo capitulo lo subo antes del viernes! (si esto no vuelve a dar problemas claro)
Kisses!!
Chapter 4
Había pasado una semana desde el drama y el caos de Hogwarts.
Por n vez en la semana, Hermione estaba borracha. Estaba tirada en el suelo de la sala de estar, con una botella de Jack Daniel's en la mano. Disfrutaba del silencio de la casa, tenía desactivado adrede el teléfono móvil, y había arrancado la línea de tierra. No dudaba de que Alan hubiera tratado de llamarla los últimos días.
Se sujeto la mano derecha cuando le tembló de nuevo. Le dolía horriblemente. No había ido al fisioterapeuta y no tenia ganas. No tenia ganas de hacer cosas y simplemente se había quedo encerrada en casa. Menos mal que tenia unas cuantas cajas llenas de Jack Daniel's en la despensa. No se quedaría sin ellas en corto plazo, y después de todo, para pedirlas solo necesito una llamada de teléfono. Esa fue la única vez que encendió el teléfono, para usarlo en pedir el alcohol que necesitaba.
"¡Hermione!" grito una voz familiar después de tocar varias veces el timbre de la puerta. Luego, hubo unos fuertes golpes en la puerta.
"¡No estoy!" grito Hermione. Cerró los ojos con fastidio. Los malditos ruidos le hacían eco en los tímpanos. Se llevo las manos a las orejas y deseo que Alan se fuera pronto. Cuando abrió los ojos, gruño viendo a los magos enfrente de ella. Sus miradas no eran nada agradables.
"No bromeabas sobre su alcoholismo" se burló Severus con disgusto, mirando a Hermione.
"¿Cómo diablos has entrado aquí?" escupió Hermione con frustración.
"¿Se te olvida que tengo mi propio juego de llaves?" dijo Alan moviéndolas molestamente a unos centímetros de su cara. "De todas formas, Severus también tiene unas puesto que se quedara contigo."
"¿Qué?" pregunto Hermione tratando de sentarse empujándose hacia arriba con las manos. Estaba tan borracha que no podía ni levantarse ella misma, así que se cayo al suelo otra vez. "¡No se va a quedar conmigo!" dijo señalando a Alan. "Y yo ya no trabajo para ti" dijo, apuntando a Severus.
"Estas sumamente borracha" replico Severus con molestia cuando se acuclillo en el suelo, poniendo sus manos bajo sus hombros y tirando de ella.
"¡Que te den!" Hermione se arrastraba cuando trataba de empujar al hombre, con sus brazos agitándolos en el aire. "¡No necesito una niñera!"
Alan también se puso de cuclillas pero delante de Hermione. Le sujeto la barbilla, para tener una visión de ella. "Escúchame Hermione, y escúchame bien", demando con voz firme. "Aún trabajas para mi. Te estoy dando la oportunidad de mantener tu posición y carrera, y déjame decirte que con otros empleados no haré lo mismo. Trabajaras con Severus día a día. Ya se lo adicta que puedes ser con el trabajo, y quiero que vuelvas a coger el ritmo de las cosas."
Hermione trato de retorcerse, pero el par de brazos que la sujetaban desde atrás eran demasiado fuertes.
Alan tomo su rostro con fuerza, pero sin hacerle daño, haciendo que Hermione lo mirara de nuevo. "Severus se quedará contigo ya que yo no puedo vigilarte las veinticuatro horas del día. Tienes dos dormitorios, que son más suficientes para ti. También reanudaras tus sesiones con el fisioterapeuta. No permitiré que faltes a ninguna otra."
"¡No puedes decirme lo que tengo que hacer!" grito enfadada. "Esta es mi casa, y tu la estas allanando. Voy a hacer que te detengan. ¡Ya no trabajo para ti!"
"Oh, ¿en serio?" pregunto Alan. "¿Y que harás si te encierro en rehabilitación hasta que tu alcoholismo sea eliminado de tu sistema?"
