Chapter 7
Bay Magic Bar era un local de moda en San Francisco – tanto para muggles como para magos. El lugar estaba situado en una de las áreas de negocios de la ciudad. Durante las horas de almuerzo, cena y horas felices, el lugar estaba lleno. La comida y bebidas eran las favoritas de los muchos que se habían convertido en habituales.
Ambos estaban sentados al final del restaurante. No tenían que esperar por mesa como otros clientes. Hermione era habitual del establecimiento, y conocía al dueño de llevar años comiendo alli.
"¿Te gusta?" pregunto Hermione mientras él tomaba un poco de su sandwich de cerdo. Se había tomado la libertad de pedir por él dado que no sabía exactamente que estaba bueno.
"Bastante", replico mientras se limpiaba la boca con una servilleta. "¿Tienes que beber siempre?" preguntó mirando como Hermione levantaba su jarra en el aire, indicándole al camarero del bar que necesitaba otra.
"Cerveza, hamburguesa y papas – no esta mal la combinación" replicó Hermione mientras continuaba comiendo su comida.
"Ya sabes a lo que me refiero" habló Severus. "No eras una alcohólica antes, ni siquiera una bebedora. ¿Qué ocurrió?".
"Nada que te incumba Severus", respondió firmemente. "La gente cambia. A mi no me has oído preguntare sobre tu prometida"
"Son mis asuntos. Vivo contigo, y la otra noche estas borracha como el demonio" le recordó. "No podías siquiera mantenerte en pie tu misma así que tuve que subirte por las escaleras, joder"
"Nadie te lo pidió."
"Alan lo hizo."
"Así que realmente estas haciendo las cosas por mi porque Alan te paga para ello. Maravilloso, una niñera sobre valorada."
"Hey, no cambies de tema bruja!" siseo Severus.
"Admítelo, si no fuera por Alan, tu no estarías aquí," dijo enfadada. "Olvídate de tu maldito orgullo Slytherin y admítelo."
"¿Como tu que has olvidado tu orgullo Gryffindor? Se burló devolviendo la pregunta.
"¡Maldito seas!" dijo Hermione en un susurro. Eso era un golpe bajo y se lo tomo de forma personal. Le miro con los ojos llorosos, rehusando llorar en un lugar público con un montón de gente que no la conocían. "En verdad me odias muchísimo."
"Tampoco he dicho nunca que me gustes" dijo Severus. Él sabía lo que había dicho, y podía ver el dolor por toda la cara de Hermione. No iba a pedir disculpas por ello o a disculparse con ella. Después de todo, ella nunca se disculpo con él hace ocho años.
"Dos días contigo y ya es el infierno" sollozó Hermione. "Vamos a seguir discutiendo y peleando hasta sabe Merlín cuando." Trabajar y pasar el tiempo con Severus estaba siendo muy duro. Estaba allí, enfrente de ella, e iba a continuar con ella día y noche hasta que el proyecto acabase. Una parte de ella estaba feliz y la otra muy triste. A pesar de que Severus hería sus sentimientos, tenía que aceptar el modo en que la trataba. Aún lo amaba, y por eso, quería atesorar los momentos que tendrían juntos, incluso si no eran románticos. Tenía la sensación que tras el proyecto no lo volvería a ver.
"Tu eres quien lo hace difícil" suspiro Severus antes de beber de su lata de Cola. Seguía sus principios claramente a la hora de trabajar, y esto era no mezclar el trabajo con la vida personal. Años atrás, esa línea fue cruzada por Hermione, y de nuevo, tenía miedo de que la línea se borrara, aunque no fuera de manera romántica. Las cosas se estaban poniendo tan personal entre ellos, que solo podía ir a peor.
"Quizás deberíamos no hablarnos excepto cuando sea relativo al trabajo," sugirió Hermione. "Vamos a poner nuestros asuntos personales a un lado y hagamos las cosas cuando podamos".
"De acuerdo" dijo Severus asintiendo. Frunció el ceño cuando la vio ponerse de pie y arrojar unos billetes en la mesa. "¿A dónde vas ahora?"
"A tomar una copa en otro lugar" replicó Hermione, poniéndose las gafas de sol.
"Oh, creo que no!" dijo Severus entre dientes.
"Es algo personal Severus, no esta relacionado con el trabajo. Estoy segura de que sabes como volver a casa." Dio una simple inclinación de cabeza y se fue caminando rápidamente.
Severus añadió algunos billetes a los de Hermione, y rápidamente se los entregó al camarero. Sin esperar el cambio, salió del bar. "¡Mierda!" susurró en voz baja pasándose la mano por el pelo. Cuando miro a derecha e izquierda no pudo ver a Hermione, sabia que se habría aparecido en alguna parte, pero ¿donde?
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La vista de las luces de la ciudad eran todo un espectáculo para Hermione, sentada en medio del helipuerto de la Gran Torre donde trabajaba. Era un sitio en la ciudad al que iba cuando necesitaba pensar. Encima de uno de los edificios más altos, era mas fácil obtener un respiro, y el espacio que la mente necesitaba.
Como soplaba el viento frío de la noche, Hermione subió la capucha de su sudadera y tomo un trago de su frasco. Cerro los ojos, recordando sus momentos con Severus en el pasado.
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Un suspiro de alivio salió de los labios de Hermione al sentir como unos fuertes brazos tiraban de ella. Se había entregado a Severus – el hombre que amaba. Durante horas y horas, hicieron el amor apasionadamente. Y al final, había sido una experiencia que le cambió la vida.