Hermione entorno los ojos. ¡No se atrevería!
"Lo que pensaba", sonrió Alan. "Ahora, tengo que irme a la oficina." Se levanto y aliso sus ropas. "Asegúrate de que al menos se asee antes de ir a trabajar mañana", le dijo a Severus antes de dejar la casa de Hermione.
"¡Vamos, arriba!" gruño Severus levantándose, tirando de Hermione con él. Estaba como un peso muerto, sin poner ningún esfuerzo hasta que estuvo de pie. Sin embargo, tuvo que cargar la mayor parte de su peso cuando ella se hundió en su contra. Él no estaba ni un pelin satisfecho con la situación en la que se encontraba. Hubiera preferido la opción de quedarse en el hotel. Pero no, después de todo, todavía era Hermione. A pesar de que aún estaba enojado con ella, tenía que asegurarse de que estaba bien.
Hermione gimió. La súbita sacudida hizo que todo girara, incluido su estomago. Cuando se vio obligada a darse la vuelta, vomito todo el contenido de su estomago.
Severus cerró los ojos con un disgusto absoluto. El líquido que había salido de Hermione olía horrible, ya que era una mezcla del alcohol y el ácido de su estomago. No podía recordar la última vez que le habían vomitado encima. Siempre mantenía la distancia con los estudiantes cuando veía sus caras verdes en las clases de pociones. Abrió los ojos solo para ver los parpados entrecerrados de Hermione.
"¿Porque hueles tan agrio?" Hermione caminó hacia delante, tambaleándose. No se dio cuanta de que su cara había aterrizado en su pecho, y alguno de los restos de vomito. Ella sonrió en su camisa. Se sentía tan bien sujeta por el, después de tanto tiempo. En nada, se desmayo.
"¡Dios, maldita sea Hermione!" dijo entre dientes. La levanto en sus brazos. Una pesada carga es lo que era y no solo físicamente. Con la cabeza de ella colgando junto con sus brazos, Severus subió las escaleras de costado para que Hermione no se diera en la cabeza.
Arriba, Severus encontró rápidamente la habitación principal, y caminó hacia el baño. Viendo la bañera, se dirigió hacia ella inmediatamente, y dejo a Hermione en esta. Luego busco el agua fría en el grifo y la abrió del todo.
"Que le---" farfullo Hermione, sacudiéndose en la ducha, intentando cubrirse. El agua y los azulejos no eran una buena combinación. "¡Joder, mierda, esta helada!"
"Como debe ser" se burló Severus. Se quedo de cuclillas en el borde de la bañera, sin preocuparse lo mas mínimo por mojarse con los aspavientos de Hermione.
Hermione miro a Severus. "¡Que te jodan Severus! ¿¡Porque no me dejas y te vas?!"
"Porque le prometí a Alan que no lo haría".
Hermione resopló. "Oh, ¿de verdad? ¿Cuanto te esta pagando por ser mi niñera? Debe ser mucho puesto que estas aquí.". De pronto su rostro fue bruscamente hasta Severus, casi tocándose las caras.
"Te estoy haciendo un favor Hermione" dijo Severus entre dientes. Sus puños estaban apretados en la parte delantera de la camiseta de Hermione. "La investigación no es por el dinero, sino por pasión y ayudar a otros magos. Pensé que ya te había enseñado eso?"
"Se me debió escabullir de la mente hace tiempo. O debí vomitar esa parte de información cuando estaba borracha. No lo recuerdo" dijo Hermione, con igual fuerza a medida que hablaba, con la misma cantidad de ira en su voz.
A regañadientes, Severus soltó la camisa de Hermione, haciéndola caer en la bañera. "¿Quién demonios eres tu? Esta no es Hermione."
"¿Y tu sabes quien soy?" se burlo Hermione. "Entonces dímelo, ya que eres un jodido experto"
Severus sacudió la cabeza con incredulidad. "Antes, solía odiarte. Ahora, me compadezco de ti, al nivel mas bajo."
Las palabras de Severus golpearon a Hermione, y la hicieron llorar de inmediato. Afortunadamente se mezclaban con el agua de sus mejillas. No quería que supiera que estaba llorando. "Entonces, ¿Por qué no me odias? Esto haría las cosas mas fáciles para ti" dijo Hermione entrecortadamente.
"Tu eres la que arruinó las cosas, no yo. No olvides eso" respondió Severus. Luego se levantó y la dejó sola.
Hecha un ovillo, con el agua continuándole cayendo en cascada, Hermione rompió a llorar. Estaba enfadada consigo misma y se dijo que se lo merecía. Su vida era una mierda. No iba a quejarse. Nada parecía ir bien ya.
---
"La cena esta lista" anuncio Severus entrando en la habitación de Hermione. En lugar de encontrarla despierta, la vio dormida en su cama.
Hermione estaba acostada de lado, abrazando una almohada como si estuviera abrazando a una persona. Dado que solo tenía puesta su ropa interior, mas cicatrices de su accidente estaban visibles. Había numerosas marcas en su espalda, en el lado derecho de su cuerpo, e incluso algunas en la parte delantera derecha de su cuerpo, debajo de su pecho.
Severus abrió la boca con sorpresa. Alan le había explicado como había ocurrido el accidente de Hermione. Se imaginaba las cicatrices, y sabía como de malo podía ser el ataque de un hombre-lobo. Pero en realidad estaba viendo una historia diferente. Se sentó en el borde de la cama y miró su cuerpo.
Le dio una sacudida en el corazón. Parecía tan vulnerable. Algo que nunca había visto en Hermione. Ella siempre fue terca y valiente. La Hermione con la que se había reunido de nuevo era una persona completamente diferente. Borracha, rota, y odiaba tener que decirlo, cobarde también. Le tocó la piel, sus dedos bailaron en los baches de lo que una vez fue suave y liso. ¿Qué le había ocurrido para cambiar de esta manera?
Severus miro hacia la mesita de noche. Algunas cosas le llamaron la atención. En un marco pequeño, había una foto de el y Hermione tomada hacia nueve años, recordó. Estaban bailando pegados y mirándose el uno al otro con una calida sonrisa. Recordó vivamente esa noche. Odiaba las bolas de navidad y vigilar a los estudiantes. Hermione sin embargo era la parte buena del día. Llevaba un vestido azul marino, que le hacia parecer una diosa.
Severus frunció el ceño al ver el florero, con dos rosas rojas. Una de las rosas estaba muerta, sus pétalos tenían un tono oscuro o marrón, como marchita. La otra estaba brillante, roja y perfecta, pero había algo raro en ella. Extendió la mano y la tocó – era falsa. ¿Por qué tenia una rosa roja falsa y una real muerta y marchita?
El le tenia un apodo cuando estaban juntos. Solía llamarla "Mi Rosa". Cada semana, sin falta, le daba una rosa roja. Hermione siempre había sido perfecta para el, como si fuera la rosa mas perfecta del mundo. Hasta…
Recordar el pasado con ella le dolía. El no quería recordar nada – ni lo bueno ni lo malo. Ella había estado en lo mas profundo de su corazón mas de lo que nadie había podido, y lo rompió.
"Severus..." murmuro suavemente Hermione mientras se acurrucaba un poco mas en la almohada.
Severus volvió su atención a Hermione. Frunció el ceño mientras se preguntaba porque ella lo llamaba en sus sueños.
No queriendo pasar un segundo más debido a la cantidad de preguntas que se le acumulaban en la cabeza, Severus levantó las sabanas y metió a Hermione debajo de ellas. Justo antes de salir, apago la luz y cerró silenciosamente la puerta tras él.
Severus se quedo fuera, con la mano en el picaporte. Se masajeo las sienes con frustración y confusión. Tenía la sensación de que no debería haber aceptado la oferta de Alan.
---