"¿Estas bien? Pregunto Severus, besándole suavemente la parte de atrás del cuello. Aspiro el dulce aroma de su pelo, parecía no tener nunca suficiente de ella.
"Estoy genial Sev", replico Hermione, llevándole las manos a sus pechos. "Es solo que… wow. Nunca espere que fuera así."
"¿Así como?" pregunto curioso contra la piel de su espalda.
Hermione se giró en sus brazos, y cruzo sus piernas con el. "Como… perfecto. He escuchado las historias de otras chicas, y no eran nada comparado con lo que acabamos de hacer.
"¿Quién?" Severus entrecerró los ojos. "Algunas de tus compañeras de clase supongo? ¿Por qué no me sorprende que vayan detrás de los pasillos? Adolescentes!" murmuró.
Hermione se rió y le beso entre los ojos. "De verdad eres un quejica. Y son ex-compañeros de clase. Me he graduado hace unas semanas, y pronto seré la aprendiz de alguien en pociones."
"¿Tan pronto?" pregunto curioso mientras le arqueaba una ceja. Esto era una noticia para él. "Pociones dices? Hay pocos maestros y maestras ahí fuera que aceptan aprendices."
Hermione sonrió. "Si. Pero ya he contactado con Horace Slughorn y me ha dicho que esta dispuesto a tenerme bajo su ala. Es que sabes, hay un maestro cretino de pociones en Hogwarts. Tengo miedo de que no acepte mi solicitud de aprendiz. Todas las demás solicitudes que ha recibido en el pasado las ha rechazado.
"Todos ellos habrán sido cabezas-huecas," murmuro Severus. Luego agarró la cintura de Hermione, que dio un chillido de sorpresa cuando la giró de manera que pudiera estar sobre él. "Pero estoy seguro de que este cretino maestro de pociones te diría que si a ti".
Hermione lo con sorpresa. "¿En serio?" jadeo.
"¿Porque te sorprendes?" le preguntó. "Por supuesto que te aceptaría. Todo lo que tenias que hacer era preguntar."
"Pero tu nunca has tenido aprendices en el pasado-ninguna vez."
"Porque nadie estaba capacitado antes. Tu en cambio eres distinta."
Enseguida, Hermione lleno de besos a Severus, y luego gritó de emoción. Dio palmas unas cuantas veces, con una enorme sonrisa. "No tienes idea de lo feliz que soy." Para cualquier persona que quisiera ser aprendiz, era un sueño trabajar para alguien como Severus, o cualquier persona de su talla en la industria. El era el mejor de los mejores.
La comisura de la boca de Severus se curvo ligeramente. Ver a Hermione sonriendo y saber que el era la razón de esa sonrisa significaba mucho para el. Era duro para él creer que Hermione había capturado su corazón, y la quería incondicionalmente, como ella a él.
"Te quiero," dijo Hermione suavemente, apartándole el pelo de la cara.
"Mi Rosa," respondió suavemente, mientras le besaba la palma de la mano. Él raramente pronunciaba esas tres palabras, pero lo hacia de vez en cuando.
Hermione trazó sus labios con su dedo, ella sabia que la amaba. Severus no era el tipo de hombre que decía esas tres palabras a menudo. Normalmente, el respondía con otras, que ella sabia significaban "Te quiero". Aunque de vez en cuando, él lo decía exactamente, y la tomaba por sorpresa.
Severus froto su nariz con la suya, dándole un rápido beso en los labios. Miró sus ojos color ámbar. Si podía verlos cada día de su vida, no le importaba no ver amanecer o atardecer. "No te merezco" admitió suavemente.
Hermione abrazó a Severus y le tranquilizo. "Te quiero."
Severus se inclinó hacia sus labios, y los capturo en un lento y tierno beso. "¿Vamos a unirnos a la fiesta del Gran Comedor y revelar nuestra relación secreta ahora que el Señor Oscuro ha muerto? O ¿Vamos a quedarnos aquí, en mi cama y continuar con nuestra pequeña celebración?"
Como respuesta, le dio a Severus un profundo, caliente y apasionado beso. Revelar su relación con él era la última cosa que tenía en mente. Incluso si la gente lo desaprobaba, ella seguiría estando con Severus sin importar nada.
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Hermione sacudió la cabeza y la colocó entre sus rodillas. Se odiaba a si misma con tanto dolor. Las palabras de Severus resonaban en su cabeza todo el tiempo.
"No te merezco."
Durante ocho años, se maldecía a si misma, tratando de ahogar sus penas. Era ella quien no le merecía. Aunque ella no quería, traicionó su amor. Su odio hacia ella duraba después de ocho años, aunque era duro, era lo ella se merecía. Su vida era una mierda y miserable.
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Lamento mucho haber tardado en actualizar, pero fallecieron dos amigos y ningunas ganitas de ponerme a ello :-/. Pero ya pille el ritmo de nuevo!. Espero que el capitulo no haya quedado muy raro xD
Muchas gracias a todos los que me teneis en alertas y a los que dejais vuestros comentarios: Amia Snape (si Harry es para pegarle, pero a Ron ya veras que aun mas), Smithback, Daniie Snape, Sayuri (cuando nos deleitas con una nueva historia? :-D), Dinha Prince, dulceysnape!!!. Gracias!!!!
